Buscar este blog

....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

21 de octubre de 2018

Andrés Eloy Blanco en Apure

Hoy por distintas vías nos llegó información interesante sobre Andrés Eloy Blanco y su relación con el estado Apure. Tiempos de Transhumancia les comparte otra crónica de Francisco Castillo Serrano


 CRÓNICA DE APURE
No. 447
Por: Francisco Castillo Serrano. 



Andrés Eloy Blanco Meaño (Cumaná 1897-México 1955), escritor y político venezolano, conocido como: "El poeta del pueblo", hasta los 40 años su vida estuvo marcada por la oposición a los regímenes dictatoriales y la represión, ya a los 8 años vivió en Margarita donde su familia había sido confinada por el gobierno de Castro, en 1910 se mudaron a Caracas donde estudio Derecho en la UCV y en 1918, a los 21 años, ya estaba preso en "La Rotunda" por ordenes de Gómez. Posteriormente fue confinado en: Timotes, Valera y Apure.
 
En San Fernando se desempeñó como abogado exitoso llegando a ser el defensor de los derechos de Doña Pancha Vázquez, mujer adinerada y de porte varonil, que serviría a Gallegos como prototipo para su "Doña Bárbara".


Andrés Eloy se compenetró con Apure y Apure con el poeta, hizo una intensa vida cultural y social que lo llevó el 13 de agosto de 1920 a iniciarse de Masón en la Respetable Logia "Candor No. 27" de esta ciudad junto al Br. Miguel Lorenzo Muñoz, estuvieron presentes en esa importante ceremonia, entre otros, los también masones: Dr. Verracochea Briceño, Dr. Diego Eugenio Chacón, Ramón Araujo, Rafael Mayora, Leonte Olivo, Dr. Rafael Pérez Flores, Luís Lleras Codazzi, Eduardo Hernández C., Manuel María Mendible, Ramón Fernández, José Faoro, Blas Papaterra, Pedro María Gamboa, Juan Luís Ochoa, Francisco Pildaín, Mateo Sarli y como dato curioso el general Vincencio Pérez Soto, Presidente del Estado (1915-21) y quien hacía de carcelero de Andrés Eloy en su confinamiento apureño, con quien se dice hizo buena amistad el poeta por su vasta cultura personal y su perfecta ejecución del violin.
Fuente: Archivo de la Logia "Candor" No. 27. Acta extraordinaria No. 31. Del año 1920. San Fernando de Apure.

Doña Bárbara y Andrés Eloy


Nuestro apreciado y muy respetado amigo, Argenis Méndez Echenique, Cronista de San Fernando de Apure, nos envía su más reciente ponencia presentada en el marco del encuentro de Cronistas e Historiadores de Venezuela realizado en Calabozo en Septiembre 2018. Vivencias Llaneras del Abuelo se complace en compartirles a través de su nueva etapa Tiempos de Transhumancia, la referida ponencia, llena de historia y personajes que entre la realidad y la leyenda, adornan la historia de Apure.

CON ANDRÉS ELOY Y DOÑA BÁRBARA VAMOS EN EL BONGO DE LA PORFÍA

Argenis Méndez Echenique
Biruaca, Julio de 2018
armendezeche@gmail.com
                                                                                                                                     Cel 04144783318 


MARÍA DE JESUS VÁSQUEZ, SOBRINA DE DOÑA PANCHA VÁSQUEZ,
CON EL MAESTRO DON RÓMULO GALLEGOS
(Elorza, 19 de marzo de 1964)
ARCHIVO MENDEZ ECHENIQUE
Se tiene entendido y como hecho cierto, el que nuestro eximio novelista Don Rómulo Gallegos tomó los personajes de sus obras literarias de la vida real, moldeándolos magistralmente para representar la Venezuela de su época. En el caso concreto de las novelas referidas al Llano venezolano, se dice que el Dr. Juan Crisóstomo Payara, uno de los personajes entrales de Cantaclaro tuvo su encarnación en el Dr. Roberto Vargas, el famoso y atrabiliario “”Tuerto Vargas”, que se conoció aquí en Apure por sus levantamientos y correrías contra la tiranía gomecista. Así mismo, se dice que el personaje principal de la inmortal Doña Bárbara tiene su basamento real en la vida y actuación de una señora dueña de hatos altoapureños, en los primeros años del siglo XX, y de la cual el fabulador tuvo noticias cuando vino por primera vez a estos lares en 1927. Esta señora era FRANCISCA VÁSQUEZ DE CARRILLO, más conocida como “Doña Pancha Vásquez”. Uno de los principales informantes del Maestro Gallegos fue Andrés Eloy Blanco, que en su pasantía apureña la conoció de cerca por haberla asistido en asuntos jurídicos, como lo asentó el poeta en uno de sus escritos.

    
Bien, en el presente ensayo nos vamos a referir a los herederos materiales de esta señora y a su relación con Andrés Eloy, donde además actúan otros personajes bastante conocidos por la gente de Apure. Aquí se evidencia la íntima relación que existe entre la realidad y la ficción.

     
 Resulta que Doña Pancha  le adeudaba a Andrés Eloy la cantidad de Dos Mil Ochocientos Bolívares por honorarios  profesionales (recuérdese que el poeta era abogado). Así consta en documento asentado el 10 de Junio de 1921 en el Juzgado de Bruzual, capital del Distrito Muñoz. Allí se establece que la deuda debía ser cancelada en un plazo de ocho meses improrrogables, a partir de aquella misma fecha, pagando un interés  a la rata de 1%  mensual. Doña Pancha ponía como respaldo a su deuda sus bienes habidos y por haber y en especial sus bienes pecuarios que poseía en el Distrito Muñoz; es decir,  el hato “Mata de Totumo Lemero”. Los gastos originados por este contrato y los de cancelación y cobranza judicial o extrajudicial, si los hubiere,  como en efecto los hubo, correrían por su cuenta. Este hato lo había heredado Pancha Vásquez de su padre, quien a su vez lo había comprado a Juan Manuel Acosta en 1866 y éste al general Antonio Batalla en 1864, que con anterioridad lo había adquirido de Basilio Lemus, heredero de Gregorio Lemus y Bárbara Matea Blanco. De allí el apelativo de “Lemero”.

       
 Doña Pancha, aún cuando estaba llena de una montaraz malicia, no sabía leer ni escribir, por lo que pidió a un señor de su plena confianza llamado José Antonio Páez, nativo de Calabozo,  presunto nieto del Centauro Llanero de ese mismo nombre, y con quien ella hacía vida marital, que firme el documento en su nombre, lo que así queda asentado en el mismo al ser presentado en el Juzgado de Bruzual para su registro, actuando como su asistente jurídico el abogado Manuel Vargas Rivas. De tal hecho son testigos los señores Carlos J. Hernández y Francisco Montero, vecinos de la misma población.

       
 Este homónimo del general Páez, quien también se titulaba  “general”, se decía hijo de Ramón Páez, uno de los vástagos del homérico prócer independentista,  quien se habría residenciado en Calabozo luego de trasladar los restos mortales de su ilustre padre desde Nueva York a Caracas (aquí, en esta ciudad llanera, Calabozo, habría fallecido Ramón Páez, octogenario, a finales del siglo XIX).      

      
Posiblemente todo lo dicho  sea cierto, pues este nuevo personaje,  el José Antonio Páez II, figura entre los  invitados especiales a los actos conmemorativos del Centenario de la Batalla de El Yagual (8 de Octubre de 1916), momento en que el general Vincencio Pérez Soto, Presidente del Estado Apure, inauguró un monumento alusivo a este heroico hecho de armas, hoy conocido como “El Brazo de Páez      

        
Volviendo a Pancha Vásquez tenemos que transcurre el tiempo y Doña Bárbara se olvida del compromiso contraido con Andrés Eloy. En el año de 1922 la sorprende la muerte en el Hato “La Trinidad de Arauca”, en jurisdicción del Municipio Rincón Hondo, Distrito Muñoz, cuando viajaba en bongo por el río Arauca rumbo a San Fernando a someterse a un chequeo médico. Allí quedaron sus restos, bajo la custodia de otro gran cultor de la naturaleza llanera: el poeta José Natalio Estrada Torres, el del “Cristo de la Sabana”. 

Había nacido nacido Doña Pancha el 27 de Abril de 1878, en Elorza (según Partida de Nacimiento N° 5, asentada el día 29 de Abril de 1878, siendo Primera Autoridad Civil el Coronel Balbino Ramón Primera); bautizada por un sacerdote adscrito al Vicariato Apostólico de Santa Bárbara de Arauca, donde reposa el original de su Fe de Bautismo, debido a que esta zona del Alto Apure fue atendida por esa entidad eclesiástica por muchos años (hasta la quinta década del pasado siglo). De allí que algunos autores hayan señalado el posible origen colombiano de Pancha Vásquez.

7 de octubre de 2018

El Ánima del Bandolero

Nuestro amigo Hugo Arana Páez destaca por su dedicación en el estudio de las tradiciones apureñas, las cuales adereza siempre con humor. Tiene predilección por los cuentos fantasmales. Su trabajo de inestimable valor es parte del acervo cultural del estado Apure. Tiempos de Transhumancia les ofrece uno de sus cuentos fantasmales:

 
El Ánima del Bandolero
Hugo Arana Páez HARPA
San Fernando 20 de agosto de 2018

A finales del siglo XIX, en una lluviosa madrugada de invierno, el joven camaguanense, José Antonio Fleitas, rumbo a su casa, transitaba a pie por una solitaria calle de Camaguán, cuando observó que en la Esquina La Osoriera, tres individuos atacaban a golpes y patadas a un indefenso joven, quien inmisericorde, recibía un fuerte castigo de sus agresores. José Antonio, que era un hombre amante de la justicia, no podía aceptar el ventajismo de aquellos cayaperos. Enfurecido, se abalanzó contra los atacantes; a uno lo derribó de una trompada en la nariz, a otro de un fuerte codazo le fracturó la quijada y al tercero lo derribó de una patada en los testículos, dejándolo privado en la calzada. Al observar a los tres matones tirados en el suelo; presuroso se dirigió adonde se hallaba tendida la víctima, quien inútilmente trataba de levantarse. Como pudo, José Antonio, lo ayudó a ponerse de pie. El agredido era un joven de rostro aindiado de unos veinte años de edad a quien jamás había visto.
-¿Cómo te llamas?
Le preguntó el agredido a su inesperado salvador
-¿yo?
-¡Sí usted!
-José Antonio Fleitas
Respondió el osado José Antonio.
-¿Y tú?
-¿Yo? Juan Nicolás Ochoa
Contestó la aporreada víctima.
-¿Valecito, pero tú no eres de por aquí, porque ya te hubiera reconocido?
Preguntó José Antonio
-¡Yo soy de Calabozo camarita y vine a vé un ganao!
Atinó a responderle el maltrecho Juan Nicolás, quien agradecido le expresó a su benefactor.
-Sepa, amigo que como usted me salvó la vida, yo también estaré dispuesto, en todo momento a protegerlo de cualquier peligro.
Mientras Juan Nicolás hablaba, José Antonio, buscaba con la mirada a los agresores, quienes huían despavoridos. Al voltearse, para ayudar a subir a su cabalgadura a Juan Nicolás, se percató que misteriosamente se había esfumado.
Ante la extraña visión y en medio de la solitaria calle, donde apenas, una suave brisa movía las ramas de un viejo tamarindo que de la tapia de una vieja casona salían por la barda; el solitario y temeroso andante, reanudó el camino rumbo a su vivienda, donde ansiosa lo esperaba su familia.
Transcurrieron los días y una lúgubre noche, cuando José Antonio Fleitas, iba rumbo a su casa, de improviso le salieron al paso cuatro forajidos, quienes cuchillos en mano lo conminaron a que les entregara sus pertenencias. Sorprendido, el asustado muchacho quedó impedido de defenderse; cuando extrañamente apareció un jinete, quien con la intención de salvarlo de la agresión y llevarlo sano y salvo a su vivienda, embistió con su cabalgadura al galope, arrollando a los agresores, a la vez que invitaba a montar en la grupa al atemorizado José Antonio.
Con los dos jóvenes encima, la bestia se desplazaba veloz por las solicitarías calles de Camaguan, rumbo a la casa de José Antonio Fleitas, ubicada en la Esquina de Pancho Hurtado. Al llegar a la vivienda, José Antonio se apeó del animal, mientras que su inesperado salvador le decía.
-Bueno amigo, hasta aquí te trajo el río.
-¡Gracias, muchas gracias, amigo!
Atinó a responderle José Antonio a su oportuno benefactor, quien en la penumbra de la noche y con el miedo de compañero, no se había percatado que su bienhechor era Juan Nicolás Ochoa, a quien hacía meses atrás él había salvado del ataque de tres malhechores.
Sorprendido por la extraña coincidencia de encontrarse de nuevo con Juan Nicolás, José Antonio, agradecido lo invitó a entrar a la casona donde se tomarían un café cerrero. En su caballo, Juan Nicolás, sonriente esperaba a que la familia abriera el portón de la ancestral vivienda.
-¡Mamá! ¡Carmelita! Abran la puerta y salgan para que conozcan a mi amigo, Juan Nicolás Ochoa, quien acaba de salvarme la vida! Apúrense, vengan pa´ que lo conozcan y sepan lo que me ha ocurrido esta noche.
A esas altas horas de la madrugada, las mujeres se despertaron y ante los alaridos del muchacho, amodorradas se levantaron y nerviosas abrieron la puerta; cuando extrañadas observaron al eufórico José Antonio, profiriendo entusiasmado.
-¡Vean, conozcan a Juan Nicolás Ochoa! ¡Él me acaba de salvar la vida! ¿Qué pasa por qué no saludan a Juan Nicolás? ¿Por qué se quedan ahí paradas como unas muertas? ¿Qué pasa es que ni siquiera saludan a mi amigo? ¡Él va a pensar que ustedes son unas mal educadas, no jile con ustedes!
-¡Hijo!
Le respondió la madre
-¡Aquí no hay más nadie que tú! ¡Mira como está de sola la calle! ¿No será que estás rascado?
-¡No mamá, que va! ¡Yo no estoy ningún rascado! ¿Acaso no ven que él está detrás de mí montado en su caballo? ¡Lo que pasa es que ustedes todavía están dormidas! ¡Estrújense los ojos pa´ que lo vean! ¡Abran los ojos carajo!
Carmelita, su mujer, corroboró la opinión de la anciana
-¡Mi amor!, tu mamá tiene razón, aquí no hay más nadie que tú y nosotras. ¿No será que estás viendo visiones?
-¿Qué visiones del carajo? ¿Van a estar creyendo en esas pendejadas?
Esta vez, las mujeres no hicieron más comentarios y ante el silencio de ellas, el hombre se volteó para solicitarle al jinete que se apeara del caballo y les narrara lo acontecido. Cuando sorprendido se percata que el acompañante otra vez se había esfumado misteriosamente. Temeroso el muchacho, las conmina a entrar presurosas a la morada, donde el hombre pasó la madrugada tratando de convencerlas que realmente él había conocido a su misterioso salvador. Lamentablemente no le creyeron y al escuchar el canto solitario de un gallo, anunciando la alborada, las señoras atinaron a expresarle.
-José Antonio, vamos a dejar de hablar pendejadas y vamos a aprovechar las pocas horas que nos quedan para dormir un ratico.
Años más tarde, un viejo camaguanense, le refirió a José Antonio, que su extraño benefactor, no era otro que un zambo nacido en la Misión de arriba de la población de Calabozo, conocido como Juan Nicolás Ochoa, apodado Guardajumo, quien en el año 1800, fue condenado en la Villa de todos los santos de Calabozo a morir en la horca. Guardajumo era un joven asaltante de caminos, que en épocas de la Colonia tenía perreados a los comerciantes como a José Tomás Boves, El Taita y a los hateros de los llanos centrales.
-¡Bueno Don! Y si Guardajumo era un malhechor ¿Por qué me salvó la vida?
-¡Guá, muy sencillo de responderte esa pregunta hijo! Ocurre que el hombre era una especie de Robín Hood, porque refieren mis bisabuelos que él y que robaba a los ricos para darles a los pobres y fueron los hateros y los terratenientes, dueños de grandes extensiones de tierra y amos de esclavos, quienes regaron la versión que él era un salteador de caminos, es decir un bandolero; por cierto, ellos fueron los que crearon el refrán Ese tercio es más malo que Guardajumo, queriendo significar que el individuo en cuestión era peor que Mandinga. Lo cierto, es que Guardajumo no era malo, porque como dice el aforismo Ladrón que roba ladrón, tiene cien años de perdón y por eso es que el señor lo mandó al Purgatorio, para que expiara sus culpas, dejara de andar penando y finalmente pudiera entrar a la gloria.
-¡Gracias viejo! ¡Muchas gracias!
-De nada joven, de nada.
Desde entonces, José Antonio Fleitas, le pedía a su misterioso protector, Juan Nicolás Ochoa Guardajumo, lo ayudara a superar cualquier situación de riesgo y así le ocurrió en muchos peligros que le tocó afrontar. Desde esa noche, José Antonio, dejó de andar en malos pasos, parrandeando detrás de esas muchachas malas que hacen cosas buenas, muy buenas por cierto y por si acaso, se hizo devoto de las ánimas benditas, tanto es así, que en un rincón de uno de los aposentos de la casona, cada sábado le encendía una vela a su misterioso amigo Guardajumo.
A finales del siglo XIX, en una lluviosa madrugada de invierno, el joven camaguanense, José Antonio Fleitas, rumbo a su casa, transitaba a pie por una solitaria calle de Camaguán, cuando observó que en la Esquina La Osoriera, tres individuos atacaban a golpes y patadas a un indefenso joven, quien inmisericorde, recibía un fuerte castigo de sus agresores. José Antonio, que era un hombre amante de la justicia, no podía aceptar el ventajismo de aquellos cayaperos. Enfurecido, se abalanzó contra los atacantes; a uno lo derribó de una trompada en la nariz, a otro de un fuerte codazo le fracturó la quijada y al tercero lo derribó de una patada en los testículos, dejándolo privado en la calzada. Al observar a los tres matones tirados en el suelo; presuroso se dirigió adonde se hallaba tendida la víctima, quien inútilmente trataba de levantarse. Como pudo, José Antonio, lo ayudó a ponerse de pie. El agredido era un joven de rostro aindiado de unos veinte años de edad a quien jamás había visto.

ENTRADAS RELACIONADAS: GUARDAJUMO 

El Cañafístolo Llanero y sus Usos

Con Tiempos de Transhumancia, volvemos al paisaje del Llano, esta vez vestido de las flores amarillas del Cañafístolo Llanero. En todos los temas del conocimiento, hay varios enfoques: unos técnicos, otros culturales, otros poéticos, etc.. En este post uniremos varios enfoques sobre éste árbol endémico de todo el país. El primero, escrito por  Francisco Castillo Serrano, dada su especialidad farmacéutica,  tiene un enfoque medicinal.  El segundo, viene de la mano del baquiano Omar Carrero Araque, y se basa en el conocimiento popular y los nombres de los pueblos. El tercero, tomado del equipo del Blog Llano Extremo, nos cuenta sobre sus usos generales.

                                                              CAÑAFISTOLA
                                                            (Cassia moschata)

 Crónicas de Apure
Francisco Castillo Serrano 

La "caña fistula" o "cañafistola" es un árbol  de tronco grueso, muy extendido en el Apure donde nace de manera silvestre. Sus frutos, una vaina o legumbre marrón oscura, casi negra, gruesa, de unos 30 cm de largo, es apetecido por los llaneros que la consumen por su sabor agradable y dulzón, similar a la miel de caña.
 Es originaria de Asia y Egipto y muy valorada por sus propiedades laxantes, también es utilizada para tratar afecciones respiratorias, pulmonares,urinarias , así como picaduras de insectos en unción. No es recomendable su consumo en mujeres embarazadas o con problemas menstruales, pues posee propiedades abortivas, así como para personas de colon irritable o hemorroides.
Su cultivo se ha extendido por toda sur América y en los llanos colombianos se le conoce como "lluvia de Oro" por su manera particular de florecer y al igual que en Venezuela, su fruto lo utilizan con fines terapéuticos.


Fitotoponimia Llanera
Omar Carrero Araque
                                 
Árbol grande de flores amarillas muy visitadas por las abejas y abejones en época de floración,  un  hecho  que produce un zumbido sordo y permanente sobre las copas, que el llanero  supersticioso lo confunde con el rezo de las ánimas.  Se dice que sus semillas son medicinales por lo que la gente las recoge, particularmente el viernes santo. Su corteza la utilizan para curtiembre. En Apure existen tres Caseríos con el nombre de Cañafístola en los municipios Páez, Muñoz y San Fernando. Muchos hatos de llano llevan el nombre de Cañafístola;  uno de ellos  situado en las vecindades de San Rafael de Atamaica pasó a la historia por haberse realizado allí, el 30 de enero de 1818, la primera entrevista entre Páez y Bolívar, hecho recordado en el sitio por un pequeño obelisco. 

Árboles del Area Urbana
Llano Extremo Blog
Muy buscado para madera, predomina en el piedemonte es muy común en Mesa de Cavacas, Mesa Alta, Suruguapo y en general al norte de la ciudad. Pueden observarse unos ejemplares en el Parque Los Samanes. Madera muy codiciada para estantillos. 
Es un arbol de porte ornamental. Actualmente es dejado en los potreros para que sirva de sombra al ganado y de alimento sus vainas. Ha sido utilizada con éxito en bloques nutricionales para rumiantes.  Es ideal para calles, avenidas, plazas y parques: posee un sistema radical profundo,   proporciona una sombra densa y tiene  un crecimiento lento y una larga duración de su ciclo vital. Es bueno para sombra para el ganado y alimento suplementario.  
Y para finalizar, una anécdota del Abuelo, relacionado con las purgas a los muchachos en el campo:
 
 Cuenta el abuelo que el peor que recuerda era el Sulfato de Sodio, el cual solo se disolvía en agua caliente. Lo preparaban con guarapo de Cañafístolo Llanero, el cual tiene una particularidad: si se hierve la maraca entera con concha, el resultado es un guarapo astringente, pero si se hierve sin concha, se convierte en laxante. Bueno, las madres preparaban una olla de guarapo de cañafístolo y le añadían el Sulfato de Sodio, agarraban al muchacho inmovilizándolo pues ya sabían lo que les venía y les metían una cucharada grande. Muchas veces, la bebida producía el vómito inmediatamente, entonces era administrada una segunda dosis, por eso se preparaba suficiente. Despues de ingerido el brebaje, les daban media naranja para pasar el mal sabor y la nausea.

José Antonio Páez , compositor.

En nuestra etapa Tiempos de Transhumancia, colocamos el extracto de una publicación efectuada hace varios años por el Profesor Juan Alvarez, de Acarigua, estado Portuguesa, en su perfil Facebook. En ella se  habla de piezas musicales compuestas por nuestro prócer José Antonio Páez en el ocaso de su vida. Sin duda un tesoro. 

La Flor del Retiro”, título de una pieza compuesta -letra y música- por el mismísimo José Antonio Páez aparentemente hacia el final de su vida, en ella se leen melancólicos versos en melodía como “Que triste es la vida, de luto cubierta, llevando en el pecho oculto un dolor…”.

Al profesor Calcaño le preguntaron qué pensaba de José Antonio Páez músico y, con su tono de voz célebre por sus charlas en la radio y la televisión, dijo: Bueno, aún cuando él no fue músico, hablando en propiedad, bien merece un puesto en nuestra historia musical por más de un respecto.

José Antonio Páez, héroe de Carabobo, debe trasladarse por razones económicas a Buenos Aires, República Argentina. Allí hace amistad con la familia Carranza, gente de muchos bienes en la zona. Páez, en un gesto de cariño, regala a Esteban Adolfo Carranza un cuaderno con piezas musicales compuestas por él.

El cuaderno se conserva y tal como dice la crónica de Oscar Yanes del 20 de mayo de 2005
“. La Orquesta Sinfónica Venezuela, bajo dirección del maestro Alfredo Rugeles, el tenor Víctor López y el Coro de Opera Teresa Carreño, bajo la batuta del maestro Jesús González, vibraron anoche interpretando “La flor del retiro”, “El Pescador”, “Escucha ¡Bella María!” y “Sanctissina” escritas por un barítono, violinista y pianista llamado José Antonio Páez.
Los jóvenes compositores Juan de Dios López Maya y el investigador Alfredo Tinoco hicieron el milagro de resucitar la música de Páez que dormía en Buenos Aires. Ellos hicieron la investigación histórica y arreglos orquestales. El profesor Alejandro Ramírez, presidente de la Orquesta Sinfónica Venezuela, también está cubierto de gloria”

Fuentes Consultadas:
Diario El universal, crónica de Oscar Yanes del 20 de mayo de 2005
@vzlasinfonica www.venezuelasinfonica.com
Héctor Cavallaro. Grupo Germina.cciones.
Apuntes sobre Las Queseras del Medio (2013) para trío de Clarinete, Guitarra y Violonchelo
eluniversal.com. Caracas, miércoles 18 de mayo, 2005. Articulo de Ana Maria Hernandez Ghttp://www.eluniversal.com/2005/05/18/imp_til_art_18312A


 ENLACE   LA FLOR DEL RETIRO (YOU TUBE)

23 de septiembre de 2018

La Chipola, Omar Carrero Araque

No quieres que me trasnoche 
con chipola ni atarraya
sígueme cuando me vaya 
en vez de tanto reproche
 AAT

Iniciamos Tiempos de Transhumancia con un  escrito del Profesor Omar Carrero Araque, publicado en su Blog, Picas Forestales:
"Chipola es una de esas palabras a la que podríamos catalogar de “endémica” pues su uso se restringe a un espacio bien definido y estrecho: los espacios rurales del Llano.
Las acepciones que se presentan en los diccionarios siempre hacen referencia a  “sones y bailes populares” – “aire popular de movimiento vivo, muy usado en nuestros campos” o “aire musical folclórico del género del joropo, de ritmo rápido, que se canta y se baila”. 

Como se ve la palabra chipola está unida invariablemente al ámbito musical, sin embargo cuando se revisa la poesía de Alberto Arvelo Torrealba vemos como el bardo barinés, en algunos pasajes, utiliza este término con  significado diferente al del mero aire musical. Por ejemplo: 

“y de encendidas chipolas 
que el rancho del peón alumbran”. 
Vemos cómo en esta copla se relaciona explícitamente al término chipola con la luz y no con la música, al igual que ocurre en un verso en el que se expresa: 
“no quieres que me trasnoche 
con chipola ni atarraya 
sígueme cuando me vaya 
en vez de tanto reproche”. 

Estas últimas alusiones trajeron a mi memoria momentos de mi muchachez allá en la casa sabanera: Recordé por ejemplo que un recipiente hecho con una totuma redonda o con una concha de coco se llenaba de un combustible, generalmente aceite, sobre el que “nadaba una araña” de corcho encima de la que se colocaba una mecha de encendido. 

Se tenían entonces así unas lamparitas para el alumbrado nocturno, que se colocaban sobre repisas en los horcones esquineros. Eran éstas las encendidas chipolas a las que aludía el poeta al momento de alumbrar el rancho del peón o la enramada del pescador en noches de atarrayeo. 

Pero también se aprecia otro sentido que la palabra Chipola adquiere en algunos versos de Don Alberto: 
 “Chipolita, Dios te guarde, 
sola por chaparral….”

Aquí vemos que el término hace referencia a una joven, en clara recordación a una costumbre pueblerina, ya en desuso, de apodar Chipola a una de las niñas nacidas en un hogar, generalmente la primera, en alusión a la luz que esa “lamparita” con su llegada, traía a la casa.

¡Tan oscuro Chipolita 
 con mi cuatro y tú tan lejos!"
Complementamos esta entrada con una chipola desde el punto de vista musical, interpretada pro Alejandro Armas, en su bandola llanera: 



Tiempos de Transhumancia

¡Es tiempo de que vuelvas!...  ¡Sin mancilla 
te aguarda el viejo amor! Viva te espera 
 del culto del hogar la fe sencilla. 
Se fue la primavera!
 Ruge amenazador trueno lejano;
 y de soles nublados, agorero, 
la cenicienta garza del verano
 tañe, al pasar su canto plañidero. 

Así finaliza Francisco Lazo Martí, la Silva Criolla, y así me siento tras más de un año sin escribir en este espacio. Siempre manteniendo el deseo de volver,  sin poder materializarlo.  

Pensé ponerle a esta entrada el nombre de "Soy Emigrante", corta frase de apenas dos palabras incapaces de describir la profundidad que llevan consigo.  Soy emigrante desde hace casi tres años, otra tierra, otras costumbres, otros rostros, otros paisajes..... otra vida.
 
Mucho se ha hablado de los emigrantes venezolanos, mucho a nivel internacional y mucho entre nosotros mismos. Unos dicen que el que se fue es un poco cobarde por no enfrentar  la situación ; otros  que es muy valiente al atreverse a empezar de cero. Allá unos dicen que no dejarán  la tierra   que los vio nacer y otros que quisieran encontrar otra  que les abra los brazos. Unos lo han intentado y han tenido que regresar, otros permanecen fuera ejerciendo trabajos para los que están sobrecalificados, otros sobreviven en nuestra herida tierra. Unos lloran, otros enferman, otros rien, pero todos luchan.

Este blog, como muchos de ustedes saben, lo inspiró mi papá quien ya cumplió los tres años de fallecido.  Son sus palabras las que están presentes sobre todo en las primeras entradas y por eso, este trabajo  es para mí como un lazo que lo honra y que honra mi país. Un lazo que  quisiera que permanezca fuerte y sólido.

Sin embargo........ Cuando uno emigra, necesariamente tiene que jerarquizar, dar prioridad a la subsistencia,  a veces hacer a un lado las emociones o las cosas que queremos hacer, para resolver el día a día. Una de las cosas que he aprendido en estas tierras aztecas es la de pedir ayuda, buscar equipo, reconocer cuando no puedo, y aceptar un hombro amigo.

Ese aprendizaje me mostró la forma en que puedo continuar este trabajo amoroso para Venezuela, a pesar del poco tiempo libre de que dispongo. Y la clave es hacer equipo con varias de las personas maravillosas  que buscan mantener y difundir la cultura venezolana. Era tan simple continuar! apoyandome en  amigos como Omar Carrero, Franco Castillo, Yorman Tovar, Oldman Botello, Hugo Arana, Argenis Méndez Echenique, Alirio Acosta, y pare usted de contar. También me han ofrecido apoyo otros venezolanos que estan dispuestos a buscar las historias y permitir que las publique aquí. Uno de ellos, Régulo Cerezo, me propuso el nombre de Tiempos de Transhumancia para esta nueva etapa de Vivencias Llaneras del Abuelo y me gustó por el profundo significado que conlleva. Alberto Arvelo Torrealba escribió refiriendose a éste fenómeno que se da en el Llano cuando el  verano aprieta y el ganado no tiene suficiente alimento: "Como Lazo, el joven apureño* había visto en la transhumancia lo que en realidad es: marcha triunfal de rebeldes, de luchadores que ante nada se doblegan, hacia una meta pródiga y segura. "
 
Y es eso precisamente, una marcha triunfal  cuyo estandarte es la cultura venezolana. Hoy día millones de venezolanos nos encontramos en otras latitudes, la semilla fuerte y resistente de lo que somos está brotando en todo el mundo. Me gusta pensar en eso, ya no lo veo con la tristeza de la separación, sino como la oportunidad de decir al mundo quienes somos, la oportunidad de crear en cada rincón un poco de venezolanidad. Ahora los venezolanos somos del Mundo!

Por ello, vuelve Vivencias Llaneras del Abuelo, quizás no con la frecuencia con que solía escribir, pero sí con la constancia de mantener abierta una puerta hacia ese Llano infinito que tanto amo.  La mayoría de los escritos que se publiquen serán de otros autores, pero llevarán igualmente el amor infinito de nuestra venezolanidad. 

De modo pues, que bienvenidos los Tiempos de Transhumancia!

* El poeta se refiere a Calzadilla Valdéz cuando vió la caravana de hatajos y rebaños trasladandose hacia el Sur,  en búsqueda de tierras más húmedas ante el cruel verano.

11 de julio de 2017

A Eneas Perdomo, José Vicente Rojas

Publicado originalmente el 25 de abril de 2013 . Hoy el coplero del Llano estaría cumpliendo 87 años. Lo recordamos con un poema de otro valor apureño que recientemente partió a su vuelo eterno, el poeta José Vicente Rojas.

A ENEAS PERDOMO 


Apure se halla orgulloso 
Junto con todos sus hijos 
Que un cantor como Eneas 
En su suelo haya nacido

 I 
De Elorza hasta Mantecal 
Rincón Hondo y La Estacada 
Una voz muy bien timbrada 
Se oye alegre galopar, 
Y pasa por mi Bruzual
 Como el Turpial mañoso 
Cantándole a los corozos 
A los corrales, palmares, 
Y por ser pura y sincera 
Apure se halla orgulloso

 II 
Cantador del llano adentro 
Coplero entre los copleros 
Hombre de potro altanero 
Y versos con sentimiento, 
Cuando echas tu copla al viento 
Por los paisajes dormidos
Los caminos florecidos 
Se desbordan de ternura 
Él quiere bien la llanura 
Junto con todos sus hijos

III 
 Mucuritas y las Queseras 
Sitios gloriosos del llano 
Escuchan tu verso ufano 
En tu garganta viajera 
Arrullando las riberas 
Donde tu copla aletea 
Cuando el arpista puntea 
Los pasajes apureños, 
Que no hay quien lo haga “mas bueno” 
Que un cantador como Eneas 

 IV 
Hoy te dedico este canto 
Con puro sabor llanero 
Con olor a paradero 
Y con aroma a mastranto 
Por ese llano de encanto 
El que siempre he recorrido, 
Van estos versos sentidos 
De admiración, mi paisano, 
Dándole gracias al llano 
Que en su suelo haya nacido 

Los Hijos de Barinas: Luis Lozada, El Cubiro

 Publicado originalmente el 01/11/2013
Hoy 11 de Julio,  recordamos a El Cubiro, al cumplirse aniversario de su fallecimiento.
Por mucho tiempo he estado buscando información sobre este artista, pero no he tenido mayor éxito, sin embargo creo que Vivencias Llaneras del Abuelo le debe su espacio entre los grandes. Era uno de los favoritos del abuelo y cuando oía el “Grito alegre y bochinchero” de El Cubiro, se contagiaba de parranda!!! Yo me preguntaba en aquel entonces la razón por la cual Luis Lozada tenía ese tañío tan escandaloso, que incluso a veces me molestaba (creo que más que todo por el volumen que le daba el abuelo y sus ruidosas carcajadas cuando lo escuchaba), pero ahora mas adentrada en la cultura llanera, la cual he adoptado como propia, entiendo la fuerza y el efecto energizante de la forma de Luis Lozada de iniciar el canto que no tiene mejor forma de expresarse que los versos  de una de sus canciones cuando dice  que:



cuando pegaba un grito, 
bajaba la cara el otro
parpadeaban las mujeres
se formaba un alboroto
y gritaba la hombrería
AHORA SÍ EMPEZÓ EL JOROPO!!

Aunque cantó bellos pasajes, creo que tanto él como su público se sentían más cómodos con sus interpretaciones recias en las que casi siempre dejaba ver la malicia y bellaquería del llanero parrandero. 

Particularmente, me rio mucho con sus canciones cargadas de picardía y doble sentido. Canciones como Travesía de San Camilo, No me gustan los refranes o A las Suegras muestran precisamente las características de su canto. Pienso que seguramente esas canciones eran el reflejo de su naturaleza. 

Lo poco que he podido reunir de su vida se limita a su nacimiento ocurrido el El Real, estado Barinas y su muerte el 11 de julio de 1996, fecha en que sus amigos y familiares se reúnen en el pueblo a homenajearlo.  Está enterrado en su suelo natal como una de las glorias del canto recio llanero. Hijo de María Antonia Lozada y Martín Camacho fue el octavo de nueve hermanos y comenzó su juventud dando serenatas a las muchachas llaneras, fue en el llano practicando  su deporte favorito, (bolas criollas) que nació su apodo y nombre artístico “El Cubiro”.

Elba Romero López, administradora el blog Orinoco Padre Rio, recopiló información sobre este artista de la carátula de uno de sus primeros discos, donde se indica que  se convirtió en cantante de música recia muy joven haciéndose conocido por radioemisoras y presentaciones personales en Barinas y Portuguesa y posteriormente en Colombia. En 1963 grabó su primer éxito llamando La Boda del Gabán y pronto su segundo éxito llamado el Hijo de Florentino. Lo acompañaron en el arpa Los Hermanos Oropeza, Eudes Alvarez, Joseito Romero, Antonio Osto, entre otros. 

Cantó además de sus propias canciones, temas de distintos compositores de renombre como el poeta Rojas, Eladio Tarife, Juan Pablo López, Alexis Heredia, Manuel Luna, Alexis Prieto, Pedro Felipe Sosa Caro, José Oviedo, Antonio Heredia, entre otros. 

Me gustó mucho leer la opinión de Oscar Camero en su blog Pasión llanera que dice sobre El Cubiro: “Luis Lozada El Cubiro es como si dijéramos adrenalina del llano. Su música genera un efecto multisensorial, donde pájaro, trueno y ritmo de llanura alebrestan el estado en reposo de la percepción, como si nos lanzaran un pedazo de paisaje a la cara. "

 Hace referencia aquí a dos de sus temas denominados Arpa, Bandola y Joropo y Al Pié del Arpa, donde en efecto se escucha un pedazo de llano.

En mi afán de reconstruir algo de la vida de El Cubiro para ofrecerlo en este espacio, encontré este testimonio (cuentosdelaranero.org.ve/el-cubiro):

"Desde niño Luis Lozada comenzó a cantar. Tenía un grito característico, un grito que arrancaba la emoción en todos aquellos lugares que lo vieron pasar durante más de cuarenta años, componiendo canciones, recogiendo de las sabanas, de la esperanza, recogiendo de los hombres, de las mujeres, de los niños, de toda esa pasión por lo nuestro y lanzándola con un amor gigantesco, una fuerza extraordinaria. "

"Cuarenta años pasó “El Cubiro” recogiendo de los esteros, de las lagunas, de los palmares, de los garceros, de los palmaritales, de la sabana inundada por el invierno, de la sabana reseca por el sol del verano, en las riberas de los ríos, desde San Fernando hasta Guasdualito, desde Guachara a El Cajón, como dice el verso, desde Barinas hasta El Baúl, recorriendo y recogiendo el sentimiento de la sabana y expresándola en canto, expresándola en poemas, expresándola en versos."

"Yo tuve la dicha de conocer a “El Cubiro” cuando fui presidente de las fiestas patronales de Elorza. ¿Ustedes saben cuánto cantó sin parar? Hora y media. Se tiró una cadena y recuerdo que terminaba una, volteaba y le decía al arpista: “¡Arpa, compadre!”. Aquel hombre estaba como poseído, muy emocionado y no paraba, ¡dos horas tocando! A Cristóbal, que era la estrella, lo pusimos de último del programa, y entonces se puso bravo: “¡Bueno, mayor!, ¿usted cree que yo soy un gallo para cantar al amanecer?”. Estaba saliendo el sol, pero cantó como tres canciones. "

"Pasó “El Cubiro” ocho días cantando en las esquinas del pueblo. Lo poco que le pagamos por sus honorarios profesionales lo gastó en el pueblo jugando gallo, jugando bolas criollas. Le regalaron un gallo y se vino con su gallo pidiendo cola desde Elorza hasta Mantecal, yendo hacia Barinas.” 

Finalmente, un recuerdo de Enrique Volcán, sobrino de “La Llaneraza, Antonia Volcán: 

Hoy les dejo este breve reconocimiento.a la memoria del cantor más alegre que haya parido la llanura colombo-venezolana, LUIS LOZADA EL CUBIRO, quien me cargó en sus brazos en el viejo bar Capanaparo de Doña Antonia Volcán y legaron en mí, la defensa de nuestra música llanera por el mundo. Al igual que ellos lo hicieron, lo haré hasta mi último aliento. Un día como hoy nos dejó sin previo aviso, el hijo de El Real de Barinas, Descansa en Paz mi viejo querido.” 

Coloquemos para acompañar esta entrada algunos de los éxitos del Cubiro, como son  Grito Alegre y Bochinchero, Al pié del Arpa y No me Gustan los Refranes.

AL PIE DEL ARPA

Yo no es mucho lo que canto
Sino lo que me acomodo
Entre las cuerdas del arpa, cámara
Para cantar a mi modo
Yo vengo de la sabana
Yo soy el llanero criollo
Soguero de mañosera, compa
Coleador de filo e lomo
Cantando yo no me pelo
Ni que me cambien el tono
Con giros giros de tenorete
 A ningun cantor le corro
Ni que me vaya pegando
 La ventilacion del zorro

En los caminos del llano
Los que siempre yo recorro
 La fama me la he ganado
Pecho a pecho, codo a codo
Con mis versos relancinos
 Que tienen sabor a todo
Las bellezas y  motivos
Del llano que más añoro.
 
 Llanura de mi cariño
Y de este golpe sonoro
De esteros reverdecidos
Con sus lirios y sus boros
Cuando te voy a cantar
 A mi verso lo decoro
Con lo que tú me enseñaste, llanura
Que aquí en el pecho atesoro
Tengo que volver al llano
A montar mi potro moro
En las fiestas de mi pueblo, cámara
Para ver si me enamoro
Tristeza me da de ver
Que me estoy quedando solo
Voy a buscá una veguera
Al monte de ticoporo
Que sepa pelá una yuca
Y que me raspe un coporo
Y que en una sola palabra
 Que sea charrasca pa todo
Lástima de cantadores
Que nunca salen del lloro
Ponen a mi llano triste
Con el arpa en ese tono
Por eso regresaré
Para alegrarlos a todos

 GRITO ALEGRE Y BOCHINCHERO

Grito alegre y bochinchero
Que en las treinta y dos, galopa
eres quien me identifica, llanura!
en las melódicas notas
El Cubiro se emparranda
cuando escucho una marota
Me vuelvo un caballo viejo, primo!
Cuando persigo una potra
El ánimo se me crece
Las coplas se me alborotan
Las rimas se juntan solas
Y en mi pecho se rebozan
Soy llanero hasta la cacha
De esos de cobija y colcha
 De los que se hincan delante
 A un toro cuando le chocan
Si la res es volantona,
Prefiero la soga corta!!

Me crié trabajando el llano
 Y bregando con la bosta
Cuando al muchacho lo criaban, señores!
Con atol de manirota
Y lo formaban un hombre
 De una crianza dura y tosca
Y a los veinte años cumplidos,
tiempos pasados
Le ponían larga la ropa
Y era diestro en la sabana
 Cadeneando por la trompa
 Y cuando pelaba un lazo, chico!
iba ligero a la mota
En el zumbío le conozco
Si es arica o es guanota
Arriaba a los animales
Amansaba bestias potras
Dejando mulas machiras
 Bien arriendaos por la boca!!

 NO MEGUSTAN LOS REFRANES

Yo diría que este poema
tiene de dulce y salao
no me gustan los refranes
por no ser maleducao
ni le debo real a rico
porque son muy desconfiaos
nunca duermo con muchacho
por no amanecé orinao
zamuro que ha caído en trampa
no lo cogen descuidado
no hay araguato dormío
con aguacero ventiao
quien ha visto burro bueno, camarita
en un barrial atascao
 el perro más haragán
 se come el mejor bocao
 a mí que nadie me venga
 con gatos enmuchilaos
por todos estos caminos
 tengo mi nombre regao
 pero no ha sio por ladrón, camarita
porque yo nunca he robao
si quiere vaya a mi casa
pa que vea cuero estacao
 dirán que yo estoy alegre
 por los tragos que me he echao
 lo que pasa es que yo siempre
cargo mi trompo enrollao
y conozco al marruñeco
 así lo mire sentao
lo que le venía contando
casi se me había olvidao
resulta que yo tenía
mi conuquito sembrao
estaba así más o menos
algo como acomodao
tenía mi caballo e’ silla
 y un marrano enchiquerao

Y por lo menos no faltaba
allá en el rancho un bocao
antes de llegá las nueve
ya me había desayunao
aunque fuera ñema frita
con topocho sancochao
y de ñapa en la solera
tenía unos reales guardaos
ya es hora me dije Pancho
de que estés arrejerao
unos más pobres que tú
 a esta hora ya se han casao
y tienen en la mañana
el cafecito colao
Ahí fue que yo me di cuenta
 Del tiempo desperdiciao
Ni corto ni perezoso
 Me metí un flux bien planchao
Y me ajilé pa un parrandón
 Que tenían del otro lao
Había un bojote e muchachas
Al gusto del más pintao
Yo las miraba a toditas
Pero muy disimulao
Le clavé la vista a una
De cabellos entorchaos
Le hice el cambio de luces
Un poco medio apenao
Y me paré de mi butaca
Caminando tongoneao
Y como por obra de Dios, camarita
Reventó un seis numerao
Vamos a bailá le dije
Y ahí mismo estaba guindao
Como no soy tan pendejo
Pa soltá un escubillao
Le eché la escubillá del perro
Y un zapateo tapareao
Dije a azuzarle los perros
 Ya el pleito estaba ganao
Dije a lamberla todita
 Como la avispa al melao
Y la muérgana se torcía
Como caimán arponeao
Y ese otro día en mi chinchorro
Habíamos dos acostaos
Y yo tranquilo como el pato
En la horqueta encaramao

Vocabulario: cuero estacao: Los que roban reses entierran el cuero por ser evidencia del robo, el que lo estaca para secarlo y venderlo;    Mulas machiras: palabra usada en el alto llano para significar alquien muy resabiao; Le eché la escubillá del perro:Uno de la tantos pasos del joropo, tal vez producto de la inventiva del bailador;  Charrasca: En algunas partes del llano, a manera de localismo, el término se utiliza para decir que alguien es  muy bueno o competente. Marota:   especie de soga doble o también una vara larga que se le pone en los cachos a las vacas para que no se metan al monte; Mota: pelos en que termina la  cola de las reses. Al "pelar" el lazo,  el llanero puede optar por colear el animal; arica o erica: abeja sin aguijón un tercio mas pequeña que la guanota. es  negra con un escudete en el tórax rodeado de vellosidad rojiza. tiene franjas transversales  amarillas. Su miel es líquida, rojiza y muy dulce; Guanota: la mas grande abeja sin aguijón. Es de color negro grisáceo con vellosidad blanquecina.Produce grandes cantidades de miel.

ENTRADAS RELACIONADAS: MEMBRANZAS DE UN GRITO ALTIVO

10 de julio de 2017

Lluvia, Copla e Inspiración

Llegó Julio, mes de crecidas donde la llanura se llena de agua al superar su cauce los grandes ríos que surcan los Llanos. El llanero cambia su caballo o su tractor por su canoa y se orienta de manera asombrosa entre la copa de los árboles, casi tocando con la mano los nidos de las chenchenas y a los araguatos  que lo saludan con su ronco cantar. El gabán pionío recupera los nidos del año anterior y varias especies de aves se preparan para inciar su proceso reproductivo,  el ganado ha sido trasladado a tierras mas altas.

La llanura nos muestra otra de sus hermosas caras, la del ciclo de la vida, la del agua y el sol. Las especies fluviales se apoderan de la sabana y muchas de ellas  desovan en los esteros. Mas tarde, cuando el agua vuelva a su cauce, llevará de regreso los alevines a las corrientes de los ríos. Si bien es cierto que las inundaciones traen algunos problemas para el hombre de llano y muy  especialmente a los  que tienen sus residencias en las orillas de los ríos, todo forma parte del ciclo anual y el hombre sabe como afrontar las características extremas del medio donde vive.

Y sobre esa llanura inundada, haremos nuevamente un viaje desde nuestra identidad para recordar algunos hombres que dejaron huella en la historia cultural de nuestro país en este mes.  Algunos de ellos abrieron sus ojos por primera vez en las llanuras de Apure o Guárico,  otros los cerraron en los mismos lugares o en algún territorio que habían escogido como residencia en sus últimos años, pero todos dejaron un gran legado.

Empezaremos el viaje en Caracas, la ciudad capital, para recordar el nacimiento del poeta Luis Cruz, el autor de nuestro famosísimo Cumpleaños Venezolano, pero también autor de numerosos poemas y canciones enmarcados en los paisajes del Llano. Estuviera cumpliendo el día 17 de julio, 88 años:

Caracha compañero que verano
Se están secando  los jagüeyes de mis ojos
Caracha compañero ah buena lava
Ya los caballos de mis sueños se cansaron
Los años han trochado los caminos
Que Dios le puso al caballo de mi vida
Mi soga por el tiempo carcomida
Solo quedó pa´ rejo y pa manea

Enrumbamos hacia el estado Guárico, donde visitaremos la tierra de dos grandes hombres de medicina y en el camino, ante los paisajes de Venezuela, recordamos nuevamente a Luis Cruz:
"Quién será el que no suspira, con estas cosas mi hermano, quién será el que no se inspira, con esa estampa del llano, quién será el que no se siente, mucho más venezolano"

En Zaraza, la Atenas de Guárico, recorreremos las calles donde tantas veces el sabio Torrealba, vestido con su típico slak y su andar pausado, sanó el cuerpo de los pobres del pueblo, estudió las enfermedades que los aquejaban y prestó sus servicios gratuitos a quien lo necesitara, sin apartar nunca su caracter humilde a pesar de sus increíbles conocimientos que obtuvo en gran medida, de manera autodidacta. El 24 de Julio de 1973 cerró sus ojos para siempre a la edad de 77 años. Muchas anécdotas quedaron de la vida de este hombre que siempre fue hombre de pueblo, sensible ante la necesidad de la gente, indiferente a las normas "sociales" impuestas.

Luego de recordarlo y reconocer su humanitaria huella, nos iremos a Guayabal, al oeste del estado Guárico, tierra de esteros  y de arpistas, para evocar a otro médico insigne como lo fué Julio de Armas, quien cerró sus ojos el 28 de julio de 1990, a la edad de 82 años, luego de una vida llena de éxito profesional y huella profunda en los anales de la historia de la medicina en Venezuela.
Estos dos hombres guariqueños son orgullo de nuestro país, aunque  tristemente ya pocos los recuerden.

Con el corazón lleno de los paisajes húmedos de Guayabal, tomamos la  vía asfáltica nuevamente hacia  San Fernando de Apure ubicado a tan solo a media hora de camino y llegan reminiscencias del   Llano antiguo donde el mismo recorrido por agua y "bestia" podía durar dos o incluso tres días. Entramos al Puente Maria Nieves y nos imaginamos al "catire" arreando su punta de ganado sobre el Apure: 


  "Ajila, ajila novillo, dice el llanero en su canta, dice el llanero en su canta, más que canto es un lamento, que nace de su garganta"

Llegando a San Fernando de Apure, abrazamos a  Isabelita Aparicio, la novia del sol quien con su  característica forma de cantar, nos ha deleitado con muchos pasajes  del folclore nacional. El 08 de julio cumplió  72 años. Y nos recibe cantando:
 

Porque todo tu amor fue una traición
fue mentira, todo este gran amor
que juraste con tanta devoción
me engañaste lo mas que pudiste 
fingiendo alegrías  en mi corazón.

Llegó la hora de partir nuevamente y vamos bajando hacia Cunaviche, recordaremos a Antonio José Torrealba Ostos, el famoso recopilador de historias del Llano apureño plasmadas en el Diario de un Llanero a partir de 40 cuadernos manuscritos que dejó. Como otros tantos cultores de nuestro país, aparentemente no contaba con estudios formales y sus conocimientos fueron adquiridos en forma autodidacta, alcanzando un nivel cultural bastante aceptable a juzgar por detalles incluidos en su obra. El 14 de julio se estarían cumpliendo 68 años de su muerte, no conseguimos datos de su nacimiento.

Cerca de allí, en Algarrobito, habia nacido el 31 de julio de 1899 el Indio Figueredo que estaría cumpliendo 118 años. Su arpa incansable marcó un  hito en la historia del Joropo en Venezuela. El Gabán, Maria Laya,  El Pajarillo, El Cunavichero, son solo algunos de los temas que lo inmortalizaron, además por supuesto de haber sido el arpista de muchísimos copleros afamados.
Seguimos rodando hasta llegar a San Juan de Payara para abrazar y felicitar al Tigre de Payara, Francisco Montoya quien el 20 de julio celebra sus 74 años, con todo el "Sentimiento Apureño".

Si me llegas a olvidar, cielito lindo te juro que por ti muero (bis).
Llorarán los chaparrales, mi canción luna y lucero
y quedará solitario, mi sentimiento apureño
al saber que se ha marchado la mujer que yo más quiero


Plenos de sabana enrumbamos hacia  el Yagual  a visitar la tierra de don Eneas Perdomo, quien  el 11 de julio estaría cumpliendo 87 años. Los versos inolvidables de Fiesta en Elorza, suenan no solamente en su voz, sino en la de muchos copleros que la grabaron.

Y un lunes por la mañana Principio de la semana
Se despidieron mis ojos De ese lindo panorama..

Nuestro viaje está por terminar, pero nos falta algo, nos falta escuchar un "grito alegre y bochinchero" el mismo de El Cubiro, así que nos disponemos a recorrer  muchos kilómetros de sabana para llegar a Barinas y de allí a El Real, pueblo que vió nacer a Luis Lozada, el famoso Cubiro. El 11 de julio se cumplieron 21 años de su fallecimiento. Coplero lleno de energía, con un estilo único que lo inmortalizó:

                                                               cuando pegaba un grito, 
bajaba la cara el otro
parpadeaban las mujeres
se formaba un alboroto
y gritaba la hombrería
AHORA SÍ EMPEZÓ EL JOROPO!