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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

2 de enero de 2016

Recordando al Abuelo (1)

el Abuelo a los 17 años
Empezamos el 2016 cambiando la presencia de Vivencias  Llaneras,  tratando de hacerla cada vez mas  simple pero sin perder su esencia. Y es que a medida que pasan los años nos damos cuenta que apreciamos mas las cosas simples,  sin mucho adornos, siempre que tengan corazón.

Pensaba hace un rato que muchas veces las decisiones trascendentales  dibujan el futuro. No estaría yo escribiendo este Blog si mi abuela Pancha, la madre del "Abuelo", no hubiera tomado aquella decision tan cruda y arriesgada de salir solo con lo que llevaban puesto del campo donde vivían para el pueblo mas cercano a protegerse del Paludismo. No he contado como fueron las cosas, lo haré ahora para iniciar este año Recordando al Abuelo que para esa época tendría unos 7 años.

El Abuelo y sus hermanos nacieron, como ya hemos contado en entradas anteriores, en  un campo del estado Miranda. Cada vecino se encontraba a muchos kilómetros de distancia. El jefe de familia había construido una casa de campo, como eran todas las casas de campo de la época:

Cuenta el Abuelo: 
"Papá sembraba en el conuco frijol bayo y caraotas, también un poco de café. Siempre tenía un buen acopio en la casa y muchos vecinos del sector, a veces pasaban para ver si le daban algo, pues tenían necesidad. Papá les obsequiaba siempre lo que tuviera.
Considero que papá era un hombre bueno, ayudaba a sus vecinos con sus conocimientos y con el producto del trabajo.
Sabía leer, y enseñó a leer a mamá. Lo malo es que era muy parrandero y eso amargaba mucho a mamá.  También hay que entender cómo era la vida allá, tan sacrificada, que requería tanto esfuerzo. Pienso que mamá se sentiría sola, sin mucho apoyo. Papá le llevaba como 45 años. No la culpo de nada, por instinto  resolvía las cosas

Recuerdo ese tiempo clariiiiiiiiiito, y no tengo nada que sentir de esa época. La vida era ruda, pero en realidad yo era feliz, no llegamos a pasar hambre y dentro de las limitaciones que hubiera, vivíamos bien en una casa en un alto, como a 500 metros de la orilla de un rio, en una casa que tenía frente para un camino real, por otro frente estaba la cocina, el frente opuesto era un barranco y luego una colina donde papá sembraba, tenía un conuco allí. Atrás un naranjal y para el frente principal, hacia el rio,  allá abajo, estaba la media agua, la solera que llaman y un cerro.  Allí vivíamos nosotros felices. Papá tenía de acopio unos 4500 kg d de café trillao, unos 4000 kg  de maíz desgranado y mucha gente venía a buscar ayuda a la casa y papa les daba, y seguía la vida normal.

Las casas del campo, son casi siempre iguales. Piso de tierra, paredes de bahareque. ¿Sabes cómo se hace el bahareque? Primero se abre un hueco en la tierra y allí se echa bastante barro mojado, se le añade mucha paja cortada en pequeños trozos y se meten unos cuantos hombres en el hoyo para pisar el barro hasta que esté bien mezclado. Previamente se hace una armazón con palos y verada, para las paredes. El barro se lanza hasta rellenar los espacios de la armazón. El bahareque es muy fresco, es ideal para el clima del llano.
El techo es de Casupo, una hoja larga que se va colocando superpuesta a manera de tejas y se va amarrando con mecatillo. Esas hojas se secan y quedan tostadas por el sol, es un techo totalmente impermeable y fresco. Las casas del campo tenían una troja (especie de mezzanina), que se hacía con la intención de protegerse de las crecidas de los ríos y se usaba exclusivamente para dormir, sobre esteras. Se subía  por una escalera de palo y cuando toda la familia estaba arriba, se retiraba la misma para quedar protegidos. En la parte de abajo, estaba el fogón, que permanece siempre prendido, en la noche se apartan los leños, pero se deja la brasa. A veces no se consigue leña seca y hay que usarla verde, que además de picar en los ojos, ahuyenta la plaga.  Las necesidades fisiológicas se hacían en el monte. No había luz eléctrica. El campesino se levantaba a las 4 de la mañana y montaba la olla de café y a las 7 de la noche se iba a dormir.

En las  horas de oscuridad se alumbraban  con mechurrios de cera de abeja. Esos mechurrios son efectivos, aunque echan mucho humo. Para hacerlos se agarra un trapo de cualquier tamaño y se embadurna con la cera de abeja caliente; después se enrolla como una vela y se deja secar. Eso es todo. Si el trapo es largo, se puede colocar el rollo en forma de espiral, para ir jalando un poco a medida que se consume. 

Pero una Semana Santa, miércoles  santo, pleno verano, toda la vegetación tostada, un hombre que vivía allá abajo en la orilla del rio, Miguel Correa, quemó una roza. Una roza es un pedazo de terreno que se quema para sembrar, pero siempre hay que tener cuidado de hacer cortafuego. Él hizo su cortafuego, pero yo notaba desde arriba, desde la colina, que había dejado un tronco seco prendido y cuando venteaba el tronco se iluminaba y me empecé a preocupar:

 Si se prende el cerro se nos va a quemar la casa, el techo de la casa era de palma seca retostada. Por la mañana me asomo a observar lo que esta prendido  cuando de repente veo humo fuerte abajo. Hay una graminia que es un bambú chiquitico que se llama pito que  cuando se calienta y se prende, estalla y las briznas prendidas  vuelan. Cuando yo veo que empieza a sonar ese incendio allá abajo y sonaban los pitos como una ametralladora,  voy a decirle  a mamá que se nos va a quemar la casa y me le pego a la falda, y mamá (ocupada y seguramente pensando que no era importante) me dio una nalgada y me mandó pa fuera.

Mi mamá era obstinada no sé si por las peleas con mi papá, pero siempre estaba así. Me vuelvo a colocar llorando en mi “observatorio” y cuando veo ese cerro ardiendo parejo, los pitos sonando, ese humero y saltando briznas, volví a  decirle a mi mamá: Se nos va a quemar la casa!  Otra vez me ignoró y me mandó a salir.

Ante aquella actitud, desistí de decirle y me vuelvo a poner en el mismo lugar para seguir observando. Cuando  de repente, estalla un  pito y veo yo que viene la brizna prendida iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii cayó en el techo y se abrió  inmediatamente un gran boquete. Eso era palma tostada, eso era una yesca. Voy  y le digo a mamá : Se prendió la casa!. Por fin me hizo caso y de casualidad tuvo tiempo de recoger a Eleazar que estaba durmiendo en una estera en el piso y nos fuimos para el naranjal....

Se quemó todo, de esa casa no quedó nada. Estábamos muy abatidos por las pérdidas, papá tenía acopiados como 4000 Kilos de café trillado y aproximadamente otro tanto de maíz desgranado y mazorcas, el conuco nos daba las verduras, teníamos como 500 acures, que salían a alimentarse y volvían en la noche a dormir…El incendio los cogió en el monte. No quedó ni uno....

ENTRADAS RELACIONADAS:PARTE 1; PARTE 2; PARTE 3

25 de diciembre de 2015

15 de diciembre de 2015

Homenaje a Juanito Navarro

En este día en que  Juanito Navarro está cumpliendo 83 años, compartimos unas fotos facilitadas por nuestro colaborador Fidel Silva.
José Jimenez, el Pollo de Orichuna, Braulio Palma y Juanito Navarro

Jesús Quintero y Juanito Navarro

El  Pollo de Orichuna, Fidel Silva y Juanito Navarro

(Abrir como pestaña nueva)

8 de diciembre de 2015

Homenajeados de Diciembre: Se armó el Joropo!

Revisando  los personajes a homenajear este mes, nos encontramos que podemos armar una fiesta con la labor de estos hombres que tanto han dado al folclore llanero: tres copleros, un arpista, un cuatrista, un luthier de maracas, un compositor y un promotor de la cultura del llano.

A 13 años de la muerte del Carrao de Palmarito, el Clarín de la Llanura: 
Nacido en abril de 1928, es poco lo que podemos añadir sobre este artista inolvidable. Hombre humilde,
de campo, con un talento nato impresionante. Cuentan que su voz se oía a dos cuadras de distancia. Voz  que fue perdiendo con los años, aunque no su prestigio ni el respeto que inspiraba e inspira como coplero y representante del folclore llanero y especialmente apureño. Juan de los Santos Contreras, el Carrao de Palmarito, falleció un 9 de diciembre de 2002
ENTRADAS RELACIONADAS: LOS HIJOS DE APURE: EL CARRAO DE PALMARITO; CARRAO Y CUBIRO, APURE Y BARINAS DESCANSAN EN EL RIAL; EL CARRAO EN LA MEMORIA DE PALMARITO; CARRAO Y PALMARITO: AVE, PUEBLO Y COPLERO;

A cinco años del fallecimiento de Angel Avila, el Gigante del Pasaje:
Sin duda  uno de mis artistas favoritos. Angel Avila además de compositor de alta calidad y lleno de sentimiento, fue un excelente cantor. Su voz,  sin afectaciones, fluía naturalmente de su garganta inspirada por  el amor a su lar nativo. Angel Avila falleció el  22 de diciembre de 2010, no hemos ubicado la fecha de su nacimiento. Su bellisima canción Si muero en tierras lejanas, plasma  la emoción  que sentía por su llano natal.

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A 75 años del nacimiento de José Catire Carpio (dic 1940-jun 2006)
Coplero de alta calidad y compositor destacado, con mas de 55 discos grabados, el Catire Carpio, es otro de los íconos de la música llanera. Fue excelente contrapunteador. Con voz clara y excelente dicción, supo ponerle a su canto el sentimiento y sabor criollo propio del llano. A lo largo de los años que hemos llevado este espacio, hemos colocado muchísimas canciones de este artista, ya que interpretó a muchos compositores, además de sus propia inspiración.

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A los 83 años del nacimiento de Juanito Navarro. (15/12/32).
Juanito Navarro, nacido en Guayabal  y criado en El Baúl, es otro artista de gran trayectoria que aún se le
escucha cantar. Con una voz clara, fuerte y de excelente dicción, Juanito contrapunteaba con Loyola y formó parte de importantes conjuntos de música llanera. También cantó a dúo con Angel Avila, Antonio Barcey y Jesús Quintero. Es  sin duda una de las glorias y leyendas vivientes del Folclore.
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 NAVARRO  


A los 90 años del nacimiento de Manuel Luna (07/12/25)
Sentimiento Apureño! Música de este arpista destacado con amplia trayectoria en la música llanera.
trabajó varios años con El Cantor del Llano, Angel Custodio Loyola. En sus inicios, fabricaba sus propias arpas con alambres de cobre y tripas de puerco espín.  Es el compositor de temas de mucha relevancia como son Puerto Miranda, El Cimarrón y Camino de mi Esperanza.

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A 105 años del nacimiento de Juan Briceño Zapata (25/12/1910-06/10/1992)
"Briceño tocaba el cuatro con una muñeca rara", decía Pedro Emilio Sánchez de Juan Briceño, por su manera peculiar de repicar el cuatro. Cuatrista legendario, oriundo de Camaguán, Juan Briceño  participó en varios conjuntos llaneros como Los Torrealberos, Conjunto Palmarito y Copleros del Camino. Compuso importantes piezas musicales con Germán Fleitas Beroes como son Caminito Verde, La Casita Bella, Canoero del Guanare, Camaguán y Brisas de Apure entre otras.

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A 3 años de la muerte de Augusto Bracca (23/04/1918 -26/12/2012)
Augusto Bracca es sin duda otra leyenda del folclore llanero que murió hace muy poco cuando contaba
con 94  años. Sus canciones sencillas y cargadas de sentimiento ha sido versionadas en muchísimas oportunidades y pueden considerarse poemas cantados, no solo por las letras sino por la música. Lo  mas curioso es que habiéndo pasado buena parte de su infancia en Caracas, la emoción y amor que plasma en sus letras, haría pensar que no se separó nunca del Llano. Traigo polvo del camino, Mi Llano es un paraíso, Mi rancho Llanero, Amorcito de mi vida, son ejemplos de su inspiración.

A 77 años del nacimiento de Máximo Teppa (15/12/1938)
Poco hemos desarrollado en este espacio, el trabajo de los luthier, que debe ser igualmente destacado por la maestría que colocan en sus instrumentos. Máximo Teppa es luthier de maracas, pero no solamente se dedicó a hacerlas sino que las tocaba acompañando a los grandes copleros como fueron Angel Custodio Loyola, José Romero Bello, el Carrao de Palmarito, e incluso artistas de las nuevas generaciones como Reynaldo Armas y Cristóbal Jiménez. Las maracas de Máximo Teppa son reconocidas a nivel internacional.

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Y para terminar,  los artistas, el folclore, la cultura es difundida por intelectuales que se han dedicado a dejar un legado y sobre todo la historia de nuestra esencia.

A los 94 años del nacimiento de Pedro Díaz Seijas (21/12/1921 - jun 2010)
Este guariqueño insigne  puso su grano de arena en el rescate de la memoria de los grandes cultores del La Viva Presencia del Guárico y en Al Margen de la  Literatura Venezolana , ensayo con el cual rescata a Teresa de la Parra, Francisco Lazo Martí, Juan Vicente González, Alberto Arvelo Torrealba, entre otros. Su obra fue muy amplia y su enfoque siempre de enaltecimiento de la cultura venezolana.
llano y de Venezuela en general, para enaltecer su legado y promover la identidad nacional venezolana, y lo plasmó en su obra
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24 de octubre de 2015

Julio César, Ernesto Luis y Germán

Julio César Sanchez Olivo:
Ciudadano ilustre del Apure, ensayista, periodista, promotor social y cultural, político, cronista, poeta entre otros. Nacido en los alrededores de Guachara, en pleno Cajón de Arauca Apureño, el 21 de octubre de 1913. 

Sánchez Olivo fue autodidacta, su educación basica estuvo a cargo de su madre. Llegó a contar que su madre le exigía copiar diariamente algo del Consejero de la Juventud o del Manual de Urbanidad de Manuel Carreño y leer sobre gramática, geografía, historia, aritmética y algunos otros libros escolares, fortaleciendo el hábito de la lectura en el niño. 

Su infancia y mocedades transcurrieron en el hato “Chaparralito” y “Los Cañitos”, donde vivió y aprendió sobre las faenas llaneras y en ese medio propicio para el canto, aprendíó a versificar y contrapuntear al pie del arpa con la agudeza y habilidad de la improvisacion relancina. 

A los 20 años se muda a San Fernando donde trabaja como contador y como secretario en prefecturas y en 1937 inicia su actividad periodística la cual no detuvo hasta el final de sus dias. Su vida fue un ejemplo de trabajo, voluntad y defensa de los valores apureños, ejerció varios cargos políticos y fue hecho preso en dos oportunidades: la primera durante año y medio, en tiempos de Eleazar López Contreras, por sus artículos sobre el régimen; y la segunda en tiempos de Perez Jiménez donde permaneció 3 meses incomunicado para ser finalmente expulsado del estado Apure, radicandose por 8 años en Valle La Pascua. Fue en ese tiempo donde compuso su famoso poema Cajón de Arauca Apureño: 

“Hace años que no te veo 
Cajón de Arauca apureño” 

 Fue incansable luchador por Apure, creó o participó en varios Comités de apoyo al estado como el de “Pro Restablecimiento de las Vias Fluviales en Apure” y “Comité Amigos de Apure”. Fue Diputado por Apure en 1946 y Senador en 1959. 

Su faceta de comunicador social también tiene un amplio historial. Dirigió un programa radial llamado Apure en Marcha y funda en Apure el quincenario El Apureño, donde escribe con el pseudónimo Yaruro, pero su programa radial eterno se llamó El Apure de Ayer, de Hoy y de Siempre, en la emisora La Voz de Apure, el que desarrolló casi hasta su muerte donde se esmeró en difundir las tradiciones e historia de su amado estado natal. 

La lista de sus iniciativas por Apure es muy larga y tuvo también reconocimientos de importancia como ser nombrado en 1982 miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua y en 1986 de la Academia Nacional de la Historia. También fue nombrado Profesor Honorario de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodriguez. Falleció el 22 de Abril de 1988 en Maracay y reposa en el cementerio de San Fernando.


Ernesto Luis Rodriguez:
Qué decir de Ernesto Luis Rodriguez que no hayan dicho los expertos analistas en literatura y poesía! Solo puedo añadir el sentimiento, la emoción y el orgullo por este venezolano zaraceño, nacido el 29 de febrero de 1916. Quienes lo conocieron lo recuerdan como un hombre de buen talante, bromista, y de una indiscutible sensibilidad la cual plasmó en sus versos con absoluta claridad, pulcritud, y emoción. Me gustan y comparto las palabras de Pedro Barnola en 1951: 

“ hay en sus páginas soltura perfecta del verso; manejo preciso y atinado de la rima, y un dominio casi señorial de una estrofa tan tentadora y traicionera como la décima , en cuyas sirtes tantos incautos suelen naufragar… El Poeta ha sabido llevar muy lejos el alcance de su obra artística. Ha sabido no solo acercarse con profundo cariño a cosas y frases de la vida popular llanera, sino que ha logrado penetrar en el alma misma de su pueblo y asimilarse los rasgos psicológicos de las diversas manifestaciones de su vida”. 

Poemas, canciones, himnos, escritos, una vida dedicada al sentimiento y realce de la nacionalidad a través de la pluma. Recibió varios reconocimientos como la Orden del Libertador, Orden Andrés Bello, Cruz de las Fuerzas Aéreas, Orden de Honor al Mérito por la Federación de Ganaderos de Venezuela. Ganó 25 premios literarios, por concurso. También desempeñó varios cargos políticos de jerarquía. Un Currículum amplísimo de obra y amor por Venezuela. Falleció el 24 de octubre de 1999 en Caracas.

Germán Fleitas Beroes
El año 1952 me encontré con Juan Vicente Torrealba Pérez, quien ya habia fundado con su hermano Arturo, el Conjunto Los Torrealberos. Hablamos de música y poesía y me dijo que tenía algunas composiciones a las cuales Don Mariano Hurtado Rondón, un importante hombre de negocios de Camaguán, les había puesto letras y que habían gustado mucho. Posteriormente se interesó en leer un libro de versos que había compuesto yo en el Llano, algunos años atrás. Recuerdo que las dos primeras grabaciones que hizo Torrealba con letras mías fueron “Mujer Llanera”, cuya primera estrofa dice: 

Para ti mujer llanera, 
linda flor venezolana 
Son estas coplas viajeras 
Que me inspiró la sabana 

 La otra letra corresponde a “Mi Pasaje” que comienza diciendo: 

Sobre el potrillo alazán 
Cuantas veces en mi infancia 
Me topé con tu fragancia 
Estero de Camaguán 

Torrealba les puso música y resultaron un éxito disquero. Despues vinieron Madrugada Llanera, San Fernando, Guayanesa, Muchacha de Ojazos Negros y otros. Ahora bien, tanto en Caracas como en los estados llaneros me dicen con frecuencia que quieren tener esas letras, ya que las consideran de calidad y pertenecen a la Epoca de Oro del folclore llanero. Mi respuesta es clara y terminante: ¡Allá van las letras! Algunas son viejas y otras nuevas, y hasta hay muchas que no han sido grabadas, porque la música moderna; (caribeña y norteamericana, estas últimas cantadas en inglés), le han cerrado las puertas a la música criolla, especialmente a la llanera, que antes fue tan popular. 
Germán Fleitas Beroes , agosto 1985. 

El poeta de la llanura, el poeta de Camaguán, el poeta de la Luna, nacido en Camagúan el 13 de marzo de 1916 y fallecido el 10 de octubre de 1994. Una parte del trabajo de Germán Fleitas Beroes se ha inmortalizado en gran medida con las cuerdas del arpa. Otra quedó plasmada en sus cinco libros y otra solo en la memoria de su familia. Su nombre va del lado de los importantes poetas de su época quienes se reunían con frecuencia. Germán Fleitas Beroes, un valor venezolano.

10 de octubre de 2015

Abuela - Germán Fleitas Beroes

ABUELA
Germán Fleitas Beroes

¡Abuela ! Tú me contabas
que en el llano salían muertos
y me fui poniendo viejo
pero nunca pude verlos.
Cuando todo es silencio
creo escuchar tu voz;
me parece que miro
los naranjos en flor,
los hombres en los tramos del corral
las cobijas,las sillas de montar, 
los luceros dormidos en las ondas del río;
 y tú, abuela,
de pié, con hondo amor al lado mío
contándome consejas,
cantando coplas viejas;
tu sombra en el cañizo de perfil
y yo cogiendo el sueño
al run rún de la hamaca
bajo la luz opaca del candil

Medio siglo después;
¡Vaya fortuna!
vi posarse dos hombres en la luna
desde la capital de Venezuela;
sólo me falta ver,
aunque tenga por fuerza que reir,
aquellos muertos largos de mi abuela
que llegaban de noche con sus sacos terciados
para meter en ellos a los niños malcriados
que escuchaban las horas sin quererse dormir