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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

4 de junio de 2011

Espantos del estado Portuguesa: La Vaca Esocada y el Duende de la Carama

LA VACA ESOCADA
Leyenda nacida en Ospino. Dicen que se manifestaba con un ruido escalofriante que se sentía por debajo de la tierra, y que estremecía el suelo. Semejaba el movimiento de un animal pesado, lleno de huesos y que bufaba a la vez que arrastraba una pata de palo.

El pueblo dice que esa vaca salía bastante y los que la vieron decían que era una vaca “escoyuntá”, es decir, “con los huesos dislocaos, que caminaba tirando las patas pa los laos. La gente de antes decía que salía en el Barrio Abajo y caminaba por la calle principal, pasaba por la plaza y se perdía por ´"los laos de Barrio Nuevo. Es un espanto viejo en Ospino pero ya casi no sale".

EL ESPIRITI DE JOSE EUGENIO BAEZ o EL DUENDE DE LA CARAMA
Esta leyenda pertenece a los lados de Turén, antes denominada Yajure y después, en 1864, Villa Bruzual, en honor a un caudillo de la guerra federal
Allí cuentan los creyentes que bajó un espíritu especial, de gran poder que encarnó en Eugenio Báez, quien se convirtió en uno de los agricultores más destacados del caserío, por sus conocimientos de agricultura como sobre sus conocimientos sobre mágicas curaciones, tratos con la naturaleza para llamar la lluvia y la protección de los animales de monte. Vivió 102 años y siempre fue solidario con sus vecinos, defendiendo los recursos naturales renovables. Cuentan que aún en estos tiempos sigue trotando en su caballo zaino por las tierras turenenses y se “aparece” en la zona montañosa de esa tierra.
Los testimonios dicen que era un jinete que se atravesaba en la carretera y a veces perseguía a los transeúntes. Era blanco, alto, delgado y vestía de blanco. En una ocasión un testigo no pudo frenar y siguió de largo llevándose por delante a hombre y caballo. Pasado el susto volvió al sitio y no encontró señal alguna de lo ocurrido.

Fuente Consultada: Mitos y Leyendas Predominantes del Estado Portuguesa

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