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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

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9 de diciembre de 2018

El Totumo o Taparo, usos, poesía y cuentos

A raiz de un poema de nuestro amigo Yorman Tovar  que nos gustó mucho, queremos dedicar nuevamente una entrada al Totumo (Crescentia cujete). La entrada original, de la pluma del Profesor Omar Carrero había sido publicada en enero de 2014. Hoy la retomamos y completamos con el mencionado poema.
 
Luego duerme la peonada
en los caneyes del hato.
Y un toro viejo araguato,
se oye pitá en la cañada.
despierta la madrugada,
el gallo desde un totumo,
viene el alba y sus lebrunos
canturrea el ordeñador,
¡A zambo madrugador!
desde un chinchorro grita uno. 


José Vicente Rojas
Anochecer sobre el Llano

He de mencionar que en esta etapa de mi vida, se ha despertado un especial interés por las plantas y sus usos, interés que ha tenido una maravillosa acogida en la Universidad Autónoma  de Chapingo en Texcoco, México, que tiene una cátedra muy amplia de Fitotecnia y muchas especialidades en medicina tradicional mexicana, ciencias que se están rescatando a gran velocidad por la efectividad de su uso.

TOTUMO: UNA PLANTA BIEN PLANTADA 


 Omar Carrero Araque 
Baquiano 
2010 


El Totumo es un árbol nativo, de mediano porte y de copa redondeada que expresa su modelo arquitectural mediante un llamativo ramaje cuasi horizontal, con largas ramas de corteza castaño claro, ligeras grietas y pequeñas escamas. Sus hojas en forma de espátula resaltan por su color verde oscuro, pueden alcanzar hasta 20 cm de largo y unos 4 de ancho, y se disponen a lo largo de las ramas en haces de tres a cinco. Las flores de color amarillento aparecen en los nudos de los tallos o de las ramas más viejas generando un fenómeno que los expertos llaman caulifloría, es decir flores asentadas en los tallos que conllevan a frutos en los tallos. La polinización está cargo de los murciélagos que hacen el trabajo nocturno y los insectos, el diurno. Los frutos de concha dura y color verde son globosos u ovalados, pudiendo alcanzar unos 25 cm de diámetro. La madera sin ser dura es resistente a las rajaduras. Taxonómicamente se ubica en la Familia Bignoniaceae dentro del Género Crescentia. Para Venezuela se reportan dos especies: C. cujete y C. amazónica y posiblemente exista también C. alata. 

 La palabra Totumo parece derivarse de una voz indígena que significa “para todos” (4). A esta planta también se le llama Taparo, un término que igualmente utilizado en Panamá, Colombia y Bolivia. En Cuba y México se le llama Jícara; Mate en Ecuador; Huacal en Honduras y El Salvador; Cutuco y Cuchara en El Salvador; Calabazo, Guaje cirial y Gὓira, en México. En otras partes del continente se le conoce con los nombres de Hayal, Higὓero, Morro, Choca, Cuyabra y Tima. (1) 

Esta planta adquirió tal importancia entre las naciones indígenas que vivían en América, que la misma era cultivada con esmero en los solares de los bohíos como despensero de utensilios, madera y medicinas; cuyo uso intenso en un principio, ha ido decayendo a medida que han ido apareciendo sustitutos de sus productos derivados. 

En la siguiente relación, mediante la enumeración de algunos tópicos se resalta el valor, pasado o actual, de esta especie vegetal.

EL TOTUMO O TAPARO y SU UTILIDAD 
La mata de Totumo fue cultivada en casi todas las casas de los ambientes rurales por la utilidad que prestaba, principalmente con sus frutos. Se sabe que con éstos se podían fabricar utensilios de cocina; cántaros para almacenar o transportar agua; recipientes para guardar granos o suero; biberones para los infantes, receptáculos para panales de abejas; materos para los jardines colgantes; boyas para pescar, “casas” de aves domesticadas como pericos y loros y por último, totumas para bañarse a orillas de los ríos y caños, plagados de caribes. En artesanía su fruto se usa aún para fabricar máscaras, piñatas, lámparas y adornos. También sirve para la elaboración de instrumentos musicales como charrascas y maracas. En la actualidad muchas calles y avenidas del país se engalanan con esta planta en un gesto que le suma su utilidad ornamental. 

Como medicinal se le atribuye un carácter curativo del asma, paperas, hemorroides, hemorragias, dolor de oídos, parásitos, contusiones, dolores de cabeza y ulceraciones. En veterinaria se usa para curar la sarna de los perros. (2) 

 En un trabajo realizado con los pobladores de las lengüetas geográficas de Apure y Barinas se conocieron diversos beneficios que brinda esta planta, entre los que se destacan los siguientes: (3) De los frutos de forma alargada, partidos longitudinalmente en cruz, se sacan las cucharas o los cucharones que sirven para sacar la sopa de la olla o para comer esta sopa. Con este mismo tipo de fruto, pero partido transversalmente cerca del extremo superior, se fabrica el Cucay o Mucurita, recipiente para colocar la sal encima del fogón evitando así su hidratación. Del taparo "pajuil" se hace la cona, un aparejo usado para sacar agua del caño quitándole la "tapa" y amarrándole un bejuco a manera de asa. 

Con los frutos del totumo de caño o mucurita (C. amazonica) de dimensiones pequeñas (± 6 cm x 4 cm) se hacen las "onoteras", unos recipientes agujereados y provistos de un mango, donde se guarda el onoto enmantecado. También con este tipo de fruto se hacen muy buenas maracas. 

Del totumo redondo (± 15 cm x 15 cm) se hacen los recipientes para sacar agua de los tanques o para beber. Este mismo totumo, agujerado y provisto de un mango largo, de un metro aproximadamente, se convierte en "la ramillona", que sirve para descachazar el melao cuando ya está hirviendo. Los biberones teteros para los lactantes se hacen con una "totuma" pequeña si se le coloca una mamila en el extremo donde está “el ombligo” de la tapara. Con los frutos tiernos se hacen "bueyes" de juguete, poniéndoles cuatro palitos a manera de patas, dos para los cachos y uno para el rabo. La madera del totumo, al igual que la del guayabo de caño, "por lo dura y zumbadora" sirve para fabricar muy buenos trompos. De las ramas del taparo se sacan las horquetas para las fondas o caucheras. El uso tal vez más generalizado en las casas campestres y en los poblados llaneros es la utilización del árbol de totumo como Palo Gallinero. En el medio rural es una necesidad mantener en cada casa “un patio de gallinas” que asegura la provisión diaria de huevos y eventualmente de carne. El Totumo es utilizado preferentemente como dormitorio de estas aves en función de su modelo arquitectural que le da una ramazón casi horizontal, con ramas no muy gruesas y cubiertas con una concha rugosa, condiciones necesarias para que las aves tengan mejor agarre y seguridad, además, como esta planta se ramifica a poca altura su acceso por las aves de corto vuelo, como las gallináceas, se hace más fácil. 

EL TOTUMO O TAPARO EN LA LENGUA COLOQUIAL
Los términos Totuma o Tapara han ganado terreno en el habla coloquial particularmente mediante refranes, sentencias o cantares. Por ejemplo, cuando se quiere hablar de algo oculto o no muy claro se dice “que aquí hay gallo entaparao” es decir como si ese algo estuviera guardado en una tapara. (3) Otras veces, para señalar a alguien como muy bruto se le dice que “es más tapao que un taparo”. (4) Para la época decembrina era común escuchar cantos de aguinaldo en los que se que mezclaba lo religioso con lo pagano: “Los Tres Reyes Magos llegaron de Oriente con sus Taparitas llenas de aguardiente” (5) Si una persona ha tenido malas mañas por más que manifieste un cambio de conducta, esta se mantiene en duda, algo que se interpreta a través del dicho: “Perro que come manteca mete la lengua en Tapara”. (5). Con la expresión verbal “Totumear” se manifestaba la acción de pensar o recapacitar, quizá por asimilar la forma de la cabeza con una totuma (5) La sentencia actual “se juntó el hambre con las ganas de comer” anteriormente se exponía como “Se juntó la arroba de queso con la tapara e melao” (5) Para señalar irónicamente que a alguien a quien le cortan el pelo a la usanza de algunas etnias indígenas se le dice que “le echaron un Corte Totuma”. Como hecho jocoso se destaca que en el estado Lara llaman Taparas a los testículos del hombre. Este evento dio pie a una anécdota que recuerda cuando el conductor de un programa radial en El Tocuyo, frente a la cantidad de huecos que había en las calles le pidió al Presidente del Concejo Municipal, las tapara. En el mismo sentido, pero esta vez en el llano-llano, llaman taparas a los senos de las mujeres sobre todo cuando son muy grandes. 

 EL TOTUMO O TAPARO EN LA TOPONIMIA
 Algunas plantas cuya presencia haya quedado guardada en la memoria de los pueblos han servido como marcadores de lugares, tal como se aprecia en los nombres de Higuerote, Guasdualito o Cabimas para citar sólo tres de los cientos de fitotopónimos que se registran en Venezuela. Para el caso del Totumo o Taparo se reconocen 36 lugares identificados con estos nombres a lo largo y ancho del país, tal como lo señala Casale (7)). Además y particularmente en el llano, muchos hatos y fundos se identifican con el nombre de Totumo. En la historia del Alto Apure todavía se recuerda el cambio de hatos que a finales del Siglo XIX llevaron a cabo Don Manuel Fuentes y Doña Francisca Vásquez de Carrillo. El primero, dueño de Mata e´ Totumo, en Apure y la segunda, de La Maporita en Arauca (Colombia). Doña Pancha Vásquez, una vez instalada en Mata e´Totumo, se hizo famosa no solo por su riqueza sino por la leyenda tenebrosa que se creó ante su figura y que sirvió de inspiración a Don Rómulo Gallegos para el personaje de Doña Bárbara. 

LOCALIDADES IDENTIFICADAS CON LOS NOMBRES DE TOTUMO O TAPARO 
 Taparales,  Táchira ; El Taparo de Altagaracia, Zulia;  El Taparo del Consejo,  Zulia;  El Taparo, Anzoátegui – Aragua – Mérida – Portuguesa – Sucre - Zulia;  Los Taparos, Falcón;  Taparote, Bolívar; Taparito, Falcón – Guárico;  Los Taparones, Zulia;  Totumo, Bolívar;  Totumal, Barinas;  El Totumal, Mérida;  Totumales ,Táchira;  Totumito, Apure – Cojedes– Lara – Miranda;  Totumitos, Apure – Portuguesa;  El Totumo, Anzoátegui – Apure – Aragua –Barinas – Sucre;  Los Totumos, Lara - Mérida

EL TOTUMO COMO EMBLEMA 

En retribución a los beneficios que algunas plantas ofrecen a un país, región o localidad, se acostumbra en algunos casos, nombrarlas como emblema. En el caso del Totumo su valiosa asistencia al hombre y a la mujer ha sido reconocida por las autoridades del municipio Antolín del Campo en el estado Nueva Esparta mediante su declaración como Emblema de este municipio. Su elección fue producto de una consulta popular a la que se sometieron otras 18 plantas. A la vista de los resultados los ediles emitieron un decreto en la Gaceta Municipal del 13 de septiembre de 2007, mediante el cual se declaraba su condición de Emblema. (6)

 EL TOTUMO EN LAS CANCIONES
Una planta con tan amplio abanico de oportunidades de uso como el Totumo, no podía pasar desapercibida para los músicos y compositores criollos quienes muchas veces logran su inspiración apoyándose en elementos del entorno, como en el caso del Profesor Benito Canónico, músico de la Orquesta Típica Nacional (5) y papá de Daniel “Chino” Canónico, uno de “los héroes” del Campeonato Mundial Amateur ganado por Venezuela en 1941, quien compuso la canción El Totumo de Guarenas, una pieza que ya es considerada como uno de los emblemas del folklore nacional. (8) 

EN CONCLUSIÓN 
Se ha querido mostrar el importante papel que en tiempos recientes jugó el Totumo en la vida de las comunidades pueblerinas, un papel ahora desplazado por el arribo “del progreso” hasta los mismos núcleos rurales, con su carga de productos mayormente manufacturados que han mandado al tiesto a buena parte de los utensilios aborígenes. 


Tal como lo describe el profesor Carrero, el totumo tiene múltiples usos en la vida diaria del llanero. Y Yorman Tovar,  poeta portugueseño nos regala estos versos llenos de amor hacia esta planta maravillosa:

La Parapara

Nuestra tierra venezolana tiene una biodiversidad muy vasta. Muchas veces lastimosamente desconocermos los usos y aplicaciones de la farmacia viviente que crece silvestre en todo el territorio. Hoy, en tiempos de transhumancia queremos dedicar este espacio para hablar  de una planta muy común y conocida que tiene distintos usos en el Llano.  Se trata del Paraparo ( Sapindus saponaria)


Nuestro  amigo y colaborador Francisco Castillo Serrano nos define su fruto como  una semilla muy dura, resistente y comestible su parte interior ( previamente tostada al fuego)  con  múltiples usos en el llano, entre los que destacan:
  •  Uso ornamental  para la confección de  collares, pulseras y adornos  en general  por parte de los indígenas.
  •  Uso  como detergente para lavar y como champú, para el aseo del cabello, a través de su cáscara pegajosa.
  • Como pegamento escolar (la cáscara).
  • Como cicatrizante para tratar las quemaduras de la piel, o laxante fuerte.
  • Sus hojas machacadas y tibias son usadas para tratar  las mordeduras de serpientes. 
No cuenta Franco Castillo que "Los muchachos apureños utilizaban aquellas semillas a manera de metras, en juegos colectivos o para cazar animales pequeños con fondas o gomeras." En su libro El Ultimo Violín describe varios juegos infantiles de la época y nos menciona: "El rayo de parapara. Una marca en el suelo cubierta de semillas simulando metras y los diestros jugadores se esforzaban, para tomar de él la mayor cuantía. 

Pepa..! (jugada simple) 

Pepa y palmo…! (cobraba doble) . Alardeaban antes de cada turno....


La semilla del Paraparo,  es completamente esférica y de color negro intenso, de allí una de las expresiones populares de Venezuela como "Tiene los ojos como dos paraparas", queriendo significar ojos grandes y oscuros.

El poeta Arvelo Torrealba versó en Florentino y el Diablo:

"Desde cuando yo jugaba 
paraparas del Rayuelo
vide con la noche oscura
la cruz de mayo en el cielo" 

El profesor Omar Carrero Araque nos contó en una oportunidad que el Rayuelo era un juego antiguo de muchachos, antes de la llegada de las  metras, canicas o pichas, que consistía en trazar "un círculo en  la tierra de unos 40-50 cm de diámetro marcando en éste dos diámetros en cruz sobre el que cada jugador colocaba  un número acordado de paraparas; después se trazaba un raya y desde cierta distancia cada jugador lanzaba una semilla  hacia la raya para ver quien la ponía más cerca, lo que definía el turno de las jugadas, siendo el primero aquel que acercaba más su picha a la raya.  Este jugador, utilizando los dedos medio y pulgar impulsaba su parapara hacia el círculo tratando de “volar” (sacar) el mayor número de paraparas ubicadas en el mismo, Repetía esta operación hasta que fallara, dando entonces  paso al siguiente jugador. 

Por su dureza, la parapara salta en pisos sólidos, lo cual no escapó de la sabiduría popular del pueblo creando el refrán que menciona  Ernesto Luis Rodriguez en el  Contrapunteo de los Refranes:

Se la bendice San Pablo / que es de la misma colmena;
no hay cantadores con pena / si a puro verso les hablo.
cuando canté con el diablo / lo vi parado en el viento;
después quedó sin aliento, / y a flor de rudos ahincos
se fue pegando mas brincos, que parapara en cemento. 
La oscura semilla del paraparo está envuelta en una cáscara suave y de textura pegajosa que cuando está madura luce de color amarillo. De allí que nuevamente Ernesto Luis Rodriguez lo mencione en el compendio de coplas que denominó "Cantares"

Tu fina piel de cochano 
la parapara no envidia; 
ella negrita por dentro 
tiene la concha amarilla. 

Desde el punto de vista botánico, el Profesor Carrero nos da la siguiente explicación:

El Paraparo es un árbol grande de copa ancha muy común en los llanos centrales y occidentales. En algunas partes lo llaman Jaboncillo porque la pulpa que recubre las semillas puede usarse como jabón. Sus semillas, llamadas Paraparas son de un color negro intenso, duras, redondas y lisas, que los niños utilizan a manera de metras o canicas. Cuando alguien tiene un comportamiento atolondrado se le dice que “da más brincos que parapara en cemento".
Como topónimo encontramos pueblos y caseríos con el nombre de Paraparo o sus derivaciones en Cojedes, Guárico, Portuguesa y Barinas, en donde aparecen Paraparo, Parapara y Paraparito. En el pueblo de Parapara del municipio Roscio (Estado Guárico) se ambienta parte de la novela Casas Muertas de Miguel Otero Silva. La historia señala también que en 1800 estuvo en este pueblo en científico alemán Alejandro de Humboldt.



Freddy Páez en su trabajo de investigación sobre la Flora reflejada en el Diario de un Llanero, también nos aporta algo más sobre el paraparo:
  
PARAPARA (Sapindus saponaria L)
Sinónimos:Pepo, Zapatero.
Usos: Industrial, Medicinal y Alimentación animal Domestico 
Árbol mediano, originario de América Tropical, Torrealba (4-85) ubica esta planta en las selvas del Orinoco, e indica que sus frutos lo consume el Venado (Odocoileus virginianus). Pitier,1978, (p-331) señala "... todas las partes del árbol contienen un principio saponificante amargo, las semillas son venenosas y reducidas a polvo sirven como insecticida, el aceite extraído de la raíz se usa en la medicina y en la fabricación de jabones, la infusión de las hojas contra mordeduras de serpientes y picaduras de rayas...". Sus semillas negras y redondas son usadas como sustituto de las metras en los juegos infantiles.
Finalmente y como ya mencionamos, es difícil hablar de Paraparas sin relacionar la palabra con la historia de ese pueblo aniquilado por el Paludismo y hecho célebre en la obra Casas Muertas, de Miguel Otero Silva:
En el rincón oscuro de los ranchos, nacidos con el instinto alevoso de ocultarse para el asalto, voraces filamentos alados, las hembras acechaban al hombre, a la mujer y al niño. Avidas agujas de la noche, caían sobre los cuerpos dormidos, clavaban los empuntados estiletes y sorbían la primera ración de sangre. El silencio se cruzaba de agudos zumbidos y una pequeña voz gimoteaba en el catre: -¡Mamá, que me pica la plaga! Se hundía el aguijón aquí y allá, una y mil veces, en la piel del niño sano y del niño enfermo, en la choza del hombre sano y del hombre palúdico.”
Les invitamos a conocer más de este pueblo en los siguientes enlaces:


 PARAPARA DE PARAPARA O PARAPARA DE ORTIZ

ORTIZ, LA FLOR DE LOS LLANOS



26 de octubre de 2018

Usos del Guaritoto


 Les compartimos algo más del Guaritoto, planta muy irritante en la piel pero muy útil como medicina.  Colocamos la opinión de dos estudiosos de las plantas que tenemos el honor de conocer: Francisco Castillo Serrano y Freddy Páez

GUARITOTO
 Jatropha urens L

Crónicas de Apure
Francisco Castillo Serrano
 
Esta planta también conocida como: pringamosa, mala mujer u ortiga, entre otros, se da muy fácilmente y llega a confundirse con el monte, nace y retoña en los lugares más inhóspitos y extraños, tanto en un potrero, un jardín, como en la grieta de una pared, es una planta odiosa para el llanero por sus características irritantes al solo contacto con la piel, en sus hojas y tallo posee pelos o pedúnculos repletos de ácido fórmico que al menor roce crean irritación e inflamación en el lugar de toque. No obstante sus raíces con alto contenido de taninos astringente se utiliza contra la diarrea y úlceras gastroduodenales, se han utilizado sus hojas por su acción antidiabética, por ser muy buen vasocontrictor es eficaz en la heridas y hemorragias, los indígenas la utilizaban, macerada la planta y en bebedizo, para expulsar los cálculos renales.
Para eliminar los pulgones y mabita de las otras plantas se usa para fumigar como insecticida biológico.
Así que este humilde arbusto llanero y muy extendido en sur América, que veíamos con desdén y cuidado por su naturaleza y condición irritante, no es sino un portento de beneficios para la salud ocultos detrás de aquel ramaje de escozor."


  La flora del Bajo Apure, en el Diario de un Llanero
Freddy Páez
 


Arbusto o hierba, originario de América tropical, y común en casi todo el país, es temido por la mayoría de las personas, por los pelos urticantes que presenta esta planta. Torrealba (5-288) la menciona en este aspecto.
 
 



7 de octubre de 2018

El Cañafístolo Llanero y sus Usos



                                                              CAÑAFISTOLA
                                                            (Cassia moschata)

 Crónicas de Apure
Francisco Castillo Serrano 

La "caña fistula" o "cañafistola" es un árbol  de tronco grueso, muy extendido en el Apure donde nace de manera silvestre. Sus frutos, una vaina o legumbre marrón oscura, casi negra, gruesa, de unos 30 cm de largo, es apetecido por los llaneros que la consumen por su sabor agradable y dulzón, similar a la miel de caña.
 Es originaria de Asia y Egipto y muy valorada por sus propiedades laxantes, también es utilizada para tratar afecciones respiratorias, pulmonares,urinarias , así como picaduras de insectos en unción. No es recomendable su consumo en mujeres embarazadas o con problemas menstruales, pues posee propiedades abortivas, así como para personas de colon irritable o hemorroides.
Su cultivo se ha extendido por toda sur América y en los llanos colombianos se le conoce como "lluvia de Oro" por su manera particular de florecer y al igual que en Venezuela, su fruto lo utilizan con fines terapéuticos.


Fitotoponimia Llanera
Omar Carrero Araque
                                 
Árbol grande de flores amarillas muy visitadas por las abejas y abejones en época de floración,  un  hecho  que produce un zumbido sordo y permanente sobre las copas, que el llanero  supersticioso lo confunde con el rezo de las ánimas.  Se dice que sus semillas son medicinales por lo que la gente las recoge, particularmente el viernes santo. Su corteza la utilizan para curtiembre. En Apure existen tres Caseríos con el nombre de Cañafístola en los municipios Páez, Muñoz y San Fernando. Muchos hatos de llano llevan el nombre de Cañafístola;  uno de ellos  situado en las vecindades de San Rafael de Atamaica pasó a la historia por haberse realizado allí, el 30 de enero de 1818, la primera entrevista entre Páez y Bolívar, hecho recordado en el sitio por un pequeño obelisco. 

Árboles del Area Urbana
Llano Extremo Blog
Muy buscado para madera, predomina en el piedemonte es muy común en Mesa de Cavacas, Mesa Alta, Suruguapo y en general al norte de la ciudad. Pueden observarse unos ejemplares en el Parque Los Samanes. Madera muy codiciada para estantillos. 
Es un arbol de porte ornamental. Actualmente es dejado en los potreros para que sirva de sombra al ganado y de alimento sus vainas. Ha sido utilizada con éxito en bloques nutricionales para rumiantes.  Es ideal para calles, avenidas, plazas y parques: posee un sistema radical profundo,   proporciona una sombra densa y tiene  un crecimiento lento y una larga duración de su ciclo vital. Es bueno para sombra para el ganado y alimento suplementario.  
Y para finalizar, una anécdota del Abuelo, relacionado con las purgas a los muchachos en el campo:
 
 Cuenta el abuelo que el peor que recuerda era el Sulfato de Sodio, el cual solo se disolvía en agua caliente. Lo preparaban con guarapo de Cañafístolo Llanero, el cual tiene una particularidad: si se hierve la maraca entera con concha, el resultado es un guarapo astringente, pero si se hierve sin concha, se convierte en laxante. Bueno, las madres preparaban una olla de guarapo de cañafístolo y le añadían el Sulfato de Sodio, agarraban al muchacho inmovilizándolo pues ya sabían lo que les venía y les metían una cucharada grande. Muchas veces, la bebida producía el vómito inmediatamente, entonces era administrada una segunda dosis, por eso se preparaba suficiente. Despues de ingerido el brebaje, les daban media naranja para pasar el mal sabor y la nausea.

14 de enero de 2016

Los Remedios del Campo

Mientras más vivo, más me acerco a lo natural, a lo que nuestras abuelas daban por cierto y aplicaban en nosotros. La vida más cerca de la naturaleza, el aire puro, el sol, el agua, los remedios naturales y el maravilloso uso de  herbolaria, son conocimientos tan antiguos como la historia del hombre. Volver en este siglo a Hipócrates o a  Galeno  está muy lejos de significar un  atraso, es volver a la verdad. No quiero decir con ésto que la medicina  actual sea ineficiente, pero sin duda alguna,  se concentra en la enfermedad y no en la salud, busca el alivio de los síntomas y no se enfoca en el origen del problema. Y ésto sin mencionar los intereses económicos que  en el ámbito de medicamentos, clínicas y honorarios mueve la mal llamada salud. Como nada puede generalizarse, he de decir que habrá sin  duda muchos profesionales  que buscan mas allá, que complementan sus conocimientos universitarios con la medicina natural, que buscan la causa real de la enfermedad, que se aseguran que el medicamento que recetan no acallará un síntoma a costa del buen funcionamiento de algún otro órgano. Pero lamentablemente éstos no son la mayoría.

Así como nuestras abuelas nos mandaban a hacer reposo ante los malestares, o nos aliviaban  con  sus guarapos; en el campo, es aún muy frecuente el uso de montes para tratar las enfermedades comunes, aunque en éste ámbito entran también creencias, superchería e ignorancia, que pueden ser ineficientes o empeorar la situación. Recuerdo en este momento el poema de Germán Fleitas Beroes, Llaneradas:

"Con pastillas de ah malaya!
con oraciones de ensalmos
y con zumo de quién quita
cura el llanero sus males....

Quiero compartir un texto de Francisco Castillo Serrano ensu libro El Último Violín relacionado con "los tratamientos" que se aplicaban en Apure para algunos males:

"La ciudad contaba con boticas surtidas para expendio de medicinas de industria nacional y extranjera. A pesar de ello, el patron sanitario refería -en la mayoría de los casos-al uso de medicina casera: efectiva y económica, razón para encontrar un curioso petitorio de remedios de uso y aplicación común.
Por ejemplo:
Para fortalecer los miembros y estimular la marcha en niños con deficiencias musculares: arena de hormiga negra, espuma de sancocho de cogote o cáscara de huevo molida. Cualquiera de ellas,  frotada sobre las piernas varias veces por día, mejoraba aquella condición.
En fiebres altas: almidón y canela en polvo, o el graso de riñón de res derretido y disuelto en aguardiente de caña, usados en unciones corporales baja instantáneamente la fiebre.
Las hemorroides se trataban confeccionando un taburete cuya sentadera correspondía a la parte ventral del carapacho de un morrocoy, utilizado como silla de rutina surtía increíbles efectos sobre el desagradable mal.
Contra vahídos, desmayos y mareos, se daba a oler tintura de valeriana o plumas de gallina chamuscadas.
Útil para dejar las bebidas alcohólica: tomar en ayunas una copita de aguardiente claro en la que se ha disuelto tuétano de zamurita.
Las inflamaciones se trataban: introduciendo la parte afectada en agua tibia, donde previamente se habían hervido hojas tiernas de mango.
El mal de ojo se aliviaba con baños de ruda y sobando al afectado con hojas de escobilla.
La emulsion compuesta por aceites de oliva, higuereta ( ricino), cristal de sábila y miel de abejas, en idénticas proporciones, administrada en la noche por cucharadas, esun remedio efectivo contra el asma.
Para molestias en la garganta: tocamiento con sangre de drago  o gárgaras del fruto del dividive ( Caesalpinia coriaria).
La hernia umbilical desaparecía ubicando un árbol de ciruelo (Spondeas purpúrea) o indio esnú (Bursera simaruba), tomaban la medida del chichón y hacían una marca idéntica en el árbol, rasgando su corteza, hacia el oriente, pidiéndole permiso al elemental de la planta.
Una hepatitis era tratada con raíz de onoto hervida y consumida como agua común.
Verrugas o cadillos se extirpaban atándolos con un pelo de bestia.
Los dolores de muelas se aliviaban colocando, en la cavidad de la carie, un algodón impregnado con leche de túa túa (Jatropa gossypifolia).
A tales conocimientos apelaban al momento de enfrentar fatigas y afecciones propias de la región, donde la distancia era el primer adversario al momento de tratar dolencias y hacer frente a los designios dela fatalidad."

Probablemente algunos de estos "tratamientos" no son efectivos pero forman parte de la creencia popular y me hacen recordar la canción de El Cubiro, Mi última Travesía:

MI ULTIMA TRAVESÍA
Interpreta: Luis Lozada - El Cubiro.

Ah cosa rara yo ví
en mi última travesía
en el monte San Camilo, primo
ví a palma de dos guías
la culebra voladora
la mariposa encendía
perfume de zorro guache, chico
pa la mujer resistía
y rabadilla de iguana
pa la que está entumecía
en donde el mono tití
no carga mucho a su cría
para el hombre sesentón
con la vergüenza caía
consomé de puerco espíno
con 3 gotas de lejía
y el caldo e´chencheno macho
que da la fuerza perdía
manteca de araña mona
para la gente tullía
la sangre del rey zamuro
y que cura la bebía
corazón de gavilán
mejora la puntería
si no me vengo ligero
me pulo en la brujeria
con lo poco que aprendí
ya monté una pulpería
y ya tengo un consultorio
y abierta una enfermería
Mas allá de la frontera
hay cosas que no creía
y me tocó que aprendé, pariente
lo poco que no sabía
la gente de aquí no es mala
sino que nace aprendía
son personas cariñosas
y de una gran simpatía
la mujer es un panal
y con la sangre encendía
son de un querer malicioso
y un mirar de picardía
son fieles en el amor
cuando son correspondías
pa una señora mayor
con poca fuerza en la encía
caldo de sapo amarillo
sangre de rata curía
este verano que viene
voy a echá otra correría
ya tengo el mocho ensillao
y la región escogia
de bastimento me llevo
el puño e bellaquería
que aprendí por la frontera
mi última travesía

6 de julio de 2014

Medicina Indígena en el Guarico

Así titula el Dr Edgardo Malaspina uno de sus artículos relacionados con la Historia de la Medicina en el Llano Venezolano. Les ofrecemos el texto completo, publicado previamente en su Blog Historia de la Medicina UNERG.

MEDICINA INDIGENA EN EL GUÁRICO

Edgardo Malaspina

Todos los pueblos indígenas en sus sistemas filosófico – religiosos tiene una concepción ligada a la salud. No obstante esas nociones con respecto a la medicina dependen del grado de desarrollo cultural alcanzado por determinado grupo indígena. 

 Según J.A. De Armas Chilty la parte occidental del Estado Guárico (Calabozo, San Juan de los Morros) fue ocupada por Caribes, denominados apones, cumanagotos, aoriguires y otomacos. Estas eran tríbus que vivían de la caza y de la pesca. Los apones practicaban la poligamia. 

Zaraza, Tucupido, Santa María de Ipire, El Socorro, Valle de La Pascua y Chaguaramas fue zona de los palenques, cumanagotos, guamos y guamonteyes. Altagracia de Orituco, Macaira y Guaribe fue habitada por indios guaiquiries, güigüires, ipares y guaribes. El Alto Orituco fue territorio de los tomuzas y quiriquires. Palenques y cumanagotos vivieron en la Selva Tamanaco. En el siglo XVII fueron llevados por los colonizadores indios caribes, güires, atapaimas, chinos y amaibas a Calabozo, Camaguán, Cabruta y Guardatinajas. 

De Armas Chilty define dos corrientes indígenas en el Estado Guárico: “la que proviene desde el oriente, norte y noroeste con palenques y cumanagotos. En este grupo también se incluye los Quiriquires y Tomuzas de los Valles del Orituco. La otra corriente se divide en otomacos y abaritocos que suben desde Guayana hacia Cabruta; los amaibas, guamos y apones que llegan desde el Apure y el Portuguesa y alcanzan en sus correrías hasta el Guárico medio.” T

ribus nómadas de guires, palenques, guaiquiries y píritus merodearon por el Valle de Ortiz en las temporadas de lluvia. 

En Tiznados vivieron los guaiquiries o guamonteyes. Dormían en ranchos armados en cuatro palos, se acostaban sobre cueros de venado que después arrastraban cuando viajaban. También los guires habitaban la región. Eran nómadas y recolectores. 

Oldman Botello narra la persecución que hizo Garci González de Silva en 1576 a los indios Caribes Guárico. Encontró en las orillas del río Tiznados cerca de 200 cabezas de indígenas. Oviedo y Baños interpretó el hecho como producto de borracheras y festines que terminaban en sacrificios “para saciar con sus cuerpos la bestial inclinación de hartarse de carne humana.” Sin embargo a la luz de la etnología moderna ese acto se interpreta como antropofagia ritual. 

 Las tribus que habitaron el Guárico fueron nómadas. Iraida Vargas Arenas hace una descripción de esos grupos, los cuales pasaban la mayor parte del año errantes y descansaban en un asentamiento o base central. Tenían una densidad de población muy baja. Los grupos no pasaban de 25 familias emparentadas unas con otras. Recolectaban raíces silvestres, cazaban y pescaban. No conocían la agricultura. Se embriagaban con chicha. Los guamos comían caimanes, aborrecidos por otros indios. Los guamonteyes usaban arcos, flechas y fisgas, este último instrumento es un arpón de tres dientes. Los otomacos en su fase estable cultivaban el maíz de dos meses, el cual en ese tiempo crece, echa mazorca y madura. Los betoyes se cubrían el cuerpo desde las axilas hasta la ingle con una corteza de árbol. La mayoría de los estudiosos coinciden con que los indios del llano andaban desnudos. Pero los guamos usaban un ceñidor ancho de algodón tan bien hilado que los españoles los adquirían. Estos mismos indios se pintaban antes de ir a la guerra y practicaban un tipo incipiente de cirugía: se separaban el filo exterior de sus orejas por una incisión en la cual se colocaban pequeños objetos que no querían perder o traer en sus manos. 

 Los guaiqueríes y guamonteyes gozaban de aparente buena salud. Son descrtitos como altos, morenos y de mucha fuerza. Los guamos hacían festines, bebían y bailaban. A la hora de dormir lo hacían en el suelo. Eran buenos alfareros y hacían jarras de dobles asas para beber agua. Utilzaban contra sus enemigos hechizos y venenos, aunque se desconoce la naturaleza de estos últimos. 

Iraida Vargas Arenas presenta un cuadro cultural de los Yaruros del Estado Apure y los otomacos por su parecido al que existía en el Estado Guárico en la época prehistórica.

 Los Yaruros andan errantes por el río Capanaparo y Sinaruco. Transportan sus pocas posesiones. Fuman y tiene un Shaman que describe imágenes religiosas y explica la existencia y hace preparativos para la comunión con los dioses. No practican la agricultura. El perro es el único animal que domestican. Carecen de viviendas: colocan ramas en la arena para protegerese de los vientos, los insectos, el sol y la lluvia. Durante la noche duermen en huecos cavados en la arena.

 Los otomacos eran cazadores y pescaban. Preparaban aceite extraído de los huevos de tortugas. Recolectaban semillas, raíces, frutos, cera y miel de abejas. Cultivaban yuca, pero práctiamente no preparaban cazabe. Consumían una arcilla especial de color gris amarillento quemada al fuego. Lloraban a los muertos al iniciarse el día. Jugaban a la pelota. Después de la caza, comían y se bañaban en el río. Luego cantaban y bailaban hasta la media noche. Adoraban a la luna. Eran buenos tejedores. Hacían pabellones para protegerse de los mosquitos. 

En 1780 el obispo Martí visitó Guardatinajas. Allí vivían indios cumunagotos, los cuales hicieron una exhibición para distraer al dignatario religioso con arco y flecha. Fray Joseph Francisco de Caracas registró el hecho de esta manera: “Con estas armas (arcos y flechas) cazan, pescan, se defienden y matan, untando sus lancetas con un veneno que llaman curare, tan activo que lo mismo es tocar la sangre, que infeccionar toda su masa y causar la muerte; sin embargo, como en el mismo acto de recibir la herida, se acierta a tener un grano de sal en la boca, puede el paciente escapar la vida.” (5) Es decir conocían este importante veneno, usado en la farmacología moderna, y trataban de aplicar un posible antídoto.

 José Gumilla (1686 – 1750) hizo importantes apuntes en sus libros para entender el desarrollo de la medicina de los indios del llano. En su obra “El Orinoco Ilustrado” se refiere constantemente a tríbus indígenas que a través del Orinoco se desplazaban hasta las tierras del Guárico. José Rafael Fortique hace el estudio del aspecto médico en la obra de Gumilla (7) y de allí a continuación hablaremos. 

 Los indios del Orinoco practicaban la circuncisión, la poligamia, y se bañaban tres veces al día. Tenían buena dentadura. Algunas tríbus practicaban el infanticidio en las niñas para evitar el sufrimiento futuro seccionando el cordón umbilical para que se desangraran. Comían abundantemente, excepto los otomacos que hacían una sola comida en el atardecer y tenían como regla higiénica enterrar sus excretas. Eran geofagos, enterraban los granos y luego los extraían y amasaban con la tierra. Practicaban autoescarificaciones. Las mujeres guamas se traspasaban la lengua con un hueso amolado y bañaban con su sangre los niños enfermos. Los guaiqueries aislaban a las muchachas cuando presentaban la menarquía, para evitar que perjudicaran las cosas y a los demás. Estos mismos indios encerraban a las jóvenes que contraían matrimonio, por 40 días con una dieta de cazabe y agua. Las indias parían solas y luego se lavaban en el río. El parto gemelos era castigado: se comparaba al de los animales como ratones o cachicamos de partos múltiples y se sospechaba infidelidad. Se reconocía un solo hijo y el otro era asesinado. Practicaban la eugenesia: los niños defectuosos eran inmediatamente enterrados vivos. Las indias amamantaban a sus hijos por largo tiempo. 

11 de junio de 2014

Algo de la Medicina Llanera


Tal y como comentábamos en una entrada anterior, el hombre de campo aprende por observación o por tradición oral de su entorno, a atender sus emergencias con  las herramientas de que dispone.La intención de esta nueva etiqueta que estamos iniciando, es acercarnos un poco a ese conocimiento empírico tan efectivo en la mayoría de las veces.
Me vienen a la mente entonces,  los versos de Don Germán Fleitas Beroes en su poema Llaneradas donde plasma en dos versos esta realidad: “Porque aquí todo se cura con ¡Ah Malhaya! Y ¡Quien Quita!.
Propicia es pues, la oportunidad para transcribir parte de El Llanero, donde precisamente el autor se refiere a ese conjunto de creencias y aprendizajes que permiten al llanero  sobrevivir en esas soledades:


No es menos curiosa la ciencia que el llanero pone en actividad para curar sus dolencias. Alejado de los centros de las comodidades y los adelantos, el llanero a fuerza de inteligencia y perseverancia ha logrado hacerse de una ciencia suplementaria que los pones en capacidad de combatir los múltiples enemigos de su salud.

La vegetación profusa y llena de savia y lozanía qué lo rodea, ofrécele un seguro apoyo.

Esta empírica ciencia no es, por cierto, menos eficaz que la alta ciencia que da el estudio de los libros de texto, y la práctica en las salas anatómicas.

La fiebre, que es uno de los mayores azotes en aquellas regiones, es combatida fácilmente por medio de purgantes y astringentes vegetales, de los que existen silvestres en gran profusión.

Hay en las orillas de caños y ríos una planta llamada tártago, de cuyos frutos se extrae unlubrificante de color amarillo topacio algo más licuado que el aceite común de oliva.

Este aceite lo mezcla el llanero con leche de yegua o de burra y obtiene una medicina preciosa como efecto laxante.

La planta llamada onoto sirve para su medicina, produciéndole efecto sedante para los dolores de cabeza y administrándose las hojas pegadas en las sienes. Esta planta da unos destuches roñosos, de color rojo obscuro; cuyo interior esta lleno de granos purpurinos.

Pulverizados éstos y frotados en la cabeza a los individuos de raza caballar, les combate el tabardillo.

La escorzonera así como ciertas yerbas de raíces blancas y menudas llamada malojillo préstales grandes servicios para los dolores reumáticos, los casos de agotamiento medular y de secreciones morbosas.

Con el zumo de la cocuiza (fique) y los cristales de la sávila, se proporcionan dos agentes medicinales que no le van en zaga a los antes citados. Los cristales de la sávila diluida en la leche de vaca, puesta al fuego y bien cocida, es de propiedad maravillosamente rápida para el catarro pulmonar, y para toda suerte de afecciones en las vías respiratorias. La cocuiza facilítale por medio de su fibra una multitud de cuerdas y tejidos; el zumo de esta planta es de efecto profiláctico y cicatrizante en toda suerte de heridas, erupciones cutáneas y lujaciones. En muchos de los grandes establecimientos agrícolas y pecuarios del llano era muy cultivada esta planta.

Cuando apaleaban los esclavos era sometida su piel a la acción del zumo de cocuiza; éste le producía efecto adormecedor en los dolores y le restablecía rápidamente la circulación de la sangre.



Hay otra especie de esta planta llamada cocuyo en los estados del centro de la República, que es también preciosa: produce un aguardiente deliciosamente agradable al paladar, el cual posee, racionalmente administrado, excelentes virtudes curativas.



A más de estos elementos medicinales que ofrece la vegetación de los llanos, hay otros no menos virtuosos y que prestan al hogar llanero no pocos servicios. Ellos son el berro, planta acuática que conservada en aguardiente, es vermífuga; la yerbabuena, como tónico; la espadilla, el yantén, el quemapezuña, la raíz de mato, la quina, una parásita de flores preciosas llamadas flor de Mayo, el

sangre de drago, el indio-desnudo, la yerba santa, las palmeras mapora, moriche, abanico. La zarzahueca, carrubia, pasote, longina, limoncillo, calcanapire, yerba mora, cariaquito, jobo,

carrizo, caña brava, lubina y otras muchas que se escapan a la imaginación. Sólo puedo asegurar que pasan de dos mil.



Tanto Humboldt, como Bompland, clasificaron muchísimas en sus trabajos de botánica; pero puede decirse que el reino vegetal llanero aún permanece desconocido para la ciencia.

Después de los trabajos de estos eminentes naturalistas, en 1800, se han llevado a cabo otros tantos mas no los ha caracterizado el detenimiento que debe imprimirse a estudios de esta índole.



La flora llanera posee hasta dos mil ejemplares autóctonos, por decirlo así, de la tierra llana, que no constan en ningún tratado de Botánica.



En el cuido y conservación de las razas caballares y vacunas tiene el llanero también su veterinaria especial. Todo instintivo, todo sacado a fuerza de perseverancia y laboriosidad de la práctica y de la experiencia.

La peste por antonomasia, temible en los llanos, puesto que en cuarenta y ocho horas acaba con rebaños enteros, es la deslomadera. El llanero ya sabe, que esta enfermedad es de una actividad

inexorable, y que es sumamente difícil curar un animal atacando de ella.

El llanero en este caso aísla inmediatamente aquel animal, se lleva el rebaño lejos, y el sitio donde comenzó la epidemia lo somete al fuego.

Con procedimientos mecánicos, armando parapetos y cuerdas, restablece las bestias que se despaletan en el trabajo. Despaletar éste es el término suyo, y consiste en que la bestia, ya por una caída, por una pisada en falso, o por un salto excesivo, se le disloca el omóplato. Átala los remos delanteros con una soga, y lo iza a lo alto de un árbol; de este modo va el miembro dislocado a su sitio.

El recrecimiento de la piel en la mandíbula superior, que estorba a la bestia las funciones de la masticación, las sider por medio de un hierro candente que frota con la parteafectada.

El muermo o catarro nasal, combáteselo, aplicándole el humo de un trapo untando en grasa de riñón de res.

Hay también una enfermedad en el ganado caballar, llamada mazamorrón. Consiste ésta en, una úlcera en forma de surco que rodea el casco del animal, hasta destruírselo: esta afección la hace desaparecer el llanero por medio del hierro candente.La cocuiza antes citada también le presta no poco apoyo en las enfermedades del ganado caballar: aplícasela en toda suertede heridas, luxaciones, quebrantamiento de huesos