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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

11 de diciembre de 2011

El Galerón Llanero en Colombia (2/2)

Queremos completar el tema sobre el Galerón Llanero, ofreciendo  las características del mismo en el hermano país, de acuerdo a la opinión y estudio de  Guillermo Abadía Morales, folclorista colombiano:

Galerón es el nombre que reciben algunos “corridos” que se usan en el canto para acompañar las faenas de vaquería o manejo de reses vacunas; en ellos es de rigor la rima consonante y obligada en terminación silábica de “ao” para obtener un buen efecto en la cadencia de la voz que prolonga el canto para dar tiempo a que el cantador piense el verso siguiente, en la improvisación y para prestar un factor de monotonía útil en la labor, pues el ganado se acostumbra al calderón del grito en “ao”. Estas cadencias en “ao” prolongadas a cada dos versos, producen un efecto de atención por acostumbramiento del oído de los ganados.

La función u objetivo de los galerones como cantos de labor en la llanura se explica: por semejanza con los cantos de labor, por ejemplo los usados para unificar el esfuerzo colectivo en trabajos físicos como el de remar en las embarcaciones llamadas “galeras”; históricamente sabemos que en las épocas de la Conquista y Colonia eran frecuentes las condenas “a galeras”, esto es, que por motivos de delincuencia y más por razones de índole religiosa y política, muchas gentes que en ciertos casos no eran delincuentes vulgares, sino personas pacíficas, honorables y virtuosas, eran condenadas al trabajo ignominioso de remar en las embarcaciones llamadas “galeras”. Estas eran movidas por muchos pares de remos que estaban manejados por los presidiarios obligados a remar sin sosiego a fuerza de látigo; estos “galeotes” acompasaban su trabajo a cantos monótonos que eran los cantos de galeras. Es sabido que muchos de ellos al acercarse a tierra, aprovechaban cualquier oportunidad para escapar o se rebelaban contra los capataces y huían a nado hacia la orilla. Estos prófugos de galeras, una vez en tierra, no podían permanecer en las ciudades o lugares poblados que por lo general estaban provistos de justicia, es decir, de autoridades que les descubrían prontamente. Así, lo más razonable era huir de los centros y trasladarse a regiones solitarias en las cuales hallaban libertad y aún trabajo; región ideal para tal empresa era la de los Llanos Orientales que se hallaban relativamente cerca de la capital de la Nueva Granada. Allí, por razones de carácter económico tan poderosas como la existencia de inmensas extensiones de pastos naturales, prosperó rápidamente el oficio del manejo de ganados. Entonces, muchos de los cantos de galeras, indudablemente llamados “galerones” eran recordados por los fugitivos nombrados, pero se aplicaban ya, como es obvio, no al antiguo oficio, sino al nuevo trabajo de la vaquería. De tal modo el antiguo ritmo del golpear de los remos se transformó al ritmo del galope de los caballos, ya que la labor ganadera exigía este vehículo natural. Muy probablemente se conservó el nombre de galerones de los viejos cantos, para los del oficio nuevo y así surgió el galerón llanero, cuyas características de letra ya se indicaron y cuyo ritmo ya era otro.

Otra tesis sobre el particular, recientemente expuesta por nosotros es la que establece que, así como en la pampa argentina se llamaban “galeras” las comitivas o convoyes de carretas que viajaban a través de enormes extensiones de pampa, los cantos que amenizaban el viaje de las carretas o galeras pudieron llamarse “galerones”; por semejanza con estos cantos de pampa, pudieron llamarse así también nuestros cantos de los Llanos.

Abundantes son las letras de los galerones, ya de origen colombiano, ya de venezolano, pues en la llanura no se establece gran diferencia entre los llaneros de Colombia y los del país hermano. Entre los galerones más conocidos está el colombiano de “Ladislao” que ha sido tomado parcialmente como de otras regiones del país. El texto original es éste:

Yo nací en los mismos llanos
y me llamo Ladislao,
y soy un turpial po´el pico
y un tigre por lo rayao;
con una soga en la mano
y un garrote encabuyao
yo soy más bravo quiun toro
y más ágil quiun venao.
Y aquel que no lo creyera
que se salga de contao
para probarle que soy
un hombre requetemplao.
De los hijos de mi taita
yo salí al más avispao
yo fui el que le dio la muerte
al plátano verde asao.
Y el maistro que me enseñó
me enseñó bien enseñao:
me dijo que no cantara
con ningún encalambrao.
A mí me gustan las cosas
a que estoy acostumbrao:
el plomo por lo liviano
y el corcho por lo pesao.
Yo me resbalo en lo seco
y me paro en lo mojao.
También me dijo mi mama
que no fuera enamorao,
pero viendo una muchacha
me le voy de medio lao
como el toro a la novilla,
como la garza al pescao,
como el sapo a la sapita,
como la vieja al cacao,
como el calentano al queso,
como el indio al máiz tostao.
Y si llegara a morirme
no me entierren en sagrao,
entiérrenme en un llanito
donde me pise el ganao;
déjenme una mano afuera
y un letrero colorao
pa que no digan las gentes
que aquí murió un desgraciao:
no murió de calentura
ni de dolor de costao;
murió de cacho de toro
que es un mal desesperao.

En algunas compilaciones de folklore literario figura como colombiano un galerón llamado “En los llanos del setenta”, publicado incompleto, y con muchos versos del Ladislao; como los Llanos del Setenta son en Venezuela, resulta muy probable que este galerón sea venezolano, al menos que estuviera escrito o ideado por un colombiano que hubiera vivido en dichos llanos venezolanos. Lo transcribimos en la versión más completa que conocemos:

En los llanos del setenta
donde se colea ganao
me dieron para mi silla
un caballito melao;
me lo dieron por maluco,
me salió requetemplao
y con él logré tumbar
toros del cacho voltiao.
En una tienta de arriba
del fundo de Estanislao
me topé con una moza
de talle pintiparao:
tenía los ojos barcinos
y el cuello despechugao
y le gustaban las tientas
cómo la sal al ganao.
Yo le dije al mayordomo
que me tenía contratao:
écheme ese toro ajuera
del espinazo bragao
hijo de la vaca mora
y el toro rabipelao,
pa sacarle aquí una suerte
con esta señora al lao.
Al animal me le abrí
con el trapo desdoblao;
le saqué cuarenta lances
y lo dejé arrodillao;
lo cogí por la coleta
y le dí contra el cercao;
tres costillas le quebré
y lo dejé mancornao
con los cuartos en las ancas
y el espinazo quebrao.
Y el mayordomo me dijo:
no me maltrate el ganao.
Yo le dije al mayordomo:
así se colea ganao.
Y el mayordomo me dijo:
usté ya vendrá almorzao;
Yo le dije al mayordomo,
apenas desayunao:
cuatro platos de cuchuco,
un almú de máiz tostao,
tres tazas de güevos tibios,
una ración de pescao,
tres costillas de marrano
y una totuma 'e cacao;
cuando me lo dan lo trago,
y sinó, aguanto callao.
Me llaman “cuarenta muelas”
y a nadie las he mostrao,
y el día que yo las mostrare
se ha de ver el sol clisao,
la luna chorreando sangre
y el mundo todo trocao:
las nubes echando chispas,
los cerros esvolcanáos,
las lagunas de parriba
y los ríos evaporáos,
los astros todos regüeltos
y el mesmo Dios asustao.
No más esta mesma tarde
cuando iba pal otro lao,
con el ruidaje 'e las muelas
s' esbarajustó el ganao.

Hay en el repertorio popular una pieza escrita por el músico Alejandro Wills y llamada “Galerón Llanero” con letra ambigua de coplerío y un mote de octosílabos y heptasílabos alternados que reza: “aguas que lloviendo vienen..., etc.” y de un estribillo de tres versos pentasílabos y dos trisílabos alternados con hexa y heptasílabo, respectivamente. Como se ve, es una estructura caprichosa que en el texto literario no corresponde a los galerones normales; tampoco en la parte musical pues, como es sabido, Wills tomó de base un joropo aragüeño (Venezuela) antiguo, llamado precisamente “El Araguato” y que tenía curiosamente la misma estructura de un viejo torbellino colombiano llamado “El Rodeo”.

Hay, pues, similitud con el de Wills y casi identidad con el joropo aragüeño. De todo podemos deducir que Wills conoció ambos modelos pero su galerón llanero no es galerón sino joropo en ritmo de galope y con influjo de torbellino.

Siendo el galerón esencialmente un canto, no es bien fundado el idearle una coreografía especial. Ya hemos dicho que su ritmo básico es el del joropo y por tanto, como quiera que al cantar un galerón no en su desarrollo funcional que es el manejo de ganados (canto de vaquería) sino en el sosiego de las estancias o casas de hatos y se desea bailar a su són, no puede hacerse cosa distinta de ejecutar las figuras del joropo. Las nuevas coreografías ideadas surgieron –a nuestro entender– por los años de 1937 a 38 cuando el supuesto galerón de Wills se puso en boga y los coreógrafos, con la mejor buena voluntad, se decidieron a –acondicionarle una planimetría y unos juegos estereométricos completamente convencionales que tienen más las características de un pequeño “ballet” que de un baile popular. Partieron de la base de las figuras del joropo, cosa que no estaba desacertada, pero le acomodaron una serie de “contrapunteos” de tacones, golpes de fusta y “flamenquerías” que nunca se vieron en la vida de la llanura oriental. La demostración más clara de esta tesis se halla en la circunstancia de que sin excepción los bailarines de galerón no utilizan en Colombia sino la música patrón de estas coreografías que fue el supuesto galerón llanero de Wills."
 Tomado de El Abedul

Les ofrecemos un video del Galerón Llanero de Wills, el cual, en efecto es una mezcla de música folclórica e incluye introducción  e intermedios con "El Araguato" del joropo central venezolano. La coreografía tiene varias figuras del Joropo Llanero, sin embargo la ropa y algunas partes del baile,  representan mas bien  danza folclórica




ENTRADAS RELACIONADAS: EL GALERON LLANERO (1/2)

6 de diciembre de 2011

Calabocito con el Toro-Luis Alberto Crespo


Entonces, en medio del remolino de crines y de ancas, la mirada arreadora, acostumbrada a distinguir con un simple parpadeo la estirpe que se oculta en las bestias de las vastedades de Camaguán, estrechó un potro overo, patas blancas, que arqueaba el cuello con mucho lujo y hacía como un venado espantado. Medía seis cuartas de alzada, altura desusada en un caballo criollo. Fue una aparición en el desorden de brazos, sogas, humareda. Cuando quedó solo, el joven alazán mostró su verdadera apariencia. Estaba ahora como un ídolo de oro en el centro de la vastedad. “Ese es”, dijeron los dos amigos sin decírselo. Aquel día-ni uno ni otro podía saberlo-había comenzado la fama de un caballo y la de un hombre.

Las sabanas de Alberto Villasana en Corozo Pando esperaban al potro con sus novillos ariscos y sus espinazos de monte. Su dueño no sabe cuando empezaron las primeras lecciones de destreza, pero nunca olvida la vez que aquel potro de tres años alcanzó en el barajuste del ganado al toro más veloz. Valiente, sabía entendérselas con la fiereza de los bichos sardos y las puyas de los cachaleros negros. Fermín González, maestro de jinetes, y el propio Villasana comenzaron a colear en él, de madrina a madrina, en los apartes. Su arrancada era impetuosa y atendía a la más breve señal de la rienda para detenerse, perfilado siempre, reclamando horizonte
-Siempre ha sido un caballo puertero-. Es su mejor condición.

El linaje de los Aguilera, sabe que quiere decir Villasana. El primero de ellos, Sergio, ganó en él varias copas. Se lo llevó a Los Cortijos. Pero todavía no le dicen “Calabocito”. No hasta que lleguen los hermanos Herrera, David, Moisés, Daniel, Nauman, Chulé. Son ellos quienes avientan su nombre por todas las mangas de Venezuela. Y su fama en el coso y en el filo e´lomo, mientras Cheo Hernández Prisco lo anda pregonando en un golpe llanero donde le pide a Dios un caballo imposible.

Su verdadera grandeza comenzó en Calabozo. Lo reclamaban para acrecentar su nombradía los mejores coleadores de las categorías “A”, “B”, “C” y la de los veteranos
Ahora es 1978: “Calabocito” pelea duro para que sea suyo el campeonato C de Valle de la Pascua y del alto Guárico, regresa como campeón "saque de puerta" y como el mejor caballo de la controversia. Jesús Aguilera era su jinete: un campeón para un campeón. Su historia de coleador estará siempre escrita en el corazón de este caballo.

Llaman a colear en los Juegos Nacionales de San Cristóbal. El alazán volantón se recuesta a la pared del coso: ni los cuarto e´ milla de hombros y ancas de guerreros consiguen apartarlo de la puerta por donde sale el toro loco, puyado desde atrás con la garrocha. “Calabocito" “soporta de nuevo en su lomo al negro Escobar, pero esta vez como campeón nacional. Lo ganó en San Felipe donde los buenos coleadores no caben en los pueblos.

A Barinas le gusta ver colear bien recio. Los coleadores que se atreven a entrar a la manga de la ciudad son de mucha brega y mucho coraje. Y andan bien remontados: sus caballos viven en el pajarillo, en el seis numerado y en el pasaje. A Barinas le gusta ver colear a todos los coleadores, los de las tres categorías. “Calabocito” prestó su señorío en cada una de ellas. Jesús Aguilera lo ensilló, casi no tuvo tiempo de aflojarle la cincha. Y fue el nuevo campeón. Hizo 9 puntos en él y otros 7 en “Talento”, el estupendo y malogrado caballo del negro Carreño.

El caballo y los Aguilera, cogen ahora el trillo que va para Apure. En la manga “Vuelvan Caras” de San Fernando quieren saber quién será el campeón de la categoría C. Los coleadores se aprietan en la puerta del coso. No cabe más nadie en las talanqueras. Y se escucha al Carrao, a Nelson Morales, a José Alí Nieves en los micrófonos y en la inmensidad. Uno de los Aguilera, Miguel, pretende arrebatar el título sin prestarle atención a sus 15 años, No pudo, pero la derrota dura poco.

-Miguel se llevó a “Calabocito” a Guanare y quedó sub-campeón. En 1980 se fue con él a los Juegos Juveniles Nacionales de Ciudad Bolívar. De nuevo quedó subcampeón. “Calabocito “ fue designado el mejor caballo de la competencia

De pronto, la corona de uno de sus cascos mostró la desgracia de la “sortija” y “Calabocito” no pudo competir en los campeonatos A y B. Mientras sanaba, su leyenda atizaba la nostalgia de su regreso y apenas empezó de nuevo a barquinear, Miguel Aguilera se metió con él a guerrear en el campeonato C de Barinas. Y por fin fue campeón. Anduvo en el caballo los cuatros días que duró la refriega. A “Calabocito” lo llamaron el mejor caballo del campeonato.

Villasana pide la palabra:
-En Barinas repite la hazaña de Cumanacoa: le saca 5 puntos a un toro, esta vez todos válidos.
Cuando se muera lo voy a devolver a su tierra, al llano. Lo dejaré en la sabana para que los zamuros y los caricaris se lo lleven. Ese será su entierro. El que hubiera querido se me hablara."  Tomado de Llano de Hombres, Luis Alberto Crespo


Acompañamos esta entrada con dos canciones del Coplero Coleador, Cheo Hernández Prisco, que mencionan a Calabocito. La primera, es en honor a Jesús Aguilera, coleador campeón muy conocido. La segunda, menciona caballos que fueron leyendas en el mundo del coleo:

Guariqueño coleador, Guariqueño coleador
De recia casta bravía
Orgullo e´ la patria mía
Del coleo gran defensor
Ya no tienes contendor
En mangas de Venezuela
Con tu coleada certera, anda certera
No hay toro que no se caiga
Y aquel que contigo salga, anda Jesús
Se angustia y se desespera

Siendo apena un infantil, un infantil
Demostraste tu bravura
Cuando sobre tu montura
Mucho hiciste sentir
Y ya se veía venir
Con el correr de los años
que tú sobre de un caballo, ay de un caballo
Tenías el padrote lejos
Cuando fuiste el primero, bien lo recuerdo,
apenas era un chavalo

El año setentisiete, el año setenta y siete
se muestra muy entusiasta
y en la cuidad de La Pascua
los coleadores prometen
pero tú con buena suerte
en lomo e´ Calabocito
llegaste de primerito, llegaste de primerito
para complacer tu público
y se llenaron de júbilo, anda de júbilo
los grandes y los chiquitos.

Representó a Venezuela, a Venezuela
en la tierra e´ los manitos
allí siendo un jovencito
Fue lo mejor de mi tierra
José Francisco Contreras
me contaba a su regreso
tenemos un gran prospecto, ay prospecto
en el coleo nacional
muy lejos debe llegar, debe llegar
tiene fuerza y gran talento.

 Luego de un año después, año después
en otra categoría
demostraste tu valía
en un campeonato B
de primerito otra vez
tu nombre seguía sonando
y tus dos nobles caballo, allá en Barinas
Calabocito y Talento
infundieron el respeto, ay el respeto
de los que estaban coleando.
Campeonato de campeones, ay de campeones
lo máximo en coleadera
allí van todas estrellas
en los caballos mejores
Adornan con sus amores
Nuestra mujer provinciana
Jesús de nuevo en Charanga, anda en Charanga
les gana de punta a punta
y su público disfruta, anda disfruta
ese gran triunfo en la manga

En un campeonato A, bien lo recuerdo
en la capital de Aragua
Van crecidas sus agallas,
su fuerza y su voluntad,
pues le quería demostrar
a todos sus compañeros
que en los lomos de Río Negro, ay de Rio Negro
volverías a ser campeón
y te rindieron honor, anda mi honor
toditos lo guariqueños

Luego dos años después, anda después.
y para el ochenta y seis,
de nuevo vuelves a ser
el coleador del pasado
Valencia con gran agrado
desde el jueves hasta el domingo
te ve colear en el Chingo, anda en el Chingo
Guajiro y María Conchita
Y las muchachas bonitas, muchachas bonitas
gozan el triunfo contigo

Sigue su racha triunfal, anda triunfal
y para el ochenta y siete
vuelve a Barinas
y se mete de nuevo en primer lugar
yo te quiero preguntar
en una forma sincera
que diría Sergio Aguilera, Sergio Aguilera
en el preciso momento
estaría súper contento, súper contento
disfrutando a su manera.

Ahora en la "Juan Canelón", Juan Canelón
todo el mundo se decía
volverá la dinastía
del este tremendo campeón
muchos me dan la razón
y yo comparto con ellos
Diablo Rojo y Mira Lejos, ay Mira Lejos
María Conchita su yegua
en un final del leyenda
en el caballo Martín
tumbaste a los punteros.


























































Le voy a pedir a Dios,
algo que no le he pedido
un caballo como éste
que a continuación describo
Que sea bien bueno en la puerta, ay en la puerta
Como el Caballo Amarillo
Que pase como El Perico
y del Cuerpo lo agresivo
La rienda de Continente,
la veteranía de Peca
Que tenga la valentía, la valentía
que tuvo el caballo Flecha
Que anduvo de manga en manga
jamás se huyó de la puerta
fue apodado el rey del coso
por su sobrada vergüenza.

Parecido a Tio Conejo,
Pa´ agarrá toro en el suelo
Que aparte los pelotones
como lo hacia Mono Negro
que se parezca a Martillo, anda a Martillo
en las zanjas y vaqueros
también como Gallo Tombo
bueno pa´ cualquier terreno.

Nota: si algunos de los nombres de los caballos no los entiendo bien en la canción. Si algún lector detecta algún error, agradecemos nos lo informe para efectuar las correcciones pertinentes
Que sea del color de Furia
y doble como el Papito
Brioso como Prefectura
Guapo como Rivalito
Que tenga la resistencia,
igual a Calabocito
y que sea como el Canelo
para colear de a peacito
Que sea ligero y capaz
como lo fue Rumazón
tan igual a Rey Dormido
en lo guapo y bregador
que se parezca a Chubasco, anda a Chubasco
que pasando era un señor
que tenga la inteligencia
la que tenia Trago e Ron
Que sea igualito a Cocuy
el alazán monaguense
murió en los cachos de un toro
por ser tan bueno y valiente
tan igual al Dictador, al Dictador
que lo hirieron mortalmente
Matracazo y el Gitano
tuvieron la misma suerte.

Que sea bonito y sobrado
como aquel Viejo Gabán
el porte como el del Chicle
de tamaño regular
a ir como Cascabel , ay Cascabel
que nunca tuvo rival
igual al Perico Viejo
macho para rematar
Que sea como Ventarrón
bueno para recolear
la fuerza de Curazao
por si me toca bochar
Así quisiera un caballo, anda un caballo
a ver quién me va a ganar
pa´ reirme de los otros
donde yo vaya a colear.

5 de diciembre de 2011

El Catire Páez y la Música

Nos cuenta Ño Aguedo,  esta interesante historia:

"Hace un poco mas de 50 años, estando joven todavía, viajaba yo por el río Apure en el vapor Arauca y allá en el Alto Apure trabé amistad con un anciano que para aquellos días pisaba en los 112 años, de apellido Vásquez -su nombre no recuerdo- fue sargento primero de la caballería de Páez. Odiaba al Libertador. Lo llamaba “Ño Bolívar” y adoraba al General Páez. Ellos luchaban hasta triunfar o morir por su país, esa era la consigna. Se convertían en demonios al entrar en la lucha lanza en ristre, al recordar que triunfaban o morían por su país y por Páez.

La palabra país la pronunciaban “pai” y la palabra Páez, la pronunciaban “pai”. Era igual. Para ellos su país era “pai” y “pai” era Venezuela.

Ellos creían que su país y Páez eran una misma cosa al pronunciarlo.

En las vísperas de grandes batallas, el General Páez compraba, donde estuviera más cerca, toda la existencia de aguardiente que hubiere y muy temprano empezaba la parranda, en un rancho familiar o bajo la sombra de un corpulento samán, bailaban unos con otros si no habían mujeres y cantaban “verbo a verbo” (hoy se llama contrapunteo) y Páez tomaba parte en el torneo, pues era tenor y cuatrista de primera; allí cantando se desafiaban para cuando llegara el momento del combate, quien demostraría más valor y mayor agilidad ante los españoles, entraban al combate bajo la inspiración de la música del arpa, recordando “el galerón”, “el seis por derecho”, “el seis numerao”, “la guacharaca”, o la sabrosa “chipola”. Esos cantares eran para ellos el himno de “pai”. Luchaban hasta morir o vencer porque estaban seguros que el "pai” estaba con ellos y los veía”. 

Cuando la reina de Inglaterra, mandó un comandante inglés para que le informara la causa de los grandes triunfos de los criollos sobre los ejércitos disciplinados y bien preparados de España, en su informe le decía: “ en el campamento no se sabe quién es el jefe o el subalterno, pero al empezar el combate, el superior da las órdenes y el subalterno las cumple, sin pasar a considerar las circunstancias buenas o malas que le toquen en suerte y con la presteza, el valor y la disciplina, que ojalá tuvieran nuestros soldados de Europa. Luchan como demonios. Son invencibles aún con hambre desnudos y sin dormir”. El ignoraba que todo se debía a la inspiración de la música del arpa y el supremo amor por el “pai”.

Me contó el viejito Vásquez, que el General Páez, nombró una comisión permanente para cuidar de la música, compuesta por el arpista, el guitarrero, el maraquero y dos cantadores, después de una noche de parranda y mientras el general daba las órdenes para entrar en combate, la “comisión de la música” le quitaba las clavijas al arpa y junto con las cuerdas, las guardaba en las “bolsas de la silla”, si las tenía, si no, en una bolsa de cuero a salvo de las lluvias, entonces forraban el arpa en dos cueros blandos cosidos con tiras de los mismos cueros a prueba de lluvias y de animales que pudieran deteriorar la madera y la llevaban a lo más intrincado de la selva y la escondían allí. El guitarrero envolvía su cuatro en un gran pañuelo de madrás, se lo ponía a la espalda y en el pecho hacía el nudo y así lo llevaba por todas partes; muchas veces después de un combate aparecía muerto y si la guitarra estaba en buenas condiciones, la recogían y otro ocupaba su lugar. El maraquero metía las maracas dentro del arpa y otro par llevaba consigo que recogía alguno después del combate, si aparecía muerto. Así el arpa, el cuatro y las maracas, contribuyeron en gran manera a enardecer el coraje de los hombres que dieron su sangre y su vida por la independencia de la patria venezolana y de América"

3 de diciembre de 2011

Refranes y expresiones del hablar cotidiano del llanero apureño

A continuación les ofrecemos algunas expresiones del hablar cotidiano antiguo del llanero. Algunas probablemente se usan todavía aunque yo honestamente no las había escuchado. Son una recopilación tomada del Diario de Un Llanero de Antonio José Torrealba.

Más maluco que aguardiente con quinina:
La quinina o chinchona, es un alcaloide natural, blanco y cristalino, con propiedades antipiréticas, antipalúdicas y analgésicas. Tiene un sabor muy amargo. Fue muy utilizado en los tiempos del paludismo endémico en Venezuela.

Lo que ha de verse, no se porfía
No requiere mayor explicación esta expresión. Recordemos que porfiar es disputar e insistir en algo obstinadamente y con tenacidad. Con esa expresión, se corta la posible discusión, dejando todo en manos de la comprobación posterior.

Tanto cuero bueno y mi mandador sin correa
El Mandador es una especie de látigo de cuero para arriar. “Yo lo amarraba en la cabeza e´ la silla cuando apartaba novillas, toros, vacas y becerros, cuántos caballos arrié con el mandador”, dice la canción de Joel Hernandez.
En cuanto a la expresión, implica ver abundancia de algo frente a la propia necesidad

Está encimita como batata en médano y en la conchita como arica en cardón
La batata es un tubérculo que al parecer que se da en condiciones muy pobres. Otro refrán conocido es “en conuco viejo nunca faltan batatas”.
La segunda parte, aunque no le visto ni comprobado, releja que las aricas (abejas que producen una miel muy apreciada en el llano), ponen su colmena superficialmente en los cardones por las espinas que éstos poseen en toda su superficie.

El que de miedo se muere, de bosta y cagajones le hacen el entierro
Aunque no me gusta mucho el término que compone esta expresión, en el medio llanero no tiene connotación de mala palabra, pues forma parte del léxico coloquial común. La expresión tiene que ver con la consecuencia lógica de ciertas actitudes.

Ser como cagajón prendido, nadie sabe si tiene fuego, sino el que le pone el pié descalzo arriba. No he tenido la oportunidad de ver lo que describe la expresión, imagino que es equivalente a un tizón encendido cuya apariencia definitivamente no refleja que esté caliente.

Marisela en Doña Bárbara (3/3)


Iniciaremos la entrada final del tema de Marisela, con un poema de Victor Vera Morales:

MARISELA 
Marisela, es la cadencia
Del ritmo que no se ha dao
Es capacho parrandero
En el joropo tramao.
Es ternura que en la brisa
Deja el rescoldo sembrao.
Es palmera que da sombra
Cuando el sol no se ha ocultao
Y es olor sabroso y tierno
Que tiene el jazmín floreao

Marisela, es dulce nombre
Que me tiene enamorao
Porque lleva en su sonido
Al cuatro bien enlazao.

Porque es arrullo en la palma
Del lucero trasnochao,
Porque es el arpa sonora
Que me suena en el costao
Cuando voy por la llanura
Soñando medio cansao.

Marisela, es la guitarrra
Del que vive emparrandao,
Es el agua que se bebe
Cuando uno está bien rascao.
Es la voz del cabrestero
Cuando va arriando el ganao;
Es paraulata mañosa
Que nunca la han agarrao
Y es la esperanza que busca
El hombre mas renombrao.

Marisela, es flor abierta
En el llano desolao
Es perfume que se pierde
En pajonal resecao.
Marisela, es la muchacha
Que nunca nadie ha besao
Porque es arisca y ligera
Como el paso del venao,
Y es el símbolo perenne
Que está en mi tierra sembrao.


Marisela mira y camina hacia esta llanura, el Cajón de Arauca Apureño!!!!

Este personaje, nos lo presenta inicialmente Don Rómulo Gallegos, como una muchacha de gran belleza,  arisca y dulce a la vez y totalmente analfabeta,  que vive con su padre alcohólico Lorenzo Barquero privada de las más elementales condiciones de una vida civilizada.

La magia del personaje es precisamente su transformación. El autor, coloca en el protagonista, Santos Luzardo, la tarea de llevar el progreso a la llanura de Altamira y dentro de esa tarea asume éste personaje, el compromiso de tallar el diamante en bruto que es Marisela y de rescatarla de la barbarie en que vive.

Marisela contrasta radicalmente como personaje, con su madre Doña Bárbara y en ella, el autor muestra la virtud y la inocencia frente a la maldad y la avaricia, el amor frente al odio. Marisela es un personaje fresco, puro, alegre, sencillo y confiado, es la esperanza del futuro de la mujer del campo. Es el personaje que equilibra los bajos instintos que se muestran en varios personajes de la novela.

El Monumento a Marisela, ubicado en pleno cajón de Arauca, es una bellísima escultura de Manuel de la Fuente, erigida durante la administración de Jaime Lusinchi que en cada lado de su base tiene una placa alusiva a la obra literaria y al personaje: A MARISELA, RESCATADA DE LA BARBARIE POR VIRTUD DEL AMOR Y DE LA VOLUNTAD CIVILIZADORA- En la otra cara tiene escrito: Y DESAPARECE DEL ARAUCA EL NOMBRE DEL MIEDO Y TODO VUELVE A SER ALTAMIRA. –DOÑA BÁRBARA-RÓMULO GALLEGOS.

Es una estatua preciosa, con mucho movimiento, colocada en la cima de unas escaleras, desde donde se pueden divisar 360°de sabana infinita. Considero que el artista logró plasmar en su trabajo la belleza, autenticidad y valor del personaje.

Luce como caminando hacia el inmenso paisaje que tiene frente a sí, pareciera que el viento agita sus cabellos, mira ligeramente hacia el cielo y muestra sus brazos caídos a ambos lados de su cuerpo con las manos abiertas, como adentrándose en el futuro sin temor ni resistencia. 
 











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JUEGO DE MARISELAGOLPE DE MARISELA; MARISELA EN ROMULO GALLEGOS

MANUEL DE LA FUENTE
Artista gaditano (Cádiz, 1932) - Mérida (2010). Se hizo merideño desde 1959. Fue profesor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Los Andes. Algunas de sus obras son: Las Heroínas Merideñas (en Plaza Las Heroínas – Mérida); Loca luz Caraballo 1967 (en Apartaderos – Páramo Merideño); Cenatafio a Santiago Mariño 1981; La Virgen de la Paz 1983 (en la ciudad de Trujillo); Marisela 1988 Bronce (en Paso Arauca en el Cajón de Arauca- Apure);Monumento taurino a Francisco Rivera “Paquirri” 1991; Monumento taurino a Francisco Ruiz Miguel;Pedestre Monumental del Libertador Simón Bolívar 1998 (Corporación Venezolana de Guayana);Cenatafio a Don Andrés Bello 1984; Monumento a la Solidaridad, en el parque Internacional de la Escultura, Changchun-China. Varias de sus obras se ubican en diversos países de América, Europa y Asia.. Pueden conocer algo mas de este artista y su obra sobre nuestra tierra, en el siguiente enlace: Manuel de la Fuente: o cuando el barro cobraba vida, de Humberto Silva Cubillán

30 de noviembre de 2011

El Galerón Llanero. Entrada 1/2

Carlos Cruz Diez
El Guárico es para todos, la tierra del Galerón, con sus muchachas bonitas, que alegran el corazón” El Guariqueño-Germán Fleitas Beroes

Noche de lindas canciones, de golpes y galerones, terminó la vaqueríaRecuerdos de Juan Vicente-Juan Vicente Torrealba

“Cuando empieza el galerón y entra mi negra en pelea, todo el mundo la rodea como hormiguero a huesito, porque hay que ver lo bonito, que esa negra joropea” Galerón con una Negra—Aquiles Nazoa

Y cuando pasa bailando ceñida en el galerón, su risa y el zapateo me dan en el corazón”: Galerón de la Negra Juana María-Ernesto Luis Rodriguez

Cómo va a haber becerrero trenzando leche y canción sin van casa y galerón, camino de San FernandoPalabreo de la Recluta. Andrés Eloy Blanco

Mi galerón es fiestero, cuando sueña en Camaguán, cuando pulsa la guitarra y baila en San Sebastián". Mi Galerón. Víctor Vera Morales

Estos versos y canciones, escritas por reconocidos poetas, son sólo un ejemplo de la relevancia del vocablo “galerón” en poemas y canciones antiguas. Hace mucho tiempo que busco información sobre éste tema,  y sólo unas frases y opiniones aisladas había encontrado hasta el momento:

El galerón es un estilo de joropo lento, así lo definen los llaneros en el argot de los festivaleros, más se asemeja a un seis numerao, donde el fraseo es pausado. Casi no se utiliza. Una vez oí decir a un guariqueño referirse a un cantante apureño despectivamente diciendo que ellos cantaban muy galeroneao. Ahora en el galerón de oriente se utiliza la décima obligatoriamente en estricta rima consonante cuando los cantores son cultos.” Luis Espinoza- El Pollo de Guatamare.

Ese no canta ni galerón!”-Diario de un Llanero.-Antonio José Torrealba

Tanto el corrido como el galerón, me parecen las especies de mas antiguo asiento en el país. En cuanto al galerón, su antigüedad puede remontarse posiblemente hasta las postrimerías del siglo XVI. El investigador Grases, asigna como posible origen del vocablo “galerón” la “fiesta de los galeones”, que se efectuaba en distintos lugares de tierra firme desde 1625, en acción de gracias por el feliz arribo a España, de la flota de ese año. Grases opina además que, “la idea primaria del galerón fue la de baile cantado” y admite que mas tarde pudo cantarse solamente” (…) “El galerón es la única especie de música del Joropo, que utiliza la mandolina y la guitarra, ambos instrumentos producen giros melódicos que preludian o interludian la parte cantada, y a veces, según la capacidad del músico, estos giros exponen un contracanto de cierto interés artísticoEl Joropo, baile nacional de Venezuela- Luis Felipe Ramón y Rivera-1953.
Nota: el autor en la segunda edición de este libro (1987), suprime lo referente al galerón por “lo que en alguna parte del estado Cojedes se baila con el nombre de Galerón, no tiene nada que hacer con su homónimo oriental

La pista final sobre este tema, me la dio el reconocido poeta y músico Guillermo Jiménez Leal.  Y mi consecuente amigo y colaborador Profesor Omar Carrero hizo lo demás, para ofrecerles esta idea de lo que se llamó Galerón Llanero.

Los vocablos "joropo" y "galerón" -como muchos otros vocablos de nuestra lengua- han variado su campo connotativo con el paso de los años y con cierta diferenciación geográfica; es por eso que las investigaciones documentales pueden arrojar datos confusos, según el lugar y la fecha. Esto quiere decir que vocablos como los ya mencionados, pudieron poseer alguna sinonimia relativa siglos atrás: hoy día, el "galerón" es patrimonio del oriente venezolano, y el "joropo" debe adjetivarse, según la región: llanero, oriental, caraqueño, etc." Guillermo Jiménez Leal

 Ofrecemos entonces el análisis compilado por Don Ángel Rosenblat, en sus "Buenas y Malas Palabras", Tomo IV,  Editorial Mediterráneo, Madrid 1982 (Sección: Los Venezolanismos de Martí):

GALERÓN. Colombia y Venezuela. Cantar musicado de los llaneros. Romance en agudo, como las Rosas, en Timoneda. José Martí”

“El mismo Martí, en sus Apuntes de viaje (Obras completas, II, 59 2), decía de nuestros hombres de campo:”Relatan sus proezas en largos trozos de versos que se llaman galerones”. El Maestro Sojo nos dice: “El galerón es una forma de joropo, y una de sus característica es el empleo, en ciertas regiones, de las coplas sin compás riguroso, las cuales alternan con el estribillo bailado; pero la forma más extendida es la que combina tres acordes diferentes en la fórmula rítmica de acompañamiento”. Dice el Maestro Sojo que en el corrío, “el cantador, sobre la fórmula rítmica del acompañamiento, va inventando engarces rítmicos y giros melódicos siempre nuevos, según su mayor o menor elegancia del fantasear”.

Ramón y Rivera, en el Panorama del Folklore Venezolano dice: “El galerón, probablemente una de las músicas venezolanas más antiguas llegadas a Venezuela, se canta en Margarita y otros lugares de Oriente, en los Velorios de Cruz. Su melodía discurre sobre el acompañamiento con gran libertad, lo cual es una de sus principales características. Se acompaña con guitarra, cuatro y maracas y la bandola o la mandolina intervienen en la ejecución de preludios e interludios”.

Sin embargo, el nombre no lo encontramos documentado antes de “Vejamen” del Doctor José Antonio Montenegro, el 08 de noviembre de 1801 (T. Rodríguez, Tradiciones populares, 93):

En esto del galerón
Es un maestro de capilla:
Tráiganle una guitarilla,
Aunque no tenga bordón

Después la “Gaceta de Caracas”, el 18 de junio de 1811, reproduce un oficio de San Fernando de Apure en que se describía la celebración del 5 de mayo, con “un coro general de Galerón, Marisela, Zapa, Yuca, Huerfanita y otros ingeniosos cantos del país”. Arístides Rojas dice que cuando Boves entró en Caracas, en 1814, “se cantaban en los ventorrillos galerones” (Leyendas históricas, p.186).

Parece patrimonial de los Llanos de Venezuela y Colombia, pero Francisco Carreño (en El País”, 18 de marzo de 1948, y “Nuestra Tierra”, Caracas, marzo de 1950) sostiene que fue el motivo musical más popular de la región oriental, y específicamente de Margarita, y que de ahí se internó en los Llanos y encontró en el acompañamiento de arpa la base rítmica más apropiada para convertirse en corrío (por eso en muchas partes de los Llanos al corrío lo llaman galerón; los orientales sólo consideran galerón al propio, y al de los llaneros lo llaman golpe de arpa). El cantador oriental arranca casi siempre con un grito largo, desafiante y de gran empuje; en Anzoátegui se toca, se canta y se baila en todos los pueblos, y cualquier cantador de aires típicos los puede improvisar.

Por su parte, Ramón y Rivera (La música popular de Venezuela, Buenos Aires, 1951) lo entronca con la música hispano-antillana: “al principio fue un canto largo, recitado y dulce”, acompañado con guitarra y laúd, luego con bandurria (correspondía al punto guajiro de Cuba, que sólo se canta). Sin embargo, en una excursión que hizo con Isabel Aretz por los Andes venezolanos encontró en San Antonio, en los límites entre Barinas y Táchira, noticias viejas sobre el baile del galerón, que se bailaba entre dos mujeres y un hombre (ondeando el pañuelo), por lo cual también se llamaba tres.

Ya Gonzalo Picón-Febres, en El Sargento Felipe, lo daba como andino: “Felipe cogía el cinco y rasgueándolo con suma habilidad, arrancaba de las cuerdas, sabrosos galerones”. En el Libro raro, dice que está compuesto en redondillas o seguidillas asonantes que se cantan sin recitado, por lo común cada una con tema diferente (hay muy pocos galerones largos consagrados a un solo tema). Rafael M. Rosales (Crónica del Táchira, San Cristóbal, 1949, pág. 36) menciona entre los bailes típicos, apenas recordados por los viejos, el galerón alegre y movido, acompañado de versos intencionados. Era un baile habitual en la época de la cogida del café, y requería agilidad y seguridad en los movimientos, y chispa en el verso.

Ya de los llaneros de Colombia decía José María Vergara y Vergara: “Sus composiciones favoritas son romances aconsonantados que llaman galerones y que cantan con una especie de recitado con inflexiones de canto en el cuarto verso”. De los galerones que hemos visto, algunos tienen rima en agudo como decía Martí, pero otros no.

El nombre es hoy muy vivo en toda Venezuela, y hasta puede designar un alboroto: “Los muchachos le armaron un galerón al profesor”. En cuanto a su origen, Pedro Grases (en la “Revista Venezolana de Folklore” núm. 2, julio-diciembre, 1947) cree que viene de la vieja fiesta que se celebraba periódicamente la llegada de la Armada de los galeones (galeón) a un baile cantado que sería característico de tales fiestas”. Encuentra "galerons" y "ball de galerons" en Cataluña (parecido al baile del sebucán), y piensa que quizá galera fue el nombre de un baile en la vieja tradición española. Nuestra documentación venezolana es, sin embargo, demasiada tardía.

Todos estos estudios y análisis nos dan idea de la importancia del galerón en el folclore venezolano. No queda claro la zona de origen en Venezuela, sin embargo podemos comprobar, por lo dicho en poemas y canciones. que pasó por nuestros llanos en forma muy marcada, aunque posteriormente haya cambiado de nombre o se haya modificado su estructura original. No puedo decir con certeza si los joropos cantados por Benito Quiroz, el Rey del Galerón, puedan ser una muestra de cómo sonaba el galerón llanero, pero dadas las evidentes diferencias de estos arreglos con respecto al joropo, pudiera pensarse que así fue. Escuchen este Gavilán y aprecien sus diferencias con el golpe de Gavilán que conocemos dentro del joropo:

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26 de noviembre de 2011

El Angel de la Guarura- Elorza , Estado Apure

Este angelito, venerado en Elorza, estado Apure, tiene mucha relevancia en esa tierra. Muchos de nosotros quizas lo hemos oido nombrar "de pasadita", o relacionado con el Festival de Música Llanera que lleva su nombre,  pero allá, en "lo mas criollito del mapa",  la fe y devocion es compartida entre San José, San Rafael y El Angel de la Guarura, tal como puede evidenciarse en una de las fotografias de promocion de las "Fiestas del Pescao" en dicha localidad.

Quise conocer la historia del ángel y un colaborador: Horacio Jimenez, natural de Elorza, me contó los orígenes de esta creencia:

"La señora Julia Moreno (está viva), un día que estaba barriendo, encontró una guarura en el patio de la casa donde ella vivía (la casa donde encontró la guarura no era de ella), la tiró al basurero conjuntamente con las hojas que recogió. El otro día cuando estaba barriendo de nuevo, volvió a encontrar la guarura e hizo lo mismo que el día anterior y así se repitió la historia hasta que un día una comadre de ella (Panchita Santana), que por cosas de la vida era mi tía, le dijo que la guardara y la echó en un baúl.
Pasó el tiempo y un día se recordó de la guarura y fue al baúl y cuando la agarró en sus manos vio que ésta se iba transformando y le estaba empezando a salir la primera alita. Yo presencié mucho de su transformación desde que le estaba saliendo la primera alita, después le fue saliendo la otra, la coronita hasta ser lo que es hoy."

"La Alcaldía del Municipio Rómulo Gallegos (Elorza) del estado Apure, le acaba de hacer una casa para que la gente que lo visite y se lleven un grato recuerdo del lugar donde lo tienen.
En su honor acaban de bautizar un restaurant, cerca de donde era el antiguo paso de la chalana, detrás de la Plaza Doña Bárbara, precisamente donde apareció." "El Angel de la Guarura ha hecho miles de milagros"
Hay un par de buenas fotos del  altar del Angel de la Guarura en internet, pero tienen los derechos reservados por lo que no las puedo colocar, sin embargo conseguimos ésta que muestra la cantidad de personas que le han agradecido el favor concedido.


Marisela como Música (2/3)

La Marisela era un golpe llanero. Con los años, pasó a interpretarse como un golpe mirandino que actualmente forma parte de “La Revuelta”, constituida por los golpes denominados yaguazo - guabina - marisela y llamada del mono. La marisela es la única "pieza" instrumental del joropo central, aprovechando el arpa todos sus registros con mucha velocidad.

Nos dice Ramón Páez en La Vida en Los Llanos de Venezuela:

“Tienen (los llaneros), gran variedad de otras danzas, como La Marisela, El Raspón, la Zapa, etc., casi todas del mismo carácter, diferenciándose principalmente en el contrapunteo de las estrofas cantadas con el acompañamiento de la música. La marisela, es, entre todas, la danza mas excitante, a causa de las palabras satíricas que el trovador de la velada dirige a cada pareja que pasa. La facilidad con que improvisa los versos, es muy divertida, y sería capaz de aturdir al mejor “improvisatori” napolitano. Algunos enderezan sus satíricos tiros contra la apariencia, etc , bailadores y nadie deja de entender la parte crítica”.


El Joropo Central es ejecutado por dos personas: el arpista y el cantador que toca a su vez las maracas, recibiendo el conjunto la denominación local de "arpa, maraca y buche". La música del joropo central diferencia dos formas genéricas: el pasaje (o revuelta) y el golpe.  El Pasaje se compone de tres partes musicales repetitivas sin estribillo, formadas de períodos de cuatro ú ocho compases. La letra es corrida, muchas veces basada en décimas octosílabas, a veces en combinación de coplas. El Arpa está afinada en sol-mayor.  Tiene una fórmula básica de bordoneo sin trancar la cuerda.  Se puede juntar con otras "piezas", formando la "revuelta" (pasaje - yaguazo - guabina - marisela - llamada del mono). En el yaguazo el cantador entra en pura improvización, respetando ciertas normas como la cantidad de sílabas y las partes del desarrollo musical. Después de una más o menos extensa entrada al yaguazo sigue una llamada  que lleva al desarrollo propio del yaguazo con su característico bordoneo de golpe trancado. La guabina es una canción con un desarrollo armónico fijo, así como melódico y textual individual.  La marisela es la única "pieza" instrumental del joropo central, aprovechando el arpa todos sus registros con mucha velocidad. La llamada del mono ó del coco concluye la revuelta con una sola copla cantada de carácter casi siempre humorístico.

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24 de noviembre de 2011

Los Hijos de Apure: Antonio José Torrealba Ostos

A Antonio José Torrealba se le conoce como el baquiano que en 1927 acompañó a Rómulo Gallegos en su recorrido por el hato La Candelaria en el estado Apure y que le suministró al escritor la información básica con la cual construyó sus novelas Doña Bárbara y Cantaclaro, ambientadas totalmente en el llano venezolano.

Era un llanero auténtico, no solo conocedor de las costumbres y tradiciones de su terruño, sino celoso de dejarlas plasmadas en manuscritos para las generaciones futuras.

Se dice que no contaba con una instrucción académica formal, sin embargo sus escritos están floreados de nombres mitológicos y de los clásicos de la literatura, y muestran por secciones un lenguaje profuso, que dejan ver su riqueza cultural la cual se paseaba por la tradición mitológica grecolatina, épica española, la francesa, el romancero y el conocimiento de las obras de los más insignes escritores clásicos como Hugo, Cervantes, Dumas, Balzac y los poetas latinos  relevantes como Lazo Martí, Alberto Arvelo, Gabriela Mistral, Juan Santaella, etc.. Sus escritos tienen mucho de llano, pero también de fábula, construyendo historias cotidianas con alto contenido de tradiciones, lenguaje autóctono y costumbres del medio.

Antonio José Torrealba nació en Cunaviche en 1883. Según el libro de Nacimientos de Cunaviche, fue presentado como Ramón Antonio, aunque siempre se le llamó como a su padre, Antonio José.

Su madre, de nombre Josefa Vinicia Osto, era hija de una india Otomana, y murió muy joven dejando a Antonio José de 6 meses y a su hermano Evaristo de año y medio. Se cuenta que al morir doña Vinicia, al pequeño Antonio José lo alimentaron con leche de una yegua que a su vez, amamantaba un potro al que él posteriormente en sus escritos, reconocería como hermano de leche. Dice Edgar Colmenares del Valle en la introducción al Diario de un llanero, que este hecho, quizás lo marcó para siempre en sus relaciones con la naturaleza y con los animales especialmente con los caballos. A las yeguas, por ejemplo, después de bañarlas, les ponía zarcillos, les adornaba las crines con flores y les hablaba con delicadeza. Hay quien dice que su renquera fue por un mal de ojo, pero también dicen que fue por haber mamado de una yegua. “Tal vez se sentía caballo, -escribió una vez la periodista Elizabeth fuentes- y quién sabe si ese mal de ojo que lo visito tan temprano (su pie equino) fue más bien las ganas de ser potro que lo acompañaron hasta después de viejo” se dice que podía hablar con los caballos, perros y pájaros, también que dominaba la lengua yarura y otomana
Antonio José y su hermano Evaristo, heredaron de su padre una extensa sabana que abarcaba unas 5.5 leguas. Al morir Evaristo, Antonio José quedó administrando la tierra, pero la perdió por no cancelar una hipoteca a favor de Esteban Vivas. Se dice que el entonces presidente del estado, Vicencio Pérez Soto, se antojó, tal como lo hemos leído en las novelas Doña Bárbara y Cantaclaro, con otros nombres,  de un pedazo de tierra donde había una laguna muy rica. Al negarse a vender, Pérez Soto se hizo de la hipoteca y  despojó a Torrealba de sus tierras, mediante la venta fraudulenta por 6.000 Bs.

Cuenta Gregorio Jiménez, testigo de lo ocurrido, que Antonio José estuvo trabajando en su fundo hasta el año 21. Tenía varias leguas de tierra, y buen ganado y caballos, pero era apático y despreocupado. Adquirió una cuenta y cuando a poco lo embargaron, más que todo por razones políticas, por no aceptar la venta de parte de las tierras. La laguna que pretendía Pérez Soto era muy grande, nunca se secaba y siempre había grandes cantidades de pescado. Cuando llegó el embargo, tuvo que entregar todo al fiador de Pérez Soto, llamado Esteban Vivas. De allí abandonó su propiedad vino a trabajar al hato La Candelaria y otros hatos, convirtiendose de dueño en peón. Ya para ese entonces corría su fama de versificador y extraordinario narrador.

De no ir a Santa Rita
Tenía veinticinco años
Donde nací y me crié
Donde tenía mis rebaños

De aquellos tiempos tan bellos
De cuando existía llano
Ya no existen los caminos
Solo existen intrincados

Llegamos a la laguna
Aquella laguna bella
No tiene cristalinas aguas
Sus aguas están revueltas.

En el hato los Cañitos.
A Gallegos conocí
El es un gran novelista
A él le hablaba de ti

El nos sacó en su novela
Hizo conocer el llano
En la Europa y en América
Una acción de soberano

Se dice que era un magnífico maraquero y que componía “valses silbados”-la frase es de Carmelo Araca, uno de sus discípulos-oyendo a los pájaros cantar y que a pesar de su renquera y sus 250 libras de peso, era un gran bailador de joropo.

El presidente Gallegos lo nombró prefecto de Cunaviche e hizo su labor con ahínco. De su escritura y redacción podemos decir que en sus cuadernos se narra la cotidianidad de un grupo de llaneros con un lenguaje sencillo y coloquial, respetando la forma de hablar de los campesinos. Constituyen sus cuadernos, una fuente maravillosa de información de una época y sus tradiciones y desde el punto de vista del lenguaje un verdadero tesoro para los amantes de la filología.

Llama la atención en sus escritos los nombres dados a los caballos: Proserpina, La Gioconda, Sandokan, Jorge Abril, Sagitario, Azabache, Vainilla, Chichulita; y a los perros: Raffles, Sherlock Colmes, Stalin, Bachiller etc.

Cuenta Don Carmelo Araca, músico y discípulo de Torrealba, que  desde su chinchorro dictaba sus historias a “jóvenes escribientes”, razón por la cual,  los famosos cuadernos (de los cuales hablaremos en otra entrada), presentan varios tipos de letra.

Muere el 14 de julio de 1949, según consta en el acta de defunción, de Diábetes. Supo su sobrino que había pasado 3 das en el monte comiendo miel de aricas. Dejó muchos proyectos inconclusos para su pueblo, los cuales no se llevaron a cabo por el derrocamiento de Rómulo Gallegos de la presidencia.

Paseando por San Fernando de Apure, vi un dibujo en una pared, representando a un hombre a caballo que había visto antes en otro lado y recordé la portada de la revista Onda Apureña dedicada a este personaje. Me acerqué a la casa y pude constatar que era la Casa de la Cultura que llevaba por nombre Antonio José Torrealba. Y es que el legado de este apureño es de un valor incalculable, muchas de sus historias están plasmadas en las obras llaneras de Gallegos, mejoradas con su pluma experta, y las otras lamentablemente no están al alcance del común de la gente, por no haberse reeditado el Diario de un Llanero, donde se concentraron sus cuadernos desde el 10 al 40 ( Al parecer los primeros 10 cuadernos fueron entregados a Don Rómulo Gallegos y no se recuperaron). Vivencias Llaneras del Abuelo, consiguió los seis tomos de esta obra e irá compartiendo con los lectores algunos de sus contenidos, como un aporte a mantener viva la cultura primigenia apureña que este venezolano se empeñó en transmitir a través de sus escritos.

23 de noviembre de 2011

Marisela : Distintos significados del Nombre, Juego Marisela (1/3)

Marisela es un nombre asociado a muchas cosas del llano, sería muy difícil determinar cual aplicación de este nombre fue la que derivó las demás.

Así, tenemos como Marisela, un golpe llanero antiguo que después se convirtió en un golpe mirandino que forma parte de lo conocido como “Revuelta”. Pero Marisela también es un juego popular en Apure, y también es el nombre del personaje co-protagonista en la gran novela de Gallegos, Doña Bárbara. 

Este personaje le dio al nombre una connotación de pureza asociada al abandono e ignorancia en que aún viven muchas de nuestras muchachas del campo, y en honor a esa pureza, belleza y autenticidad de la mujer venezolana nacida en las pampas venezolanas, se levantó el precioso monumento a Marisela, representada como una joven de hermoso porte, que con altivez avanza hacia el Cajón de Arauca: cabellos al viento, paso decidido y rostro mirando al azul cielo apureño, en actitud de valentía adentrándose con los brazos caídos a la sabana.

Marisela es también el nombre artístico de Josefina Cornielles quien cantó pasajes que se hicieron muy famosos con Juan Vicente Torrealba.

Dice Mirabal Ponce, que antiguamente se llamaba Marisela a un determinado traje femenino y que se aplicaba también a una mujer extrovertida.

Se dice que Don Rómulo Gallegos tomó el nombre de “Marisela”, del juego de Marisela que se canta con música de chipola, especialmente en los Velorios de Cruz. Según el Cuaderno N° 10 de Antonio José Torrealba, se dice que el nombre lo tomó de una de las vacas de ordeño de Torrealba, aunque éste tiene su propia versión referida a una muchacha llamada Marisela Hortelano que fue su amiga.

Un  escrito de Don Julio César Sánchez Olivo, nos cuenta el Juego Marisela:
El juego lo inicia un primer protagonista , quien canta:
Marisela se perdió
Su madre la anda buscando
¿Quién ha visto a Marisela
Que anda por allí bailando?.
Un segundo protagonista hace pantomimas y muecas mientras canta:
Por esa calle de abajo
Yo la vi cuando venía
La que no baile conmigo
Tiene su prenda perdía”
La muchacha que quiera entrar en el juego imita las pantomimas del hombre, pero pierde si no lo hace bien y en forma desenvuelta y debe entonces hacer lo que se le pida o entregar determinado objeto que le dicen “prenda”.

Encontramos en wikipedia, otro artículo relacionado con este juego en Apure, donde se encuentra catalogado como patrimonio cultural del estado.: “Esencialmente una persona (La Marisela) se cubre el rostro con un manto y baila al compás de un cuatro la
siguiente canción:
Marisela se perdió en cañaveral quemao,
su mamá la anda buscando en caballo y en venao.
Por aquella loma arriba yo la miré que venía,
y el que no bailare como ella, tiene su prenda perdía.
Anónimo popular
La Marisela baila grotescamente desatinada y escoge en su danzar a una pareja obligada a acompañarle en el baile. En caso que no lo haga, debe "pagar" o dejar una prenda, que reclamará al final recitando versos.

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