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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

10 de febrero de 2012

Florentino y el Diablo, 3ra Versión: Emboscada: A ver si topa el atajo (16)



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EL DIABLO
Aspiran los que la ven
Cuando va dejando al irse
Servidumbre de volver,
Penitencia de alumbrar
Sin saber dónde ni a quien
La eternidad es de todos
Como el odiar y el querer,
Tan sombra como la vida,
Tan dolor como el laurel

FLORENTINO
Tan dolor como el laurel
Dolor dan copas desnudas
Si matan su verdecer,
Más no las que alzan en mayo
Bucare y araguaney.
Defendiendo lo que toco
Lucho por lo que soñé
Andante de mi destino,
por serle fiel a lo fiel
En brasero de lo humilde
Vi la luz de la altivez

EL DIABLO
Vi la luz de la altivez
Rozador de la amargura
Talo el fondo de mi ser
Mi sino es quitar si dieron
Y dar, cuando nadie dé,
Ceniza en la llamarada,
Brasas en la palidez.
Por mí espigan en suspiro
El olvido y el desdén
Y aduermen la frente amante
Cojines que eternicé

FLORENTINO
Cojines que eternicé
Reniego de esos alardes
Que no me importa saber
Razón despierta a las cinco
Belleza a golpe de seis,
Cuando bendicen la vida
En la majada, la grey
Y en la cumbrera del rancho
La seña azul del café

EL DIABLO
La seña azul del café
Ay catire Florentino
Trovador del terraplén,
Que soñó quitar pesares
Y le quitaron la fe,
Que quiso ser toro altivo
Y lo enyugan como a buey
Apréndase desde ahora
Lo que le falta saber:
Que bajo el cielo marchito
Tan solo el oro y la miel
Alivian para quien sabe
El suspiro del tal vez

FLORENTINO
El suspiro del tal vez
Esas nubes no hacen sombra
Si camina por sus pies
El que nunca cuenta males
Porque contó con su bien,
Y el mejor cuento lo guarda
Para contárselo a usté
Cuando descorra sus lutos
La noche de Santa Inés
Y el alba prenda una rosa
En el ojal del jaguey

EL DIABLO
En el ojal del jaguey
Al vislumbrar su facundia,
Predije su impavidez
De corsario entre los bravos
Marinos de mi bajel
Varón para buen comando
Buen vino y buena mujer,
Porque el destino le puso
Lauro de abismo en la sien

FLORENTINO
Lauro de abismo en la sien
De noche cuando transito
Plegarias de mi niñez
Vuelan las avemarías
Con la garza del amén.
Por si me quiere tentar
Yo soy como el diostedé
“que hace la cruz en el agua
Para poderla beber”

EL DIABLO
Para poderla beber
A ese pájaro mendigo
Ojalá nada le den
Como a mí que los maizales
Le abran mazorca sin mies
Como yo que sienta el río
Y nunca se sacie en él
Siguiendo el trazo del humo
Que como azogue lo atrajo
Le salgo por otro rumbo
A ver si topa el atajo.



Guayabal, Estado Guárico

Imagen Vivencias Llaneras del Abuelo
Les ofrecemos a continuación fragmentos de la Ponencia : Guayabal sonoro topónimo en el Concierto de los Pueblos Provincianos, presentada por Luís Mendoza Silva, en el 1er Encuentro de Cronistas e Historiadores de Guayabal.
Es una ponencia cargada de emociones y recuerdos, que pueden leerla completa, así como las otras presentadas en esa oportunidad en el Blog, San Jerónimo de Guayabal:

"Guayabal, esta pintoresca y amena vecindad guariqueña del llano profundo, que fue muy famosa durante algún tiempo; por sus panelas, la miel, el queso y por haber sido, refugio del temible Boves, quien decretara en este suelo la guerra a muerte contra los blancos, es un pueblo afable y querendón. Si. Y es que esta especie de pequeña Mesopotamia, territorio bordeado de ríos caudalosos y peligrosos caños de aguas profundas, oscuras y frías que esconden inescrutables misterios ancestrales, ha ganado puesto importante en el concierto de los pueblos provincianos, es decir, entre los pueblos más nombrados del bajío guariqueño, en primer lugar, podríamos afirmar, por esa hospitalidad características, que siempre le ha distinguido.-

Imagen Vivencias Llaneras del Abuelo
Esta particularidad de Guayabal, que además, no es ajena a los pueblos del llano sin fronteras, según mi abuelo, Rumualdo “el indio” Antonio Aponte, conocido en todo el bajío como – El Último Caporal de la Sabana – de ancestros guariqueños, específicamente calaboceños, que fue arriero en su tiempo por estas otrora salvajes travesías, conduciendo rebaños indóciles desde los grandes hatos arismendeños, La Unión, Guadarrama y el mismo San Fernando de Apure hasta los más distintos puntos de la geografía entre ellos: el histórico Puerto de Cabruta, se debe a que éste desde sus inicios “fue un pueblo de posada”.-

Imagen Vivencias Llaneras del Abuelo
Es decir, Guayabal fundado el 30 de mayo de 1796, según los registros públicos, pueblo ribereño del río Guárico y, ubicado desde su nacimiento, en las inmediaciones del antiguo Hato San Jerónimo, quien aporta parte de topónimo, fue durante mucho tiempo, posada obligada de los arrieros, que surcaban las feraces sabanas del viejo camino sabanero, quienes encontraban allí en los añejos caserones solariegos de la diminuta comarca, alimentos y lugar para el descanso, atención para sus caballos y potreros amplios y frescos para el ganado.-

Imagen Vivencias Llaneras del Abuelo
También nos contó el – indio Aponte –, sin poder ocultar la nostalgia en su voz y en sus ojos viejos, que “en aquel Guayabal de la primera mitad del siglo XX, se enamoró de una india muy bonita y excelente bailadora de joropo, a quien todos llamaban La Negra Inés, con quien experimentó un romance pasajero, en una parranda de esas que armaban los peones por las noches, cada vez que había gente nueva en el hato”.


Al otro día, con el primer canto del gallo me despedí de la negra en el jagüey – dijo el indio – y me la llevé en el corazón y en las coplas de arreo por todos esos caminos largos y soleados de la sabana de mis amores. Y aunque nunca más volví a verla, desde aquella noche del baile con bandola y aguardiente, jamás olvidé tampoco el juramento que hicimos bajo la luna rosada del patio guayabaleño. De allí estos versos livianos, que el indio guardó hasta su muerte, los cuales quedaron vagando en el recuerdo de los hijos de la pampa horizontal, con la intención de perennizar su romance en el tiempo:

Dicen que la negra Inés
se fue por Corozo Pando,
con la mirada tendida
 silenciosa  y  suspirando. 
Y aunque eso no es demostrable
tal vez me andaba buscando,
pues, para un indio el amor
no es cosa de contrabando


http://historiadelamedicinaunerg.blogspot.com
Guayabal es un pueblo lleno de leyendas y tradiciones. Ese es su verdadero y más rico patrimonio. Su gente, historia y cultura. El mismo San Jerónimo, patrón religioso de los guayabaleños es una especie de leyenda que forma parte esencial de su gentilicio. Pues, sobre San Jerónimo cada feligrés o cada guayabaleño, amante de esa tradición tiene su propia versión. He ahí el realismo mágico, al que se refirió Jorge Giordani, en su obra Camino al Orinoco.-

Si. Y es que transitar por los caminos de Guayabal, nos hace vibrar el alma del poema. Además, ello es congraciarse con la naturaleza, el viento, lo eterno, hermoso y divino.
Es extraordinario, sentir como van apareciendo en Guayabal, las cosas que el tiempo se llevó, y dejó a lo largo de los rumbos que van y vienen por las trochas del fastuoso paisaje esmeralda.-

Estar en Guayabal, es aceptar una forma distinta, lenta y profunda de hacer cada cosa y sentirla en las entrañas. Cada paisaje nos retrata un suceso, cada camino nos inspira una canción, cada recuerdo nos hiere un verso y, cada palabra que oímos, entre el tintineo musical que producen al caer sobre el viento las gotas de lluvia, nos atan a un pueblo que parafraseando al maestro Gallegos; ama profundamente, afianzado en la fe y la esperanza de verse íntegro a través de los siglos.-

Imagen Vivencias Llaneras del Abuelo
Y es que Guayabal, es muchas cosas; un topónimo, un pueblo capital del municipio San Jerónimo de Guayabal del Estado Guárico, el caño, el río, el calor, el estero y su espejo de cristal, el hombre con su franqueza, el cielo, la poesía, las palabras, la música, la fiesta, el joropo, la mirada fiel, la nobleza y la esperanza y, más allí de todo esto, es el sentir de una comunidad que sufre silenciosa y resignada, que a la vez se alegra de su propia existencia.-
Imagen Vivencias Llaneras del Abuelo
Guayabal, además ha sido cuna de notables personajes, entre los que podemos mencionar: Florencio Jiménez Madrid, Julio D´Armas, Emilio Rodríguez, Manuel Moisés Chirinos, Manuel Pulido, Barbara de Bautista, Luisa Rivero y el recordado periodista y poeta Luis Barrios Cruz,

Guayabal ha ganado puesto de exención en el concierto de los pueblos provincianos, sobre todo si nos queremos referir a los que se ubican en lo más profundo del bajío guariqueño, entre ellos: Camaguán, Cazorla, Corozo Pando, Uverito y Puerto Miranda entre muchos otros.-

Espectros Apureños: El Caminante de El Guasimito

A continuación otros de los cuentos del libro Espectros de Hugo Arana Páez, que contiene además la descripción del  San Fernando de antaño:

"El Guasimito fue un importante puerto fluvial de San Fernando, que se hallaba en el cruce de las calles Comercio y Urdaneta; este puerto estuvo activo hasta comienzos de la década de los años setenta del siglo veinte. Inicialmente se le llamó Puerto Panza, por cuanto, allí estuvo la casa de familia del inmigrante Italiano Don Ángel Panza. Años mas tarde, a comienzos de la década de los años cincuenta se instalaron unos armeros procedentes de Hungría y allí  fundaron su taller de reparación de armas de fuego conocido como Taller Panonia. También en este puerto funcionó la primera fábrica de hielo y el primer pastificio de la ciudad, propiedad de  un italiano  venido allende los mares a finales de la década de los años cuarenta; mas tarde  otro italiano, Anselmo Rugiere fundaría allí un botiquín llamado El Guasimito, en honor a ese viejo árbol que le había dado nombre al  puerto.
             
Desde principios del siglo veinte y diagonal al puerto, había una magnifica casa de dos pisos, estilo antillano donde funcionaría durante muchos años la oficina de correos, que en el invierno recibía la valija que transportaba un hidroavión, el cual acuatizaba una o dos veces a la semana frente a dicho puerto. Entonces esta oficina era administrada por un extraño personaje llamado Alejandro Aponte a quien los apureños apodaron Fantoches. Este individuo llegó a San Fernando a principios del siglo veinte. Era un hombre alto, risueño, moreno, pelo ensortijado, usaba sombrero blanco de pajilla, el cual cambiaría por el de fieltro, posiblemente fue un Borsalino, que combinaba con un saco blanco y  corbata, por supuesto, no le faltaba su inseparable paraguas. Comenzó a trabajar en la ciudad como un parroquiano mas, hasta que se empleó con su estrafalaria indumentaria en el correo que funcionaba para entonces en la casa de dos pisos situada frente a Puerto Panza (luego Puerto El Guasimito). Antes del año 1946, el jefe de la oficina de correos era un señor de apellido Isturíz, al que apodaban El Conde Isturíz. Fantoches comenzó a trabajar en esta dependencia a las órdenes de Isturíz, como portero y mensajero. Pasó  mucho tiempo en este cargo, hasta que por su honestidad llegó a ser el jefe del Correo. Esta oficina para la época registraba mucho movimiento de correspondencia. La razón de que esta oficina estuviera en Puerto Panza, obedecía a que en esos años la valija de correos en invierno se transportaba en  un magnifico hidroavión que  acuatizaba en El Guasimito muy cerca de dicha oficina. Una vez en el correo, la valija se abría en el mostrador, donde inmediatamente se comenzaba a “cantar” la correspondencia (nombrar en voz alta a cada uno de los destinatarios), así  Fantoches con su voz de barítono decía carta para fulano de tal o paquete para fulanita de tal y así sucesivamente este  hombre iba nombrando a las personas que ansiosas esperaban su correspondencia. Años mas tarde el correo mudaría sus oficinas  para la casa de los Rizzo, donde Fantoches  continuaría con la misma cantaleta.
            
Fantoches era una especie de comunicador social, por cuanto, era el que informaba a los vecinos de San Fernando de las buenas o de las malas noticias de la época, por lo que la gente de este pueblo lo respetaba y estimaba. Alejandro estaba hecho y moldeado de circunstancias especiales  y su sonrisa a flor de labios y su parsimonia al saludar, lo hacían heredero de una educación aprendida en la escuela de la vida. Transcurre el tiempo y envejece hasta alcanzar su jubilación y se retira a vivir una vida monacal  al lado de su compañera en su casa ubicada en la calle Bolívar, entre las calles Coto Paúl y Urdaneta, donde lentamente se consumía esta vida, que fue un icono del pueblo por su estrafalario vestir. En calma se fue apagando este mensajero, que se fue a llevar su carta a su último destino. Fue un típico personaje de nuestra ciudad, jamás dejó Fantoches su paraguas, su corbata negra y su indumentaria de “jefe”, pero con el valor de haber cumplido su deber con honestidad y humildad. Así vivió y así se fue este mensajero del pueblo de San Fernando.
     
Desde entonces decían viejos apureños  que cuando algún parroquiano se atrevía a pasar a medianoche por el Guasimito, detrás del actual Vicerrectorado, inmediatamente aparecía un hombre muy alto, vestido a la usanza de los patiquines caraqueños de principios del siglo veinte. Este extraño ser lucía un impecable flux blanco, corbata negra, sombrero de pajilla y un enorme paraguas negro en la diestra. Amén de tan desactualizada y estrafalaria vestimenta, iba detrás del asustado transeúnte pronunciando una retahíla de nombres y direcciones. Los seguía a hasta la esquina de La Leñería en el cruce de las calles Bolívar y Urdaneta, donde estuvo la Bomba Esso, propiedad de Don Alejandro Urbano Taylor, allí doblaba a la izquierda por la calle Bolívar y al llegar a la puerta de una modesta vivienda que se hallaba a media cuadra de La Leñería, inesperadamente en presencia del asustado caminante se esfumaba sin dejar rastros de su presencia. Otros contaban que cuando transitaban por ese lugar, sentían detrás de ellos la presencia de alguien que pronunciaba nombres y direcciones de personas, es decir, una extraña cantaleta y al voltear para ver quien  los seguía, no veían a persona alguna; no obstante continuaban escuchando la retahíla de nombres. Ahí era cuando el aterrorizado viandante pegaba la indetenible y veloz carrera hasta su casa.
        
 Referían los entendidos que esa era el alma en pena de Alejandro Aponte, Fantoches, que de noche vagaba errabundo desde  El Guasimito (donde en otra época estuvo su lugar de trabajo, el correo) a su casa, que se hallaba en la calle Bolívar a media cuadra de la Leñería.
    
    Había quienes contaban otra versión y es  que en la plazoleta que ahora se halla donde anteriormente estuvo El Puerto El Guasimito, se observaba a medianoche a un hombre sentado  en uno de los bancos, como si estuviera leyendo un libro o escribiendo en un cuaderno. Otros decían que lo veían   tocando una flauta o un violín. Asimismo algunos narraban que cuando pasaban por allí, veían que un extraño hombre se incorporaba del banco  de la plaza y comenzaba a caminar detrás de ellos como si iba rezando en una procesión. En cambio, otros contaban que no eran rezos sino una letanía como si estuviera declamando algún poema. Mientras que algunos referían que iba detrás de ellos tocando una flauta algunas veces y otras un violín y que al voltear para ver al extraño músico, se sorprendían que nadie los importunaba. Los entendidos aseguran que esa era el alma en pena del poeta Juan Vicente Torres del Valle, nacido en San Fernando el año 1879,  quien vivió cerca de ese lugar en su choza-taller y que ahora va a cuidar la plaza, donde en su honor y por decreto del Gobernador  Eduardo Hernández Carstens, fue colocado un busto el 24 de julio de 1975 y que ese fantasma es el espíritu del desparecido bardo apureño, que furioso viene a  espantar a aquellos individuos que han tomado ese hermoso parque para cometer toda clase de desafueros.

9 de febrero de 2012

Florentino y el Diablo, 3ra Versión: Ahora verán, Señores: Al Diablo pasar Trabajo (17)


FLORENTINO
A ver si topa el atajo
Si registró el clarinete
No me toque el contrabajo,
Ni me suene esos platillos
Como carreta en cascajo,
Que todo renglón no es verso
Ni rima son conchas de ajo,
Ni el secreto del repique
Es guindarse del badajo.
El arte es hasta en el cielo
Disciplina sin relajo:
Si un arcángel desafina
Ya el director se distrajo

EL DIABLO
Ya el director se distrajo
Pensando en los humoristas
De escofina y estropajo
Que a quien la cara bajó
Lo apodan “escarabajo”
Al vizconde, “conde bizco”
Y “amarra ajos” al marrajo
De esos necios pergaminos
Yo arrugué más de un legajo
Aunque me vista de nuevo
Respeto el ajeno andrajo:
Cuando canto con un hombre
Con el grito lo encorajo
Con la audacia lo sacudo
Con el númen lo aventajo;
Lo venzo y no lo abochorno,
Lo castigo y no lo ultrajo

FLORENTINO
Lo castigo y no lo ultrajo
Yo en refriegas no torturo
Pero tampoco agasajo:
Si no le echo plomo al tigre,
Me come el tigre el hatajo,
Y cuando no haya un becerro
Me atropella el zarandajo
Si usted es quien me atosiga
Con mil golpes a destajo,
¿Qué culpa voy a tener
Si en el retruque lo rajo?
Contraje mi obligación,
La misma que usted contrajo:
Fajármele frente a frente,
Frente a frente me le fajo.
"Zamuros de la Barrosa,
Del Alcornocal de Abajo,"
Les presento al pesador
Que nunca saló el tasajo.
Ahora verán señores
Al diablo pasar trabajo

EL DIABLO
Al Diablo pasar trabajo
No miente al que no conoce
Ni finja ese desparpajo
Haciéndose el que no duele
El filo con que lo sajo;
Mire que por esta tierra
No es primera vez que viajo,
Y aquí saben los señores
Que si las uñas encajo
Lo disperso, lo reúno,
Lo entero, lo desmigajo,
Lo cuajado lo derrito
Lo derretido lo cuajo
Y al mismo limón chiquito
Me lo chupo gajo a gajo

FLORENTINO
Me lo chupo gajo a gajo
Usté que se alza el copete
Y yo que se lo rebajo.
No se asusten compañeros,
Déjenlo, que yo lo atajo;
Déjenlo que suelte el bongo,
Pa´que le coja agua abajo,
Déjenlo parar rodeo
Que yo se lo desparpajo,
Déjenlo que pinte suertes,
Yo sabré si lo barajo
Déjenlo encajar las uñas
Que yo me las desencajo.
Déjenlo alzar la cabeza,
Que va a salir cabizbajo.
Antes que Dios amanezca
Se lo lleva quien lo trajo,
Alante el caballo fino
Atrás el burro marrajo
¡quien ha visto Dorodoro
Cantando con arrendajo!
Cuando talla briscas de oro
El madrugador fanal,
Si me cambió el consonante
Yo se lo puedo cambiar.

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8 de febrero de 2012

Presentacion del Libro Simón Diaz , Obra Musical

Hoy recibí un correo electrónico de Norberto Méndez del Departamento de Periodismo de Banesco, notificando un evento a realizarse el próximo sabado 11 de febrero, a partir de las 5: 00 pm, en la terraza de la sede principal de Banesco en Caracas ( Ciudad Banesco), para rendir un homenaje al Tío Simón y presentar el libro SIMÓN DÍAZ, OBRA MUSICAL. Se contará con la participacion de la Orquesta Latinocaribeña Simón Bolívar, así como corales juveniles e infantiles de Venezuela

Extiendo la invitación a los lectores en Caracas de Vivencias Llaneras del Abuelo, Si desean verificar la información, los teléfonos indicados en el mail, son los siguientes:0212-9018409 y 8356

7 de febrero de 2012

Florentino y el Diablo, 3ra Versión: Ecos Lejanos Repiten: Donde Manda Capitán (18)


EL DIABLO
Yo se lo puedo cambiar
Los graves y los agudos
a mí lo mismo me dan:
lo mismo son en tiniebla,
muchedumbre y soledad
A quien dejó lo infalible
Soñando luz del quizá,
A quien la paz sin la gloria
Cambió por gloria sin paz,
¿Qué mucho es rimar querella
Con el nunca o el jamás?

FLORENTINO
Con el nunca o el jamás
Su aguijón no me zahiere
Ni me emponzoña su mal,
Ni en escombros de despecho
Me arredra su adversidá
Porque este pasaje suyo
Es como el del gavilán
Que aguaitando la perdiz
Se topó el águila real,
Y en el pleito que tuvieron
El águila pudo más
Con el pico que le puso
El que le dió majestá
Y las alas invencibles
De quien la enseñó a volar

EL DIABLO
De quién la enseñó a volar
¡Ay ¡ catire Florentino
Cantor de pecho cabal
¡qué tenebroso el camino
Que nunca desandará!
Por negra orilla del mundo
Donde ni suspiros hay,
Ni vuela la corocora
Ni susurra la torcaz.
Sin alero, ni rescoldo,
Sin luna, ni morichal,
Sin alante, sin arriba
Sin orilla y sin atrás
Donde olvida patria y nombre
El que ya no puede hablar

FLORENTINO
El que ya no puede hablar
A nadie le ando escondiendo
Mi estatuto personal
Mis bienes son lo que doy
Y mi nombre el que me dan
Domiciliado en mi huella,
Soltero y mayor de edá
Cuatro alambradas de cielo
Alinderan mi heredad
Y une la manga del viento
Al Oriente con mi alar.
Mi cruz son el horizonte
Y el rumbo de mi alazán
Mis expedientes las nubes,
Mi archivo la inmensidad;
Mi renta silbo y tonada,
Caminos mi capital
Pagué los que anduve y debo
Los que quedan por andar.
EL DIABLO
Los que quedan por andar
Te toca trocharlos hoy
Con mi rejo en el bozal
Por la ley que dio a la arena
El rumbo del huracán
¡Ay! Catire Florentino
Trovero del chaparral
¿Qué vale no querer irse
En voz de quien ya se va?
¿Qué delito hay en la espina
Si uno se quiso espinar?
¿Qué son en la nada lóbrega
Verso y música fugaz
Sino esperanzas que solas
Se desesperanzarán?
¿Qué son flechas del amor
En la irredenta ansiedad,
Sino burlescas y tristes
Carcajadas del carcaj?
Ya no valen su baquía
Su fe ni su facultá
Catire quita pesares,
Arrendajo y turupial
Tahures en mi tapete
Tiran sena y ¡siempre el as!
Rebeldes hacia mi sombra
No quieren y ¡siempre van!

FLORENTINO
No quieren y siempre van
De andar solo esa vereda
Los pies se le han de secar
Y se le hará mas profunda
La mala arruga en la faz
Porque mientras llano y cielo
Me den de luz su caudal
Mientras la voz se me escuche
Por sobre la tempestá
Yo soy quien marco mi rumbo
Con el timón del cantar
Y si al dicho pido ayuda
Aplíquese esta verdá
Que no manda marinero
Donde manda capitán.



Mi cruz son el horizonte y el rumbo de mi alazán



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4 de febrero de 2012

Ecos Lejanos Repiten: Despídase de la luz !

ECOS LEJANOS REPITEN
EL DIABLO
Donde manda capitán
Usted es vela caída
Yo altivo son de la mar,
Ceniza será su voz,
Rescoldo de muerto afán,
Sed será su última huella,
Náufraga en el arenal;
Humo serán sus caminos,
Piedra sus sueños serán,
Carbón será su recuerdo
-lo negro en la eternidad-
Para que no me responda
Ni se me resista más
Capitán de las Tinieblas
Es quien lo viene a buscar

FLORENTINO
Es quien lo viene a buscar
Mucho gusto en conocerlo
Tengo señor Satanás
Zamuros de la Barrosa
Salgan del Alcornocal
Tíñanse las alas negras
Con lebruna claridá
De esa que mana el Oriente
Cuando se vuelve rosal,
Que al Diablo lo cogió el día
Queriéndome atropellar
Y le falló la malicia
Con el último compás

EL DIABLO
Con el último compás
Ni el arte le dará escudo
Ni rezos lo salvarán
Vampiros sobre la frente
-vivo y lóbrego antifaz
El presagio del abismo
En el luto del callar,
Ya lo aguarda el centinela
De la ”Doliente Ciudá”
Mire sus señas sombrías

En el fúnebre portal

FLORENTINO
En el fúnebre portal
Lindero de su garita
Quédese con su guardián
que la ley no da tutela
no habiendo minoridá,
y yo soy el ruletero
de mi envite y de mi azar
Le abrí parada al destino
Pero no perdí jamás
Ni el clavel del arrebol
Ni el tapiz del arenal,
Ni del mantel de mi mesa
El limpio don de mi pan
Porque regué con sudores
La siembra del buen soñar;
Y si caminé de noche
Sé que vale mucho mas
Un segundo de lucero
Que siglos de oscuridá
EL DIABLO
Que siglos de oscuridá
Los remolinos del río
Ya suenan bajo su alar:
Antes que el agua le llegue
Suspire el adiós fatal

Despídase de la luz
Y medite al suspirar:
Si gime el mal en tiniebla
¿Quién alumbra la maldá?

Despídase del amor
Y pregunte al suspirar:
En cordajes del ensueño,
¿Quién tiempla el bordón del ¡Ay!?

Despídase de la fe
Y medite al suspirar:
¿Qué delito es la mentira
Si lo triste es la verdad?

Despídase de las horas
Y recuerde al suspirar
Que a quien penó por lo eterno
Penas lo eternizarán

Despídase de la cruz
Y no piense al suspirar


FLORENTINO

Y no piense al suspirar
Sácame de esto con Dios
Virgen de la Soledá,
Virgen del Carmen bendita,
Sagrada Virgen del Real,
Tierna Virgen del Socorro,
Dulce Virgen de la Paz
Serena Virgen de Lourdes
Con tu fuente por altar
Virgen de la Coromoto
Virgen de Chiquinquirá
Señora de la Corteza
Que en cedro esculpes tu faz
Piadosa Virgen del Valle
Santa Virgen del Pilar
Virgen de Peña Admirable
Patrona del Manantial,
Fiel Madre de los Dolores
Dame el fulgor que tu das

¡San Miguel dame tu escudo
Tu rejón y tu puñal!
¡Niño de Atocha bendito!
¡Santísima Trinidad!

En compases de silencio
Negro bongo que echa a andar
¡Salud, señores! El alba
Bebiendo en el paso real

Ecos lejanos repiten
¡Santísima Trinidad!