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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

11 de febrero de 2010

Los Cuadernos de Torrealba

“Al llano no se conoce sólo con datos geográficos e históricos,
También con literatura” Edgar Colmenares del Valle

Gallegos, en el Prólogo que escribió para la edición conmemorativa de los 25 años de Doña Bárbara (1954), del Fondo de Cultura Económica de México, señala que: "En el hato La Candelaria de Arauca, conocí también a Antonio Torrealba, caporal de sabana de dicho fundo -que es el Antonio Sandoval de mi novela- y de su boca recogí preciosa documentación que utilicé tanto en Doña Bárbara como en Cantaclaro. Ya tampoco existe y a su memoria le rindo homenaje por la valiosa colaboración que me prestó su conocimiento de la vida ruda y fuerte del llanero venezolano".

Ángel Rosenblat encontró en un viaje a Cunaviche, los manuscritos de Torrealba. A partir de aquel momento los manuscritos, conocidos como los "Libretones de Torrealba", recorrerían un largo itinerario lleno de vicisitudes y de polillas.

Edgar Colmenares del Valle, lexicógrafo, escritor y profesor de la Universidad Experimental de Yaracuy apureño dedicado a desentrañar los misterios del llano , calibrando y valorando el lenguaje y escritura de Torrealba, después de un significativo trabajo de investigación, recopiló los cuadernos de Torrealba en la publicación de seis tomos denominados “Diario de un llanero”, con la colaboración de la Universidad Central de Venezuela y la gobernación de Apure, donde Torrealba hace un “relato autobiográfico de ficción” contentivo de cuentos, historias, coplas, canciones y corridos, enmarcados en la vida del llano.
No fue una investigación sencilla. Lo que dicen los llaneros sólo lo entiende un llanero que conozca con propiedad su habla. Además, el texto estaba escrito por ocho letras diferentes que lo ayudaban a escribir. Su letra, era la peor y la que tenía más inconsistencia ortográfica”, cuenta Colmenares del Valle. 
Informacion extraída de los siguientes enlaces de la web:
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