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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

30 de julio de 2013

Ortiz, La Flor de los Llanos



...Después de la aldea de San Juan, está otra llamada Flores, y  mas adelante el pueblo de Parapara.
Son éstas las últimas poblaciones aragüeñas; de ahí en adelante es la zona del Guárico.
La primera población llanera es Ortiz. Ya casi no le viene bien el calificativo de población.
En veinticinco o treinta años las epidemias de fiebre y la úlcera han ido cavando inexorablemente su decadencia.
Aquel pueblo bullicioso, próspero, infatigable en toda suerte de labores, no es ni su sombra: sus calles llenas de escombros; el jaramago ha tomado por su cuenta los empedrados, y caballejos pinchosos y lacrados se ven por ahí ramoneando, raboteando tábanos y moscas, mordisqueando los fluecos de forrajera que salen por las ventanas de enmohecidos barrotes en casas en ruinas, que han sido abandonadas por sus dueños, que llenos d epavor han emigrado a otros lugares.

Una vez, después de quince  años de ausencia,  fui a Ortiz. Iba con la ilusión; aquellas calles risueñas, aquellas amenas umbrías pobladas de azulejos y paraulatas armoniosas, que yo había visto en los fugaces años de la infancia, y cuando me vi en él.... sentí un no se qué de profunda tristeza. A mis labios acudieron los versos inquietantes del poeta español a las ruinas de Itálica.

En su desvencijado cementerio había enterrados varios seres caros a mi alma. Mi tristeza fue mas honda al ver sus tumbas arropadas por los matorrales, circuidas de barandales herrumbrosos, resquebrajados.

Me alejé de aquel sagrado sitio con el corazón oprimido.

Aquella soledad era mas triste aún que la soledad de la tumba del llanero, que al pedir se cave bajo el ala de una palmera, acaso presienta que a los rizados abanicos de esmeralda van a posarse los turpiales bulliciosos y fieros. El Llanero de Daniel Mendoza en su capítulo XVI,  Los Morros de San Juan, Centinelas del Llano
Imagen Richard Torres
"Ortiz estaba en la entrada de los llanos de la vieja Provincia de Caracas. Fue fundado a fines del siglo XVII, con su iglesia de Santa Rosa de Lima, como las poblaciones vecinas de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora del Sombrero y Santa Catalina de Sena, de Parapara. Era un camino de ganados que iba desde Calabozo y desde Tiznados, desde los ilimitados hatos hasta la entrada de los Valles De Aragua por la Villa de San Luis de Cura. 

Eran como los puestos avanzados en que la gente del centro se acercaba a la llanura. Cuando en 1780 o visitó el obispo Martí dependía del remoto Vicariato de San Sebastián; estaba por decirlo así, puesto en el ámbito espiritual de Aragua y no en el de Calabozo. Estos pueblos salieron del ganado y de las misiones como en una lenta penetración de la llanura, demasiado abierta y basta. Era San Sebastián su centro. De allí salen Parapara, Ortiz, El Sombrero y Calabozo. Los capuchinos los fundan con su iglesia de paja y su santísimo expuesto todo el día para ir haciendo pie en las sabanas del indio. 

 Fueron pueblos que crecieron lentamente con el aumento de los rebaños. No perdían de vista las montañas del centro, pero por un ancho arco del horizonte sentían abrirse la presencia de la llanura." ortizmunicipioortiz.blogspot.com

La tradición oral atribuye el origen de la fundación de la ciudad de Ortiz a un cacique establecido en el valle de la actual ciudad, quien gracias a sus esfuerzos y a los de sus descendientes crearon una población que sería bautizada con su propio nombre. No obstante, los orígenes históricos de Ortiz -lugar donde abundan árgomas en lengua vasca- se remontan a mediados del siglo XVII, fecha en que la comunidad fue elevada a parroquia eclesiástica bajo el título de Santa Rosa de Lima. En diciembre de 1786 se solicitó una nueva composición y confirmación de las tierras de Ortiz pero no fue sino hasta 1823 que se inició un proceso judicial por la posesión de varios terrenos orticeños por parte del pueblo de Parapara. La querella terminó en 1843 gracias a una comisión negociadora con miembros de ambos centros poblados. 

Germán Montero Alcalá-Pueblos de Venezuela
En la época de la Guerra de Independencia, Ortiz fue azotado por las tropas realistas al mando del caudillo Eusebio Antoñanzas, lugarteniente de Domingo Monteverde. Antoñanzas y sus hombres incendiaron la ciudad en 1812 y establecieron sus cuarteles en el pueblo a fin de evitar sublevaciones. 

Sin embargo, Ortiz se unió a la causa por la Independencia, generándose manifestaciones públicas de adhesión a Simón Bolívar.  El 26 de marzo de 1818 se registró el combate donde
Germán Montero Alcalá-Pueblos de Venezuela
Simón Bolívar venció a Miguel de La Torre. El 18 de agosto se había firmado la capitulación entre el realista José Antonio Arizábalo y Octavio ante Lorenzo Bustillos, ratificada por José Antonio Páez el 4 de septiembre en Ortiz. El 30 de noviembre de 1829 se llevó a cabo la sangrienta Batalla de La Cuesta, en donde ni realistas ni patriotas obtuvieron la victoria. 

En 1848 Guárico consiguió su autonomía. El 18 de febrero de 1848 José Tadeo Monagas creó el nuevo cantón de Ortiz, que el 22 de febrero de 1864 fue disuelto al triunfar el federalismo y
Germán Montero Alcalá-Pueblos de Venezuela
crearse los veinte estados independientes y el Distrito Federal -en época de la Guerra Federal se llevó a cabo la Batalla de Los Playones de Ortiz, en la cual el general Zoilo Medrano venció a las tropas centralistas del gobierno de Julián Castro, el 18 de marzo de 1858-. 

En 1866 Ortiz pasó a llamarse Departamento Bermúdez y en 1872 le fue concedido el título de ciudad. Esta fue una de las épocas de mayor auge de Ortiz, pues contaba con un colegio de francés, cuatro periódicos y tres escuelas, una diurna, otra nocturna y una para señoritas fundada por doña Beatriz de Rodríguez. En 1873, cuando Joaquín Crespo -natural de Parapara y futuro presidente de la nación- fue presidente del Estado Guárico, trasladó la capital a Ortiz, en 1877 volvió a ser designada Calabozo como capital y en 1888 Ortiz volvió a adquirir tal jerarquía. 

A comienzos del siglo XX Ortiz fue azotado por el paludismo, origen del éxodo de los habitantes de este centro poblado el cual se hizo más dramático en 1918, cuando la peste española acabó de manera definitiva con la población restante. Tras una restauración que abarcó gran parte del siglo XX comandada en parte por Luis Acosta Rodríguez, Ortiz fue declarado municipio autónomo en 1988.
 
Entre los elementos arquitectónicos que hablan del auge de Ortiz,  destaca la Iglesia de Santa Rosa de
Germán Montero Alcalá-Pueblos de Venezuela
Lima. Les ofrecemos una reseña tomada de los cuadernos del IPC:

Germán Montero Alcalá-Pueblos de Venezuela
"Los orígenes de la actual iglesia se remontan al siglo XIX. Sin embargo, en visita pastoral efectuada por el obispo Mariano Martí en 1780 a esta parroquia, se señala que el templo es de una nave y de antigua construcción, pero el terremoto de 1812 afectó fuertemente su estructura. En 1886 se inició la construcción de la segunda iglesia diseñada por el famoso arquitecto Juan Hurtado Manrique y se eliminó la ermita antigua localizada al centro de la nueva construcción. Esta edificación quedó inconclusa en 1895, logrando construirse los muros perimetrales; toda la
fachada principal y también el esquema que todavía permanece: tres naves, planta rectangular, torres cilíndricas y presbiterio y capillas laterales de forma curva. Sólo faltó por culminar los techos, las columnas centrales, cerramientos y acabados. 

La obra fue ejecutada en sistema de tapias con rafas de ladrillo, contrafuertes y refuerzos del mismo material en puertas y ventanas. Sus fachadas presentaban claramente el estilo neoclásico en boga para el momento de su construcción, que se expresaba mediante el uso de la simetría, frontones triangulares, arcos de medio punto para jerarquizar ventanas y puertas principales. La iglesia permaneció 102 años sin cubierta y a la intemperie. 

A finales del siglo XX entre 1990 y 1997 se reinicia la construcción y se concluye el templo bajo la responsabilidad de la Arquidiócesis de Calabozo. Hoy en día el templo cuenta con un acabado en obra limpia de ladrillo, conservando el esquema espacial del arquitecto Manrique. Posee techos de cúpulas en presbiterio, torres de campanario, medias cúpulas en capillas laterales y techo a dos aguas de tejas criollas sobre estructura metálica en las naves. Las puertas son de madera maciza y los ventanales poseen vitrales. Los pisos son de arcilla vitrificada. Se encuentra en buen estado de conservación. Fue declarada Monumento Histórico Nacional mediante Gaceta Oficial Nº 26.320 del 2 de agosto de 1960. 

El Cementerio Viejo de Ortiz:

Imagen Fuego Cotidiano, blogspot
Vale la pena en este recuento de las pasadas glorias  de Ortiz,   conocer el artículo de José Obswaldo Pérez, publicado en el Blog Fuego Cotidiano, donde en una agradable reseña nos cuenta parte de la historia del pueblo y la de su cementerio viejo que sin duda es un lugar de mucha importancia en los recuerdos de los viejos orticeños:

  " En 1910, el presidente del estado Guárico, el zaraceño David Gimón declaraba clausurado el viejo cementerio de Ortiz, conocido hoy como Cementerio Colonial o el de Los Españoles. El cierre de esta obra pública, inaugurada durante el septenio gubernamental del general Antonio Guzmán Blanco, marcaba el fin de una de las épocas más negras de su historia local: escenario testigo de la hecatombe epidémica de un pueblo que se negó a morir. Con ella se daba paso a otra historia de la salubridad pública municipal: la construcción de un nuevo osario que, después, se conocería entre las familias pudientes como el “pata e’vacal”, para referirse a una hierba abundante que crecía en aquella zona aledaña al naciente Barrio La Romana. 

La historia del cierre total del camposanto significó el entierro final de la heroica comarca. Con él terminaba las glorias de una población que llegó a ser bautizada en siglo XIX como “La Flor de los Llanos”, por su pujante economía agropecuaria y sus signos de bienestar social. No era para menos. Había llegado a ser la sexta ciudad más importante Venezuela. Ortiz con el nombre de Cantón, entonces Departamento Bermúdez, estaba dividido en dos parroquias: la de Santa Rosa de Lima de Ortiz con 8.042 habitantes y la de Las Mercedes con 2.121 habitantes. Tenía tres prefecturas. Cuarenta casas de mercancía y víveres. Ganadería y una brillante actividad cultural. 

El viejo cementerio colonial de Ortiz fue construido en 1873. Según el primer censo oficial de Venezuela -auspiciado por el septenio guzmancista-, se puede extraer una descripción de la nueva obra. “Un cementerio nuevo y de bastante capacidad cuya portada y una pequeña capilla en su interior no estaba concluida para octubre del año próximo pasado...”. Durante la colonia, el lugar de los muertos no fue un espacio opuesto al patio de la iglesia. Esto se demuestra con la visita de Monseñor Mariano Martí a Ortiz, el 05 de mayo de 1780, cuando deja constancia que no había cementerio y ordenaba su pronta construcción. Pero, mucho antes de su edificación, los cadáveres de la gente más acaudalada eran enterrados en la Iglesia Santa Rosa de Lima, de acuerdo a sus rasgos y sus meritos o según el tramo de sepultura que permitía su condición económica; mientras las personas de menores recursos se sepultaban en solares determinados por la autoridad o bien en los patios de las propias casas de los dueños, aunque esta última opción no era común en el centro urbano sino en los caseríos o hatos. Esta misma condición se observa en el viejo cementerio de Ortiz, el cual estaba dividido en dos secciones. Un sitio para los ricos y otro para las clases más humildes. Esta discriminación social se acentúa con su “ensanchamiento” para finales del siglo XIX. Asimismo, el camposanto estaba compuesto por nichos y tumbas de dos y tres pisos, decoradas con ángeles y cruces de hierro forjado elaborados por artesanos de la localidad. Era, realmente, un lugar sagrado; un espacio, cuya singular belleza arquitectónica. Debido a la expansiva epidemia que comenzaron hacerse sentir en la población, en el año de 1879, el doctor E. Velásquez – médico del pueblo de Ortiz- propone el gobierno nacional la construcción de un nuevo cementerio en “un lugar más conveniente a sotavento i suficientemente apartado de la población y de los manantiales que la surten de agua potable”. Sin embargo, la medida de salubridad pública que toma el gobierno fue la de su “ensanchamiento”, para lo cual destinó unos pocos recursos financieros para que las víctimas del paludismo pudieran ser enterradas en el antiguo cementerio de los españoles. 

Pero, debido al crecimiento de su espacio físico, se declaró su cierre en el año de 1910. El viejo cementerio de Ortiz fue la propiedad común de los vivos, como lo había sido anteriormente el derecho de ser enterrado en el lugar en el que se habían pagado los diezmos, pero sobre todo con el derecho acostumbrado de ser enterrado en el lugar en donde uno había vivido o donde estaban sepultados sus seres queridos. Por eso, su clausura trajo consigo disputas como las ocurridas entre el Jefe Civil, Ismael Capote, y algunas familias que aún se resistían a enterrar sus deudos en el nuevo cementerio. 

Dos escritores venezolanos han hecho mención del viejo cementerio de Ortiz, como escenario de hechos narrativos. El primero fue el doctor Daniel Mendoza -escritor orticeño-, quien escribió lo siguiente: En su desvencijado cementerio había enterrados varios seres caros a mi alma. Mi tristeza fue más honda al ver sus tumbas arropadas por los matorrales, circuidos de barandales herrumbrosos, resquebrajados. Me alejé de aquel sagrado sitio con el corazón oprimido.Mientras, el otro escritor es Miguel Otero Silva en Casas Muertas, donde describe el lugar de la siguiente manera: “Se divisaba ya la tapia del cementerio, su humilde puerta con cruz de hierro en el tope y festones encalados a los lados. Carmen Rosa recordaba el texto del cartelito, escrito en torpes trazos infantiles, que colgaba de esa puerta: “No salte la tapia para entrar. Pida la llave». La tapia era de tan escasa altura que bien podía saltarse sin esfuerzo. Y no había a quien pedir la llave porque nadie cuidaba del cementerio desde que murió el viejo Lucio. El gamelote y la paja sabanera se hicieron dueños de aquellas tierras sin guardián, campeaban entre las tumbas y por encima de ellas, ocultaban los nombres de los difuntos, asomaban por sobre de la tapia diminuta".

El 5 de julio de 1911 – ya en el siglo XX- fue inaugurado por el presidente estado Guárico, David Gimón, el nuevo cementerio de Ortiz, en conmemoración del Centenario de la Creación del Estado Guárico, con todos los protocolos de un acto pomposo. Más tarde, en la década de los años 70 – del siglo pasado-, la profanación de los sarcófagos causó alarma en los medios de comunicación social. 

Las denuncias recayeron en los saqueadores de tumbas que se dedicaban a conseguir piezas de oro u otras pertenencias de valor de los difuntos. También la acusación rebotó a los estudiantes de medicina y antropología de la Universidad Central de Venezuela, quienes habían roto nichos para apropiarse de huesos y cráneos de cadáveres para investigaciones y estudios científicos. 

En el mismo siglo- en el año 96-, una inundación causó el derrumbe del portón principal, un vestigio -que si se quiere- fue el emblema simbólico de las viejas tapias que adentraban a los curiosos en el misterioso lugar sagrado. Apenas sus ruinas representan hoy una estampa de la floreciente ciudad de Ortiz de finales del siglo XIX. Un espacio que puede recuperarse para atracción turística. 

Recientemente el Instituto del Patrimonio Cultural hizo un inventario de objetos y cosas históricas e incluye a muchas espacios y objetos de Ortiz. Nuestro viejo cementerio está incluido como parte de nuestro patrimonio. 


CURIOSIDADES DE ORTIZ:

Toponimia El toponimista Adolfo Salazar-Quijada dice que el nombre de Ortiz viene de una palabra de origen vasco significando "lugar donde abundan las argomas" y "argoma" es una planta espinosa cuyo nombre científico es Ulex beaticus. Sin embargo, Gutierre Tibón (1905-1999), miembro de la Academia Mexicana de la Lengua Española dice que "Ortiz" es la variante vasca del término latino Fortunus "suerte", que dio origen al apellido Fortún. En idioma vasco (euskera) no existe el sonido de la "f" española, de allí que por influencia vasca ahora digamos "hierro" en lugar de "fierro", "hermoso" en vez de "fermoso" y así, de manera que el Fortún se convirtió en "Ortún" y de allí a Ortiz. es otra teoría. Pero existe otra explicación del origen del nombre de este pueblo guariqueño (quizás una explicación legendaria) que dice que era el nombre de un cacique que vivía en la región llamado Ortiz. German Montero Alcalá. Pueblos de venezuela 

Historia de la llave de portón o baúl : Existe en Ortiz una llave de 16 cm de largo elaborada en hierro forjado, la cual fue desenterrada por un señor que estaba excavando en la calle Padre Grau, detrás de la catedral de Ortiz, para hacer las columnas de una casa. La familia Toro Rodríguez, custodios de la llave, y algunos habitantes del pueblo que visitan la casa de estos, la consideran importante, ya que según ellos forma parte de la historia del pueblo. Aparentemente pertenecía a un portón de alguna casa colonial o de un baúl también antiguo. Se dice que el hallazgo se trató en realidad de dos llaves, una pequeña y una grande, encontradas una al lado de la otra. El vecino que las halló dice que las limpió y las colocó en un muro, no obstante, la pequeña desapareció. La razón es que, según él, en el lugar donde colocó las llaves existe un tesoro enterrado y un difunto que allí yace, quien quería que él siguiera buscando para que pudiese encontrar el entierro. 

Antiguos juegos de Ortiz:  La tradicion oral tomada por el equipo del Instituto de Patrimonio Cultural de labios de Francisco Rondón,  reseña especialmente dos juegos, uno conocido como Vamos a enlazar las gallinas y otro como Mi ganado y yo. En el primero de ellos participaban de cuatro a cinco jugadores y consistía en cortar varios palos del mismo tamaño y hacerles un hueco en sus extremos por donde se introducía una soga; estos palos eran colocados en medio de las piernas y luego se procedía a enlazar las gallinas. El segundo juego consistía en recoger los huesos del ganado para formar con ellos un corral; los huesos de las patas eran los toros, las costillas las vacas y los huesos más pequeños los novillos. Era así como cada jugador tenía su propia hacienda y se compraban y vendían el ganado entre ellos. El que quedara primero sin los huesos, era el ganador, pues había logrado vender todo el ganado 

Peregrinación de Santa Rosa de Lima  Las primeras semanas del mes de agosto de cada año se inicia la peregrinación de Santa Rosa de Lima por los diferentes sectores de la comunidad de Ortiz. Cada sector prepara la bienvenida a la santa con bailes, cantos y comidas típicas -chicha, carato, arepitas de anís, empanadas, pan de horno, ruscano, polvorosas y la famosa guarapita-. La peregrinación dura quince días y recorre las quince comunidades de la parroquia. En cada una de ellas se celebran misas en las que los feligreses piden por sus necesidades

Fiestas Patronales de Santa Rosa de Lima: La última semana del mes de agosto se celebran en el
pueblo de Ortiz las fiestas populares en honor a su patrona Santa Rosa de Lima. Se inician con una caravana que recorre las principales calles del pueblo con las candidatas a reina de las fiestas, quienes portan banderas que serán colocadas en lo alto de la iglesia Santa Rosa de Lima. Durante tres días seguidos se celebran también tardes de toros coleados, actividades deportivas, juegos tradicionales y la elección de la reina. El 29 de agosto a las 12 de la noche el pueblo se viste de gala para darle una serenata con grupos musicales de la zona,  y niños cantores a Santa Rosa de Lima. En el amanecer del 30 de agosto se celebra la eucaristía y en la noche del mismo día la imagen de la santa es sacada en procesión por todo el pueblo. 

Familias adoptivas de santos: Es costumbre de antigua data en Ortiz el adoptar santos, tradición llevada a cabo por las distintas familias de la comunidad. Consiste en cuidar en las casas o instituciones religiosas una o más imágenes de santos durante todo el año. Luego, en la Semana Mayor, se ha de participar en la organización de las distintas actividades religiosas que se realizan en el marco de esta festividad. La adopción de santos posee gran valoración comunitaria, pues es una tradición que ha pasado de generación en generación.


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