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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

24 de noviembre de 2013

Hacia las Raíces del Mal - Drama Venezolano- Francisco Tamayo

Cauce del río Caparo. Foto Diana Liz Duque
Me impresiona mucho cuando leo artículos escritos hace mucho tiempo,  30, 50 o 70 años, que plantean problemas que resultan totalmente vigentes en esta época.  Este es el caso de los fragmentos que colocamos a continuación, donde Francisco Tamayo, en su libro Camino para ir a Venezuela, editado en 1962 habla del venezolano como destructor de su medio ambiente natural. 

Camino para ir a Venezuela, recoge nuestra historia en materia de conservación del medio ambiente, historia cargada de desinterés, ignorancia, daño, destrucción.  Tamayo nos habla allí de la destrucción de selvas,  ríos, suelos, flora y fauna. Este libro conjuntamente con Caminos que Andan de Alberto Arvelo Torrealba, son un llamado desesperado a una concientización, que nunca llegó y que creo que ya no llegará a pesar de los esfuerzos que hacen muchos ecologistas por rescatar pequeñas extensiones de tierra o agua,  son  ignorados por una gran mayoría de venezolanos, quienes como dice el profesor Tamayo,  se acuerdan de la Ley para buscar la forma de burlarla. De modo  que  unos por intereses económicos, otros por ignorancia y otros por desinterés, trabajan día a día literalmente en la destrucción de la ecología nacional.

La denuncia que plantea Tamayo  hace 51 años, es cruda y vigente:

"Esa torpe actitud del venezolano, irrespetuosa, destructora frente a la naturaleza, tiene un sentido suicida, por cuanto es atentatoria  contra su propia vida. Se le ha achacado al indio la responsabilidad ancestral de este mal, pero presumo que fuera el colonizador español quien mas influyera en ello, porque el hispano de la Colonia como el de hoy es un despreocupado en materia de Conservación."

"Sea uno y otro el origen, es el caso que hasta hoy, el venezolano ha sido un destructor de las fuentes de su existencia, lo cual nos exhibe como seres poco reflexivos, como entes que no han sabido medir el alcance de sus actos: de ahí que alguien dijera que nosotros habíamos adquirido todos los vicios de la civilizacion sinque antes hubieramos salido de los matorrales del salvajismo"

Para explicar el origen posible de esa  conducta del venezolano, el autor se remonta a la época de la Conquista:

"El afán de encontrar riquezas fáciles en los predios de la minería y de la pesquería de perlas, fue el movil de los expedicionarios que vinieron al territorio de Venezuela. Esas expediciones no realizaron trabajo colonizador estable: ninguna trajo el ánimo de establecerse de fijo en estas tierras; ninguna  tuvo intención de echar bases para estructurar un país. Todas venían al saco, a buscar riquezas para luego regresar a Europa a gozarlas."

Pero algunos se quedaron, muchos más por el espíritu de explotacion del recurso que por cualquier otra cosa .

"Asi fue el hombre que a nombre de la civilización   se estableció en Venezuela. Los restantes, elementos étnicos constituvios de nuestro pueblo, esto es, el indio y el negro, pertenecían a razas vencidas, ultrajadas y esclavizadas."

"De este amasijo de razas, en cuya fusión hubo un acervo  fermento de estados psicológicos sociales negativos, pudo venirnos el desamor por el medio, ese vivir a espaldas de la tierra, esa despreocupación por todo cuanto entraña esencia venezolana."

"La destrucción de los recursos naturales renovables puede tener su génesis en ese rencor que debió poseer aquella trilogía social y su producto, el criollo."

"Rencor que pudo ser, en cuanto al español, por sentirse defraudado antes sus aspiraciones de riquezas que le permitieran regresar a Europa cargado de tesoros; en cuanto al indio,  habría rencor por todo cuanto perdió en la Conquista: estructura social, religión, concepción de la vida, tierras, libertad; en el negro asi mismo existiría rencor por el trato cruel recibido de sus amos, por la degradación a que se sometía, por su Africa perdida, y por la cal de sus huesos y el zumo de su sangre dejados en los barcos negreros y en los potros donde se le aherrojaba como si fuera una piltrafa vil; y en el criollo (blanco, mestizo, mulato o zambo), pudo también haber, si no rencor, al menos desafecto o indiferencia, debido a un simple fenómeno educacional, puesto que sus padres, esto es, los de la tripode ancestral, no amaban al medio."

"Sería así como de generación en generación habría llegado hasta nosotros los venezolanos de hoy, aquella especie de herencia que se traduce en actitud negativa frente a la naturaleza ambiental"

"En cuanto al material perdido debemos reconocer que es tan grande como la superficie del país donde el hombre se ha establecido, pues no hay zona del territorio nacional donde tenga asiento actividad humana en qeu no tengamos que lamentar una grave pérdida; ni aún se salvan de esa acción destructora los parques nacionales, pese a su estricto régimen, pues siempre ha habido algunos privilegiados, egoístas o ciegos que han podido, a espaldas de la Ley,  destruir cuanto han deseado."

La Voz del Pueblo Barinés: Refranes oídos en los llanos de Barinas- Rafael Cartay (15)

SOBRE LA SOLIDARIDAD Y LA COMPLICIDAD

  • Tigre no come tigre, y si lo come lo escupe
  • Los burros se buscan pa´rascase
  • Cachicamo y cachicamo no se rompen las camisas

SOBRE LA CONFUSIÓN Y LAS ACCIONES ERRÁTICAS INÚTILES

  • Ha dado mas travesía que una marrana  chuza ( o maluca)
  • Ha caminado más que burra sin dientes
  • Está mas enredao qeu muchacho en los fustanes de la mamá
  • Está mas enredao que conversación de mudos
  • Está dando más brincos que cacho en empedrao
  • Está mas perdío que burro en el mar
  • Ha dado más vueltas que tábano sin cabeza
  • Está más perdío que la avioneta e´Ramella Vega
  • Cree que es oso porque le ve la colota
  • Perro lamiendo no engorda
  • El ojo no ve pa´dentro
  • Miradas no empreñan
  • Grito no mata conejo aunque lleve puntería
  • Cuando el pendejo se mete a sombrerero, los muchachos le nacen sin cabeza
  • Alpargata no es calzado aunque le pongan tacón
  • Trompo no baila enrollao
  • Palo seco no da sombra

22 de noviembre de 2013

Los Hijos de Guárico: Próspero Infante

"Desde el alto llano, resuena aún la voz del gran poeta guariqueño Próspero Infante. Había nacido en Santa María de Ipire, en 1894, y murío en Altagracia de Orituco en 1968. Su talento poético se consumió en la inmensa modestia de su vida. Su clara inteligencia, dedicada en gran parte a la docencia regional, en la escuela o en el liceo, se dió en él espontánea, como la cascada fluida del manantial. El medio, el tremedal barquereño, consumió al poeta.

Según cuentan sus amigos y discipulos, Próspero Infante era un hombre bondadoso, desprendido, animado por altos objetivos espirituales. Su copiosa producción, a su muerte, quedó casi inédita. en el ocaso de su existencia (1957), publicó su primer libro de poemas: Cartas del Alto Llano. En el prólogo, calzado con su firma, el poeta revela su filosofía de la resignación, frente a las
fanfarrias de la vanidad. Por eso asienta: "No son estos versos para lectores de las generaciones  del siglo XXX ni para buscar la consagración por el aplauso de las pirámides literarias contemporáneas. Los hice a mi gusto, con ingenuidad criolla, sin aspirar siquiera a que en mi nombre tengan noticias los genios que no caben dentro del tiempo y el espacio."

"Poetas como Próspero Infante se han convertido en una leyenda para pequeños cenáculos.Muchos de sus amigos y descípulos sorprenden a veces, en alguna reuníón, con la recitación de sus mejores producciones. Allí esta el Romance a Pancha Duarte y el de Custodio Oquendo. Este último recoge la fama de uno de los cantadores mas impresionantes que recorrió los caminos del Guárico.

Son muchos los sonetos y romances de Próspero Infante, hechos con la materia prima regional, que requieren la atención de un lector amable y consustanciado con lo autóctono." La  Viva Presencia del Guárico - Pedro Díaz Seijas

Publicó también Voces de la Sombra y Alma Desnuda. "Fue un poeta que sintió con inefable ternura las cuitas y angustias de la humanidad y dejó al respecto, un testimonio vivencial en sus cantos reveladores de un cabal sentido de comprensión y bondad." Diccionario Biográfico Cultural del Estado Guárico

LA BREGA

Bajo el sol tropical tiembla el estero
colúmbrase a lo lejos la vacada
hacia la cual, la soga rabiatada
de su corcel, dirigese el vaquero

Burla el sigilo agudo del llanero
del tosco alcaravan la carcajada. 
y se arisca y se pierde la manada
tras la testuz alzada del matrero

Mas, con rabiosa actividad, haciendo
girar la soga el bregador tremendo
se lanza tras el prófugo maldito

Le alcanza presto, amaga,  arroja el lazo
vuelve la grupa, escucha el latigazo
y vencedor, un ajo aliña un grito!!!

Fragmento del Romance a Pancha Duarte , tomado de Letras Llaneras, Blogspot
PANCHA DUARTE


Ánima del Taguapire
-Dijo un viajero contristo-
si se me  quita esta fiebre
 que me está quemando vivo,
te hago un cercado de palmas
y un túmulo de ladrillos
pa´ que no pise el ganado
el suelo que está bendito
y como un claro milagro
bajó la fiebre en el sitio;
pero al llegar al poblado
se echó  la gracia al olvido;
no pagar servicio a pobres
es una virtud de ricos
…///…
Poco después, a la vera
del sendero como un símbolo
se alzaba un techo de tejas
sobre un túmulo blanquísimo.
La gracia de los milagros
llenó todos los oídos
muchos alcanzaron bienes
otros, salud del espíritu;
algún mercachifle avaro
logró la deuda de un pillo
y hasta el viejo don Natalio,
cuando un vaquero dijo:
”Se perdió la vaca mora;
no he jallao el toro suizo”…
”ofrézcale a Pancha Duarte
una vela de a cuartillo”
A la mañana siguiente
la vaca buscó  a su hijo
y algún sabanero trajo
al patio el toro perdido…
y el cura de la parroquia
comprendió, con buen sentido,
que al alma de Pancha Duarte,
a la vera de un camino,
es, entre todas las cosas

¡un torrente de oro vivo!

21 de noviembre de 2013

El Río estaba Barcino - La Música de las Charnelas, José León Tapia

Les copio uno de los capítulos de La Música de las Charnelas, uno de mis favoritos de José León Tapia, por la sencillez y sentimiento que tienen sus líneas.

El relato me gusta especialmente porque contiene esos conocimientos del llanero que son resultado de la observación, así como remembranzas del llano antiguo:

"- En las tierras de ejidos nosotros éramos los dueños- decía Melecio mirando con sus ojitos negros la sabana tostada de sol. Con las manos estrujaba el sombrero pelo e guama, amarillo como el pastizal.

Allí mandábamos y poníamos  el orden aunque nada estuviera escrito, pero la ley la hacen los hombres y entonces debe cumplirse.  ¿No te parece, cámara Pablo?

-Así debe ser Melecio, pero eso eran otros tiempos

-Había respeto y nadie se atrevía a robarse una res, ni siquiera el orejano esmadrao que a veces se quedaba en la hierra.

-Si aparecía alguno, nos poníamos de acuerdo, lo agarrábamos y lo asábamos para celebrar. Y como no faltaba el bautizo o el matrimonio, que nos daba el pretexto, terminábamos  con aquello que podía traernos la discusión.

-Así debe ser, compañero y ahora si se me van ajilando los recuerdos.

-Baquiábamos a sabana abierta, herrando la becerrada, capando los toritos, y vendiendo los novillos. Allí mismo comíamos el avío de los polleros y hasta dormíamos sobre las mantas tendidas en los bancales.

-Juan Pedro Venegas se venía desde los cerros en su mula cana, a comprarnos la cosecha. En el bajío reuníamos el gran rodeo, cada quien con su lotecito. Yo siempre fui madrinero, sonando mi garrocha de seis aretes para dirigir los bueyes en el medanal. Y arreaba mansito el ganado con la música de las argollas.

-Y detrás de tí, Melecio, ibami compadre en su rucio mosca azul, hasta el río donde entregábamos la madrina. Por cierto en una de esas entregas se nos ahogó José Félix. ¿Te acordás de José Félix?

-Como si lo estuviera viendo, cámara Pablo. Un moremo primo mío que era un peje paél agua. Yo le decía esa tarde: No te tires José Felix, que el río está muy crecido. Pero el hombre envalentonado por lo bueno que era nadando, no vió el color del agua ni se acordó que montaba un caballo lleno de resabios.

-Castaño no sirve para el agua, el bueno es el rucio blanco, compañero. ¡No lo muerde el caribe!, como al castaño que parece sangre y nada como las toninas  con la cabeza adelante.

-De nada se dio cuenta el finao por el empeño de estar luciéndose. Aunque el río venía barcino de lo guapo que estaba. Y olían a mortecina de creciente sus chiflones de aguas negras, pintadas de amarillo y verde. Desde la ceja de monte parecía  una culebra mariposa bajando de orilla a orilla. Y tú veías los caballos asustados, como si olieran a muerte.

-Se tiró de puntero José Felix y detrás la novillada, ajiladitos en el cauce y eso fue lo último que vi de mi primo. Yo no sé si lo mordería un caribe o el caballo tropezó algún caramo, pero , de pronto dejó vacía la montura en el medio de la corriente. Los que pudieron verlo de relance, dicen que iba pálido y como dormido. A lo mejor lo tropezó un temblador o le dió un calambre en los tobillos-, me decía mi compadre mientras iba buscándolo para auxiliarlo.

- Que va compañero, seguimos la estela hasta el remolino y allí se perdió para siempre, porque nunca encontramos su cuerpo. Sólo recogimos la cobija colorada que flotaba a flor de chorrera.

- Ah, buen peón, el finao José Félix. Un hombre como los de antes, pura palabra empeñada y el orgullo de no quedar por debajo de nadie.

-Por eso, por querer ser el primero ante los guates de Juan Pedro, flojos para el agua como todo serrano,se perdió esa tranca de hombre. Esa es la verdad, cámara Melecio.

-En el bajío no habia sino puros hombres qeu no se les cansaba el cuerpo con doce horas de trabajo seguido, veinte tareas de desyerbe o un mes de vaquería, sin respetar la muerte como decía mi compadre, a quien siempre recuerdo cada vez que echo cuentos como éste del Paso Canalero, donde se ahogó José Félix, el mejor soguero de Banco Alegre y la flor de los llaneros"

20 de noviembre de 2013

Reivindicando a los turpiales - Antonio J González Oria

Tomaremos fragmentos del  escrito de Antonio J. González Oria publicado en su libro Mis Avatares, donde producto de la observación, el autor reivindica a los turpiales famosos por robar nidos, quebrar los huevos a otros pájaros o no criar sus pichones.

" Si es verdad que el turpial se roba los nidos ajenos, pero únicamente del Guaití o Curtío (Phacellodomus rufifrons). Los nidos de turpial que yo he visto en todos esos años caminando monte, en el centro del país y en el llano TODOS han sido en nidos de Guaiti. Los nidos de Guaití son esos nidos grandes, de palitos secos  relativamente gruesos, que cuelgan en los extremos de las ramas mas bajas de los árboles. Los hay de diferentes tamaños....¿Por qué?

cuando el Curtío o Guaití construye el nido, acomoda los primeros palitos en el extremo de una rama y como todo un artista va colocando más y más palitos, tramándolos unos con otros hasta que alcanza el tamaño suficiente para alojar la pareja adentro. Ese será el apartamento N° 1. Cuando venga el siguiente ciclo reproductivo de los mismos Guaitíes, construirá otro nido igual encima del primero y será el apartamento N° 2.  Por eso encontramos nidos de varios años, muy largos y pesados, con 5 o 6 apartamentos. El proceso continúa generalmente hasta que el peso del nido lo desprende de la rama y la pareja de Guaitíes debe empezar de nuevo desde cero, algunas veces en la misma rama.

Si una pareja de Turpial se toma para sí un nido que solo tiene un apartamento, a la pareja de Guaitíes no le queda mas remedio que construir un nuevo apartamento, que algunas veces lo hacen sobre el primero y entonces la pareja de turpial y la de Guaití comparten el mismo nido pero usando apartamentos diferentes.

Con respecto a la teoría de que el turpial no cria sus pichones, el autor nos cuenta sus observaciones:

"En un nido una pareja de turpiales tenía sus pichones y llegó al mismo árbol un Gavilán Zancón o Canilludo (Geranospiza caerulescens). Este gavilán se denomina así porque tiene las piernas  muy largas para revisar las cavidades de los troncos y ramas de los árboles. (...) Bueno, cuando el zancón llegó al árbol donde estaba el nido de turpiales, la hembra se colocó en la entrada del nido esperando al gavilán y el macho revoloteando, le daba pasos rasantes  al gavilán picándole la cabeza y fue tanta la bravura y la oposición que el depredador optó por irse.

El otro caso fue una pareja de turpiales  cuyos pichones ya estaban abandonando el nido. El primer pichón salió del nido y cayó al suelo. Los padres empezaron con un canto característico de alarma que me llamó la atención y fui a ver que estaba sucediendo. Había una vaca que venía caminando lentamente comiendo, pero venía caminando directo hacia el pichón que estaba en el suelo. El turpial hembra se paró en el suelo al lado del pichón y el macho, también en el suelo,  se enfrentó a la vaca y le picaba la nariz hasta que la hizo cambiar de dirección.

Conociendo estos comportamientos de nuestra ave nacional, cómo va  a sostenerse que los turpiales  ponen sus huevos en nidos ajenos para que sean los dueños del nido quienes crien sus hijos... ¡eso es una calumnia ecológica!

19 de noviembre de 2013

Los Pioneros (1)



Angel Custodio Loyola

Nelson Morales

Augusto Bracca

Eneas Perdomo
Juan de los Santos Contreras, el Carrao de Palmarito

18 de noviembre de 2013

Apure: Evolución Histórica y Socio Cultural (3): Sociedad Ganadera Tradicional - Argénis Méndez Echenique

Continuamos relatando, a partir de las investigaciones del Cronista de San Fernando, Argenis Méndez Echenique,  como se fue reflejando en la vida del apureño, los acontecimientos nacionales y regionales del siglo XIX:


III- SOCIEDAD GANADERA TRADICIONAL (1823 - 1890). 


"Para delimitar esta etapa hemos tomado como referencia un hecho político-administrativo, como fue la creación de la Provincia de Apure (aprobada por el Congreso de la Gran Colombia, el día 17 de Julio de 1823 y refrendada por el General Francisco de Paula Santander, Vice-Presidente de la República), desmembrada de la antigua Provincia de Barinas."

"La sociedad llanera de este tiempo conserva todavía muchos rasgos característicos de la época colonial, con las mismas costumbres y tradiciones de antaño y el peón seguirá siendo un “pata en el suelo”, sirviendo de mano de obra barata en el hato de su compadre, como carne de cañón en las montoneras acaudilladas por “el hatero” ahora metido a “general”, y ofreciéndole sus hijas para que sacie en ellas su enfermiza lascivia, originando así una nueva vinculación psicológica con los hijos nacidos de este tipo de relación."

"Sin embargo, es significativo que a los antiguos propietarios criollos se agreguen los grandes próceres beneficiarios de los Haberes Militares decretados entre 1817 y 1822 por El Libertador Simón Bolívar para los soldados que habían luchado por la Independencia Nacional (Páez, Monagas, Muñoz, Silva, Jiménez, Bravo, Elorza, entre otros). A este nuevo grupo social lo hemos denominado como “Aristocracia de la Lanza”. Su status lo asientan en sus proezas guerreras y la estrecha vinculación con los representantes del nuevo poder político republicano, y no su procedencia social o étnica de rancio abolengo."

"Un estudioso del tema llanero expone razones que consideramos bastante valederas: “Los sectores dominados pelearon por sus reivindicaciones del lado de los realistas o de los republicanos y al finalizar la contienda vieron frustradas sus legítimas aspiraciones, pues los sectores dominadores no cedieron sus privilegios ni sus posesiones y mantienen el control de tierras, ganados y demás medios productivos. Los jefes militares Boves y Páez fueron seguidos por sus ofrecimientos y por el cariz social que le imprimieron a la contienda en los llanos” /(García Müller)"

"La economía nacional y regional sufre las consecuencias de la crisis generada por la guerra, por lo que no se producen excedentes (…) si la situación es precaria para los ricos terratenientes, la del peón debe ser de pobreza extrema. El peón - héroe, esquilmado por sus jefes, sigue viviendo de esperanzas, porque sus proezas solo sirvieron para encumbrar caudillos, que a sus expensas han conformado grandes latifundios y atesorado riquezas. El maestro Brito Figueroa  decía al respecto: “El latifundio permaneció intacto como institución, y hubo, si, transformaciones de propiedad latifundista, de manos de un sector de la nobleza colonial a manos de jefes militares de origen popular”. 

"Para este momento histórico surgen los empleados públicos, que en poco número pero constante comienzan a brotarle al gran árbol de la burocracia republicana (muchas veces son ganaderos “venidos a menos”, que han perdido sus propiedades como consecuencia de las plagas y enfermedades endémicas, que han azotado inclementemente a Apure); pero este trabajador es, generalmente, un ente urbano, y letrado: es, en muchos casos, el “patiquín” sabihondo y retrechero que cree estar por encima de todos, y que los llaneros de las sabanas consideran como un ser blandengue, adulante ante el poderoso y despreciable por no estar a la altura de sus proezas pastoriles."

"Son los tiempos en que Rafael Agostini publica en Caracas su Cítara de Apure o Melodías del Desierto (1841), la cual es considerada el primer poemario publicado en Venezuela. En las primeras épocas la actividad económica se centra en la explotación de los cueros de res y animales silvestres (son los tiempos de la Guerra de Secesión Norteamericana, la Guerra Franco - Prusiana y la Guerra de Crimea, demandantes de gran cantidad de pieles), que trae como consecuencia la aparición en nuestros llanos de una plaga tan temida por los ganaderos: los desolladores de reses (“corambreros”, los llaman en otras latitudes), que se introducen por ríos y caños apureños para desjarretar y descuerar clandestinamente el ganado, dejando la carne a los zamuros y otras alimañas del campo."

 "Las autoridades tratan de ponerle coto al desbarajuste, legislando medidas represivas y creando “cuerpos volantes”, pero los remedios aplicados son insuficientes y el abismo entre llaneros de la sabana, tachados de abigeos, y los hateros, avecindados en la ciudad (ya con otros intereses, además del pecuario) se va abriendo cada vez más. Son los tiempos en que se publica en Apure el primer libro (San Fernando, 1856): Honores Póstumos a Marcelino Muñoz (hijo mayor del prócer apureño José Cornelio Muñoz). "

"Cuando estalla la Guerra Federal (1859 - 1863), encontramos a ambos grupos (citadinos contra campesinos) en bandos diferentes: el campo contra la ciudad, “la barbarie contra la civilización”, según los postulados positivistas de aquella época. Mientras los sanfernandinos están con el gobierno central, el resto de la población apureña está con los federales, incluso los grandes propietarios rurales, como los Fonseca, los Márquez, los Muñoz y los Segovia; quienes, llevados por su credo político liberal, cuyo foco ideológico principal estaba en la institución conocida como Sociedad “Joven Achaguas”, se incorporan a la guerra, siguiendo a Ezequiel Zamora, para conquistar sus reivindicaciones ciudadanas. Así lo prueba su brillante participación en la batalla de Santa Inés (10 de Diciembre de 1859)."

 "Estos terratenientes y ganaderos se sienten hermanados en sentimientos y frustraciones con los desheredados peones, los “olvidados de la tierra”, porque ellos tienen la misma procedencia sabanera y lucharon por la Independencia Nacional, siguiendo la bandera enarbolada por El Libertador Simón Bolívar. Triunfa la Federación, pero ya no está el “Valiente Ciudadano” Ezequiel Zamora para hacer valer los derechos del pueblo, que sigue clamando justicia y alimentándose de quimeras. "

"Una nueva oligarquía, la liberal, sustituye a la antigua, la conservadora, y continúa la explotación del hombre por el hombre. Todavía no se avizoran en el horizonte signos de redención popular. Aún cuando la mayor parte de la población sigue siendo rural (más del 80%) poco a poco ha comenzado la urbanización de Apure, y al lado de los empleados públicos hacen su aparición los empleados de comercio, que al igual que el grupo anterior y probablemente con menos recursos económicos y académicos, busca también su oportunidad para igualarse con los que están arriba en la escala social"

"Para 1877, según datos oficiales, San Fernando, sede del Gobierno del Estado, tenía 3.053 habitantes (Sachs). Apenas una humilde aldea perdida en la inmensidad del Llano."

17 de noviembre de 2013

La Voz del Pueblo Barinés: Refranes oidos en los Llanos de Barinas, Rafael Cartay (15)

SOBRE LA IGNORANCIA, LA BRUTALIDAD, LA ESTUPIDEZ Y LA ORDINARIEZ

  • Es más bruto que policia e municipio
  • El que no sabe se embroma
  • El que es pendejo, que estudie
  • Está viendo al burro cargao e´conejos y preguntando si los perros son cazadores
  • De lejo parece pendejo, pero de cerca no cabe duda
  • Conozco al pájaro por la cagá
  • Escupe más que vieja mascando chimó
  • Perro que late a mono no sirve pa chirigüero, porque mirando pa´rriba pierde los rastros del suelo
  • El que es pendejo pal cielo no va, lo mecen aquí  y lo mecen allá

José Natalio Estrada Utrera, "El Pan de Arauca"

Imagen : Hugo Estrada Castillo. ( ver explicacion al final)

 El siguiente relato, producto de los recuerdos familiares de Hugo Estrada Castillo, está inserto en su libro Plata y Azabache, donde además de relatar hechos del llano de ayer, recoge los poemas e historias propias y de sus ancestros. 

José Natalio Estrada Utrera, fue el padre del poeta José Natalio Estrada Torres y dejó en quienes lo conocieron y en su familia, un ejemplo de fortaleza, honestidad, generosidad y ética.

…Y así fue el inicio de todo, para nuestros antepasados en tierras apureñas. Don Justo Estrada, mi tatarabuelo, perteneciente a la segunda generación en residir en Apure, se inicia en la ganadería con un reducido lote de tierras en Mata Negra, al sur del río Arauca. "

"Mi bisabuelo comandó parte de la caballería en la batalla del Jobo Mocho. (…) Cuando se retira después de tres años de intensa lucha donde resultó vencedor Crespo, mi bisabuelo decide concentrarse en su sueño de siempre, establecer y consolidar un hato en la región del Arauca, estado Apure. "

" "El pan de Arauca",  llamaban los necesitados a don José Natalio Estrada Utrera. Este apodo le fue dado debido a que en esas tierras perdidas en los confines del Arauca, él ofrecía trabajo, apoyo y ayuda a todos aquellos que quisieran acompañarlo en su empresa. "

 “.. Don Natalio, a todas claras era el mas emprendedor y luchador de los dos hermanos, luego de finalizada la Revolución Legalista comienza a perseguir su sueño y asume una posición de liderazgo en la cual incluye a su hermano Bruno. Se emplea como amansador de caballos en el colindante hato El Algarrobo, propiedad de Ño Cabeza….” 

“ Una vez finalizado este trabajo y con el dinero que allí gana, adquiere tres novillas a buen precio, y cariñosamente las llamó, Cambalache, Cambeo y Permuta. Y es este el momento cuando con justicia se puede decir que se inicia en el hato La Trinidad de Arauca y que luego se consolida como uno de los mejores hatos con el transcurrir de los años."

Aquí el autor se refiere a fragmentos contenidos en el libro María del Llano, de José Natalio Estrada Torres:

"Buscando mejor suerte en sus inicios se muda a los Médanos de Araguayuna río por medio, en frente de Mata Negra. Allí la cosa tampoco marcha muy bien y en un momento de distracción juvenil, mi bisabuelo se pone a perseguir un macho y fornido venado caramerudo, con la intención de enlazarlo a caballo."

"Logra cansar al venado, pero en un descuido suyo, el venado le deja una herida de cuidado causada por la profunda penetración de la caramera en una de sus piernas. Creo que a raíz de ese evento en adelante es que se mantuvo cojeando un poco."

 Los cuatreros que se habían multiplicado en aquellos tiempos y que empezaron a robarlo, son las razones por las cuales José Natalio decide comprar pequeños derechos de sabana para resguardar su ganado:

Mi bisabuelo, hombre de pequeña estatura pero de gigantesca voluntad, logra con el tiempo consolidar uno de los hatos más hermosos, productivos y bien cuidados en el Alto Apure. 

Para todos era y es muy conocido, el hecho de que mi bisabuelo era un hombre que parecía haber sido forjado de hierro. Muy al estilo de Páez, se ganaba fácilmente el respeto de sus trabajadores porque, nunca en su vida, exigió a alguien algo que no hiciera él mismo."

"También era un hombre madrugador, que acostumbraba a andar siempre con un chaparro en sus manos. A las cuatro de la mañana, pasaba revista por el caney, revisando los chinchorros donde dormían sus trabajadores y todos sabían, y aceptaban el hecho, de que si a esa hora había un chinchorro ocupado, ese chinchorro recibía el chaparrazo con una verga o chaparro de toro."

" En la sabana, mi bisabuelo destacaba entre los mejores jinetes y era llanero de buena soga. Era un hombre totalmente opuesto al maltrato del ganado, por dos razones: aprecio nato por el animal y cuestión de finanzas. Una res a la cual se le partiera una pata, había que sacrificarla."

"Tampoco le gustaba que maltrataran al ganado coleándolo, especialmente cuando era una ternera o una vaca gorda, que secretamente los llaneros coleaban con mala intención, para tratar de asegurar que esa novilla o vaca gorda pasara a los asadores

Si él percibía que una quebrada de pata o pescuezo había sido hecha malintencionadamente, se acomodaba bien en la silla de montar, soltaba el estribo de su pie derecho y le pedía al causante que se lo acomodara y cuando el mismo se encontraba inclinado y en buena posición, lo alcanzaba el vergajazo en las costillas."

"Otra época singular que le tocó vivir a mi bisabuelo fue la de la pluma de garza. Aquellos años entre 1884 y 1917, en que la pluma de garza se cotizaba y se comercializaba muy bien, se le denomina muy acertadamente, la Época del Oro Blanco, en Apure. "

"En una ocasión, mi bisabuelo hizo una venta de plumas y destinó ese ingreso para saldar viejas deudas, hacer algunas inversiones en potreros y cancelar la nómina de sus trabajadores. Uno de sus hijos del segundo matrimonio, aparentemente José Manuel, estuvo a cargo de recibir la paga en morocotas de oro como era lo usual en esa época, y estuvo también a cargo de los pagos que mi bisabuelo previamente había estipulado. 

 "El hecho es que su hijo, José Manuel, consideró justo celebrar la venta por espacio de un par de días, razón por la cual, los debidos pagos se retrasaron unos tres días mas allá de la fecha establecida por mi bisabuelo. Y una vez más, mi bisabuelo, como es debido, puso “por encima del amor fraternal, el respeto hacia el dinero ajeno” 

"Y con el fin de darle una lección a su hijo, lo regañó y lo hizo colgar de un árbol por los pies y le dijo: “De una sola vez vas a aprender que el dinero ajeno se respeta”. En la noche, a escondidas, doña Apolonia, segunda esposa de mi bisabuelo y madre de José Manuel, logra soltarlo y bajarlo para disminuir el castigo impuesto por mi bisabuelo."

 "Mi bisabuelo era un hombre extremadamente preciso, correcto y respetuoso en sus compromisos, y se caracterizó siempre por negociar con personas similares a él, en cuanto a estas características. Un ejemplo de esto, es el caso muy conocido del Guate García Camacho, a quien vendió miles de cabezas de ganado a lo largo de toda su vida. Nunca firmaron un papel entre ellos y jamás hubo un disgusto o desavenencia en sus relaciones comerciales o de amistad (…) el Guate Camacho expresaba: “Que documento escrito puede valer más que la palabra de José Natalio Estrada Utrera”."

"Mi bisabuelo, a lo largo del tiempo, lidera todas las negociaciones a favor de él y de su hermano Bruno. Es por esta razón que existen dos hatos: La Trinidad de Arauca al norte del río Arauca que pertenecía a mi bisabuelo, y Mata Negra, al sur del mismo río, el cual pertenecía a su hermano."

"José Natalio Estrada Utrera, realiza a lo largo de su vida unas veinte compras de tierras por lo cual, alcanzan un total aproximado de 100.000 hectáreas. Cuarenta y dos mil al norte del río Arauca, las cuales conforman el hato La Trinidad de Arauca, y las restantes al sur del río, las cuales conforman el hato Mata Negra. "

"Con su principio de “total equidad” en el manejo de todas sus acciones y negocios, decide “traspasar herencia en vida”(…) La Trinidad de Arauca, la destina a la primera familia y Mata Negra, a su segunda familia." (se había casado en primeras nupcias con Leonor María Torres del Valle y de esta unión proviene Hugo Estrada Castillo y como consecuencia de la muerte prematura de su primera esposa, contrae matrimonio por segunda vez con Apolonia Figueredo). "Para el momento en que decide traspasar su herencia, contaba con aproximadamente 40.000 cabezas de ganado entre sus dos hatos"

Al llegar al ocaso de su vida, disminuidas sus fuerzas y facultades, vivía voluntariamente solo en el Hato de su querencia: La Trinidad de Arauca, donde periódicamente lo visitaba su esposa que administraba Mata Negra. 

Continúa la narración de Hugo Estrada Castillo: 

"Mi papá comentaba que se sentía duramente impactado, porque él había conocido la gran fuerza, voluntad y constante brillo que había caracterizado la existencia de mi bisabuelo. Un hombre que levantó y consolidó, en contra de todas las inmensas dificultades, hostilidades y peligros, un imperio ganadero. Un hombre que estableció, levantó y consolidó exitosamente dos familias. Un hombre que fue sumamente justo y generoso con propios y extraños. 

 De repente, mi papá comenzó a verlo pequeño y doblado sobre su bastón o ya en su silla, donde tomaba el sol por la mañana, por lo que no podía caminar. Inclusive, mi papá contaba que a veces se le escuchaba llamar constantemente a su madre muerta, implorándole que se lo llevara junto a ella porque ya no deseaba vivir más. 

Papá decía que no entendía cómo después de haber sido un super hombre toda la vida, ahora a los ochenta y algo de años, lo veía a veces llorar y suplicar por la muerte."

"Ese día, probablemente buscando la muerte tomó su Winchester 30-30 fabricado en 1895, el cual yo conservo, e hizo que lo llevaran en su silla, cargado hasta El Paso de los Indios, y pidió que lo recogieran allí al día siguiente. Jefe es jefe y así que los trabajadores obedecieron, pero por todos era sabido que en las noches por allí andaba rondando un jaguar. 

 Allí, mi bisabuelo pasó la noche, solo, con el rifle 30-30 sobre las piernas. Al día siguiente, como les había indicado a sus trabajadores, lo fueron a buscar. Como era de esperarse, el tigre apareció y al final, mi bisabuelo posiblemente le tuvo miedo a la muerte porque lo encontraron igual como lo habían dejado, sentado en la silla, algo adormitado, pero con la cabeza del tigre, muerto de un solo disparo, a menos de un metro de sus inútiles piernas."

Don José Natalio Estrada Utrera muere en 1948, no se tiene fecha cierta, aunque se estima que fue entre junio y noviembre, durante el invierno llanero, pues la familia estaba fuera del país lo cual hacía en esa época del año. Fue enterrado en Las Queseritas, la fundación principal de Mata Negra. 

En la Imagen: Don José Natalio Estrada Utrera (sentado)  y sus hijos José Natalio Estrada Torres y Rosa Leonor, la hermana de éste último. Fotografía familiar suministrada por Hugo Estrada Castillo. 

14 de noviembre de 2013

Los Hijos de Apure: Marcelo Quinto

Tomamos parte de la reseña biográfica de Marcelo Quinto  publicada en  el Blog llanopasiempre.blogspot.com de Odilio Gutierrez Ostos, en razón que no he podido conseguir nada más.

Luis Marcelo Quinto Mayol, nació el 16 de enero de 1923 en San Rafael de Atamaica,  donde se dio a conocer como «el pollo del vecindario» donde junto con Ramón Castillo hicieron un maratón de copleros para recaudar fondos para hacer las calles del pueblo. 

 Sus inicios fueron en la Radio Nacional en Caracas, donde fue contratado y apadrinado para grabar sus primeros lp`s de contrapunteo recio con Antonio Barcey, Angel Custodio Loyola, José Romero Bello, Melecio García y «el Canario» 

Fué premiado varias veces como coplero en varios festivales  de Colombia como  el Festival del Corrido Llanero (1974) . El mango de Oro, La Sapoara del Oro, la Panoja  de Oro, etc.

Se destacó como contrapunteador, aunque en  1954 grabó un sencillo con el maestro Ignacio Figueredo «el indio» donde se destacaron tres temas:  "El gabán de Marcelo", "Celedonia del Estero"  y "El negro Antonio". 

La fuente de información consultada  dice que fue el  compositor y creador del "Cunavichero", aunque  mucha  gente sostiene que era de José  Romero Bello. También fue el compositor de "Los Merecures".

También fue distinguido con el «Florentino de Oro Honoris Causa», organización que lo nombró jurado de la edición de 1997. 

Murió de un infarto el 22  de octubre del año 1999, aunque otra fuente afirma que fue en el 2001. Un año después de su muerte se creó en Puerto Páez, la primera y única versión del Festival Internacional de Contrapunteo Marcelo Quinto. "Don Marcelo, como era llamado por sus amigos más queridos, era famoso por su garrote de vera forrado con cabuyas que siempre lo acompañó y que él llamaba cariñosamente «Cristina Maica» causando siempre que alguien preguntase el porqué del nombre, a lo que el añadía con una sonrisa: «con lo mío no se meta porque le cae por las paletas», haciendo alusión a la canción que hizo famosa a la cantante apureña. 

Marcelo Quinto fue, es y seguirá siendo baluarte de la canta criolla, y ha quedado inmortalizado en el pueblo de Elorza en el estado Apure, con una avenida que lleva su nombre. Selva Quinto "llanopasiempre.blogspot.com

EL CUNAVICHERO
Interpretan José Romero Bello y Antonio Barcey

Navegando en mi cantar
por los rumbos de Atamaica
(bis)
fui sembrando corazones
por las riberas de Arauca
(bis)

Con lo fino del pincel
pinté en el cuadro del alma
(bis)
tus cejas  y tus mejillas
pero no pinté tu alma
(bis)

Yo salí de Cunaviche
montado en una potranca
(bis)
cantando el cunavichero
con suspiros de parranda
(bis)

Te encontrará mi querer, mujer
por todo rumbo que vaya
(bis)
porque todos los caminos
llevan mi amor a tu casa

El día que tu me quieras
se vestirá la sabana
(bis)
con muselina de brisa
y con encaje de agua
(bis)

El día que tu me quieras, mi bien
verás como corre el agua
(bis)
y en la orilla de los ríos
hay maizales de esperanza
(bis)
está subiendo la espuma
están bajando las aguas
(bis)