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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

17 de agosto de 2014

Apuntes sobre el Desarrollo de la Cultura Apureña (1)


Queremos, en este mes dedicado a Apure,  publicar parte de un excelente trabajo realizado por Julio César Sánchez Olivo  denominado La Cultura y el Desarrollo General de Apure entre los años 1830 a 1940.

En dicho trabajo, el autor recopila información de investigaciones realizadas por apureños natos o asimilados, celosos y defensores de  su tierra, que se esforzaron por rescatar información  de mucha importancia relacionada con los primeros pininos del estado en materia cultural.

El trabajo del poeta Sánchez Olivo se basa principalmente en la obra "Historia del Periodismo en Apure", del guariqueño Adolfo Rodríguez.

Inicia el ensayo  contándonos sobre la “Primera manifestación escrita del Pensamiento Apureño” y da  este nombramiento al informe  del General  José Cornelio Muñoz en febrero de 1831, para entonces ministro del Interior, quien ofrece minuciosos datos estadísticos de la provincia de Apure para la fecha.

Es de destacar que este trabajo lo había solicitado la mencionada autoridad a todos los gobernadores con ocasión de estarse produciendo la separación de Venezuela de la Gran Colombia y estar naciendo la nueva Venezuela.

José Cornelio Muñoz, apureño, nativo de San Vicente, había tenido una participación destacada en la gesta de independencia. El  informe presentado puede considerarse el primer Censo General de Apure en cuanto a los habitantes del estado y a sus actividades productivas, así como información del territorio apureño. Sobre la educación expresa: ”Me es  doloroso y sensible exponer a ud. que este ramo de tanta importancia, origen de la felicidad de un pueblo, y sin el cual no es posible que exista un gobierno libre, se halla enteramente descuidado en esta provincia. Apenas pueden numerarse seis escuelas públicas, montadas bajo el antiguo régimen de enseñanza (…) y aún éstas se hallan en estado que no prometen mayores ventajas.

Adolfo Rodriguez en el libro antes mencionado manifiesta: "Apure es una inmensa fronda cultural sumida en sombras incomprensibles de desconocimiento.  Esta verdad motivó en gran manera mi entusiasmo por ofrecer este mínimo aporte al impostergable develamiento de esa realidad”

Julio César Sánchez Olivo resalta que la investigación del Sr rodriguez, en realidad significó un importantísimo rescate del pasado cultural de Apure. Su trabajo plasmado en La Historia del Periodismo en Apure, así como  otro denominado Arichuna Bicentenaria (1970) de Leopoldo González Gamarra,  hilvanado también con  minuciosidad y empeño en conocer la historia cultural del estado, abrieron las puertas al pasado de Apure.

De allí es que ahora conocemos que para 1840, aún sin imprenta,  se desarrollaba en Apure un interés muy marcado en la lectura y  se empezaron a conocer nuevos escritores, que publicaban sus escritos en  medios de prensa foráneos. Cuando se tuvieron periódicos en Apure , se contaron con varios agentes  de periódicos como  “La Unión”,   “EL Republicano” , “El Constitucional”, “El Espectador”, entre otros.  Pero a su vez, pero además de ellos,  muchos apureños veían publicados sus propios artículos, por intermedio de esos agentes, aunque casi siempre usaban seudónimos como “El Apureño”, “Un Campesino” y en diálogos satíricos, otros nombres como “Transeuntes de Genio Ambulatorio”, “Un campesino”, “Los dos Ciudadanos de Achaguas”, “Los Dialoguistas”, “Un Observador”, “Unos Achagueros” entre  otros. Pero lo resaltante de todo esto  es que la pluma apureña se manifestaba constantemente.

Por otro lado, algunos extranjeros se aquerenciaron en el llano apureño e hicieron importantes aportes en materia cultural. Uno de ellos fue Rafael Agostini, oriundo de la isla de Trinidad, abogado, político y poeta, fue el autor del libro de versos “La Cítara de Apure”, considerado como el primer poemario publicado en Venezuela.

En el campo cultural se destacó muchísimo otro extranjero, Juan Esté Bontour, inglés, de vasta cultura. Llegó a Venezuela en la década de 1850 y se radicó en San Fernando con su esposa venezolana. Creó un colegio internado donde venían a estudiar inglés incluso jóvenes de Caracas. Se nacionalizó venezolano en 1856  y se destacó no solamente como docente, sino en el área  periodística con la cual empujó una campaña en pro de la industrialización de la región, sugiriendo exposiciones y premios de estímulo al desarrollo de las actividades  agropecuarias. Escribió incluso el “Resumen de la Historia de Venezuela”.

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