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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

23 de junio de 2014

La participación del llanero en la Batalla de Carabobo

Esta importante batalla que consolidó la libertad a Venezuela, no fue desarrollada en suelo llanero. Sin embargo, José Antonio Páez y sus centauros, fueron los que  la decidieron, sin dar incluso tiempo a que entraran en acción todos los batallones patriotas que  estaban en el campo,  mostrando una vez mas la valentía y el arrojo que los caracterizaba. Los segmentos en cursiva, han sido tomados de Venezuela Heróica de Eduardo Blanco.

Amanece el 24 de junio de 1821. La vanguardia del ejercito patriota ocupa el cerro de Buenavista que los realistas acaban de abandonar. Bolívar observa las  ventajosas posiciones  que el enemigo. ha escogido. Los experimentados batallones Valencey, Hostalrich, Barbastro, Infante y Burgos tenían posiciones que impedían la bajada del ejercito patriota hasta la sabana. La caballería de Morales estaba sobre la quebrada de Manzanas al fondo de la llanura....

Nuestro ejército, inferior en número al del enemigo, estaba compuesto por tres divisiones: la primera a las órdenes de Páez, estaba constituida por los "Bravos de Apure", "La Legión Británica" y  "15 escuadrones llaneros en numero de 1.500 lanzas, acudilladas por los héroes de Mucuritas, La Mata de Miel y Las Queseras"   ; la segunda división  a cargo de Manuel Cedeño, y la tercera a cargo de Ambrosio Plaza., cada una con cuatro batallones. Todos héroes, todos entusiastas y seguros del triunfo sobre un suelo que ya les había sido favorable en 1813.

Bolívar se apoya en un baquiano (Manuel Rivas) para encontrar una forma de acceder furtivamente al terreno. La "Pica de la Mona", es la vía escogida. Páez y sus llaneros son los primeros que atravesarán el dificultoso paso, muy cercano a un punto peligrosamente custodiado por el enemigo y que no ofrece protección alguna. El paso implica acercarse, penetrar en un bosque, alcanzar una cima también dominada por el ejército español, penetrar al estrecho cauce de una quebrada, para finalmente accesar a la llanura por un  paso angosto.

Una hora tarda la dificultosa marcha, y al cabo, se oyen las señales que los demás esperaban para adentrarse igualmente por la trocha y acometer al enemigo.

Para llegar a la llanura, "  el batallón Apure que marchaba delante, tenía que desfilar por el cauce de una quebrada bajo los fuegos del enemigo que le cerraba el paso, sin poder contestarlo por carecer de frente, encerrado como se hallaba en aquella estrechura; empero, avanza siempre al pasitrote, con la cabeza baja como el toro cuando va a acometer; y roto, ensangrentado, dejando la agria tierra cubierta de cadáveres, penetra al fin en la sabana precedido por Torres, su bravo coronel. No obstante tan vigorosa acometida, su mala situación no cambia, antes bien, se reagrava, pues solo y sin retirada, se encuentra entonces frente a todo el ejército español"

"  Aunque abrumado por los numerosos contrarios, " Apure"   se defiende briosa y desesperadamente. Dos veces se arroja sobre "  Burgos", cruza con él sus bayonetas y lo rechaza con estrago, pero embestido segunda vez por "  Hostalrich"  y por " Barbastro", repliega a su turno acribillado, gana una altura,la pierde en breve tiempo, torna a recuperarla, y a brazo partido con el mas esforzado de sus pertinaces contrarios, persiste en disputar una victoria en extremo imposible"

" No obstante su ardimiento, el batallón "Apure"  no puede hacerse firme, pierde terreno, retrocede acosado y sin tino, se rompe al fin en varios trozos que lidian sin concierto, y va a desordenarse y  a perecer sin remisión, cuando acude en su auxilio la "  Legión Británica",  que apenas fuera del atajo, se interpone entre los batallones españoles y sus revueltos camaradas."

Firme, organizada, severa, erguida, marcial, entre sus banderas y tambores, entra la Legión Británica sin disparar hasta haberse alineado, mientras los españoles la acribillan y mientras nuestros llaneros se reorganizan.

"Farriar, su jefe.....desciende del caballo, hace arrojar al suelo los morrales de todo el regimiento y manda a aquellos bravos a hincar la rodilla en tierra. el movimiento se ejecuta con admirable precisión; desde entonces la legión inglesa deja de ser un cuerpo como todos los otros, echa raíces en la tierra y se convierte en un muro de granito."

Páez  ordena cargar a la bayoneta. Con un frente de 400 hombres y apenas dos hileras de soldados de fondo, avanzan simultáneamente con las bayonetas asestadas sobre los regimientos españoles. "carga brillante a cuyo empuje ceden los realistas, pierden sus posiciones y sin dejar de hacer un vivo fuego sobre nuestra línea en movimiento, repliegan buscando apoyo en el grueso de su caballería".

Mientras tanto, un grupo importante de jinetes de Páez, acaba de cruzar la quebrada y acomete contra el enemigo. el enfrentamiento es terrible, el choque, violento. Una nube de polvo impide ver lo que está ocurriendo. Páez sigue recibiendo los jinetes que lentamente van saliendo a la llanura,  sin descuidar a la maltrecha infantería. Está en todas partes, es el alma de aquellos valientes.

"  De pronto, en medio de la inquietante expectativa que sufren los dos bandos, la llama voladora se detiene y Páez, lleno de asombro, ve salir de la nube de polvo que oculta los efectos de aquel violento choque, a un jinete bañado en su propia sangre, en quién al punto reconoce al negro mas pujante de los llaneros de su guardia: aquel a quien todo el ejército distingue con el honroso apodo de "  el primero".

El negro venía sobre su caballo también herido. "Sin ocultar el asombro que le causa aquella inexplicable retirada,  Paez le sale al encuentro y apostrofando con dureza a su antiguo émulo de bravura, en cien reñidas lides, le grita amenazándole con un gesto terrible: ¿Tienes miedo? ¡No quedan ya enemigos? ¡Vuelve y hazte matar! Al oír aquella voz que resuena irritada, caballo y jinete se detienen: el primero ya no puede dar un paso mas; ...."el segundo abre los ojos que resplandecen como ascuas y se yergue en la silla, luego arroja por tierra la  poderosa lanza, rompe con ambas manos el sangriento dormán y poniendo al descubierto el desnudo pecho donde sangran copiosamente dos profundas heridas, exclama balbuciente: Mi General..... Vengo a decirle adiós...., porque estoy muerto.  Caballo y jinete ruedan sin vida sobre el revuelto polvo, a tiempo que la nube se rasga y deja ver nuestros llaneros vencedores, lanceando por la espalda a los escuadrones españoles que huyen despavoridos"
Páez, enfurecido se dispone a vengar la muerte de su amigo y carga con el resto de la caballería, hasta lograr la victoria absoluta.
 Esta batalla se decidió en tan solo una hora, y los hombres de Páez , nuestros llaneros, fueron los protagonistas absolutos de la acción.

Pedro Camejo que así se llamaba el "negro primero", tenía ese apodo por ser siempre el primero que se metía entre las lanzas enemigas, "era natural de san Juan de Payara y estaba con Páez desde la batalla del Yagual. Sirvió al ejercito realista y en medio de su ingenuidad dijo a Bolívar que se había hecho soldado porque “todo el mundo iba a la guerra sin camisa y sin una peseta y volvía después vestido con uniforme muy bonito y dinero en el bolsillo"    Vinicio Romero Martínez.

Contrapunteo al Través - José Catire Carpio y Teresita Vegas

Hoy les ofrecemos, gracias al aporte de Elba Romero López, administradora del Blog Orinoco Padre Río, otra de las variantes del contrapunteo, denominada Contrapunteo al Través.

Esta variante tiene a su vez dos formas de presentarse. La primera es que el  último verso de uno de los copleros, se convierte en el pié forzado para el coplero que responde, es decir, el segundo coplero parte del ultimo verso de su contendor.

La segunda forma, un poco mas complicada y que es la que presentamos hoy, consiste en encadenar los dos ultimos versos del coplero contrario con los dos primeros de quien responde, pero invirtiendo el orden en que fueron cantados por el primero, es decir, si llamamos el penúltimo verso "a" y el último "b", el segundo coplero responderá iniciando con el verso "b" y en segundo lugar el "a".

Casi todos los versos que se muestran en el tema que colocamos mas abajo, son octosílabos, presentados en estrofas de seis versos, y cada coplero repite el penúltimo verso o introduce después del mismo, alguna frase, referida al contrario, para alcanzar el ritmo de la música.


 CONTRAPUNTEO AL TRAVES
Catire Carpio y Teresita Vegas 

Buenas noches al cantar
Señores y caballeros
Y después de saludarles
Me alegro de que estén buenos
Gozando a pleno pulmón 
Sin gastar mucho dinero

Sin gastar mucho dinero
Gozando a pleno pulmón
Las buenas les voy a dar
Con todo mi corazón
Con maraca y guitarrero
Y el arpa de mi nación

Y el arpa de mi nación
Con maraca y guitarrero
Y aquí les vengo a cantar
Un golpe muy altanero
Como chipola en bordón 
Como relincho en potrero

Como relincho en potrero
Como chipola en bordón
Así es el verso que traigo
Pónganle mucha atención
Y jamás cante llanero ,Oiga Teresita Vega
Si no tiene condición

Si no tiene condición
Que Jamás cante llanero
Si canto contrapunteo
Es porque tengo cerebro
A pata de botalón ,Catire Carpio
también le amarro un becerro


También le amarro un becerro
A pata de botalón
Eso lo hago desde niño
Pa mí no tiene valor
Yo domo un potro cerrero,
Oiga Teresita Vegas
Mi padre fue amansador

Mi padre fue amansador
Yo domo un potro cerrero
Y yo enlazo cacho y muela
Montando un caballo en pelo
En un caballo potrón , Anda Catire
He tumbado cachaleros

He tumbado cachaleros
En un caballo potrón
Me tiro de mi caballo
Pa torear un cimarrón
Preguntele a los llaneros 
Que viven en el cajón

Que viven en el cajón
Preguntéle a los llaneros
Quien era yo en Camaguán
En el hato Torrealbero
Pregúntele a ese señor 
Que allá fue mi compañero

Que allá fue mi compañero
 Pregúntele a ese señor
Como se encuentra perdida
Ya está pidiendo perdón
Me dejarás el conchero,Oye Teresita Vegas
Si te comes el mamón

Si te comes el mamón
Me dejarás el conchero
Yo te recorto las alas
Si tu remontas el vuelo
Te meto tu pescozón,Catire Carpio
Te revuelco por el suelo
Te revuelco por el suelo
Te meto tu pescozón
Amiga no se equivoque
Guarapita no es limón
Yo no soy canto veguero,Oiga Teresita Vega
Ni arepa con chicharrón

Ni arepa con chicharrón
Yo no soy canto veguero
Yo no soy paloma turca
Tampoco burro tusero
Yo tengo mi versación , Catire Carpio
Me respetan los copleros

Me respetan los copleros
Yo tengo mi versación
Cantando verso al través
Demuestro condición
Mi verso siempre es primero 
En cualquiera reunión

En cualquiera reunión
Mi verso siempre es primero
Primero es el que anda alante
Alante anda el cabrestero
Entonando su canción, Catire Carpio
El padrote madrinero

El padrote madrinero
Entonando su canción
Tonada que es un lamento
Que sale del corazón
Con estos versos certeros,
Oiga Teresita Vegas
Que improviso el diapasón

Que improviso el diapasón
Con estos versos certeros
Los versos que yo improviso
Me llegan de los esteros
Y un turupial cantador 
Y de todos los garceros


Y de todos los garceros
Y un turupial cantador
A mi de un alcaraván
De un gabán y de un garzón
De un patico lagunero, Oiga Teresita Vegas
Que me dio su inspiración

Que me dio su inspiración
De un patico lagunero
En mi garganta yo tengo
El trino de los jilgueros
De la luna el resplandor, Catire Carpio
Que dan las noches de enero

Que dan las noches de enero
De la luna el esplendor
Yo tengo de los palmares
Todo su dulce sabor
Del mastranto sabanero,Oiga Teresita Vegas
Traigo en el pecho una flor

Traigo en el pecho una flor
Del mastranto sabanero
Olor a tierra mojada
De los chubascos llaneros
Las mieles de cundeamor
Ritmo de cuatro fiestero

Ritmo de cuatro fiestero
Las mieles del cundeamor
Teresita la coplera
Se despide con amor
Y yo cantador llanero 
Les dejo mi inspiración

Canto Criollo a Carabobo - María J. Fernández

CANTO CRIOLLO A CARABOBO
En homenaje a la batalla gloriosa que se libró en sus campos sagrados el 24 de Junio de 1821.
María J. Fernández Y. de González O., 1970





XIV
La tropa está conmovida
pues la batalla ha ganado,
pero en el campo ha quedado
el jefe de la partida.
Sufre el alma estremecida
al ver que el Libertador
sostiene a Plaza llorando
porque el héroe está entregando
su noble vida al creador.


XV
Aturde y causa pavor
el tronar de los cañones,
banderas hechas jirones
tremolan con gran dolor.
En medio de este fragor
viene Páez avanzando,
los llaneros van peleando
como venados en celo,
la tropa real por el suelo,
destrozada van dejando.
XVI
En su caballo jadeando,
se acerca Pedro Camejo,
“Mi General, yo lo dejo”
dice ante Páez vacilando.
Éste lo increpa pensando
que huye cobarde y desleal,
respondió: “Mi General,
digo adiós porque estoy muerto”
y le enseñó el pecho abierto
en el estertor final.


XVII
Honda la herida mortal,
hondo el respeto sentido
por aquel hombre curtido
a quien llamó General.
Valor que no tuvo igual
al seguir un derrotero,
negro valiente y sincero,
supo cubrirse de Gloria
y así ha pasado a la historia
heroico Negro Primero.

 XVIII
Húmedo el campo señero
porque en la noche ha llovido,
húndese en lodo el herido
cuando cae en el fanguero.
Carabobo en un reguero
de héroes se consituye,
la sangre de todos fluye
como agua de manantial
y el campo que era un erial,
una Patria nos construye.

XIX
Morales cobarde huye,
se retira el Valencey,
ya la milicia del Rey
la lucha franca rehuye.
A Bolívar se atribuye
el triunfo de la jornada,
en la sabana diezmada
quedó la tropa realista,
el héroe pasa revista
sobre su gente cansada.

XX
La Libertad es sellada
con sangre en lugar de lacre,
flota amargo un olor acre
en la sabana pelada.
La Patria independizada
tiene el pecho adolorido,
es mucho lo que ha sufrido
en esta gesta de Gloria
y el precio de la victoria
lo pagó en muertos y heridos.

XXI
Sobre voces y gemidos,
el sol cuando se ponía,
con oblicua luz cubría
los cuerpos de los caídos.
Vencedores y vencidos,
tras de la lucha azarosa,
en el fondo de la fosa
comparten la misma tierra
porque al terminar la guerra
los cubrió la misma losa.

XXII
Así el realista reposa
junto al patriota rival,
la muerte fue por igual
con unos y otros piadosa.
Venezuela generosa
rinde honor al que ha caído,
que no lo cubra el olvido,
la patria nos lo reclama
y arde peremne tu llama
Soldado Desconocido.

XXIII
España todo ha perdido,
las campanas de Valencia
celebran la independencia
que al fin hemos conseguido.
Este pueblo tan sufrido,
lanza al viento su alegría,
como la flor de María,
como el vuelo la tigana,
como el sol de la mañana
cuando se despierta el día.

XXIV
Como cuenta de peonía
que se riega en el sendero,
como el canto mañanero
del peón en la vaquería.
Así también se vería
ondear nuestro tricolor,
sobre aquel campo de honor,
esplendoroso de Gloria,
se agigantaba en la historia
egregio el Libertador.

XXV
Bolívar el soñador,
en pleno triunfo se empina,
toda América Latina
se baña en su resplandor.
Un arrullo es el clamor
de las dianas inmortales
y en aquellos pajonales
sangrientos de Carabobo,
el héroe ve con arrobo
su Patria envuelta en pañales.

XXVI
Cantos y gritos triunfales
acunan su tierno lloro,
la Libertad es tesoro
para mitigar sus males.
Oh, los héroes inmortales,
los nombro de corazón:
Manrique, Vásquez, Salom,
Muñoz, Córdoba, Briceño,
Rangel, D’Eluyar, Cedeño,
Uslar, Mariño, Rondón.

XXVII
Todos los padrinos son
de la patria que nacía,
bajo el sol del mediodía,
en el trueno del cañón.
Pisamos hoy con unción
suelo con sangre regado.
En aquel campo sagrado,
por ver mi Patria nacer,
siendo como soy, mujer,
hubiera sido soldado.
 


  
 I
Soplos de invierno mecían
los calientes pajonales,
en ellos las tropas reales
en vela se mantenían.
Ya los Patriotas venían
concetrándose en el Llano,
en el ardiente verano
con olor a primavera,
era impaciente la espera,
era inclemente el arcano.

II
Era el porvenir lejano,
era la lucha segura,
la Libertad, lumbre pura,
era un lucero en la mano.
Como ganado orejano,
la tropa en alerta estaba,
cuando cantó la guacaba
volando sobre el poblado,
bajo un augusto techado
la batalla se gestaba.

III
Bolívar con Páez hablaba,
enfrente Plaza y Cedeño,
todos poniendo su empeño
en lo que allí se planeaba.
Venezuela vislumbraba
el final de una quimera,
vana ilusión ya no era
y el pueblo así lo sabía,
porque ansioso presentía
el triunfo de su bandera.
 
IV
Estaban en La Blanquera,
en San Carlos de Cojedes,
entre vestustas paredes
de la casona llanera.
Ah malaya, quién pudiera
buscar el eco perdido
que se encuentra allí escondido
en pasillos y rincones
para escuchar las razones
de aquel héroe convencido.

V
Luego la ruta ha seguido
en blanca cabalgadura,
la legendaria figura
del jinete esclarecido.
Con la tropa confundido
iba en pos de un ideal
y en aquel camino real
de Tinaquillo a Valencia
iba dar la Independencia
su clarinada final.

VI
El hispano fue el rival
de una lucha empecinada,
quedó la tierra empapada
de sangre noble y leal.
Lucharon de igual a igual,
soldados y generales,
corrió la sangre a raudales,
costosa fue la victoria,
poque el tributo a la Gloria
fue de despojos mortales.

VII
La Torre, también Morales,
alzaban con galanura,
en medio de la llanura
soberbios pendones reales.
Esperando los rivales
con orgulloso valor,
los miró el Libertador
desde lo alto de una loma,
presto retrocede y toma
una vereda mejor.

VIII
Así trazó sin temor
la táctica del encuentro:
Plaza comadaría el centro,
poniendo en ello su honor;
Páez lucha con rigor
flanqueando por la derecha
y por la quebrada estrecha
iba al combate Cedeño,
pero murió en el empeño
y el Gloria desde esa fecha.

IX
Cuando la suerte se echa
no ha llegado el mediodía,
la tropa real ya veía
la fuerza de Páez desecha,
pero en eso abre una brecha
el intrépido Farriar,
oportuno fue su entrar
en esa lucha titánica
porque la Legión Británica
fue quien los pudo salvar.

X
Páez logra organizar
su tropa y lucha de frente,
Farriar con toda su gente
vuelve a la carga a luchar.
La Legión logra frenar
la feroz arremetida,
como la lucha es suicida
pone en tierra la rodilla
y en esa forma sencilla
hace ofrenda de su vida.

XI
La guerra no está perdida,
caen Davis y Scott también,
soldados sin saber quien,
besan la tierra querida.
Es fuerte la arremetida
del ejército Patriota,
con la bandera ya rota
se nos entrega el Basbastro,
por el suelo quedó el rastro
de un batallón en derrota.

XII
En los realistas se nota
una enorme confusión,
el criollo es la abnegación
por una causa devota.
Ah mundo, en tierra remota,
el Rey de una corte blanda,
ignora su hora nefanda
que da fin al coloniaje,
Venezuela da el viraje
que su povenir demanda.

XIII
Ambrosio Plaza es quien manda
la tercera división,
con innata distinción
a sus soldados comanda;
cuando Infante se desmanda
y busca ansioso la huida,
lo alcanza y da una batida
contra el hispano pendón,
es su lucha la del león
al que desangra una herida.

Batalla de Carabobo- Germán Fleitas Beroes

BATALLA DE CARABOBO 
Germán Fleitas Beroes


Y llegó la fecha magna
de nuestra emancipación:
día veinticuatro de junio
más o menos a las dos
Páez, Aramendi,  Cedeño
Plaza y Juan José Rondón,
cada Jefe en la vanguardia
mandaba su división,
dirigiendo aquel combate
BOLÍVAR, LIBERTADOR.

En la pica de La Mona
hubo fuego a discreción,
los ingleses aguantaban
con Farriar como un león,
después todo fue locura
reinaba tal confusión
que el griterío tapaba
el estruendo del cañón;
el lanzazo y el disparo,
caballos sin dirección,
tierra y humo,  sangre y lodo,
el ajo y la maldición,
tan solo se distinguían
el pabellón español
y ondeando en una eminencia
la bandera tricolor


De repente se oyó un grito,
un hombre se tambaleó,
Páez como un energúmeno
ferozmente lo increpó:
¡No dé la espalda Camejo,
mate sin contemplación!!!
Y el Negro,  desde el  caballo
noblemente respondíó
¡Estoy muerto , Mayordomo
y vengo a decirle adiós!!

¡Teniente Pedro Camejo
reciba de corazón
el respeto de su pueblo
y la luz de una oración!!!

 

11 de junio de 2014

Algo de la Medicina Llanera


Tal y como comentábamos en una entrada anterior, el hombre de campo aprende por observación o por tradición oral de su entorno, a atender sus emergencias con  las herramientas de que dispone.La intención de esta nueva etiqueta que estamos iniciando, es acercarnos un poco a ese conocimiento empírico tan efectivo en la mayoría de las veces.
Me vienen a la mente entonces,  los versos de Don Germán Fleitas Beroes en su poema Llaneradas donde plasma en dos versos esta realidad: “Porque aquí todo se cura con ¡Ah Malhaya! Y ¡Quien Quita!.
Propicia es pues, la oportunidad para transcribir parte de El Llanero, donde precisamente el autor se refiere a ese conjunto de creencias y aprendizajes que permiten al llanero  sobrevivir en esas soledades:


No es menos curiosa la ciencia que el llanero pone en actividad para curar sus dolencias. Alejado de los centros de las comodidades y los adelantos, el llanero a fuerza de inteligencia y perseverancia ha logrado hacerse de una ciencia suplementaria que los pones en capacidad de combatir los múltiples enemigos de su salud.

La vegetación profusa y llena de savia y lozanía qué lo rodea, ofrécele un seguro apoyo.

Esta empírica ciencia no es, por cierto, menos eficaz que la alta ciencia que da el estudio de los libros de texto, y la práctica en las salas anatómicas.

La fiebre, que es uno de los mayores azotes en aquellas regiones, es combatida fácilmente por medio de purgantes y astringentes vegetales, de los que existen silvestres en gran profusión.

Hay en las orillas de caños y ríos una planta llamada tártago, de cuyos frutos se extrae unlubrificante de color amarillo topacio algo más licuado que el aceite común de oliva.

Este aceite lo mezcla el llanero con leche de yegua o de burra y obtiene una medicina preciosa como efecto laxante.

La planta llamada onoto sirve para su medicina, produciéndole efecto sedante para los dolores de cabeza y administrándose las hojas pegadas en las sienes. Esta planta da unos destuches roñosos, de color rojo obscuro; cuyo interior esta lleno de granos purpurinos.

Pulverizados éstos y frotados en la cabeza a los individuos de raza caballar, les combate el tabardillo.

La escorzonera así como ciertas yerbas de raíces blancas y menudas llamada malojillo préstales grandes servicios para los dolores reumáticos, los casos de agotamiento medular y de secreciones morbosas.

Con el zumo de la cocuiza (fique) y los cristales de la sávila, se proporcionan dos agentes medicinales que no le van en zaga a los antes citados. Los cristales de la sávila diluida en la leche de vaca, puesta al fuego y bien cocida, es de propiedad maravillosamente rápida para el catarro pulmonar, y para toda suerte de afecciones en las vías respiratorias. La cocuiza facilítale por medio de su fibra una multitud de cuerdas y tejidos; el zumo de esta planta es de efecto profiláctico y cicatrizante en toda suerte de heridas, erupciones cutáneas y lujaciones. En muchos de los grandes establecimientos agrícolas y pecuarios del llano era muy cultivada esta planta.

Cuando apaleaban los esclavos era sometida su piel a la acción del zumo de cocuiza; éste le producía efecto adormecedor en los dolores y le restablecía rápidamente la circulación de la sangre.



Hay otra especie de esta planta llamada cocuyo en los estados del centro de la República, que es también preciosa: produce un aguardiente deliciosamente agradable al paladar, el cual posee, racionalmente administrado, excelentes virtudes curativas.



A más de estos elementos medicinales que ofrece la vegetación de los llanos, hay otros no menos virtuosos y que prestan al hogar llanero no pocos servicios. Ellos son el berro, planta acuática que conservada en aguardiente, es vermífuga; la yerbabuena, como tónico; la espadilla, el yantén, el quemapezuña, la raíz de mato, la quina, una parásita de flores preciosas llamadas flor de Mayo, el

sangre de drago, el indio-desnudo, la yerba santa, las palmeras mapora, moriche, abanico. La zarzahueca, carrubia, pasote, longina, limoncillo, calcanapire, yerba mora, cariaquito, jobo,

carrizo, caña brava, lubina y otras muchas que se escapan a la imaginación. Sólo puedo asegurar que pasan de dos mil.



Tanto Humboldt, como Bompland, clasificaron muchísimas en sus trabajos de botánica; pero puede decirse que el reino vegetal llanero aún permanece desconocido para la ciencia.

Después de los trabajos de estos eminentes naturalistas, en 1800, se han llevado a cabo otros tantos mas no los ha caracterizado el detenimiento que debe imprimirse a estudios de esta índole.



La flora llanera posee hasta dos mil ejemplares autóctonos, por decirlo así, de la tierra llana, que no constan en ningún tratado de Botánica.



En el cuido y conservación de las razas caballares y vacunas tiene el llanero también su veterinaria especial. Todo instintivo, todo sacado a fuerza de perseverancia y laboriosidad de la práctica y de la experiencia.

La peste por antonomasia, temible en los llanos, puesto que en cuarenta y ocho horas acaba con rebaños enteros, es la deslomadera. El llanero ya sabe, que esta enfermedad es de una actividad

inexorable, y que es sumamente difícil curar un animal atacando de ella.

El llanero en este caso aísla inmediatamente aquel animal, se lleva el rebaño lejos, y el sitio donde comenzó la epidemia lo somete al fuego.

Con procedimientos mecánicos, armando parapetos y cuerdas, restablece las bestias que se despaletan en el trabajo. Despaletar éste es el término suyo, y consiste en que la bestia, ya por una caída, por una pisada en falso, o por un salto excesivo, se le disloca el omóplato. Átala los remos delanteros con una soga, y lo iza a lo alto de un árbol; de este modo va el miembro dislocado a su sitio.

El recrecimiento de la piel en la mandíbula superior, que estorba a la bestia las funciones de la masticación, las sider por medio de un hierro candente que frota con la parteafectada.

El muermo o catarro nasal, combáteselo, aplicándole el humo de un trapo untando en grasa de riñón de res.

Hay también una enfermedad en el ganado caballar, llamada mazamorrón. Consiste ésta en, una úlcera en forma de surco que rodea el casco del animal, hasta destruírselo: esta afección la hace desaparecer el llanero por medio del hierro candente.La cocuiza antes citada también le presta no poco apoyo en las enfermedades del ganado caballar: aplícasela en toda suertede heridas, luxaciones, quebrantamiento de huesos