Buscar este blog

....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

23 de marzo de 2011

Sed - Germán Fleitas Beroes

A propósito del tema del Verano Llanero, aunque como ya hemos dicho, este año, se ha salido del patrón natural, queremos seguir plasmando la apariencia de ese duro verano que ha sido parte de la vida del llanero desde siempre.
Para ello, son propicias las imágenes que ofrece este poema, escrito por Germán Fleitas Beroes:

SED

-¡Traigo los labios resecos
Negra la cara y la manta,
Me alcanzó la tolvanera
Pasando por el quemado!
 ¡Quieto…caballo alazán
Que esta muy lejos el Hato
Y se rompieron los tientos
De la totuma y el cacho.

Quiero beber y no puedo,
Este pozo hiede tanto
Que no sé si seguir viaje
O enfrentármele a lo macho.

Cuando me inclino de nuevo
Imagen tomada de El Llano- Ricardo Montilla
Me tumban el pelo’e guama
Las alas de los zamuros,
Las patas de los chicuacos,
Pero extiendo mi pañuelo
Suavemente sobre el fango
Y empiezo a sentir divino
El liquido putrefacto
Que se pone tibiecito
Después que orina el caballo.

Otra vez cojo camino
Con una copla en los labios,
Agradecido de Dios
Que siempre mete su mano.

Que soledad,
Que desierto,
Que rica el agua en pañuelo,
La palma, el azul del cielo
El pozo y el toro muerto.

22 de marzo de 2011

Victor Morillo - TROZOS DE MI VIDA - Entrada 2/2

 Trozos de mi vida. entrada 1/2

Existe una recopilación de sus poemas constituída por 6 casettes, (desconozco si posteriormente fueron pasados a CD), denominada Trozos de mi Vida, donde Víctor Morillo reúne sus declamaciones más exitosas, en un material definitivamente de colección. Acompañan los casettes un pequeño libro  denominado “Intento de Autobiografía Sentimental”, donde nos cuenta sus inicios y su vida artística.

Inicia la misma mencionando el orgullo de su vida: su madre:
Mi nombre es Victor José Morillo, Nací en Caracas, el 26 de agosto de 1932, hijo de una india guajira auténtica perteneciente a la Casta Uriana, llamada Cristina Morillo González. Para mi siempre fuie ella algo grandioso y estoy convencido que de su carácter , bondad y sensibilidad humana derivó en buena parte mi dedicación al arte.”

Habla de su origen humilde y pobreza en sus primeros años, aunque afirma haber tenido una infancia feliz. Hizo trabajos sencillos desde su adolescencia, como repartidor de leche, auxiliar de panadería. Hace una remembranza de la Caracas de entonces, de los dulces criollos, de las personalidades y costumbres de la época.
Dibujo Angel Virgilio (Trozos de mi Vida)

Ingresó a la vida artistica cuando se incorporó al grupo del teatro del Pueblo, que más tarde se convirtió en el Retablo Las Maravillas, donde se enseñaban las distintas ramas del arte: música, danza, baile, gimnasia, canto, ejecución de instrumentos, declamación, teatro , entre otros. Fue el Retablo Las Maravillas formador de grandes artistas entre la juventud del momento y bajo la disciplina del poeta Manuel Rodriguez Cárdenas.

Su talento como declamador, fue descubierto casualmente cuando se le asignó un poema que formaba parte de una estampa titulada “Fiesta en Barlovento” y desde allí fue preparado en forma muy estricta y disciplinada por el Dr. Rodriguez Cárdenas y el Prof. Allas.

Refiriéndose a la forma como se inició en la declamación de poesía criolla con acompañamiento musical, dice:
Fui enviado a una fiesta en el Minsiterio de Educación, en la cual conocí y oí por primera vez de manera personal a Ignacio “Indio” Figueredo, el legendario arpista de la llanura apureña.

Ese contacto represento para mi una suerte de deslumbramiento.
Cuando escuché el bordoneo milagroso de su arpa, sentí algo extraño, un llamado de mi mundo interior como artista, una especie de galopar dentro de mi cuerpo, por toda mi sangre, y me dije: “Algún día tengo que recitar con esa arpa como acompañamiento”. Sin pérdida de tiempo busqué al “indio”, quien vivía en una modestísima pensión caraqueña, y le conté mis inquietudes, mis anhelos. Con su característica sencillez, Figueredo me recibió con mucho afecto y comenzó a hacerme una serie de indicaciones acerca del instrumento que ejecuta con tanta maestría. Me habló del Seis por Derecho, del Pajarillo, del Seis Numerao, del Carnaval y La Quirpa y, en general de todos los aires musicales característicos del llano venezolano. A partir de ese momento, quedó sellado mi vínculo indisoluble con la música llanera como acompañamiento de mis declamaciones.

Me convertí en el primer artista venezolano en recitar con acompañamiento de arpa, cuatro, maracas y bajo, y ello ocurrió con el conjunto de Silvio Cansines, un arpista nacido en El Baúl, Estado Cojedes.

En cuanto a su discografía, Morillo grabó 20 discos de 45 rpm y unos 15 LP, de los cuales destacan temas como El Desespero, El Gobierno de los Animales, la Fiesta de los Santos, Los Negros y El Brujo, pieza que se convirtió en todo un suceso con la Billo´s Caracas Boys. Algunas de sus obras: A la Negra, A Neguito Borjas, Adiós Ismael Rivera, Glosa al Joropo, Isidora, La Cumbia Soy Yo, Palabreo del Brujo, Pintura Barloventeña, Puerto Rico, Saludo a Quisqueya, Un día para nuestro amor, Tú no Sabes, Vámonos a Barlovento”, entre otras

Ha recibido tambien muchos reconocimientos entre los que destacan para la época de Trozos de mi Vida: Orden al Mérito en el Trabajo, en primera Clase; Orden Don Ricardo Montilla, del estado Guárico; Orden Vicente Emilio Sojo, en Primera Clase, del Estado Miranda; Orden General en Jefe Joaquín Crespo, del estado Guárico; Medalla 50 años de la Confederación de Trabajadores de Venezuela, Botones y Diplomas de la Ciudad de Valencia y de las Fuerzas Armadas de Cooperación , condecoración “Samán de Güere”, del estado Aragua, así como mas de 100 placas y 50 diplomas.

Colocaremos a contínuación un poema llamado Palabreo a Tierra Negra, donde entre las estrofas de la famosa canción de Angel Custodio Loyola, Tierra Negra, se narra el sentimiento de dejar lejos la tierra llanera.

Palabreo a Tierra Negra
Adiós llanos del oeste
Matorrales y caminos
(bis)
No sabes con qué dolor
de tu lado me despido
(bis)

Tristeza la de un Llanero
Cuando abandona sus lares
Es como si a la sabana
Le quitaran el estero.
Llano lindo y generoso
Cuna y canción de mi pueblo
Donde trabaja el llanero
Y se siente poderoso
Ya me alejo tierra amada
Pero mi alma está contigo
Y en cada viejo camino
Escucharás mi tonada.

Como es posible olvidar
El llano que florecido
(bis)
Con sabanas y palmares
Con caballos y novillos
(bis)


Tal vez  pase mucho tiempo
Antes de volverte a ver
Pero te sabré querer
Porque en mi pecho te siento
Escucharé los lamentos
Del cuatro al son del corrío
Para así tener mas brío
Cuando me encuentre tan lejos.
Que tristeza, que pesar
es no mirar tus sabanas
Bañarme en tu luna clara
Y oir zumbar el palmar
Oh mi estero, Oh mi llano
Pan y tierra campesina
Tu horizonte se elimina
Al trotar de mi caballo
Ya me despido de ti
Con lágrimas en los ojos
Y me postraré de hinojos
Hoy, hoy que me toca partir.

Todo aquel que fue llanero
Al ver sabana suspira
(bis)
Se acuerda de su caballo
De su soga y de su silla
(bis)

 





























El Trio Básico del Llanero

Este hermoso pasaje o mejor dicho descripción del llanero de antaño, realmente me ha encantado. Y como en las lecturas me ha llegado mucha información sobre cómo eran las cosas en el siglo antepasado, consideré conveniente abrir una nueva etiqueta llamada El Llano y Llanero de Ayer, en la cual reubicaremos varios de los artículos publicados hasta la fecha que rememoran o muestran las costumbres mas ancestrales. De hecho, en algunos aspectos, por ejemplo en el vestido, ese llanero de ayer no se parece en nada al del siglo pasado.
Iniciaremos pues, este nuevo tema con la descripción del Trio Básico del Llanero, tal cual fue escrito por Bolívar Coronado en su obra El Llanero y que constituye una mezcla de  rudeza y romanticismo:

"  La amada, o la querida, o la esposa, el caballo y la guitarra: he aquí los, dioses del llanero. He aquí los compañeros en la soledad de los palmares.
Para él no hay pesadumbres cuando están estos elementos en torno suyo. Es el trípode maravilloso sobre que descansa la lámpara, todos fervores de su espíritu.
En estas tres cosas, y con ellas otras no menos nobles que las aderezan, pone el habitador de las pampas de mi país una extremada delicadeza.
Cada uno de sus detalles es una ciencia, es un arte de consumado artífice, creador de elegancias, maestro de consumadas plásticas.
Cuando el llanero llega, a los dieciocho años, ya adiestrado por su padre en la ruda faena de la llanura, piensa, ante todo, en emanciparse de la patria potestad de los que le dieron el ser. Es como el aguilucho después que ensaya el vuelo del nido al picacho inmediato. Siente la nostalgia de su hembra y del nido suyo, tejido a esfuerzo de alas y garras, con salvajes breñas.
Y entonces busca la novia, y al encontrarla, siente la necesidad del caballo propio y de la guitarra, para cantar al son de ella los fogosos octosílabos, cuyas estrechas estrofas son como la gris celdilla donde va la abeja de oro arada y fiera de la rebeldía.

La guitarra del llanero es pequeña y rústica, con cuatro cuerdas forjadas por su mano con tripas de recental. Los trastes, en número de dieciocho, van incrustados en el cuello del instrumento y fuertemente adheridos con gomas resinosas extraídas del árbol del paraguatán. Estos trastes son de piel de toro, que, sometidos a la acción del sol durante quince o veinte días, llegan a adquirir tal solidez, que lastiman los dedos no habituados a oprimirlos.

La soga o rejo de enlazar es también una obra de arte. Mide dieciséis o dieciocho brazas de largo.   

El llanero escoge la piel que le ha de servir para, confeccionarla, ha de ser piel de res vieja, vaca o toro, pero de pelo cárdeno(amoratado), que, según su experiencia, es la que ofrece mayor solidez y elasticidad.

Desollada la res, extiende la piel y la prensa por medio de unas estacas; luego, con una afilada cuchilla saca un círculo del tamaño de una moneda grande en todo el centro, de la piel, y de ahí en adelante va cortando de modo de sacar una correa de una pulgada de ancho. Cuando el corte llega a las extremidades de la piel, ya tiene la cantidad de trozos apetecidos.

Esta larga correa es retorcida cuidadosamente, y tendida tensamente al sol hasta que se seque. Como después de esta operación la soga queda en extremo tiesa y áspera, el llanero la suaviza untándola de grasa. Ata la punta a la cola del caballo y da a correr con ella, arrastrándola por los medanales durante dos o tres horas, y así la pone en las mejores condiciones de elasticidad.

Los arneses del llanero son sumamente sencillos y muy sólidos: todos son de piel cruda como la soga. A la grupa dos pequeños lazos de rejo, que llama tientos, para atar el chinchorro o hamaca, que lleva embolsada en una alforja de lienzo. En esos tientos van también asegurados el rollo de soga, un cuerno de toro que le sirve, de copa para tomar agua o aguardiente. Este cuerno va decorado con artificios y primores ejecutados por él en horas de siesta o de descanso, valiendo de cincel o buril la punta del cuchillo de cintura o la lanza. Estos primores consisten en arabescos imitando palmeras, flores o retratos de seres queridos. En los tientos va también la guitarra y una bolsa de piel de becerro con el bastimento.

En la parte delantera de la silla van las cañoneras, o sean dos pequeñas y angostas alforjas donde guarda el llanero sus hilazas, cera, lezna, aguja y demás enseres de hacer guarnición; sobre estas alforjas va arrollada la cobija o poncho, con que se protege de las lluvias, o de las agresiones de los insectos cuando duerme a campo raso.

En las cañoneras de la silla pone la novia macizos de rosas sabaneras, u hojas de plantas perfumadas "para que él se acuerde de ella cuando ande por allá lejos". Y en esas alforjas se colocan muchas veces también mensajes de amor en garrapateada letra cuando los novios son de cierta clase, amos o mayordomos, o circunstancias especiales han contribuido a que el tercio de la pampa y la amada hayan sido criados en casa de "gente grande” de la ciudad o del pueblo.

A veces el llanero llega a un hato donde vive la que él está "ojeando”: desciende del potro, lo ata a las bardas de la corralada y entra a hablar con los dueños patrones, o bien, a decirles alguna "recomienda”.
Puede que se esté adentro bastante rato, media hora, una hora.
Cuando sale, al ir a tomar las bridas, siente un estremecimiento de alegría: la dicha, ilumina, sus pupilas. ¿Qué pasa? Es que ha encontrado que las crines de su potro han sido trenzadas y adornadas con redes coloridas y flores perfumadas. Durante su ausencia, manos invisibles de hada traviesa, han llegado a acariciar las crines y el cuello soberbio del moro o el alazán.
El llanero vuela la pierna al corcel y se aleja, sintiendo que su alma va como las crines de aquél: adornada con cintas y rosas de amor.
Arrima el enmohecido acicate a los ijares para que la bestia se dé prisa, y se aleja, se aleja, perseguido por unos ojos negros y tristes".

La importancia de este "trio" para el llanero: mujer, guitarra y caballo, queda igualmente reflejado en esta copla de Don Germán Fleitas Beroes:
Yo soy un hombre feliz
-aunque no tengo un centavo-
con mi guitarra , mis hijos,
mi mujer y mi caballo.

Como comentario adicional, que ya colocamos en otra entrada, cuando leí este relato entendí el motivo por el cual nuestra Alma Llanera dice: "para ornar las rubias crines, del potro de mi amador"

20 de marzo de 2011

Nuestra Señora de la Consolación, Patrona de Táriba, Estado Táchira

El Cristo de las Misiones

En el Guárico corre una versión desde el siglo pasado que, si bien puede tomarse por una leyenda producida por la fantasía popular, también es asequible a una realidad consoladora.
Según parece, cuando se hizo el primer intento de colonización en la Misión de Abajo, apareciósele al Padre Gualberto de Echeandía el propio Jesús Crucificado y le dijo:

-En adelante, procura encaminar tus pláticas y amonestaciones a que se trate de mejor modo a los esclavos. Éstos también son hijos de la Providencia.

El Padre Echeandía se arrodilló y oró fervorosamente. Desde el día siguiente comenzó su plática encargando que tratasen bondadosa y  piadosamente a los esclavos.
Predicó mucho tiempo en ese sentido el religioso, y al cabo consiguió muchísimo: en los hatos eran exclusivamente los peones libres o manumisos los que jineteaban, pasaban ríos a nado, hacían los fatigantes trabajos del corte de madera para las casas.
 Y he aquí que desde aquel cambio en las costumbres de los amos, tornó a desaparecer también cierta infernal invención que hacía muchos estragos.

Consistía ésta en falsear los tirantes de los chinchorros para que éstos, al moverse la persona que dormía en ellos, se desatasen y el cuerpo diese contra el suelo.
Pero no es esto lo terrible: muchas veces se enterraba hasta la mitad una afilada lanza con la punta para arriba, y el cuerpo del durmiente era traspasado.
Nunca se pudo saber quién fue el autor de los muchos casos en que hubo víctimas; pero es lo cierto que con la influencia de los consejos y el ascendiente del Padre Echeandía desapareció la funesta costumbre. 

De suerte que apurando un poco la lógica y la no muy velada malicia que se desprende de la leyenda, eran los esclavos, que, enojados por los malos tratos de sus amos, causaban la muerte a aquéllos haciéndolos caer sobre una lanza de punta enterrada en el suelo.

De todos modos, partiendo las diferencias, aparecía el Cristo de la Misión haciendo el milagro. Puso fin a aquel paso forzado de los amos desde el sueño de la vida al sueño de la muerte. Desde entonces se le venera en nuestra santa catedral.

La imagen fue esculpida en madera de palo santo por el ebanista Juan Encinosa, de acuerdo con las instrucciones dadas por el Padre Echeandía, dándole la forma de cuerpo y de cara que el Padre había visto con sus ojos”. El Llanero- Daniel Mendoza

Pisillo o Carne Frita Llanera

Llamamos pisillo en realidad, cualquier carne que se esmeche muy finito y quede suelta y seca (sin salsa). Así tenemos el pisillo de chigüire, de venado, de simple res, raya, baba o de pescado salado. Una condición que favorece presentar las mechas de carne muy finas, es la de trabajar con tasajo o carne seca, sin embargo, esto no es imprescindible.
A rasgos generales, cualquier pisillo, requiere previamente que la carne esté hervida, lo cual se hace añadiendo al agua algunos aliños como cebolla, ajo, ají dulce, etc. Es recomendable colocar poca agua para que la carne quede gustosa.
A pesar de esto, encontramos una receta, donde el procedimiento es distinto, pues se prepara un adobo con los ingredientes ya mencionados, con el cual se frota la carne, para ponerla luego a sudar a fuego mediano y tapada, hasta que se ablande.
Pisillo de Venado acompañado con caraotas, queso, arróz y platano
El procedimiento moderno para esmechar finamente la carne, es metiendo trozos pequeños en una licuadora y dando cortos toques al encendido. La forma mas tradicional es golpear la carne hasta ponerla delgada (1 o 2 cm de espesor), y demenuzarla poco a poco.
En un caldero con algo de aceite, se frie cebolla picadita (en algunos lugares se añade tambien pimentón, ají dulce y algunas hierbas aromáticas), se agrega un poco del líquido de cocción de la carne y se añaden finalmente las hebras de carne, se cocina a bajo fuego para evitar que se queme. La carne debe dorarse y quedar seca y brillante.

18 de marzo de 2011

Testimonios sobre El Silbón

Nos pareció muy simpático transcribir del libro “Mitos y leyendas predominantes en el Estado Portuguesa”, los testimonios que recopiló su autora  Carmen Pérez Montero, sobre la existencia de este espanto:

"Sra Josefa García: La gente dice que él existió y que tenía un hermano llamado Juan y que andaban cazando los dos con el papá. El Silbón lo mató porque encontraron un palo atravesao y el papá no lo pudo enderezá pa podé pasá y le dijo: así mismo me pasa a mí que usté no me enderezo chiquito, sabiendo que iba a crecé maluco. Él lo mató y se llevó la asadura pa la casa y se la dio a la mamá pa que la sancochara y cuando la mamá vio que la asadura se abollaba en la olla y no se ablandaba, le preguntó que de que animal era esa asadura y él le dijo que era de su papá que lo había matao y la madre lo maldijo pa toa la vida, entonces Juan le zumbó los güesos en una mochila y le dio una pela con un mandador de siete núos y le echó ají por onde quiera, por eso es que él le tiene miedo a la tapara de ají con el mandador. Dicen que cuando Juan le echó los güesos en la mochila se le quedó el del deo chiquito y él anda penando hasta que consiga el güeso

Eduardo Daza: Según la leyenda que yo conozco, El Silbón nació en un caserío llamado El Vijao del estado Barinas. Allí se cria hasta los 16 años, cuando se convierte en azote del lugar y el padre, por vergüenza, se traslada a Guanarito y va a vivir al hato los Camorucos de El Palmar de Morrones”. El muchacho, (llamado Joaquín Augusto) mejora la conducta, trabaja con su papá Rosendo Silva y la madre Carolina Flores Mas adelante, al morir una novia que tenía, se endemonió de nuevo. Posteriormente se enamora de nuevo y en una playa, estando con la novia, los arrebata una ola y un pescador lo salva sin poder salvar también a la novia. Después de recuperado, mata al pescador y huye de nuevo a su tierra natal.
Llega al Vijao, pasa por el Palmar de los Morrones mata a su madre y su padre y va a buscar a su hermano Juan Gil. Era tres de mayo y lo consiguió limpiando una “roza” , pero Juan le vio la intención y con la coa que tenia en la mano lo ataca y el Silbón, ya convertido en ese “aparato”, corre hacia la montaña.

Pilar de Salazar: Eso del Silbón son puros embustes. Ese silbido se oye solo cuando va a llover ¡Por que no sale en otro tiempo? Claro, porque es un pájaro que llaman Chiricoca del aire que canta cuando va a llover.

Eladio Antonio Moreno: Yo venía de una zona que llaman Pajoncito, venía temprano a quedarme en El Paso. El viene de aquí pa´llá y yo de allá pa´cá. Yo lo oigo que viene y dije entre mí: voy a dale el lao del camino pa´ que pase y me metí hacia el monte. Uno cree que lo va a ve como una persona, pero que va, lo que sentí fue el silbío.. Yo dije: Ajá ya pasó el Silbón, ahoa voy a seguí yo, cuando iba como a media cuadra me silbó más duro, con un silbio que paraba los pelos, que engrifa. Yo le metía la linterna por todas partes, una linterna nuevecita y eso clarito y no se veía nada. Como a las dos cuadras lo sentí otra vez y yo pa´lante carajo. Ya llegando a las primeras casas, me volvió a silbar, pero un silbío muy malo, bravo de verdad, que hacía temblá la tierra. Llegué a la casa de un baile, yo no tenía miedo, me sentía defendío con la linterna. Cuando entré a la casa, hasta los músicos dejaron de tocá por lo duro que silbaba ese “aparato”

Alejandro Barco: Yo si creo en el Silbón, porque yo lo oí una noche en Maporita, silbaba muy duro y paraba los pelos de punta, da algo de miedo. Ese dicen que jué un muchacho que mató al papá pa´ comele la asadura. La gente dice que se corre llamando a Juan y a un perro llamado Tureco y enseñándole una tapara de ají, esas son las contras de´l. Los que lo han visto, dicen que cuando se sienta , le pasan las rodillas más arriba de la cabeza , que son como de metro y medio. Por eso le dicen el “Canillú”.

Lorenzo García: (guanariteño de 75 años) El silbón es criollito de El Cucharo. Yo conocí un familiar del Silbón llamado Luis Flores, porque el Silbón se llamaba Joaquín Flores. Cuando yo lo conocí a él, el Silbón ya era Silbón. Un día conversando, tocamos el tema del Silbón y yo le dije: entonces usté es familia del Silbón y él me dijo: Si …. Mi mamá nos dice que nosotros somos familia del Silbón"

Las Cartas de Pablo Morillo al Rey - Llaneros Indomables

Encontramos estas cartas, escritas por Pablo Morillo al Rey y que están plasmadas en el "Cesarismo Demócrático" de Laureano Vallenilla Lanz, donde el Jefe manifiesta la desventaja en que se encuentra en la lucha contra los llaneros, para quienes la inclemencia del clima y de las privaciones propias de la guerra, no constituyen molestia alguna. Son cartas que me hicieron sonreir, pues evidencian la destreza y valor del llanero, factores que “desesperaban” a los enemigos….

Varias veces he informado a V.E –decía al Ministro de la Guerra- de la inclemencia de este clima y de estos llanos para las tropas europeas, cuyo rigor se hace sentir tan duramente en la salud del soldado… Los continuos pasos de ríos y de caños, atravesando días enteros pantanos y lodazales, con el agua a la cintura, unido al escaso y miserable alimento del soldado en los arenales ardientes del llano, ha ocasionado muchos enfermos de gravedad, y son muchos también los heridos por las “rayas” y mordeduras de pescados llamados “caribes” y “tembladores” y muchos los devorados por caimanes. En medio de tantos trabajos y sufrimientos, de la desnudez y la miseria de algunos cuerpos y de la pobreza general de todos, puedo asegurar a V.E. que jamás se ha visto un ejército con mayores privaciones, ni con mayor ardor por sostener los sagrados derechos de su amado soberano”

La infantería europea que vino conmigo a Apure- dice en otra comunicación al gobierno- se ha disminuido en muy pocos días de marcha a una tercera parte, por las calenturas y las llagas, quedando el resto débil y sin fuerzas para continuar la fatiga en algún tiempo, no tanto por los sufrimientos de los ardores del sol y de marchar constantemente por barrizales y agua hasta la cintura, como por falta de alimento que nunca ha sido más que carne, con falta de sal muchas veces, y siempre con la de toda clase de recursos”. Y en la misma nota establece el contraste con los llaneros: “… el equipaje no les estorba, porque todos están en cueros, y las subsistencias no les dan cuidados porque viven sanos y robustos con la carne; hacen movimientos rápidos y felices que no pueden evitarse por más esfuerzos que en las marchas hagan nuestros soldados. Los llaneros se arrojan a caballo desde la barranca del río, con la silla en la cabeza y la lanza en la boca, y pasan dos o tres mil caballos en un cuarto de hora como si pasasen por un ancho puente, sin temor de ahogarse, ni perder el armamento ni la ropa. De esta manera, fatigan las columnas que les persiguen en marchas las más penosas que pueden darse, se pierden en pocos días un gran número de soldados que enferman en aquel pantanoso terreno y cuando consideran estas bajas y el cansancio e inutilidad de nuestros caballos que no tienen donde repararse, vienen a atacarnos o esperan el combate, como sucedió el 27 de enero de este año (1817) en la sabana de Mucuritas, donde el Brigadier La Torre, que los perseguía desde Casanare (sobre 150 leguas) apenas pudo hacer más que resistir el ímpetu de su numerosa caballería"

16 de marzo de 2011

Las Misiones del Llano

Las misiones franciscanas, dominicas, jesuíticas en el llano venezolano y la orinoquia fueron fundamentales para el poblamiento de esas apartadas zonas del país; con la persuación de aquellos señores de hábito y barba o mediante al compulsión y la fuerza armada, fueron reducidos los indígenas en centros misionales donde también coercitivamente se les iba despojando de su cultura ancestral; se les prohibía el culto a sus ídolos, hablar en sus lenguas –solo el español era aceptado-, se les obligó a aceptar una nueva religión, otros dioses, adquirir otras costumbres y a vivir en “policía”, es decir, con la conducta arreglada a los patrones de conducta del hispano invasor de sus territorios. Con la cruz y la espada fueron reduciéndose los pueblos de indígenas y otro tanto se iban despoblando luego de agredir a los sacerdotes, cansados de sus imposiciones. Muchos de ellos fueron objeto de atentados, perecieron con el formidable veneno de sus flechas impregnadas de curare o apaleados por sus terribles macanas; sin embargo insistieron en su tarea misional encomendándose a Dios, a quien servían irrestrictamente y de él aceptaban su destino.

Las misiones comenzaron una primera etapa de evangelización hacia 1658, que se mantuvo hasta 1678; luego vendrían otras seis etapas, hasta culminar su actividad en el lapso entre 1800 y 1820, cuando el régimen español estaba en sus estertores”.

(….) De esta manera surgieron en el Guárico, Apure, Cojedes y Portuguesa pueblos de misión. En el Guárico mencionamos entre otros a Calabozo, la Misión de Los Angeles, Guardatinajas, Camaguán, San Gerónimo de Guayabal; en Apure a San Fernando, Arichuna, Cunaviche, San Rafael de Atamaica, San Juan de Payara, Achaguas, Mantecal, etc.”

En esos tiempos se habían formado grandes y famosos latifundios en el llano guariqueño, entre los que se encontraban La Candelaria, La Rubiera, Banco Largo, San Pablo, Carrizal, La Cruz, San Andrés, Alcornocal, Guatarama, San Gerónimo, etc., que se convirtieron en centros de producción de ganado, cuero, queso, entre otros, que abastecían las grandes ciudades de entonces.

Con todos los abusos o errores que pudieron haber cometido los misioneros con nuestros indígenas, se debe a ellos, sin duda el poblamiento de las tierras llaneras, así como un poco de orden y protección a las poblaciones, pues se impusieron sobre la voluntad de los hacendados poderosos, a quienes no convenía la formación de pueblos en sus tierras, que les impedirían seguir maltratando indígenas, abusando de sus mujeres y negociando su ganado y tierras .

Tomado de Orígenes de Camaguán – Oldman Botello

Victor Morillo- El Tricolor de Venezuela. Entrada 1/2

Hacer una reseña biográfica de Victor Morillo, no representa dificultad alguna, pues abunda información sobre éste hombre que tanto ha aportado a nuestra Venezuela. 

Sin embargo, como una nota especial, queremos romper con la forma en que hemos venido desarrollando las biografías de tantos insignes venezolanos, trascribiendo las palabras a él dirigidas por el gran poeta Victor Vera Morales, y que fueron tomadas del Blog del Tricolor de Venezuela

"Víctor Morillo, un hermano espiritual": Víctor Morillo es un hombre parecido a la esperanza y siempre ha militado en las filas de la constancia y la dignidad venezolana. Me siento hermano espiritual de este valioso personaje, quien ha dedicado toda su vida a interpretar la poesía que algunos hombres mágicos escriben. Ya el gran Manuel Rodríguez Cárdenas escribió que los declamadores eran los cirineos de los poetas.
Me tocó vivir de cerca el nacimiento de Víctor en el famoso "Retablo de Maravillas" del Ministerio del Trabajo, allá por los años cincuenta y, luego compartí con él largas temporadas en el programa radiofónico "Brindis a Venezuela", un espacio lleno de fervor nacionalista que fue transmitido por Radiodifusora Venezuela, una década tras otra, sumando adhesiones y sembrando amor legítimo por nuestro terruño. Mi verdadera e invariable amistad con el gran Víctor data de esa época. El diario contacto personal me dio oportunidad de conocerlo en profundidad: desprendido, noblote, pasional en su amor por la Patria de Bolívar, rebelde, batallador y, en el fondo, un niño grande, el niño grande, el niño anciano de que hablaba Pablo Ruiz Picasso.
¿Cómo olvidar a "Brindis a Venezuela"?. Aquello fue una suma de personajes imborrables: Juvenal Sarmiento, Luis Edgardo Ramírez, Domingo Javier Istúriz, Antonio José Marcano, Foción Serrano, Pedro Montes, Alfredo Acuña Zapata, Francisco Guédez Martínez, José Correa, Esteban Parra, Pablo Sosa Guzmán y otros que escapan a mi memoria. En 1.956, en pleno apogeo dictactorial, con mucho valor y dignidad, Víctor tuvo el gesto de grabar mi poema "Adiós Alarico Gómez" y otros versos de mi cosecha que se hicieron muy populares en su recia voz.

Como artista hay un rasgo que sobresale en su personalidad: la versatilidad. Igual le da un poema negroide que otro sabor a llano. Maneja con facilidad el acuarelismo, el sonido de los tambores, la fina voz del arpa, el ritmo y el baile que dan vida y engrandecen los versos. Es evidente que la figura de Víctor Morillo vive y palpita en el alma nacional. Ha recorrido de uno a otro confín la geografía patria, llevando siempre su mensaje alentador y humano de todos los poetas de nuestra América. Es incansable en la difusión de nuestra identidad y de nuestros valores, que muchas veces son golpeados por intereses mezquinos.

En esta oportunidad, cuando ha surgido la feliz iniciativa de recoger en un volumen la síntesis del ser y el acontecer del gran Víctor Morillo, saludo con toda mi fuerza y toda mi amistad a este declamador caraqueño, que le ha dado grandeza y valor luminoso a la poesía en el corazón del Continente Americano que se hermana, a través de su voz, con el resto del mundo, dentro de una forma muy personal y auténtica de interpretar cantos y versos, que rondan por el aire de todos los tiempos.

Reciba mi querido Indio Víctor, un abrazo de hermano espiritual. Víctor Vera Morales

Colocaremos, como muestra de la declamación de este artista, el poema FANTASIA CRIOLLA, de  Santos Guevara:

FANTASIA CRIOLLA
Autor: Santos Guevara
Declama: Víctor Morillo
Por el camino trochando
Viene una copla sedienta
Y un arrendajo travieso
Sobre una palma se acuesta
Un grito faramallero
De una garganta revienta
Mientras el cuatro realengo
Se va colando en la fiesta
La maraca quisquillosa
Se agita en la mano tensa
Y el arpa con su bordón
Va gimiendo en cada cuerda
El catador en su alarde
Se agita y fanfarronea
Y la negra Maria Luisa
Que es ola, viento y marea
Al son de la gritería
Se sacude y semenea
Como palma en mes de mayo
Cuando la brisa ventea
¡Tóqueme esa arpa compae!
Venga a quitarme este sueño
Que oyendo un golpe apureño
Mi amargura se distrae
Y mi pecho se encabrita
Y en la ternura se cae
Eso dice entre la sala
Al son de los merecures
Un zambo del Alto Apure
De garrote y pañolón

¡Ven acá Petra Asunción!
¡Dame un beso de esa boca!
Que ya esa fruta provoca
Y revienta la sazón
Soy macho y a nadie temo
Y el que no le guste el son
Que sepa que en su melao
No soy miel ni papelón
Y si vine a este corrío
Fue por pura pretensión
Para que sepan toiticos
Que no soy mango pintón
Si alguien quiere tragarme
Se va a morir atorao
Porque soy mas jeringoso
Que el verde plátano asao
Y si es cantador
Que salga al primer golpe restito
Y en el caso de que sea
Guarapo mal endulzao
Que me traiga la paleta
Para batirle el melao.
Yo soy el zambo Manuel
El del sombrero de lao
El que siempre en las galleras
Esun gallo alebrestao
El que vuelve a las mujeres
Gallinero alborotao
El que es sobrino de Quirpa
Y ahijado de Juan Parao
El siempre anda diciendo
En cada patio enredal
Luciendo el sombrero ancho
Y el traje bien aplanchao.