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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

26 de junio de 2017

Mi Bella Tierra, Irina Indigo

En estos tiempos de dolor y necesidad de Venezuela, en esta hora menguada donde hay tanto sentimiento desbordado,  tanta oración y a la vez tanto odio; en estos tiempos donde nos desconocemos como hermanos nacidos en la misma tierra, en estos tiempos difíciles de esperanza y desesperanza, donde las familias se separan y quedan comunicadas por los hilos de las redes sociales, donde los que están dentro viven resolviendo la necesidad inmediata y donde los que están lejos, van sorteando día a día la forma de sostenerse en un suelo extraño sin despegar su pensamiento y su amor de su terruño....
En estos tiempos cada quien busca la manera de expresar su sentimiento o ayudar de lejos o cerca poniendo un grano de arena y muchos artistas reconocidos o no, han puesto su inspiración para  expresar su frustración o su esperanza, para desahogarse o llevar aliento, para recordar buenos tiempos, tradiciones, costumbres o renegar de lo que es ahora Venezuela.
Hoy quiero compartirles la inspiración de uno de esos venezolanos, se trata de mi hermana Irina Indigo, quien compuso esta canción de esperanza y fe para Venezuela. Quiero comentar que en el video muchas de las manos que se ven son las de mi familia, hoy dividida por kilómetros  de distancia pero unida con el corazón. Son nuestras manos plasmando la esencia del venezolano, y sobre todo la esperanza de reconstrucción. El video también hecho en casa, incita a la unión, al perdón, al cambio, a despertar en un nuevo a amanecer...



7 de junio de 2017

Se nos fué La Pluma de Oro del Llano

Se nos fue otro de los pioneros de la música llanera. Don Eladio Tarife, "La Pluma de Oro del Llano" partió hoy 07/06/2017, precisamente en el día de su cumpleaños N° 86.
Cuando hace unos días decidí retomar Vivencias hablando de Barinas, no sospechaba que tan pronto le dedicaría a Don Eladio otras líneas, por ser digno representante cultural de ese estado y ser el autor de Linda Barinas, la canción que es un himno para esa región.

Hoy con poco tiempo para estructurar una entrada completa sobre el sensible poeta que dejó una importante huella  en el país, me remito a un sincero homenaje hecho al artista por otro poeta de gran importancia para Barinas, como lo es Guillermo Jiménez Leal. Ya lo habia publicado en octubre del 2011 y hoy se los comparto de nuevo.

Queda la satisfacción de que se le hicieron varios homenajes en vida y fue reconocido su arte en todo el país. Hoy está recorriendo los "caminos de palma y sol" de su linda Barinas.

 "De la pluma llanera del poeta Barinés Guillermo Jiménez Leal, queremos hacer también un pequeño homenaje a la Pluma de Oro del Llano, Don Eladio Tarife. Este artículo fue publicado recientemente en la revista Llano Record y me encantó por su poesía y sensibilidad:

"Una garúa deja caer sus hilos finísimos y frescos, como primas de arpa sobre la mañanita, en pleno llano. El olor a bosta se confunde con los efluvios de hierbabuena y mastranto que despiertan las gotas de agua. Cantos de chenchenas y alcaravanes, alternan, acentuando la polifonía. Con suaves bramidos, casi con música de cobres graves, se escucha la becerrada inquieta, esperando el viaje hacia el mamanto. Alguna vaca, levantando el hocico, también brama como de consuelo para su recién nacida cría, allá en el corral, esperando el ordeño. Un muchacho zagaletón, se rasca la cabeza en la puerta del rancho y se aprieta el gorrete; la camisa abierta y los pantalones chupulunes, cortados de uno viejo y mas grande, apenas conservan la bragueta cerrada, abajito del mecate que los sostiene a la cintura. El muchacho ya decidido se lanza hacia el corral, rejo en mano y pies descalzos, sumiéndose apenas en la tierra recién mojada. El chaclán del barro lo delata y algún becerro se espanta. Un cantío de gallos se orquesta con los ronquidos espaciados de algún araguato, en una mata cercana. De tiempo en tiempo, un tábano zumba junto al ganado. Al lado, en el chiquero, un marrano se barajusta. En la cocina, voces de mujer murmuran rutinas del fogón, mientras le arriman las tusas, soplando, a las topias donde se refugia la candela de ayer. Había comenzado otra jornada para Eladio, el becerrero de Las Moritas, fundo ubicado al otro lado del río Guanare y del Guanare Viejo, donde había nacido un 7 de junio, allá por 1931. Genaro Yajure, también peón de fundo, supo enamorar a Gregoria Tarifa, ya así la tierra arismendeña recibió a su eximio cantor".

"Cuando de fundó la primera escuela de Arismendi, la Escuela Graduada “Unión”, Doña Gregoria mandó a su hijo al pueblo, casa de su hermana. El maestro de la recién creada escuela era Ramón Villegas Izquiel, personaje de una remarcable cultura, amante de las letras y las Bellas Artes; además poeta, aficionado a la música y animador cultural. Fue él quien trajo a esas apartadas regiones, la primera guitarra que Eladio vio. Eladio había visto en esos predios sabaneros, bandolas y cuatros, con los que se animaban los bailes y las fiestas casuales, y siempre mostró una viva inclinación por la música. Becerrero al fin, le cogía gusto a las coplas madrugadoras con las que le tocaba llamar a las vacas y hasta improvisaba algunas. En una ocasión, el maestro Ramón Delgado, viendo su curiosidad, le fabricó un cuatrito de Caracaro, y se lo encordó con tripa de Puerco Espín, animal al que los lugareños llamaban Runche, dicen que por el fuerte olor de la orina. Pero Eladio apenas logró sacarle al instrumento uno que otro acorde. Su hermano o mayor, el coplero Luis Hernández, se lo quitó y lo regaló a otra gente, arguyendo que todos los “cuerderos” paraban en borrachos; tendría nuestro muchacho unos siete años.

Sin embargo, un acontecimiento inesperado acentuó a aún mas el apetito musical de Eladio Tarife: De lo lados de Cunaviche, en Apure, llegó al hato un llanero llamado Bernardino Raya, con un arpa terciada y arte para tañerla. Eladio cuenta que a la hora que el maestro afinaba el instrumento, él se acercaba, sigilosamente, por el otro lado de la pared, a escuchar los registros.

La musicalidad de Eladio se refugió entonces en la guitarra que el maestro, cuando no la tocaba, guardaba en la Dirección de la Escuela. Bastantes años más tarde, la recordaría con acendrada emoción cuando escribió:

ven acá guitarra mía
Ven a hacerme compañía
Cantemos una canción
Tú que fuiste la testigo
La que siempre va conmigo
Y sabes bien como fue….

"Como en muchas escuelas de la época, en las fechas conmemorativas se realizaban actos culturales con la participación de los alumnos y del Maestro. Allí tuvo Eladio la oportunidad de dar rienda a sus talentos literarios, componiendo coplas para situaciones y personajes que el maestro le indicaba".

"Pero este extraordinario maestro (Ramón Villegas Izquiel) “hizo otros aportes al hirviente mundo interior de nuestro poeta barinés. Nunca olvidará Eladio, las ocasiones , cuando su preceptor empuñaba las seis cuerdas y, una vez afinadas, cantaba viejas y nuevas canciones, de esas que se escuchaban en la Radio, momentos en que el embeleso se apoderaba de aquellos balbucientes espíritus. Y un punto excepcional en aquella invalorable heredad: un librito recién editado, que el maestro guardaba como un tesoro: “Glosas al cancionero” del también barinés y poeta Alberto Arvelo Torrealba. El maestro solía terminar sus clase con la recitación de poemas de su afecto, siendo aquel librito uno de sus preferidos. Desde los primeros versos, aquellas décimas produjeron una tan especial intensidad en Eladio que se convirtieron en su alimento diario; hasta tal punto que se sintió impelido a -en sus propias palabras-robarse el libro, para, a la luz de una vela, releer y copiar los pasajes que más le llamaban la atención. Así comenzaba una amalgama de palabra, llano y canto que mucho ha nutrido el repertorio del compositor de Linda Barinas".

"Entre llano y lecturas nuestro eximio artista fue cultivando su musa y fraguando lo que llegaría a ser la hermosa obra que hoy el mundo disfruta y admira. De la escuela a la Prefectura, como escribiente, y luego a La Victoria, estado Aragua, como soldado, nunca le faltaba una guitarrita para armonizar sus inquietudes. Precisamente, en el cuartel, por voluntad del oficial de turno, le fue cambiada la última vocal de su apellido; de Tarifa a Tarife, a la hora de elaborar sus primera cédula de identidad".

Al Salir del cuartel, como dice la canta, “se sintió faculto y dueño de su albedrío” para formar un conjunto criollo con los hermanos Florentino y Leonardo Carvajal, al arpa y cuatro; y Antonio Encinosa en las maracas”.

Precisamente “Barinas"se llamó el recién formado conjunto musical. Por aquella época se grabaron sus primeras composiciones: “Provincianita”, llevada al acetato por Juan Navarro y “Marisela”, por Edith Salcedo. Luego formó parte de “Los Juancheros Polar”, donde compartió con los artistas famosos de la época, y en 1963, graba por primera vez Linda Barinas y de allí en adelante su creación musical de alta poesía siguió recorriendo el país en la voz de connotados artistas venezolanos, hasta merecerle el nombre de “La Pluma de Oro” del Llano. “Dé el se comenta como compositor y en buen criollo; “no tiene desperdicio”

Como aporte adicional a este artículo a mi juicio muy hermoso, colocamos a continuación,  algunos de los temas de Eladio Tarife, cantados por él mismo.



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2 de junio de 2017

Los Hijos de Barinas: Orlando Araujo (14/08/1928-15/09/1987)

Nacido en el pueblo de Calderas, estado Barinas, la infancia de Orlando Araujo tuvo condiciones que marcaron su vida y su sensibilidad. Tuvo de su padre la experiencia  de la vida ruda de campo, sin ocultársele desde muy temprana edad  la severidad y violencia del medio de montaña en el cual se desenvolvía. De su madre obtuvo la sensibilidad, el sentimiento poético y la delicadeza del hogar.
Nos apoyaremos para esta reseña en el trabajo dedicado a Orlando Araujo por Carmen Mannarino:

"Uno de los grupos de inmigrantes que llegaron a Calderas, fue dirigido por su abuelo General Sebastián Araujo, quien condujo la marcha desde la Loma de San José, en el estado Trujillo, hasta Calderas, montado en una mula con el hijo pequeño, también de nombre Sebastián, recostado en su pecho y cubierto por su barba "oceánica". Tres décadas después, otro niño, de nombre Orlando, recorrería esos mismos caminos: "recostado en su pecho (el del padre) al principio y jinete a su lado, mas tarde, yo también recorrería los caminos de una tierra que aquellos hombres domaron para quienes vendríamos después."

Y salió a estudiar:
Calderas no ofrecía posibilidad de culminar estudios de primaria, por ello Orlando fue enviado a Barinitas a la casa de unos familiares.
"Entró a la ciudad siguiendo las leyes de la caballería andina: erguido en la silla con andoneo mediano de la bestia, mano izquierda en el freno y mirada al frente, con tanta seriedad que un señor exclamó en voz alta:- Y monta bien el guatecito. Lo de guate (andino llegado al llano) no le agradaba. tampoco cuando en Los Andes, lo llamaban llanero, por el hecho de ser barinés. Lo de gocho le parecía mas acertado. Al fin y al cabo, todas sus vivencias de formación tuvieron por marco  natural al piedemonte barinés y la montaña trujillana. Su pronunciación era de andino, sus ojos entoldados, también."

Fue excelente estudiante en Barinitas y se dedicaba a escribir cartas de amor por encargo. "...las entregaba al enamorado dobladas en forma de corazón o de barco y recibía el pago de tres lochas o real y medio si llevaban citas de autores". La escritura de cartas lo acompañó durante toda su vida.

La situación económica de la familia era difícil  y por esa época el entonces gobernador del estado, Alberto Arvelo Torrealba, le concedió una beca con la que pudo terminar sus estudios. Continuó estudiando en Boconó y Valera, ciudad ésta última donde comenzó su fama de escritor al ganar el premio "Rafael Rangel". Luego emigró a Caracas ya para hacer estudios universitarios.

Orlando con el esfuerzo paterno, había salido de Calderas a estudiar. No le fue impuesta una
profesión aunque en esos tiempos y lugar, las opciones favoritas de las familias eran ser  militar o cura. Correspondía por ser el hijo varón, que estudiara algo que le permitiera sostener económicamente su familia, por ello, a pesar de su inclinación por las letras, se decidió por Economía. Sin embargo quiso el azar que en un descuido administrativo de la Universidad Central de Venezuela, apareciera inscrito en dos carreras: Economía y en Filosofía y Letras y decidió cursarlas en paralelo. El resultado fue la graduación Cum Laude en Economía y Summa Cum laude en Letras. De allí fue economista y escritor lo que le permitía equilibrar la ciencia con el sentimiento.

A pesar de que ejerció la Economía  obteniendo incluso importantes cargos, las mayores satisfacciones se las dió la escritura. La Economía era su medio de sustento y la ejerció con pasión y vocación de servicio, hasta que un día sintió que ya no pertenecía a las oficinas ni a los importantes cargos, entonces decidió dedicarse a la docencia y ejercicio profesional individual. Escribió varios libros sobre Economía, seguro como estaba de la importancia de dicha ciencia para el progreso del país y su independencia alimentaria. Para él el ejercicio de sus dos profesiones era complementario y no se sentía a gusto desarrollando solo una.

La Inspiración del album de recortes.
La mente  y corazón de los niños poseen una enorme sensibilidad. En el caso de Orlando Araujo,  el album de recortes de su madre ejerció una atracción infinita y canalizó su propia inspiración. "Era un album forrado en tela rosa con una rosa de marfil incrustada, y adentro, recortes con poesías de varios autores y de la propia Edén ( su madre) y también canciones pegadas en sus páginas. De la lectura, sin mucho entender lo que decían los textos, a Orlando le atrapaba la música de las palabras. Además el album contenía postales, fotos, rizos, y flores disecadas: toda una atmosfera de romanticismo. En el recuento literario de su vida, él escribió: Y se acabó lo de cura y militar porque gracias al álbum de recortes de mi madre, descubrí que yo habia nacido para sufirir a solas."

Sus personajes y cuentos

Los personajes de sus cuentos, son reminiscencias de gente del pueblo. Todo lo que quedó grabado en su recuerdo y en su corazón, encontró salida años despues es su obra. El contacto infantil con su padre y las enseñanzas de éste, fueron luego plasmados en sus historias, como algo inseparalable al del paisaje:  "Quebradas, ríos, caminos, mulas, caballos, junetes, arrieros, escoteros, fogones, lejanías". Muchos de sus personajes aparecen en toda su obra, porque su obra era como la vida misma, y tiene por tanto una secuencia .

Y se deja deslumbrar por el Llano
Orlando se sentía en deuda con la otra geografía de su estado y un día decidió conocerlo a fondo y empezó estudiando la poesía de Alberto Arvelo Torrealba y fue tanta su emoción que terminó escribiendo un libro sobre la obra del insigne poeta: Contrapunteo de la vida y la muerte, con el que obtuvo en 1975, el Premio Nacional de Literatura.
Con la obra del poeta Arvelo, la lectura de las dos obras de Rómulo Gallegos ambientadas en el Llano, y usando como baquianas las letras de José León Tapia, Virgilio Tosta, Víctor Mazzei González y Eduardo Alí Rangel, se introdujo en la magia de la tierra llana.
"Quizás algún temor oculto le había retardado un contacto mas directo con la sabana. Para los caldereños, era de allá de donde llegaba la recluta" (...) "Además, el habitual recogimiento en sí mismo del andino frente a su horizonte cortado por montañas, se desconcierta frente a la planitud sin frontera: "Me asusta la inmensidad, y me turba y me postra el sol naciendo a ras del horizonte.""

Programa  el viaje, y parte desde Barinas hasta Puerto Nutrias, parando en cada pueblito y conversando con su gente, como quien quiere sacar la esencia de la persona en cada encuentro. Se detiene ante cada río conociendo su sección ancha y tranquila en contraste con la parte caudalosa que él conocía.
"Las montañas fueron separandose, el mundo fue poniendose muy ancho, el cielo despejado y a tierra muy plana. La voz del río fue calmándose y sus aguas, que ahora eran las de muchos ríos y quebradas y torrentes  recogidos por el camino,  fueron extendiéndose de orilla a orilla. era ya un río grande. Había llegado al llano...."
A partir de allí ya sus escritos contemplaban las dos geografías de su amado estado.

El Padre y  los cuentos para los mas pequeños 
Orlando buscaba la compañía de los niños, se entendía muy bien con ellos. Tuvo cuatro: dos niñas de su primer matrimonio y dos varones del segundo.  En un momento dificil, estando preso en el  cuartel San Carlos (por un escrito subversivo según el gobierno), dedicó dos hermosas cartas-collage a sus hijas y el cuento Miguel Vicente, pata caliente, que trataba de un limpiabotas con ganas de conocer el mundo; cuento que tuvo el premio de mejor cuento infantil del quinquenio 1966-1971, reconocimiento en Colombia y Mención de honor en la UNESCO, en 1979. Luego de este cuento y su aceptación en el mundo infantil, escribió otros siete reunidos en el libro Los Viajes de Miguel Vicente, Pata Caliente, donde el pequeño personaje echa a andar por la geografía venezolana  en lomos del caballo Cometa," el caballo de Marco Polo".
En El niño y el caballo aparece otro personaje, José de Jesús, niño campesino que vive hermanado con su caballo y recorre los impresionantes paisajes de Barinas: "Jinete y caballo pasitroteaban, tecleaban el piafante paso diagonal de  calle, andoneabam lomas; y en sabana abierta, galopaban, galopaban, hasta perderse en el horizonte entre la tierra y el sol, como una flecha de reluciente cobre disparada por el arco de los vientos hacia el más allá de los más allá del mundo." José de Jesús es el protagonista de una saga de 7 cuentos donde se refleja la vida misma.

Orlando solía decir que lo único que dejaría a sus hijos eran sus libros, y en efecto fue su manera de trascender, no solamente en su familia sino en cada venezolano que ha leído su obra. 

En 1978 escribió  a sus dos hijos las "Cartas a Sebastián para que no me olvide", hermosa trilogía llena de amor, valores, principios y afecto. La primera carta inspirada en la protección de los niños, fue la que dio nombre a otras 35 dirigidas a los jóvenes donde su sabiduría se evidenciaba en escritos de desbordante sentimiento de amor.  "Pequeño es grande alrededor del hombre y el único tamaño del hombre es aquellito que lleva por dentro, delante de los ojos de su corazón. El amor es poder abrir los ojos y sentir por dentro."

Orlando y la amistad:
La amistad  incondicional fue otra de las banderas que esgrimió Orlando Araujo durante toda su vida.
"un amigo es el espejo donde tú eres él, no apagues esa luz y  no le falles en cualquier oscuridad"

"Yo no tengo mas patria que el amigo y yo solo voy con los amigos míos".

"Permanece vivo el Orlando Araujo generosidad, Orlando pasión de vida, el amigo a toda prueba y en toda circunstancia, el amigo de los niños y jóvenes, el defensor de las causas perdidas, el hombre sediento de justicia social, el conocedor y practicante de lo humano y  lo divino."

"Renacerás siempre en el recuerdo y en el verbo inmortal de tus libros".Jose León Tapia



31 de mayo de 2017

Calderas, un refugio en la montaña barinesa


Datos Históricos
Calderas es un pueblo situado entre montañas en el piedemonte del estado Barinas. Debe su nombre a “Bien le cuadra a esta región el nombre de Calderas. Su conformación así lo indica. Aguas que juegan a caracolas en filas y cerros creando así hermosas hondonadas en forma de calderas”.
la conformación geográfica de su entorno ya que se encuentra en una cuenca rodeada de montañas. Se dice que cuando Agustín Codazzi visitó una de sus cumbres, llamada Cerro del Gobernador, comentó:
De clima fresco, Calderas cuenta con aproximadamente 4000 habitantes, cuyos límites son: por el norte con el estado Trujillo, por el sur con Altamira de Cáceres y parte de Barinitas, por el este con el municipio Cruz Paredes y por el oeste con el estado Mérida. Sin embargo uno de sus ilustres hijos, Orlando Araujo, lo delimita de la siguiente manera:

"Por el norte huele a frailejón, por el sur huele a café, por el este a yaraguá y por el oeste a malabares; calle abajo sabe a río y pasto tierno; calle arriba sabe a cedro y monte amargo"

Se dice que existe desde el siglo XVI. Originalmente fue una encomienda de indios. En la zona habitaron poblaciones indígenas como Xaxetes, Cuicas y Timotes. "Luego llegaron los blancos criollos provenientes de Trujillo y Mérida ayudando la conformación de la poblada. Esto tuvo inicio cuando se fundó el primer poblamiento colonial en Altamira de Cáceres, el 30 de junio de 1577” Lindolfo Bastidas, Cronista de Calderas

Es una tierra fértil para cultivo de tabaco y café. Históricamente y motivado a su geografía, fue un lugar propicio para recibir fugitivos de las guerras civiles, deudas con la justicia, hambre  u otros motivos. Pero también fue refugio de inmigrantes  campesinos que buscaban un lugar seguro donde establecerse. Muchos llegaban sin pertenencias  y se dedicaban a cultivar la tierra y construían viviendas rudimentarias de bahareque y techo de palma donde formaban su familia o simplemente se refugiaban. Poco a poco se fueron acercando las casas y apareciendo las calles entre ellas, calles empinadas amoldadas a la geografía montañosa.
Los cultivos de caña y café fueron produciendo una pequeña economía.
"Riqueza no, porque entre los caldereños solo hubo escalafones de pobreza. Apenas uno de los habitantes  poseía cientos de hectáreas. Los más pobres eran empujados hacia arriba cuando le salía dueño a las tierras de abajo. Entonces quemaban árboles para poder sembrar y las cenizas volaban hasta el pueblo.". "En esa Calderas rural y apartada no había autoridad ni leyes. En principio, la propiedad  de cada uno era la que podía abarcar con su trabajo. Las normas y costumbres fueron surgiendo de las necesidades" Carmen Mannarino.
  
Se conservan algunas casas antiguas con balcones y grandes ventanas, cuyas puertas generalmente se
Imagen: calderas.wordpress
encuentran abiertas para recibir a los visitantes. Los habitantes del pueblo son hospitalarios  y no tardan en ofrecer un poco del delicioso café por ellos cosechado.  

Paisajes naturales: 

Cerro El Gobernador
Calderas es un lugar bendecido por la naturaleza: bosque, ríos y lagunas ofrecen parajes frescos y propicios para el ecoturismo. 
Entre los lugares mas visitados está el Cerro del Gobernador, considerado la montaña más alta del estado. Se dice que gobierna los Llanos y el resto de las montañas del entorno. También se le conoce como Peña Morada.
 

El Pozo Azúl, también constituye un hermoso lugar turístico. Se encuentra entre los cafetales y rodeado de la flora típica del lugar: bucares, cedros, yagrumos, guamos, etc. La superficie del agua luce un intenso color azul, aunque la misma es tan transparente que permite  ver el fondo. No hay costumbre de bañarse en sus aguas por considerarse en cierto modo, como un lugar misterioso donde al parecer no hay vida animal.  

Laguna del Encanto, ofrece una historia de la independencia. Según el Instituto de Patrimonio Nacional, era un lugar donde los soldados se lavaban y refrescaban antes de seguir su recorrido. Cuenta la historia que "durante la Campaña Admirable,  soldados patriotas pasaron allí  la noche y fueron protegidos por una nube que los desapareció. Desde entonces se escuchan voces y trompetas" . Es un lugar de mucha hermosura y da nombre a un casería ubicado en una de sus márgenes.

El  pueblo cuenta con varios ríos cercanos y de importante caudal, lo que permite a los turistas practicar raftin, canyoning y disfrutar de hermosos balnearios. Otros lugares naturales turísticos son:

Los chorrerones de Las Monjas y de la Volcanera, los Chorros de las Margaritas y el Chorro de Timoteo, La Laguna de Luisa también conocida como Laguna de los Patos,  las quebradas de El Molino, La Bellaca y El Pescado.



Santa Patrona: 
En 1941 se nombra como patrona de Calderas, a Santa Rosa de Lima. Las fiestas patronales se celebran entre el 22 y el 30 de agosto de cada año. La tradición dice que por esas fechas la virgen hizo el primer milagro al pueblo evitando la destrucción por la crecida de las aguas del río Azul. Durante las fiestas se celebran distintas actividades culturales, deportivas y religiosas.

Imagen: calderas.wordpress
Música:
La más típica es la interpretada con guitarra, cuatro y violín. 

Cultura :
Por estar ubicada en el piedemonte andino, las costumbres son las propias de ese territorio, bastante distante de la cultura llanera. Es un pueblo de tradiciones y destacan entre las costumbres mas arraigadas, las peleas de gallos (especialmente el día de La Candelaria -2 de febrero y día de la madre); Quema de Judas en Semana Santa; " el mediodía" también celebrado en Semana Santa y que consiste en compartir la comida con la comunidad; el baño de San Juan, celebrado los 24 de junio donde la gente se baña de madrugada en el río para recibirlo; carreras de cinta en agosto, entre otros.

Gastronomía:
Son típicos, especialmente para el día de San Juan, las hallacas, los "cuchurretes" hechos con melado de papelon, queso y plátanos maduros y el ponche de San Juan.
La gastronomía, así como las costumbres, son andinas. Entre los platos mas comunes están



30 de mayo de 2017

Volvió la Musa

Hace varios meses no escribía en este amado espacio. Nuevas responsabilidades  tuvieron mi prioridad, pero nunca dejé  de pensar en la necesidad de retomar el hilo de mis escritos  y más aún en nuestra actual Venezuela convulsionada, donde hace falta tanto amor.
Revisando los libros que me acompañaron en mi aventura mexicana, encontré una biografía de Orlando Araujo, escrita por Carmen Mannarino, la amorosa profesora que dedicó su pluma a informar a los jóvenes sobre muchos de nuestros valores literarios. 
Pues bien, empecé a leerla.... en varias oportunidades se humedecieron mis ojos como cuando escucho  un joropo o algún amigo me envía una foto de mi llano. Ví en esas líneas el sentimiento de un hombre enamorado de su suelo patrio, de sus montañas y luego de su llano, todo junto en la maravillosa geografía de Barinas. Ví esa remembranza que siempre lo llevó a escribir sobre sus recuerdos, en forma de poemas, cuentos o historias, casi siempre hiladas por los mismos personajes que representaban en realidad su vida, y así, identificándome con su sentir y en cierto modo culpándome del abandono de Vivencias Llaneras del Abuelo,  sentí en mi corazón los versos de otro de nuestros maravillosos poetas, Francisco Lazo Martí:
" Es tiempo de que vuelvas...
Tu alma –pobre alondra—se desvive
por el beso de amor de aquella lumbre
deleite de sus alas. Desde lejos
la nostalgia te acecha. Tu camino
se borrará de súbito en su sombra...
Y voz doliente de las horas tristes,
y del mal vivir oculto dardo,
el recuerdo que arraiga y nunca muere,
el recuerdo que hiere,
hará sangrar tu corazón, 
¡Oh Bardo!"

Y decidí  volver a estas páginas, con la inspiración que me produjo leer la vida de Orlando Araujo, con la inspiración de saber que a pesar de todo lo malo que nos ocurre como país, nuestra cultura sigue allí y los que estamos fuera tenemos la obligación de mantener los lazos de amor para que siempre exista una conexión con el pasado que sirva de soporte para construir el futuro.

Y en agradecimiento  a Orlando Araujo, empezaré escribiendo algo más sobre él, sobre su pueblo y sobre su estado. Durante esta semana se haran las primeras publicaciones que marcan  una nueva etapa de Vivencias Llaneras del Abuelo.

27 de diciembre de 2016

Tradiciones Venezolanas. La Gaita y el Aguinaldo



La Gaita y el Aguinaldo Doble
Eleazar López Contreras
 
Como se sabe, recibir el año en la Plaza Bolívar pasó a la historia. Ahora las familias, amigos o parejas manejan otras opciones, pues es inevitable que las nuevas costumbres desplacen a las tradiciones, que se remontan a tiempos cuando la vida era más sencilla, lo cual puede fijarse, apartando las revoluciones, golpes y alzamientos -más o menos-, a partir de los años del guzmancismo, considerando que los jardines de la plaza fueron creados (por Juan Francisco Pérez)
en 1872.

En los viejos barrios caraqueños solían organizarse parrandas espontáneas, que iban a las casas a elogiar al dueño con sus villancicos, a cambio de recibir su aguinaldo y el correspondiente roncito.

Las visitas no eran planificadas, sino que obedecían a la ocurrencia del momento. En esos grupos resaltaba una farola, que era una verada cuya punta sostenía una voluminosa estrella, dentro de la cual había una vela encendida. Quien la llevaba no podía rascarse, porque entonces podía perder la estabilidad y la farola, incendiarse. En la vestimenta de los hombres se destacaba el pañuelo rojo, que todos llevaban en el cuello.

En contraste había parrandas más organizadas, que eran comparsas de unas diez parejas, cuya vestimenta era más elaborada. Los hombres llevaban liqui-liqui con el mismo pañuelo rojo, o azul, al
cuello; las mujeres vestían con fustanes de zaraza, de colores chillones -propios del pueblo-, blusa vaporosa, sombreros de cogollo y lazo de cinta entretejida a la cabellera. En ambos casos, las comparsas llevaban alpargatas. El organizador seleccionaba entre sus amigos a las personas a quienes iban a cantarle en diciembre, por lo que los ensayos de sus aguinaldos y rutinas comenzaban en noviembre. Acordada la posterior visita con los diferentes anfitriones, éstos debían comprometerse a poner la bebida y la comida, quedando a cargo de sus vecinos el aporte de sillas, bancos y taburetes,
vasos y cubiertos. En esos casos, porque eran casas humildes, y algunas que no lo eran tanto -hablamos del siglo diecinueve-, a nadie le exigían manteles (que por supuesto no tenían) y, por eso, la mesa la recubrían con hojas de plátano.

Los solistas de las parrandas improvisaban algunas de sus letras, sobre todo las inventadas o adaptadas en el momento, para complacer al anfitrión y benefactor, o para dedicarle algo a uno de los presentes. Esa costumbre era la misma que empleaban los joroperos, quienes lanzaban halagos (o pullas) a los presentes en sus fiestas. Como versificadores de recursos, los cantantes no pasaban trabajo buscando la ritma de un verso, lo cual podía resultar en referencias absurdas, como una que decía (refiriéndose al presidente de Venezuela entre 1888 y 1890):

Esa señorita/vestida de azul/parece un retrato/de Rojas Paúl.

Cuando la visita era acordada, los dueños de las casas fingían estar durmiendo, y la gran “sorpresa”, al verse invadidos por los parranderos. Siguiendo la corriente, entonces estos cantaban, antes de pasar:

Ábrannos la puerta/¡Qué puerta tan dura!/¿Dónde está la llave/de la cerradura?

Cuando finalmente entraban, montaban la gran parranda con sus aguinaldos. Esos aguinaldos no han
cambiado y tienen la impronta africana del rítmico merengue criollo, contraria a la española, la cual caracteriza a los villancicos derivados de la contradanza, que son más antiguos pues ésos vinieron con los Conquistadores, por ello resultan ser coplas, si bien sencillas, como en el Romancero español.

El furruco -zambomba en España- se tocaba en Caracas en 1673 y, desde entonces, se ha identificado con las parrandas navideñas. A fines del siglo 19 José Martí lo describió como “un barril pequeño, con una cubierta de madera y otra de cuero, atravesado por un palo delgado que al deslizarse produce un ruido brusco, sordo, monótono, desagradable”. El profesor Rosenblat se remitió a la onomatopeya para describir su sonido como parecido al “gruñido de un cerdo”, y el pintoresco caraqueño José García de la Concha, el último celador de la Quinta Anauco, lo asoció con otro animal cuando dijo que sonaba como “un rebuzno de burro”.

La función del ronco furruco, cuyo ronroneo se podía escuchar con seguridad en aguinaldos y parrandas, pero ahora ha quedado, básicamente, solo para tocar la gaita, se asemeja al que cumplen el contrabajo y el bombo en la batería de las orquestas de baile modernas, aunque ahora los conjuntos gaiteros emplean secciones de ritmo cubano. En cuanto a la charrasca, que originalmente era confeccionada con un cacho de toro, al que se le hacían delgadas ranuras cortadas a lo ancho para ser rasgueadas con un palito o “cepillo”, ahora ha sido suplantada por un cilindro de metal de cobre o bronce, que tiene la misma función. Este güiro metálico, que está fabricado para frotar con un largo clavo, tiene la ventaja de permitir toques adicionales que lo acercan al cencerro.

A diferencia del aguinaldo, por su ordinariez la gaita siempre encontró detractores, aun aquellas interpretadas en la forma más convencional, como las que promovía el Padre Vílchez (Rafael Moreno Vílchez), y ni hablar del peluquín con las que exhiben una instrumentación de orquesta moderna como la de Pérez Prado. Pero la gaita era algo diferente a eso.

Fue en tertulias y reuniones informales donde los improvisados conjuntos de Maracaibo le cantaban a personas o a animales, como la famosa cabra mocha de Josefita Camacho, y a hechos o productos comerciales, empleando ingeniosas letras y sorpresivos giros rítmicos; pero su temática actual ha perdido el sabor de la descriptiva parroquial de otras épocas, si bien se mantiene intacto su característico toque de ingenio. Curiosamente, las gaitas no son muy melodiosas, salvo en los abundantes coros y gracias a los armónicos arreglos modernos de ahora; además, el solista suele cantar con un vozarrón que no se encuentra en ningún otro género musical, salvo en la música lírica y en las rancheras.

Una versión alterna sobre el origen de la gaita, y que no está reñida con su evolución fuera de las iglesias, fue hallada en un cuaderno de sus antepasados, por el gaitero Alfonso Huerta Bracho, que la
encontró en un baúl (en 1982). Según lo indicado en ese cuaderno, la gaita nació un 4 de diciembre de 1782 en el Cantón de Gibraltar del estado Zulia (ahora Municipios Sucre y Baralt). La inspiración del canto que le dio origen a la misma, surgió después de que el amo de la finca Santa María le dio un golpe en la espalda a un negro esclavo, llamado Simón Chourio, por no atender rápidamente una orden suya. Otro esclavo, de apellido Chourio, al caer de rodillas al suelo, dijo llorando: «Ya esto no puede ser/ como nos tratan los amos».

Su hermana, María Dolores Chourio que se encontraba detrás de él, y quien también era esclava, al oírle ese lamento le dijo suavemente al oído: «Y si se lo reclamamos/ nos hacen más padecer».

Al oír esto, ambos repitieron al unísono la primera parte del verso: «Ya esto no puede ser». Así se compuso el canto de reclamo y de protesta contra los amos por el mal trato que recibían. Un representante del grupo de esclavos, de nombre Francisco, quien sabía leer y escribir, sugirió que se pidiera permiso a los amos para difundir el canto, y estos últimos les concedieron el permiso, siempre y cuando lo hicieran antes de su fiesta, que era el 24 de diciembre. La idea de los esclavos era hacer una fiesta parecida a la que hacen los españoles, imitando los cantos de aguinaldos y villancicos, con motivo de la celebración de las navidades y, en vista del permiso concedido, resolvieron entonar el canto que habían compuesto, el 12 de diciembre de 1782.

Constatada la autenticidad histórica del cuaderno-documento, cualquier investigador podría dar como cierto el origen primario de la gaita. Lo cierto es que ésta parece que comenzó cantándose en las iglesias, de donde se dice que el Padre José Tomás Urdaneta, párroco de El Empredrado, la sacó a la calle. Eso ocurrió hacia 1810, de modo que la gaita es prácticamente republicana, pues fue durante la Independencia cuando ésta apareció en Maracaibo. Ya en 1824 se denunciaba a Morales:

"Morales con su escuadrilla/a Maracaibo tomó/pero luego al diablo vio/en el General Padilla..."

Lo que sí tiene fecha cierta es que fue la Voz (luego Ondas) del Lago, que entonces era una emisora experimental (propiedad de Pedro Bermúdez), donde se radió la primera gaita en 1928. También es cierto que la gaita, sin importar sí provenía de una hacienda, porque entonces apareció con cierta y determinada forma, se originó en El Saladillo y El Empedrado, dos de los barrios más antiguos y populares de Maracaibo. Originalmente se trataba de un contrapunteo entre dos cuatros, con la eventual participación de una voz solista y un coro. Esta gaita primitiva tenía cierta semejanza con el punto cubano y carecía de estribillo y es muy posible que, como en aquél, su letra fuese una décima, que todavía no ha muerto de un todo y que tuvo gran auge en otras etapas de nuestra trayectoria histórica. De igual modo, en algún momento planteó Ciro Urdaneta Bravo, “es un hecho que la gaita original nació en los albores de nuestra integración racial, bajo la influencia de los cánticos pascuales trasplantados a la tierra zuliana por los pioneros españoles del catolicismo”.

Cuando Radio Caracas Radio triunfaba con la Radio Rochela y la nueva Venevisión ya despuntaba con shows musicales, pero requiriendo de algo contundente, idearon el Venemarathón. Héctor Beltrán, Amelia Román y América Alonso conocían los maratones de Jerry Lewis, recaudadores de fondos en la televisión norteamericana. Entonces adaptaron la idea, presentando a artistas de todas clases durante 24 horas seguidas, para ayudar a los niños pobres de Venezuela. Venevisión alquiló el Cine Río para hacerlo desde allí. Al comienzo no arrancaba, y probaron hasta con los Boy Scouts, por lo que Héctor Beltrán, que se limpiaba los zapatos en la puerta del cine le dio unos bolívares al niño que lo hacía y le sugirió subir al escenario, identificarse como limpiabotas y dar su colaboración. Al verlo en cámara se prendió la mecha y el público comenzó a responder de una forma increíble. El desfile de artistas y números musicales entonces creció. Todos los años se ampliaba el Venemarathón y la recaudación y entrega de juguetes crecía, a la par de nuevas atracciones nacionales y extranjeras que elevaban la sintonía del programa. Entonces aparecieron los animadores del interior, desconocidos en Caracas e invitados especialmente para el gran evento, que se celebraba todos los diciembres y que se convirtió en símbolo de la Navidad venezolana.

Ése fue el caso de Gilberto Correa, que se abrió paso en su carrera debutando en el Venemarathón, y también de su coterráneo Oscar García, quien tuvo la particularidad de introducir la casi desconocida gaita a toda Venezuela, pues fue en ese maratónico programa donde y cuando ese estilo comenzó a imponerse como música decembrina.

Después de adueñarse de las Navidades caraqueñas, las gaitas zulianas le cantan a todo, desde una botella (La botellita/no tiene tapita/el botellón/no tiene tapón), hasta el Río Orinoco, el cual se encuentra algo alejado, geográfica y afectivamente, del Catatumbo, razón por la cual, forzado por la conveniencia de la rima, el autor lo llama “río loco”.

Como se ve, durante años los grupos gaiteros han venido tratando temas que se salen de su tradicional entorno, retomando la protesta social y política en el nuevo siglo con excepcionales sonidos modernos. Esta tendencia, iniciada por Guaco, de algún modo fue asumida por Rincón Morales, Gran Coquivacoa, Maracaibo 15, los Cardenales del Éxito -algunos incorporando elementos de la tamborera panameña- y, entre muchos otros más. Guaco ha incursionado en campos cercanos a una especie de gaita con salsa o pop, empleando instrumentos y sonoridades de orquesta, lo cual los lleva
a tocar gaitas “mambeadas” con un swing moderno, tanto, que harían temblar de indignación a los conservadores de la gaita tradicional, que fue algo que se vaticinó en la Revista Teclados, muchos años antes. Atrás quedó entonces, ese tono de protesta social, quedando para el recuerdo coplas sencillas, que hoy día tendrían plena vigencia:

"La cosa está tan maluca/que hasta en el mercado viejo/tres reales vale un conejo/y medio real una yuca."

Algo que sí han mantenido todos los conjuntos gaiteros, es una coreografía más o menos uniforme, que todo el pueblo conoce e imita, y que han adoptado los cientos de conjuntos de gaitas que cada Navidad se organizan en ministerios y oficinas públicas para amenizar sus fiestas de fin de año. De
estas iniciativas salieron grupos de gaitas femeninos. Este fue el caso de las populares agrupaciones con pintorescos nombres como el pirático de Las Bucaneras o el monjil de Las Cartujas, en el cual Rosita González, por su pimienta, CAP la llamó “Rosita candela”.

Como es un hecho que la gaita prácticamente suplantó a los aguinaldos tradicionales, que ya venían en picada desde que surgieron cañones con fuego y pericos con una curiosa forma de comer, es lógico que ésta haya suscitado críticas y comentarios adversos.

Por considerarla un atentado contra el buen gusto, Aquiles Nazoa, que siempre fue su enemigo, pues era afín con El pájaro guarandol y El sebucán, que se cantan y bailan en las navidades orientales, fulminó a la gaita en los siguientes términos:

“Un signo degenerativo de nuestras Navidades son las llamadas gaitas, expresión de las más horrorosa vulgaridad y falta absoluta de imaginación o de gracia, que nos invade como una sombría peste cada año, en la forma de un mazacote ruidoso y antiestético, producto de la ignorancia con dinero, que es la peor forma de la ignorancia… Comparadas con la calidad artística y el contenido espiritual de nuestros villancicos y aguinaldos de parranda, como los que escucharon Bolívar y Bello, los que tocó Teresa Carreño, los que estudió Arístides Rojas, las advenedizas gaitas sintomatizan la involución cultural que ha sufrido Caracas en los últimos años”.

Los gaiteros no dan serenatas, cosa que sí hacen algunos parranderos. En algún momento, también lo hizo un grupo de recolectores del viejo IMAU que, en lugar de dejar tarjeticas individuales en cada hogar, solicitando “el tradicional aguinaldo”, como era la inveterada costumbre, en una oportunidad resolvieron visitar todas las casas de su habitual ruta, cantando- y recolectando- sus aguinaldos.

El líder de la parranda, que un año antes lo había recibido por partida doble, en determinado hogar, regresó a tocar con su grupo, al mismo lugar, a fin de pedirlo nuevamente. Como la dueña de la casa se negara a dárselo, señalándole que ya se los había anticipado el año anterior, éste no se inmutó y le ripostó:

“Entonces, denos el aguinaldo del año que viene”.