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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

12 de febrero de 2010

El aguacate y los bagres

Cuenta el abuelo que cuando era temporada de aguacate, si las ramas de la mata de aguacate daban al río, el fruto caía al agua y los bagres (que les encanta el aguacate), se daban tremendo banquete, aquello era un festín. Eso generaba una pesca muy buena, porque engordaban bastante, resultando una carne gorda muy agradable.
A los zamuros también les gusta el aguacate, ellos se comían los  que se caìan al suelo y se podrían, pero a veces comían tanto, que después no podían levantar el vuelo y algunos morían allí mismo, resultando en ese caso un desagradable y nauseabundo espectáculo.
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