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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

17 de diciembre de 2011

El hablar cotidiano del llanero apureño

A continuación les ofrecemos otras interesantes expresiones tomadas del Diario de un Llanero:

Cuchillo que se amuela en la madrugada, no coge filo.
No puedo comentar esta expresión por absoluto desconocimiento de su veracidad, sin embargo,  forma parte de las creencias del campo.

Esta muy alto el cielo para que cucaracha lo rulla
En Venezuela aplicamos la palabra rullir o rullío a raer, raído, roer o roído. Estos dos últimos términos no son totalmente equivalentes, sin embargo suelen utilizarse con el mismo significado. La cucaracha y otros insectos similares, así como los roedores, suelen “raspar” la superficie de algunos materiales, causando deterioros evidentes. Este debe ser el sentido de la expresión, aplicada a cosas inalcanzables

El que se pone a ver zorro, no cría gallina
Implica algo así como “el que no arriesga no gana”. Si nos detenemos por posibles contratiempos, no tomamos decisiones

Usted tiene el cuero disparejo para soga
Siendo que las sogas llaneras se elaboran a partir de un mismo cuero de res que debe cumplir ciertas características, esta expresión se refiere o aplica a quien no tiene condiciones para algo. Si desean conocer algo sobre la elaboracion de la soga llanera, puede seguir el siguiente enlace  : LA SOGA Y EL LAZO

Me ganará el gallo, pero no la cría.
Expresión referida muy probablemente a las peleas de gallo, donde el ejemplar que se lanza al ruedo puede perder la vida o simplemente perder el encuentro, sin que ello afecte la descendencia que pueda tener. La expresión aplica a que por perder una vez, no significa que las tenga todas perdidas.

Se me sangra el gallo
Expresión también enmarcada en peleas de gallo. Sangrarse el gallo, es dejarlo morir. Por ello, es probable que esta expresión se refiera a actuar con rapidez y oportunidad. Se me ocurre que puede ser equivalente a “dejar morirse el muchacho en la barriga

Mas bravo que un quiriquire,
Quiriquire es el ácaro de la sarna. En Venezuela la palabra “bravo” tiene varias acepciones: valiente (el bravo guerrero), enojado (Juan está muy bravo), fiero o feroz (toro bravo), áspero (paja brava o terreno bravo), caliente (el sol esta bravo), entusiasmo (Bravo! Estupendo!)etc. Pero en este caso, una picadura o comezón , también puede tener este término, para indicar que es muy intensa.

14 de diciembre de 2011

El Llano de Eneas Perdomo

EL LLANO DE ENEAS PERDOMO

Guillermo Jiménez Leal
Eneas Perdomo, el cantor del llano, deja tras su partida física una obra de música, poesía y auténtica llanería. La pluma que lanzó al mundo las criollitas Fiestas de Elorza y que colocó en las mejores voces del llano aquel Pescador del río Apure, obra de sus ñeros del alma, José Vicente Rojas y Omar Moreno; se nos ausentó, como en un vuelo infinito de gabán pionío. Aquella voz con timbre de metal noble, afinadísima y olorosa a mastranto llovido, sigue resonando en las almas amorosas de belleza profunda, de colores telúricos y de matices pueblerinos.

Había nacido en el Yagual, allá en Apure, en Julio de 1930. Desde joven, se inició en las artes musicales del llano, ejecutando el arpa, el cuatro y las maracas. Como le sucedía a todo músico del llano para esa época, su ejercicio artístico iba acompañado de la parranda, el baile y la caña. Músico y parrandero eran inevitables sinónimos. Así entró en el arte Eneas Perdomo. Cuentan que se distinguió como ejecutante de los tres instrumentos y que acompañó a legendarias figuras como el “Indio” Ignacio Figueredo, Marcelo Quinto, y Melecio García, entre otros. Algo lo jalaba desde la voz porque no tardó en consagrarse al canto; especialmente al pasaje. Algunos músicos que lo conocieron en sus inicios comentan esta inclinación a los aires suaves e intimistas, sin que por ello perdiera fuerza de arraigo en sus interpretaciones y sin que, de tiempo en tiempo, gritara un seis o un pajarillo. Parece que el brío de primas y tenoretes en el juego cuerdero del Indio, no era sentido por Eneas como propio de su temperamento; es como la diferencia entre una doma y un ordeño; entre un barajuste de potrón y un pasitrote de tardecita mirando la brisa en el palmar.

Hace algún tiempo, en un artículo sobre el canto, escribí: “Las personas entendidas en materia de estética musical, generalmente dividen a los intérpretes del canto en dos categorías: Los cantantes y los cantores. Cantantes son aquellos que –independientemente de su calidad vocal- ponen la obra –la canción- al servicio de la voz; esto quiere decir que para estas personas lo más importante en el acto interpretativo es la virtud vocal, dejando en segundo lugar el contenido –poético y musical- de la obra interpretada. Estos cantantes escogen el repertorio que –ellos creen- les va a asegurar el aplauso y la admiración del público. Su ideal, su objetivo, no es, en el fondo, otra cosa sino el cuadro de valores que recoge pasivamente cualquier persona mediatizada por el sistema mercantilista donde hacemos vida: la fama, el dinero, el poder. Los otros, los cantores; viven en un universo de diferente calidad. Su hábitat es como de otra dimensión. El cantor no ejerce su arte buscando éxito, aplauso, aprobación. El cantor es como los pájaros; canta porque sí, prístinamente. El cantor no se distingue por las virtudes vocales, sin embargo rara vez desafina. Es de acotar que muchos cantores alcanzan gran fama y notoriedad, pero, a diferencia de los cantantes, esa fama no es buscada, así como tampoco los vuelve tan ufanos como para perder la brújula”.

Eneas Perdomo es, sin lugar a dudas, el cantor del llano en toda la extensión de ambos sustantivos. Cantor, por la ya dicho; y del llano, porque escuchar su voz no es simplemente la degustación estética de una voz hermosa; sino y sobre todo, la asunción corporal de un universo literario y espiritual pleno de sentires, evocaciones, instancias, calores y colores cercanos a la tierra misma y sus vivencias auténticas; universo que renace en el alma de quien escucha, en una magia fresca y lozana.

Bueno es acentuar, a propósito de la personalidad que nos ocupa, el carácter parrandero de todo buen poeta, aquí en el llano. Muchas personas de mediana cultura, evocan con admiración el carácter bohemio de algunos poetas de otras latitudes, hoy día consagrados. Sin embargo, pareciera que el adjetivo criollo “parrandero” les suena como de menor altura intelectual que aquel referido a la bohemia –vocablo por lo demás importado-, como si esta última tuviera, realmente, algún distintivo, cualitativamente diferente. Pues sépase, que en los caseríos, pueblos y fundos del inmenso llano; los poetas han nutrido sus mejores versos con señeros lances en los que tierra, mujer, canto y hombre son una misma cosa, y donde brota y se mantiene un sabor único y profundo sin el que a la vida le falta sal y picardía, llámese como se llame esa experiencia. Así vivió Eneas cuando su salud se lo permitía y los resultados literarios y artísticos nos llenan de orgullo. Escuchemos algunas costumbres del fino poeta guariqueño Francisco Lazo Martí, narradas por Alberto Arvelo Torrealba: “En los hatos, madrugaba a montarse sobre los tranqueros de las majadas, para oír y gozar –copla y mugido- la faena musical del ordeño. Los atardeceres de verano, trémulos de polvaredas y chicharras, su figura presidía en las barriadas las alegres y bulliciosas cabalgatas pueblerinas. Sin rubor y sin poses, solidarios de las preferencias poblanas y labriegas, hacía lo que todos: gritaba en las galleras, tenía su cuerda de gallos con gallero propio, bailaba, jugaba dominó, en las fiestas rústicas, lo seducían las saetas alternativas de los juglares criollos, frecuentaba en el pueblo una humilde querencia y en los festejos no rehusaba una copa de fresca espuma nacional”.

Eneas representa esa confluencia de pueblo, alma, canto y tradición que bien expresa su paisano el poeta Marcos Hernández en remate de una décima, loando al coleo:

“Un pasaje de Perdomo
nos da la copla viajera;
aguardiente y polvareda
dibujan el filo ‘e lomo”.

 

Los Hijos de Portuguesa: Cheo Hernández Prisco - El Coplero Coleador

José Manuel Hernández Prisco, mejor conocido por su nombre artístico como “Cheo” Hernández Prisco, nació en el pueblo de Papelón, estado Portuguesa.
Pasó su infancia como peón de finca y desde muy temprana edad se interesó por el coleo.
En una entrevista que le fuera realizada, manifestó que empezó a colear a los 18 años, pues sus padres estaban en desacuerdo con esa actividad. Su primera coleada fue en Papelón, donde salió victorioso. Practicó este deporte por aproximadamente 20 años.
Su habilidad para improvisar coplas junto a su notable desempeño en las mangas de coleo a nivel nacional durante su juventud, le hicieron merecedor de adoptar su nombre artístico como "El Coplero Coleador".

También es un excelente compositor y productor musical, ya que de su pluma han brotado grandes piezas poéticas vestidas de canción. Sus composiciones cuentan con un lenguaje autóctono y muy criollo.

Entre los eventos en los que participó en su juventud están:
  • Dos (2) Campeonatos Nacionales. Categoría “B”, en San Juan de Los Morros, estado Guárico, y Valencia, estado Carabobo.
  • Cinco (5) Campeonatos Nacionales, categoría “A”.
  • Integró la selección del estado Lara durante los Juegos Deportivos Nacionales celebrados en San Cristóbal, estado Táchira, en 1978, obteniendo la medalla de oro por equipos.
  • Coleando por el estado Monagas ayudó a ganar el campeonato por equipos, categoría “A”, en 1982, obteniendo el quinto lugar por individual con 10 coleadas efectivas y 2 nulas, en Maracay, estado Aragua.
Como un reconocimiento a su trabajo en pro del folclore y del coleo, se dio su nombre a un Campeonato Nacional de Coleo.

Tuvo dos importantes accidentes en la manga, el segundo de ellos en Araure, estado Portuguesa, implicó una fractura de pelvis, y motivó que dejara el coleo.

“Cheo” Hernández Prisco siempre le ha cantado al coleo y al amor de la mujer. Ha producido 32 discos y un video en el cual hace una recopilación donde incluye doce (12) de sus mejores canciones. Entre ellas:”A quien no le va a gustar”, “Sin ella no vivo”, “La novia del coleador”, “El caballo amarillo” y “Siete glorias del coleo”.

“Cheo” Hernández Prisco se hizo acreedor del importantísimo premio que anhelan todos los cantantes de música criolla venezolana, el “Florentino de Oro” 1985.

*** “Le doy las gracias a aquellos gobernantes que se han propuesto a ayudar y apoyar al coleo” ***
*** “Le expreso todo mi cariño a quienes aman al coleo y al folklore, pues el coleo y la música llanera van siempre juntos” ***
*** “Gracias a quienes han apoyado siempre mi carrera” ***

Fuente: www.feveco.com


No podemos dejar de colocar para acompañar esta entrada, la famosa canción “A quien no le va a gustar”, con fondo de Periquera y que representa la esencia del venezolano llanero y con la cual todos los de esta tierra nos sentimos identificados:

A QUIEN NO LE VA A GUSTAR

A quien no le va a gustar
Estar bien enamorao
De una mujer bien bonita
Buena por los cuatro laos
Se siente uno el mas machote
Que este suelo haya pisao
Y en cualquier patio de bolas
Arrima y bocha clavao

A quien no le va a gustar
Oir un Nuevo Callao
Y que lo cante un coplero
Con la voz como El Carrao
La versación de Montoya
Cuando anda como entonao
Es como para no moverse
donde se encuentre sentao

A quien no le va a gustar
Pedir y que le den fiao
Beber a costilla de otro
Hasta amanecer rascao
Ganar en el cinco y seis,
el ajiley y el dao
Y disfrutar la dulzura
de unos amores robaos

A quien no le va a gustar
Pasear en carro prestao
Dormir en chinchorro ajeno
Con aire acondicionao
Y que cuando se levante
Ya le tengan preparao
Unas caraotas refritas
Con un quesito rallao
A quien no le va a gustar
estar bien acomodao
con billetes en los bancos
y un rebaño de ganao
que pase de seis mil toros
de cacho encomejenao
y un haras de pura sangre
de padres bien afamaos

A quien no le va a gustar
ir a los toros coleaos
en sacar un toro e puerta
volantón y bien pesao
que le den un filo e lomo
y lo dejen marconao
Pa escucharle la grisapa
A ese publico agitao

A quien no le va a gustar
Saborear un buen cruzao
Un pisillo de chiguire
Que quede bien sazonao
Una cachapa blandita
con un cochinito asao
Una cerveza bien fría
cuando se anda enratonao

A quien no le va a gustar
Saber lo que otro ha pensao
Pa´ no caerse a mentira
Cuando se esta enamorao
Saber si quieren a uno
O lo tienen engañao
Sería la gran solución
Pa no andar enguayabao






































Escogimos la segunda canción porque nos cuenta un poco el origen del coleo:

DESDE EL COSO HASTA EL TAPÓN

Desde el coso hasta el tapón
Se prendió la fiesta buena
Fiesta de toros coleados
En todita Venezuela
Y una vuelta filo e  lomo
Nos pone fuego en las venas
Y nos coloca en el pecho
Por cinta nuestra bandera

Se ve el camino clarito
Hasta el horizonte
Y las espigas del monte
se van vistiendo de sol
Para cortejar el paso
del jinete coleador

Floreadita esta la talanquera
Hay muchachas lindas a montón
Los caballos, los jinetes
Ya dispuestos
Y con la cola lo nuestro ´
Porque lo nuestro es mejor
(bis)

Todo empezó una mañana
En la sabana llanera
Cuando un toro a la carrera
Del rebaño se escapó
Y el llanero en su caballo
Tras del animal bravío
Dijo al galope: -este es mío-
Y lo agarró por la cola
Dios que pintaba la aurora
Le dijo amén desde el cielo
Hombre que montado en pelo
Fuerte para la jornada
Logró llevarlo hasta el suelo
Naciendo así la coleada

Al tiempo de tanto oficio
Se destacaron los buenos
Coleando en todo terreno
Cada quien en su región
Tengo el mejor coleador
Alguien de pronto lo dijo
Yo traje el mejor conmigo
Le respondió un camarita
Y se preparó la cita
Para ver quien la ganaba
Y todo el pueblo esperaba
Ver tumbar el animal
Y asi surge en competencia
El deporte nacional




Diciembre .....

"La proximidad de diciembre era presentida cuando se encendían las flores de pascua o navidad entre las macollas resecas, el aguamiel de los meleros, al sol, no exhiben sus amarillos, los algodonales invitan a cosecha, los caraotales de granos pintados y las jabas (grandotas) y los frijolales maraquean. 

Se ensila en tambores parte de lo cosechado, para los días invernales y alguna porción se vende, tal vez fanega y media. Hay patillas veraneras entre los algodones y hay quienes sueñan embarrar sus "casas en piernas" y encalarlas si da cómo. Para lo cual el maíz se "esgrana",  de a poquito a dos manos y las tusas sirven de muñecas a las muchachas, que las visten con tiritas de cualquier trapo, mientras los más pudientes apalean las mazorcas sobre tarimas (troja de palos) o caney, y caen los granitos sobre sacos de fardos o lonas. Se miden con perolas que hacen una "cuartilla" que son dos kilos y medio; doce cuartillas: tres almudes que son treinta kilos y siete almudes, la carga del burro. Los saquitos e fardo cogen treinta y cinco kilos. Otros venden sus reses o rajan leña para vender, prefiriendo la de guatacaro de flor blanca y brasa grande y rojita. Las cuentan por pares: quince pares un tercio, que es la carga del burro, que si el leñador anda solo, coloca una estaca que sostiene el otro lado del sillón, mientras pega la leña.

El agua la buscan en lagunas, en dos barriles que hacen una carga. Los construían por allí, con madera, que si es de tarare, que abunda, se estaponan, siendo de cedro, menos montonero, los más resistentes.

De regreso del pueblo se trae café, papelón, manteca e cochino (en botellas), aliños picantes, cebolla, ajo, sal, porque lo demás se consigue en el campo: maíz criollo, chiquito, maíz cariaco, maíz amapito, para el carato o la masa después que se pisa o se pila y se sancocha; carne e cochino gordo para el picadillo (un perolón), gallina o pavo grande, que con los huevos, papas, cebollas, cebollón y ocumo esmoronao.

Para envolver las hallacas mejor es la hoja de topocho que los dones separan del palillo, esos tallos que los muchachos convierten en “orejas de burro” y las hacen sonar. Las largas pencas se "suasan", para embarrarlas luego con la manteca onotada.

Y por la noche el amarre, todos a una, congregados como en un hermoso y alegre ritual, entre cuentos, enamoramientos y gracejo, sirviéndose de cabuyas que extraen de la planta de manirito o manirote. La primera “camada” es como de cincuenta hallacas, cuando muchos andan terecos con la caña blanca o ron de caña adquirido en los alambiques del trayecto, mientras los músicos afinan el violín, el bandolín, la guitarra para una parranda hasta el amanece.

Rara era la casa donde no se hacía hallacas, persogos de hallacas, canastos que hasta se perdían.

-La hallaca no valía ná. A todo el que llegaba se le daba-

El carato endulzado con panelas que traían de las vegas. Y dulce de lechoza.

Contaban tres pascuas; la de Navidad, la de Año Nuevo y la de Reyes. En cualquiera estrenando, camisón, camisa, pantalón, alpargatas o sombrero.

Y antes de año nuevo, un día de libertades bajo el pretexto de la conmemoración del día en que Herodes manda degollar a los inocentes. El 28 de diciembre, llamado también Día de los Locos, porque algunos se disfrazan y, entre cantos y danzas, se apropian de lo que quieran, con el permiso incluso, de alguna autoridad y el consentimiento general. Agarrar por inocente a otro, sirviéndose del engaño, forma parte de esa especie de liberalidad plena asociada a la locura y la inocencia". Diario de un llanero- Antonio José Torrealba
" De Armas Chitty, también por Santa María de Ipire, recuerda que "Por días de diciembre, familias comenzaban a elaborar los papagayos. El cielo ancho... se llenaba de pájaros de papel. Sobre el cocal de la Tejería, sobre los algarrobos de El Pueblito, sobre los javillos de El Morichal, sobre los cujizales de Misa Cantada, más allá de los mamones de Juana Ruiz y del cafetal de Pilar Díaz, por el este cuando era selva y no potrero, se alzaban silbantes y agudos los papagayos. Y qué algarabía rompía el aire cuando las puntillas ocultas en las colas cortaban los tensos hilos y los globos multicolores eran aventados por la brisa. Hacia el crepúsculo, que en el pueblo de Ipire es como un país de pájaros y colores, el viento de la tarde iba empujando discretamente aquellas naves en derrota, naves de papel que encallarían en quién sabe qué lejana bahía."

Tomado de Historiografias.blogspot.com

12 de diciembre de 2011

La Naturaleza en Diciembre

Ultimo mes del año, siempre asociado a alegrias, comilonas y parrandas. empiezan a llegar los vientos alisios que traen consigo el inicio del verano. La Guía Ecoturística Miró Popic, nos hace una semblanza de la fauna del  diciembre llanero:
  • Con la salida de aguas, las Corocoras van migrando lentamente de los Llanos altos hacia los bajos.
  • Por los bosques de galería hacen nido los Morrocoyes.
  • Por este tiempo salen de los huevos las crías de las Babas. Los adultos empiezan a concentrarse en los cuerpos de agua permanentes.
  • Final del período de muda y comienzo del período de celo del Pato Carretero. Los machos sostienen violentas luchas y forman gran algarabía, mientras que las hembras permanecen distantes. Este es el único ganso venezolano
  • Nidifica el Tautaco en las matas del Llano.
  • Noviembre-diciembre, durante dos o tres semanas, los patos guiriri pico negro, guiriri picos rosado y el pato real, no vuelan porque están mudando de plumas y son depredados o cazados `por gavilanes y caricares. Los pelones huyen nadando o buceando.
  • Y afanosamente las iguanas hembras excavan sus nidos en la arena de los bancos, para ocultar sus huevos.
Corocoras (Wikimedia commons)


Nido de Morrocoy (Hive)
  
Nido Iguana ( Alamy)

                                                 








Pato Carretero (Ebirds)


  • Guirirí




11 de diciembre de 2011

El Galerón Llanero en Colombia (2/2)

Queremos completar el tema sobre el Galerón Llanero, ofreciendo  las características del mismo en el hermano país, de acuerdo a la opinión y estudio de  Guillermo Abadía Morales, folclorista colombiano:

Galerón es el nombre que reciben algunos “corridos” que se usan en el canto para acompañar las faenas de vaquería o manejo de reses vacunas; en ellos es de rigor la rima consonante y obligada en terminación silábica de “ao” para obtener un buen efecto en la cadencia de la voz que prolonga el canto para dar tiempo a que el cantador piense el verso siguiente, en la improvisación y para prestar un factor de monotonía útil en la labor, pues el ganado se acostumbra al calderón del grito en “ao”. Estas cadencias en “ao” prolongadas a cada dos versos, producen un efecto de atención por acostumbramiento del oído de los ganados.

La función u objetivo de los galerones como cantos de labor en la llanura se explica: por semejanza con los cantos de labor, por ejemplo los usados para unificar el esfuerzo colectivo en trabajos físicos como el de remar en las embarcaciones llamadas “galeras”; históricamente sabemos que en las épocas de la Conquista y Colonia eran frecuentes las condenas “a galeras”, esto es, que por motivos de delincuencia y más por razones de índole religiosa y política, muchas gentes que en ciertos casos no eran delincuentes vulgares, sino personas pacíficas, honorables y virtuosas, eran condenadas al trabajo ignominioso de remar en las embarcaciones llamadas “galeras”. Estas eran movidas por muchos pares de remos que estaban manejados por los presidiarios obligados a remar sin sosiego a fuerza de látigo; estos “galeotes” acompasaban su trabajo a cantos monótonos que eran los cantos de galeras. Es sabido que muchos de ellos al acercarse a tierra, aprovechaban cualquier oportunidad para escapar o se rebelaban contra los capataces y huían a nado hacia la orilla. Estos prófugos de galeras, una vez en tierra, no podían permanecer en las ciudades o lugares poblados que por lo general estaban provistos de justicia, es decir, de autoridades que les descubrían prontamente. Así, lo más razonable era huir de los centros y trasladarse a regiones solitarias en las cuales hallaban libertad y aún trabajo; región ideal para tal empresa era la de los Llanos Orientales que se hallaban relativamente cerca de la capital de la Nueva Granada. Allí, por razones de carácter económico tan poderosas como la existencia de inmensas extensiones de pastos naturales, prosperó rápidamente el oficio del manejo de ganados. Entonces, muchos de los cantos de galeras, indudablemente llamados “galerones” eran recordados por los fugitivos nombrados, pero se aplicaban ya, como es obvio, no al antiguo oficio, sino al nuevo trabajo de la vaquería. De tal modo el antiguo ritmo del golpear de los remos se transformó al ritmo del galope de los caballos, ya que la labor ganadera exigía este vehículo natural. Muy probablemente se conservó el nombre de galerones de los viejos cantos, para los del oficio nuevo y así surgió el galerón llanero, cuyas características de letra ya se indicaron y cuyo ritmo ya era otro.

Otra tesis sobre el particular, recientemente expuesta por nosotros es la que establece que, así como en la pampa argentina se llamaban “galeras” las comitivas o convoyes de carretas que viajaban a través de enormes extensiones de pampa, los cantos que amenizaban el viaje de las carretas o galeras pudieron llamarse “galerones”; por semejanza con estos cantos de pampa, pudieron llamarse así también nuestros cantos de los Llanos.

Abundantes son las letras de los galerones, ya de origen colombiano, ya de venezolano, pues en la llanura no se establece gran diferencia entre los llaneros de Colombia y los del país hermano. Entre los galerones más conocidos está el colombiano de “Ladislao” que ha sido tomado parcialmente como de otras regiones del país. El texto original es éste:

Yo nací en los mismos llanos
y me llamo Ladislao,
y soy un turpial po´el pico
y un tigre por lo rayao;
con una soga en la mano
y un garrote encabuyao
yo soy más bravo quiun toro
y más ágil quiun venao.
Y aquel que no lo creyera
que se salga de contao
para probarle que soy
un hombre requetemplao.
De los hijos de mi taita
yo salí al más avispao
yo fui el que le dio la muerte
al plátano verde asao.
Y el maistro que me enseñó
me enseñó bien enseñao:
me dijo que no cantara
con ningún encalambrao.
A mí me gustan las cosas
a que estoy acostumbrao:
el plomo por lo liviano
y el corcho por lo pesao.
Yo me resbalo en lo seco
y me paro en lo mojao.
También me dijo mi mama
que no fuera enamorao,
pero viendo una muchacha
me le voy de medio lao
como el toro a la novilla,
como la garza al pescao,
como el sapo a la sapita,
como la vieja al cacao,
como el calentano al queso,
como el indio al máiz tostao.
Y si llegara a morirme
no me entierren en sagrao,
entiérrenme en un llanito
donde me pise el ganao;
déjenme una mano afuera
y un letrero colorao
pa que no digan las gentes
que aquí murió un desgraciao:
no murió de calentura
ni de dolor de costao;
murió de cacho de toro
que es un mal desesperao.

En algunas compilaciones de folklore literario figura como colombiano un galerón llamado “En los llanos del setenta”, publicado incompleto, y con muchos versos del Ladislao; como los Llanos del Setenta son en Venezuela, resulta muy probable que este galerón sea venezolano, al menos que estuviera escrito o ideado por un colombiano que hubiera vivido en dichos llanos venezolanos. Lo transcribimos en la versión más completa que conocemos:

En los llanos del setenta
donde se colea ganao
me dieron para mi silla
un caballito melao;
me lo dieron por maluco,
me salió requetemplao
y con él logré tumbar
toros del cacho voltiao.
En una tienta de arriba
del fundo de Estanislao
me topé con una moza
de talle pintiparao:
tenía los ojos barcinos
y el cuello despechugao
y le gustaban las tientas
cómo la sal al ganao.
Yo le dije al mayordomo
que me tenía contratao:
écheme ese toro ajuera
del espinazo bragao
hijo de la vaca mora
y el toro rabipelao,
pa sacarle aquí una suerte
con esta señora al lao.
Al animal me le abrí
con el trapo desdoblao;
le saqué cuarenta lances
y lo dejé arrodillao;
lo cogí por la coleta
y le dí contra el cercao;
tres costillas le quebré
y lo dejé mancornao
con los cuartos en las ancas
y el espinazo quebrao.
Y el mayordomo me dijo:
no me maltrate el ganao.
Yo le dije al mayordomo:
así se colea ganao.
Y el mayordomo me dijo:
usté ya vendrá almorzao;
Yo le dije al mayordomo,
apenas desayunao:
cuatro platos de cuchuco,
un almú de máiz tostao,
tres tazas de güevos tibios,
una ración de pescao,
tres costillas de marrano
y una totuma 'e cacao;
cuando me lo dan lo trago,
y sinó, aguanto callao.
Me llaman “cuarenta muelas”
y a nadie las he mostrao,
y el día que yo las mostrare
se ha de ver el sol clisao,
la luna chorreando sangre
y el mundo todo trocao:
las nubes echando chispas,
los cerros esvolcanáos,
las lagunas de parriba
y los ríos evaporáos,
los astros todos regüeltos
y el mesmo Dios asustao.
No más esta mesma tarde
cuando iba pal otro lao,
con el ruidaje 'e las muelas
s' esbarajustó el ganao.

Hay en el repertorio popular una pieza escrita por el músico Alejandro Wills y llamada “Galerón Llanero” con letra ambigua de coplerío y un mote de octosílabos y heptasílabos alternados que reza: “aguas que lloviendo vienen..., etc.” y de un estribillo de tres versos pentasílabos y dos trisílabos alternados con hexa y heptasílabo, respectivamente. Como se ve, es una estructura caprichosa que en el texto literario no corresponde a los galerones normales; tampoco en la parte musical pues, como es sabido, Wills tomó de base un joropo aragüeño (Venezuela) antiguo, llamado precisamente “El Araguato” y que tenía curiosamente la misma estructura de un viejo torbellino colombiano llamado “El Rodeo”.

Hay, pues, similitud con el de Wills y casi identidad con el joropo aragüeño. De todo podemos deducir que Wills conoció ambos modelos pero su galerón llanero no es galerón sino joropo en ritmo de galope y con influjo de torbellino.

Siendo el galerón esencialmente un canto, no es bien fundado el idearle una coreografía especial. Ya hemos dicho que su ritmo básico es el del joropo y por tanto, como quiera que al cantar un galerón no en su desarrollo funcional que es el manejo de ganados (canto de vaquería) sino en el sosiego de las estancias o casas de hatos y se desea bailar a su són, no puede hacerse cosa distinta de ejecutar las figuras del joropo. Las nuevas coreografías ideadas surgieron –a nuestro entender– por los años de 1937 a 38 cuando el supuesto galerón de Wills se puso en boga y los coreógrafos, con la mejor buena voluntad, se decidieron a –acondicionarle una planimetría y unos juegos estereométricos completamente convencionales que tienen más las características de un pequeño “ballet” que de un baile popular. Partieron de la base de las figuras del joropo, cosa que no estaba desacertada, pero le acomodaron una serie de “contrapunteos” de tacones, golpes de fusta y “flamenquerías” que nunca se vieron en la vida de la llanura oriental. La demostración más clara de esta tesis se halla en la circunstancia de que sin excepción los bailarines de galerón no utilizan en Colombia sino la música patrón de estas coreografías que fue el supuesto galerón llanero de Wills."
 Tomado de El Abedul

Les ofrecemos un video del Galerón Llanero de Wills, el cual, en efecto es una mezcla de música folclórica e incluye introducción  e intermedios con "El Araguato" del joropo central venezolano. La coreografía tiene varias figuras del Joropo Llanero, sin embargo la ropa y algunas partes del baile,  representan mas bien  danza folclórica




ENTRADAS RELACIONADAS: EL GALERON LLANERO (1/2)

6 de diciembre de 2011

Calabocito con el Toro-Luis Alberto Crespo


Entonces, en medio del remolino de crines y de ancas, la mirada arreadora, acostumbrada a distinguir con un simple parpadeo la estirpe que se oculta en las bestias de las vastedades de Camaguán, estrechó un potro overo, patas blancas, que arqueaba el cuello con mucho lujo y hacía como un venado espantado. Medía seis cuartas de alzada, altura desusada en un caballo criollo. Fue una aparición en el desorden de brazos, sogas, humareda. Cuando quedó solo, el joven alazán mostró su verdadera apariencia. Estaba ahora como un ídolo de oro en el centro de la vastedad. “Ese es”, dijeron los dos amigos sin decírselo. Aquel día-ni uno ni otro podía saberlo-había comenzado la fama de un caballo y la de un hombre.

Las sabanas de Alberto Villasana en Corozo Pando esperaban al potro con sus novillos ariscos y sus espinazos de monte. Su dueño no sabe cuando empezaron las primeras lecciones de destreza, pero nunca olvida la vez que aquel potro de tres años alcanzó en el barajuste del ganado al toro más veloz. Valiente, sabía entendérselas con la fiereza de los bichos sardos y las puyas de los cachaleros negros. Fermín González, maestro de jinetes, y el propio Villasana comenzaron a colear en él, de madrina a madrina, en los apartes. Su arrancada era impetuosa y atendía a la más breve señal de la rienda para detenerse, perfilado siempre, reclamando horizonte
-Siempre ha sido un caballo puertero-. Es su mejor condición.

El linaje de los Aguilera, sabe que quiere decir Villasana. El primero de ellos, Sergio, ganó en él varias copas. Se lo llevó a Los Cortijos. Pero todavía no le dicen “Calabocito”. No hasta que lleguen los hermanos Herrera, David, Moisés, Daniel, Nauman, Chulé. Son ellos quienes avientan su nombre por todas las mangas de Venezuela. Y su fama en el coso y en el filo e´lomo, mientras Cheo Hernández Prisco lo anda pregonando en un golpe llanero donde le pide a Dios un caballo imposible.

Su verdadera grandeza comenzó en Calabozo. Lo reclamaban para acrecentar su nombradía los mejores coleadores de las categorías “A”, “B”, “C” y la de los veteranos
Ahora es 1978: “Calabocito” pelea duro para que sea suyo el campeonato C de Valle de la Pascua y del alto Guárico, regresa como campeón "saque de puerta" y como el mejor caballo de la controversia. Jesús Aguilera era su jinete: un campeón para un campeón. Su historia de coleador estará siempre escrita en el corazón de este caballo.

Llaman a colear en los Juegos Nacionales de San Cristóbal. El alazán volantón se recuesta a la pared del coso: ni los cuarto e´ milla de hombros y ancas de guerreros consiguen apartarlo de la puerta por donde sale el toro loco, puyado desde atrás con la garrocha. “Calabocito" “soporta de nuevo en su lomo al negro Escobar, pero esta vez como campeón nacional. Lo ganó en San Felipe donde los buenos coleadores no caben en los pueblos.

A Barinas le gusta ver colear bien recio. Los coleadores que se atreven a entrar a la manga de la ciudad son de mucha brega y mucho coraje. Y andan bien remontados: sus caballos viven en el pajarillo, en el seis numerado y en el pasaje. A Barinas le gusta ver colear a todos los coleadores, los de las tres categorías. “Calabocito” prestó su señorío en cada una de ellas. Jesús Aguilera lo ensilló, casi no tuvo tiempo de aflojarle la cincha. Y fue el nuevo campeón. Hizo 9 puntos en él y otros 7 en “Talento”, el estupendo y malogrado caballo del negro Carreño.

El caballo y los Aguilera, cogen ahora el trillo que va para Apure. En la manga “Vuelvan Caras” de San Fernando quieren saber quién será el campeón de la categoría C. Los coleadores se aprietan en la puerta del coso. No cabe más nadie en las talanqueras. Y se escucha al Carrao, a Nelson Morales, a José Alí Nieves en los micrófonos y en la inmensidad. Uno de los Aguilera, Miguel, pretende arrebatar el título sin prestarle atención a sus 15 años, No pudo, pero la derrota dura poco.

-Miguel se llevó a “Calabocito” a Guanare y quedó sub-campeón. En 1980 se fue con él a los Juegos Juveniles Nacionales de Ciudad Bolívar. De nuevo quedó subcampeón. “Calabocito “ fue designado el mejor caballo de la competencia

De pronto, la corona de uno de sus cascos mostró la desgracia de la “sortija” y “Calabocito” no pudo competir en los campeonatos A y B. Mientras sanaba, su leyenda atizaba la nostalgia de su regreso y apenas empezó de nuevo a barquinear, Miguel Aguilera se metió con él a guerrear en el campeonato C de Barinas. Y por fin fue campeón. Anduvo en el caballo los cuatros días que duró la refriega. A “Calabocito” lo llamaron el mejor caballo del campeonato.

Villasana pide la palabra:
-En Barinas repite la hazaña de Cumanacoa: le saca 5 puntos a un toro, esta vez todos válidos.
Cuando se muera lo voy a devolver a su tierra, al llano. Lo dejaré en la sabana para que los zamuros y los caricaris se lo lleven. Ese será su entierro. El que hubiera querido se me hablara."  Tomado de Llano de Hombres, Luis Alberto Crespo


Acompañamos esta entrada con dos canciones del Coplero Coleador, Cheo Hernández Prisco, que mencionan a Calabocito. La primera, es en honor a Jesús Aguilera, coleador campeón muy conocido. La segunda, menciona caballos que fueron leyendas en el mundo del coleo:

Guariqueño coleador, Guariqueño coleador
De recia casta bravía
Orgullo e´ la patria mía
Del coleo gran defensor
Ya no tienes contendor
En mangas de Venezuela
Con tu coleada certera, anda certera
No hay toro que no se caiga
Y aquel que contigo salga, anda Jesús
Se angustia y se desespera

Siendo apena un infantil, un infantil
Demostraste tu bravura
Cuando sobre tu montura
Mucho hiciste sentir
Y ya se veía venir
Con el correr de los años
que tú sobre de un caballo, ay de un caballo
Tenías el padrote lejos
Cuando fuiste el primero, bien lo recuerdo,
apenas era un chavalo

El año setentisiete, el año setenta y siete
se muestra muy entusiasta
y en la cuidad de La Pascua
los coleadores prometen
pero tú con buena suerte
en lomo e´ Calabocito
llegaste de primerito, llegaste de primerito
para complacer tu público
y se llenaron de júbilo, anda de júbilo
los grandes y los chiquitos.

Representó a Venezuela, a Venezuela
en la tierra e´ los manitos
allí siendo un jovencito
Fue lo mejor de mi tierra
José Francisco Contreras
me contaba a su regreso
tenemos un gran prospecto, ay prospecto
en el coleo nacional
muy lejos debe llegar, debe llegar
tiene fuerza y gran talento.

 Luego de un año después, año después
en otra categoría
demostraste tu valía
en un campeonato B
de primerito otra vez
tu nombre seguía sonando
y tus dos nobles caballo, allá en Barinas
Calabocito y Talento
infundieron el respeto, ay el respeto
de los que estaban coleando.
Campeonato de campeones, ay de campeones
lo máximo en coleadera
allí van todas estrellas
en los caballos mejores
Adornan con sus amores
Nuestra mujer provinciana
Jesús de nuevo en Charanga, anda en Charanga
les gana de punta a punta
y su público disfruta, anda disfruta
ese gran triunfo en la manga

En un campeonato A, bien lo recuerdo
en la capital de Aragua
Van crecidas sus agallas,
su fuerza y su voluntad,
pues le quería demostrar
a todos sus compañeros
que en los lomos de Río Negro, ay de Rio Negro
volverías a ser campeón
y te rindieron honor, anda mi honor
toditos lo guariqueños

Luego dos años después, anda después.
y para el ochenta y seis,
de nuevo vuelves a ser
el coleador del pasado
Valencia con gran agrado
desde el jueves hasta el domingo
te ve colear en el Chingo, anda en el Chingo
Guajiro y María Conchita
Y las muchachas bonitas, muchachas bonitas
gozan el triunfo contigo

Sigue su racha triunfal, anda triunfal
y para el ochenta y siete
vuelve a Barinas
y se mete de nuevo en primer lugar
yo te quiero preguntar
en una forma sincera
que diría Sergio Aguilera, Sergio Aguilera
en el preciso momento
estaría súper contento, súper contento
disfrutando a su manera.

Ahora en la "Juan Canelón", Juan Canelón
todo el mundo se decía
volverá la dinastía
del este tremendo campeón
muchos me dan la razón
y yo comparto con ellos
Diablo Rojo y Mira Lejos, ay Mira Lejos
María Conchita su yegua
en un final del leyenda
en el caballo Martín
tumbaste a los punteros.


























































Le voy a pedir a Dios,
algo que no le he pedido
un caballo como éste
que a continuación describo
Que sea bien bueno en la puerta, ay en la puerta
Como el Caballo Amarillo
Que pase como El Perico
y del Cuerpo lo agresivo
La rienda de Continente,
la veteranía de Peca
Que tenga la valentía, la valentía
que tuvo el caballo Flecha
Que anduvo de manga en manga
jamás se huyó de la puerta
fue apodado el rey del coso
por su sobrada vergüenza.

Parecido a Tio Conejo,
Pa´ agarrá toro en el suelo
Que aparte los pelotones
como lo hacia Mono Negro
que se parezca a Martillo, anda a Martillo
en las zanjas y vaqueros
también como Gallo Tombo
bueno pa´ cualquier terreno.

Nota: si algunos de los nombres de los caballos no los entiendo bien en la canción. Si algún lector detecta algún error, agradecemos nos lo informe para efectuar las correcciones pertinentes
Que sea del color de Furia
y doble como el Papito
Brioso como Prefectura
Guapo como Rivalito
Que tenga la resistencia,
igual a Calabocito
y que sea como el Canelo
para colear de a peacito
Que sea ligero y capaz
como lo fue Rumazón
tan igual a Rey Dormido
en lo guapo y bregador
que se parezca a Chubasco, anda a Chubasco
que pasando era un señor
que tenga la inteligencia
la que tenia Trago e Ron
Que sea igualito a Cocuy
el alazán monaguense
murió en los cachos de un toro
por ser tan bueno y valiente
tan igual al Dictador, al Dictador
que lo hirieron mortalmente
Matracazo y el Gitano
tuvieron la misma suerte.

Que sea bonito y sobrado
como aquel Viejo Gabán
el porte como el del Chicle
de tamaño regular
a ir como Cascabel , ay Cascabel
que nunca tuvo rival
igual al Perico Viejo
macho para rematar
Que sea como Ventarrón
bueno para recolear
la fuerza de Curazao
por si me toca bochar
Así quisiera un caballo, anda un caballo
a ver quién me va a ganar
pa´ reirme de los otros
donde yo vaya a colear.

5 de diciembre de 2011

El Catire Páez y la Música

Nos cuenta Ño Aguedo,  esta interesante historia:

"Hace un poco mas de 50 años, estando joven todavía, viajaba yo por el río Apure en el vapor Arauca y allá en el Alto Apure trabé amistad con un anciano que para aquellos días pisaba en los 112 años, de apellido Vásquez -su nombre no recuerdo- fue sargento primero de la caballería de Páez. Odiaba al Libertador. Lo llamaba “Ño Bolívar” y adoraba al General Páez. Ellos luchaban hasta triunfar o morir por su país, esa era la consigna. Se convertían en demonios al entrar en la lucha lanza en ristre, al recordar que triunfaban o morían por su país y por Páez.

La palabra país la pronunciaban “pai” y la palabra Páez, la pronunciaban “pai”. Era igual. Para ellos su país era “pai” y “pai” era Venezuela.

Ellos creían que su país y Páez eran una misma cosa al pronunciarlo.

En las vísperas de grandes batallas, el General Páez compraba, donde estuviera más cerca, toda la existencia de aguardiente que hubiere y muy temprano empezaba la parranda, en un rancho familiar o bajo la sombra de un corpulento samán, bailaban unos con otros si no habían mujeres y cantaban “verbo a verbo” (hoy se llama contrapunteo) y Páez tomaba parte en el torneo, pues era tenor y cuatrista de primera; allí cantando se desafiaban para cuando llegara el momento del combate, quien demostraría más valor y mayor agilidad ante los españoles, entraban al combate bajo la inspiración de la música del arpa, recordando “el galerón”, “el seis por derecho”, “el seis numerao”, “la guacharaca”, o la sabrosa “chipola”. Esos cantares eran para ellos el himno de “pai”. Luchaban hasta morir o vencer porque estaban seguros que el "pai” estaba con ellos y los veía”. 

Cuando la reina de Inglaterra, mandó un comandante inglés para que le informara la causa de los grandes triunfos de los criollos sobre los ejércitos disciplinados y bien preparados de España, en su informe le decía: “ en el campamento no se sabe quién es el jefe o el subalterno, pero al empezar el combate, el superior da las órdenes y el subalterno las cumple, sin pasar a considerar las circunstancias buenas o malas que le toquen en suerte y con la presteza, el valor y la disciplina, que ojalá tuvieran nuestros soldados de Europa. Luchan como demonios. Son invencibles aún con hambre desnudos y sin dormir”. El ignoraba que todo se debía a la inspiración de la música del arpa y el supremo amor por el “pai”.

Me contó el viejito Vásquez, que el General Páez, nombró una comisión permanente para cuidar de la música, compuesta por el arpista, el guitarrero, el maraquero y dos cantadores, después de una noche de parranda y mientras el general daba las órdenes para entrar en combate, la “comisión de la música” le quitaba las clavijas al arpa y junto con las cuerdas, las guardaba en las “bolsas de la silla”, si las tenía, si no, en una bolsa de cuero a salvo de las lluvias, entonces forraban el arpa en dos cueros blandos cosidos con tiras de los mismos cueros a prueba de lluvias y de animales que pudieran deteriorar la madera y la llevaban a lo más intrincado de la selva y la escondían allí. El guitarrero envolvía su cuatro en un gran pañuelo de madrás, se lo ponía a la espalda y en el pecho hacía el nudo y así lo llevaba por todas partes; muchas veces después de un combate aparecía muerto y si la guitarra estaba en buenas condiciones, la recogían y otro ocupaba su lugar. El maraquero metía las maracas dentro del arpa y otro par llevaba consigo que recogía alguno después del combate, si aparecía muerto. Así el arpa, el cuatro y las maracas, contribuyeron en gran manera a enardecer el coraje de los hombres que dieron su sangre y su vida por la independencia de la patria venezolana y de América"

3 de diciembre de 2011

Refranes y expresiones del hablar cotidiano del llanero apureño

A continuación les ofrecemos algunas expresiones del hablar cotidiano antiguo del llanero. Algunas probablemente se usan todavía aunque yo honestamente no las había escuchado. Son una recopilación tomada del Diario de Un Llanero de Antonio José Torrealba.

Más maluco que aguardiente con quinina:
La quinina o chinchona, es un alcaloide natural, blanco y cristalino, con propiedades antipiréticas, antipalúdicas y analgésicas. Tiene un sabor muy amargo. Fue muy utilizado en los tiempos del paludismo endémico en Venezuela.

Lo que ha de verse, no se porfía
No requiere mayor explicación esta expresión. Recordemos que porfiar es disputar e insistir en algo obstinadamente y con tenacidad. Con esa expresión, se corta la posible discusión, dejando todo en manos de la comprobación posterior.

Tanto cuero bueno y mi mandador sin correa
El Mandador es una especie de látigo de cuero para arriar. “Yo lo amarraba en la cabeza e´ la silla cuando apartaba novillas, toros, vacas y becerros, cuántos caballos arrié con el mandador”, dice la canción de Joel Hernandez.
En cuanto a la expresión, implica ver abundancia de algo frente a la propia necesidad

Está encimita como batata en médano y en la conchita como arica en cardón
La batata es un tubérculo que al parecer que se da en condiciones muy pobres. Otro refrán conocido es “en conuco viejo nunca faltan batatas”.
La segunda parte, aunque no le visto ni comprobado, releja que las aricas (abejas que producen una miel muy apreciada en el llano), ponen su colmena superficialmente en los cardones por las espinas que éstos poseen en toda su superficie.

El que de miedo se muere, de bosta y cagajones le hacen el entierro
Aunque no me gusta mucho el término que compone esta expresión, en el medio llanero no tiene connotación de mala palabra, pues forma parte del léxico coloquial común. La expresión tiene que ver con la consecuencia lógica de ciertas actitudes.

Ser como cagajón prendido, nadie sabe si tiene fuego, sino el que le pone el pié descalzo arriba. No he tenido la oportunidad de ver lo que describe la expresión, imagino que es equivalente a un tizón encendido cuya apariencia definitivamente no refleja que esté caliente.

Marisela en Doña Bárbara (3/3)


Iniciaremos la entrada final del tema de Marisela, con un poema de Victor Vera Morales:

MARISELA 
Marisela, es la cadencia
Del ritmo que no se ha dao
Es capacho parrandero
En el joropo tramao.
Es ternura que en la brisa
Deja el rescoldo sembrao.
Es palmera que da sombra
Cuando el sol no se ha ocultao
Y es olor sabroso y tierno
Que tiene el jazmín floreao

Marisela, es dulce nombre
Que me tiene enamorao
Porque lleva en su sonido
Al cuatro bien enlazao.

Porque es arrullo en la palma
Del lucero trasnochao,
Porque es el arpa sonora
Que me suena en el costao
Cuando voy por la llanura
Soñando medio cansao.

Marisela, es la guitarrra
Del que vive emparrandao,
Es el agua que se bebe
Cuando uno está bien rascao.
Es la voz del cabrestero
Cuando va arriando el ganao;
Es paraulata mañosa
Que nunca la han agarrao
Y es la esperanza que busca
El hombre mas renombrao.

Marisela, es flor abierta
En el llano desolao
Es perfume que se pierde
En pajonal resecao.
Marisela, es la muchacha
Que nunca nadie ha besao
Porque es arisca y ligera
Como el paso del venao,
Y es el símbolo perenne
Que está en mi tierra sembrao.


Marisela mira y camina hacia esta llanura, el Cajón de Arauca Apureño!!!!

Este personaje, nos lo presenta inicialmente Don Rómulo Gallegos, como una muchacha de gran belleza,  arisca y dulce a la vez y totalmente analfabeta,  que vive con su padre alcohólico Lorenzo Barquero privada de las más elementales condiciones de una vida civilizada.

La magia del personaje es precisamente su transformación. El autor, coloca en el protagonista, Santos Luzardo, la tarea de llevar el progreso a la llanura de Altamira y dentro de esa tarea asume éste personaje, el compromiso de tallar el diamante en bruto que es Marisela y de rescatarla de la barbarie en que vive.

Marisela contrasta radicalmente como personaje, con su madre Doña Bárbara y en ella, el autor muestra la virtud y la inocencia frente a la maldad y la avaricia, el amor frente al odio. Marisela es un personaje fresco, puro, alegre, sencillo y confiado, es la esperanza del futuro de la mujer del campo. Es el personaje que equilibra los bajos instintos que se muestran en varios personajes de la novela.

El Monumento a Marisela, ubicado en pleno cajón de Arauca, es una bellísima escultura de Manuel de la Fuente, erigida durante la administración de Jaime Lusinchi que en cada lado de su base tiene una placa alusiva a la obra literaria y al personaje: A MARISELA, RESCATADA DE LA BARBARIE POR VIRTUD DEL AMOR Y DE LA VOLUNTAD CIVILIZADORA- En la otra cara tiene escrito: Y DESAPARECE DEL ARAUCA EL NOMBRE DEL MIEDO Y TODO VUELVE A SER ALTAMIRA. –DOÑA BÁRBARA-RÓMULO GALLEGOS.

Es una estatua preciosa, con mucho movimiento, colocada en la cima de unas escaleras, desde donde se pueden divisar 360°de sabana infinita. Considero que el artista logró plasmar en su trabajo la belleza, autenticidad y valor del personaje.

Luce como caminando hacia el inmenso paisaje que tiene frente a sí, pareciera que el viento agita sus cabellos, mira ligeramente hacia el cielo y muestra sus brazos caídos a ambos lados de su cuerpo con las manos abiertas, como adentrándose en el futuro sin temor ni resistencia. 
 











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JUEGO DE MARISELAGOLPE DE MARISELA; MARISELA EN ROMULO GALLEGOS

MANUEL DE LA FUENTE
Artista gaditano (Cádiz, 1932) - Mérida (2010). Se hizo merideño desde 1959. Fue profesor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Los Andes. Algunas de sus obras son: Las Heroínas Merideñas (en Plaza Las Heroínas – Mérida); Loca luz Caraballo 1967 (en Apartaderos – Páramo Merideño); Cenatafio a Santiago Mariño 1981; La Virgen de la Paz 1983 (en la ciudad de Trujillo); Marisela 1988 Bronce (en Paso Arauca en el Cajón de Arauca- Apure);Monumento taurino a Francisco Rivera “Paquirri” 1991; Monumento taurino a Francisco Ruiz Miguel;Pedestre Monumental del Libertador Simón Bolívar 1998 (Corporación Venezolana de Guayana);Cenatafio a Don Andrés Bello 1984; Monumento a la Solidaridad, en el parque Internacional de la Escultura, Changchun-China. Varias de sus obras se ubican en diversos países de América, Europa y Asia.. Pueden conocer algo mas de este artista y su obra sobre nuestra tierra, en el siguiente enlace: Manuel de la Fuente: o cuando el barro cobraba vida, de Humberto Silva Cubillán