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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

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10 de julio de 2017

Lluvia, Copla e Inspiración

Llegó Julio, mes de crecidas donde la llanura se llena de agua al superar su cauce los grandes ríos que surcan los Llanos. El llanero cambia su caballo o su tractor por su canoa y se orienta de manera asombrosa entre la copa de los árboles, casi tocando con la mano los nidos de las chenchenas y a los araguatos  que lo saludan con su ronco cantar. El gabán pionío recupera los nidos del año anterior y varias especies de aves se preparan para inciar su proceso reproductivo,  el ganado ha sido trasladado a tierras mas altas.

La llanura nos muestra otra de sus hermosas caras, la del ciclo de la vida, la del agua y el sol. Las especies fluviales se apoderan de la sabana y muchas de ellas  desovan en los esteros. Mas tarde, cuando el agua vuelva a su cauce, llevará de regreso los alevines a las corrientes de los ríos. Si bien es cierto que las inundaciones traen algunos problemas para el hombre de llano y muy  especialmente a los  que tienen sus residencias en las orillas de los ríos, todo forma parte del ciclo anual y el hombre sabe como afrontar las características extremas del medio donde vive.

Y sobre esa llanura inundada, haremos nuevamente un viaje desde nuestra identidad para recordar algunos hombres que dejaron huella en la historia cultural de nuestro país en este mes.  Algunos de ellos abrieron sus ojos por primera vez en las llanuras de Apure o Guárico,  otros los cerraron en los mismos lugares o en algún territorio que habían escogido como residencia en sus últimos años, pero todos dejaron un gran legado.

Empezaremos el viaje en Caracas, la ciudad capital, para recordar el nacimiento del poeta Luis Cruz, el autor de nuestro famosísimo Cumpleaños Venezolano, pero también autor de numerosos poemas y canciones enmarcados en los paisajes del Llano. Estuviera cumpliendo el día 17 de julio, 88 años:

Caracha compañero que verano
Se están secando  los jagüeyes de mis ojos
Caracha compañero ah buena lava
Ya los caballos de mis sueños se cansaron
Los años han trochado los caminos
Que Dios le puso al caballo de mi vida
Mi soga por el tiempo carcomida
Solo quedó pa´ rejo y pa manea

Enrumbamos hacia el estado Guárico, donde visitaremos la tierra de dos grandes hombres de medicina y en el camino, ante los paisajes de Venezuela, recordamos nuevamente a Luis Cruz:
"Quién será el que no suspira, con estas cosas mi hermano, quién será el que no se inspira, con esa estampa del llano, quién será el que no se siente, mucho más venezolano"

En Zaraza, la Atenas de Guárico, recorreremos las calles donde tantas veces el sabio Torrealba, vestido con su típico slak y su andar pausado, sanó el cuerpo de los pobres del pueblo, estudió las enfermedades que los aquejaban y prestó sus servicios gratuitos a quien lo necesitara, sin apartar nunca su caracter humilde a pesar de sus increíbles conocimientos que obtuvo en gran medida, de manera autodidacta. El 24 de Julio de 1973 cerró sus ojos para siempre a la edad de 77 años. Muchas anécdotas quedaron de la vida de este hombre que siempre fue hombre de pueblo, sensible ante la necesidad de la gente, indiferente a las normas "sociales" impuestas.

Luego de recordarlo y reconocer su humanitaria huella, nos iremos a Guayabal, al oeste del estado Guárico, tierra de esteros  y de arpistas, para evocar a otro médico insigne como lo fué Julio de Armas, quien cerró sus ojos el 28 de julio de 1990, a la edad de 82 años, luego de una vida llena de éxito profesional y huella profunda en los anales de la historia de la medicina en Venezuela.
Estos dos hombres guariqueños son orgullo de nuestro país, aunque  tristemente ya pocos los recuerden.

Con el corazón lleno de los paisajes húmedos de Guayabal, tomamos la  vía asfáltica nuevamente hacia  San Fernando de Apure ubicado a tan solo a media hora de camino y llegan reminiscencias del   Llano antiguo donde el mismo recorrido por agua y "bestia" podía durar dos o incluso tres días. Entramos al Puente Maria Nieves y nos imaginamos al "catire" arreando su punta de ganado sobre el Apure: 


  "Ajila, ajila novillo, dice el llanero en su canta, dice el llanero en su canta, más que canto es un lamento, que nace de su garganta"

Llegando a San Fernando de Apure, abrazamos a  Isabelita Aparicio, la novia del sol quien con su  característica forma de cantar, nos ha deleitado con muchos pasajes  del folclore nacional. El 08 de julio cumplió  72 años. Y nos recibe cantando:
 

Porque todo tu amor fue una traición
fue mentira, todo este gran amor
que juraste con tanta devoción
me engañaste lo mas que pudiste 
fingiendo alegrías  en mi corazón.

Llegó la hora de partir nuevamente y vamos bajando hacia Cunaviche, recordaremos a Antonio José Torrealba Ostos, el famoso recopilador de historias del Llano apureño plasmadas en el Diario de un Llanero a partir de 40 cuadernos manuscritos que dejó. Como otros tantos cultores de nuestro país, aparentemente no contaba con estudios formales y sus conocimientos fueron adquiridos en forma autodidacta, alcanzando un nivel cultural bastante aceptable a juzgar por detalles incluidos en su obra. El 14 de julio se estarían cumpliendo 68 años de su muerte, no conseguimos datos de su nacimiento.

Cerca de allí, en Algarrobito, habia nacido el 31 de julio de 1899 el Indio Figueredo que estaría cumpliendo 118 años. Su arpa incansable marcó un  hito en la historia del Joropo en Venezuela. El Gabán, Maria Laya,  El Pajarillo, El Cunavichero, son solo algunos de los temas que lo inmortalizaron, además por supuesto de haber sido el arpista de muchísimos copleros afamados.
Seguimos rodando hasta llegar a San Juan de Payara para abrazar y felicitar al Tigre de Payara, Francisco Montoya quien el 20 de julio celebra sus 74 años, con todo el "Sentimiento Apureño".

Si me llegas a olvidar, cielito lindo te juro que por ti muero (bis).
Llorarán los chaparrales, mi canción luna y lucero
y quedará solitario, mi sentimiento apureño
al saber que se ha marchado la mujer que yo más quiero


Plenos de sabana enrumbamos hacia  el Yagual  a visitar la tierra de don Eneas Perdomo, quien  el 11 de julio estaría cumpliendo 87 años. Los versos inolvidables de Fiesta en Elorza, suenan no solamente en su voz, sino en la de muchos copleros que la grabaron.

Y un lunes por la mañana Principio de la semana
Se despidieron mis ojos De ese lindo panorama..

Nuestro viaje está por terminar, pero nos falta algo, nos falta escuchar un "grito alegre y bochinchero" el mismo de El Cubiro, así que nos disponemos a recorrer  muchos kilómetros de sabana para llegar a Barinas y de allí a El Real, pueblo que vió nacer a Luis Lozada, el famoso Cubiro. El 11 de julio se cumplieron 21 años de su fallecimiento. Coplero lleno de energía, con un estilo único que lo inmortalizó:

                                                               cuando pegaba un grito, 
bajaba la cara el otro
parpadeaban las mujeres
se formaba un alboroto
y gritaba la hombrería
AHORA SÍ EMPEZÓ EL JOROPO!

8 de octubre de 2016

Llano en Invierno



Llano Guariqueño

Llano Guariqueño

Llano apureño

Publicada originalmente el 29/07/14 y modificada el 0./10/2016
El Llano venezolano tiene dos caras opuestas de muy marcado contraste: el verano y el invierno.  El invierno llega en mayo después de una breve primavera  y finaliza ya por noviembre cuando las aguas empiezan a retirarse para ir abriendo espacio al verano.

Ambas temporadas tienen un encanto inigualable, ambas son extremas y en  ellas, el habitante del llano sufre incomodidades  y  limitaciones, que no ven como tales sino como un período natural del que sacan el máximo provecho.

Ir al Llano en invierno es una experiencia definitivamente impresionante, es ver la naturaleza  en máximo esplendor, es la esperanza de la renovación, de la vida y sobre todo de que el noble Llano, a pesar de la influencia negativa  del hombre destructor y antiecologista, no se acaba y nos muestra su fuerza telúrica en cada centímetro cuadrado de su superficie.

¿Pero cómo describirlo?, si ni siquiera las fotografías pueden captar en toda su magnificencia la gama de verdes extendida sobre el lienzo de la llanura, verdes brillantes, aterciopelados,  llenos de brotes y vida.

Matizan esos maravillosos verdes, el lila de la bora extendida en  grandes tramos haciendo contraste con el verde oscuro de sus hojas, y algunas pinceladas blancas de florecillas silvestres  que salpican el paisaje en otros sitios.

Bajíos y esteros muestran con orgullo el agua que los embellece y reflejan en ellas el cielo azul  que los cobija. Los ríos, de banda a banda corren a sus anchas por su cauce, mostrando su ímpetu y su fuerza.

A lo lejos,  el elegante y pausado vuelo de una garza blanca y más cerca, el garbo sin par de la garza morena inmóvil  mirando hacia el infinito. El gallito lagunero  caminado o medio volando sobre el agua le da un toque de movimiento al verde. Los alcaravanes se elevan en bandada lanzando su grito característico  y los güires también levantan vuelo silbando su “güirirí” al viento. Mas allá,  los yaguazos siempre en pareja observan al llanura  y algún  gavilán o chiriguare se lanza en picada y en vuelo majestuoso tras alguna presa.

Y aparecen los rebaños de ganado, ganado de colores, pastando plácidamente y disfrutando del festín de la hierba  fresca y renovada. Algún cabrestero   está conduciendo  un grupo hacia alguna parte.

Y sobre esa visión maravillosa, el  impresionante cielo llanero color  azul intenso con alguna que otra nubecilla  en la lejanía. El sol, siempre radiante, ofrece su luz para dar  más vida al paisaje.

Los palmares de moriche y de palma llanera, mueven sus hojas con prestancia, como agradeciendo a la brisa que pasa entre ellos.

Si cerramos los ojos, podemos deleitarnos con el trinar de miles de pájaros acompañado con el bajo del mugir de las vacas. Incluso el viento se deja oir cuando viene a refrescar el calor sofocante.

Y si llueve, el paisaje no es menos impresionante, todo lo contrario. El cielo se cubre de grises nubarrones y aguaceros copiosos acompañados de fuertes ventarrones pueden intimidar al visitante,  sin embargo, cuando la lluvia se va, la llanura muestra  su nuevo vestido húmedo que intensifica sus verdes.

Pero lo más  impactante, es la carga de energía que entra por los sentidos y se aloja en el corazón que lleno de emoción puede dejar escapar una lágrima o una exclamación de sorpresa o alegría, llevando  esto a sentir que el Llano es una tierra bendita y que el privilegio de contemplarla  no tiene precio.

A medida que avanza el  invierno se ve el agua por toda la inmensa llanura, la gente cambia el tractor por la canoa, incluso para las faenas rutinarias. Las casas quedan aisladas y el ganado que no es llevado oportunamente a tierras altas, queda atrapado en ese inmenso estero en que se convierte todo el territorio. Pero ni aún así se pierde el encanto, el carrao sigue lanzando su grito estridente pidiendo más agua y las chenchenas anidan en las copas de los árboles que desde la canoa se ven mas cerca. Grandes familias de araguatos lanzan sus gritos guturales y ven pasar la gente desde las alturas como preguntándose por qué estan allí. Solo el llanero con su impresionante sentido de orientación puede llegar a su destino en un mar sin referencias para orientarse. Y mientras tanto, la lluvia copiosa no deja de caer.

Y ya en octubre, aunque el paisaje  muestra aún los plateados del agua, la lluvia empieza a cesar y el agua extendida a secarse o a volver a los cursos de los ríos. Muchos peces se quedan en el camino atrapados en pequeñas pozas que  irremediablemente se secarán para empezar a formar los terronales de verano.Se empieza a perder el verde esmeralda para aparecer una vegetación mustia y empantanada.

Así es el ciclo de vida y muerte en el Llano venezolano: hermoso, fuerte, telúrico, contrastante,  impasible e indetenible.

7 de octubre de 2016

La Naturaleza en Octubre

Publicado Originalmente 06/10/2011, Modificado  07/10/2016

 
Muy descriptivo es el paisaje de Octubre plasmado en los versos del Almanaque Llanero de Jorge Plaz:
 Con cantos de carraos en noche triste
se presenta octubre bondadoso;
halla todo anegado,verde, mustio
reina el invierno, aún majestuoso.
 Se pasea por los médanos y bancos
y por el monte seco que quedó
ve hambreados los ganados y sufriendo
un puñado de reses que se aisló.

 La Guía Ecoturística Miró Popic, nos completa el paisaje del mes donde acaba  el invierno llanero y empieza la salida o bajada de aguas:

Nuevos nidos decoran el paisaje , mientras algunos pichones abren sus ojos a la vida:


El Alcaraván elabora su nido limpiando el piso de gramíneas en el "banco". Usualmente dicho nido contiene dos huevos de color kaki con puntos oscuros.

Retratos del Mundo.blogspot.com



Se observan los últimos nidos de Chenchena (o Hoatzin) a lo largo del bosque de galería de los ríos de la cuenca del Orinoco



Ocurre el pico de nidación del Tautaco, mientras que el del Gabán Pionio ya está adelantado.
Gabán Pionío
Se pueden observar pastoreando las sabanas cercanas al nido en grupos de hasta ocho adultos y más de once juveniles.



 

Yaguazo Cariblanco


Gallito Azul










El Yaguaso Cariblanco se encuentra en época de nidificación y el Gallito Azul se desplaza en el boral con hasta cinco pichones, los cuales tienen un plumaje marrón opaco con puntos amarillentos en la cara.



Comienzan a eclosionar los huevos de las Babas y también los de las Anacondas y comienza el período de cortejo y apareamiento del Caimán del Orinoco.
Es la máxima parición de chigüires y venados





En este mes se empiezan a vislumbrar cambios tendentes a la salida o bajada de agua. Al reducirse los aguaceros, abunda el pantano por doquier. A fines de mes, empiezan a sentirse los vientos de verano y las aguas que aniegan la  sabana empiezan a secarse, corrompiéndose y produciendo enfermedades en los cascos de los animales. 

Dice la Silva Criolla en su primera Estancia:

Torna a soplar del Este
El viento alegre y zumbador. Ondea
Cual agitada veste
El sedoso follaje. El sol orea
La charca pantanosa,
Y por el reino de la luz pasea
Legión de garzas de plumaje rosa
Florecer es amar… Sobre la falda

Y dice Alberto Arvelo Torrealba:
....El lodo que lo empantana viene después, cuando la tierra se ablanda y se “empichaca” con la llovedera. Cuando retornan con los pastores emigrados, el trajín de las vacas, toros y novillos, cerdos, caballos, burros, arreos de mulas y la hilera de vacilantes carretas, batiendo hasta después de los últimos chaparrones, los bordes de los esteros y el agua empozada de los caminos.

....Y es que cuando  empieza la salida de aguas,  las lagunas y esteros se van recluyendo a su centro, concentrando la vida acuática, en la cual, las garzas encuentran un verdadero festín. "Por eso es tan frecuente  que cuando el bajante empieza, las encendidas bandadas de corocoras, crucen vastos sectores del cielo guariqueño.   AAT
  
Gran cantidad de peces nacidos o no en el invierno, forman ribazón en los ríos, hecho aprovechado por los llaneros para la pesca y para coger tortugas. Grandes cardúmenes de coporos, cachamas y palometas se trasladan por las corrientes de agua.

Al disminuir las lluvias, se reducen los coros de los anfibios, aquellos coros que en agosto y septiembre 

en tono triste, quejumbroso y grave brota doliente canto en la llanuraSilva Criolla
Y nuevamente el poeta Arvelo nos explica: "Un doliente coro suele oírse las noches de los días lluviosos en las calles de las aldeas y junto a los charcos de los caminos. (..) Codazzi describió esta misma experiencia: “otra particularidad no menos notable se advierte en estos sapos y la de cantar en coros compuestos de 46 o más individuos; y parece que hay uno que hace de maestro de capilla, según la igualdad con que empiezan o terminan su concierto, no verificándose el oír a uno solo antes o después del expresado coro que dura de seis a ocho minutos
 
La “plaga “ se intensifica, arrecia el calor con alta humedad. El tábano, el jején, el zancudo, el puyón, etc, aprovechan esta época para acosar al ganado y a las personas: 

Jején
El tábano verde azota los ganados
jején y puyón azota a la gente
el mosquito y el zancudo hacen conjunto
con el cual forman gran contingente. Jorge Plaz



 El barinés y los vientos de verano, generalmente se presentan a fines de octubre o principios de diciembre. La luna creciente se ve con la punta “gacha”, amarillean los bancos que estuvieron anegados. Abunda el lirio de agua en las sabanas aún inundadas. Intenso calor, alta humedad y poca brisa. Miró Popic

curujujul
Pero la flora también engalana el paisaje:

De las toscas malezas entreteje
La parásita en flor, áurea guirnalda;
Cuelga, blanco vellón, de su costado             
El nido comenzado;
Regio collar de abiertas campanillas
La trepadora mazamaza enreda,
Y en dos porciones la corteza rota,
Despide el aura leda,
Del nevado cairel de su bellota
Trenza brillante el orozul de seda
Tras la menuda flor cuaja el uvero
Maya
Su gajo tempranero;
Sus nacarados frutos en el limo
El punzador curujujul engendra;                        
La maya erige colosal racimo
Y desprende el merey sabrosa         
almendra;
Señuelo de su copa en lozanía,
Encendidos granates el orore
En mil estuches cría;
Emulando la escarcha
El espinito su jazmín estera,
En el aire, en la luz, en cuanto vive,
Amor su aliento exhala;
Y su aliento febril-tras el espeso
Merey
Ramaje que es baluarte y es escala-

Silva Criolla, Estancia I
Espinito










13 de septiembre de 2016

Inspiración Sabanera en Septiembre

Tenía ya bastante tiempo que no escribía  y  no sabía por donde empezar, pero cerré los ojos, evoqué el Llano venezolano y pensé en el mes de septiembre: en las  crecientes que empiezan a detenerse,  en muchas  aves llaneras que están anidando: allí están el Yaguaso Cariblanco, el arrendajo y el pájaro Vaco cuidando sus nidos, mientras las garzas ven nacer sus pichones y el hermoso Gallito de la Laguna empieza a cortejar su hembra.  Las  sabanas aún inundadas, son recorridas de vez en cuando por una canoa, único medio de transporte posible en ese mar verde esmeralda donde puedes tocar las copas de algunos árboles con solo estirar la mano... Y en los remansos los perros de agua terminan de parir sus crias al tiempo que mas allá, la cañafistola llanera se viste de hojas nuevas. Y entre tanta vida y renacer, pienso en  la inspiracion del llanero en este tiempo de poesía, canta y copla...

Me acomodé en mi silla y me dispuse a sentir mi Llano en la distancia.  De pronto sentí que  entre brisa y garúa se escuchaban los bordones de  Apure y Cojedes en las arpas del Indio Figueredo y Amado Lovera, hermanados  por los arpegios de un  Gabán.  El arpista de mi Tierra, le contaba a El Baúl sus cuitas con Maria Laya.   

Agucé el oido y escuché desde Guárico,  el inconfundible tañío de Angel Custodio Loyola cantando "acoplao como canta el sabanero", su Carnaval con sabor a "mastranto, ordeño y a paradero", "a frijol, a yuca sancochá, a topocho y a culantro e´monte"....

Más allá, desde el centro,  una nube retozona trajo la dulzura del Pasaje en la voz de Marisela añorando "el horizonte apureño abierto de par en par".

De pronto, vi las llanuras de Barinas y en ellas cabalgando entre los aguazales estaba Alberto Arvelo Torrealba viendo como "la madrugada se ahoga en los esteros del hato" y muy cerca de él cabalgaba también Orlando Araujo que respiraba la sabana y le decía a su paisano " Si pudiera contarte un potrero, te contaría el cuento más bello de mi vida."

Y en ese paisaje hermoso y húmedo pasó volando al raso una garza morena que llevaba en sus alas la inspiración de Víctor Vera Morales, que  recorría el Llano para comprobar que "no hay tierra mas hermosa, que el Llano de Juan Parao".

Y el sueño me llevó de nuevo a Apure, a su río majestuoso donde otrora, el manatí vivía en su paraíso y los valentones hacían sus acrobacias sobre el agua. Y avisté una canoa donde iba de patrón Daniel Mendoza, que tomaba notas para escribirlas posteriormente en su libro El Llanero:
"Cuando el Orinoco empieza a bajar a fines del mes de agosto, el Apure desagua también y cesan las inundaciones y sólo quedan navegables los esteros, las ciénagas, los caños; que en el transcurso del verano disminuyen gradualmente sus caudales, o lo que es lo mismo, a medida que se evaporan por los calores del sol.".

Después, con el corazón agradecido de haber vuelto por un momento a mi patria, escribo estas líneas y les invito a ofrecer un recuerdo a estos hombres maravillosos que dejaron su huella en la tierra llana y que llegaron o se fueron en  el mes de septiembre:


Arpa que me rinde el sueño!
 

 
Amado Lovera: 
A  75 años de su nacimiento y 3 años de su muerte.
09/09/1941 a 03/09/2013Indio Ignacio Figueredo, a 21 años de su muerte (03/09/95)



Copla y Pasaje


Angel Custodio Loyola,
a  90  años de su nacimiento y
31 años de su muerte ( 04/09/1926 a 24/09/1985).

Marisela , a 91 años de su nacimiento (04/09/1925)




 Poesía y Letras
 
 

Alberto Arvelo Torrealba,  a 111 años de su nacimiento.
Orlando Araujo, a 29 años de su muerte
Víctor Vera Morales, a 6 años de su muerte
Daniel Mendoza, a 146 años de su muerte









22 de junio de 2016

El agua de Junio y los Garceros

Una de las cosas mas hermosas del Llano durante los meses de lluvia y especialmente en Junio, son las aves y los garceros. En los cursos de agua, esteros y lagunas podemos ver muchas especies compartiendo el espacio.  Cotúas, garzas de colores gabanes  inician su proceso de reproducción. Las aguas les proveen abundante alimento y en cierto modo las protegen  de los depredadores.

Ver un atardecer en el Llano cerca de un garcero, es una de las experiencias mas impresionantes y sin duda "divinas" que podemos experimentar. Es como comprobar la existencia de Dios porque lo ves en los rayos del sol ocultándose y en los impresionantes arreboles que van cambiando de intensidad y color sobre el horizonte infinito,  lo ves en el cielo que se oscurece con el vuelo de estas aves que se dirigen en perfecta formación hacia su refugio nocturno: las rojas, las blancas, las negras...... y una vez que llegan al árbol que las acogerá en la noche buscan la mejor rama, se acicalan las plumas, levantan vuelo de nuevo ante cualquier ruido y vuelven a posarse. Todas piando a la vez. Levantar los ojos y ver por ejemplo, un sin número de corocoras volando sobre tu cabeza es algo muy impresionante. 

El poeta Jorge Guerrero expresa a la perfección el sentimiento que producen estas visiones y aunque se refiere a cualquier atardecer llanero y no específicamente a uno de Junio, es muy ilustrativo para esta entrada.

"Las aves surcan el cielo mientras que hacen un derroche, de colorido en su vuelo porque ya viene la noche. Ya el sol se va zambullendo sobre la cresta del monte y el arrebol va extendiendo su magia en el horizonte y yo inspirado me plazco mientras canto al pasitrote con la música del casco del rucio en el gamelote" 


Otros versos relacionados con los garceros, estan presentes en la canción del mismo nombre de Germán Fleitas Beroes:

"De lo que estoy recordando el alma se me conmueve, las garzas vienen llegando, con su vuelo triste y leve, los árboles van  quedando como cubiertos de nieve" Los Garceros, German Fleitas Beroes

Un poco al margen del tema principal de esta entrada queremos recordar que no siempre los garceros fueron lugares de paz y protección para las aves.  Ya desde 1884 el comercio de la pluma de garza, también llamado "oro blanco" producía muchísimo dinero pues era vendido a altísimos precios en Europa donde la moda exigía el uso de plumas en sombreros y otros atuendos. Y así como en su momento fueron las pieles de caimán o de las reses, la sed por el "oro blanco" desencadenó el casi exterminio de varias especies de garzas. Los hombres  entraban a los garceros con sacos,  unos simplemente iban recogiendo las  plumas provenientes de la muda natural (entre el mes de julio y el de noviembre) pero otros las mataban a tiros.


Pero volvamos al agua que Junio trae consigo y a la inspiración que la misma produce. Jorge Plaz dice en su almanaque llanero refiriendose a este mes:

¡Llegó el mes mojado! ¡Llegó Junio!
El mes de los juanes cachaperos;
El mes en que se sueltan las queseras
Debido a los grandes aguaceros


Con su mañana fría y lloviznosa,
Crecen más las aguas de los ríos,
Son aguas cristalinas y se esparcen
Por cañadas, esteros y bajíos



Caminos sabaneros que antes eran
Grandes y resecos tostadales,
Se están llenando de aguas inverneras
Y solo quedan secos medanales.



Noches de tempestad, de grandes truenos,
De brisas que azotan los maizales,
Grandes crecientes anuncian este año
Indefensos se hunden los pajonales



Junio es bello; pero ya el llanero
Esta demasiado ocupado:
Tiene que largar sus queseras
Y quedar atendiéndole al ganado



Sacando los ganados a lo seco
Puños de reses que quedan en aislamiento,
Sacarlos hacia los médanos altos
Atenderlos en caso de alimento



Vienen las garzas, vienen los gallitos
En el silencio de la noche se oyen cantar
En el aire cuando van de paso
Alegre y lindo tuturear



Y mientras tanto..... 

Llueve,llueve, llueve! Hace días que no sucede otra cosa. Ya los llaneros que estaban fuera de sus casas han regresado a ellas, porque los caños y los rios se desbordaron por las sabanas y pronto no habrá caminos transitables. ¡Ni necesidad de recorrerlos! Ya es tiempo de tapara, mascada y chinchorro, y con estas tres cosas bajo el techo de palma, el llanero se siente feliz, mientras afuera se van desgajando las nubes en un llover obstinado y copioso. Doña Bárbara, don Rómulo Gallegos
 
Pero el llanero ve encanto e inspiración  en cualquier época del año, no importa si el calcinante sol veranero resquebraja la tierra o si el agua lo aísla obligandolo a llevar su ganado a tierras altas, porque en todas las épocas, el llanero disfruta su tierra: 

Las alas del viento, mi vida, sacuden las sombras; arrecia la lluvia nocturna, se escucha tronar; se mueven las flores, callados se mecen los nidos; se van las estrellas en fuga del viejo palmar; florecen de nuevo en las aves los trinos dormidos, la sabana tiene destellos de mar; aromas de flores van cruzando los caminos, noche de oscuro destino, tempestad en el palmar. Germán Fleitas Beroes

Y Sánchez Olivo (1984) escribe: “al entrar las aguas en Apure, o sea al arreciar el invierno, ya en el mes de junio, el llanero cambiaba el caballo por la canoa; sus viajes eran embarcados por todas partes. No habían más vías que los ríos, los caños y las aguas de las sabanas anegadas”. Se capturaba la res “embarcado”, reses de rochela, que al salir a comer a la sabana limpia, el llanero le entraba en canoa por el monte y la enlazaba, a veces espantando caimanes.





En junio llueve por toda Venezuela, por lo que comúnmente se le conoce como el "mes del invierno" o "de la entrada de las aguas". Muchas especies de peces aprovechan para desovar y cuando  las aguas vuelvan a sus cursos originales, la misma corriente llevará los alevines a las corrientes principales para continuar su ciclo de vida. 

Pero así como en junio el agua trae vida, también trae muerte, pues el Llano es así, bravío, intenso, poderoso, extremo.... es un constante "resistir y florecer" como dijo el poeta Humberto Febres en su obra "En Negra Orilla del Mundo" y como refleja De Armas Chitty en su poema denominado Junio:



Río lento, impasible, tierra en fuga
Caneyes como garzas entre el fango,
Caobos con el herido torso al aire,
Roble en cruz, apamate de rodillas
Creciente: llama en pié, ubre ardida del cielo

Yo he mirado los ríos combatiendo los montes
Yo he visto el agua con la selva al hombro cortando el llano
Yo he visto los conucos navegando,
El niño triste, el rancho a la deriva
He visto como sudan por días las nubes y las selvas
Rebaños con los ojos cosidos por el miedo
Y barrancos sombríos que se hunden agrietando la noche
Y el médano en marcha y el turbión amarillo
Empujando samanes y algarrobos como negros cadáveres.
Gesta del día, caos al galope, cólera de la nube
El hombre aquí, tallado en horizontes
Raíz de soledad, hoja y color, página herida
Centra su meridiano y en sus puños los caminos del fuego.

Y el gran poeta Alberto Arvelo Torrealba, en su inolvidable poema de Florentino y el Diablo, también pinta un invierno llanero:




No lejos asoma el río
Pecho de sabana sucia
Inmóviles carameras
Pávidos brazos desnudan
Escombro de minas lóbregas
El trueno arrastra y derrumba
Mas allá coros errantes
Ventarrón de negra furia
Y mientras se duerme al son
En las cuerdas vagabundas
El rayo a la palma sola
Le tira señeras puntas.

Junio es entonces, la puerta a  la otra cara del Llano, la cara violenta y a la vez melancólica, la época en que miríadas de mosquitos atormentan los cuerpos de la gente que arrebujada en sus chinchorros resisten estóicamente el "ataque" vespertino y nocturno. La época en que algunas familias se quedan aisladas en sus casas porque la inundación no les permite salir y muchas veces muere el ganado si no se le saca a tiempo de las zonas inundables. Pero todo esto  solo representa una incomodidad pasajera, es así, es el ciclo de la vida y el llanero está preparado no solo para hacerle frente, sino  para adaptar su vida y disfrutar lo que cada temporada trae consigo.