El llanero resulta pícaro y socarrón algunas veces. Y ése es el atavismo del pechero. Otras, indómito, y bravío; y ésa es la sangre india batiéndose desesperadamente en la defensa de su independencia y de su suelo. Otras, pensativo y hosco, casi sombrío, se ve en el fondo de sus ojos el alma de una incógnita tristeza: es la pesadumbre del negro atado por las cadenas de la esclavitud. Del amasamiento de esos tres morbos no podía menos que producirse ese auténtico ejemplar de raza pampera que ama, llora o canta como el turpial salvaje: vestido de oro por la magnificencia de su selva y de negro por la incurable barbarie de su fatalidad. Daniel Mendoza - El Llanero

martes, 8 de abril de 2014

Almaque Llanero: Julio y Agosto: Jorge Plaz

JULIO

Julio viene llegando encapotado,
pleno de agua, pleno de humedad;
truenos lejanos se escuchan hacia el sur preludiando tan breve tempestad.

Plenos están los ríos y las sabanas
surcados se ven por embarcaciones
campos plateados míranse en la noche
y se ven bellas constelaciones.

Y las garzas desgajan sus plumajes
en las turbias aguas del estero;
sabrosos maniritos maduraron
y cachapas comen los vegueros.

Muy pronto el temporal de San Lorenzo
la paz del llano adentro turbará;
mas al fin vendrá Santa Rosa
y San Ramón que no se queda atrás.

Empiezan las garzas a hacer nido
el aruco anida en los tapones.
el chirulí en los platanicales
y la montañera saca sus pichones

El cachicamo está parido en nido
el garzón recoge el nido abandonado
el parpasen anida en los pajonales
de los esteros altos anegados

Hay tristeza en la llanura incierta
pues no se oye el cabildeo del ganado
los burros no rebuznan en julio
ni se oye el balido del venado
AGOSTO 

Llegó agosto, tronitoso y frío
una noche en negro temporal
rugir el tigre se escucha allá en el monte
y pita un toro allá en el medanal.

Babas en celo braman ardorosas
de hojarasca seca haciendo nidos;
lejos, muy lejos, hacia el sur lejano
de un huracán oyóse el sonido

 Los rebaños huyeron a los altos
médanos y bancales del lugar,
hacia donde también se fueron
los demás animales a invernar

En los hatos reposa la peonada
los caballos en los invernaderos
en los corrales renació la grama
brusca y escoba en los paraderos

Los vegueros gozan en agosto
parrandean en sus grandes bailes
con pescado y cachapas blandas
mantención de sus grandes bacanales.

Los taburíes abren sus coronas
por la noche hasta el amanecer;
las ranas verdes se les oye graznar
y los lépidos que cantan, también

Mes de agosto, horrible para el llanero
por el trabajo que sufren los rebaños
lo asalariado que se ponen los burros
y el pasto es malo y les hace daño

Toma de las Flecheras




A propósito del video de El San Fernando de Ayer, donde el profesor Hugo Arana Páez, nos habla del Paso El Diamante, les ofrecemos ahora La Toma de Las Flecheras,  otro impresionante éxito bélico de José Antonio Páez, caracterizado como casi todas sus acciones, por una intrepidez asombrosa llevada a cabo con sus lanceros, justamente a través del referido Paso.

Este hecho se dió en la segunda en la segunda fase de la Campaña del Centro o de 1818, iniciada por El Libertador Simón Bolívar en Angostura ( hoy Ciudad Bolívar) el 22 de noviembre de 1817con tres batallones que partieron hacia Apure y que se irían engrosando con la incorporación de otros jefes patriotas con sus respectivas unidades,  y formar un gran ejército de unos 6.000 hombres, antes de llegar a su destino.

Después de dos meses de difícil marcha y navegación, llegan al Orinoco el 22 de enero de 1818 y comienza el paso del río. Paso a colocar citas textuales tomadas del blog General en Jefe José Antonio Páez, de la pluma de Oscar J.Márquez, donde se hace una cronología de la ruta tomada por el ejército:

Comienza el crucé del río Orinoco a las 09:00 horas con la presencia de Bolívar y del secretario del General Páez, quien había venido a recibirlo, acampando ese día el ejercito al sur de la desembocadura del Arauca en el Orinoco. 

El día 23 luego de marchar un lengua (5,572Kms aproximadamente) se pasó por primera vez también en barcas, el río Arauca y por segunda vez, después de otra legua más adelante, por un puente de barcas construidos por los llaneros de Páez. Finalmente el ejercito se detuvo a las tres de la tarde, debido a que la caballería había seguido otra ruta, llegando a las 08:00 horas del día 24 de de enero. 

El día 25 arribaron a Araguaquen el parque, equipaje y el hospital de campaña; el 26 llegaron los caballos que había mandado Páez y el 27 se movió el ejercito por el Arauca a Caujaral; el 28 se adelantó Bolívar con la caballería y esperó a la infantería para acampar en la Aguadita, en la orilla derecha del río Claro, en el paso carretero. 

El 29 partieron a las 05:30 horas, haciendo alto en la orilla derecha del río Clarito; tras caminar 30 kilómetros, acamparon en el hato Buroz. El día 30 a las 05:30 horas partieron para el hato Cañafistola, que distaba 10 Kms., donde se detuvieron a las 11:00 horas para racionar a las tropas. Poco más tarde llegó el General Páez quien conoció en ese momento a Bolívar, su relación había sido solo epistolar y muy escasa hasta ese momento. 

Se unían así dos titanes en un abrazo fraternal, dos héroes de nuestra gesta emancipadora, y quedaba sellado el circulo de generales guerreros que se sometían al mando único de Bolívar y, reunidos los dos Jefes, partieron con la caballería para Cajuaral. El 31 de enero se movilizó la infantería que también llegó a Cajuaral, donde se encontró a Bolívar, motivado a que la caballería se había extraviado. 

La noche anterior los infantes habían cruzado el Arauca, luego lo hizo la caballería y Páez retorno a San Juan de Payara con El Libertador Simón Bolívar, donde fue recibido como jefe supremo con manifestaciones de alegría, salvas de cañón y la guarnición sobre las armas. Poco tiempo después llegaba el ejército de Guayana y se unían en fraternal abrazo con el ejército de Apure. Páez obsequió ese día una cena a Bolívar y sus oficiales. San Juan de Payara se encuentra a 35 Km de San Fernando. La infantería acampó en el pueblo y la caballería lo haría el día 1º a las orillas del río, por haber terminado el paso del mismo. 

El ejército de Bolívar había recorrido en ocho días doce leguas, los días 2 y 3 fueron de descanso y en ellos se terminó de remontar la caballería de Guayana. En Payara, Bolívar le manifestó a Páez una vez más su inquietud de cómo pasar el río Apure con un ejército, ya que carecían de embarcaciones suficientes. Recordemos que los españoles aún permanecían en San Fernando, bajo el mando del jefe realista Quero, quien defendía la plaza amurallada la cual para esa época a pesar de que ésta era sitiada por tierra desde el 17 de enero por la noche, cuando el General Páez había tratado de tomarla infructuosamente por sorpresa. Esto se debía a que estaba protegida por tres castillos, guarnecidos por veinte cañones, con 650 hombres y cerrado por trincheras. A todo esto debía agregarse una escuadra sutil, con numerosos buques, cañoneras, pedreras, flecheras y multitud de barcos menores que controlaban y protegían el río Apure hasta su desembocadura en el Orinoco. 

Simón Bolívar se encontraba en gran incertidumbre por no vislumbrar la forma de resolver aquella situación de cómo pasar sobre el río Apure un gran ejército. El General Páez le instaba “... yo le animaba que se pusiera en marcha, asegurándole que le daría las embarcaciones necesarias. El me preguntaba: pero hombre, ¿Dónde las tiene usted? - Yo le contesté que las había en el paso del río para oponérsenos. - ¿Y de qué manera podemos apoderarnos de ellas? - Con la caballería. - ¿Dónde está esa caballería de agua? Me pregunto él, porque con la de tierra no se puede hacer tal milagro...” 

Para el día cinco se habían concluido la remonta de la caballería que vino por el Orinoco y el Arauca. Ese mismo día se reunieron la Guardia de honor y el batallón de infantería de Apure, se distribuyeron a los oficiales de infantería los caballos, sillas, bridas y a las tres de la tarde partió el ejercito a San Fernando de Apure con El Libertador y su Estado Mayor General, marchando hasta el anochecer y acampando en una sabana al este de San Juan de Payara, donde levantaron el vivac. 

El día seis en la madrugada nuevamente se inició la marcha del ejército y a las diez de la mañana se llegó al paso del Coplé o del Diamante, en el río Apure, a 1 Km., aproximadamente, al este de los muros de San Fernando donde ondeaba la bandera española. Era el único sitio por donde podían pasar los patriotas sin el riesgo de que los alcanzara el fuego de los cañones realistas ubicados en San Fernando. 

El ejército quedó detenido: no podía pasar el río por falta de embarcaciones, las cuales se encontraban del otro lado del rio, algunas de ellas amarradas frente a la ciudad fortificada. El ancho del río en ese lugar es de 700 metros aproximadamente, con una velocidad en sus aguas de 4 millas por hora (7,4127.Kms por hora) el cual a su vez estaba infestado de caimanes y sus aguas aun estaban un tanto altas. Es el mismo General Páez es quien nos narra al respecto en su autobiografía: “...una milla antes de llegar al río se le suplicó que hiciera alto con el ejército para sacar de él la gente con la que íbamos a tomar las lanchas enemigas y todavía le parecía que todo aquello era un sueño o una broma, sin embargo, procedió a mis deseos...” 

Páez tomó cincuenta hombres de la guardia de su caballería, entre ellos Aramendi, Genaro Vásquez, Cornelio Muñoz, Pedro Camejo (el Negro Primero), Juan Carvajal, Felipe Mauricio Martin, José de la Cruz Paredes, José María Briceño Méndez, Pedro Pérez, Antonio Romero, Juan José Rondón, y otros que se pierden en el anonimato de la historia, todos jinetes en briosos caballos sobre silla fuerte, que quitaban sin desmontarse, junto a sus cinchas y gruperas, al igual que sus calzones; en las bocas las lanzas, sus espadas estaban sujetas a la espalda o colgadas al cuello, se lanzaron al río nadando con un brazo y acariciando con la otra los cuellos de sus caballos a la vista del ejercito. A una distancia de 400 metros sorprendieron a las embarcaciones españolas. 

Los realistas no salían de su asombro, que no podían imaginar tal situación, reaccionaron efectuado varias descargas de mosquetería y algunas de cañón sobre las cabezas de los hombres y caballos que remontaban la corriente, sin darles en su humanidad. 

El pánico y el caos se apoderaron de los españoles, quienes se arrojaron de los barcos que estaban amarrados al río para ganar a nado su orilla, abandonando las flecheras y cañoneras. Los intrépidos llaneros se montaron sobre la grupa de los caballos, impulsándose para abordar las flecheras, guiados por su jefe el taita Páez. Así se apoderaron de ellas encontrando solo una mujer que había disparado contra los asaltantes el último cañonazo. 

Catorce flecheras dos cañoneras y otras embarcaciones menores fueron capturadas. “...Asombrado Bolívar, dijo que si él no hubiera presenciado aquel hecho nadie habría podido hacérselo creer...” El mismo general Páez señaló en su autobiografía que la misma partida de jinetes corrió a ponerse al frente de San Fernando para impedir la salida de cualquier realista que fuese a dar parte a Morillo de lo sucedido. 

El ejército patriota procedió a acampar en la sabana de la rivera derecha del Apure. La caballería del General y la infantería de la guardia iniciaron el paso. Bolívar mandó a parlamentar en la plaza. intimando a la rendición de la misma: “...el ejército libertador de Venezuela debe tomar a San Fernando dentro de veinticuatro horas, este término debe bastar a usted para resolver a entregarse o morir...” 

Esta acción sin igual sorprendió a los realistas, neutralizándolos, ya que no utilizaron sus fuerzas sutiles que apoyadas por la guarnición de San Fernando ni siquiera hostigaron el paso del ejército patriota por el Apure. El camino estaba expedito hacia Calabozo con un gran ejército integrado por más de cinco mil efectivos, el primero de su índole que se constituía con tan cantidad de efectivos desde 1810, estructurado bajo el mando único de Bolívar que lograrían sorprender a Morillo en Calabozo con su Estado Mayor. 

Pero no abatirlo por errores tácticos al no sitiar la ciudad como debió de ser, permitió que este se escapara con su Estado Mayor y la guerra se prolongara por varios años más.

Flechera:   Embarcación liviana de guerra que se usó en Venezuela, especie de canoa en la que iban indios armados con flechas. Eran embarcaciones alargadas de más de 20 metros, entre la proa y la popa,  con cubierta movida por unos 30 ó 40 remeros parecida a una canoa con una quilla alargada que le permitía ligereza en la navegabilidad con una capacidad de 100 a 120 hombres y que fue utilizada en la guerra de independencia en Venezuela como medio bélico por los realistas y patriotas.
Bibliografía 
1. Documentos de la Libertad. Oficio de Bolívar para Páez del 15 de enero 1818.. Caracas: servicio Grafico Editorial S.A tomo 14, Pág. 12 
2. oficio de Bolívar para el Gobernador de Angostura del 4 de enero de 1818, Caracas: servicio Grafico Editorial S.A tomo 14 Pág. 27 
3. Márquez Oscar J. La Toma de las Flecheras Caracas: IMARLITI, CA, 2004 
4. Páez José Antonio. Autobiografía. Caracas: Academia Nacional de la Historia, Italgrafica 1987 
5. Vowell Richard. Campañas y Cruceros. Caracas: Biblioteca de la Academia de la Historia 1973. 

domingo, 6 de abril de 2014

Moromoy es un Árbol - Freddy Páez

MOROMOY ES UN ARBOL 

 Profesor Freddy Páez 

Con el nombre de MOROMOY se conoce a una meseta situada al Noroeste de la ciudad de Barinas, en la zona del pie de monte andino y donde hoy se asienta la ciudad de Barinitas. En la historia de la región, esta meseta es conocida por haber sido el lugar donde se asentó por segunda vez la ciudad de Barinas a raíz de su traslado, en el año de 1628, desde la meseta de Altamira de Cáceres donde originalmente había sido fundada. Sobre el origen del nombre autóctono de esta terraza, es generalmente aceptado por algunos que el mismo proviene de la existencia de una tribu “los Moromoyes” que habitaban esa región y para otros de una princesa indígena cuyo nombre era “Moromoy”. 

Haciendo un trabajo de recolección de plantas en una zona del pie de monte barines, un baquiano me señaló como punto de referencia un “palo de MOROMOY”, lo cual despertó de inmediato mi curiosidad y al indagar sobre el origen de ese nombre, la respuesta obtenida fue que así se conoce el árbol en cuestión en Barinitas y áreas adyacentes, lo que fue posteriormente ratificado por otras personas nativas de la zona. Sin embargo este nombre común no aparece en obras especializadas tales como: Plantas comunes de Venezuela (Schnee,1973) o Manual de las plantas usuales de Venezuela (Pittier,1978), quizás por no haberse recolectado para el momento en que se escriben esas obras; por lo que se procedió a su muestreo y a la determinación de su identificación botánica. 

Botánicamente el MOROMOY es un árbol perteneciente a la familia de las MIMOSACEAS, su identidad botánica es: Acacia langlassei (Britton et Rose) Bullock. Colectado por primera vez en México en 1939 (Kew Bull.1939), en el país fue recolectado con el mismo nombre común en la zona de Barinitas e identificado por la Dra Lourdes Cardenas, del Herbario MY, Facultad de Agronomía, U.CV.

 Es un árbol de 10 a 15 metros de altura, de copa abierta, con espinas escasas muy dispersas en sus ramas, las cuales son quebradizas, pierde pocas hojas en la estación seca, con flores blanco-cremosas, las cuales están presentes entre los meses de Noviembre a Febrero, para esa época se observa una intensa actividad apícola a su alrededor, salvo esta y su uso para leña no se le conoce otra utilidad; Localmente hemos observado índividuos dispersos desde los 300 m.s.n.m (Santa Elena de Caramuca) hasta los 500 m.s.n.m (La Barinesa) siempre bordeando o muy cerca de cursos de agua (planta riparia). En el parque Moromoy, en Barinitas, existe un pequeño grupos de estos árboles bordeando la Quebrada El Mijao. 

Indagando sobre el origen del nombre Moromoy no encontramos en la revisión bibliográfica referencia alguna a la existencia de indios moromoyes ni princesa con ese nombre en la región, mientras que si encontramos una referencia a la existencia del árbol, en la obra Historia de Barínas, 1577-1800, pag 294, cuyo autor es el historiador Virgilio Tosta, en la que se hace una descripción de la Barinas del año 1758 y la cual textualmente señala, "... Las cuatro manzanas que rodeaban a la plaza pública hallábase cubiertas de bosques y ´´´barzales o montes muy tupídos´´´, poblados a trechos con robustos árboles de bucares y moromoyes...". 

El conocimiento del nombre común dado al árbol en la zona, unido a la referencia histórica, permite afirmar que MOROMOY, es el nombre autóctono que sirvió para designar al árbol descrito y es conocido así por lo menos desde el año 1758. Puede ser valido pensar entonces que el término mesa de Moromoy como era conocido el sitio que sirvió de asiento a Nueva Trujillo de Barinas, y hoy a Barinitas, derive su nombre de la presencia de ese árbol en esta zona. Ojalá pudiéramos lograr que alguien se ocupe de propagarlo y reforestar algunas partes de la mesa con él, manteniendo vigente el sonoro nombre de MOROMOY y adoptándolo como el árbol emblemático de la región lo que por derecho le correspondería. 

Acento de Cabalgadura: La Miel

LA MIEL
Acento de Cabalgadura
Enrique Mujica


 El matajei hembra es el que carga. Ese es redondo, coma una bola, como una tapara. Ese es el que carga porque el macho, que es largo y delgao como una manga, lo que echa son unos ramitos de miel. En un palo que llaman diente e perro se cria el matajei. Yo creo que es porque ese palo echa unos tallos, unas varas con crucetas que es de ande se agarra el matajei, de ande se va tejiendo. De ai del Porvenir pa abajo, pacia El Barinal, buscando una jilera e cujises que van orillando una madrevieja y varios conucos, seguro que se consigue uno con un matajei cargao. Será porque por esos laos la tierra es una grea negra y lo que hay son unos rastrojos sombríos que se llenan de ese bachaco culón rojo. Debe se por eso que por ese camino abunda el matajei, y también porque más abajo, en los conucos, eso to apretao de topocho y cambur y ma's allaita se ven las jileras de melero y en el palmar la flor de campana y la fruta e palma. 

Porai por esas costas del Barinal pasábamos pa la escuela. Eso fue en un tiempo en que la Niña Isabel Valera nos daba la primaria en una casita e palma con corredor de cin que el viejo Vicente Valera, su hermano, había hecho en la entrá el hato. Un verano tuvimos yendo pa esas clases, un puño e muchachos, como treinta. Me acuerdo que la Niña Isabel, que estaba bien vieja, se ponía a comé hallaquita con queso, entonces empezaba a conversá y a esplicanos. No se le entendía to que decía, nosotros to que hacíamos era ve como se le salía de la boca aquel burucero de pan y queso que nos echaba encima. La Niña Isabel no duró en las clases sino hasta ese verano. Después pasamos un tiempo con el maestro Jesús Garrido, que era un viejo largo y seco que hablaba roncote. Ese nos decía versos y nos ponía sacar cuentas. "Ese pez largo y redondo que vimos desde la orilla juguetear, allá en el fondo", nos decía, y otros versos que no recuerdo. También nos contaba las historias de Bolívar y nos enseñaba el mundo en una pelota azul. Solamente ese tiempo tuve yo en la escuela, hasta que aprendí a leé. Eso era cuando tenía diez o doce años. Después no supe más de lecturas, lo que me gustaba era un caballo bien bueno y una soga. Nunca más vi al maestro Jesús Garrido, no se que se hizo.

Por ese tiempo lo que si aprendí fue a castra un matajei. Un día por la mañanita nos quedamos castrando uno. Nos pusimos de acuerdo y no fuimos pa la escuela. Le dejamos un jumo e bosta un rato largo, hasta que se le fueron toas las avispas. Después fue que lo abrimos y nos trajimos la miel en dos taparas. Esa era una avispa brava y peligrosa. Un día jurungamos unas y nos picaron. Llegamos a la escuela y la Niña Isabel tuvo que ponenos cataplasmas de saliva e tabaco. Pasaron muchos años y yo seguí yendo a castrá matajei en ese punto. Más de uno castré. Ai era ande me acordaba de la escuela, del chorro e muchachos saliendo de la escuela, como avispas. Entonces pensaba que la escuela era también un matajei, pero sin miel.

Matajey: Pequeña avispa. Prácticamente llamas matajey a la casa de esta avispa, que es grande, de casi  70 u 80 cm de largo, siempre cargada de miel. La casa es construída utilizando la rama de algún árbol. Vocabulario del Hato. J.A. De Armas Chitty

viernes, 4 de abril de 2014

El Gaucho y el Llanero


"Tocando los extremos norte y sur de la América austral se encuentran dos grandes porciones de territorio de análogos aspectos físicos y habitados por agrupaciones étnicas que presentan los mismos rasgos en sus caracteres. La una de estas porciones forma parte de la Confederación Argentina, y se extiende desde las montañas cordobesas al bajo Paraná, y del estuario del Planta hasta las estribaciones de la Patagonia. La otra comprende gran parte de la República de Venezuela y abarca casi 500.000 kilómetros cuadrados en las antiguas provincias de Apure, Barcelona, Barinas, Carabobo, Caracas y Guayana. 

Característica topografía de esas extensas regiones es la línea horizontal, que a veces se prolonga hasta el límite en que la tierra y el cielo parecen confundirse. Océano de verdura del cual diríanse olas las manchas ondulantes y movibles del ganado vacuno y caballar que en ellas pasta; e islas los oteros y mesetas que sirven de refugio a hombres y animales cuando, en la estación de las lluvias, las aguas de las nubes y las que se desbordan de los ríos inundan la sabana, entonces solo transitable en bongos y canoas. 

 Magnífico espectáculo el de esas soledades de la América, sin límites determinados ni caminos conocidos. Cada una tiene peculiaridades geográficas y geológicas dentro de la configuración general de su superficie. A veces el suelo se esconde bajo altos pajonales que se agitan al soplo del viento; en ocasiones la tierra apenas deja ver escaso césped o palmeras enanas. En las márgenes del Paraná y el Orinoco espesos bosques donde viven en acecho el tigre y el jaguar; bajo las gramíneas el áspid; en los caños el caimán, el caribe y el temblador; en los esteros las aves acuáticas de vistoso plumaje.

 (…) En la Argentina como en Venezuela, encuadrados en el marco que apenas bosquejamos, destacan el Gaucho y el Llanero su singular personalidad. Acerca de la estructura fisiológica del primero nos dice Carlos O. Bunge que: “es fuerte y hermoso por su complexión física; cetrino de piel, tostado por la intemperie; mediano y poco erguido de estatura; enjuto de rostro como un místico; recio y sarmentoso de músculos por los continuos y rudos ejercicios; agudo en la mirada de sus ojos negros, acostumbrados a sondear las perspectivas del desierto”. Y José María Salaverría, en su libro El Poema a la Pampa, nos traza esta rápida silueta: “Un hombre a caballo salió de entre los sauces. En la frescura matinal el hombre aquel cabalgaba con hidalga prosopopeya, sin apurarse, reposadamente, como quien no siente el acicate de ninguna actividad perentoria. Iba tieso sobre su caballo, noblemente erguido, con rumbo a la inmensidad. Por un momento le distrajo el tren; pero volvió la vista luego, ajeno a la loca carrera del convoy mecánico. Parecía ser un ideal que marchaba a sumergirse en el infinito de luz y en el otro infinito de la llanura. Y a pesar del vacío y la soledad del sitio, aquel hombre, que cabalgaba noblemente, sin prisa ni afán de ninguna clase, daba la impresión de una felicidad plena, redonda y definitiva” 

 Con ligeras variantes el llanero nuestro presenta las mismas cualidades y los mismos vicios del gaucho, como que ambos tienen antecedentes idénticos e idénticos hábitos de vida en razón de su industria. En lucha contra toda clase de peligros, sus músculos se fortalecen, sus sentidos se aguzan, sus movimientos se aligeran, su valor se retempla. Para las diversas operaciones que la ganadería exige posee especiales condiciones de energías y habilidad. Sobre el potro salvaje o frente al toro bravío se encuentra en pleno circo y en la constante disyuntiva de vencer o morir. 

 Daniel Mendoza, de pura cepa llanera, al estudiar la psicología de su coterráneo se expresa así: El llanero resulta pícaro y socarrón algunas veces. Y ése es el atavismo del pechero. Otras, indómito, y bravío; y ésa es la sangre india batiéndose desesperadamente en la defensa de su independencia y de su suelo. Otras, pensativo y hosco, casi sombrío, se ve en el fondo de sus ojos el alma de una incógnita tristeza: es la pesadumbre del negro atado por las cadenas de la esclavitud. Del amasamiento de esos tres morbos no podía menos que producirse ese auténtico ejemplar de raza pampera que ama, llora o canta como el turpial salvaje: vestido de oro por la magnificencia de su selva y de negro por la incurable barbarie de su fatalidad. 

 Conocido es el abolengo andaluz del habitante de nuestras pampas. Con ese elemento y el autóctono se formó el nuevo tipo étnico, que conserva sus estigmas de origen con las modificaciones impuestas por el medio circundante. Mezclados los cordobeses con los árabes, heredaron y trajeron a estas regiones su inclinación a la vida pastoril, que deja grandes intervalos de reposo, en oposición a la agricultura, que pide perenne actividad.

El hombre nómade, no puede concebirse sin el caballo, que es absolutamente indispensable para el continuo trajinar. Así el gaucho y el llanero viven a lomos del noble animal, con el cual pudiera decirse que constituyen una sola entidad biológica.

 La indumentaria del gaucho, como la del llanero, es pintoresca y adecuada a su género de vida. Usa el primero Chiripá, pedazo de tela cuadrilonga que pasa por entre los muslos y se asegura a la cintura por ancha banda o tirador de cuero, donde guarda sus avíos de fumar, el dinero y la faca, que no abandona en ningún tiempo ni por ninguna circunstancia; el poncho, capa que le cubre los hombros hasta la cintura, dejándole completa libertad de movimientos; la bota de potro, cómodo calzado que se fabrica con la piel de las patas traseras de este animal; pañuelo al cuello y en la cabeza el chambergo, ladeado con petulancia o echado hacia atrás.

 El traje de gala del segundo consiste en camisa blanca, rizada,, de largas mangas acuchilladas, y cuello y puños estrechos, con botonaduras de oro; garrasí, que es un pantalón largo, abierto en las pantorrillas y cortado de suerte que caigan dos picos sobre el tobillo, para formar lo que llama uña de pavo; pañuelo de seda de vivos colores anudado a la nuca; sombrero pelo e guama, atado con barboquejo; pie calzado con cotizas (sandalias) de piel de res, curtida; cinturón para la lanza, espuelas de plata o de oro, cinceladas, con anchas rodajas. De viaje nunca le falta la espada de totuma, de dos filos, vaina de cuero y guarnición de plata; y la cobija, que se compone de dos telas de bayeta, la de arriba azul y la de abajo encarnada, como de seis pies por lado, unidas y superpuestas, con abertura en el medio por donde pasa la cabeza. Protege al jinete de la lluvia, del abundante rocío de los trópicos y el sirve de lecho cuando le es imposible tender la hamaca.

 Propia de pueblos pastores es la sobriedad. Bástale al ganadero del Plata, como al de Venezuela, un rancho de paja cobijado con yerbas forrajeras, que aquél planta a la sombra del ombú y éste entre el follaje del morichal. Allí viven con su mujer que el uno llama “mi china” y el otro “mi prenda”; y con los hijos que al ser crecidos continuarán la vida tradicional del padre. Por muebles, cráneos de caballo o de caimán, que son asientos; por camas, cueros secos sin curtir, si no tienen el privilegio de la hamaca para descansar el cuerpo con mayor comodidad. Por alimento, la tira de carne asada, con galleta dura, arepas o casabe; por bebida, agua; por distracción, la guitarra; por vicios: para el gaucho el mate, la ginebra y el cigarro; para el llanero, el café tinto y el tabaco de mascar.

Como todos los primitivos, los hombres de la pampa tienen filosofía propia, creencias raras y especial vocabulario. De las nociones religiosas que los misioneros les enseñaron, o que han podido adquirir, solo conservan groseras supersticiones. Se preocupan poco de Dios, pero son fervientes devotos de la Virgen del Carmen, o de cualquiera otra advocación. No van a misa, pero cargan al cuello reliquias o amuletos con extravagantes oraciones, cuya mayor eficacia consiste en su misteriosa oscuridad. La del Justo Jué tiene varias aplicaciones y virtudes; la de San Pablo les preserva de los animales ponzoñosos; la del San Marcos del León les hace invisibles; la Piedra de Ara, con otros aditamentos, los libra de los riesgos del combate; el colmillo de caimán, de maleficios. El General Páez llevaba una reliquia a la cual atribuía la singular circunstancia de no haber sido herido jamás, a pesar de su incomparable arrojo. 

El aislamiento en que vivían gauchos y llaneros, frente al grandioso espectáculo de la naturaleza, y en lucha perenne con el medio, produjo ese tipo de inconfundible personalidad, que no se encuentra sino en América, aunque tenga puntos de contacto y semejanza con el árabe y el beduino.

(…) Vencidos por la evolución biológica van desapareciendo, o desaparecieron ya, el gaucho de la Argentina y el llanero de Venezuela. Sus figuras legendarias se alejan y se borran a medida que nuevos elementos penetran en sus dominios. Pueblos de mentalidad inferior no conservan sus características si los ponen en contacto con otros superiores. El alambre de púas dividió la inmensidad; el automóvil espantó al caballo; lo útil reemplazó lo poético; lo práctico a lo heroico. 

 Sin embargo, ellos ejercen aún en estos pueblos nuestros una doble función sentimental y educativa: como elemento literario, porque caracterizado, o a lo menos dan motivo a la poesía genuinamente popular y a las leyendas y tradiciones con que según Rodó, mantienen las madres la atención ingenua de sus hijos, o embelesa el trovador plebeyo a su rústico auditorio; y como tipo histórico y patriótico, porque ofrendaron a la patria el tributo de su sangre, junto con los más altos ejemplos de lealtad, valor y audacia. 

Fueron gauchos los que, primero con las montoneras de Güemes y de López, y luego militarmente organizados, concurrieron a casi todas las batallas de la independencia en Chile y Argentina. En San Lorenzo, a las órdenes de San Martín, cargaron con furia a los infantes españoles, desconcertados bajo aquel brusco ataque; en Chacabuco, conducidos al fuego por sus comandantes Melia, Medina y Ramayo, desbaratan a sus asombrados contrarios; en Maipú, con Bueras y Freire a la cabeza, y tendidos sobre las crines de sus caballos como los árabes del desierto, despedazan a los Lanceros del Rey y a los Dragones de La Concepción; y en la pampa de Reyes y en las faldas de Condorcunca contribuyen a la independencia definitiva de la América Hispana. 


En Venezuela, toca a los llaneros la parte más heroica y romancesca de nuestra prolongada y sangrienta lucha. Al principio guerrearon con Boves contra la Emancipación; luego, regidos por Páez, Monagas y otros caudillos, a favor de la República. Su acero centelleó con rojos fulgores en cien campos de exterminio: El Yagual, Mucuritas, Mata de Miel y Las Queseras. En Barcelona, Maturín, Apure, Guárico y Guayana, los Arismendi y Silva, Iribarren y Vásquez, Mina y Figueredo, Muñoz y Carvajal, Zaraza y Sotillo, realizan hazañas increíbles. Un día toma las flecheras a nado; otro un grupo de jinetes sorprende a un escuadrón para apoderarse del bestiaje; ocho hombres destrozan a los Húsares de La Torre. En las márgenes del Arauca, ciento cincuenta héroes desorganizan un ejército. Para su valor no hay obstáculos. Su arrogancia es igual al peligro. Bien pudo augurar la victoria esquiva en el Pantano de Vargas, con la célebre frase: -Rondón no ha peleado todavía; y erguirse sobre el éxito de la batalla para responder a la admiración de los suyos: -Así se baten los hijos del Alto Llano. En Carabobo el impetuoso Mellados advierte al camarada que quiere adelantársele en una de las cometidas del Valencey:- Compañero, por delante de mí, la cabeza de mi caballo …..

Y siguen los llaneros camino hacia el sur. Sus corceles de guerra abrevan en los grandes ríos de la América y tramontan las más altas cordilleras del planeta. Lo que hicieron lo sabe el mundo y lo canta la Epopeya. Entre el Orinoco y el Desaguadero recorrieron vasta trayectoria, con posas inmortales en Boyacá y Pichincha, Junín y Ayacucho. Hablar de sus proezas es evocar todo un pasado glorioso. Peones oscuros tocaron con la punta de sus lanzas en el templo de la fama y abrieron para sus nombres las puertas de la inmortalidad. "

José E Machado

jueves, 3 de abril de 2014

La Música del Palmar

Les comparto estas líneas que me parecieron hermosas, pues entendí con ellas lo que dicen muchas canciones y poemas sobre "La Música del Palmar":

 El ganado cimarrón penetra corriendo al palmar, y se va disipando su tropel mientras crece el ruido de silbidos entretejidos en todos los tonos imaginables. Ruido característico del palmar, que con la ventolera va desde el violín al redoblante en confuso susurro y fuga de notas, formando un ambiente en la oscuridad en que cualquiera puede creer todos los cuentos de la noche y avalar la presencia de lo sobrenatural. Las fibras menudas de las palmas contra el viento, dan un sonido estridente. Las partes mas burdas producen otros sonidos, y finalmente el cuerear de la palma entera sacudida. La vibración del palmar en la oscuridad hace nacer leyendas y en su cacería de misterio los llaneros hablan a media voz, nadie grita como en sabana abierta, como si temiera la contestación de algún espíritu ofendido. Es más, los muchachos estan en silencio: en el palmar no se grita porque uno no sabe quien le puede contestar... 
Horacio Cabrera Sifontes
La Rubiera

martes, 1 de abril de 2014

El Paso del Diamante- Profesor Hugo Arana Páez

Les ofrecemos otro de los videos del Profesor Hugo Arana, realizado en San Fernando de Apure, con la intención de mantener viva la memoria de la capital del estado Apure, mediante una serie de grabaciones que hemos denominado El San Fernando de Ayer.

En esta oportunidad, el profesor Arana nos habla del Paso el Diamante, tambien llamado Paso de las Flecheras, como un recuerdo a la acción del Catire Páez mediante que con 50 llaneros cruzó el rio Apure y sustrajo de las líneas enemigas embarcaciones de guerra, con las cuales reforzó su propio ejército.

El paso el Diamante es también recordado por haber sido la ruta que recorrió a nado la niña Trina Omaira, para complacer una apuesta de su padre. Asímismo,  fue por ese paso por donde llegó a la ciudad de San Fernando de Apure, el primer automóvil.

Sin más, les ofrecemos El Paso del Diamante:

Las Faenas Llaneras en La Rubiera (3/3)

Culmina Horacio Cabrera Sifontes su narración sobre la faena llanera en La Rubiera, con la descripcion de la misma  durante el invierno llanero:


En el invierno, en el Llano rubiero todo cambia. Todo parece diferente. El sistema de vida es otro. Los ganados se refugian en las partes altas, en los médanos. El caballo se cambia por la canoa. Los cuatreros roban en canoas. Matan la res en los médanos, a la que atrapan fácilmente cuando está en el agua, le traman el. cacho contra el borde de la canoa, y allí mismo la descabellan con la puntilla en la nuca. Como en el agua no pesa la res, la arriman al médano para descuartizarla, y en sacos van metiendo la carne en la canoa. 

El Llano se inunda, pero la paja de agua sobresale del nivel del agua como para tapar la canoa. Se puede mirar a distancia, por encima de la sabana inundada, y no se ven las canoas de los cuatreros. Solamente el gavilán primito los delata. Fijándose en la actitud del gavilán se descubre a lo lejos el pendolear de la palanca con que impulsan la canoa. Un palanquero hábil recorre la canoa agachado, empujando la palanca a fin de que la paja que sobresale del agua lo esconda. Hay que fijarse bien para ver la palanca. Solamente el gavilancito los acusa, como si dijera: allá está. Los sigue constantemente y cuando uno se va aparece otro. La misión del pajaro detrás de la canoa es solo la de buscar su alimento. Sabe que la canoa en su trayecto va a levantar paticos, tiganitas y gallitos de agua. Cuando éstos se levantan en vuelo, el gavilán primito, estratégicamente ubicado detrás de la canoa, les vuela desde atrás y se les mete por debajo, a la vez que él mismo se pone boca arriba para agarrar su presa por el pecho, seguidamente invierte la posición y es el patico el que queda boca arriba, en la imposibilidad de hacerle resistencia, é1 toma su vuelo normal y se dirige al médano donde hará su comida.  Asi mismo la garcita llanera se para junto a la cabeza de la res que está comiendo, porque sabe que espantará la tara que le va a servir de alimento. Técnicas y mafias de un mismo medio. 

En el invierno rubiero se puede apreciar la gran riqueza de la fauna acuática. El Orinoco y el Apure se desbordan. El Guariquito sirve como canal de entrada de millones de peces grandes de todas clases. Los muchachos en Garcitas saben por la mañana cuántos manaties subieron en la noche, porque les contaron los soplidos. Los peces de los grandes rios toman una vacación y se riegan por la sabana inundada comiendo a su gusto desde taras, ranas y lombrices hasta retoños y frutas silvestres. Por cardúmenes sube del Orinoco el morocoto grande renegrido, que en el Llano se llama “cachama”. Es muy fácil su arponeada, porque se anuncian desde lejos con el aguaje. 

Los ganados se recuestan a los médanos y muchas veces hay que hacer grandes “cayapas” para sacarlos del aislamiento. En La Rubiera las aguas de inundación llegan hasta El Alcornocal y el ganado tiene hacia el norte muchas partes altas donde defenderse. A Mata de Pelo y a la costa del Guariquito suben miles de venados desde los llanos inundados. La época de invierno es la de mayor carne robada en La Rubiera. Los dueños de ganado se hacen amigos del gavilán primito. No lo son del gavilán colorao, porque éste les avisa a los cimarrones la presencia de los llaneros, haciéndoles perder el día. La naturaleza genera su propia defensa."
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domingo, 23 de marzo de 2014

Efectos Desastrosos del verano en Casanare, Colombia

El llano venezolano y el colombiano es el mismo, en lo geográfico y en lo cultural, por eso publicamos hoy la gravisima situacion que está ocurriendo en el llano casanareño, precisamente por ausencia de medidas de protección ecológica.

Este desastre ecológico que ha matado de sed, se estima que a 20.000 animales, es producto una vez mas, entre otros factores,  de  la falta de controles que  impidan la tala, ocasionando que  cada año los efectos de la sequía sean mas devastadores, al no poderse recupar adecuadamente las fuentes de agua.

Los veranos llaneros siempre traen la muerte de muchos animales, lo cual es parte del ciclo de vida natural, sin embargo hay situaciones como la que planteamos hoy,  en que  los decesos superan considerablemente las estadísticas normales y por ende,  no puede culparse a las características climáticas, como se pretende en muchas ocasiones.

Reporta la revista Semana.com, lo siguiente:

Sequía mata a miles de animales. Para la gobernación, la deforestación que hay en Boyacá reduce el agua disponible, pero esa no sería toda la verdad. 

La fuerte ola de sequía que atraviesa Casanare ha causado desde hace cuatro meses la muerte por deshidratación de aproximadamente 20.000 animales, principalmente chigüiros, venados, zorros, peces, tortugas, reptiles y ganado vacuno. El impacto ha sido tan fuerte que la Gobernación de ese departamento está estudiando este viernes si declara emergencia ambiental, especialmente en el municipio de Paz de Ariporo, el tercero más importante de Casanare. Pero para ello necesitan argumentos jurídicos que están recopilando. De hacerlo, significaría que se harían obras de mediano plazo como perforación de pozos profundos con equipos de bombeo para abastecer de agua. Pero el problema no es de falta de pozos sino de una reserva forestal suficiente, como lo explicó para Semana.com Adriana Soto, ex viceministra de Ambiente y experta en adaptación al cambio climático. 

“Habrá más sequías y más lluvias extremas. Las regiones que tengan en mejor estado sus coberturas naturales (como bosques, selvas, entre otros) podrán resistir mejor estos impactos porque ayudan a regular el agua y los suelos”, indicó. 

 Soto especificó que si no hay árboles y una zona forestal bien mantenida, el agua lluvia no se acumula en los pozos y se generan sequías cada vez más fuertes. “Estamos apostándole mal a la cosa porque la ganadería extensiva y las actividades agrícolas piensan en un terreno limpio de árboles como lo productivo pero este país se tiene que dar cuenta que la deforestación va contra su misma productividad”, aseguró. 

En la Gobernación de Casanare están de acuerdo con este planteamiento pero le tiran la pelota a su vecino, Boyacá. “En Casanare hay poco pie de monte. La deforestación está en municipios boyacenses como Paya, Isba o Aquitania y nuestro departamento se debe a Boyacá por turismo, por vías y por aguas. Cuatro ríos que vierten a Casanare nacen en la Laguna de Tota”, aseguró Luis Eduardo Castro, secretario de planeación de Casanare. El tiempo de intensas temperaturas, que van entre 40° y 45° centígrados, comenzó desde diciembre del 2013 y no ha cesado. Muchas voces indignadas en las redes sociales han manifestado que la Gobernación y el Estado no han hecho nada durante estos cuatro meses y pretenden arreglar la situación en un día. 

Castro dijo que en la sabana siempre hay mortalidad de animales por el clima pero esta situación se agudizó con la prolongación del verano, que no esperaban. “Es un fenómeno natural que se nos sale de las manos”, precisó. Según él, no es el primer acto de la Gobernación para afrontar la sequía. El intento de Casanare es trabajar en el manejo de cuencas de la mano con Boyacá y que esto sea aprobado como política pública nacional. Castro argumenta que la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) otorga permisos a las grandes empresas sin estudiar demasiado si afecta o no el territorio y la Gobernación no puede interferir en ello. “La ANLA expide la licencia pero no hace seguimiento, no hace un balance de la compensación del daño y no revisa constantemente si las empresas cumplen o no con la conservación de microcuencas”, detalló. 

Si bien de Boyacá provienen importantes recursos hídricos para Casanare, no se puede obviar una responsabilidad de este departamento en los impactos del medio ambiente. Así piensa Manuel Rodríguez, el primer ministro de Medio Ambiente que tuvo el país, quien dice que “Casanare no puede olvidar que ha tratado a los humedales de una manera absolutamente irresponsable y eso es local”( subrayado nuestro). 

Según Rodríguez, en ese departamento se han drenado humedales para otorgarle mayor terreno a la agricultura. Algunas voces culpan a las petroleras por secar los pozos hídricos. El secretario de planeación dice que no tiene el dato técnico de si esas empresas interfieren o no en esta última temporada de sequía. Rodríguez opina que la afectación de las aguas en la explotación petrolera es evidente pero que de fondo el tema no es cómo regularla sino si se acaba o no la extracción de dicho mineral. 

Adriana Soto, por su parte, considera que hay que mirar la situación específica de Casanare con lupa para asegurar eso y analizar la sequía con más ciencia y menos política. Su posición es clara: la única solución para las largas y fuertes sequías o las inundaciones que aquejan al país es la reforestación y el cuidado de bosques y selvas (subrayado nuestro). De otra manera, por más pozos que se construyan, será una tarea casi imposible afrontar el drástico cambio del clima pues no habrá reservas hídricas suficientes en tiempos de calor ni coberturas naturales que guarden el agua durante tiempos de lluvia. Así, seguirán muriendo 20.000 animales silvestres y miles más. 




SOS CAPARO, ÚLTIMO RELICTO DE BOSQUE DE LOS LLANOS OCCIDENTALES

Nos hacemos eco una vez mas del llamado angustioso y lleno de impotencia de Diana Liz Duque, en su lucha por la preservación del último relicto boscoso de la selva Caparo, que sistemáticamente y silenciosamente ha seguido siendo atacado  y que de no tomarse medidas enérgicas, perderemos no solo  las especies vegetales y animales allí protegidas, sino que desaparecerá, al privarlo de su hábitat natural, el mono araña hoy en serio peligro de extinción.
Es realmente desesperanzador ver que a pesar de los constantes esfuerzos de Diana y otros ecologistas, el silencio es la respuesta a sus denuncias y peor aún, cada día encuentran mas trabas para hacer su trabajo.
Les copiamos el artículo completo del profesor Wilfredo Franco,Coordinador Comodato ULA-MPPA Caparo, en la esperanza de que alguna autoridad se solidarice con esta causa y tome acciones enérgicas en defensa de este espacio geográfico.


SOS CAPARO, ÚLTIMO RELICTO DE BOSQUE DE LOS LLANOS OCCIDENTALES 
Diana Liz Duque
20 de Marzo de 2014

Descripción de los recientes ilícitos ambientales denunciados por la ULA (Universidad de los Andes) al MPPA (Ministerio del Ambiente), en el último bosque de Caparo .

Sector Palma Pintada/Caño Anaru de Caparo 
1.Construcción de Terraplenes dentro del área del Comodato ULA-MPPA 
En la temporada seca del año pasado (2013) fue construido un terraplén de unos 500 metros de largo en el cortafuegos/vía de control que la ULA mantiene desde 1970 en el sector denominado Palma Pintada, y que va desde “el Manguito” hasta Caño Anaru.

El mismo fue construido con una máquina operada por la Alcaldía del Municipio Andrés Eloy Blanco sin autorización del MPPA y sin que la ULA fuera informada sobre ello. Tenemos información que otros tramos de terraplén fueron construidos dentro del sector ocupado por parceleros (desde 2004) y que alcanza a unas 600 hectáreas. 

También hemos sido informados que de los 34 parceleros originales más de 25 han vendido las bienhechurías, y muchas de ellas han sido revendidas, cada vez a precios más altos dada la inversión de dependencias del Estado a través del consejo comunal en terraplenes, escuela y créditos agrícolas y, debido a la devaluación de la moneda y la inflación. Se ha afirmado que las bienhechurías en parcelas de 25 a 30 hectáreas se vendieron en 10.000 bolívares en 2006 y actualmente se cotizan a 300.000 Bs.F.

Vale destacar que el Rector de la Universidad de Los Andes remitió oficio al ciudadano Ministro del Ambiente en Enero de este año solicitando designar una comisión que conjuntamente con la ULA, la Alcaldía y los propios ocupantes determine la mejor manera de solucionar la situación actual en forma definitiva.

2. Es el caso que en la reciente limpieza del cortafuego, que nuestro personal realiza cada año alrededor del área boscosa protegida de 7.000 hectáreas en la Estación Experimental Luis E. Rodríguez P. (correspondiente al área del Comodato ULA-MPPA), se detectó una pica con huellas de tractor que salía de una de las parcelas y terminaba a orillas del Caño, allí se encontró una tala de árboles de Pardillo y el robo de la madera ( subrayado nuestro). Solicitamos se investigue el hecho y se tomen las medidas necesarias para evitar su repetición. Cabe señalar que un evento parecido ocurrió en 2012 y fue debidamente denunciado ante el MPPA.

3. En una de las parcelas de Palma Pintada cercana al Caño Anarú en el extremo Sur-Occidental del Comodato, acaba de ser talado un remanente de 4-6 hectáreas que aún quedaban en pie (subrayado nuestro). La tala es doblemente dolorosa por cuanto era el refugio de un grupo de monos araña que estaba siendo monitoreada por un proyecto de investigación sobre la especie.

4. Ha continuado la tala de las parcelas experimentales de Teca en el área ocupada de Palma Pintada ( subrayado nuestro). Agradecemos al MPPA tome las medidas conducentes a detener el robo de la madera y el daño a las plantaciones. Recordemos que en 2009 fueron detectados cerca de 10.000 estantillos de madera de Teca, generados en un lote de plantaciones casi totalmente destruido.

5. Con la reciente cacería ilegal de una danta en la Pica 8 del área del Comodato, ha continuado el proceso de devastación del relicto de biodiversidad que sobrevive la deforestación casi total de la reserva forestal Caparo ( subrayado nuestro). Aunque representantes del Consejo Comunal Los Orumos y de otros consejos comunales de la zona han manifestado oponerse a la cacería ilegal, igualmente han denunciado ante la ULA que vecinos traen visitantes de San Cristóbal para fines de cacería. Solicitamos al MPPA interponga acciones para frenar la extinción de la fauna relictual de Caparo ( subrayado nuestro).

Terraplén construido en cortafuegos del Comodato ULA-MPPA, sector ElManguito, colindante con área ocupada de Palma Pintada.

El día jueves 21 de Marzo del año pasado, durante sesión de trabajo con una Comisión del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente (Unidad Operativa Santa Bárbara) relativa a la Providencia Administrativa 653, nos encontramos con la sorpresa de un terraplén construido en el cortafuegos que separa el área invadida de Palma Pintada del resto del Comodato ULA-MPPA. Evidentemente, una maquina de oruga estuvo trabajando por lo menos 3 semanas en el sector de Palma Pintada ampliando la red deterraplenes construida con recursos del Estado y para lo cual debió haberse solicitado autorización al Ministerio.

 


Esta acción acrecienta el peligro de destrucción del área boscosa y los recursos de la biodiversidad del Comodato ULA-MPPA, pues la expone a más riesgos de incendios, extracción ilegal de madera y cacería ilegal, acciones contra las cuales la ULA no dispone ni de capacidad policial ni de recursos humanos y logísticos suficientes. 

La mejor manera de conservar la biodiversidad es mantenerla lo más inaccesible posible. A titulo ilustrativo: en los últimos meses se ha detectado la tumba de 3 árboles de saqui-saqui, 2 de cedro y uno de guarataro en el lindero Norte, la muerte de paujies y la muerte de una danta en la Pica 8, así como de incendios en varios linderos (Norte y Oeste) que quemaron unas 12 hectáreas de vegetación de estero y de bosque medio inundable. Ello muestra la enorme vulnerabilidad del último relicto de Caparo y los bosques de las reservas forestales de Occidente, preservado hasta ahora gracias a la presencia de la Universidad de Los Andes y la colaboración del Ministerio y de la Guardia Nacional.

Para la Garcita Veranera - Hugo Estrada Castillo

Nuestro colaborador y amigo Hugo Estrada Castillo, escribió este poema en honor a la garcita  veranera que figura muy poco en imágenes, poemas y canciones, al compararla con otras garzas, pero que tiene características especiales de resistencia, comparables solo con el propio llanero.
Imagen  propiedad de Ricardo Mollen Jensen


A TI GARZA EMBLEMÁTICA 
 La garza real pinta de blanco la llanura 
Cuando se viene de lejos a disfrutar la sabana. 
Y el horizonte pierde su toque de blancura 
En el invierno cuando parte a tierra lejana. 

La preciada chusmita de pluma elegante 
levanta vuelo cuando arrecia el invierno.
 Se va la pluma blanca con su toque brillante 
Pues los aguaceros parecieran eternos. 

La chusmita azul sigue el mismo camino 
Y pierde la sabana sus toques de alegría. 
Las garzas en vuelo buscan otra lejanía 
Pues la lluvia le ordena cambiar el destino. 

La siempre impetuosa garza morena 
Con los chaparrones busca tierras sureñas. 
Ya la tierra plana no se perfila amena 
Pues el adiós aparece con el cambio de seña. 

También prepara viaje la rosada paleta 
Cuando se hace sentir el gran chaparrón. 
Se torna un tanto triste el poeta 
Pues el cielo es un inmenso nubarrón. 

Prepara maleta la rojiza corocora 
Ante lo que anuncia ser un fuerte diluvio. 
El cielo abierto se torna algo turbio 
Y la corocora se lleva el color de la aurora. 

Todas son hermosas garzas de verano, 
Pero infieles cuando se percibe peligro. 
Aferrado a la tierra yo ni marcho ni emigro
 Pues mi corazón permanece bajo el cielo del Llano. 

Aparece la alegría con un canto que enamora 
Y atestigua que algo queda en el mundo de ensueño. 
Noble y fiel permanece la garza silbadora 
Y regresa al poeta la musa inspiradora de un sueño. 

Ella canta y silba en el mundo del Llano invernal 
Porque cuida por siempre su universo de estero.
 Compite por ser la emblemática ave de Llano Total, 
Por ser símbolo eterno del orbe llanero.

Hugo Estrada Castillo 

sábado, 15 de marzo de 2014

Las Faenas Llaneras en La Rubiera (2/3)

Continuamos leyendo a Horacio Cabrera Sifontes, que nos cuenta como era la faena llanera  en La Rubiera en tiempos de verano:

Los ganados cachaleros se trabajaban especialmente de noche, con la luna. Un cuarto de luna. Un cuarto de luna es mas que suficiente. El ojo humano se adapta al tanto de luz. En el verano los ganados cachaleros salen de noche a los bebederos, siguiendo a un toro, casi siempre un toro muy viejo, al que todos le reconocen malicia y veteranía. Mientras él no inicie la salida del monte, el ganado queda en espera silenciosa. 

Cuando sale el ganado en la noche, va siguiendo el mugido permanente y entrecortado del toro viejo que sirve de guía. El ruido de centenares de pezuñas se oye a distancia. Un solo ancho de camino sirve para centenares de reses en fila india, sin que a ninguna sele ocurra aparearse a las demás. Se percibe la malicia y la expectativa. De pronto, el mugido del toro se detiene. Se ha parado a olfatear y a oir, utilizando toda su experiencia de tantas noches en que habrá sido sorprendido en esa misma vía hacia el agua. Al detenerse el mugido, hay un silencio absoluto. Todo el ganado se detiene automáticamente, ni una sola pezuña se mueve, ni un solo resoplido  trasciende, ni un solo ruido quiebra el silencio cimarrón. El toro guía, resopla fuerte y enfoca las orejas, ventea y mira en todas direcciones, especialmente en aquella en que una noche le salieron los llaneros. Creyendo haber cumplido su recelosa detección a satisfacción del rebaño, continúa su paso lento e inicia de nuevo el mugido para avisarle a todos sus seguidores que a su buen saber y entender, el camino está expedito. 

Llega el ganado al agua. Los primeros animales que entran a beber son jóvenes, poco maliciosos, beben y salen del agua apurados, y se inicia el primer intento de barajuste. Cunde la alarma en el rebaño, pero al “rebolichar” y ver que todo era falso, vuelve la calma y otros lotes se van metiendo al agua. Cuando el ganado ha bebido en su mayoría, le salen los llaneros en la noche. Hay el barajuste. 

De noche tanto los llaneros como los caballos, están mas ganosos de trabajar. El ganado harto de agua corre menos. A veces estorba una nube que tapa la luna en el momento del lazo.Otras veces hay mucha sombra en la orilla del palmar, que da ventaja a los toros en la huida. La vista humana se adapta y se distinguen los toros por su corpulencia y cornamenta o por la “encachadura” y la “capotera”, como dice el llanero. El barajuste en la noche veranera levanta una nube de polvo que corre hacia atrás, abriéndose como un abanico. Hay el peligro de quedar envuelto en la nube de polvo y ser ptropezado por los animales o por los compañeros en carrera. Hay que orillarse inmediatamente, con mucho sentido común, pues dentro de la nubede polvo no se ve nada. A veces se enlaza uno de los toros delanteros, y después, siguiendo el rastro o el tropel del barajuste, vienen las vacas viejas cansadas tratando de cornear el caballo que está templado en la soga. 

Los animales enlazados quedan “a pata de palma”, tramojeados, si la palma no tiene corronchas. Luego vendrá el cabresteo a cola de caballo o con bueyes madrineros. Esa misma noche se inventan muchos cuentos y se exageran las situaciones. El que no logró atrapar su animal le echa la culpa al caballo, a la luna, a una vuelta zurda en la soga, o a la actitud fantasmal que le presentó el toro que iba corriendo, al cual no se atrevió a enlazar; o al toro negro peludo que echaba chispas por los ojos y que después de haberlo enlazado y tenerlo sujeto en la soga, le dijo “adiós” con voz de gente, y le dejó el lazo en el suelo….


sábado, 8 de marzo de 2014

La Faena Llanera en La Rubiera. (1/3)

Rebuscando en los estantes de La Pulpería del Libro Venezolano, me conseguí con La Rubiera, de Horacio Cabrera Sifontes. Siempre había querido leerlo y créanme que es apasionante. Aún no lo he terminado y cuando lo haga compartiré con ustedes un resumen de su contenido. Sin embargo, entre sus páginas encontré una visión de las faenas llaneras, tal como se efectuaban en aquellas tierras, y es lo que quiero desarrollar en esta entrada. 

Tal como acostumbramos, transcribiremos una importante porción del texto  pues este espacio intenta hacer honor a nuestros escritores y poetas, dejando sus palabras tal cual fueron plasmadas en sus obras. 

Empieza el autor hablando un poco del ordeño y de la importancia de cantarle a la vaca y luego habla del trabajo con el ganado cerril o de rodeo y de cómo el llanero consigue el aprecio y reconocimiento de sus compañeros: 
Imagen tomada de Por los Llanos de Apure

Imagen tomada de Por los Llanos de Apure

Imagen tomada de Por los Llanos de Apure


 “Naturalmente, de mucho vale el conocimiento del medio y la veteranía del llanero cuando se trata de ganados cerriles. La res hay que enlazarla en la sabana, dominarla en lucha singular, y el mismo llanero dice; “más vale maña que fuerza”. Hay que reducir la res a una pata de palma, luego cabrestearla a cola de caballo, incitándola a embestir y burlando su furia con tanta habilidad que la distancia entre el caballo y la res debe ser exactamente aquella en que la res cree que con un poquito más de ventaja podrá engañar al llanero para matarle el caballo, por lo cual lo sigue aparentemente resignada, guiada por su furia. 

Esa distancia la observan llanero y caballo, para el arranque violento en caso de la carga traicionera de la res. Así caminan alerta hasta que se establece un equilibrio de engaño a engaño, que se traduce en una marcha más o menos descansaba y aparentemente voluntaria de la res, guiada por una mecánica muscular condicionada por la rabia y la desorientación. Es de advertir que la res solo pelea para buscar hacia atrás, después de cada partida a cornear el caballo, cuando no ha salido aún de sus comederos, pero al ser guiada a terrenos que desconoce, las dudas y la desorientación contribuyen a condicionar su obediencia, siguiendo al caballo que la lleva atada a la cola, como cabrestero, sin que esto excluya su furia y su malicia.

 El lazo normal a caballo se ejecuta a plena carrera detrás de la res, por su lado derecho, forzando el caballo de acuerdo al terreno y las velocidades para pasar por un ángulo apropiado de acercamiento, en que se cruzan las trayectorias de bovino y caballo. Es el momento del lazo, que para el efecto, con un hábil movimiento de la mano se mantiene abierto, a la vez que con el brazo se tremola o "tramolea" en el aire para coger el impulso de lanzamiento. Una vez caído del lazo sobre la cabeza del bovino, la mano derecha de llanero vuelve al tiro de soga, cuyo último seno tiene sujeto junto con las riendas en la mano izquierda, y ajusta el lazo. A veces, si le sobra caballo, hasta lo “zapatea” o lo “remienda” si no ha calado bien en la cabeza de la res. De allí el llanero cambia de dirección para resistir el templón de la soga amarrada a la cola de su caballo, después tiene que ingeniárselas para tumbar la res, y “acomodarla” según lo que deba hacer con ella. Si se da el caso de tener que soltarla en la sabana, hace una cadeneta con la cual le junta las patas, arrebiata el “barreador” y al tirar de él, la res queda suelta de nuevo y el llanero sobre su caballo en capacidad de defenderse de la inevitable embestida y persecución que le hará la res enfurecida. 

El ganado “cachalero” de los cachales, tenía su forma peculiar de comportarse. Animales cimarrones que han crecido acostumbrados al atropello de los caballos, que siempre los alcanzan. El toro viejo cuando le fallan las fuerzas, sabiendo que lo van a alcanzar, se alista para defenderse. Si se le corre desde atrás, como normalmente se hace, el cachalero se voltea y mata al caballo, porque el ángulo de encuentro es ventajoso para el toro y el sacrificio del caballo se hace inevitable.  

El llanero de la sabana apureña tiene el prurito de no ponerle la mano a soga sino cuando está sobre el animal que va a enlazar, y de dar pocas vueltas al lazo antes de lanzarlo. Al novato que da muchas vueltas al lazo se le dice que “echa espuma bajo el brazo”. Pero en la Rubiera el lazo es diferente. El lazo rubiero es un lazo pequeño, que el llanero a caballo, desde que inicia la carrera sobre los cimarrones, tramolea constantemente en espera de que el toro “dé punto” para enlazarlo. No se le corre al toro por el lado derecho, sino al contrario, por el lado izquierdo, apareándosele a la res, haciendo angularmente adecuado el acercamiento, cuando el toro se ve alcanzado y busca cornear al caballo, en ese movimiento pierde un tiempo que el llanero aprovecha para enlazarlo “por delante”, o como dicen algunos “en pala de estribo”, saliendo el toro enlazado por detrás del caballo. Toros hubo que se hicieron célebres por su velocidad y matrerismo. Toros veteranos que se habían escapado varias veces, que habían matado caballos y que maliciosamente reservaban energías para sorprender al llanero en el momento de pasarle por delante; por lo cual, llaneros también muy veteranos y no todas las veces muy bien montados, les daban un pase de prueba, si el terreno lo permitía. Hubo toros que dieron origen a leyendas, y se decía que representaban “espíritus malos”. (…) La fama de estos ganados recorría los llanos, y en alguna parte se improvisó la copla del hombre de aventura que solicita el peligro: 

Me vine del alto Apure 
Para meterme a rubiero 
Porque le escuché la fama 
A los toros cachaleros 

Se usaba en La Rubiera una bayeta roja llamada “manta” que el jinete “pisaba” con la pierna izquierda contra la silla. Era un artefacto de emergencia. No se amarraba nunca esta bayeta. Su función era quitarse el toro de encima o quitárselo al compañero desde el caballo; y cuando el llanero se tiraba solo a barrear su toro, la llevaba en el hombro izquierdo “pisada” con el brazo por si el toro le reventaba la soga sin que el caballo lo templara. El llanero apureño se llenaba de orgullo al calificarse de rubiero usando su “manta”.


El Antiguo Paso Apure- Hugo Arana Páez

Hace unos meses iniciamos con el Profesor Hugo Arana Páez, unas sencillas grabaciones en distintos lugares de San Fernando de Apure que en épocas pasadas tuvieron importancia en la historia del pueblo, y cuyos vestigios  hoy casi han desaparecido,   producto de la desidia y desinterés de conservación del patrimonio cultural de la capital del estado Apure.

El profesor Arana, ha dedicado muchos años al rescate de la memoria de ese pueblo que ya no  muestra señales del esplendor que tuvo en su pasado: se han demolido edificaciones  importantes y las que existen o estan abandonadas o carecen de identificación, desapareció el comercio a través de las vías fluviales y la historia y el recuerdo de situaciones relevantes ha quedado al cuidado o al estudio de unos cuantos san fernandinos que se niegan a dejar morir el pasado del pueblo. 

Entre estos cultores de las tradiciones, historia y cultura de San Fernando, tenemos al "profe Arana", a Franco Castillo y  Argenis Méndez Echenique, que honran a Vivencias Llaneras del Abuelo con sus aportes.

En el día de hoy les ofreceremos el video sobre El Antiguo Paso Apure, que llegó a ser la vía mas importante de acceso a San Fernando a través del río Apure. El profesor Arana explica allí ampliamente la importancia de este lugar, en que no existe ni siquiera una placa de señalización que lo identifique como testigo del movimiento comercial y de acceso al pueblo.

El Profesor Arana en el antiguo Paso Apure
Profesor Hugo Arana
Esta era la vía principal de acceso al pueblo desde el Paso Apure


La pequeña casa rosada, era la caseta de vigilancia del paso Apure
Casa del Coronel Miguel Guerrero, donde se hospedó El Libertador en 1818







Más de Adilia Castillo, La Novia del Llano

Imagen Manuel Abrizo


Adilia Castillo, nacida el El Yagual, es hija de una princesa yarura nacida en Cunaviche llamada Isabel Castillo. 

Su madre templó el carácter de Adilia, para hacerla fuerte y recia. Adilia, en entrevista que le realizara el periodista Manuel Abrizo, le comentó sobre algunas de las enseñanzas maternas, como por ejemplo hacerla beber un vaso de sangre caliente de alguna res que se hubiera sacrificado en su fundo, ponerla a correr por la sabana, mandaba a trasladar de un lado a otro la piedra de amolar, la chícura o la pala,  enseñarla  a enlazar practicando con un botalón, y llevarla  a cortar grandes cantidades de leña, 
 
La madre de Adilia, como puede inferirse, era una mujer recia y de fuerte personalidad que tenía ciertos bienes, tales como bodega, botiquín, gallos de pelea y de cuatro bongos de seis bogas. Además producía pan, jabón, curtía cueros, hacía queso de mano y de cincho y comerciaba con reses y productos apoyándose en los bongos. 

Isabel hizo el papel de padre y madre para Adilia y su carácter recio inspiró la inspiró en la interpretación de Doña Bárbara. Su madre también incentivó en ella el amor por la música. En el pueblo, Doña Isabel hacía grandes fiestas en honor a San Pedro y San Pablo y cuenta doña Adilia:

“ Venían artistas de Periquera (hoy Guasdualito), de San Rafael de Atamaica, de Achaguas. Llegaban contrapunteadores de todas partes. Terminaba arpista y empezaba otro. Los bailes duraban hasta quince dias. Había abundante carne asada.” 

Las vueltas de la vida, las hicieron mudarse a Barquisimeto, donde se inició como cantante en un programa de radio infantil. Al tiempo, contaba con su propio espacio en la emisora Radio Barquisimeto, donde fue conociendo muchos de los artistas de aquel tiempo. Eso ocurría entre 1947 y 1948. 

Posteriormente se mudaron a Caracas, donde prácticamente tuvo que empezar de nuevo pues no era conocida en la capital. Un dia asistiendo a una corrida de toros, decidió que quería ser torera, lo cual la apartó temporalmente de la música. Actuó como novillera en Caracas, Maracay, La Victoria y otros pueblos. 

 Quizo el destino que practicando en el Nuevo Circo, contactó casualmente al maestro Guamán que estaba organizando la inauguración de un Nigth Club, quien al oirla cantar algo con acento español, la contrató de inmediato. De allí se incorporó al conjunto de José Romero Bello quien la bautizó como La Novia del Llano. 

No solamente de desarrolló en el aspecto musical, también en el histriónico, pues filmó nueve películas en Mexico, cuatro en Cuba y una en Nueva York. 

“Cada dia es un debut en mi vida; es como si estuviera empezando. Yo seguiré usando en mis presentaciones mi traje tipo Doña Bárbara, con liquiliqui, traje ancho, así me digan burriquita. Yo digo que admiré mucho a Pérez Jiménez por esa Semana de la Patria en que todo el mundo se ponía un liquiliqui con orgullo y una falda llanera, y la música tomó auge cuando aparecieron grandes artistas como Angel Custodio Loyola, Juan Vicente Torrealba, Mario Suárez, Rafael Montaño, Pilar Torrealba, Héctor Cabrera, Magdalena Sánchez, las hermanas Chacín, Lila Morillo. Luego cayó el gobierno y la música venezolana se vino al suelo. 

Yo me siento sembrada en el corazón de la gente que me saluda con cariño, y le dice a sus hijos y nietos, mira, esa es Adilia Castillo. Para mí es algo muy grande que el pueblo me haya nombrado Gloria Nacional de Venezuela” 

La Inmensidad del Llano

"El Llano es una ola que ha caido, el cielo es una ola que no cae". Francisco Lazo Martí
"El Llano que tiene por lindero el horizonte". Andrés Bello
"Cuando esta tierra anda uno, legua y legua son el paso. Mas allá del lagunazo, sigue el infinito abierto" Alberto Arvelo Torrealba
" Llanura venezolana, propicia para el esfuerzo, como lo fue para la hazaña, tierra de horizontes abiertos donde una raza buena ama, sufre y espera" Rómulo Gallegos.
"Es la gran extensión de territorio, que, como la vasta superficie del océano, presenta alrededor un inmenso círculo cuyo centro parece estar en todas partes" José Antonio Páez

Araguaney (Click en la imagen)

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Fotografías "Por Los Llanos de Apure"


Queremos destacar que una de las fuentes principales de fotografias publicadas en este Blog, especialmente las de corte antiguo, pertenecen al maravilloso trabajo efectuado por Asdrubal Hernandez, Rafael Hoogesteijn, Juan Carlos López, y Armando Michelangeli Ayala, en la edición ilustrada de Por los Llanos de Apure de Fernando Calzadilla Valdés. En ellas se plasman escenas muy dificiles de captar en estos tiempos, pues al momento de hacer su trabajo, se trasladaron Apure adentro a sitios aislados donde todavia prevalecen algunas de las costumbres antiguas. De allí su valor y pertinencia para este trabajo de rescate de la cultura llanera


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Los cuentos del abuelo, constituyeron el inicio de este trabajo. Son los cuentos que he oído una y otra vez desde mi infancia y que hoy quiero plasmar para que no se pierdan. Es imposible contarlos con las mismas palabras que él utiliza, pues la delicia de escucharlos de su boca no se puede plasmar en un escrito. Son vivencias de mi padre en sus primeros años y experiencias que quedaron grabados en forma imborrable en su memoria.

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