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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

12 de octubre de 2014

El Bordoneo

El término bordoneo lo asociamos a fiesta, a un arpa o bandola bien alegre y con sabor a Llano.  El bordoneo alborota la adrenalina y con ella la emoción de un joropo bien tramao.  Hace ya mucho tiempo, diria que desde los inicios de Vivencias Llaneras del Abuelo, que tengo esta entrada pendiente, queriendo encontrar ejemplo de los distintos bordoneos que menciona Claudia Calderón en el artículo que mas adelante les ofrezco, donde desde su profundo conocimiento musical, analiza esta característica de la interpretación del Joropo Llanero. En el escrito de Claudia Calderón, hemos omitido el lenguaje técnico, para  conseguir que  sea comprendida por inexpertos en la materia.


EL BORDONEO 
Claudia Calderón
Piano Llanero

“… existen diferentes períodos estilísticos dentro de la música llanera, los cuales se caracterizan entre otras cosas, justamente por el tipo de bordoneos. Por lo tanto no se puede hablar de una sola manera, ya que existen arpistas con estilos tan diferentes como Ignacio “Indio” Figueredo ó Pedro Castro ó Carlos Orozco; por lo pronto trataremos de aproximarnos a lo que sería común y generalizable a diversos arpistas llaneros”

“La presencia del cuatro como instrumento armónico y del bajo en esta música permite al arpa liberarse de su papel de base armónica constante, para entregarse a diferentes juegos o colores tímbricos improvisatorios muy característicos del arpa llanera, donde el ejecutante puede dejar de dar las notas fundamentales de los acordes y salirse de los registros graves, ya que cuenta con una sólida base rítmica y armónica. El más frecuente de estos juegos es el llamado “bandoleao” o “tenoreteo”, el cual ocurre en el registro de los tenoretes y debe su nombre a la imitación que hace el arpa del timbre de la bandola."

"Existen también otros bordoneos más particulares a arpistas individuales, tales como:
- el “marraneao” (acordes arpegiados secos),
- el “machetiao” (acordes apagados),
- el “repicao” ó “repique” (ó “metralleta”) muy difundido recientemente entre los arpistas jóvenes, imita el “doble plumeo” ó repetición rápida de la misma nota en la bandola,
- el bordón “cueriao”,
- el “trapiao” (rasgando las cuerdas a la manera de la bandola o la guitarra),
- el “chinchorriao”, y muchos otros que no tienen nombre."

"Se utilizan también, sobre todo recientemente con el desarrollo virtuosístico de la técnica del arpa y la búsqueda de nuevas sonoridades, diversos tipos de “rasgueo” de los arpegios, empleo de armónicos, cromatismos, cortes ó síncopas bruscas, silencios súbitos y otros efectos donde se evidencia la influencia de músicas urbanas en el Joropo y en la sensibilidad de los músicos."

"Aunque existen diversas posiciones acerca de la delimitación de las fronteras del “sabor criollo” del Joropo, este desarrollo instrumental no significa un deterioro del estilo tradicional sino un inevitable devenir de esta música desde sus orígenes campesinos y desde su función original de expresión vocal y coreográfica, hasta convertirse en música de cámara de alta complejidad y de innegable vanguardia, en manos de las nuevas generaciones, deseosas de un enriquecimiento y ampliación de los recursos expresivos en relación a las músicas contemporáneas de toda índole que se escuchan en el mundo”.

REFERENCIAS MUSICALES Y FUENTES ORALES CONSULTADAS:
1. Gabriel Castillo:- Pajarillo - Chipola con Seis Bandoleao.
2. Carlos Rojas:- Bordoneos para Seis por Derecho a partir del estilo de Figueredo.
3. Mario Guacarán:- Seis por Derecho Picureao, Caracas, Anuario Fundef, 1992.- Periquera, Caracas, Anuario Fundef, 1993.
- Carnaval- Guacharaca.
4. Ignacio “Indio” Figueredo:- Chipola Nr.1- Zumba que zumba.
5. Joseíto Romero:- Chipolas Nr.1 y Nr.2- Quirpa.
6. Pedro Castro:- Pajarillo.- Chipola Sabanera.
7. Fulgencio Aquino:- Explicación de Bordoneos- Revuelta Tuyera, Paris. Editions Harposphére, 1996.- Pajarillo Ocumareño.
8. Carlos Tapia:- Pajarillo.
9. Ramón Especiel:- Pajarillo- Seis Numerao.
10. Carlos Orozco:- Pajarillo.- Chipola.
11. Anónimos colombianos:- Pajarillo.- San Rafael.
12. Soler, P. Antonio: “Fandango”. Madrid. Unión Musical Española, 1971.

Hubo una vez la Fiesta del Arbol - Humberto Gallegos Castillo



Les comparto una remembranza de Humberto Gallegos Castillo, tomada del portal del Cronista del municipio Esteller del estado Portuguesa, Alirio Acosta.

                                            HUBO UNA VEZ LA FIESTA DEL ÁRBOL
                                                                                                                    
 Humberto Gallegos Castillo

Comenzaba el invierno de 1905 y para demarcar los alrededores de la Plaza de Píritu –famosa desde un siglo atrás- se habían traído desde “La Hacienda”, ubicada en las inmediaciones del Caño Tucuragua, cien matas de palma para que fueran plantadas por los escolares de la época. Veinticinco palmas en cada una de las calles adyacentes a la Plaza conformaron un total de cien. Una feliz coincidencia porque en 1905 se estaban cumpliendo 100 años de la fundación de Píritu. 

Los animales realengos y la falta de mantenimiento son los enemigos más poderosos a quienes tendrán que enfrentarse las palmas recién sembradas. Que se recuerde solo tres de ellas lograron sobrevivir por varios años: la primera en la calle nueve, casi en la esquina de la carrera 8 (frente a la casa de don Diego Valera), la cual alcanzó una altura de tres metros aproximadamente, pero se secó a consecuencia de la candela que un día le metieron para quemar un avispero que había hecho casa en ella. 

Las dos restantes y que aun recuerda la mayoría de los piriteños estaban ubicadas en la carrera 9 exactamente frente a la Jefatura Civil o Comandancia de Policía. Pero en 1956 cuando asfaltaron las principales calles de la ciudad cubrieron de asfalto hasta el mismo tallo de las palmas; una de ellas comenzó a secarse, fue entonces cuando procedieron a retirar la gruesa capa de asfalto que cubría el contorno de las palmas. Ya era tarde. Una palma había muerto, sin embargo la otra logra sobrevivir hasta las 12 y 45 del día 8 de febrero de 1975 cuando es derribada por la pala de una máquina conducida por un ciudadano. 

En otro orden; viejas crónicas nos dan cuenta como fue la celebración de la fiesta del árbol en Píritu en el año 1934: “Bajo la inmediata colaboración del Coronel Julio Romero Sánchez, Gobernador de este Distrito (Esteller), las Escuelas Federales de esta localidad celebraron pomposamente la civilizadora fiesta del Árbol. Más de ochenta alumnos de ambos planteles (varones y hembras), distinguidas damas y caballeros asistieron a tan simpático acto, el cual fue amenizado por la Banda “ESTELLER”. Hubo discursos por alumnos de ambos planteles, cánticos y plantación de árboles. Los niños fueron finamente obsequiados por los maestros y el Coronel Romero Sánchez obsequió a toda la concurrencia con un espléndido banquete a la llanera. La más alta nota de cordialidad reinó en todos los actos.” 

Durante muchos años se va a seguir celebrando el día del Árbol. En organizados desfiles los alumnos de cada Plantel son conducidos por sus respectivos maestros hasta la Plaza Bolívar donde todos entonan el Himno al Árbol antes de proceder a sembrar los árboles de diversas especies que cada quien había llevado. Con el correr de los años la Plaza Bolívar se fue convirtiendo en un pequeño bosque mientras la fiesta del árbol poco a poco se fue limitando a la jurisdicción de cada institución. 

Ya no se celebra el día del Árbol el último domingo de mayo simplemente porque los domingos son libres. En algunas Instituciones solo cantan el himno y realizan la siembra simbólica de un árbol que durará muy poco tiempo. Actualmente no se habla del día del Árbol. Se habla de la Semana de la Conservación. Solo una semana durante la cual se pretende crear conciencia conservacionista a través de diferentes actividades programadas por distintos Organismos entre los cuales se destaca la siembra de nuevos árboles de los cuales muy pocos sobrevivirán por falta de mantenimiento, lo que otras palabras podría definir la actividad como “árboles al cadalso", sin embargo cada quien por su parte levanta un informe detallado donde registra la cantidad de árboles sembrados en cada sitio durante la SEMANA DE LA CONSERVACIÓN. 

Pero ¿llevará alguien anotado la cantidad de árboles que se destruyen durante las 51 semanas restantes del año? ¿Será por eso que ahora no se llama la Fiesta del Árbol? 


En las fotos las palmitas frente al Comando Policial de la carrera 9 con calle 9 de Píritu, Portuguesa.

9 de octubre de 2014

Recordando a Germán Fleitas Beroes

Tus virtudes de coplero
han rebasado la gloria
eres página en la historia
del pentagrama llanero
con el verso postrimero
de tu rimar peregrino
como cosas del destino
encontrarás en tu viaje
la música del pasaje
que le dieron al camino

Pedro Felipe Sosa Caro al poeta de Camaguán

El 10 de octubre de 1994, muere en Caracas el Poeta de Camaguán, también llamado el Poeta de la Luna, Germán Fleitas Beroes. Había dejado su pueblo natal Camaguán hacía muchos años para establecerse en Caracas, sin embargo, su corazón quedó allá como dijo en uno de sus versos al Dr José León Tapia:

El que la debe la paga....
emigré.... me porté mal;
¿Caracas? un tremedal
que poco a poco me traga;
a veces mi mente vaga
por un mundo de acuarelas
y eres tú quien me consuelas
con Maisanta y con Zamora,
menos mal que tengo ahora
tu Música de Charnelas

Sus años mozos transcurrieron entre Camaguán, el estero, Guayabal, Uverito, y San Fernando. Dejó un importante e inolvidable legado con sus hermosos pasajes, interpretados por distintos artistas, en el arpa de Juan Vicente Torrealba. Pasajes que identificaron una época y que hoy, forman parte indiscutible de nuestra historia musical.

Partió de este mundo rodeado del amor y camaradería de su familia y amigos que se congregaron en el Cementerio General del Sur a darle el último adiós.  En unos momentos muy emotivos, Víctor Morillo, el Tricolor de Venezuela, declamó una de sus glosas favoritas,  escrita a partir de una copla de su hijo mayor Germán Fleitas Nuñez, el actual cronista de La Victoria:

CIEN CORAZONES TENÍA
NOVENTA Y NUEVE TE DÍ
EL OTRO LO CARGO AQUÍ
PARA DÁRTELO ALGÚN DÍA


En mis tiempos de muchacho
me llamaban picaflor,
iba de amor en amor
y de capacho en capacho;
la garza con su penacho
me llenó de fantasía
la vida me sonreía
y en mi locura de amor
de un palmar a otro palmar
CIEN CORAZONES TENÍA

¡Consuelo!, flor  sabanera,
cuántas veces tú me viste
aceptar callado y triste
la lluvia y la tolvanera;
hoy que es solo una quimera
el pasado para mí
recuerdo, mi amor que a tí
te negué las cosas buenas
y del total de mis penas
NOVENTA Y NUEVE TE DÍ
Tus besos, aunque te asombre
me acompañan donde voy
y cuando mas solo estoy
me consuelo con tu nombre
¿de qué me sirve el renombre
que en la vida conseguí?
dos sonetos te escribí
con luces de luna llena.
uno se borró en la arena
EL OTRO LO CARGO AQUÍ

Llanero soy, hombre rudo,
vibrante de patriotismo,
libre como el viento mismo,
como el potro del Escudo;
ayer te mandé un saludo
 y una postal que decía:
"envuelto en mi poesía
pura y tierna como un rezo,
te guardo el último beso
PARA DÁRTELO ALGÚN DÍA







Entre las personalidades que estuvieron presentes, la familia del poeta recuerda a Simón Diaz, Valentín Carucí, Isabelita Aparicio y sus hermanos, Reinaldo Espinoza Hernández, el Catire Carpio , Reina Lucero, entre muchísimos mas y en un acto de amor, todos al unísono cual un coro de despedida, entonaron una de las mas famosas canciones del Poeta de Camaguán: Caminito Verde


CAMINITO VERDE
Música de Juan Briceño Zapata
Lloraré cuando me acuerde
Que te vi reverdecer (bis)
Me voy para no volver
Adios caminito verde

Me llevo esta margarita
Del pecho de tu barranco
Una azucena marchita
Y este clavelito blanco

Mañana busca en el cielo
Los pétalos de mi voz
Con las alas del pañuelo
Te vengo a decir adiós

Lloraré cuando  me acuerde
Que te vi reverdecer (bis)
Adios caminito verde
Me voy para no volver

5 de octubre de 2014

A Cien Años de El Gabán

Nos encontramos con el siguiente artículo de Oldman Botello, publicado precisamente hoy 5 de octubre en el Blog Venezuela de Antaño de Gerónimo Yerena, donde el autor hace referencia al origen de el golpe de Joropo Llanero denominado El Gabán, con información de primera mano, obtenida del propio Indio Figueredo.

Esta versión de los hechos, es bastante parecida a como lo Cuenta el Abuelo, salvo algunos detalles que ya hemos publicado y que refrescaremos hoy.

" “A mi me gusta el gabán/ pero cuando está pichón/ porque le como la pierna/ la pechuga y el alón”. Así dice el verso, uno de los tantos que se cantan con la música de El Gabán, hermoso pasaje en tonos menores, de cuya creación se cumplen el día 28 de septiembre próximo, víspera de San Miguel, noventa años. Fue el creador de la llanerísima pieza el legendario arpista cunavichero Ignacio Figueredo, El Indio Figueredo (1899-1996). Desde que conocimos al destacado arpista siempre nos relató una y otra vez cómo fue la creación, que como todas, tiene su historia. La víspera de San Miguel -patrono de Cunaviche y de Mantecal-, el 28 de septiembre de 1914, a los 14 años de Figueredo, se hallaban de parranda en el hato de don Antonio Laya, cerca de Guachara, estado Apure. 

Ya eran muchos días de fiesta y escaseaba la comida. Desfallecientes por el alcohol ingerido, el incesante joropeo y la poca alimentación. Surgió la idea de ir a Laguna Redonda, un dormitorio de garzas dentro del hato y dieron cuenta de varios gabanes para comer. El gabán es un ave zancuda, de la familia de las cigüeñas, muy común en el estero de Camaguán y en las sabanas de Apure a orilla de ríos y caños, junto con el garzón soldado o golilludo (Jabirú mycteria). Se identifican dos tipos de gabán (Mycteria americana), el peonío y el huesito. Lo hemos probado alguna vez y a fe nuestra que es igual en sabor a cualquier ave, como el pavo o la gallina. Lo degustamos en tierra araucana, en el legendario hato La Candelaria, donde obtuvo Gallegos el material informativo para escribir Doña Bárbara y Cantaclaro. 

Lo cierto es que ese día, después de saciar el hambre, Figueredo, el cuatrista Ramón Herrera, los joroperos y el dueño del hato, siguieron la fiesta. “No te duermas mi gabán/ cuídate mi gabancito/ mira que la gente es mala/ y le gusta el gabán frito” En la fiesta salieron los primeros compases del pasaje, titulado El Gabán en recuerdo de las aves sacrificadas. Echó a volar el pasaje por las sabanas; es un clásico de la música llanera. “Viajaré hasta el Cinaruco,/ entre manglares y ríos/ para decirle al aruco/ que me aconseje al peonío”

No fue sino hasta 1952 cuando se grabó por primera vez El Gabán en las manos del Indio Figueredo, a quien habían “descubierto” en 1947, en una fiesta en Achaguas los músicos Antonio Estévez, Fredy Reina, Germán Fleitas Beroes y Reinaldo Espinoza Hernández, un calaboceño, un camaguanero y un mantecaleño, para presentarlo por primera vez en el festival folclórico organizado en el Nuevo Circo de Caracas, con motivo de la toma de posesión del presidente Rómulo Gallegos y cuya actividad estuvo organizada por el poeta Juan Liscano, entonces dedicado a la investigación de la música y de lo popular venezolano. Fue la primera vez que se oyeron en la capital venezolana los aires musicales de toda la geografía nacional, desde la costa hasta el llano y los Andes. 

 En 1952, repetimos, Figueredo y su conjunto, cantando Ángel Custodio Loyola, grabaron en 78 rpm un disco donde además canta una pieza el joven coplero elorzano Valeriano Mendoza. Era un arpa “burriá”, según se oye en el disco que guardamos en nuestra colección de música nacional. Bien tocada pero inesperadamente rematada. “Yo tenía mi gabancito/ en la orilla de la quebrá/ con el piquito pa’bajo/ esperando la carná” y luego “Con quién quedará gabán/ cuando muera la gabana/ quedará con garza blanca/ llorando toda su alma”. Fue también el primer disco de Loyola. Figura su fotografía en el disco muy joven de 32 años, con sombrero pelo’eguama negro, de barboquejo y copa alta. Luego lo grabaría distinto en el Lp “El Guachamarón” .

 Nos contaba el Indio Figueredo todos los inconvenientes que tuvo para que le reconocieran su autoría. La pieza estaba registrada a su nombre, pero los productores discográficos se resistían a cancelar los derechos. Entre ellos recordaba a Gualberto Morales, ya fallecido. Pero Sacven se impuso y hoy se pagan religiosamente a los descendientes de Figueredo. 

Hay decenas de versiones de El Gabán, no todas supervisadas por su autor, cuando aún vivía, pero autorizadas por el gremio de los artistas y de los derechos de autor. Al arpista, por ejemplo, le disgustaban las versiones donde aparecía el gabán de su creación como parrandero, retrechero, peleón, borracho, pendenciero. Esa no fue la intención cuando se compuso y se desnaturalizaba una de las más hermosas creaciones del pentagrama llanero. 

Tenemos a la vista un disco que se titula “Puros gabanes”, donde interpretan varios cantantes y aparecen el gabán y la gabana, el gabancito del pueblo, la venganza del gabán, el gabán realengo, la muerte del gabán manso, el gabán senador, el gabán coleador, el gabán con bandola, el polifacético, el secuestro del gabán, el gabán sinvergüenza y el romance del gabán. Para todos los gustos. 

 Escribiendo esta nota, tenemos a la vista una fotografía donde aparecemos Figueredo y un servidor con el cuatro, en su casa de San Fernando de Apure (se llamaba calle Chimborazo y Eduardo Hernández Carstens, cuando fue gobernador de Apure le dio por decreto el nombre de Ignacio Figueredo), en 1985, precisamente interpretando El Gabán, acompañados en las maracas por un nieto de Ignacio, de siete años de edad. Qué emoción y orgullo, escuchar y acompañar al Indio con su máxima creación. Un ícono de la música llanera junto con El Gavilán (que nos decía Figueredo lo había compuesto Clímaco Herrera), La Catira, popularizada por Loyola; La Chipola (era interpretada con la bandola por Pancho López, padre de Figueredo), estelarizada por Ignacio y en la cual era de antología el bordoneo en una de las partes de que está compuesta la pieza; inolvidable, en la magistral interpretación realizada en el disco ”Contrapunteo y parranda”, donde cantan Marcelo Quinto, apureño y Antonio Barcey, de Barbacoas, ambos fallecidos. 

En este septiembre, pues, son los l00 años de El Gabán. Va el dato para las emisoras, para Glisvélida Galeno en la radio FM de Santa Rita; será un buen homenaje para el Indio Figueredo, quien cumplió el 31 de julio, día de San Ignacio de Loyola, 114 años de edad, pero se nos murió en septiembre de 1996, sin poder interpretar el arpa porque lo había baldado un accidente cerebrovascular". 

oldmanbotello@hotmail.com *Cronista del municipio Girardot

Golpes de Joropo Llanero: El Seis Numerao

El Seis Numerao forma parte fundamental  del folclore llanero y se considera  de autor  anónimo, sin embargo, en las investigaciones que hizo Petra Rios - sobrina de José Cupertino Rios Viña - este golpe fue compuesto por el famoso arpista  en 1902. Tiene un ritmo vibrante y está estructurado en estrofas largas, en unas se repite siempre el verso par inmediatamente anterior y  en la otra, no hay repetición, sino canto corrido. En algunos casos se omite la sección del canto corrido, para dejar el solo de arpa. Desde el punto de vista musical, tiene un compás 6/8, modo Mayor, y en general se presenta en forma de Romances o Décimas con canto libre, solista o contrapunteo.

Colocamos dos estupendas piezas en golpe de Seis Numerao, que por cierto es uno de mis favoritos, por la energía y sabor a llano que tiene en sus arpegios. La primera canción me  gusta mucho  pues es absolutamente cierto que "A todo canta el Llanero". Llegué a  esa conclusión al poco tiempo de iniciar Vivencias Llaneras del Abuelo, cuando gran parte del aprendizaje y las guias para investigar, me la dieron precisamente las canciones llaneras. De allí, para los distintos temas que se han abordado en este blog, siempre ha habido una canción que los ilustre.
Sin duda esta particularidad habla mucho de la inspiración que representa el Llano en  cualquiera que se detenga a observarlo y más aún, en  aquel nacido en ese suelo. Esta canción, a la que el golpe de Seis Numerao le da mas emoción, está cargada de imágenes auténticas de  la tierra llanera.

La segunda, es de nuestro inolvidable Eneas Perdomo y se llama sencillamente Seis Numerao, también cargada de imágenes de la faena diaria y paisaje llanero acompañada de  un arpa vibrante  a la que es imposible ser indiferente, cuando se lleva sangre venezolana en las venas.

A TODO CANTA EL LLANERO
Orlando (Cholo) Valderrama



A todo canta el llanero
Le canta a la melodía
Que trina una paraulata
Cuando ve clarear el día
Sobre una punta de mata
Su prosa se la arrebiata
Tras de un toro cimarrón
Se la brinda al botalón
Donde se ordeñan las vacas
Enamora a las muchachas
 Con su canto cadencioso
Canta a la flor del lechozo
Al aroma del mastranto
Los sabaneros espantos
Que cruzan al llano entero
La llorona y bola e´fuego
Que tienen tanta leyenda
Para que ustedes comprendan
 A todo canta el llanero

A todo canta el llanero
Canta a la mujer llanera
Que lo acompaña en el rancho
A los viejos, los muchachos,
 A Una ilusión pasajera
Al peón en cimarroneras
Con la soga rebiatada
A la vuelta que es coliada
Al toro jalao por dentro
A un bozal a un cabestro
A un manglar , a la espuma
 Y hasta la noche de luna
Al chinchorro ande se acuesta
Su caballo, su muleta
En la que cruza el sendero
Al grito de un cabrestero
A una guarura en el paso
 Y al día que cae en ocaso
A todo canta el llanero


A todo  que huela a llano
Brinda su canto el llanero
Al manantial, al estero
Caballicero o baquiano
Al horizonte lejano
Donde se une cielo y tierra
Al ganao cuando se encierra
En un corral o majada
Al olor de carne asada
Recostá en un burro e´guafa
Al potro cuando se zafa
Los aperos corcoveando
Todo lo va recordando
En su cerebro coplero
Al alborotao garcero
En tiempo de las posturas
En la infinita llanura
A todo canta el llanero

 A todo canta el llanero
 Le canta a la vida misma
 Alegrías y sufrimientos
Y deja oir su lamento
Si lleva adentro una espina
Da verso a una guabina
A un valentón o a un coporo
Le canta a la flor de boro
Que tapiza los raudales
Le dice a los morichales
El amor que po´ellos siente
Al lirio resplandeciente
Que florece en tiempo e´mayo
Chubasco con trueno y rayo
Que pone al llano bravío
A los ríos si estan crecíos
Le hace coplas con esmero
Al caimán traicionero
A la raya tartaguita
Y hasta al pinta menudita
A todo canta el llanero



SEIS NUMERAO 
Eneas Perdomo






 Como espuma en remolino
Voy a seguir dando vueltas 
Diciendo cosas bien ciertas
Del llano y de sus costumbres
Para que nadie nos tumbe
Del sitial bien escalado 
Por el cual hemos bregado
Y seguiremos haciendo 
Al joropo defendiendo
Como pioneros que somos 
Mientras el arpa en su tono
Marca el canto a los copleros 
Como marrano en chiquero
 Como postrera en totuma 
Como la garza y la luna
Peina su blanco de plata
Peina su blanco plumaje
Como el llanero que ataje
Antes de llegar al monte
Como el azul horizonte
Donde se orienta el baquiano
Como el murmullo lejano
De un trueno en la lejanía
Por eso a la tierra mía
Daremos siempre la mano


Joropo corrío llanero
Golpe de seis numerao
 Llanura de Juan Parao
Trocha de canto ligero
laguna, caño y estero
pajonal recién vestido 
donde el llanero curtido
con el pié sin alpargata 
se le escarranchan las patas
como abanicos abiertos 
cruzando por los desiertos
de la sabana infinita 
estas son cosas bonitas
que los llaneros queremos 
y por eso no debemos
 apartarnos del camino 
porque ese es nuestro destino
de retratar y cantar 
a nuestro llano sin par
 por el cual siempre vivimos

Tacamajaca- Felipe Martínez Veloz

Tacamajaca es el nombre que le dio  Felipe Martínez Veloz a su libro basado en los refranes apureños.
Dice el Profesor Hugo Arana en la presentación del libro:
"Los refranes que aquí incluye don Felipe Martínez Veloz, huelen a bosta, a mastranto recién llovido, en fin, a tierra llana. este apureño estaba consciente del nefasto proceso que el mestizaje (intercambio biológico  y cutural entre etnias diferentes) produjo en las generaciones pasadas y que hoy sigue produciendo, entre las presentes. En este sentido, recopiló esas expresiones que representan el quehacer del apureño, para que las generaciones presentes y futiras conozcan sus raices culturales; asimismo se enteren de la ancestral manera de comunicarse el apureño; pero sobre todo, el hombre de caballo, soga y toro; de ese peón de hato, de ese que un buen día se marchó tras los pasos del soñador, del romántico, del idealista Simón Bolívar o del Catire"

A diferencia de La Voz del Pueblo Barinés, de Rafael Cartay, que está clasificado por uso del refrán, Tacamajaca está  clasificado alfabéticamente,  y de esa forma iremos seleccionando los refranes que publicaremos, respetando así la concepción original del autor.

  • A saco el sal no se le paran moscas
  • Aguacerito moja pendejos
  • Alpargata no es calzado, ni chumbos son pantalones
  • Al que sabe historia, no le echan cuentos
  • Apriete que está venteando
  • A vaca vieja le crujen las coyunturas
  • Ajilaíto, como becerro e´quesera
  • Ajilaíto como el agua en chorrera
  • Agua encima e´mondongo
  • A cucarachero solo se le ve el piojito
  • Agache el lomo pa que figure
  • Aproveche el sol, mientras le pegue
  • Arriba caballo rucio, sácame de este barrial.
  • A palos se acaba un baile
  • A mujeriá al camposanto
  • Aunque el marrano sea blanco,  siempre la choriza es negra
  • A paso e vaca vieja
  • A robá al llano  que no hay cercas
  • Agarró el día por la punta
  • A mí que me come el zorro si yo no tengo gallinas
  • Afamao, como el jabón de la tierra
  •  A comé jobas y a merecuriá al Rastro
  • Aguajeando como pescao en madrevieja

Felipe Martínez Veloz (1918-2010). Desde temprana edad sintió  gusto por las letras y desde niño quiso ser periodista. Sus primeros artículos fueron publicados en el diario "El Espejo". Su primer poemario se llamó Río Apure. Publicó varios libros, entre los que destacan:  Riberas del Rio Apure (1982), Celajes del Matiyure (1983), Primavera en Otoño (1984), Episodios Llaneros (1986) y Guasdualito en la Historia  (2010).

La Isla de Arichuna o Isla de Las Mujeres

Les ofrecemos hoy, otro escrito del profesor Argenis Méndez Echenique, que ya ha sido publicado en otros portales, pero que queremos compartir también  en Vivencias Llaneras del Abuelo, como un aporte a la historia de nuestro país.

LA ISLA DE ARICHUNA O ISLA DE LAS MUJERES
Un Homenaje de las Heroínas Venezolanas

Argenis Méndez Echenique


"Para muchos de nuestros investigadores de la historia regional ha pasado por alto hacer referencia a un tema que se menciona en muchos textos referidos a los avatares de la Guerra de la Independencia Nacional, como lo es el de la Isla de Arichuna, que yo he bautizado, aunque no tengo la potestad para ello, con el nombre de LA ISLA DE LAS MUJERES. "

"En reciente manuscrito del Dr. Leopoldo González Gamarra, éste explica algunas características y ubicación de la famosa Isla de Arichuna: “El Apure, después de San Fernando – vía , Arichuna, en su margen izquierda, a la altura de un paraje conocido como El Chinal (próximo a Arichuna, abrió también hace miles de años un curso de agua que pasando frente a Mangas Coberas (Guárico), recorre aproximadamente 150 kilómetros y desemboca en el mismo Apure, en un sitio llamado el Picacho de Manatí, formando de paso la sempiterna (sic) ISLA DE ARICHUNA y no Apurito como falsamente se le ha venido llamando. En consecuencia, toda la isla de Arichuna pertenece al hoy Estado Apure y es jurisdicción de la Parroquia Peñalver, cuya capital es ARICHUNA, perteneciente al Municipio San Fernando, como se observa en los mapas que se acompañan. Esto se refuerza con la preferente atención médico – asistencial que periódicamente asiste con personal médico y enfermeras al ambulatorio de Arichuna”. "

"Viendo la importancia histórica del tema, llamo la atención de la inestimable amiga profesora Zoila Arrioja, representante del Instituto Nacional de la Mujer en Apure, y la Dra. María León, Ministra del mismo organismo, para que apoyen la iniciativa de diligenciar la construcción de un Monumento a la Mujer Venezolana en ese lugar.  El asunto es que José Tomás Boves, el caudillo realista de los llaneros, en sus correrías por el país, cometiendo innumerables crímenes, tropelías y desafueros, al tomar los pueblos decretaba el saqueo, con todas las consecuencias negativas para la población como es de imaginar: robos, violaciones, muertes…, sin respetar sexos, color, edades ni los lugares sagrados donde se hubiesen refugiado (no respetaban las iglesias). Generalmente, los hombres blancos, patriotas o seguidores del rey, eran los sacrificados. "

"Pero en el caso de las mujeres, éstas eran sometidas a los mayores vejámenes y luego, las que salvaban la vida en ese momento, eran enviadas a la ISLA DE ARICHUNA, especie de campo de concentración creado por el sanguinario asturiano en esta inhóspita ínsula del río Apure, para mantener cautivas a todas las mujeres blancas que lograba capturar. Muchas fueron las heroínas anónimas que sembraron sus huesos en ese lugar, para entonces, plagado de fieras e innumerables incomodidades."

"Según la tradición, oral y recogida en algunos textos, allí fue a dar con su maltrecha humanidad, una hermana del Mariscal Antonio José de Sucre en 1814, Magdalena Sucre, después que Boves atacó y se apoderó de la ciudad de Cumaná, matando y secuestrando a todas las féminas que cayeron en sus criminales manos. No existe precisión en el nombre de la víctima pariente del héroe de Ayacucho, pero sí suficientes referencias históricas sobre el lugar de reclusión; es decir, la isla de Arichuna. Así, don Alfonso Rumazo González, historiador ecuatoriano residenciado y fallecido en Venezuela, dice en prólogo a la obra que recoge algunos Documentos Selectos de Antonio José de Sucre (1993, Biblioteca Ayacucho): “Entre los jefes enemigos había uno, supersanguinario; el español JOSÉ TOMÁS BOVES. Logró, en 1814, apoderarse de la ciudad de Cumaná y decidió ejemplarizar. 

"En su informe al Rey, el padre JOSÉ AMBROSIO DE LAS LLAMOZAS, vicario de las tropas de Boves, expresó: “Boves ordenó a sus soldados matar a cuanto hombre encontraran; y lo ejecutaron hasta entrando varios a caballo dentro de la iglesia parroquial buscando a los que en ella se habían refugiado, para matarlos, como lo realizaron con más de quinientos”. Iban de casa en casa, asesinando. La residencia de la familia SUCRE fue violada. La madrastra, NARCISA MÁRQUEZ ALCALÁ y dos hermanas de Sucre, que se habían escondido, fueron descubiertas y apresadas; después de ofenderlas, las enviaron a la ISLA DE ARICHUNA”". 

Más adelante, el investigador ecuatoriano informa: “A consecuencia de este sistema han desaparecido los blancos. En Cumaná solo han quedado 5 u 8 del país y aún una gran porción de señoras fueron presas y remitidas a Caracas para ser conducidas después a la desierta ISLA DE ARICHUNA (p. 250)”. 

Ese criminal suceso acaeció en Cumaná, pero también en otros lugares de Venezuela, asolados por el “Urogallo”, como bautizó a Boves el psiquiatra fabulador caraqueño Francisco Herrera Luque. El padre Llamozas, nativo de Calabozo y al servicio de las tropas realistas, en su aterrorizado Memorial al Rey de España (1815), alude así mismo a las tropelías cometidas por Boves en su pueblo natal: “…en el Guayabal, poco después de la batalla de Mosquiteros, declaró la muerte a todos los blancos y lo ejecutó constantemente hasta el pueblo de San Mateo. Por consecuencia de esta resolución hizo matar en Calabozo 87 blancos que pudo aprehender y dejó lista de otros 32 para el mismo efecto y orden a la salida de esta villa, a su comandante militar, para que hiciese matar a todo hombre blanco que allí llegase y QUE LAS MUJERES BLANCAS DE CALABOZO Y PUEBLOS INMEDIATOS FUESEN REMITIDAS A LA ISLA DE ARICHUNA, como se ejecutó, repartiendo las casas y bienes de los muertos y de las desterradas entre los pardos y dándoles papeletas de propiedad”. 

Otra referencia puede consultarse en el libro Historia de la Rebelión Popular de 1814, de Juan Uslar Pietri, hermano de Arturo Uslar Pietri, citado por el Dr. González Gamarra en el mencionado manuscrito: “El escritor e historiador JUAN USLAR PIETRI, en su libro “La Rebelión de 1814” le dedica a esta isla de Arichuna, un capítulo de extraordinaria importancia. Afirma Uslar que a esta Isla de Arichuna, Boves, desde 1813, enviaba a las esposas y familiares femeninas de los heroicos patriotas fusilados en Calabozo. La vía escogida era: Calabozo – Cazorla – el paraje de Mangas Coberas (hasta aquí Guárico) y luego al atravesar el brazo del Apure antes nombrado, dejaban a las víctimas en la Isla de Arichuna. Muchas fueron devoradas por las fieras, pues abundaba mucho el tigre, otras pocas lograban salvarse al lograr llegar sanas y salvas al pueblito hospitalario y tranquilo de Arichuna”. 

“Esta versión de Uslar –según el Dr. González Gamarra- es sustentada por los bisabuelos de este autor, según lo sostenían las tías, casi todas nacidas durante el régimen de Guzmán Blanco”.