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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

22 de junio de 2013

Parapara de Parapara o Parapara de Ortiz??

Parapara tierra de “agua clara y mujeres encantadoras”



 Nuevamente apoyándonos en el maravilloso trabajo de Mario Abrizo, publicado por el Ministerio de Planificación y Desarrollo con el nombre de Guárico, Cruce de Caminos, les ofreceremos rasgos del pueblo de Parapara, famoso por haber sido parte del escenario de la importante obra literaria Casas Muertas de Miguel Otero Silva, en aquella terrible epidemia de paludismo que azotó el país y principalmente los llanos en el siglo XX. 

Buscando en el mapa del estado Guárico la ubicación del pueblo de Parapara, me sorprendió que en 3 mapas físicos y en varios virtuales no se indica este pueblo, en contraste con Ortíz, su eterno compañero en historias y decires, que sí queda definido en todos los consultados. 

Parapara está ubicada al noroeste del estado, limitando por el norte con San Juan de Los Morros, al sur con el municipio Julián Mellado; al este con el estado Aragua y al oeste con la parroquia Cantagallo y el municipio Ortiz.

 Antiguamente existió una rivalidad muy marcada entre los vecinos pueblos Parapara y Ortiz, lo cual
Vestigios de la historia- Imagen Manuel Abrizo
se manifestaba en acaloradas discusiones entre sus pobladores. De hecho, cuando se modificó la división territorial del estado Guárico, a pesar de estar separados por apenas 9 km, la Asamblea Legislativa de entonces, cuidó de dejarlos en municipios distintos: Juan Germán Roscio para Parapara y Ortiz para Ortiz. 

Las rencillas fueron adormeciéndose en el tiempo, hasta que hoy se han convertido en chanzas y comentarios de buen humor. Sin embargo, los parapareños siempre aclaran el nombre de su pueblo al que muchas personas identifican como Parapara de Ortiz: 

“-Nosotros somos Parapara, sin el Ortiz. Eso de Ortiz fue un supuesto que le pusieron. Yo en la historia no conozco un pueblo que se haya casado con otro. Es Parapara pelao, estado Guárico” dijo al Sr Abrizo, Pedro Eusebio Seijas, habitante del pueblo. 

Esas viejas disputas fueron incluso reflejadas por el autor de Casas Muertas en un diálogo entre los protagonistas donde Carmen Rosa le dice a Sebastián: “-¿Usted es de Parapara de Ortiz?”, a lo que él responde secamente “- No hay Parapara de Ortiz. Hay Parapara de Parapara” 

El origen de estas diferencias se remonta al siglo XIX, cuando ambos pueblos tuvieron diferencias por asuntos territoriales. Parapara argumentaba su derecho por ser más antigua que Ortiz. También discutían sus habitantes por medicamentos, porque las enfermedades del siglo XX azotaron los pueblos con la misma intensidad, aunque la novela de Miguel Otero Silva le dio la peor parte a Ortiz. 

Plaza de Joaquín Crespo
 Las referencias antiguas señalan que el pueblo se fundó en 1620 por encomenderos y misioneros franciscanos provenientes de San Sebastián de los Reyes. Los primeros pobladores se asentaron en Paya Arriba, pero al llegar las pestes, entre ellas el mortal vómito negro, se trasladaron cerca del río Parapara que le dio el nombre al pueblo. 

En el viaje de Alejandro de Humboldt por Venezuela, visitó este pueblo y determinó que la zona, en tiempos prehistóricos, debió haber estado sumergida en aguas marinas.

El pueblo se enorgullece de haber sido el refugio para la infancia de Joaquín Crespo, que aunque nació en San Francisco de Cara, pueblo hoy inexistente, creció y se hizo hombre en Parapara. Fue presidente de Venezuela en dos oportunidades y murió de un balazo en la Mata Carmelera, estado Cojedes, en lucha contra el alzamiento del Mocho Hernández. En otra entrada ofreceremos algo de su vida. 

 “Este es un pueblo con trayectoria. Parapara, y eso está en las páginas de la historia, botó 36 generales incluyendo a Joaquín Crespo. Allí están el general Zoilo Medrano, el general Gamarra, el general Borrego. Cuando Pérez Jiménez había circo de toreo. Se llamaba Circo de Toros Arena de Parapara.” - comenta el Sr Seijas

El patrón del pueblo es San Rafael Arcángel y la patrona es Santa Catalina de Siena y su iglesia que se cree que data de 1694, es el principal patrimonio arquitectónico del pueblo, declarado Monumento Histórico Nacional el 02 de agosto de 1960. Originalmente contaba con una sola nave estrecha que fue ampliada en 1780 y completada en 1830 con las naves laterales, el campanario y la sacristía. En 1945 se construyeron las capillas laterales y se modificó el techo. 


 “-No vaya a beber agua de aquí; si bebe, se casa. Y si va por los lados de La Lechera, es peligroso. Las mujeres enamoran a los hombres” le contó Don Lao, un llanero viejo del pueblo a Manuel Abrizo y dice que el verso lo dice clarito: 

No hay pueblo como Parapara 
Dígalo quien lo dijere 
Por lo cristalino del agua 
Y lo sabroso de sus mujeres 

Para la visita del Obispo Martí en mayo de 1780, Parapara tenía las siguientes características:

Estaba rodeada de cerros bajos con tierras provechosas para la agricultura y ganadería, los pastos eran tan buenos que llegaban al pueblo arreos de ganado para engordar, lo que se conseguía en dos meses.

En el pueblo habitaban 2000 personas de todas las razas criollas: blancos, zambos, negros, mulatos e indios. Para la fecha existían unos 200 esclavos negros y mulatos y 257 libres. La mayoría de los pobladores eran de condición económica humilde y vivían de la agricultura (maíz, yuca, arroz, plátanos, ñame y legumbres).

Había una pulpería cuya dueña monopolizaba el aguardiente de caña en su casa y en otras ocho del pueblo, aunque su consumo estaba prohibido para la época.

 Como particularidad de la época, destaca los ingresos de la iglesia que al no tener aportes externos, dependía de las dádivas y limosnas de los feligreses, al punto que estaba establecida tanto para los ricos y como los pobres del pueblo, una cuota prorrateada, para el pago del sacerdote y los gastos de la iglesia. Existía en el pueblo clara discriminación racial, pues las fiestas religiosas las hacían los blancos durante los primeros seis meses del año y los mulatos, zambos y negros, en los seis meses restantes. Cada casta cargaba las varas de palio en los meses que le correspondían sin mezclarse con las otras castas.

Otros ingresos de la iglesia eran obtenidos a través de la devoción de ciertas figuras santas, como la imagen de Nuestra Señora de la Peña, que había sido encontrada por un indio sobre unas piedras, después de una creciente de la quebrada en el Valle de las Yeguas. La gente sentía mucha devoción hacia al imagen y se crearon varios métodos para recoger limosnas para sus fiestas. También los entierros eran una fuente de ingresos para la iglesia, pues no había cementerio y la gente era enterrada en el templo de Santa Catalina de Sena. En la visita del Obispo Martí se determinó que el pueblo no pagaría los entierros si se usaban los últimos tramos del templo,  pero que todo aquel que quisiera disponer de un tramo superior, debía cancelar el correspondiente arancel.

PARAPARO (Sapindus saponaria ) El Paraparo es un árbol grande de copa ancha muy común en los llanos centrales y occidentales. En algunas partes lo llaman Jaboncillo porque la pulpa que recubre las semillas puede usarse como jabón. Sus semillas, llamadas Paraparas son de un color negro intenso, duras, redondas y lisas, que los niños utilizan a manera de metras o canicas. Cuando alguien tiene un comportamiento atolondrado se le dice que “da más brincos que parapara en cemento". Como topónimo encontramos pueblos y caseríos con el nombre de Paraparo o sus derivaciones en Cojedes, Guárico, Portuguesa y Barinas, en donde aparecen Paraparo, Parapara y Paraparito. En el pueblo de Parapara del municipio Roscio (Estado Guárico) se ambienta parte de la novela Casas Muertas de Miguel Otero Silva. La historia señala también que en 1800 estuvo en este pueblo en científico alemán Alejandro de Humboldt . Prof. Omar Carrero

Fuentes Consultadas: Guárico, Cruce de Caminos, Min Planificacion y Desarrollo; San Juan de los Morros Blogspot ( artículo de Carlos López G, Cronista de Altagracia de Orituco); Descubre Guárico ( Cadena Capriles)


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