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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

3 de diciembre de 2012

Comunicaciones entre Apure y el centro del país a principios de la segunda década del siglo XX

LAS COMUNICACIONES ENTRE APURE Y EL CENTRO DEL PAÍS A PRINCIPIOS DE LA SEGUNDA DÉCADA DEL SIGLO VEINTE 


Autor: Hugo Arana Páez 
Miembro investigador del Centro de Estudios Histórico-Sociales del Llano Venezolano 
 Hugoarpa24@hotmail.com 

 A principios del siglo veinte los desplazamientos humanos de productos agropecuarios (quesos, cueros de res, tasajo, manteca de cerdo, sebo de ganado, etc.) y ganado en pie desde San Fernando de Apure al centro del país (lugares de acopio en la Estación del Gran Ferrocarril Alemán en la población de Cagua), se realizaban en el invierno por las vías fluviales (San Fernando hasta Calabozo, a través del río Guárico, trayecto en el que los bongueros tardaban hasta treinta días y desde esta población hasta Cagua por incipientes y polvorientas carreteras de tierra). En el verano, el tramo San Fernando-Calabozo se recorría por las trochas y caminos de recuas; por otra parte, los medios utilizados eran: 1) los arreos de burros, 2) las carretas, tiradas por bueyes, mulas o caballos y 3) los Cabestreros, quienes diligentemente guiaban las Puntas de ganado vacuno hasta Villa de Cura o Cagua.

 En las primeras dos décadas del siglo veinte, el transporte de pasajeros, mercancías y productos agropecuarios se hacía en carretas, las cuales con la llegada del invierno, no podían llegar a San Fernando, mucho menos los pocos camiones que circulaban en la época (el primer automóvil que llegó a San Fernando, fue un vehículo marca Ford, modelo Tourim Car o Ford Tablita en el año 1914, el cual fue traído por el caraqueño Juan Porrello Mayol y el General merideño Waldino Arriaga Perdomo). Además, estos camiones debían llevar el combustible, repuestos y herramientas necesarias consigo, por cuanto, en esa época no había estaciones de servicio, caucheras, talleres mecánicos, ni ventas de repuestos. Asimismo entre Cagua y San Fernando no existía una carretera pavimentada, sino trochas y polvorientos caminos de recuas, por donde se desplazaban los Arrieros, los Cabestreros y los Carreteros. Posiblemente la palabra carretera provenga de los caminos de polvo y tierra por donde se desplazaban las carretas.

Se dice, que tanto los Arrieros, como los Cabestreros y los Carreteros; la mayoría de las veces debían pernoctar a campo abierto (donde los agarrara la noche); asimismo prepararse sus alimentos en esos lugares; por cuanto, apenas se hallaban algunas que otras distantes posadas en la vía. (...) . En verano las carretas tardaban trece días en cubrir el trayecto Cagua-San Fernando y un gasto diario (cada carreta) de doce bolívares en jornales, pasto, agua y maíz.

Amén de estas dificultades, estos trabajadores debían enfrentarse también a los numerosos medanales (Bombas, Tremedales o Tembledares), existentes entre Calabozo y San Fernando.

Puerto Miranda último escollo en las comunicaciones entre San Fernando y el centro del país a principios del siglo veinte.
 En el río Apure, frente a la ciudad de San Fernando existen dos pasos de río; uno en la ribera Norte, llamado inicialmente Puerto Playa Caracas, Paso Real de Calabozo, luego Puerto Guzmán Blanco y actualmente Puerto Miranda y el otro en la ribera Sur, conocido como, Paso Real de Apure y ahora Paso Apure. Por cierto, que antes del año 1962 (año en que se inauguró el Puente Ángel María Nieves), al llegar los extenuados viajeros a Puerto Miranda, debían esperar pacientemente una balsa, que les cobraba un elevado flete por trasladarlos hasta El Paso Apure. Según refiere Oldman Botello en su obra Historia de la Villa Real de San Fernando de Apure 1788-1988, página 166, en ese paso del río se cobraba por bestia, por pasajero y por mercancías e incluso hasta por el equipaje que llevara el pasajero.

Refiere este cronista que uno de los contratistas del Paso Apure fue el médico apureño Fernando Calzadilla Valdéz, quien posiblemente mantuvo activo su contrato desde 1914 hasta 1940 (veinticinco años de vigencia). … “El 15 de julio de 1914, el Ayuntamiento sanfernandino presidido por Pedro Luis Esté, contrata el paso del río con el Dr. Fernando Calzadilla Valdez para personas, mercaderías y ganados mediante el servicio de tres chalanas remolcadas por un buque de vapor, capaces para contener cada una de ellas cincuenta reses mayores y dos botes con capacidad para diez pasajeros, en un sitio determinado se construirían los corrales para depositar el ganado y las mangas necesarias para facilitar su embarque y desembarque y se instalaría también una romana . La tarifa que debía cobrarse sería la siguiente: cada bestia 2,50 bolívares; cada res Bs. 1,50; cada carga de 100 kilogramos Bs. 1,00, un cuero de res 0,05. Por cada persona que viajase, con derecho hasta de 12 kilogramos de equipaje Bs. 1,00. El contratista Dr. Fernando Calzadilla Valdés debía pagar al Concejo Bs. 1.000,00 anuales. El contrato sería por veinticinco años y se concederían dos años para dar cumplimiento al mismo. La explotación del paso del río se mantuvo comercialmente, como un servicio público, hasta la inauguración del puente María Nieves en 1965”…

Huelga de Carreteros en el tramo Cagua-San Fernando en el año 1920.
Motivado a las pésimas condiciones de la vialidad imperantes entre San Fernando y el Centro del país y lo oneroso que representaba cruzar el Apure, se generó a comienzos de mayo del año 1920, un grave conflicto entre los transportistas, los accionistas del Gran Ferrocarril Alemán y los comerciantes. Esta situación se agudizó cuando los Carreteros que prestaban el servicio de transportar personas y mercancías desde la estación del Gran Ferrocarril Alemán en la población de Cagua hasta San Fernando de Apure, dejaron de cumplir esa tarea. Este escenario hizo que numerosos productos y mercancías secas se agolparan simultáneamente en los depósitos de ambas poblaciones. Por otra parte, los comerciantes tanto de Caracas como de San Fernando y Calabozo e inclusive los de Villa de Cura, se hallaban alarmados por este inusual paro de transporte.

Los Carreteros, aprovechándose del inicio de la temporada de lluvias consideraron oportuno incrementar los fletes en un cincuenta por ciento. Fue tan grave la cuestión que en mayo de ese año, el caso fue planteado por los comerciantes apureños ante la Cámara de Comercio de Caracas; ésta a su vez pidió una explicación al Gran Ferrocarril Alemán (Valencia-Caño Amarillo en Caracas). La situación se tornó más grave porque los apureños amenazaron con importar (vía ríos Orinoco-Apure) los productos que adquirían en Caracas o en todo caso comprarlos en Ciudad Bolívar; lo cual constituiría para los comerciantes caraqueños un serio revés, por cuanto, en esa época Apure representaba en valores relativos, un alto porcentaje del mercado nacional.

Es que en las primeras dos décadas del siglo veinte, San Fernando era una importante plaza comercial y uno de los más relevantes puertos fluviales del país, donde se realizaban significativas transacciones económicas; tanto es así que allí se hallaban establecidas numerosas casas comerciales dedicadas a la importación de mercancías procedentes de Europa y Estados Unidos y firmas exportadoras de plumas de garza, cueros de res, caimán y de otras especies. En ese sentido Oldman Botello reseña para el año 1916, en su obra Historia de la Villa Real de San Fernando de Apure 1788-1988 a algunas de ellas como: … “Hermanos Bezara, Modesto Fernández y Compañía, Francisco Barbarito, Lleras Codazzi y Compañía, Félix Barbarito, Fernández y Compañía, Henrique Ligerón, Hermanos Barbarito y Compañía, Frisch y Hermanos Decanio, entre otras”...

A raíz del paro de los Carreteros, los representantes de la empresa ferrocarrilera, se abocaron a realizar estudios socio-económicos de esta actividad (relación costo-beneficio), que explicaran las causas de esta huelga y concluyeron que estos transportistas (Carreteros) desde hacía unos meses atrás, estaban cobrando por transportar cien kilogramos de carga desde Cagua a San Fernando, la elevada suma de sesenta bolívares (en el año precedente, 1919 cobraban cuarenta bolívares por igual carga), es decir, habían incrementado sus tarifas en valores absolutos en veinte bolívares y en valores relativos un cincuenta por ciento (algo exorbitante); además amenazaban que para el mes de junio, cobrarían entre ochenta y cien bolívares por una carga similar. Argumentaban Los Carreteros que el severo verano acaecido ese año (1920), contribuyó a incrementar sus dificultades. Es decir, el maíz para alimentar las bestias (combustible) escaseaba y en tal sentido había subido enormemente su precio. Asimismo por donde transitaban, había escasos lugares de pastoreo y en los pocos existentes les cobraban hasta cincuenta céntimos de bolívar por abrevar los animales de tiro (un realito o cincuenta céntimos de bolívar por cada caballo). De igual manera expresaban que se había desatado una peste en el llano, que mataba a dichos animales en poco tiempo, limitando la oferta de estas bestias y por supuesto elevando su precio de compra. También argüían que en Cagua se presentaba el inconveniente de tener que cancelar los fletes al ferrocarril, al recibir las mercancías procedentes de Caracas, Valencia o Maracay y finalmente argüían que mientras esperaban el arribo de las mercancías en dicha población, debían sufragar los gastos de su manutención, así como la de sus bestias.

 Amén de todos estos inconvenientes, muchos de ellos no poseían suficiente capital que les permitiera cubrir estas contingencias, por lo que se hallaban forzados a acudir a los prestamistas (usureros), haciendo la actividad poco rentable y en proceso de descapitalización. Por todas estas razones, el oficio de Carretero posiblemente no era muy rentable, pese a la gran importancia que para el desenvolvimiento económico de la Venezuela prepetrolera representaba.

Finalmente al cabo de unos días, el conflicto cesó, por cuanto, al decir de Botello, el mismo no se correspondía con los intereses de ninguna de las tres partes involucradas (Carreteros, comerciantes y accionistas del Gran Ferrocarril Alemán) y yo añadiría, sobre todo porque al régimen gomecista tampoco le convenía que la paz de la república se viera alterada.


La llegada del automóvil y la desaparición de los Arrieros, Cabestreros y Carreteros. 
A raíz de los trascendentales cambios ocurridos a partir de 1920 (boom petrolero), los Arrieros, los Cabestreros y los Carreteros, verían mermadas sus actividades. Por cuanto a raíz de la penetración del gran capital en las actividades económicas del país, haría posible la aparición de los vehículos automotores, los cuales incidirían drásticamente en la manera de movilizar productos agropecuarios, mercancías y personas. También la aparición de los modernos vehículos movidos con combustible obtenido de la refinación de los hidrocarburos, requeriría la construcción de modernas carreteras (la carretera trasandina la construyó Juan Vicente Gómez en el año 1925) de Macadam, que facilitarían el desplazamientos de estos modernos medios de transporte. En ese sentido este novedoso medio de transporte “se llevaría por delante” a los Arrieros, quienes ya no se verían transitando por los polvorientos caminos de los llanos rumbo a Cagua, con sus burros cargados de mercaderías vadeando lagunas por las trochas llaneras o atravesando caños y ríos, algunas veces en balsas (como sucedía en El Paso Apure, hasta el año 1962). Por otra parte, los pasajeros cambiarían la vieja carreta por los cómodos automóviles o autobuses.

Por cierto, quiero destacar que el primer automóvil llegaría a San Fernando de Apure en el mes de marzo de 1914; fue traído por el trujillano General Waldino Arriaga y el caraqueño Juan Porrello, quien fungía como conductor y mecánico. Esta hazaña, iniciaría el tráfico automotor (automóviles, autobuses y camiones) entre Apure y los estados centrales; comenzando el fin de los Carreteros, Arrieros y Cabestreros.

Hoy en día no se ven estos transportistas por las sabanas guariqueñas; por cuanto, ahora los viajeros que van rumbo al centro del país, se movilizan en cómodos autobuses; el ganado en enormes gandolas ganaderas y las mercancías en vistosos camiones cavas. Quedando apenas el vago recuerdo de aquellos transportistas, pioneros de las comunicaciones entre el Estado Apure y el centro del país, conocidos otrora como: Cabestreros, Arrieros y Carreteros. 

Asimismo del Paso Apure, apenas se conserva la vieja edificación (construida a mediados de los años cincuenta del siglo veinte), donde funcionaba la alcabala. De las balsas y chalanas, apenas se escucha la vaga descripción de algún anciano sanfernandino. Este importante paso de río de la capital apureña, cesó en sus funciones a raíz de la inauguración en el año 1962 del Puente Unión …“Año 1962. El Puente “Unión”. Es puesto en funcionamiento el puente sobre el río Apure que comunica a Puerto Miranda con San Fernando, con el nombre de “Puente Unión”. Su ejecución estuvo a cargo del ingeniero margariteño Manuel Pérez Marcano, Gerente General de la empresa COINTUCA (Construcciones e Inversiones Turísticas, Compañía Anónima). …Año 1964. 

El Puente “María Nieves”. 
Por problemas administrativos (cobro de peaje y mantenimiento, entre otros), el puente pasó a jurisdicción exclusiva del Ejecutivo del Estado Apure, procediéndose a su formal inauguración, dándosele el nombre de “Puente María Nieves”... 

CONCLUSIÓN: A comienzos del siglo veinte las comunicaciones entre Apure y el centro del país la realizaban los Cabestreros, los Arrieros y los Carreteros; por estos medios, se movilizaba el ganado en pie, las mercancías y los viajeros. En su periplo, estos transportistas debían superar las dificultades que representaban los polvorientos caminos de recuas y las trochas; asimismo debían vadear lagunas; cruzar caños, ríos, atravesar inmensas e inhóspitas sabanas o atollarse en los peligrosos tremedales (Bombas), prepararse sus alimentos y pernoctar a la intemperie (donde los cogiera la noche). A partir del año 1920, el boom petrolero, repercutiría en el aumento de las migraciones campo-ciudad y en el volumen del tráfico de carretas por los estados llaneros. Pero paradójicamente, el incremento de los ingresos al fisco nacional facilitarían la incorporación de vehículos automotores (automóviles, autobuses y camiones), los cuales demandarían la construcción de puentes y carreteras, contribuyendo a estimular aún más los movimientos migratorios campo-ciudad; quedando el campo abandonado y favoreciendo la desaparición de los Arrieros, Cabestreros y Carreteros en los caminos de la geografía venezolana. Hoy los desplazamientos de ganado se realizan en enormes y ruidosas gandolas; las mercancías en vistosos camiones (barandas o cavas) y los pasajeros en lujosos autobuses o en cómodos y costoso automóviles particulares, sustituyendo definitivamente a los tradicionales medios de transporte. 

30 de noviembre de 2012

Apoya a la Escuela La Coromoto - Asopica

Queremos transmitir por este medio, la hermosa labor que adelantan un grupo de venezolanos en pro del desarrollo y educación de los niños y jóvenes que habitan las sabanas apureñas del Capanaparo y que en su mayoría son indígenas de las etnias pumé y guahibo.

Mediante una planificación adaptada a las inmensas distancias  existentes entre las distintas agrupaciones indígenas y caseríos, Asopica ofrece  educación  a niños que de otro modo no la obtendrían, precisamente por efectos del aislamiento y condiciones precarias  en que viven muchos de ellos.

Asopica  busca a los niños en sus casas y los traslada a la escuela, donde permaneceran  durante 15 dias recibiendo educacion, alimentación, atención  integral, entre otros y los regresa por una semana a sus casas, para reiniciar el ciclo una vez transcurrido este tiempo.

Transcribimos el objetivo de esta organización, de su página web asopica.org:

"Por medio de la educación, buscamos el desarrollo próspero de los habitantes del eje San Fernando-Cinaruco (en especial de los niños y adolescentes) Además de consolidar y construir comunidades autoabastecidas, educadas, sanas, trabajadoras y cívicas. Facilitamos las herramientas necesarias a niños/as y adolescentes, para que se desarrollen de conformidad al ambiente en el que viven, respetando su cultura. A través de la educación, la atención integral y el fomento de valores humano-cristianos buscamos crear y brindarles oportunidades a niños/as y adolescentes que no tienen acceso a un colegio o liceo público de calidad. Apoyamos y acompañamos a los jóvenes para continuar sus estudios en otras instituciones, con miras a que logren una educación superior universitaria. Realizamos alianzas estratégicas con otras organizaciones y personas naturales para promover el desarrollo integral de las comunidades y mejorar su calidad de vida."

23 de noviembre de 2012

La Voz del Pueblo Barinés: Refranes oidos en los Llanos de Barinas ( 7)


REFRANES SOBRE LA CONFORMIDAD Y RESIGNACION
  • De mosquito pa´rriba todo es cacería
  • No importa que nazca chingo, con tal que respire bien
  • No es lapa, pero es buena cacería
  •  Mas vale un jarto que cien hambrientos
  • Mas vale chicuaco ajito que pato gordo volando
  • El que va a morí en lo oscuro, ni que ande vendiendo vela
  • Lamento de burro no llega al cielo
  • Prefiero sé bolsa que gusano e´seda, porque el gusano muere y la bolsa queda.
  • Habiendo colcha y afecto, no importa catre encogío

21 de noviembre de 2012

Paisajes, matas y bichos en la versación de Alberto Arvelo Torrealba


PAISAJES, MATAS Y BICHOS EN LA VERSACIÓN DE ALBERTO ARVELO TORREALBA  

Omar Carrero A. 2011 

Un paseo visual por la obra de Alberto Arvelo Torrealba nos coloca frente a la infinidad de paisajes, matas y bichos que abundan en el llano, así en singular para diferenciarlo de otros llanos. Fue en esa tierra plana de sabanas naturales donde se dio la mezcla étnico-cultural de las tres razas que crearon al llanero y donde la mixtura de las lenguas originó una terminología propia de ese llano, apuntalada en los nombres de los pueblos, plantas, animales, ríos, utensilios y eventos geográficos, climáticos o culturales, entre otros. 

Este llanero es por excelencia el hombre de toro, soga y caballo, nacido y criado en la brega del hato, que convive con otros tipos de llaneros como el veguero, el costero y el pueblerino. Es el hombre de baquía en la copla y en la improvisación, arte éste en el que descuella apoyándose en la percepción y comprensión de su entorno. Una comprensión que ha creado una oralidad propia en la que se manifiestan muchos adagios, dichos o refranes que animan al habla coloquial del llano. 

Esta eventualidad no pudo pasar desapercibida para un ojo avizor como el del Poeta Arvelo, quien haciendo alarde de su intelectualidad emparejó la copla culta con los dichos, símiles y refranes del llanero. 

En un intento por interpretar la diversidad de ambientes y organismos del llano a través de la poesía arveliana, se hizo la revisión de 37 poemas con el propósito de extraer y cuantificar todos los vocablos que identifican a los entes con presencia en el entorno doméstico del llanero. De esta exploración surgieron 266 términos propios de ese ambiente a los que el poeta Arvelo pone en su justo contexto para explicar situaciones o describir acciones cotidianas, que abarcan desde la brega diaria con la res o con el bongo hasta lances de amoríos, no escapando en sus rimas, entidades de la flora, de la fauna o de los utensilios de uso cotidiano, así como espacios y accidentes geográficos, la historia y sus héroes, el santoral y hasta el mismísimo demonio. 

Como una manera de compendiar esta pluralidad se proponen 17 Clases en las que se incluyen todos aquellos términos con relaciones de semejanza. Éstos son: VEGETAL, ANIMAL, ENTORNO, ARTIFICIOS, RÍOS, PUEBLOS, OFICIOS, CULINARIA, ECONÓMICA, MUSICAL, BAILES, LLANERISMOS, VESTIMENTA, ÉTNICA, CLIMÁTICA, GENTILICIOS Y SABERES. Algunas de éstas se subdividieron a objeto de hacer más explícita la variedad intrínseca en cada una de ellas, como en el caso de las Clases VEGETAL, ANIMAL y ENTORNO

La denominación de esta Clases se ajusta a su naturaleza y en la más de las veces se explican por sí solas. Otras por el contario ameritan una aclaración: Los LLANERISMOS son aquellos vocablos propios de la jerga de hombre llanero que difícilmente se encontrarían en otros ambientes, por lo menos con el mismo significado (por ej. Chocotero). Los ARTIFICIOS serían los inventos propios del llanero creados para llenar una carencia, valiéndose de los recursos que tiene a la mano (por ej. un Botalón). Los SABERES se refieren a la sapiencia adquirida en el medio y transmitida de generación en generación. Se resalta que algunos Términos pueden aparecer incluidos en más de una Clase u Orden, como por ejemplo Madre Vieja o Carama. Las Clases ANIMAL, VEGETAL y ENTORNO  fueron diferenciadas en Órdenes, a fin de conocer más finamente la influencia de los elementos que conforman estas Clases en la vida de los llaneros. La Clase Animal se separó en Arácnidos, Aves, Batracios, Crustáceos, Insectos, Mamíferos, Moluscos, Ofidios, Peces, Reptiles (separando a los Quelonios), mientras que la Vegetal fue disgregada en Árboles, Arbustos y Hierbas. Igualmente la Clase Entorno se segregó en los Órdenes: Vegetal, Acuática, Edáfica, Económica, Geográfica, Estelar, Animal y Climática. 

 Las Clases RÍOS y PUEBLOS bien pudieron haberse incluido dentro de Entorno, pero se decidió darles sello propio no sólo para delimitar otro nivel de la diversidad, sino también para destacar la visión geográfica del poeta, quien sorprende por la justa comprensión de un medio al cual no pertenecía enteramente, pues su impronta seguramente tenía la marca del borde piemontano en el que había nacido, pero tal como lo señaló Guillermo Jiménez Leal, uno de sus mayores exégetas, Arvelo Torrealba fue “un poeta de cepa bariniteña, que cabalgó en el albur del llano más que en pie de monte”. En el Cuadro 1 se presentan las diferentes Clases con su respectivas Frecuencias y Valores porcentuales.

Cuadro 1
CLASES DIFERENCIALES

Al examinar el cuadro anterior se observa que entre las Clases Animal (32,57%), Entorno (18,56%) y Vegetal (16,67%) cubren casi el 70% del total. Se entiende que este hecho indudablemente está ligado a la facilidad que tienen los elementos de estas Clases para ser percibidos e internalizados por parte del hombre y la mujer llaneros y a las estrechas relaciones que éstos han establecido con la naturaleza. Las otras Clases apenas aparecen representadas pero no por eso dejan de ser importantes para el llanero. Se destacan los Ríos, siempre presentes en sus versos; los Saberes, en este caso el Color del Ganado, un punto muy importante para diferenciar las reses, ahora simplificado con la llegada del ganado Cebú, casi todo de color blanco. La Clase Climática deja ver los efectos del Invierno y del Verano. Los Oficios de Caporal o Baquiano son considerados en los versos. El Liquilique y las Alpargatas también tiene su cabida en la poesía arveliana.

Cuadro 2°
ÓRDENES DE LA CLASE ANIMAL


En la Clase Animal se destaca el alto porcentaje alcanzado por los Órdenes: Aves (53,48%), Mamíferos (16,28%) e Insectos (12,79%) que en conjunto representan casi el 83% del total. Sin duda estos son los animales con los cuales los habitantes de la llanura establecen mayor relación, ya sea por el apoyo que prestan en el trabajo o en la alimentación, por las dolencias o epidemias que causan o por su cercanía visual, auditiva o táctil. Muchas plantas y animales forman parte del entorno familiar. Entre los Arácnidos destacan los alacranes y las garrapatas. Otros órdenes como el de los Peces (2,32%) y los Ofidios (1,16%) bien notorios en la vida del llanero, extrañamente no son muy nombrados a pesar de que en el coloquio llanero son bastante usados para establecer analogías con los humanos: Una persona puede ser mapanare, guabina, caribe o payara dependiendo de su carácter fuerte, de su ambigüedad, de su viveza o del tamaño de sus piezas dentales, respectivamente. Entre los moluscos sólo destaca la Guarura, una especie de caracol, cuya caparazón al ser soplada de manera especial emite un sonido ronco y fuerte que puede ser escuchado a la distancia por lo que la Guarura, en esas lejanías, antecedió al celular como medio de comunicación. 

 Cuadro 3°
ÓRDENES DE LA CLASE VEGETAL


En relación a la Clase Vegetal se destaca que el Orden Árbol (50%) ocupa la mitad de las referencias encontradas en los versos revisados, aunque las Hierbas no aparecen muy alejadas pues alcanzan un notorio 36%. Esta circunstancia demuestra la estrecha relación de llanero con las plantas de su entorno, una relación que se puede verse y sentirse en la alimentación, la sanación material o espiritual, el ornamento y el suministro de materiales de construcción de viviendas, canoas o instrumentos musicales, entre otros. Entre los árboles hace mención del cedro para el arpa, el Araguaney para el ornamento, la palma y la Caña dulce para el símil femenil. Los Arbustos sólo alcanzan un 13,63%, destacándose el espinito. La relación hombre/árbol no pasó desapercibida para el Poeta quien la integra frecuentemente en sus octosílabos. 

Cuadro 4°
ÓRDENES DE LA CLASE ENTORNO


Para conocer la relación Llanero/Entorno vista en la poesía, se dividió esta Clase en los Órdenes: Vegetal, Acuática, Edáfica, Económica, Geográfica, Estelar, Animal y Climática. Esta separación dejó bien claro como el paisaje llanero aparece representado en casi el 75 % de los versos arvelianos, quien los compuso utilizando de manera cabal, referentes de la vegetación (30,5%), al agua (22,03%) y el suelos (22,03%). Esta alta proporción se podría interpretar a través del sometimiento del llano a las ordenanzas de los vientos alisios que establecen dos estaciones climáticas bien diferenciadas, cuyos efectos afectan el comportamiento de la fauna y la vegetación y del hombre mismo. Los demás Órdenes cubren en conjunto el restante 25%. El Entorno Económico alcanza cerca del 14% mientras que Animal apenas llega al 2%. Como curiosidad se menciona al término Garcero como la única aparición de un elemento del paisaje derivado del Entorno Animal y las Cabrillas en el Estelar. 

A MANERA DE CONCLUSIÓN 

 Podría establecerse que el conocimiento sobre la llanería, recogido y labrado por el Poeta Arvelo, es volcado en la copla de manera admirable para mostrar mediante ésta, parte de la biodiversidad de la entidad llanera basándose en la consustanciación que había logrado con esta entidad. En sus coplas mayormente octosílabas describe bellamente el paisaje, la vegetación, la fauna y las costumbres llaneras. Se destaca la compenetración del Poeta Arvelo con el ambiente y la cultura del llanero propio (el hombre bregador en las faenas hateras), del llanero veguero, del llanero de río y del llanero pueblerino. Su aproximación al lenguaje coloquial de estos llaneros, a su refranero, a la variabilidad estacional del clima y su influencia sobre las plantas y los animales y sobre el trabajo de llano, lo vierte con fidelidad en cada una de sus coplas. Como un ejemplo que destaca la compenetración del Poeta con la llanería se presenta una copla en la que describe de manera sutil, la antigua costumbre del hombre sabanero de “robarse” a la muchacha de sus amoríos, llevándosela en su caballo por la mañanita, antes de rayar el día: “Alba de rubios asomos, floreció su cañal tinto, y me le prendió al retinto, espigas sobre los lomos”. Para alboroto del Caserío y bajo el silencio cómplice de la familia, se llevó a la catira por la mañanita apenas rayaba el día, en lomos de su caballo negro retinto ahora adornado con una cabellera rubia. 
 ***
En una próxima entrada, se  colocarán los anexos  de este análisis

Anochecer sobre el Llano - José Vicente Rojas

ANOCHECER SOBRE EL LLANO
I
La tarde se va muriendo
por los caminos del llano,
detrás del monte lejano
la luna viene saliendo,
mi copla se va extendiendo
por la infinita sabana,
lucero de luz y llama
alúmbrele al buenvaquero,
que buscando un cachalero
se  fue por la tierra llana.

II
Ya cantó el alcaraván
diciéndole al carretero,
que se vaya hacia el garcero,
que allá lo espera el gabán.
Las chusmitas también van
buscando hacia el dormidero,
y  millones de luceros
le están alumbrando el caño,
pita un toro en el rebaño
relincha un potro cerrero
III
Echan cacho en el caney
los llaneros acostados,
y en  un cuatro entusiasmado
un peón va punteando un seis.
Cantador de buena ley,
cántale tú a mi llanura,
dile al viento mi amargura,
mis amoríos, mis pesares,
que saben los chaparrales,
el río y la noche oscura.

IV
Luego duerme la peonada
en los caneyes del hato.
Y un toro viejo araguato,
se oye pitá en la cañada.
despierta la madrugada,
el gallo desde un totumo,
viene el alba y sus lebrunos
canturrea el ordeñador,
¡A zambo madrugador!
desde un chinchorro grita uno.

18 de noviembre de 2012

Navidades Sanfernandinas

Se acercan las fiestas navideñas, ¿qué mejor momento para recordar cómo celebraban antiguamente? Hoy, aunque algunas familias conservan las antiguas tradiciones, es cada vez menos frecuente  el contacto con las costumbres antiguas. La navidad se ha convertido en algo muy comercial y en pocas casas se tiene contacto real con la significación de ese día. Toda la atención se va en  fiestas, estrenos, regalos y adornos que dicho sea de paso, pertenecen a otras culturas. Vemos por todas partes, muñecos de nieve, San Nicolases, renos, cascanueces, guirnaldas, nieve, etc, todos ajenos a nuestro acervo cultural. Asimismo, en muchos hogares, los niños piden sus regalos a Santa en lugar que al Niño Jesús   y tenemos ahora hasta un viejito parecido  que llaman espíritu de la navidad. Por suerte el pesebre o nacimiento sigue teniendo un papel importante como simbología  católica y tradicional, así como nuestros platos típicos decembrinos.

Les ofrecemos a continuación, otro relato de Francisco Castillo Serrano, en su Ultimo Violín, donde se recuerdan las antiguas navidades sanfernardinas:

"En San Fernando, cercanos los dias de diciembre, comenzaban los preparativos de navidad y año  nuevo. 

En cada hogar se elegía un lugar de privilegio donde ubicar el nacimiento y meses antes, se coleccionaban objetos destinados a su decoración: ramas. conchas, figuritas de madera o cartón, espejos y animalitos componían los adornos de aquellos santuarios. Algunos –más fervientes- ocupaban todo el año en confeccionarlos, resaltando de los demás por su fastuosidad e imponencia. 

Las casas se blanqueaban y las mejores galas, “carne salá”, como les decían, se exponían al sol para despojarlos de los fuertes olores a baúl y naftalina y lucirlos en las celebraciones de cabo de año.

En estos tiempos, el firmamento se presenta limpio y profundamente azul, sólo contrastan a lo lejos las fugaces franjas níveas y púrpuras que dibujan las garzas en su frágil aletear. Los días se ofrecen frescos y cortos con noches prolongadas, induciendo al descanso o la parranda. La brisa matinal sopla a ráfagas sobre la ribera del río, cortejando al trovador trasnochado o al pescador certero que procura faenas. 

¡Solsticio de Invierno, cósmico ingenio oferente de tiempo para el reposo..! 

A partir del 16, las madrugadas se tornaban alegres y ruidosas. ¡Comenzaban las misas de aguinaldos..! La feligresía se agrupaba en comisiones y los “capitanes de misa” invitaban a su celebración, caravanas bulliciosas, música y pólvora, eran los signos de aquel jolgorio popular, que se sucedía para festejar el compromiso cristiano. En los alrededores de la iglesia, se vendían bebidas y comestibles ofrecidos por humildes señoras del pueblo. 

Con júbilo pascual y la emoción de nuestros tiempos de muchacho, saltábamos del chinchorro despertados por sonidos de campanas y el tronar de cañones que anunciaban la primera “misa de aguinaldo”. Ya en la media noche unos cantores callejeros de villancicos nos desvelaron con lo mejor de su repertorio, entonados al compás del afónico furruco, un cristalino cuatro y maracas bochincheras. 

 Soñamos con la nochebuena y vemos en la imaginación las sabrosas hallacas de “picadillo”, el dulce casabe de “La Negra”, y el vino generoso que nos alegra el espíritu para recibir con entusiasmo el advenimiento del mesías. 

Las misas de mayor animación fueron siempre la de los estudiantes, los chóferes y las Fuerzas Armadas, pero para los vecinos inmediatos a la iglesia, el intenso alboroto, los obligaba a compartir la comunión en todas. 

El primer llamado lo hacían los serenateros y las partidas de muchachos que recorrían las calles haciendo ruido, arrastrando metales y otros objetos, con el propósito de estimularnos a participar en la celebración eucarística. 

Una medida para garantizar la asistencia de esos mozalbetes a la cita mañanera, consistía en atarse la punta de un guaral a un dedo del pié, mientras el otro extremo se ajustaba a la ventana. Así, el primero en levantarse, presuroso, tiraba del cordel, armándose una verdadera legión de frenéticos alentadores de las madrugadas decembrinas.

Al clarear el día, quedaba atrás la pintoresca cita religiosa y, arropados por la túnica azul del firmamento, entusiasmados por la armonía de voces femeninas y gratas ocurrencias partían a pié grupos de amigos hasta la antigua plaza Libertad, buscando pasatiempo en aquel pulmón boscoso tupido de árboles con amplia fronda y apacibles caminerías.

Otros se dirigían al malecón, a contemplar el Apure en su viaje raudo y silencioso hacia la gran sabana de sal, y los más, emigraban a campos vecinos, pródigos en flores y aromas silvestres. En el volteo de Pancho, se apiñaban compadres y vecinos. Muy temprano, concluido el culto, marchaban de excursión a sitios abiertos en plena sabana, a cobijarse bajo la sombra de un árbol o a fundos de afectos, donde compartían hasta la tarde. 

Estos viajes se combinaban con transacciones comerciales como la compra de frutos y aditamentos para el negocio y las hallacas: carne, hojas, maíz pilao. 

El 24 de diciembre , desde la mañana y hasta media noche, recorría el poblado la comparsa melódica de Fernando Villalobos. Músico sencillo y grato que con populachera ingenuidad alegraba los hogares. Su grupo compuesto de cuatro, maracas, un cacho de res el cual hacía de charrasca y un furruco, adornado en la vera por una multicolora estrella de papel vibrante al trepidar sobre el cuero y ejecutado por el propio Villalobos. Coro de hombres y versos improvisados se obsequiaban a quienes presenciaban aquella humilde cantata, espontánea, parida de la bondadosa sencillez pueblerina. 

En nochebuena, Pancho y su violín, acompañado de sus hijos, entonaban aguinaldos que a coro tarareaban los presentes; la familia permanecía unida, esperando el nacimiento de Jesús, anunciado por el repique de campanas e invitaba a la “misa de gallo” .

Y el 31, fue costumbre hasta hace poco que la ciudad se preparara, el gobierno circulaba invitaciones para recibir junto a ella el nuevo año en la vieja catedral; a media noche se ofrecía un te deum y el Batallón Guaicaipuro disparaba doce salvas de cañón, el pueblo se abrazaba emocionado y la Banda del Estado estrenaba repertorio en la Plaza Bolívar. Posteriormente se visitaban los enfermos, llevando parabienes, las fiestas se prolongaban hasta tarde, solo el sueño y el cansancio las vencían, mientras la plácida luna mostraba su claror nacarado y el dosel estelar anunciaba el sol radiante en el nuevo amanecer.

16 de noviembre de 2012

La Agonía del Río Arauca, José Natalio Estrada

El día 10 de febrero de 1981 amaneció el agua del río Arauca de un color verde, lo cual quiere decir que ese día empezó su agonía, porque esa es una de las características de las aguas estancadas; e indica que no está lejano el día en que dejará de correr, en que se trozará en charcos como dicen por aquí. Eso es un mal irreversible. No hay duda que el nivel del agua subirá y bajará muchas veces hasta julio y agosto que ya estaremos en pleno invierno y ya no bajará mas hasta las salidas de aguas en noviembre. 

Llovió desde el 19 de febrero de un modo intermitente hasta el 4 de marzo y el río acusó el influjo del agua de las lluvias. El nivel del agua, sucia, cenagosa y de color oscuro, subió hasta casi desbordarse sobre las orillas, llenando igualmente los caños laterales que de él salen y en él desaguan luego. Como su cauce se ha perdido por la sedimentación, inunda las sabanas adyacentes y este año en que el invierno fue muy largo, hubo inundación, y en este hato perecieron alrededor de 600 equinos, atacados por encefalitis y la tripasonomiasis, no obstante haber sido vacunados. Los equinos son muy sensibles a la inundación, no así el ganado vacuno que si duerme en terreno seco, puede pastar sin ningún peligro en terreno inundado todo el día. 

La inundación sirve de vehículo a las semillas de la borrachita, una planta rastrera, venenosa que ocasiona la muerte de reses en las sabanas inundables. En la cuadra cercana al río de la avenida Ruiz Pineda, en San Fernando de Apure, hemos visto matas de borrachita. Siempre habrá inundaciones.

En las sabanas en las que el agua deja de correr, ésta se pone negra por falta de oxígeno y los peces mueren asfixiados. Quien haya remontado nuestros ríos mayores en pleno invierno en que las sabanas están inundadas, habrá visto peces de todo tipo bajar muertos arrastrados hasta el río desde las sabanas de aguas estancadas. 

Varios factores han coadyuvado para que esto suceda. Los principales son la apertura del Caño Bayonero en la margen colombiana del rio Arauca, que se lleva buena parte del agua de este río a los ríos Hele y Lipa, y de allí al río Meta, todos en territorio colombiano. Pensar en dragar el río, es una ilusión. Seria mas práctico construir un canal en territorio venezolano, que tome parte del agua que fue anteriormente toda nuestra, más acá de las cabeceras del río y las vierta nuevamente en él, aguas debajo de la Boca del Bayonero, sin mayor perjuicio para éste. Así se le devolvería al Rio Arauca parte de su anterior viva corriente y se detendría un poco, quizás, el proceso de sedimentación de las arenas. 

El otro factor que ha ayudado en forma decisiva a acabar con el río Arauca ha sido la destrucción de los millares de caimanes que en él vivían y se reproducían, así como de toda manifestación de fauna acuática. En el río ya no queda nada. Hasta las toninas las han diezmado. Alguien lanzó la especie de que la manteca de tonina cura el asma y los asmáticos en su desesperación, pagan sesenta bolívares por una botella de aceite de tonina y este hermoso cetáceo está en vías de desaparecer.

 Los caimanes son dragadores naturales que vivían continuamente removiendo el lecho del río con el fin de hacerse un sitio cómodo para guarecerse de la corriente y librarse de sus enemigos naturales; como también para gozar de un ambiente de agua fresca. Los sedimentos arenosos removidos por ellos, fueron finalmente a parar a las Bocas de Orinoco y las obstruyeron. Como todos sabemos fue necesario dragarlas. Es probable que ya no haya que hacerlo otra vez porque ya no hay caimanes que remuevan el fondo del río y hagan que la arena viaje con el agua hasta las bocas del Orinoco.

El agua del río antes era clara y buena para consumirla. Como su corriente era muy rápida, se aireaba continuamente y arrastraba todos los detritus. Hoy está contaminada. Los pescadores dejan las cabezas y los restos de los peces que benefician sobre las playas. Luego vienen zamuros a comer y defecan entre los despojos dejados allí, y cuando el río crece de nuevo, cosa que sucede a menudo, todas estas inmundicias son arrastradas al agua. La gente pobre que vive a orillas del río y consume esa agua contaminada necesariamente sufre las consecuencias. 

Y nadie piensa en evitar eso ni en aplicar ninguna forma de veda. Es cosa sabida que los peces, en una época determinada del año, remontan la corriente de los ríos para ir a desovar en las cabeceras. Para proteger ese proceso de reproducción fue creada la veda. “Cuando el río era todo nuestro, su corriente era muy fuerte y formaba a menudo lo que la gente llamaba “chorros”. Los producía una curva pronunciada del río, algún árbol caido en la orilla o algún saliente del barranco mismo. En frente de esta hato La Trinidad de Arauca existe una isla y como la parte correspondiente al hato era en principio una zanja que luego se fue profundizando y ampliando, los barcos de chapaleta o sea con una rueda propulsora trasera, con varios planos para impulsar el barco, remontaban por la parte mas ancha del río, y la corriente a menudo los devolvía un buen trecho y tenian que probar de nuevo para vencerla. Así llegaban hasta El Viento, hoy Elorza” 

“Hoy el río puede ser vadeado a pié y a caballo por muchos lugares, y la gabarra que sirve al tráfico de pasajeros y vehículos hacia y desde Elorza, se ha estado varando ultimamente en pleno mes de febrero. El río Arauca es hoy, practícamente una cloaca. En nuestros potreros de engorde a orillas del río nos quedaban grupos dispersos de chigüires, restos de la magnífica riqueza de esos animanles que tuvo el hatro recientemente. Ya de ellos no queda ninguno y de paso nos han incendiado los potreros de engorde.

En 1962, año en que filmamos la película Séptimo Paralelo, según opinión autorizada lo mejor en ese ramo quese ha hecho en Venezuela, recogimos a caballo en una sola laguna del hato mas de trescientos de estos animales y los pasamos delante de las cámaras de filmación con un efecto inolvidable. Entonces pastaban en este hato no menos de diez mil chigüires, muchos de ellos reproducidos por nosotros en granjas. 

Toda esa riqueza ha sido robada por cazadores furtivos En los pueblos ribereños arrojan al agua a millares de latas de cerveza vacías y toda suerte de desechos. Cuando crece el río arrastra todas esas cosas que luego se van al fondo y crean pequeños promontorios de arena que a su vez se convierten en playas que van anulando su cauce. Igual proceso ocurre en el río Apure que ya ha perdido mucho de su cauce y ocasiona inundaciones todos los años.

 La suerte de la ganadería del estado Apure y de toda Venezuela está ligada a este proceso de destrucción de nuestros ríos. “El río Arauca fue como pocos de nuestro rios de una belleza incomparable. Lo inmortalizó la bella melodía “Alma Llanera” nuestro segundo himno nacional. Hoy es un rio sucio y feo y los factores que lo destruyen son una fuerza difícil de combatir"

Tomado de Maria del Llano, José Natalio Estrada

15 de noviembre de 2012

Los Hijos de Guárico: Juan Esteban García

Nació en Los Cantiles, en la Fila Maestra al norte de San José de Guaribe, el 24 de junio de1927. 

Sus conocimientos iniciales los obtuvo por transmisión oral de los intérpretes JuanRebolledo y Manuel Marcano, entre otros. La práctica continua convirtió a Juan en uno de los mejores exponentes de la bandola, y su ejecución musical lo llevó a presentarse en lugares diversos del mundo como Europa, América y Asia. 

Se le consideraba el intérprete más destacado de la bandola cordillerana, maestro de una gran cantidad de intérpretes y cultores del género, y gracias a su trabajo de desarrollo y difusión de este estilo de joropo obtuvo en 1999 el Premio Nacional de Cultura Popular que otorgaba el Consejo Nacional de la Cultura, Conac. 

Llevó su música por distintos puntosde la geografía nacional e internacional. Falleció el 18 dejunio de 2005 y póstumamente fue declarado Patrimonio Cultural Humano por la Asamblea Nacional. Cuadernos IPC

"Yo oí unos negros cantando. A esos negros, concho, la cara no se les veía, era una música bonita, yo les tenía miedo. Y me metía debajo de la cama pa’ verlos canta sin asustarme, eran los Guarañeros. Lo que más me impresionaba era una mujer grandota bailando, era grandísima. Y después descubrí que eran hombres vestíos de mujer, pero cantaban bonito esa gente. 

Después de eso yo le cogía el hilo a mi mama, porque no se conocían las cuerdas, cogía una tablita, le hacia un hueco y les ponía las cuerditas, corticas. Mi mama me regañaba ¡Muchacho, me estas botando el hilo! Y yo seguía le pegaba una lata de sardina atrás, y me pegaba a tocar mi vainita y tocaba eso como cuatro. Porque yo veía la gente tocar y decía ¡Cónchale esta gente toca sabroso! 

Después me compraron un cuatrico de verdad y yo me puse a tocar, a silbar yo mismo, los valses, los pasajes. Hasta que conocí a Manuel Marcano, que era el que tocaba nuestra bandola. Me oyó, lo acompañé, y él me pregunto que quien me había enseñado. “Nadie yo mismo que me enseñe”. Tocó muchas horas, y para el tono que salía con las piezas, ahí estaba yo, acompañándolo, completico. Yo no me pelaba, Entonces me dijo “yo lo voy a enseñar bandola, porque nadie lo enseñó a tocar cuatro y está tocando cuatro”. Inclusive el no sabe tocar cuatro… Y toca su bandola. 

Después conocí al indio Marcano, su hermano, ese me cargaba, me llevaba en peso en los pasos de ríos. Me tenía que agarrar, porque yo estaba carajito y no podía con el agua. Me llevaba a tocar a San José de Rio Chico, y yo lo acompañaba. Cuando él dejaba la bandola y se iba por ahí, yo me ponía a practicar con ella. Y oía que la gente decía ¡Cónchale ese muchachito toca mejor que el indio! 

Después me ajunte con Juan Rebolledo Hernández que le decían El Papaupa de la Bandola de Barlovento. Tuve con él dos años, me quería como un hijo. Juan Rebolledo y yo, por allí por las costas del rio del Guapo, hoy en día le llaman Barro Seco. Yo le saqué un pasaje, que se llama Barro Seco. Era el mejor bandolista de Barlovento. Y estaba uno que llamaban el Cante, que tanto le daba a esas maracas como cantaba bueno. Eso lo tengo yo por ahí como recuerdo. Y de ahí me fui agarrando todos los pasajes que tocaban esas gentes, y después que toco lo de ellos, comencé a sacar lo mío. Por ejemplo Los Cantiles, El Barro Seco, después yo tocaba los Yaguazos y un poco de esos golpes. 

Eso fue como en los años 30 más o menos yo era un carajito como de unos 16 años y ya estaba tocando bandola, la aprendí con un cuatro, porque la bandola era muy grande… Esa bicha no me cabía en la mano" Tomado de por12metrosde  cultura musical, blogspot

Cuenta Don Arzola Parariá refiriendose a Juan Esteban:  “Andaba descalzo, no usaba alpargatas en aquellos primeros años de su vida. Refiere que una vez vino Juan Rebolledo a tocar en un baile de Río Negro y ahí estaba Juan Esteban tocando el cuatro. “Se lo llevó y aprendió a tocar bandola. Estuvo años por allá (en el estado Miranda): Juan Rebolledo le enseñó el golpe mirandino. Para entonces su mamá vendió un novillo y con eso le compró la bandola a rebolledo”Guarico, Cruce Obligado de Caminos, Manuel Abrizo (Min Planificación y Desarrollo)


13 de noviembre de 2012

El Joropo, Historia y Evolución (10): La Expansión del Joropo en Venezuela

Una visión de la evolución del joropo o mejor dicho su expansión en el territorio nacional, la obtenemos de Rafael Salazar y Oswaldo Lares en su trabajo titulado VENEZUELA, CARIBE Y MUSICA, quienes opinan lo siguiente: 

 "De la expansión del joropo conjeturamos que a la luz de los primeros fandangos, llegados a Caracas a comienzos del siglo XVIII y ejecutados con bandurrias, vihuelas y mandoras, se tocarían en las veladas de los “grandes cacaos”, en las haciendas circunvecinas de Caracas".

De los fandangos tañidos en arpa y pulsados en el clavecín por los mantuanos que organizaban las fiestas en sus haciendas, nuestros campesinos –negros y mulatos- aprenderían de oídas las frases más comunes y alegres de esta música afroandaluza; en sus ratos Iibres, la peonada iba descubriendo los secretos del fandango, pero le imprimió la fuerza rítmica del negro, dándole a los bordones de un arpa rústica, hecha de bambú, o de una bandola, construida de taparo, una presencia primordial; había nacido el joropo central, de los Valles del Tuy mirandino y de Aragua. 

En adelante, aquel fandango reposado se transformarla en una forma contrapuntística popular donde alternarán en el arpa el tipleteo -de la región aguda- los tenoreteos -en la región media- y el bordoneo propio de los bajos. 

Y en la bandola de ocho cuerdas pero de cuatro sonidos, al igual que en el arpa criolla de 36 cuerdas, se dieron variaciones de joropos nacidos en las haciendas aragüenas y mirandinas y que hoy conocemos como golpes, resbalosas, pajarillos, yaguazos, pasajes, revueltas y hornadas. Quizás por ello, por haber tenido al clavecín como padre putativo y al fandango como madre, de fraseos expresivos cargados de virluosismo, el joropo central no incorporó el cuatro a su instrumentación, para poder lucir las excelencias del arpista y de sus cantadores, los que a su vez resuenan los capachos o maracas con gran maestría. 

Del Tuy partió el joropo hacia el Valle de Orituco, y como potro cimarrón Ilegó a los llanos centrales y occidentales cuando comenzaba el acopio cierto nuestra ganadería, heredera quizás de aquella primera importación de los 4.000 ovejos que trajo a Caracas en 1567 Diego de Lozada, su tercer y último fundador. 

En Los Ilanos occidentales la bandola sustituyó al arpa y por utilizar solamente cuatro cuerdas en lugar de sus ocho originales requirió una técnica que precisaba del tipleteo y bordoneo simultáneos a través de la pajuela y de la uña del intérprete. Galerones, para narrar historias; pasajes para cantarle al amor y al terruño; seis para los contrapunteos o canciones de controversia y que por su tempo son los herederos directos del fandango; y por último el pajarillo, la expresión más acabada del resonar del llano, quizá el hijo más fiel del fandanguillo. 

Ya con el tiempo brotarán nuevas formas, derivadas de joropos que se van haciendo célebres en el pulso de bandolistas, arpistas y recios cantadores. En los llanos del Arauca colombiano, el joropo incorpora el requinto, el cuatro y la carraca; a veces el bandolín va a sustituir al requinto, pero con el tiempo entra en desuso y poco a poco -ya en nuestra época- el arpa toma posesión de los llanos comunes, desplaza en Colombia al requinto y se tutea con nuestra bandola llamada también de Payara, por ser el primer lugar de donde tengamos noticias acerca de su nacimiento criollo; por su parte, las maracas harán lo propio con la tradicional carraca colombiana. 

La riqueza del joropo nacional se hace presente en el oriente venezolano a través de las variantes: zumba que zumba, sabana blanca, catira, golpe de arpa, llabajero, media diana y golpe y estribillo. En esta región el bandolín y la bandola oriental (de ocho cuerdas) sustituyen el arpa como instrumento solista. En la costa del estado Sucre se ha incorporado también la cuereta o acordeón como instrumento melódico, constituyendo una curiosa variedad dentro de la música nacional. 

Miguel Acosta Saignes, prestigioso antropólogo venezolano, nos informa acerca de la expansión del joropo en Venezuela desde los llanos occidentales hacia el oriente del País. (…) “En la época de sequía (octubre-marzo de cada año), los animales emprenden una huida forzada por la búsqueda afanosa del agua, e inician una peregrinación hacia el Orinoco, dado que su caudal les garantiza suministro de agua abundante durante todo el año. Con ellos viajará también el llanero; lo acompañan su caballo, su cuatro (por ser un instrumento de bajo costo y de fácil transporte), sus coplas y la nostalgia por la mujer amada que dejará en el rancho campesino. Allí echará raíces, en nuevos suelos, esparciendo su música por los llanos y montañas orientales, con la esperanza primigenia del viajero que solo regresará en sus recuerdos, porque ha descubierto la abundancia eterna. 

En Sucre al joropo llanero y en especial el corrío es denominado llabajero, porque vino de «allá abajo, desde los llanos occidentales hacia las tierras de oriente. Allí la guitarra, el bandolín y la bandola se establecieron desde la Colonia en el ambiente señorial de Nueva Andalucía (hoy Cumaná) y Angostura (hoy Ciudad Bolivar), para servir de base instrumental a la interpretación de polkas, mazurcas, valses y fandangos, principalmente. Luego se incorporaron estos instrumentos a los aires renovados del joropo llanero, creándose una variante muy popular, hoy día propicia para el baile y la improvisación: el golpe y estribillo. 

El golpe es un joropo desarrollado a tres tiempos, que posee una temática libre, muy bien elaborada, como la del valse, y que comprende varias partes o periodos musicales. Luego, en un instante de la ejecución, se transforma en un tiempo más rápido, fogoso; es así que el 6 x 8 indica el inicio del estribillo, que desarrollado sobre un ciclo armónico fijo recorre la cuarta, la tónica, la dominante y nuevamente la tónica. El estribillo es ideal para la improvisación tanto del ejecutante como del cantante, quien trama el texto poético, dándole cierta característica de variación dificultosa por su excelente riqueza rítmica, a través de la repetición de aquellas palabras que dentro de su poesía se prestan para realizar el juego rítmico requerido. 

Dentro del estribillo se produce el cotorreo en el canto, conocido también como estribillo cotorreao por la asociación directa con el habla excesiva que caracteriza a la cotorra criolla. Se cuenta que esta forma de canto le sirvió a los esclavos de la costa sucrense como forma de comunicación política (casi ininteligible, a manera de trabalengua) para trasmitir los partes de guerra y los mensajes tácticos de las acciones patrióticas revolucionarias durante la campana de la Independencia (1810-1821). 

En el joropo oriental intervienen como instrumentos solistas, el bandolín, la bandola (de ocho cuerdas) o el acordeón; y de acompañamiento: el cuatro, las maracas, el violín, la marimbola y la tambora. Estos dos últimos instrumentos se expandieron, sobre todo en el estado Sucre, como aporte de las comunidades negras de origen africano y de Las Antillas, para el enriquecimiento de esta particularísima forma musical. La manera de percutirse las maracas se diferencia notablemente de la llanera del centro y occidente del país; se le conoce en Oriente como "maraca ordeñada" por semejanza con los movimientos característicos del ordeño mañanero en las vaquerías."

A continuacion tres videos con distintos grados de formalidad en la grabación, que nos muestran algo del joropo oriental. Llama la atención el uso de instrumentos de confección casera.





11 de noviembre de 2012

Refranes

La sabiduría de los refranes es indiscutible, pero además nuestros refranes se han creado con una chispa especial que los hace muy agradables y fluyen en la conversación de una manera natural. El llanero tiene un amplio repertorio de refranes, muchos de ellos tomados directamente de su entorno y vivencias, como los que ofrecemos a continuación:

 Cada quien arrima el coporo para su topia

Caimán que sale e´su charco, muere arponeao