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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

30 de junio de 2011

Noche de Fiero Chubasco por la Enlutada Llanura

Iniciándose  el  Invierno formal, quedando pocos dias del período denominado "Entrada de Aguas", estos versos del Poeta Arvelo, contenidos en Florentino y el Diablo, nos dan idea de una noche de tormenta en el llano.

No lejos asoma el rio
Pecho de sabana sucia
Inmóviles carameras
Pávidos brazos desnudan
Escombro de minas lóbregas
El trueno arrastra y derrumba
Mas allá coros errantes
Ventarrón de negra furia
Y mientras se duerme al son
En las cuerdas vagabundas
El rayo a la palma sola
Le tira señeras puntas

Carameras: grupos de troncos y ramajes amontonados en el cauce de los ríos en aquellos sitios donde la capacidad de transporte del agua disminuye. Los árboles ribereños son arrancados por las crecientes y arrastrados río abajo. Cuando llega el estío estos palos, ya desprovistos del follaje, sobresalen del nivel del agua convirtiéndose en obstáculos para la navegación. No lejos asoma el río…….. inmóviles carameras. Es decir el río deja ver los troncos y ramazones inmóviles y se compara a éstas con brazos abiertos al cielo.
También se llama Carama o caramera al cornamento de los venados cuando es muy grande.

Bongos y Canoas- Julio César Sanchez Olivo (3/3)

EL PELIGRO DEL TRABAJO DE BOGA
Muchos son los peligros que corrían los bingueros cada día. En particular había un marinero que en la mañana daba el primer palancazo que lo llamaban proero y a él correspondía pisar tierra primero y amarrar el bongo. Y si al empujarlo, el bongo no llegaba a donde se iba a dar el otro palancazo, por perder impulso y había un remolino o mucha corriente, era probable que el bongo perdiera el control, por lo que el Patrón gritaba “Proero al agua!!!” y éste se lanzaba al río con el mecate o boza del bongo y al llegar a la orilla, lo ataba a un árbol o se afianzaba en sus pies y a pulso sostenía la embarcación.

A veces, al navegar por la orilla de los ríos, en las ramas por donde pasaria la embarcación se veía una macaurel a lo que no le quedaba mas remedio que darle un golpe con la palanca o aprisionarla con la horqueta de la misma. En un día podian verse varias culebras en las ramas.

A veces eran tigres que acechaban en las zonas de descanso o ranchos. Los ranchos eran sitios que en las barrancas boscosas del río utilizaban los integrantes de la tripulación de los bongos para dormir y hacer comida.

En invierno, cuando las sabanas se inundaban, los bongueros usaban esas zonas para acortar el trayecto sinuoso de los rios, pues se marchaba en línea recta. “De San Fernando a El Yagual se hacía el viaje por el río en unos 8 dias y por la sabana apenas de 3.5.

En las noches de lluvia, el bonguero tenía que permanecer en el bongo achicando el agua, para evitar que se mojara la carga y se llenara de agua la embarcación

La comida del bonguero era tasajo, arroz, yuca topocho, platano o casabe. Se hacian hervidos con huesos y arroz. Los marineros hacían la comida y el patrón se encargaba de buscar leña, encender el fuego y hacer café.

Los bongueros salían muy temprano llevando únicamente en el estómago el café negro, y entre 11 y 12 del día se detenían a comer en el rancho, descansaban un poco y tomaban nuevametne café. Después se reanudaba la marcha hasta aproximadamente las  5 de la tarde, cuando llegaban al lugar donde pasarían la noche y se hacia la cena.

Para cocinar, usaban un garabato o gancho de madera en forma de angulo recto para colgar el caldero provisto ya de un alambre entre sus dos asas. Uno de los extremos se clavaba en el suelo y bajo del mismo se encendía el suelo.

Los bongueros preferían pernoctar en los ranchos y no en las viviendas de la costa de los ríos, pues se sentían mas cómodos, se protegían con cobijas de pelo y con pedazos de lona que tendían sobre los mosquiteros.

Algunos ranchos eran famosos y tenían leyendas, como el rancho de “Los Monos” y el rancho de “La Muerta”, el de “Carutico” en una zona donde abundaban los tigres. Estos sitios estaban en el río Arauca. Pero en todos los ríos del estado  Apure, abundaban estos sitios, utilizados por los bongueros para dormir y comer.

Dice el poeta que para los que vivían en las costas del río Arauca, éste era un gran recurso, porque podian hacerse encargos de cosas necesarias a conocidos o amigos que habitaran otras regiones. Entonces “cuando nos enterabamos, por el ruido de los remos y gritos de los marineros, de que venia un bongo, salíamos a la orilla del río y el favor que íbamos a solicitar lo pedíamos a gritos: "Mira chico! Cuando llegues a San Fernando, anda a casa de fulano y le dices que me mande tal o cual cosa!". La embarcación volvía a pasar despues de unos 15 dias, y la gente se acercaba nuevamente al río y cuando pasaba el bongo le tiraban la encomienda, ya que la embarcación no se detenía para no perder tiempo.

OTRAS EMBARCACIONES
Imagen tomada de artigoo.com
 
Había otros transportes fluviales como las piraguas o barcos de vela, que venian de Ciudad Bolivar, y los Vapores a chapaleta, que usaban como combustible el fuego de la leña encendida en sus calderas. Grandes vapores como “El Delta”, “EL Apure” y “Alianza”, navegaban solo en el Apure por ser una via fluvial mas grande. Por el Arauca , viajaban “El Arauca”, “El Boyacá”, “El Masparro” y “El Amparo”. Varios desaparecieron por naufragio como el “Alianza” y “El Masparro” en el río Apure.






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28 de junio de 2011

Llano Mío - Víctor Morillo

Este precioso poema, declamado por el gran Víctor Morillo,es de la autoría del poeta Bruzualeño, José Vicente Rojas.
El poema habla de una época y de los protagonistas de esa época, nombres sonoros, importantes, que sembraron  la semilla del amor patrio de distintas formas, pero con una motivación común.
Hemos colocado enlaces para aquellos nombres que  ya han sido publicados en este Blog. Recomendamos como siempre, abrir esos enlaces, con el botón derecho del mouse "como una pestaña nueva".
 Sin más preambulos, 
LLANO MIO

Llano, llano mío
Cuna de mi nacimiento
Ando enlazando palmares
Con la soga de mi verso
Con mi garganta clarita
Y el arpa del sentimiento
Los capachos bullangueros
Van galopando en el viento
Y un tañío quita flojera
Cruza el medanal del tiempo

Tú me enseñaste, llanura
A cantar como yo siento
De tu coraje bravío
Nació el joropo violento
La cadencia del pasaje
Se ha nutrido con tu acento
Y de tu cielo azulito
Acuarela de silencio
Que pintan en noches claras
Con luceros y redentos
Motivos para soñar
Y escribir con sentimiento

Llano de tantos caminos
Llano que te llevo dentro
El de Reinaldo Espinoza
Totumeño cien por ciento
Que anda maniando cantares
Con coplas de los ancestros,
Y pintando ríos y caños
Con el pincel de su adentro
Llano de Sánchez Olivo
Romancero firme, diestro
La tradición de su tierra
Va galopando en sus versos
De Guachara y su cajón
surca caminos abiertos
Llano de José Natalio
Llano del Arauca inmenso
Tierra de Alexis Heredia
Poeta, maranto, recio
Que le aflora a la llanura
Que anda anidada en su pecho
A los acordes traviesos
De Quirpa y Seis por Derecho

Llano de Fleitas Beroes

Puro como la mañana
Como el verano, violento
Cada verso de su pluma
Barre el caney del acento
Para que las tolvaneras
Peinen palmares contentos
Con pasajes de Briceño
músico, señero, terso
Quien le quitó al Portuguesa
Su murmullo y su lamento
Para darle a Camaguán
En pasajes mil conciertos

Por eso sabana mía
Tú que a mí también has hecho
Un coplero soñador
Un arriero de tu verso
Ando contigo soñando
Con tus palmares traviesos
Meciendo tus pajonales
Con los aires de mi aliento
No, no tengo con qué pagarte
Llano, llano lo que te agradezco


VICTOR MORILLO - LLANO MÍO

27 de junio de 2011

Una Tormenta Llanera

Esta tierra llanera, donde todo lo que la caracteriza es extremo e intimidante, es un carnaval de contrastes: el sol, implacable; la lluvia, indetenible; la tierra, infinita; la belleza que obnubila; la noche, mágica y tenebrosa, verdores esmeralda y marrones de desierto, alfombra de flores y terroneras agrietadas, sed e inundación, caballo y canoa, .....

Y así, en esa tierra bravía e imponente, toda luz o toda oscuridad, toda paz o toda furia, también las tormentas tienen carácter de exagerada fuerza y energía. Una tormenta en el llano intimida, es la fuerza desatada de los elementos: agua, aire,  tierra y fuego, todos en uno azotando la sabana .

Y en efecto las tormentas eléctricas en el llano obligan a guarecerse: el viento dobla las ramas, plumas de agua se ven caer  anegando en segundos calles y campos. Rayos, centellas y relámpagos iluminan el cielo, como un espectáculo de luces intensas, truenos estremecedores llenan la llanura. Pero el llanero ama su tierra y una tormenta también es motivo de inspiración:

TEMPESTAD EN EL PALMAR
Musica: Juan Vicente Torrealba
Letra: Germán Fleitas Beroes
Interpreta: José "Catire" Carpio

Las alas del viento, mi vida, sacuden las sombras
Arrecia la lluvia nocturna se escucha tronar
Se mueven las flores
Callados se mecen los nidos
Se van las estrellas en fuga
Del viejo palmar;
Florecen de nuevo en las aves
Los trinos dormidos
La sabana tiene destellos de mar
Aromas de flores van cruzando los caminos
Noche de oscuro destino
¡Tempestad en el palmar!
(bis)


EN CASO DE NO FUNCIONAR EL REPRODUCTOR, ABRE EL SIGUIENTE ENLACE "COMO PESTAÑA NUEVA" CON EL BOTÓN DERECHO DEL MOUSE

Las Animas del Taguapire de Venezuela

Hemos encontrado un interesante artículo en el Blog San Juan de los Morros y el Estado Guárico, donde el Cronista de Altagracia de Orituco, Carlos A. López Garcés,  reseña que existen en Venezuela dos Animas del Taguapire, ambas oriundas del estado Guárico. La primera, ubicada en Santa María de Ipire, es Pancha Duarte y la segunda, ubicada en Orituco, pertenece a un hombre de nombre Ro
sendo Mendoza. Colocaremos algunos fragmentos de la narrativa.

 (SIGUE EL ENLACE SI DESEAS LEER EL ARTÍCULO COMPLETO)

“El general Juan Vicente Gómez era el mandamás de Venezuela. Los quehaceres domésticos se cumplían rutinariamente con pocas variaciones. El período de sequía se había establecido con su inclemencia característica. Don Agustín tenía veinte años de existencia; vivía entonces en Las Guabinas (caserío del distrito Monagas, estado Guárico) cuando a las seis de la tarde, aproximadamente, de un día que el narrador no recuerda ahora con exactitud, a su casa se presentó un hombre desconocido para él; andaba a pie; era viejo, de figura muy delgada, estatura baja, piel oscura (“negro”), cabello ensortijado, etcétera; llegó con unos trapitos enrollados debajo del brazo. Era Rosendo Mendoza, quien residía en las montañas de El Criollo (sitio donde convergen los estados Aragua, Miranda y Guárico); de allí había salido muy afectado por una diarrea sintomática del llamado colerín. Rosendo Mendoza debió de confesar su nombre y procedencia a don Agustín, quien reveló así mismo esa información, confiado acaso de la honestidad de aquél.

Don Agustín decidió llevarlo hasta el hospital San Antonio de Altagracia de Orituco. Antes informó su decisión a don Juan Agustín Freites, a la sazón Comisario de El Pegón, lugar vecino a Las Guabinas; le solicitó que lo acompañara a trasladar al enfermo para evitarse complicaciones judiciales, pues preveía un desenlace fatal. Aquella autoridad acató la petición.

El paciente había empeorado al amanecer del día siguiente. Se alistaban para partir muy temprano, oscuro aún, con agua suficiente para todos. Aperaban los burros cuando supieron que Rosendo Mendoza no era jinete y se negaba a cabalgar en esos animales por temor a caerse (hecho extraño en un hombre de esa época, ¿o el temor lo motivaba la debilidad que sentía?). Don Agustín le pedía que se montara para viajar más cómodos, pero aquél se negaba porfiadamente, hasta que se convenció de lo razonable del pedimento.
Iniciaron la marcha cuando amaneció.

Eran las dos de la tarde, quizás. Habían andado más de ocho horas. Faltaban aproximadamente dos kilómetros y medio para llegar a San Rafael de Orituco cuando Rosendo Mendoza se agravó más; tanto que no pudo continuar. Pedía agua; ésta se les había agotado. Por esta razón los acompañantes decidieron acampar a la sombra de un taguapire, que era la única más cerca que encontraron en aquella vía desolada. Don Agustín Sosa resolvió inmediatamente buscar ayuda en San Rafael de Orituco. Juan Agustín Freites se quedó con el enfermo.

Natividad Arocha dio el auxilio demandado por don Agustín; juntos se encaminaron al sitio donde estaba Rosendo Mendoza. Este había fallecido cuando aquéllos llegaron. Al muerto lo prepararon y trasladaron al cementerio de San Rafael de Orituco. Allí lo velaron. Al día siguiente lo enterraron.

 En el lugar donde falleció aquel paciente, bajo la sombra de un taguapire, colocaron una cruz pequeña de madera. Un montón de piedras de escasas dimensiones aumentaba lentamente; representaba la sumisión y reverencia de los creyentes, los cuales depositaban sus limosnas en un perolito puesto allí con esa finalidad. Así le manifestaban además el agradecimiento por los servicios realizados a un “ánima” que tuvo nombre antes de demostrar su “capacidad milagrosa”. Se le llamó Anima del Taguapire y tuvo celador desde el principio. Natividad Arocha fue el primer encargado de atender bien el sitio donde seres devotos asistían a pagar sus deudas a esa “ánima”; algunas personas lo mencionan como el “fundador” de ella.

Después se supo que Rosendo Mendoza era “milagroso” y que su “ánima” tenía nombre: es el Ánima del Taguapire. El árbol donde acampó Rosendo Mendoza desapareció. En ese sitio fabricaron una capilla pequeña; ahora la han reformado y ampliado; el 24 de julio retropróximo la inauguraron con actos religiosos, que incluyeron una peregrinación desde San Rafael de Orituco hasta ese oratorio recién remodelado. Este templo está ubicado aproximadamente a dos kilómetros y medio de San Rafael de Orituco, a un lado de la segunda curva de la carretera que conduce de ese pueblo a Taguay (vía San Juan de los Morros), conocida como la Curva del Anima del Taguapire. Personas devotas acuden allí a cumplir sus promesas. Llama la atención que la tumba de este difunto sólo la visitan ocasionalmente algunos seres piadosos; ahora está abandonada.”

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26 de junio de 2011

Los Lagartos del Llano

 IGUANA  (Iguana iguana)
 De rabo largo y tendido
Y verde tono mimético
En los arboles mantiene
Su dieta de hojitas tiernas
Y en la playa de los ríos
Pone sus huevos sabrosos

Reptil de los grandes arboles
Corre y nada con ventaja
Y a pesar de todo esto
Su población ha mermado
Al ser ella perseguida
Por su carne y por sus huevos

Y ya hoy es mas difícil
Que se salve de extinción
Pues su piel ya tiene precio
Y con sus huevos y carne
La hacen presa muy rentable
Y pronto será recuerdo
Hugo Estrada Ripari


Es un  lagarto muy grande (hasta 2 m de longitud), verde o marrón. Los adultos tienen la cabeza y la espalda adornadas con una cresta espinosa y en la garganta les cuelga un pedazo de piel, también con espinas. definitivamente parece un animál prehistórico. 

De hábitos alimentarios netamente vegetarianos,  generalmente vive cerca del agua. Trepan los árboles donde descansan con frecuencia. Gustan de quedarse inmóviles en el sol.

En la época de reproducción, las iguanas ponen entre 20 y 40 huevos en un nido hecho en el suelo, a menudo en las playas arenosas junto a los ríos. Las crias son independientes al nacer y en esa etapa de su vida se alimentan con insectos. 

Los huevos de Iguana son muy apreciados. Existe la creencia que pueden sobrevivir despues de sacarle los huevos del vientre, "cosiéndola" burdamente y dejándola libre. Esta práctica, producto de la ignorancia es sin duda  muy criminal, pues el animal no sobevivirá.

También son perseguidas las iguanas por su carne y piel.

MATO DE AGUA (Tupinambis Teguixin).
 Este lagarto esta entre los mas grandes y corpulentos del mundo llegando a un tamaño de un metro y medio de largo. siendo más comunes los individuos de aproximadamente 1 metro.

Su vientre y la superficie de su cabeza están cubiertos por escamas grandes, yuxtapuestas, cuadradas o rectangulares, lisas o quilladas.

Tiene hábitos terrestres, por lo tanto su sentido del olfato, que reside en la lengua, se encuentra muy desarrollado. La lengua es bífida.

Generalmente los machos son más grandes que las hembras pero no se manifiesta un claro dimorfismo sexual.

El mato de agua, llamado también "mato pollero", es un depredador muy significativo de los huevos de gallinas. Es un excelente nadador y su piel es utilizada en otros países para la fabricación de carteras y pulseras de relojes. Sus dientes son fuertes, pequeños y cónicos, con los cuales puede ocasionar mordidas muy dolorosas si no se le maneja con el debido cuidado.

La alimentación se va modificando con la edad. Los juveniles comen caracoles terrestres, ciempiés, avispas, escarabajos, grillos, saltamontes, cigarras, pulgones, escorpiones de agua, cucarachas, larvas de mariposas arañas y otros organismos pequeños.

A medida que crecen, capturan pequeños vertebrados: peces, ranas, culebras, pájaros y roedores. También depreda los huevos de tortuga y gallinas e incluso algún pollito, por lo cual la gente de campo suele combatirlo..

 Las hembras ponen los huevos en número que varía entre 20 y 40 en nidos que abre en el suelo con sus patas. Las crías nacen a principios de la sequía y presentan generalmente un color verde vivo.

Fuentes consultadas: Guarico.com

Ternera a la Llanera. Entrada 1/3

Un nuevo horizonte de información se ha abierto a Vivencias Llaneras del Abuelo, a través de un nuevo colaborador: Otto Gómez, Ingeniero Agrónomo, Productor y Ganadero. Elaboró un bellísimo e interesante libro denominado NUESTRA CARNE. Hombre de ancestros llaneros, trabajó su obra orientada al rescate de la ganadería nacional y de las tradiciones que en torno al ganado bovino, existieron en nuestro llano antiguo y que poco a poco tienden a desaparecer.
La Ternera a la Llanera, en su forma mas tradicional, ha ido desapareciendo convirtiéndose en una simple "carne en vara", adquirida en cualquier frigorífico y asada en grandes cantidades sobre fogones enrejados, destinados a tal fin.
Nos habla el Ing. Otto, del indiscutible arte y destreza que tiene el llanero que se ocupa de esas lides (aún quedan algunos) para, en forma limpia y a una velocidad vertiginosa, sacar de la res piezas definidas cuyos nombres criollos colocaremos mas adelante. Y el arte del corte se junta con el arte de "armar" las varas para colocar la pieza, de una forma especial.
Sin mas preámbulos, colocamos a continuación parte del artículo que nos proporcionó el Ing. Otto, el cual combina un relato antiguo, existente en el Diario de un Llanero, de José Antonio Torrealba, y una vivencia personal.

-Entonces a desensillar todos y a matar la ternera para comer temprano. Agamenón salió corriendo y agarró a Romero por los brazos y se puso a bailar con él de contento.
Juan Blanco les dijo: - Estos carrízos se están volviendo locos, ellos mismos silban para ponerse a bailar como en el 28 de diciembre.
-¿Locos?- le contestó Romero- ya vas a ver el Temblador que voy a sacar para llevar mañana de bastimento.
-Yo saco la Josa, dijo Loreto.
-Pues carrizo, yo que no tengo dientes voy a sacar la Garza- dijo Juan Blanco.
-Yo cojo la Raya- dijo Rafaelito.
-Me das el rabo de la Raya, hermano Rafael, dijo Agamenón- que yo voy a coger un Costillar para que comamos todos. ¿Qué vas a sacar tú hermano Juan Ignacio?
-Yo voy a hacer el Entreverao- le contestó Juan Ignacio- lo voy a envolver en la tela y el que me meta la mano le pico los dedos”.



En Venezuela, adicional a los cortes de carne comerciales que todos conocemos, existe toda una nomenclatura vernácula que es originaria de los llanos que es empleada para denominar a los diferentes cortes que se obtienen para preparar la tradicional “carne en vara” o “ternera a la llanera” que se mantiene todavía como práctica común en muchas vaquerías o trabajos de llano. Esta original preparación se realiza trinchando los trozos de carne con la piel todavía pegada, en chuzos o varas largas afiladas usualmente obtenidas a partir de ramas de Guayabo (Psidium guajava), Drago o Sangredrago (Pterecarpus podocarpus), Caujaro (Cordia alba) o Coco’e mono (Lecythis ollaria) los cuales son colocados alrededor de una hoguera donde los cortes ya salados son “bañados” ocasionalmente con aguasal. 

Las varas o “chuzos” con la carne se colocan con el lado del corte hacia las brasas, a una distancia que le permita al asador mantener su mano sin quemarse. De esta manera se deja la carne hasta que empiece a "sudar" por el lado opuesto, procediendo a voltearla inmediatamente, dejándola así por no menos de veinte minutos para evitar que la carne se seque demasiado. Se acostumbra servir la carne directamente de la vara, acompañada con plátano verde cocinado, lo mismo que yuca y topocho (cambur topocho), en una mesa cubierta con hojas de plátano, a la que todo el mundo se acerca para servirse. Fuera de la sal, y algún ocasional ajicero de leche, la carne en vara no lleva ningún otro condimento.

La nomenclatura vernácula que se continúa empleando en nuestro país para denominar a las diferentes presas y/o cortes que se obtienen de esta manera tan peculiar, y que son especialmente extraídos para la ocasión, no es muy conocida y se corre el riesgo de que se pierda. Estas presas, cuyos nombres guardan relación con su apariencia o ubicación, se comienzan a despostar sistemáticamente de la res que ha sido sacrificada y se encuentra ya “mancornada”  sobre el suelo, y secuencialmente conforme se extraen son las siguientes:

LA RAYA. Es el primer corte que se extrae y comprende los cuartos traseros que son cortados con el cuero (incluso con el cuero que va a las patas) desde la parte superior de la cadera (ancas), dejando el rabo, y parte de los muslos cuya carne ha sido previamente despegada de los huesos. Para iniciar el proceso, el maestro carnicero “dibuja” con el cuchillo y con gran habilidad sobre la piel, la sección de carne que habrá de cortar. Una vez extraído el corte, se realiza el prensado en las varas procurando darle una forma redonda empleando para ello ramas de algún árbol que no sea quebradizo las cuales son ajustadas mediante cuñas que se le practican con habilidad y que se insertan en pequeñas ojivas que se hacen en el cuero. Esta pieza, junto con el rabo es lo que la asemeja en su forma a una raya o mantaraya de río (Potamotrygon hystrix). 

Una vez fijada en la vara ensartándola en las trabillas que para tal fin y con gran arte se practican, la pieza se moja ligeramente con agua y se sala procediendo a asarla por el lado de la carne, teniendo mucho cuidado que no tenga fuego directo. Una vez asada, se van cortando los pedazos de la carne, dejando pegado el cuero. Entre los cortes de la Ternera, la Raya es uno de los más suaves y de gusto más especial.

josa al fondo
LA OSA o JOSA como se pronuncia coloquialmente, es la parte que comprende el cogote, la papada, la quijada y la lengua de la res, y se obtiene una vez que se ha extraído la Raya, cortando con la peinilla o cuchillo de arriba hacia abajo, de tal manera que se vaya descolgando la presa. El procedimiento de corte se realiza dejando pegado el cuero desde abajo de la quijada, los cachetes y la parte que va por debajo de la res, tratando de despegar lo más posible la carne del hueso teniendo cuidado de dejar la lengua. La pieza se sala y se prensa en las varas de manera similar a la Raya tomando la forma de “oso melero” (Tamandua tetradactyla), que es de donde toma el curioso nombre que tiene. A medida que se va asando, se van tomando los pedazos de carne, dejando el cuero pegado a las varas.

La tercera y última pieza que se extrae con la piel pegada es EL PECHO. Su nombre no se corresponde con la pieza que tradicionalmente conocemos como Pecho de Res, ya que se trata de la delgada franja de carne que une a los costillares por la parte ventral de la res, vale decir, la parte descolgante e inferior de las costillas. El “enchuzado” y “prensado” de esta pieza se realiza elegantemente de la misma manera que los otros dos cortes, y por su delgadez es uno de los primeros en ser disfrutado. Constituye toda una delicia ya que es muy gustoso y tierno.
Cuando se extrae el pecho, y si el animal era hembra, se obtiene lo que se conoce como GARZA que es la parte correspondiente a la ubre. Toda esta pieza se asa igualmente con el cuero, y presenta una grasa de apariencia ligera que es muy apreciada por su gran sabor que se denomina “Corozo”.
Otto Gómez

Las fotografías pertenecen a Juan Carlos López. Las imágenes aparecen en el libro Nuestra Carne
Otto Gerardo Gómez Pernía es ingeniero agrónomo con amplia experiencia en la gerencia de producción agrícola y pecuaria de materias primas para la exportación y para el mercado local; ganadero; activo participante en organizaciones gremiales de representación del circuito cárnico y bufalino; director de varias empresas pertenecientes al sector agroalimentario; empresario privado; promotor y accionista de una cadena de hamburguesas, miembro del Consejo Venezolano de la carne y de la Academia Venezolana de Gastronomía, además poseedor de una reconocida sensibilidad culinaria y dotes de sibarita. Se muestra la portada de su libro Nuestra Carne


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24 de junio de 2011

Cantos de Trabajo: Canto de Arreo (1/3)

Imagen tomada de Por los Llanos de Apure
Antiguamente, la conducción del ganado desde los hatos, bien sea para buscar mejores pastos o para la venta, se hacía por caminos naturales, prácticamente vírgenes, como por ejemplo la Montaña de San Camilo. No se contaba ni con puentes para cruzar los ríos, ni posadas para los peones, ni caminos cómodos; y tanto el ganado como los hombres, agobiados por la sed o empapados por la lluvia hacían la travesía acompañada de los dulces cantos de arreo con los que los peones calmaban los animales y expresaban sus querencias.

Delante de las reses, el puntero lanzaba su voz aguda y fuerte, a la que contestaban por turno, los peones que iban a los lados del rebaño o los culateros que iban al final.

Actualmente, este traslado del ganado sigue efectuándose pero a través de carreteras  y todavía es posible escuchar, aunque con menos frecuencia, los cantos de arreo para conducir los animales.

Es pertinente incorporar en este tema, la importante labor que hacen los toros madrineros, para tranquilizar y guiar el resto del ganado, apoyando así sustancialmente a los peones. Dice Calzadilla Valdés en Por los Llanos de Apure: “ No se me borrará la impresión de los madrineros y su indiscutible maestría para guiar el ganado, especie de inteligente y consciente colaboración puesta al servicio del hombre de los Llanos, quien en la suprema necesidad de aligerar el fatigante trabajo, ha ideado tan sabia práctica valiéndose del mismo elemento que pretende dominar.
Para el ganado rechazado (desbarajustado) nos trajeron tres de los cinco incorporados en nuestro ganado, colocamos uno delante y los restantes revueltos con el grupo de ganado. Cayó el primero al agua, por supuesto arreado por un peón competente, y se fue; y cuando el ganado, al caer al agua enseguida intentó remolinear, los dos revueltos en el lote hicieron punta rompiendo el remolino, buscando su compañero., siguiéndolo y dirigiéndose a la ribera opuesta bramando, pero de un bramido franco, mas bien un mugido, un rezongo, especie de llamada singular acostumbrada para hacerse seguir del ganado, y efectivamente los siguió”

Todo esto es un trabajo de adiestramiento de la res, con mucha constancia y paciencia; sin embargo, se dan casos en que el novillo tiene condiciones natas de madrinero y con un corto entrenamiento, cumple su función.

Se dice que los cantos de arreo y los de ordeño contribuyen a amansar los animales, lo cual es probable, aunque también algunos estudiosos como Luis Felipe Ramón y Rivera, opinan que el canto mantiene las reses cohesionadas, pues la voz las circunda evitando el desbarajuste.

Es pertinente colocar otro fragmento de Calzadilla Valdés sobre este tema:

Rompe la marcha el cabrestero, a quien siguen de inmediato los madrineros y luego el gran grupo de la madrina, muy bien cogida, resguardada con peones punteros, traspunteros y arreadores de la culata los mas, dándole largo desahogo, porque no es prudente estrechar o apretar en la arreada a ganados recién cogidos, irrumpe entonces en todas las bocas la canta o el silbido (subrayado nuestro), porque se hace esencial cantar o silbar los ganados en marcha, parece como si se estableciera de inmediato una especie de sugestión sobre las reses para ductilizarlas. Es una tonada melancólica, con un dejo de tristeza singular y monótono, asimismo los versos quejumbrosos y reflexivos. Indudablemente el ganado se apacigua con el canto y se deja llevar mas obediente y sumiso, como si fuera dominado por singular delectación que le distrae sus naturales ímpetus de rebeldía”.

En los cantos de arreo, el llanero adiciona a su copla expresiones como ¡jo!, ¡u-jo! .

Ajila mi novillito
Sigue el canto cabrestero ¡u-jo! ¡jo!
Que vamo pa guasdualito
Pa´ cambiate por dinero

Si supiera que cantando
Me debiera divertir
Me lo pasaría cantando
Aunque perdiera el dormir
Me lo pasaría cantando
Aunque perdiera el dormir ¡jo!

El audio que colocamos a continuación, personalmente me emociona. En la voz del Catire Carpio, les invito a escuchar este canto de arreo:

Que la noche nos alcanza
es el hablar del llanero
con el padrote que avanza
por la trilla sabanera
envuelta entre nubes blancas
es el polvo del camino
que la manada levanta
y en los corrales del hato
ya están bajando las trancas

Y el grito del caporal
se pierde en la lejanía
con un dejo de esperanza



Ajila, ajila novillo
Dice el llanero en su canta
Dice el llanero en su canta
Mas que canto es un lamento
Que nace de su garganta

Aaaaaaaaaaaaaayy
Ajila ajila ajila novilla
Despidete tu sabana
Que te llevan pa la villa
Mañana por la mañana

Que nace de su garganta
Es un decirle a un novillo
O a una vaca amaranta
A un orejano mañoso
Que de su sombra se espanta
O a un cimarrón de punta
Que el mayordomo arrebiata
O a una vaca paría
No importa si es negra o blanca
Que se ajile por la trilla
que la noche nos alcanza

ENTRADA ANTERIOR RELACIONADA: CANTOS DE TRABAJO DEL  PUEBLO VENEZOLANO

22 de junio de 2011

Homenaje a Germán Fleitas Beroes

Esta canción, encontrada en los recuerdos de la familia Fleitas, es un hermoso homenaje realizado por el "Catire" Carpio a Don Germán Fleitas Beroes, donde entre versos, invita  al Poeta a volver a su Camaguán  querido, tras haberse residenciado en Caracas. Es un audio antiguo, cuyo sonido tiene poca fidelidad, por lo cual  se dificulta la comprensión de algunas palabras. La canción menciona varias de las composiciones y poemas del Poeta de Camaguán, los cuales, ya publicados en este Blog, pueden ser accesados en los enlaces que a tal fin se colocarán. Le recomendamos, como siempre, abrir dichos enlaces con el botón derecho del mouse "Como una Pestaña Nueva", a los fines que pueda consultarlos sin salir de ésta página.
Hemos tratado de interpretar cada verso introducido por el autor en esta canción, sin embargo nos quedan algunas incógnitas, y algunas palabras que no comprendemos,  que quizás algún lector pueda aclararnos.

PREGUNTANDO
Letra y Música.
José "   Catire"    Carpio

En dónde estará Germán
(bis)

En dónde estará el lucero, ay el lucero
que lo alumbra donde va
Sus versos donde estarán
se irían por el horizonte
volarían de monte a monte
o estarán en Los Banquitos

o se  irían con Juan Primito
por las sabanas del norte
(bis)

Dónde está Germán Primero
por que no pruebas fortuna
(bis)
y demuestras con tu pluma, ay con tu pluma
lo de tu sol de coplero
yo le digo al mundo entero
que si tus versos se van
las garzas no volarán 
a orillas del Portuguesa

Hablaré con tu franqueza
Estero de Camaguán
(bis)

Fleitas Beroes te invito
a que recorras conmigo
(bis)
aquel cielo azul testigo, azul testigo
del sueño de Juan Solito
donde quedó el arbolito y aquella noche de luna
en que contento cantabas
tus lagunas de Petare
volvamos a los palmares
vuelve a probar tu fortuna

Dónde estará el cornetín
(bis)
En dónde están los tesoros, ay los tesoros
por que no suena el clarín
por los caminos sin fin
de tu poesía llanera
que probó la inmensa era
que cabalga mano a mano

Entre tu voz y mi llano
vive la copla viajera
(bis)

Bongos y Canoas - Julio César Sánchez Olivo (2/3)

Nos contaba Don Julio César Sánchez Olivo sus "Recuerdos del Apure Viejo" en su programa radial a través de la emisora La Voz de Apure:

“Es bueno que sepan que de aquí, de San Fernando, a Guasdualito, el viaje en bongo remontando el Apure, era de treinta días. De aquí al Amparo se gastaba el mismo tiempo, pero el viaje era por el Río Arauca. A Calabozo se iba por el río Guárico, que ustedes lo ven hoy casi seco, no navegable.


 
La tripulación de un bongo la integraba el patrón – o timonel- y los marineros. Estos que se llaman marineros, son los hombres que agua arriba por el río, impulsan la embarcación con palancas de madera, que son varas de algo mas de cuatro metros de largo, con una horqueta en una punta que fijaban en el barranco o en una rama de árbol y el otro extremo se lo apoyaban en el pecho y así recorrían el bongo de proa a popa, que en la práctica, era pasarse ese bongo por debajo de sus pies en la marcha puesto que, como ya digo, la palanca estaba apoyada en un lugar fijo del barranco. El número de marineros o bogas- como también se le llamaba- era de acuerdo con la capacidad del bongo. Había bongos de hasta seis bogas, que agua arriba iban, como ya dije, impulsando al bongo con las palancas y la marcha era por la costa de los ríos; pero al navegar en sentido contrario, o sea aguas abajo, la navegación era por el centro de los ríos, con el mismo número de marineros o bogas, pero el impulso se daba a la embarcación con remos”.

Tipos de bongos
Había bongos con toldilla y sin ella. La toldilla “cubría la parte central del bongo como techo o protección de tablas. Los bongos sin toldilla eran los llamados de “pillote”, en los cuales la carga se cubría con una lona y se amarraba con un mecate llamado “trinca”. Los marineros al cargar un bongo “pillote” procuraban colocar bultos apropiados para poder pisar al caminar por encima de ellos y así no quebrar las cajas expuestas a romperse por la fragilidad de ellas.”

Los bongos tenían una zona llamada piso como de tres metros, cubierta con tablas a nivel de las bordas, de la proa hacia atrás, cerca de donde comenzaba la “toldilla” o el “pillote”. Los habitantes de las costas de los ríos podían conocer, por el sonido de los pasos de los marineros que se oían desde una distancia de hasta  cinco kilómetros, si el bongo era de toldilla o pillote: cuando era de toldilla se podía apreciar el sonido de los pasos sobre el piso, luego el salto de aquí a la toldilla y el cambio del sonido de estos pasos sobre ella, mientras que si el bongo era de pillote solo se escuchaban unos pocos pasos” pues los que se daban sobre el mismo, no se escuchaban”. Decía el poeta que el agua funge como vehículo transmisor del sonido de los pasos y por ello se escuchaban a gran distancia.

También había bongos “carroza” que era una especie de techo de paja arqueado sobre el bongo, que se afianzaba en las bordas de la embarcación con bejucos gruesos.

Cuenta el maestro que era un acontecimiento cuando llegaban bongos a aquellas soledades, porque llegaba cargado de noticias, aunque fueran viejas.

Después de varios días de marcha y al acercarse a algún lugar habitado a las seis de la tarde, sin haber tenido mas descanso en ese día que unas dos horas mientras comía, el llanero siempre se mostraba de buen humor y lanzaba el grito característico como un aviso de que se acercaba a ese lugar, que era un grito largo y algo así como campaneado. Posiblemente allí nació este refrán "A VISTA DE PUERTO NO HAY MARINERO CANSAO

ENTRADAS ANTERIORES RELACIONADAS:  


20 de junio de 2011

El Origen de Nuestra Tonada

Ya hemos hablado un poco de la Tonada, sin embargo, queremos compartir el estudio sobre este tema, del Musicólogo Rafael Salazar, incluido en su obra Venezuela, Caribe y Música, publicado por PDVSA, Tradiciones Caraqueñas y  FUNDALARES, en Septiembre de 2003:

" De los antiguos cantos de al hida –ye hedia, ye hedia, ye yeda, ye yeda- lanzados al viento por los camelleros beduinos para vencer la soledad y obtener la protección de Alá en la transhumancia de los desiertos, nos viene los aires melismáticos llaneros del arreo y del ordeño, mejor conocidas como Tonadas.

Estos cantos traídos por los cabestreros andaluces extremeños y murcianos, fueron heredados de los pastores árabes provenientes del Magreb, quienes le imprimieron a su vez el carácter melismático a los cantos de recolección de aceitunas, de naranjas y de otros frutos.

Acá en nuestro llano, se enraizaron con el pentatonismo nasalizado de los guahibos, la etnia apureña del Arauca común a Colombia, para crear una canción dulce y viril basada en la copla hispana, que no sólo le sirve de guía a la vacada, sino que fecunda el horizonte con su grito de libertad.

…!Ajila, ajila, novillo
Con la voz del cabetreeeero
Que muy pronto llegaremos
A las puertas del potrero
Ay oooooh!

Y en la comunión íntima de la faena, el ordenador en la madrugada le canta a la vaquita, amorosas coplas dulces precedidas de las llamadas “a capella” que identifican cada bestia, para que una por una vayan solitas al corral de ordeño y fluya luego la leche fresca.

En el andar del tiempo, la tonada dejó el estero y su lejanía y conquistó Caracas por los años treinta del siglo XX. Ya en la capital, justo con el surgimiento de la radio,  compositores populares como José Reyna y Eduardo Serrano crearon bellísimas cantas llamadas por ellos coplas, que respondían al aire musical de la tonada como introducción temática libre para el lucimiento del coplero y seguida del desarrollo del joropo recio.

Allí nos quedan, en el acopio musical caraqueño las tonadas-joropo “Por el camino” de José Reyna, y los temas “La Vaca” y “Arpa” de Eduardo Serrano, todos de gran aceptación popular.

Pero va a ser Simón Díaz quien a partir de 1965 impone en la capital, a través de la radio y de los discos de acetato, el gusto por la tonada, acompañada de un cuatro solitario de rasgueo tenue simulando el paso del caballo en su trote natural. “Sabana”, “La tonada del cabestrero”, “Tonada de luna llena”, “Clavelito colorado” y muchas otras cunden por doquier, perfumando de bella poesía y de música raigal el campo infinito de la creación popular.

Hoy la tonada, en manso de nuestros compositores contemporáneos, de formación colectiva o de escuela, es un remanso de buena música y de fe por nuestro destino artístico y musical.

ENTRADA ANTERIOR RELACIONADA: LA TONADA 
 

19 de junio de 2011

Y un día, amaneció toda verde.....

 La "Entrada de Aguas", constituye por sí misma un curioso fenómeno. Siendo un período previo al invierno, en el que la tierra empieza a recibir el vital líquido para reverdecer, pudiera entenderse que esas primeras lluvias son leves. Sin embargo no es así. Se dan en este período grandes aguaceros que realmente desconciertan.


Este artículo debimos ubicarlo en el mes de mayo, sin embargo, como ya hemos dicho anteriormente, los períodos estacionales del llano no obedecen a un patrón estricto. En Semana Santa del presente año, temporada usual de "pleno verano" pude presenciar, por los lados de Guayabal, la fuerza y potencia de una tormenta eléctrica, después de un día de agobiante sol. Tormenta intimidante donde el cielo vespertino se ennegreció y se llenó de luces en forma de relámpagos casi contínuos y extensísimos rayos que dibujaban su  zigzagueante descarga horizontalmente a lo ancho del cielo. La gruesa cortina de agua que caía impedía totalmente la visibilidad y el ruido ensordecedor de los constantes truenos estremecían la tarde....
Ese suceso me permitió experimentar el pasaje que en Cantaclaro, Don Rómulo Gallegos describe precisamente en el capítulo denominado La Entrada de Aguas:

"La anunció el canto del carrao antes del alba y sobrevino al anochecer, con el formidable aparato de las tormentas llaneras.
Pero aquel año la electricidad acumulada en la atmósfera era enorme y su brusca descarga pronto alcanzó la grandiosidad de un cataclismo.
Sobrecogía el ánimo la visión de la llanura iluminada por aquel fulgor magnífico, un solo relámágo de cien rayos contínuos, bajo el fragor tremento del trueno sin fin que la estremecía de horizonte a horizonte
Gemían los árboles sacudidos por el viento, desgajábase el aguacero tropical  en mangas sucesivas, cada vez mas recias y copiosas, con estruendo de innumerables rebaños al galope, zigzagueaba el rayo por toda la inmensidad del cielo, cual descomunal cabellera flamígera que demelenase el huracán y muchos se hundían en la tierra, ya tan cerca de la casa de El Aposento, que a ella llegaban juntos trueno y relámpago, ensordecedor y deslumbrante"

....Cuando escampara, ya habrían empezado a formarse los esteros y poco faltaría  para que toda la sabana reverdeciese a un tiempo. Porque en el llano, la naturaleza lo hace todo a saltos"    Cantaclaro


Y ese desenlace, también lo pude apreciar: cuando al día anterior se veían los efectos de la sequía, al día siguiente, ya en la carretera hacia Camaguán, habían empezado a florecer los lirios, en un suelo todavía desnudo.
Este reverdecer instantáneo, ha quedado plasmado en poemas, canciones y obras literarias. En Doña Bárbara, Don Rómulo Gallegos nos dice:

"En efecto, al día siguiente, después de una calma sofocante, empezó a soplar el desagradable viento que baja del alto llano barinés, anuncio seguro de la entrada de aguas. Cambió el relámpago, se oyó el mugido del trueno hacia el Bajo Apure y pronto empezaron a verse plumas de aguaceros lejanos que corrían por la sabana, allá hacia el Cunaviche, donde se iban condensando y convirtiendo en chubascos acompañados de violentas tempestades. Nubarrones plomizos cubrían de un momento a otro todo el cielo, un viento huracanado los abatía sobre la sabana, se desgajaba entre ellos el árbol del rayo con un continuado estruendo ensordecedor y en obra de instantes, toda la sabana se llenaba de charcas.
Y un día amaneció toda verde. Doña Bárbara

"Y un día amaneció toda verde" ¡Cuanta profundidad y belleza hay en esa sencilla oración que es capaz de recoger la magnificencia del reverdecer del llano!

El poeta José Natalio Estrada, también encontró bellas palabras para reflejar ese  maravilloso fenómeno, en su poema María del Llano:


Sortilegios de una tarde:
el camino de su casa
con su deambular incierto,
se me anocheció desierto,
se me amaneció sabana

Estar entre el Masparro y la Yuca

"Perseguidas las tropas federales muy de cerca por los oligarcas, las primeras tuvieron que emprender una marcha precipitada para lograr un sitio estratégico y así defenderse del adversario. Pero al llegar a un punto, entre El Masparro y La Yuca (ríos del Estado Barinas), los corianos, al mando del general Ezequiel Zamora, se encontraron con que dichos ríos estaban crecidos. Sin embargo, Zamora dio la orden de atravesarlos porque el enemigo estaba encima. Muchos de los federales murieron ahogados y, debido al gran desastre que allí se produjo, tal acontecimiento ha dado origen a la frase "  Estar entre El Masparro y La Yuca", que se interpreta como "  Encontrarse frente a un peligro inevitable".

Dulce de Ciruela de Huesito

 Esta deliciosa ciruela criolla, fragante y de sabor donde se combina a la perfección lo dulce y lo salado,  se da en forma abundante en el verano y constituye un postre típico de Semana Santa, acompañado con Arroz con Leche. El procedimiento es el siguiente:

1 kg de ciruelas pintonas, 2 tazas de azucar, 1 taza de agua, 1 litro de agua adicional.
Se lavan muy bien las ciruelas, se les retira el tallito y se montan con el litro de agua al fuego, se hierven hasta que se puedan retirar facilmente las semillas. Se retiran del fuego, se cuelan y se dejan enfriar. Se separan las semillas de la pulpa haciendo presión. Las semillas se reservan en un recipiente y luego se les saca el jugo que les haya quedado y se agrega a la pulpa, colocada ya en una olla con la taza de agua que  la cubra . es importante mencionar que dicha pulpa contiene también la piel de la ciruela.  Se agrega el azúcar y se monta a fuego lento, hasta que el almibar de punto, cuidando que queden sin deshacerse.

El pescado: Coporo y Caribe


El Coporo es un pez de carne amarilla y mucho sabor. Generalmente se consume frito, para lo cual, se hacen algunas recomendaciones en la Gastronomia Apureña de Carmen Beatriz de Estrada:


"Se lava el coporo y se le pone limón para que afloje la escamita y se raspa con un cuchillo. Si la escama está muy pegada, se coloca en un envase con agua al cual se le ha exprimido limón, para que ablanden.
Posteriormente se le hacen cortes diagonales muy cercanos unos de otros para cortar las espinas. Posteriormente se frie en aceite o manteca caliente, hasta que doren".

Caribe Salado
El caribe, es un pez muy agresivo y voraz que habita en nuestros rios llaneros. Existen varias especies y su consumo es muy apreciado. No he tenido la oportunidad de consumirlo, sin embargo, recurriendo nuevamente a la Gastronomia Apureña , tenemos como receta la siguiente:

"El caribe se limpia muy bien, retirando las escamas y las visceras. Se lava de nuevo y se envuelve entero en harina de maiz, se frie en aceite abien caliente. Debe quedar crujiente."
Siendo un pez tan abundante, puede conseguirse en varias formas, como son: fresco, salado y en harina. Con respecto a ésta última, se obtiene luego de un proceso de desecación y posterior molido, cuyo resultado es un polvillo al que se le atribuyen propiedades afrodisíacas. Los llaneros usan la Harina de Caribe en sopas y jugos.
En el caserío La Negra, se consiguen estos productos en  abundancia.
Caserío La Negra, Edo Guárico, Vía San Fernando
Finalmente y como ilustración a la "voracidad" del caribe, les invito a ver este video casero, muy corto, filmado a orillas del río Apure. Un trabajador de los restaurantes situados al margen del río, les tiraba trozos de carne o pescado:




DESEAS CONOCER ALGO MAS SOBRE ESTOS PECES?

18 de junio de 2011

El Coporo

COPORO (Prochilodus mariae)
Especie de tamaño mediano, puede llegar a 50 cm de longitud total. Cuerpo fusiforme ligeramente comprimido, cubierto de escamas ctenoideas en los adultos y cicloideas en los juveniles. Abdomen redondeado, región postventral no aquillada. Boca anterior protusible, los labios tienen dientes pequeños y redondeados a lo largo de sus márgenes externos. La coloración base es plateada a grisácea, el dorso está cruzado por varias barras verticales que son mas obvias en la región anterior. Lateralmente tiene líneas en forma de zigzag, el abdomen es blanco, las aletas dorsal y caudal tienen puntos que simulan líneas verticales onduladas. Ejemplares jóvenes o muy viejos frecuentemente no presentan este patrón de color y son completamente plateados.

Es una especie migratoria, por lo tanto se encuentra en diversos hábitats de montaña, piedemonte y llanos. en  ríos, caños, áreas inundadas y lagos de Venezuela. Durante el periodo de lluvias se encuentran en las sabanas inundadas y cuerpos de agua con poca o ninguna corriente, al comienzo de la sequía, migra hacia piedemonte y montañas andinas, donde permanecen hasta el retorno de la época lluviosa. En las montañas se les puede encontrar en quebradas con muy poca agua. La alimentación es detritívora, se alimenta de algas, protozoarios, bacterias y plancton del lodo y detritus. Tienen un evento reproductivo anual, al comienzo de las lluvias, la fecundidad es alta entre 300.000 y 1.000.000 huevos por hembra.

Es una de las especies más importante en pesquería comercial. Este pez, en el río Orinoco, es la especie más importante en los desembarques, representando cerca del 15% del total de ellos.

Fuente Consultada:Atlas Peces de Agua Dulce de Venezuela-Fonacit

Este pez, apreciado por el llanero, es mencionado tambíén en canciones, en imágenes de abundancia:

No me voy de San Fernando
ni por un talego de oro
mientras hayan en sus ríos
ribazones de coporo
Corrío Apureño
Angel Custodio Loyola
Mira triste tu remanso
donde descansa la raya
donde burbujea el coporo
como esperando tarraya
Canoero del Río Meta
El Carrao de Palmarito




Cantos de Trabajo del Pueblo Venezolano

Imagen Ricardo Razetti.
Cantos de Trabajo del Pueblo Venezolano, es el nombre que Luis Felipe Ramón y Rivera, puso a un estudio publicado por la Fundación Eugenio Mendoza en 1955, realizado a los distintos cantos que entona el trabajador de campo de nuestro país, mientras desarrolla su faena.

Inicialmente pensé incluir solamente información sobre los Cantos de Arreo, de Trapiche y de Ordeño, como los mas representativos del llano venezolano, pero posteriormente, consideré que siendo todos hermosos y siendo todos producto del folclore venezolano, podríamos incluir a modo de información general los otros cantos de trabajo que incluye el autor en su obra, tales como Cantos de Pilón, de Lavanderas y de Cafetería, algunos de ellos  solo quedan en el recuerdo de nuestros mayores.

Hay definitivamente poesía en los cantos de trabajo, pues en esas coplas octosílabas, manifestación natural del canto del Venezolano, se vuelca el sentimiento del hombre humilde, bien sea hacia la mujer, el paisaje, la tierra o los animales. Estos cantos generalmente no tienen un orden establecido, las estrofas van aflorando a la voz de trabajador en la medida que van llegando a su memoria, por lo tanto, el canto puede ser tan largo como  el llanero quiera o necesite.

 Estos cantos reflejan la influencia de las distintas culturas que se mezclaron para constituir ése ser único que es el venezolano. Por ello en los cantos de trabajos, podemos sentir algo de España y Andalucía, de Africa y de nuestros propios indígenas.

Sin duda, el llano venezolano es fuente de muchos cantos de trabajo, interesantes por demás, pues como dijo Don Rómulo Gallegos en Doña Bárbara, "el llanero nunca trabaja en silencio. Si no grita,   canta," o silba, añadiría yo, como decía el poeta Arvelo "Con el silbo y la tonada", significando que el llanero no calla, expresa con su voz su autenticidad, su origen, su orgullo y altivez.

Allí, el peón que ordeña, que conduce el ganado o el simple veguero, “son protagonistas de una vida difícil que tiene en el canto y en el amor, los únicos escapes de posible espiritualidad. Por eso van siempre juntos la copla amorosa con la melodía que lo mismo puede ser para amansar los animales, como para armar bullicio en la ocasión de un joropo”. Luis Felipe Ramón y Rivera

Entre los principales cantos de trabajo del llanero, están el Canto de Arreo, el Canto de Ordeño, y en el llano antiguo, el canto de trapiche. Los dos primeros se manifiestan a través de la "Tonada".

La Leyenda de Cantaclaro

Confieso que desconocía esta producción y la escuché por primera vez hace aproximadamente dos meses, contenida en un disco denominado "Florentino y el Diablo y las mejores Leyendas".
Este trabajo realizado por José Romero Bello, el Catire Carpio, Francisco Montoya, el Carrao de Palmarito y Rosita Barrero, sin ser exactamente una leyenda, es la fiel versión en audio de varias partes de la obra de Don Rómulo Gallegos. El que haya leido Cantaclaro, identificará de inmediato los textos, coplas y diálogos en este audio, donde Florentino Coronado es representado por José Romero Bello; el Dr. Payara por el Catire Carpio; Juan Parao por el Carrao de Palmarito; Hinojosa por José Francisco Montoya y Rosángela por Rosita Barrero.


JOSE ROMERO BELLO - CANTACLARO (1)


JOSE ROMERO BELLO - CANTACLARO (2)