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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

6 de noviembre de 2012

San José de Guaribe, tierra de Bandola, Cuatro, Maraca y Buche

San José de Guaribe es un pueblo muy especial del estado Guárico, no solamente desde el punto de vista geográfico con respecto a la parte baja del estado, sino por haber desarrollado una cultura y folclore muy particulares que lo diferencia del resto del país. 

 Ubicado al noreste del estado, en la confluencia de tres zonas geográficas: el oriente del país por el estado Anzoátegui, las montañas mirandinas y el piedemonte del llano guariqueño, fue declarado patrimonio cultural del estado Guarico afinales de los años noventa del siglo XX. 

Su ubicación geográfica ha sido sin duda la razón de la riqueza cultural del pueblo, ya que allí se dan manifestaciones culturales de todo su entorno. 

 “San José de Guaribe es un topónimo que evidencia el contacto de culturas: la cultura indígena y la cultura Hispana. Guaribe o Guarive es voz de origen Caribe, de significado impreciso” 

Imagen HROJAS, Panoramio
En los márgenes del río Guaribe, desde su nacimiento hasta su desembocadura existieron dos grandes etnias: en el alto Guaribe, los Guaiqueríes y en medio y bajo Guaribe, los indios Cuaribes, Guarives o Guaribes de origen Caribe. Testimonio de esta presencia la hace en sus “MEMORIAS”, el Capitán Rafael Sevilla, del ejercito realista, las cuales reposan en el archivo de Indias en Sevilla, en España. 

Formacion Rocosa desde Anzoategui.  Imagen Panoramio
De igual manera el antropólogo J. M. Cruxen, quien en 1948 realizó una serie de excavaciones en el propio San José de Guaribe, encontrando muestras de alfarería pre-hispánicas en un yacimiento arqueológico extendido en una zona de 150 metros de diámetro y que cronológicamente pertenecieron a una cultura que existió tres o más siglos antes de la invasión española al territorio venezolano. Se han encontrado estos vestigios en Guaribito, el Cerro de la Peña, Santa Rosa, el Ambulatorio, la Escuela Básica Monseñor Crespo, en la calle Orituco, en Barrio Caracas, en la calle 3 de Mayo y en antiguo Aserradero. 

La primera acusación de tierras la hizo el canario Estebán José Marrero, según documento de fecha 19 de Octubre de 1831, quien introdujo en San Rafael de Orituco, capital de Cantón del Orituco, una solicitud que fue favorecida por el gobierno Republicano, donde se le adjudican las tierras realengas de la “Posesión Guaribe”, las cuales a partir de esa época empiezan a denominarse “Tierras Marrereñas.

Primera Iglesia de San José de Guaribe. Algunasfamilias, blog
Al finalizar la guerra federal se comienza el poblamiento definitivo ya que para el año 1873, según censo de población y vivienda, Guaribe es caserío del Distrito Monagas, con 50 casas habitadas por 299 personas y era conocida con los siguientes nombres: Paso Real de Guaribe, Guaribote y Guaribe el Paso.

Se señala a Don Leonardo Aragort junto con su familia, los primeros en asentarse en esta comarca. Procedían de los Valles del Orituco". "En 1895, definitivamente, Monseñor Felipe Nery Sendrea, segundo obispo de la Diócesis de Calabozo, en su primera visita confirmó el nombre de San José de Guaribe, designando desde ese momento al patriarca San José como nuestro patrono y protector.

El 22 de diciembre de 1903, por decisión de la Asamblea Legislativa del Estado Guárico, el caserío San José de Guaribe es elevado a la categoría de municipio con el mismo nombre. Así nace nuestra vida parroquial (Gaceta Oficial del Estado Guárico No 8)." Profesor José Martinez. Blog de algunas familias 

Puedes conocer algo mas de la historia de San Jose de Guaribe siguendo este enlace ALGUNAS FAMILIAS, BLOGSPOT

En el amplio abanico de tradiciones y manifestaciones culturales de este pueblo podemos mencionar:  
Cuadernos IPC
Dulcería criolla:  Los dulces predilectos en los llanos son los de frutas, tales como el de lechosa, piña, coco, higos y otros. Es frecuente conseguir cultores de este arte que combinen los ingredientes básicos y logren variantes de singular interés para los consumidores regionales y turistas. También preparan el dulce de leche, ya que su materia prima es uno de los productos que más se produce en la región. El pan de horno merece una especial atención por ser un dulce procedente de la cultura indígena, que se prepara a base de maíz y otros ingredientes y que en este pueblo se rellena de dulce de platano y cambur 

Cuadernos IPC
Cura de tabaco (Tabaco e´hueva) "Es una actividad que todavía se práctica en San José de Guaribe mediante procesos artesanales. Su proceso se inicia cosechandolas hojas de tabaco criollo, luego se deja secar al sol, se espalilla y se teje en crinejas. Para que se prense el tejido se extiende sobre una tabla de madera lisa y encima se colocan piedras o retablos de madera. Mientras están allí se agrega eventualmente papelón quemado por espacio de 8 días. Después se dejan secar al sol por diez días más, se enrollan y se dejan listas para el consumo final. Es una actividad que cuenta con pocos practicantes en la actualidad. Entre las supersticiones que se ciernen alrededor del consumo del tabaco se dice que una mascada de tabaco espanta a las culebras y sirve de remedio para curar los ataques de gusanos de monte y la chivacoa, además de mantener la dentadura en buen estado. "Cuadernos del IPC 
Cuenta el abuelo que su padre preparaba el tabaco e´hueva, echándole café cerrero. Puede ver la descripcion, en el siguiente enlace: TABACO E´HUEVA

Juego de armas : El juego de armas se refiere al uso de garrotes o palos de unos 80 cm de largo con agarraderos forrados con cabuya o fibras como arma de defensa personal. En el pasado, era usual que los hombres llevaran su garrote sujeto en la cintura para defenderse de algún agresor, existiendo técnicas para el uso del garrote.
Entre las normas para este juego está el que ninguno de los contendientes puede retirarse de la pelea hasta que ésta termine, la cual comienza atacando primero la parte de las rodillas, luego se sube a los muslos, caderas, luego costillas y hombros. Una vez que se han atacado todas estas partes, entra en calor la pelea y ya los golpes son más duros, a discreción de los competidores. La pelea tiene dos secretos: la agilidad para esquivar el golpe y la condición física del peleador, por lo cual es muy importante el entrenamiento. Entre las diversas condiciones que tiene la práctica del juego está la de que ningún jugador puede huir o tirarse al suelo, y solo pueden sacar las piernas hacia atrás alternando las mismas, para esquivar los golpes. La pelea termina cuando uno de los contendientes cae al suelo y se pone el garrote en el cuello. 

Existió una escuela popular del Juego de Armas en Sabana de Uchire y otra en San José de Guaribe, siendo dos familias las máximas portadoras de esta manifestación desde el alto Uchire y desde Cúpira hasta Guaribe: Los Guzmán y los Arenas, entre los que destacaron Rafael Guzmán y el morocho Arenas en la confección del garrote.Los garrotes se adornaban con un hermoso tejido. Estos instrumentos poseían, según el antropólogo Pedro Pablo Linares, una simbología ancestral. Su taller se mantiene en la actualidad, siendo su hijo Reinaldo Guzmán quien confecciona actualmente los garrotes en San José de Guaribe. 

Actualmente el Ateneo de San José de Guaribe realiza un trabajo de investigación en la zona montañosa que separa Guanape de Sabana de Uchire, donde se han mantenido cultores del canto de negros y de la bandola cordillerana, descubriéndose en esos trabajos a algunos ancianos que fueron jugadores de armas. 

Además de estas y otras muchas manifestaciones culturales, San José de Guaribe se destaca por la parte musical, representada basicamente por la bandola montañera, aunque tambien el uso del “Carrizo” ha sido muy caracteristico de este pueblo. Cuenta el abuelo que San José de Guaribe posee el mayor numero de intérpretes de bandola de cualquier rincón de Venezuela y eso se corresponde con las palabras de uno de sus hijos insignes, Alejandro Arzola Parariá, luthier de ese instrumento, que decía ”En San José de Guaribe usted compra una caja de fósforo y le dan un músico de ñapa."  

La manifestacion del joropo en este pueblo es el joropo Yabajero que tiene tiene características mirandinas, con algunas adaptaciones propias tales como la introducción del cuatro, además de la bandola y maracas.

Fuentes Consultadas: Blog  Algunas Familias; Cuadernos del IPC

Caparo, Reserva Forestal en peligro


Vivencias Llaneras del Abuelo se hace eco del llamado de alerta que publicó Humberto Silva Cubillán en dos entradas denominadas Caparo, Reserva Forestal y Caparo, el último bosque, sobre  esta Reserva Forestal en peligro de desaparecer por completo.

"La Reserva Forestal Caparo se localiza en los Llanos Occidentales al sur-este del Estado Barinas; presenta topografía plana con ligeras disminuciones de pendiente en el sentido norte-sur y oeste-este. La reserva en la actualidad está dedicada a la producción forestal contando con numerosas especies arbóreas de alto valor económico, entre las cuales se mencionan: caoba, cedro, saquisaqui, apamate, pardillo, chupón, roble, chagro y guayabón. La intervención y afectación con fines contrarios a su declaratoria  (Resolución Nº 22 del 02-02-1961, Gaceta Oficial Nº 26.479 del 10-02-1961), la ha llevado a extremos cuyo daño resulta irreversible por las practicas de ganadería, invasiones e incendios."  

"Es muy poco lo que queda de la Reserva Forestal de Caparo, en Barinas. Más de 140 mil hectáreas fueron devastadas y la amenaza de invasiones persiste ante la ausencia de autoridad"

 EL UNIVERSAL, domingo 21 de octubre de 2012  Por Oscar Medina

"Apenas al adentrarnos por el camino identificado como Pica 8, allá arriba, en lo alto de una enorme palma de agua, un mono araña mira a los visitantes con calmada curiosidad. Por aquí han transitado cientos de estudiantes e investigadores antes que nosotros. Y el mono sabe -debe saberlo- que no hay nada que temer. Estamos en un lugar de naturaleza desbordada, de exuberante vegetación siempre verde, en uno de los puntos más atractivos de lo que hoy es el último vestigio de un complejo de biodiversidad que ha desaparecido casi por completo: las 7 mil hectáreas de bosque de la Reserva Forestal de Caparo resguardadas por la Universidad de Los Andes. 

Más adelante, en el barro, una huella de felino más o menos reciente, resalta como indicadora de la riqueza animal que habita entre el follaje. Y la expectativa de un encuentro le añade otra dimensión al recorrido. Pero esa no es una mala noticia. El dato negativo viene al señalar un majestuoso ejemplar de Chupón, un árbol de madera tan sólida que no hay sierra que pueda transformarlo en tablones y ante el cual los depredadores del ambiente han optado por una solución para quitarlo del camino: miles de estos han sido talados y quemados ante la imposibilidad de sacar provecho comercial de su tronco. 

La Reserva Forestal de Caparo existe solo en el papel. Se creó en febrero de 1961 dentro de una extensión de 174 mil 340 hectáreas en Barinas, bordeada por los ríos Caparo, al norte, y Uribante, al sur. El plan del Ministerio de Agricultura era preservar parte de las 3 millones de hectáreas de bosques que alguna vez existieron en los llanos occidentales (Portuguesa, Apure, Barinas y sur de Táchira) a través de la figura de las reservas de Turén, Ticoporo, San Camilo y Caparo, que sumaban unas 900 mil hectáreas. También pretendían alentar una explotación racional de la riqueza maderera. 

Pero el futuro inmediato demostró que la presión demográfica y la actividad ganadera tendrían mucho más poder que las buenas intenciones. Un trabajo de Enrique Pacheco, de la Facultad de Ciencias Forestales y Ambientales de la ULA, compila imágenes satelitales y mapas que reflejan el proceso de devastación. Hasta 1980 el bosque se mantuvo, pero al permitirse la extracción de especies madereras, se activó lo que se cataloga como "colonización agropecuaria". 

Entre 1982 y 1989 el Estado firmó contratos de explotación con empresas privadas y públicas para explotar el recurso -caoba, cedro, mijao, pardillo, saquisaque y otras especies comerciales- y pese a la supervisión, las cosas no resultaron del todo bien. En 1982 se estableció un comodato con la ULA -que ya operaba un programa de investigación y docencia desde 1970- que dejó a su resguardo 7.000 hectáreas y permitió el establecimiento de una Estación Experimental en la zona conocida como Cachicamo. En la ULA estiman que para el año 2000 apenas quedaba 47,99% de la extensión de bosque en Caparo. 

En 2001, la ministra de Ambiente, Ana Elisa Osorio, oficializó el fin de las concesiones y decidió que el área quedaría bajo la nueva figura de "manejo forestal comunitario". "El Ministerio le entregó las tierras a las Unidades Territoriales de Base, es decir, a muchos de los mismos invasores de la reserva", explica el profesor de la ULA y coordinador del comodato en Caparo, Wilfredo Franco: "El manejo comunitario fue talar, quemar y convertir todo esto a la ganadería". Estudios de la ULA estiman que entre 2002 y 2004 desaparecieron 70 mil hectáreas de bosques: un tesoro de biodiversidad y valiosa madera. 

El panorama actual es desolador: "90% de las casi 175 mil hectáreas de reserva son hoy pastizales y matorrales", explica Franco: "Sobreviven 14 mil hectáreas, la mitad en el área protegida por la ULA y el resto en un centenar de pequeños fragmentos boscosos dispersos, la mayoría condenados a desaparecer". 

Solos en el monte 
 Las imágenes de satélite muestran una única zona verde, concentrada, de mediano tamaño dentro del perímetro de la reserva. Esa densa mancha es la porción de bosque del comodato de la ULA. Y también está amenazada. El contrato de comodato autorizó a la universidad la extracción de un cupo anual de madera que permitió financiar la construcción y operatividad de la estación experimental. Pero en 1997 el avance de la deforestación hizo que la ULA desistiera del aprovechamiento controlado y asumiera toda el área como reserva de biodiversidad: 2.500 hectáreas prácticamente vírgenes y 4.500 de bosque explotado en proceso de recuperación que demuestran que sí se puede revertir el daño y producir. 

Preservar para el futuro también es posible: más de 400 proyectos de investigación y trabajos universitarios hechos en el lugar podrían ser la base para entender cómo aprovechar mejor los recursos -en todo sentido- que atesora esa pequeña porción de tierra. Claro, si se los permiten. La ULA, con su presupuesto maltrecho, hace años que no logra sostener como debería el funcionamiento de la estación experimental. Y las normas internas de administración de la universidad no ayudan mucho a que la estación Cachicamo se permita mecanismos de autofinanciamiento. Pero el Estado tampoco aporta a la tarea: no hay autoridades en el corazón de Caparo. 

Hasta el 29 de diciembre de 2009 unos pocos uniformados de la Guardia Nacional ocupaban un puesto dentro del terreno de la estación de la ULA. Hoy esa instalación y dos casas más del Ministerio de Ambiente están abandonadas y lo más parecido a una figura de autoridad en la reserva son los cuadros del grupo armado Frente Bolivariano de Liberación, a quienes llaman "la gente del monte". Javier Rojas, uno de los encargados del campamento, recuerda mejores épocas: "Hace como quince años teníamos por aquí entre 10 y 15 efectivos de la GN. Y los 'rurales' venían dos veces al año e inspeccionaban toda la reserva. Se quedaban una semana completa y la ULA les daba apoyo. La última vez que los vimos fue en 2009". 

Incluso con esa cierta presencia, las invasiones siempre fueron un problema grave. Después de acabar con más de 140 mil hectáreas, el bosque resguardado por la ULA es como el último tequeño en la bandeja: el que todos quieren. Entre 2001 y 2004 se registraron ocupaciones ilegales en cerca de 900 hectáreas ubicadas en el extremo occidental del comodato. Una y otra vez fueron desalojadas las personas hasta que en 2004 ya no hubo quien las sacara. Obviando toda legalidad, se repartieron el terreno en 34 parcelas.  "Las 900 hectáreas fueron taladas y quemadas entre 2005 y 2009", lamenta el profesor Wilfredo Franco: "Las plantaciones experimentales de pardillo fueron totalmente devastadas y cerca de 50% de las plantaciones de teca, sembradas por la ULA en los años 70, fueron saqueadas". 

A estas alturas los parceleros están organizados como consejo comunal, pero de acuerdo a la información que manejan en el campamento de la ULA las tierras -las "bienhechurías"- han sido vendidas más de una vez: "Del grupo original, apenas quedan 3 o 4 familias". 
 El catastro hecho en 2007 registró alrededor de 1.200 fincas dentro de la reserva forestal. Hoy los representantes de la ULA estiman que hay 1.500. "Calculamos una población permanente de 10 mil personas y otras 5 mil que entran y salen", apunta Franco: "50% de la población tiene más de una finca o tiene otras casas en las ciudades y pueblos cercanos". Mucha ingenuidad sería pensar que llegará el día en que esto volverá a ser bosque: lo que es reserva en el papel, en la vida real es un asentamiento en el que hasta disponen de 55 escuelas y 7 liceos y han pedido ayuda a la ULA para instalar un instituto de educación superior. "El sacrificio en biodiversidad, en patrimonio natural, no sirvió para hacer justicia ni para el desarrollo social ni económico", señala Franco: "La gente de Caparo es gente pobre, salvo algunos pocos que tienen hasta tres fincas que han comprado a ocupantes de tierras". 

La propuesta de la ULA apunta, en lineas generales, a preservar lo que queda en pie y a recuperar bosques manejando criterios equilibrados de aprovechamiento agrícola y maderero. Se trata de planes cargados de optimismo y de buenas intenciones pero que dependen de la concertación de muchas voluntades dispares: la de investigadores, la de organismos del Estado y la de los propios pobladores del lugar. "En 2011 presentamos un proyecto para hacer corredores boscosos que unan los fragmentos dispersos", apunta Franco uno de los aspectos que, al parecer, analiza el Ministerio de Ambiente. Eso formaría parte de un esquema que plantea un tercio del área de la reserva para plantaciones agroforestales y recuperación del bosque, otro tercio para actividad ganadera y un tercio para conservación de biodiversidad en una región en la que habitan especies en peligro de extinción. La idea va un poco más allá: lograr 40 mil hectáreas de bosque con especies de rápido crecimiento (melina, teca) y otras de crecimiento moderado (caoba, pardillo) para instalar un complejo industrial maderero que ofrezca, además, soluciones habitacionales. 

Eso, tan de primer mundo, es difícil visualizarlo ante un potrero con troncos tumbados y aserrados, convertidos en tablones de manera ilegal. Pero impulsar ese ejercicio de imaginación quizás represente la salvación de la última porción verde donde tiene sus raíces un magnífico árbol de 500 años, ese al que llaman "el abuelo". 

Tomado de: http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/121021/caparo-el-ultimo-bosque

3 de noviembre de 2012

La Llorona de Gorrín, cuento fantasmal del Municipo Camaguán.

A continuación otro de los relatos fantasmales del Profesor Hugo Arana Páez. HARPA Miembro investigador del Centro de Estudios Histórico-Sociales del Llano Venezolano. San Fernando. Estado Apure.

 Contexto Geohistórico 
 La locación de esta ficción, se sitúa en las inmediaciones del Puente Gorrín, un viaducto que se halla en la carretera nacional que comunica a las poblaciones de Camaguán y San Fernando de Apure. El nombre Gorrín se origina del jefe realista, Teniente Coronel, Salvador Gorrín, quien además tenía un hato en ese lugar y quien, procedente de Calabozo venía a reforzar las tropas que comandaba el general realista José María Quero, que defendía la plaza de San Fernando, la cual era asediada por el General José Antonio Páez y quien el 6 de marzo del año 1818, finalmente logra tomarla. 

El sitio a San Fernando y el enfrentamiento de Páez contra el Teniente Coronel Salvador Gorrín. (Año 1818)  lo describe el propio Páez, en su autobiografía: … “Continué estrechando la plaza por el lado del Sur, y con el objeto de cortar sus comunicaciones con la capital y los llanos de Calabozo, dispuse que el comandante Rangel atravesara el río por la boca del Coplé con ochenta hombres de la Guardia y sorprendiera al pueblo del Guayabal, situándose luego en el camino que conduce a Calabozo y Caracas. Allí interceptó una comunicación que Correa dirigía al Teniente Coronel Don Salvador Gorrín, contestándole un oficio fechado en Camaguán, que dista siete leguas de San Fernando, en el cual le participaba que venía con fuerzas suficientes para darle auxilio. Impuesto yo de que Gorrin había salido de Calabozo con quinientos hombres de infantería, trescientos de caballería y quinientos caballos para remontar los ginetes (sic) que tenía a pie en la plaza, me propuse salir a batir a aquella fuerza, pues si entraba en ella daría a los sitiados grandes ventajas sobre mí. A la cabeza de dos escuadrones marché hacia la hacienda del Diamante y después de caminar toda la noche, llegué a dicho punto al amanecer y por allí crucé el río. Dos o tres horas después pasamos también a nado el Apurito y por el camino del Guayabal fui a reunirme con Rangel que me esperaba en el lugar del Palital. En aquel momento estaba empeñada la descubierta de carabineros de éste con la de Gorrín, apresuré la marcha para llegar a tiempo de auxiliar a los míos. Apenas había formado mi fuerza, aumentada con los ochenta hombres de Rangel, cuando Gorrín rompió el fuego. Carguéle yo por el frente y el flanco y logré poner en fuga su caballería y apoderarme de los caballos de remonta que traían (500 bestias)”… 

A principios de la década de los años ochenta del siglo veinte, en pleno invierno y debido a las crecidas del río Portuguesa, sus aguas se desbordaron en el sector Gorrín (entre la población de La Negra y San Fernando), llevándose por delante una porción de la carretera, produciendo una enorme boca (cauce de agua) de aproximadamente doscientos metros. A raíz de ese desastre se formaban en ese tramo interminables colas de vehículos, esperando que alguna improvisada balsa los trasladara de un lado a otro. Este evento, incomunicó a la capital apureña con el centro del país, obligando a que las autoridades construyeran un puente de guerra, que se conocería como Puente Gorrín, que funcionó hasta el año 2009. 

Haciendo antesala a una balsa, estaba yo, donde pude observar que en ese sector había un hermoso caserío llamado Gorrín. El paisaje natural y humano, amén del hecho histórico acaecido allí en la Guerra de Independencia, me inspiraron para crear un cuento fantasmal, al que nombré La Llorona de Gorrín. 

 Dos jóvenes amigos, vecinos de San Fernando decidieron asistir a las fiestas patronales de Camaguán, que se celebran el mes de septiembre de cada año. Muy entusiasmados se marcharon a tierras guariqueñas. Al llegar, se fueron a las riñas de gallos que con tal motivo se efectuaban; luego en la tarde asistieron a los toros coleados donde conquistaron a dos muchachas, las cuales invitaron a la fiesta que esa noche se celebraría en el club de dicha población. Con las damas bebieron cervezas y bailaron todos los ritmos. Al llegar la madrugada, el club fue quedando solo y sin desearlo tuvieron que despedirse de las mujeres. Es decir, como decían los viejos y viejas apureñas, ese día los muchachos gozaron un puyero. Extenuados de tanta juerga y medio borrachos, decidieron regresar a San Fernando. Contentos y hablando más que un perdido cuando aparece, tomaron la carretera nacional rumbo a su lar nativo. El vehículo se desplazaba raudo. Cuando pasaron por La Negra, no respetaron los reductores de velocidad (policías acostados) que se hallan en esa población y así a alta velocidad continuaron el viaje. Finalmente llegaron al puente Gorrín, donde también existen otros reductores de velocidad y donde inesperadamente una gandola que venía en sentido contrario, los encandiló, obligando al conductor a frenar en el puente; fue en ese instante que de la nada salió una hermosa joven, que se les acercó llorando, solicitándoles que la subieran al vehículo, que tenía que llevar a su padre urgentemente a San Fernando. 

Los amigos se extrañaron de tan repentina aparición, el conductor pensó en un momento en subirla al automóvil, pero su acompañante le suplicó que no lo hiciera, que esa mujer era una visión, que no era real, que siguiera, que acelerara. Mientras que por la ventana del chofer, la muchacha llorando insistentemente, suplicaba a éste que la subiera al vehículo. Tal vez, el conductor, atendiendo al pedido del amigo, reanudó velozmente la marcha, sin percatarse que la mujer inesperadamente se había colocado frente al vehículo, impidiendo cualquier maniobra que el conductor pudiera hacer para evitar arrollarla; todo fue inútil. Lamentablemente el asustado chofer se la llevó por delante. De inmediato el parabrisas se tiñó de un espeso carmesí que le impedía continuar viaje. A raíz del impacto el carro dejó de funcionar y ante la imposibilidad de ver, los amigos se bajaron para cerciorarse qué le había ocurrido a la mujer. 

Ambos caminaron alrededor del carro y cosa extraña, no tenía ninguna abolladura, tampoco había ninguna persona atropellada debajo del mismo y lo más sorprendente fue cuando dirigieron la mirada al parabrisas; el cristal permanecía limpiecito como si una extraña mano lo hubiera lavado, es decir, como si nada hubiera ocurrido; a la vez el motor ronroneaba, como si algún extraño chofer de pronto lo hubiera encendido. Allí fue cuando los atemorizados borrachos se subieron al carro y continuaron raudos rumbo a San Fernando. Al fin llegaron a la alcabala que se halla en el cruce de la carretera que conduce a la población de Guayabal, donde hay un puesto de la Guardia Nacional y donde también se hallan varios reductores de velocidad. Ante la presencia de unos guardias nacionales que estaban sentados en unos bancos que se hallaban a la entrada de la caseta, los muchachos se calmaron. 

No habían pasado el ultimo reductor, cuando súbitamente se les apareció nuevamente la extraña mujer, con su lastimoso llantén, suplicando una cola para San Fernando, por supuesto, como los amigos nuevamente se negaban a dársela, la mujer repentinamente se embarcó en el automóvil, de inmediato, los jóvenes presurosamente se apearon del carro, dejando en el mismo a la tenebrosa mujer. Profiriendo horribles alaridos, los muchachos corrieron hacia la caseta donde estaban los guardias. -¡Auxilio! ¡Auxilio! Por favor ayúdennos que en el carro se metió una muerta, véanla, allá está sentada en el asiento de atrás. Los guardias al ver a los muchachos venir hacia ellos dando alaridos, se pusieron de pie, agarrando sus fusiles, por si acaso. Por cierto, cuando los jóvenes llegaron al puesto, los funcionarios pudieron ver a la luz de los bombillos que los dos jóvenes estaban mas blancos que una parcha y nerviosos no dejaban de gritar. 

-¡Vean! ¡Vean! ¡Vayan al carro pa que la miren! Les gritaba uno de los muchachos a los funcionarios. -¡Vayan al carro! Para que vean a una muerta metida en él. 

 Los gritos despertaron al jefe del puesto. Un guardia con muchísimos años de servicio. Éste presuroso se levantó y vistiéndose decía. 
 -¡Que vaina estará pasando! ¿Cuál es el motivo de tanto alboroto? Voy a ver qué vaina está pasando. 

Los muchachos al ver al viejo, se dirigieron a él, para decirle casi gritando.
 -¡Mire la mujer que está allá en el carro! Esa mujer es una muerta que se nos apareció en el Puente Gorrín, pidiéndonos la cola para San Fernando y ahora se nos metió en el carro, véala y óigala como llora. 

Extrañado el viejo, les preguntó a los angustiados muchachos.
  -¿Cuál mujer? ¿Pero dónde está esa mujer? Yo veo el carro solo y prendido, allí no hay nadie. 

Inmediatamente invitó a los jóvenes a que lo acompañaran hasta el vehículo.
 -¡Vean! Les decía a los temblorosos muchachos. -¡Miren que no hay nadie! Lo que ocurre es que ustedes están rascados. 

Ciertamente, en el carro no se veía a nadie, solo se escuchaba el ronroneo del motor. Todos constataron que ciertamente ninguna persona. Ya calmados los ánimos, el viejo guardia, invitó a todos a la caseta, donde muy sosegado les dijo, miren muchachos yo les voy a contar lo que ha ocurrido. 

 -¡No jile! No son ustedes los únicos a los que se les ha aparecido la Llorona de Gorrín. Yo llevo en este puesto más de veinte años y no son ustedes los únicos que han llegado aquí echando el mismo cuento. 

-¿Y qué sabe usted lo que ha pasado? -Preguntó uno de los guardias. 

Ahí fue cuando el viejo, lanzó una sardónica carcajada. -¡Bueno! Vamos a contarles lo que sucede. Hace más de veinte años estando muy joven y recién llegado a este puesto, ocurrió una lamentable tragedia en el Puente Gorrín. Se dice que una muchacha tuvo que salir desesperada de su casa a las tres de la madrugada, a pedir una cola para que llevaran a su anciano padre al hospital de San Fernando y ocurrió que en el carro que iba pasando en ese instante, iban dos borrachos procedentes de las fiestas patronales de Camaguán y no se percataron de la presencia de la mujer en la vía y lamentablemente la arrollaron. Ella quedó triturada bajo las ruedas del automóvil, a la vez que el parabrisas se impregnó de tinta sangre. Mientras el cuerpo de la joven quedó tendido en el pavimento, los irresponsables continuaron su viaje rumbo a la capital apureña, como si nada hubiera ocurrido. Se dice que desde entonces, cuando se celebran las fiestas patronales en Camaguán, se les aparece a los conductores borrachos que se dirigen a San Fernando, una bella joven que llorando desesperadamente les pide la cola. Aquí a este puesto, son muchos que como ustedes han llegado dando gritos; asustados porque se les ha aparecido La Llorona de Gorrín. 

Seguidamente el viejo guardia instruyó a sus subalternos que dejaran a los muchachos arrestados en el puesto, hasta que se les pasara la rasca y que continuarían su viaje por la mañana, para evitar que se les fuera a aparecer La Llorona más adelante. Inmediatamente los asustados viajeros le agradecieron al viejo guardia.

 -¡Encantados de quedarnos arrestados aquí hasta que amanezca! Contentos, los muchachos pasaron el resto de la madrugada sentados en los bancos del puesto, hasta que la aurora anunciara la llegada del nuevo día. Mientras que La Llorona de Gorrín, con su llantén, se quedaría allá, esperando a que otros borrachos, procedentes de las fiestas patronales de Camaguán atinaran a pasar por el lugar.

Retazos de Recuerdo

Alejandro Armas, Abuelo de Vivencias Llaneras
Hemos querido detener temporalmente nuestro viaje virtual a los pueblos de Apure, para hacer un salto e introducirnos un poco en el mundo de San José De Guaribe, estado Guárico. 

¿El motivo? Buscar los recuerdos del abuelo, que llegó a este pueblo como a los 7 años según su propia estimación, luego de escapar con su madre y hermanos apresuradamente de las garras del paludismo. 

Nacido en Rio Grande, caserío mirandino, vivió sus primeros años como cualquier muchacho campesino, desarrollando el instinto de supervivencia en un medio totalmente desasistido de salud, educación y demás necesidades básicas. Esas vivencias, que recuerda con exactitud asombrosa, fueron en su momento la inspiración para desarrollar este espacio.

 Un rancho temporal a la orilla del río, desencadenó para la familia, la necesidad de abandonar esa tierra y refugiarse en San José de Guaribe, que se ubicaba a aproximadamente a unas 14 horas de marcha a pié y que contaba con mínimos servicios de asistencia, para por lo menos defenderse un poco del terrible flagelo que azotaba a todo el país y  que ya había cobrado la vida de dos hermanos. 

Francisca (Pancha) Armas
Pancha, su madre, mujer resteada como todas las mujeres venezolanas, emprendió la marcha con sus tres hijos, cruzando tres pasos de río crecido, pasándolos uno a uno sobre su espalda, recorriendo entre cada uno, kilómetros aguas arriba calculando el sitio donde debía lanzarse para que la corriente la llevara aproximadamente al sitio donde la esperaba el siguiente. Tres pasos de río con tres niños a cuestas, sin duda una proeza increíble, propia de una madre venezolana. 

Y así, tras la marcha de todo el día y la noche, a eso de la 1 de la madrugada llegaron a San José de Guaribe, a buscar refugio en la casa de un hermano de Pancha, considerado hoy como patrimonio cultural del pueblo: Rafael Elias Armas. Cuenta el abuelo que recuerda con precisión un delicioso olor a pueblo, y la emoción profunda de pisar por primera vez, un centro poblado. 

 Y allí permanecieron un tiempo, ella lavando y planchando para subsistir, y los muchachos haciendo mandados y correteando por las calles polvorientas. 

Guardo hermosos recuerdos de ese pueblo en mi mas tierna infancia, relacionados con mi abuela Pancha, ya que me mandaban para allá en mis vacaciones escolares, cuando tenía unos cuatro o cinco años. Sus casas de barro de paredes pintadas con cal blanca, sus puertas de madera, la vieja costumbre de tomar “el fresco” en las tardes sentados en las silletas recostadas de la pared, mientras los muchachos correteaban por las calles de tierra, la tibia leche recién ordeñada, una deliciosa e inolvidable natilla que yo llamaba mantequilla blanca….. Un patio con árboles y muchos morrocoyes, algunas gallinas, el “taturo” de agua, donde había que bañarse con totuma, y los enormes sapos que llenaban el patio en la noche.
Y cuando llovía, el permiso para bañarme en la lluvia en ese rio de agua que bajaba, marrón al arrastrar la tierra de las calles. Y las reuniones en las casas de quienes tenían televisor para ver una “comedia” (telenovela), cuando prendían la planta eléctrica, creo que hasta las 8 de la noche. Inolvidables recuerdos para un niño caraqueño, acostumbrado a las restricciones de la vida citadina. 

Durante esta semana les estaremos ofreciendo en honor a esos recuerdos, algo de la historia y cultura de San José de Guaribe. 



Rafael Elias Armas. Nació el 4 de diciembre de 1908 en San José de Cúpira, municipio Pedro Gual, estado Miranda. Llegó a Guaribe a los 16 años de edad, desempeñándose como carpintero y barbero. Estableció la primera fábrica de bloques para la construcción en la región, al igual que en 1950 fundó el único cine de la comunidad ubicado en el Club Social de Guaribe. Falleció el 15 de octubre de 1990.Cuadernos del IPC

30 de octubre de 2012

El Río Silencioso- José Natalio Estrada Torres

 Vivencias Llaneras del Abuelo quiere sumarse a las personas y grupos ecologistas que luchan y advierten los daños irreversibles que se hacen diariamente al planeta. Un grano de arena es insignificante, pero muchos granos pueden hacer la diferencia. 

Venezuela es, ya está dicho de mil formas, un país de naturaleza privilegiada, sorprendentemente dotado de hermosísimos paisajes totalmente contrastantes pero todos de un poder natural envidiable. Y es precisamente esa condición, la que nos hace importantes a nivel mundial en lo concerniente a la protección de ese importantísimo recurso para la vida como lo es el agua. 

El documental Tierras de Agua Dulce, que ya hemos comentado en este espacio y que puede leer en el enlace más abajo colocado, plantea que Venezuela está entre los 12  países más ricos en agua y ocupa el tercer lugar de los humedales de América Latina. Estas condiciones nos comprometen mundialmente en la protección del planeta. 

 Queremos invitarles a seguir el Blog Humberto Silva Cubillán (humbertosilvacubillan.blogspot.com), donde este venezolano nos mantiene informados de lo que está pasando a nivel mundial a nivel ecológico y hace hincapié en nuestros propios crímenes ecológicos. 

Nosotros, nos circunscribiremos al llano, y les ofreceremos a través de una nueva etiqueta que denominaremos ALERTAS ECOLOGICOS LLANEROS, escritos antiguos y nuevos, además de nuestras propias experiencias. La importancia de los escritos antiguos estriba precisamente en demostrar que estos alertas tienen mucho tiempo ofreciéndose y que probablemente no ha habido en muchos casos acciones contundentes para impedir estos desastres ecológicos. Agregaremos en esta etiqueta artículos anteriores relacionados y que hemos ubicado en EL LLANO QUE HEMOS PERDIDO, para delimitar los temas relacionados con protección al medio ambiente natural.

Queremos ofrecerles, en esta oportunidad, un escrito de Don José Natalio Estrada, que data de 1970, hace 42 años, donde nos cuenta sus recuerdos sobre el río Arauca: 


 “El hombre tiende a quedarse solo en la tierra. La fauna y la flora que tan grata hacen la vida, están desapareciendo de todos los continentes. En los ríos de los países industrializados ya no hay peces; la contaminación con desechos de las fábricas los han exterminado; en los mares del globo ya se nota la disminución de las especies piscícolas, envenenadas por los detritus que son arrojados a ellos; y el smog en la atmósfera nos amenaza a todos con males hasta ahora desconocidos. Venezuela no podía quedarse a la zaga en estas manifestaciones de la actual civilización, si bien entre nosotros, país sub-administrado, la contaminación procede de los malos gobiernos. 

Los vestigios de las antiguas civilizaciones reposan bajo las arenas de inmensos desiertos. El hombre de entonces, ignorando como el actual que el equilibrio de la Naturaleza no puede ser roto impunemente, al destruir el árbol, se destruyó a sí mismo y destruyó su obra. 

Me tocó en suerte conocer al río Arauca cuando era una polifonía de cantos, aleteos, rugidos y barullo acuático constante. Al final de la época de las lluvias y al reducirse el cauce el río, las aguas que inundaron y fertilizaron las sabanas, regresaban también las diversas especies de peces que se habían regado en ellas en busca de alimento variado. Y entonces se enfilaban aguas arriba hacia las cabeceras del río los nutridos cardúmenes de pequeñas sardinas primero; luego seguían las palometas y los coporos de menor tamaño; y finalmente subían los grandes cardúmenes de peces mayores, que tornaban el agua inservible para el consumo por su fuerte olor a pescado. Eran días y días de continuo pasar de peces aguas arriba a desovar en las cabeceras. Y en el aire la algazara y el continuo revolotear de las gaviotas, que de tanto en tanto se lanzaban raudas contra los peces. Las cotúas o cormoranes en bandadas asediaban a los cardúmenes en los remansos y hacían su agosto. Hieráticas, las garzas blancas y las morenas se mantenían inmóviles hasta el momento de lanzar el picotazo fulmíneo contra algún pequeño pez. 

Entre tanto, los grandes peces entraban al asalto de los cardúmenes de peces más pequeños, con un chasquido como un latigazo. Y el dorado, luego de golpear, dejaba escurrir un segundo su sombra dorada a flor de agua. Este era el breve momento en que el pescador alerta sobre el barranco del río descargaba el arponazo vertiginoso para asegurarlo. 

En el centro de la corriente a veces saltaba en el aire un enorme pez y nosotros comentábamos “se bañó el valentón”, suerte de gran pez de nuestros ríos llaneros. Esa visión ya desapareció del paisaje fluvial. 

Luego, en las noches de luna, los pequeños ladridos de los perros de agua; el roznido de algún caimán o el ruido seco que hacía el sacudir contra el barranco del río para despedazarlo, algún gran pez que había atrapado. 

Los grandes manatíes, como gruesos bueyes, afloraban en pares y lanzaban al aire al respirar, tenues chorros de vapor blanquecino.

 Para la época en que compramos el hato de manos de nuestro padre, no había instalaciones sanitarias en casi ninguna parte del llano, y nos tocaba bañarnos con una totuma en el río. En cierta ocasión en que me acercaba a mi sitio favorito en el río, oí un gran ruido de aguas violentamente removidas y me fui acercando con cautela. Muy cerca de la orilla remontaba la corriente un gran temblador o anguila eléctrica. Seiscientos voltios de descarga mortífera. Entre dos aguas asomó el puntiagudo hocico de una tonina y agarró rápida y violentamente al temblador, sumergiéndolo. Al recibir la descarga eléctrica que posiblemente ella aminoraba mordiéndole en donde no tuviera células electro-generadoras, la tonina escapaba con ruido de aguas alborotadas. Minutos después reaparecía el temblador nadando aguas arriba y nuevamente repetía la tonina su ataque y escape apresurado. No hay duda que estaba descargándolo de su potencia eléctrica para finalmente engullírselo.

 En las noches de luna nos íbamos a las playas en profundo silencio con el fin de sorprender a los terecayes y tortugas poniendo. Pero a veces los sorprendidos resultábamos nosotros, al toparnos inesperadamente en alguna oquedad de la playa con alguna caimana depositando huevos en el enorme hoyo que había cavado en la arena. 

Ya todo esto es cosa del pasado. Los caimanes fueron totalmente exterminados y las babas van por el mismo camino. Los peces escasean en el río Arauca.

La pesca indiscriminada y sin vigilancia ha privado a las poblaciones ribereñas de esta fuente de alimentos, en beneficio de unos pocos chinchorreros que solo resuelven su propio problema económico, con gran perjuicio para la colectividad. El río perdió sus pájaros, sus peces y su voz" 

Octubre, 01 de 1970

28 de octubre de 2012

Loa al Caballo (2/3): Un Cuento para Niños- Julio José Garbi Olivo

Los temas que se van colocando en Vivencias Llaneras del Abuelo,  son seleccionados tratando de generar un equilibrio en los diversos aspectos que abarca este blog, y muchos estan programados con  mucha anticipación. Sin embargo, a veces en nuestras lecturas e investigaciones aparecen textos tan inspiradores que sentimos la necesidad de romper la planificación y publicarlos con urgencia. 

Este es el caso de hoy. Estaba leyendo El Ultimo Violín, escrito por nuestro colaborador Francisco Castillo Serrano, y me encontré con esta poesía hecha cuento que quiero compartir con ustedes.

Escrito por  Julio José Garbi Olivo, escritor y poeta apureño nacido en Elorza el 29 de septiembre de 1923, a continuación Un Cuento para Niños, donde tomando las palabras del señor Franco: "solo la pluma se interpone  entre la inocencia, la creación y la leyenda....."

Era un dia de asueto en la mansión de los Dioses y los Dioses-niños se fueron todos a jugar. Pero el Dios-niño más pequeño no tenía con quien jugar y se sentó sobre un rayo de luz a pensar. Pensó primero en jugar con las espirales concéntricas de las coordenadas del tiempo; luego en crear galaxias y estrellas, o en las relaciones de las infinitas paradojas de infinitos mundos paralelos; pero al Dios-niño le fastidiaban las cosas sencillas. Por eso se puso a pensar en algo que verdaderamente no existiera y pensó en la palabra mas bella que pudiera dictar su fantasía.

Finalmente dio con ella.

La palabra era.... ¡caballo!

Sí eso era.... caballo.

Y una vez que tuvo la palabra, pensó en un caballo.

Lo hizo fuerte y noble.

Los ollares amplios para sorber el viento.  con hebras de plata o de sol,, o d enoche, le hizo las crines, la cola larga y sedosa, el pecho ancho y poderoso, y en cada pata le puso una luna en creciente y lo hizo ágil.

Y cuando tuvo el caballo, no encontró lugar mejor  donde ponerlo que una llanura.

El Dios-niño, cerró las manos para aprisionar todos los universos del cosmos infinito para tomar elementos de su quimera. Al arcoiris le arrebató los colores para pintar la llanura. Pintó la sabana verde, los cielos azules y las nubes blancas. Pintó los morichales, los ríos y las lagunas. Y pintó los borales en los esteros. Pintó garzas blancas y corocoras rojas. Pintó venados y hierbas y árboles de toda clase: un algarrobo, un mango y un  tamarindo. Pintó pájaros y trinos y olores y lluvias para que mojaran la tierra y la hicieran fértil.

Puso en su llanura un amanecer con aromas de sabanas y un cielo oscuro azul turquesa con arreboles y frescura en el aire. Y toda clase de animales. Por último con sus deditos, pintó horizontes por todas partes para que su caballo pudiera verlo todo.

Y en esa llanura recién pintada, el Dios-niño puso a su caballo para que galopara como el viento. Y el caballo galopó y galopó... y el dios-niño fue feliz por corto tiempo.

Pero algo faltaba..  y el Dios-niño se sintió triste de nuevo hasta que tuvo la idea de amasar con susmanos regordetas, color de auroras y esperanzas, el barro de los esteros y las arenas de los ríos. Y tomando también un poquito de esas cosas que había pintado en su llanura, hizo un compañero para el caballo. Y lo hizo sencillo, franco, honesto, valiente, noble y generoso.. Y le dio manos para que pudiera hacerlo todo. Y una frente altiva para que no fuera esclavo y una mente para pensar y fantasear. Y una voz para decir lo que pensara y, sobre todo, un corazón para que pudiera amar.

Y el Dios-niño estuvo contento porque, por aquellas extensas llanuras que habia creado su fantasía, corría libre y sin trabas, jineteando en el potro de la ilusión, un llanero.

Tomado de El Último Violín de Francisco Castillo Serrano

27 de octubre de 2012

Cachos y más cachos

Entre los Blogs que sigo, que por cierto sorprende  la cantidad de venezolanos que escriben  "pro-Venezuela" en  sus distintos aspectos, me gusta mucho Letras de Cojedes, que hace un importantisimo aporte literario y cultural de autores y temas de ese estado.

Acaba de publicar allí Isaias Medina, su creador,  un simpático artículo sobre los cachos llaneros, tomado del libro LA MAGIA DE LA PALABRA POR TIERRAS DE BARINAS de María Josefina Villegas (1998).  Pensamos que vale la pena colocar casi en su totalidad el artículo pues su lectura fresca, lo hace muy agradable.
 
"Por los caminos del llano el hombre generalmente anda sólo a caballo, de la dura brega que representa los trabajos de llanerías y de enfrentarse a lo duro del medio. Es la risa y la imaginación lo que sirve de vía de escape. Así mismo, al enfrentarse con una naturaleza exacerbada en sus manifestaciones se identifica con ella, dominando su ambiente y todo lo rodea con una excepcional capacidad de conocimiento y de clasificación de la fauna y la flora de las cuales se siente como una parte más. 

El estrecho contacto con la naturaleza le permite al llanero tener una seguridad propia y sentirse además como poseedor del dominio sobre el medio, todo lo cual le va permitir desarrollar un gran sentimiento de libertad, que solo será coartada por la presencia sobrecogedora de la inmensidad de la llanura con su horizonte en fuga perenne. “Es la ingrimitud, sentirse ante la inmensidad”. Ante lo cual con su carácter fantasioso dispuesto a la exageración y a la experiencia mágica, magnífica los hechos y fenómenos que de una u otra forma desarrolla en estrecho contacto con el medio. 

 Se llama cacho aquellos cuentos, generalmente cortos, que expresan un vuelo fantástico de la imaginación, el cacho no hay que confundirlo con el chiste, es una actividad corriente donde algunos llaneros expresan una gran fantasía y una buena dosis de malicia en un lenguaje coloquial. El cachero jura y perjura que lo contado es la “purita verdá”, “sin naita e mentira”. Pero es de tal magnitud lo que cuenta que arranca risa entre los oyentes, y se establecen suerte de competencias para ver quién es el más exagerado en sus cachos. –“Si otro puede inventar tanto yo puedo hacerlo mejor, esos es inteligencia que tiene uno”- dice Don Tulio, un cachero de Libertad de Barinas que disfruta y hace disfrutar a sus vecinos con sus cachos. 

Constituye ésta una forma de distracción que permite intercambiar vivencias y evidenciar el ingenio de los que lo practican. Flora Ovalles recogió en Libertad de Barinas esta muestra de cachos llaneros que Don Tulio le contó, así como sabe hacerlo uno tras otro, con un despliegue de su gran ingenio y poder de fabulación. “Con la “purita verdá”, “Sin decir ni una sola mentira”, “Porque es un poder de la inteligencia”. 

De seguida oigamos a Don Tulio contar: 
El viaje de los Pavos 
"Voy a contarles lo que una vez nos pasó, sin naita de mentira. En aquel tiempo, tenía yo que llevar a Valencia una maná de doscientos pavos a pie, desde acá de Libertad de Barinas, sí pariente, a pie hasta allá, hasta valencia. Así los fuimos arreando con un bejuco por toítas esas carreteras. Pero sucede que ya cuando íbamos por San Carlos toítos esos pavos tenían esas patas peladas de tanto caminar, sí, tenían ampollas y ya no podían andar más. ¡Bueno pues qué gran problemón!, nos estaban esperando con los pavos y esos bichos que ya no querían caminar por las patas hinchadas y peladas ¡Ah bueno!, pero usté sabe que el llanero es del tamaño de la circunstancia que se le presente y sin esperar mucho yo fui y le compre un par de alpargatas para cada pavo y así fue como pudimos llegar a Valencia."

Los Científicos no Creen 
"Los científicos no creen, pero en las nubes hay pescaos, si señor hay pescaos, que se los digo yo que lo vi, sin ninguna mentira, como que me puedo morir mañana, por mi madre santa. Ese fue un día que llovió mucho. Umju, llovió mucho, mucha, mucha agua cayó. 
De por los laos de Arismendi había venido una nube grande. Era que se formaron nuevas lagunas. Caía tanta agua que la laguna que se formó iba desde acá hasta los laos del Cinaruco. Eso era agua bastante. Y yo estaba ahí con mi compadre. Mire, cámara, mi compadre atajó una cachama así, así de grande, casi tan grande como él, una cachama que cayó de esa nube inmensa. Y caían coporos y palometas que no alcanzábamos a recogerlos todos. Toda la gente pudo recoger pescao ese día y llenábamos tobos de pescao; estuvimos comiendo ese pescao por cuatro meses, umju, porque el quedó lo salamos. Sí, camarita, los científicos no creen, ellos dicen que saben y no creen, pero en el cielo, allá en las nubes hay pescao."

 El Día que Sopló un Gran Viento 
"Yo tenía como quince años, estaba así como muchachón. Mire, pariente, al lado de aquel caney grande, allí cerquita había un árbol tan grande ese árbol que no se le veía la copa y los pajaritos se cansaban tratando de llegar pa´ allá arriba tan alto. Bueno pues, sucede que un día amaneció soplando un viento muy juerte que cada vez que soplaba más juerte y los arboles se doblaban barriendo el piso con sus ramas. En la noche todos nos acostamos a dormí, así como todos los días lo hacíamos pues, y el viento que silbaba fuiiiu, fuiii, toda la noche y nosotros adentro de la casa, pero con ese frío muy, muy grande. De repente que empieza a sonar como un rumor, así uuuh, uuuh, y nos acostamos todos arropados hasta la cabeza. El viento fue tan fuerte que levantó el techo completico y lo dejó allá arriba sobre la copa del árbol muy alto. Pero lo que más nos impresionó, fue que las mujeres que estaban durmiendo cada una en su hamaca, estaban allá arriba, si pariente, seguían colgando en sus hamacas del techo que voló. Allá arriba tan alto que casi no se las veía. ¡Umju! estaban en sus hamacas en la copa del árbol grande. 

 El Viaje en el Caimán 
"Ahora lo que les voy a contar. Esta es la impresión más grande que me he llevado. Eso sí, sin mentira ninguna, con la purita verdá. Caminado que iba yo por la orilla de una caño, y que zás me caigo al agua e´ golpe. Allí como esperándome estaba un caimán tan grande, mire que la cabeza estaba aquí donde está mi pie y la cola estaba allá como dos a tres leguas de largo. Si, un enorme caimán con su bocota abierta y que me traga completico con todo lo que yo llevaba conmigo. Eso adentro estaba muy oscuro, pero yo prendí mi lámpara y busqué donde poner los colgaderos y colgar mi hamaca, así es que saqué mi cuchillo y le abrí en una costilla del caimán. Sí, colgué mí hamaca en las costillas del bicho aquel, porque ya estaba cansado y tenía sueño. Sin mentira ninguna, esta fue la purita verdá. En mí porsiacaso llevaba comida y así me pude mantener mientras que sentía que el caimán iba rápido por esos ríos y yo no me podía salir de su barriga. El bicho iba tan rápido que sentía que el agua pasaba por fuera. Había pasado más de una semana, cuando e´ pronto siento que el caimán se va saliendo el agua y que se echa a dormir en la orilla. Ah bueno pues, como esos animales duermen con la boca abierta y que veo que entraba una luz desde afuera y yo que sigo la luz hasta la boca del caimán. ¡Pija saben dónde estaba! el caimán me había llevado hasta onde sale el Orinoco al mar, si allá onde mientan el Delta y jue allí en ese vainón tan grande onde entra el agua pa´ el mar, jue allí onde me le logré salir de la barriga al caimán y escaparme."

Utensilios Domésticos del Llano Viejo

En realidad los utensilios que detallaremos a continuación, no son específicos del llano, sino de todo el pais. Corresponden a aquella Venezuela rural aún en las ciudades y constituyen patrimonio cultural de una época. Algunas familias coleccionistas o simplemente conscientes de la importancia de preservarlos, los han conservado y fueron registrados en sus diversas modalidades en el censo de Patrimonio Cultural del Instituto del mismo nombre.
Las imágenes que se muestran,  tomadas igualmente de los cuadernos donde se recopiló la informacion obtenida en el censo, corresponden  a utensilios encontrados en los distintos estados del llano venezolano.

TRILLA O MOLINO DE PIEDRA
La trilla es el nombre que se le da al aparato donde se procesaba el café. Generalmente las casas contaban con un anexo para este trabajo; allí se colocaba la enorme mole de piedra tallada y redonda, hecha por las manos de expertos que la trabajaban con sumo cuidado. A esta enorme roca se le hacía en el centro un hueco cuadrado. Todo esto era hecho con cincel y martillo a orilla de un río o quebrada donde se encontraba la piedra más apropiada; al estar lista se colocaba dentro del jergón o corral circular, sitio donde se vaciaba el café en grano para ser triturado por la mole con ayuda de una bestia y un hombre que la arriaba todo el día.
Con el progreso de las industrias llega el momento de abandonar este antiguo método de triturar el café. Estas piezas instrumentales de primera necesidad eran esenciales en cada hogar y por esta razón se buscaba poseer una de ellas ya que permitía trillar varios sacos al día .
 En el desarrollo de la industria salen al comercio maquinarias movidas por combustible  que hicieron que las trillas fueron abandonadas. 

 PIEDRA Y MANO DE MOLER
La piedra de moler consta de una piedra plana y otra con forma de rodillo que tritura el grano sobre la primera. Es un utensilio doméstico plano, grande, de forma redonda, ovalada o triangular, cóncava en su parte central, con un peso que oscila entre los 15 y los 25 kilogramos y un diámetro aproximado de 80 centímetros. Funciona por medio de una piedra más pequeña llamada manito o mano que posee forma redondeada para facilitar su manipulación. La manera de utilizarla consiste en frotar la piedra pequeña contra la piedra más grande. Para facilitar su manejo hay quienes solían disponer la piedra sobre una estructura trípode realizada con palos y bejuco.
En ellas se molía principalmente el maíz, aunque también cacao, yuca, aliños y en casos especiales el café y otros granos.
 Estas piedras utilizadas por los aborígenes y los criollos desaparecieron cuando llegaron las maquinas. Las piedras de moler que mantienen en ciertos hogares son el recuerdo de abuelos o antepasados, las mismas evocan en el tiempo el afanoso trabajo que hacían estas personas, por esta razón en cada hogar estas piedras cumplieron su buena labor y cada dueño o dueña, si las conservan, las cuidan mucho; muy rara vez esta piedra era sustituida por otras. Se dice que al tener la piedra para moler, la mujer y la piedra se convierten en una sola, suficientepara moler a un hombre.

PIEDRA DE AMOLAR 
Piedra de constitución arenisca, que según el tamaño puede pesar aproximadamente entre cinco y diez kilos. Se localiza principalmente en los ríos. Esta piedra se utiliza para amolar los machetes de las faenas campesinas y demás piezas filosas de la cocina. Se coloca en el suelo en una pequeña concavidad para que se afirme al piso. Cuando se va a amolar el machete, se debe mojar la piedra y pasar por ella ambos lados hasta quedar bien afiladas. La piedra debe ubicarse en un lugar bajo la sombra, ya que si recibe sol se pone dura y pierde sus propiedades para amolar.

 VIEJA O QUIJADA
 Este aparato llamado vieja o quijada fue muy utilizado para moler la caña en los hogares de escasos recursos económicos, pues este era de fácil manejo a la hora de instalarlo, no requería de mantenimiento y ocupaba un mínimo espacio, por lo que usualmente  se encontraba ubicado dentro de la cocina, comedor o patio. 
 Este objeto era realizado de una forma muy sencilla con un tronco de  árbol  que se cortaba en luna menguante. El tronco de unos 40 cm de ancho por 50 cm de largo firmemente enterrado, tenía en su centro  una ramificación similar a una mandíbula humana. En su parte superior se le hacía un hueco que lo atraviesaba horizontalmente, por donde entraba una vara de unos 10 cm de diámetro y 2 m de largo que sirve de palanca para comprimir la caña de azúcar y obtener el jugo. Este trapiche artesanal se emplea para producir jugo de caña a pequeña escala. 
Al estar lista la vieja y clavada en la tierra se necesitaban las siguientes personas: una que colocaba la caña debajo de la viga y otra sentada sobre la vieja que trituraba, la última persona iba recibiendo la caña molida. 
Esta pieza fue de uso predominante en el pueblo y en el campo, porque era la manera de extraer el jugo de caña con el que se endulzaba el café sin necesidad de usar agua.
Con la nueva tecnología para hacer el azúcar, las personas fueron abandonando los primitivos extractores del jugo de caña; su uso y su costumbre desaparecieron y sólo en algunos hogares del campo se encuentran tristes y abandonadas como parte de los viejos recuerdos que quedaron.





PILON Y MANO DE MOLER 
Se trata de un objeto cilíndrico cuyo tamaño varía según las preferencias del usuario, elaborado de un árbol de samán, vero o guayacán, de forma cónica y boca amplia para poder introducir la mano de moler que se hace del mismo material. Algunas veces este objeto se hace bien amplio y con dos manos para trabajar a cuatro manos, es decir por dos personas que muelen entre ambos los granos de maíz o de café. 






TINAJERO
Piedra de Tinajero












Los tinajeros son andamiajes de contextura firme y uniforme, generalmente de madera y de diferentes estilos y tamaños, usados por diferentes clases sociales antiguamente. Aún se ven en algunas partes con su estilo elegante adornando el espacio. Se compone de la estructura, la tinaja y una piedra por donde se filtra el agua. Son  piezas de costumbre colonial, también tuvieron enorme trascendencia en la comunidad andina, la compra y el intercambio de estas piezas influyó mucho en lo social y comercial. 
El agua del Tinajero siempre es fresca.

HORNOS DE LADRILLO, BARRO, ARCILLA Y CAL.
Para construir un horno de barro se requería mucho cuidado y paciencia en el trabajo. Se hace la circunferencia plana, en la base van colocadas las  filas de adobes  hasta ir cerrando la corona quedando todo como si fuera una cúpula escalonada. Después se le hace el revestimiento con barro muy pisado o batido, porque si éste quedaba crudo, al calentarse el horno se dañaba el revestimiento. 
Para ponerlo a funcionar,  se calienta por espacio de una hora, después de este tiempo las brazas y cenizas son vaciadas a una cabina que está debajo del centro del horno, se mete el pan y a los dos minutos se sacan unas canastas para colocar los panes.
Estos hornos se encontraban en casi todas las casas del pueblo y el campo, en las pulperías o negocios mixtos se vendía el pan criollo, las acemitas, paledonias, bizcochos y rosquitas. Como la mayoría de los habitantes tenía un horno, el pan que se vendía tenía una dura competencia debido a que se buscaba el que fuera mejor y más sabroso, lo cual dependía de su aliño, peso y tamaño.

BUDARE DE TIERRA  
Implemento empleado y fabricado por los indígenas, cuyo uso se mantiene vigente en la elaboración de la comida típica como el casabe, naiboa, cachapas de maíz y arepas. Para su elaboración se emplea tierra, gres o arcilla y agua. El procedimiento consiste en mezclar alguno de los tres elementos con agua, se moldea el budare y después se quema. Se coloca al sol en un promedio de 4 a 6 horas, quemándolo nuevamente para que tenga mayor resistencia. Su forma es un plato grande, redondo, de textura lisa, liviano y de delgado grosor. 
Estos utensilios moldeados  a mano son de diferentes tamaños aunque suelen utilizarse los más grandes con mayor frecuencia, específicamente sobre el fogón y mientras más uso tiene, más resistentes son. 

TRAPICHE MANUAL 
Es un implemento utilizado para extraer el jugo de la caña de azúcar. Está constituido por dos rodillos movidos por palancas que ubicadas al extremo de cada rodillo giran de forma inversa, es decir, son movidas simultáneamente por dos personas en sentidos opuestos, así se accionan los rodillos que giran también de forma inversa, de esta manera se puede extraer el jugo a la caña de azúcar.
 El chaqui chaqui es un nombre onomatopéyico que se le da en el municipio de Santa María de Ipire al trapiche, por el sonido que produce al moverse. Este trapiche está elaborado en madera dura que se labra convenientemente.Al trapiche se le hace una muesca u orificio y de allí surge un pequeño surco que es por donde fluye el jugo o guarapo de caña. 

TRAPICHE DE PUÑO DE ORO 
Molino ubicado encima de un tronco. Tiene una estructura central, conformada por dos cilindros de metal, por donde se introduce la caña. En la parte superior tiene una viga de madera, la cual tiene en sus extremos dos vigas de menor tamaño. En ellas se colocaban los bueyes que daban vueltas para hacer girar estos cilindros y de esta manera comenzar el proceso de extracción del jugo de la caña.



 









UTENSILIOS DE TAPARA
Los utensilios que se elaboran con la tapara son diversos, se emplean tanto para las tareas domésticas, como en la elaboración de juguetes. El proceso consiste en trabajar el fruto del árbol —las taparas— cuando estén amarillas y en dejarlas secar durante aproximadamente una semana. Luego con un cuchillo se abre un orificio por el cual se le extraerá la tripa; antes de secarse totalmente se raspa bien. Posteriormente se le hace un corte con una segueta de acuerdo al uso que se le vaya a dar y luego se lija. La tapara es para el llanero parte de sus elementos, ya que de ella se sacan muchos utensilios de uso doméstico como el colador, cucharones, cucharillas, onoteras, maracas, incluso para guardar agua, granos, entre otras cosas. 
Para elaborar los coladores de totuma se corta por la mitad y se les extrae el líquido y la pulpa. Se curan y se pulen a mano. Estos coladores existen desde la época de la Colonia, específicamente usadas por los aborígenes. Son muy útiles en la cocina por ser higiénicas y livianas. Tienen gran significación histórica y cultural por su utilidad y por el proceso de elaboración. 
Otro objeto de particular valor y que representa parte de los utensilios tradicionales que se conservan en muchos hogares campesinos es la tapara encabullada, envases para llevar bebidas como el carato, el aguardiente y otros guarapos. Lo encabullaban con nylon para hacerle una especie de asa y lo colocaban en la montura del caballo. 

Los Efectos del Rayo

Les ofrecemos hoy  impresionantes imágenes tomadas  por nuestro nuevo colaborador Antonio J. González Fernández, zootecnista  residenciado en Guanare, estado Portuguesa, cuya familia fué testigo de este sorprendente hecho ocurrido el pasado domingo 21 de Octubre a las 2:30 pm, en Mataclara, El Baúl, estado Cojedes.

Ya hemos comentado anteriormente las graves consecuencias que pueden generar rayos y centellas sobre la vida vegetal y animal. El llanero construye su vivienda tratando en lo posible de evitar cercanía con árboles y palmas, precisamente por ser la vía de descarga eléctrica de estos fenómenos naturales. Asímismo, como medida de seguridad hay que evitar a toda costa guarecerse bajo árboles durante las tormentas,  por la misma razón.

Sin embargo y curiosamente en este caso, el árbol no muestra los efectos calcinantes del rayo que cayó en el sitio, sin embargo la muerte instantánea de 28 novillas preñadas y 3 mautes alrededor del árbol hace pensar que el mismo  fue la vía de descarga eléctrica. Cuenta el abuelo que en la mayoría de los casos, la electricidad generada en la tierra es la que busca salida y una estructura o elemento de mayor altura que el resto, es la vía utilizada por la tierra para unirse con la carga eléctrica que baja de la nube. En este sentido, aunque se ve que el rayo "cae" del cielo, en realidad sale de la tierra.

Al fondo de la imagen la casa
Cuenta el abuelo:
"Las descargas de un rayo pueden ocurrir entre dos nubes, dentro de una misma nube o entre la nube y la tierra. En el último caso, se generan cargas de polaridad opuesta en la nube, mientras que la carga de la tierra situada por debajo de la nube, resulta inducida por la carga inferior de ésta.

Un rayo se inicia mediante una primera descarga descendente, que se origina en una nube cargada y progresa hacia la tierra en escalones sucesivos. Este proceso ocurre de la siguiente manera: cuando la nube está suficientemente cargada, se genera una corriente piloto descendente que ioniza una trayectoria en el aire; después de unos 50 microsegundos, se descarga una segunda corriente, que en el punto donde termina la primera, toma una dirección ligeramente diferente, ionizandose también esta segunda ruta. Y así, cada 50 microsegundos, se repite este proceso, logrando cada vez una longitud mayor de aire ionizado de elevada conductividad en forma de zig zag. Mientras tanto, la electricidad en la tierra se va acumulando y va buscando la salida que le ofrecen las corrientes que se van acercando, las cuales por su polaridad opuesta, se atraen. Cuando la diferencia de potencial es suficientemente intensa entre la tierra y la nube, se produce el arco desde la tierra salvando la distancia remanente en el espacio aéreo y el camino ionizado hace lo demás: es cuando vemos el rayo en su típica forma de zigzag, donde la corriente eléctrica recorre las distintas rutas que han venido formando las corrientes piloto."

Me aventuraría a pensar que ésto fue lo que pasó aquí y la inmensa carga eléctrica generada en ese arco que salió de la tierra ocasionó la muerte de los animales. Según cuentan los testigos presentes en la vivienda ubicada a 200 metros del potrero, el ruido generado por el rayo fue muy intenso y "estremeció la casa".

La familia no se percató al momento de la muerte de los animales pues solo resultaron afectados  los que estaban alrededor del árbol, sitio donde frecuentemente el ganado se reunía, mientras los demás seguían pastando. De lejos parecía que estaban echados.

Cuando finalmente se acercaron al lugar, los animales yacían unos sobre otros, lo que sugiere una muerte instantánea.