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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

1 de octubre de 2014

Apuntes sobre el Desarrollo de la Cultura Apureña (2)

Los Primeros Periódicos Apureños y el Avance del Progreso

 “A mediados de la década de 1850, llega a San Fernando la primera imprenta adquirida por Manuel María Betancourt y aparece el primer periódico editado en la localidad: “El Apureño”. Posteriormente, en la misma década, salió a la luz pública “El Centinela de Apure”, posiblemente -supone Adolfo Rodríguez- el segundo periódico apureño. 

Después circuló “La Época”, bisemanario, “El Progreso de Apure” y muchos más. 

"El material de los periódicos apureños, era reproducido en su mayor parte en la prensa de Caracas. Estos periódicos contenían artículos de fondo y una amplia información de la región.” Los cronistas e investigadores, lograron recuperar una mínima parte de los ejemplares publicados y de ellos, Adofo Rodríguez  recuperó algún material, que utilizó para construir su libro “Historia del Periodismo en Apure”. 

 El antes cronista de Apure, Julio César Sánchez Olivo, rescata del material mencionado lo siguiente: “En 1857 publicó “El Apureño” un artículo titulado “Progreso”, figurando como autor “Los Redactores”. Copiamos textualmente a Rodríguez: “Allí se comenta el adelanto de varias regiones del país: telégrafo eléctrico de Caracas a La Guaira, ferrocarril de Carabobo, canalización del río San Carlos en Cojedes hasta El Baúl para comunicación con Apure y Ciudad Bolívar; ferrocarril entre Ciudad Bolívar y Upata y finalmente una triste conclusión: sólo Apure que in statu quo, estacionario, pobre Apure!” 

"En Agosto de 1858 “El Centinela de Apure” publica un artículo de Juan Esté titulado “Industrias” y en él califica a la agricultura de “la primera y más noble de las ocupaciones”; sugiere aprovechar el cebo para hacer jabón, importar moldes de Alemania para instalar una velería, explotar el almizcle del caimán para la medicina, preparar cola utilizando el pescado, explotar el aceite de cajaro, el de raya, el de tonina, el de palo, la resina del algarrobo, la fécula de chiga, etc. Esté ataca las profesiones improductivas, como la de “escribiente de oficina” y la de “pulpero”; exalta la de sombrerero, jabonero, impresor. El mismo mes y año publicó el periódico “El Foro” de Caracas, una carta dirigida desde San Fernando y firmada con el seudónimo “Unos Llaneros”. Se critica en dicha carta el que la Universidad de Caracas siga en “su empeño de hacer curas”, abogados y bachilleres, en vez de establecer cátedras de química, medicina y cirugía veterinaria, y estudios para formar quienes puedan manejar un vapor, un ferrocarril, construir un puente, abrir un canal, estudiar la “derrengadera” y otros males de las bestias, modo de hacer mas fácil y productiva la industria pecuaria y elevar la agricultura a la altura de la ciencia”. Adolfo Rodríguez considera que el autor de esta carta es Juan Esté; y si no lo fue, él inspiró a los “llaneros “ firmantes. "

En octubre de 1858 “El Monitor Industrial”, periódico de Caracas, publica una nota de su corresponsal en San Fernando en donde habla del Ferrocarril de los Llanos, empalizadas de hierro, agricultura y en otra oportunidad , esta corresponsal, que es el señor Juan Esté, se refiere a la navegación por el río Apure, el telégrafo eléctrico y hace otros planteamientos relacionados con los problemas de la región. 

 Pasando la Guerra Federal, Juan Esté funda una Sociedad Literaria de San Fernando, compuesta por algunos de sus alumnos. Iniciándose el año 1865 reaparece la voluntad de superación en Apure. Este año llega a San Fernando el abogado, periodista y escritor Daniel Mendoza, guariqueño nativo de Calabozo. “Apure vive un importante renacimiento, que Daniel Mendoza inmortaliza en su introducción al famoso relato Palmarote en Apure. Llegó en asuntos de negocios a esta provincia en 1865 y quedó sorprendido ante el adelanto que en el orden político y social se estaba produciendo en la región. Anota, gozozo, que se halló “A la vista de un pueblo libre, porque no obedece hoy a un hombre, sino a la ley y tranquilo por el hecho de ser libre, a la vista de un pueblo feliz, cuanto sabe, sentí ensancharse mi espíritu y abrirse mi corazón a la esperanza.” 

Por otro lado la música también se destacaba en la escuela Filarmónica de San Fernando, dirigida por Juan Vicente Rodríguez. Existían dos escuelas filarmónicas creadas por el hijo del prócer de la independencia, José Cornelio Muñoz, una estaba ubicada en San Fernando y la otra en Achaguas. En 1886 se crea la Sociedad de Criadores de San Fernando y en 1867 mediante un decreto se crea la Escuela Veterinaria para enseñar “los conocimientos necesarios para el manejo, mejora y medicación de las especies bovinas, equina y demás animales domésticos”. 

Se destaca que para entonces Venezuela no contaba con estudios agropecuarios y ya Apure tenía su escuela, para la cual se había previsto un presupuesto para cancelar el sueldo a un profesor extranjero, experto y titulado para que la regentara por un año. En 1858, se presentó ante el congreso el proyecto del Ferrocarril de los Llanos que lamentablemente no fue apoyado. 

En cuanto a las dos Escuelas Filarmónicas creadas por los apureños de entonces, fueron la base del desarrollo del arte musical que se mantiene en San Fernando y que ha dado tantos músicos relevantes.

Por otra parte, Sánchez Olivo resalta la importancia de las edificaciones realizadas en la década de 1870, durante la administración del Gral Raimundo Fonseca, de las cuales, en su mayoría solo queda el recuerdo, pero que significaron un importante aporte al progreso de San Fernando, como los fueron el Palacio de Gobierno, la iglesia colonial, el hospital, el templo masónico, el cementerio y la plaza Guzmán llamada posteriormente la Plaza Libertad. 

Con esta segunda parte de un breve recorrido por el desarrollo de la cultura apureña, podemos darnos cuenta del impulso  que tenía el nativo y el interés que  se despertaba en algunos extranjeros para hacer que el Estado Apure se destacara en distintos ámbitos del quehacer de un país.

Fuente Consultada:  La Cultura y el Desarrollo General de Apure- Muestreo Histórico de 1830 a 1940. Julio César Sánchez Olivo
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