....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos
San Rafael de Atamaica fue fundado originalmente en un sitio cercano al actual poblado llamado Los Médanos. Allí se levantó la iglesia y seis años después fue trasladado al sitio actual.
"En 1780 visitó San Rafael el célebre obispo Mariano Martí, quien recorrió en visita pastoral la mayor parte de las poblaciones de la naciente Venezuela, consagrando templos, revisando libros de los ya establecidos y dictando ordenanzas. El obispo, en conocimiento de que en el sitio de Los Médanos y en el lugar donde había estado la iglesia se hallaban enterrados los cadáveres de algunos fieles cristianos, ordenó cercar dicho terreno y elevar una cruz en el centro, prohibiendo destinar el sitio referido por persona ni autoridad a ningún uso, significando que, “quien infringiera la citada disposición caía en pena de excomunión mayor”. El punto donde estuvo la antigua población de San Rafael de Atamaica, es el conocido hoy con el nombre de La Misión."
El pueblo mostró apego a las causas políticas pre-independentistas, lo cual se evidencia en los siguientes pasajes:
"En 1811, el canónigo chileno José Cortés Madariaga, a su regreso de Cundinamarca (en donde había propuesto un tratado de amistad, alianza y unión federativa en nombre del gobierno de Caracas en defensa del usurpador Monteverde y la estabilidad venezolana), fue recibido en San Rafael de Atamaica por una partida de hombres armados de garrotes que por poco lo lincha.
"En 1818 y principios de 1819 fue San Rafael de Atamaica el centro obligado de la numerosa emigración constituida por muchas familias que al amparo de las fuerzas de Páez se salvaron se ser víctimas de la crueldad española, éxodo que según las circunstancias de la guerra y los peligros que los amenazaban, se trasladaba al médano de Araguayuna o a los congriales de Cunaviche."
"En diciembre de 1818 nació en San Rafael de Atamaica, María del Rosario, hija legítima de José Antonio Páez y Dominga Ortiz, y fue bautizada en la misma población el 25 de enero de 1819."
"Por allí pasó Bolívar ese mismo año cuando salió de San Juan de Payara para Guayana a la instalación del Congreso de Angostura. Cuentan que fueron gratos los días pasados por los emigrantes en la referida población en aquellos días azarosos, hasta que tuvieron que abandonarla precipitadamente y trasladarse a los congriales de Cunaviche en ese mismo mes en que estando Páez en la ciudad de San Fernando se presentó Morillo con un numeroso ejército y tuvo que retirarse “el centauro” después de acordar con los vecinos incendiar aquella capital, significándole así al jefe español, quien se aventuró por estas llanuras, que el patriota pueblo apureño estaba dispuesto a convertirse en ruinas antes que someterse a la tiranía hispana. Morillo persiguió a Páez hasta el paso de Caujaral donde después de dos días de un nutrido tiroteo se retiro a Achaguas".
Tomado de Leyendas del Apure Legendario, Francisco Castillo Serrano
La luna de abril inundaba de claror la sabana, las ribazones de coporos borboteaban en el majestuoso padre río, la playa repleta de tortugas simulaba cuentas de un rosario silencioso en oración al Dios grande de las aguas, nubes de garzas y corocoras pincelaban el cielo azul, infinito y prístino, jugueteando con los rayos del amanecer, embelleciendo la sabana en su esplendor.
La brisa fresca de la mañana acariciaba el tostado rostro de Apur quien sobre la barranca del padre ünibe, río, dominaba la llanura perdida en el horizonte. Desde lejos la imagen del guerrero deslumbraba por entre los rayos del sol naciente, mientras el canto de alcaravanes quebrantaban la melodía silenciosa de aquella inmensa soledad. Guayuco de lienzo resinoso, una manta terciada hecha de palma de moriche teñido con savia de paraguatán, cubrían el hermoso cuerpo otomaco de Apur, rojizo, por la unción ritual del onoto, y rigurosamente adornado con dientes de caimán, conchas, caracoles, huesecillos de mono, semillas, esqueletos de coleópteros y “la quiripa”, multitud de cuentas cruzadas a medio lado.
El estoico Apur lucía imponente sobre la torrentera, pensativo, melancólico, perdida la mirada, mientras un corro de canoas surcaban las aguas terrosas tras el huidizo valentón, fácil presa para el arpón y la flecha.
El espíritu del agua, de las cosas, de los animales, de las plantas, de las piedras, de los bosques, de ánimas benéficas, transmutaron como en la evolución mitológica en Dioses maléficos y vinieron con la noche hace muchas lunas. Kerre, la luna de su culto divino les mostraba en sus movimientos la regulación del tiempo, las bases de su cronología, y su legendario origen indígena en las pléyades y demás constelaciones siderales.
En el último culto a la madre luna, Apur y sus hermanos achaguas, cuibas, taparitas, guahibos, chiricoas, guamos , sálivas, yaruros y otomacos, tomaron arrebatadamente sus armas, corrieron y gritaron sin compás, aporrearon sus flechas contra los arcos en señal de indignación, rogaron y pidieron a la madre luna que no muriera; y por más súplicas, por mas llanto ella iba menguando, decreciendo sensiblemente sin darse por entendida, huyeron a sus chozas , lloraron la enfermedad de luna; las mujeres ofrecieron clamores y cantos, para que luna se alentara y no feneciera. Conjuros, dádivas, alhajas, cuentas de azabache y vidrio, collares y preseas; ruegos y mas ruegos, y como hechizada, la luna se conduele y va recobrando su luz mientras prosiguen las plegarias, quedando entonces entera y clara, y agradecido Apur celebró con sus hermanos cuya voz poderosa enterneció y movió a luna a volver sobre sí y no morirse.
En el último culto, turbonadas, truenos y centellas visitaron el erial de Apur, la madre luna se ocultó tras la bruma por siete soles, siete días tenebrosos que impedían ver su luz, Apur armado de arco y flechas lanzó retos a erre, el sol, por la libertad de su madre kerre , la luna, las mujeres arrojaban a la luna brazaletes para invitarla a volver de su eclipse, vertiendo lágrimas infinitas a fin de enternecerla, APur lanzaba cuchilladas al aire en ademán de rasgar el velo de la luna, cavó la iba, tierra, y extrajo las semillas que sería desafortunadas y no germinarían sin la presencia de la madre; turbó el sueño de los niños para que no les saliesen paños lunares en el rostro, porque la opacidad de la luna consiste en un derrame de sangre. Apur siguió desconsolado por la muerte de su madre luna, tomó el arco y su carjac y corrió desesperado hacia las altas montañas guiado por el oripopo y el viento fresco de la sierra, subió la empinada cresta e imploró a la madre luna, retornara a su llano, a su vida; luna no escuchó el lamento y Apur gritó desesperado sobre los riscos de los páramos y lloró desconsolado con dolor lacerante; lágrimas copiosas rodaron por su rostro fluyendo entre las rocas de la hermana tierra; aún solloza Apur y su llanto alimenta el torrente de los chamas, los torbes, uribante y caparo, que inundan la sabana con su pena, portadora de muerte y soledad, y cuando la hermosa kerre, luna, para calmar la aflicción de su hijo, muestra su hermoso rostro en algunas noches de invierno, Apur, convertido en espejo de sabana inundada refleja su claridad indicando a su pueblo el retorno de la madre esquiva y eterna.
Como complemento de la entrada anterior, donde hemos resumido parte del desarrollo del Joropo en Caracas, les colocamos audios de algunos de los joropos caraqueños que se hicieron famosos. Hubiésemos querido ofrecerles todos o casi todos los que fueron mencionados en la entrada anterior, pero no pudimos encontrarlos.
Ha transcurrido algún tiempo desde nuestras últimas entradas relacionadas con El Joropo, donde hemos querido hacer un recuento de su historia y evolución, pasándonos por su acogida y desarrollo en las distintas regiones del país.
El joropo, ritmo nacional por excelencia, es muy antiguo. En Caracas, ya existía desde 1749. En los llanos, se desarrolló un tipo de joropo predominante sobre los otros joropos del resto del país y el mismo se cataloga como la principal y más conocida expresión de folclore nacional.
Hoy retomaremos el tema, con un breve resúmen de lo investigado hasta el momento, para lo cual tomaremos fragmentos de un artículo de José Martínez Terrero:
“el joropo se canta y se danza de una manera especial en los Llanos. Es alli donde se desarrolla y ahonda para interpretar los sentimientos del llanero.
Allí, donde la voz se alarga camino del infinito sobre las reses fecundas. Donde la voz se desborda del corazón exuberante del llanero, abierto como su paisaje.
Allí, junto al conuco, que al caer de la tarde se estremece con los sonidos del arpa majestuosa y mágica, con el murmullo del cuatro y el cascabeleo de las maracas.
Pero el joropo no nace en los llanos. Tampoco nace precisamente en Caracas, como tantas canciones que de la capital se extendieron en la voz de viajantes y aventureros hasta Margarita, El Callao y los goajiros civilizados.
Ya de antiguo se encuentran joropos en todo el territorio nacional, hasta en Colombia. Más tarde se llama también joropo a la letra que cantan los fiesteros. Por fin, el nombre de joropo se aplica a la música propiamente. Pero esta no tiene una estructura musical clara. Sus caracteres melódicos y rítmicos continúan siendo algo
orgánicamente indefinido.
El joropo tiene cierta analogía con el golpe, el corrido, el pasaje y el galerón, tanto que muchos los confunden.
A pesar de su imprecisión, los músicos cultos de la Caracas de ayer componían ritmos musicales que querían parecerse al joropo y que hacían también vibrar de contento cuatros y corazones al son de su zapateo. Y comenzaron a componerlos para instrumentos de orquesta.
¿Quienes son estos amantes del joropo que tanto influyeron en su culturizaci6n y divulgación? ¿Cuáles fueron sus vidas? ¿Qué joropos escribieron?
Ya desde los días de la Independencia el joropo se oía en las calles de Caracas. La música y el patriotismo se encarnaron entonces en Lino Gallardo, de quien se dice que compuso no solo la parte musical de nuestro Himno Nacional, sino también el joropo "La Perica". Amigo personal de Bolívar, formó parte de la Junta Patriótica, luchó acérrimamente por la independencia de Venezuela y murió en 1837.
He aquí como lo describe D. Ramón de la Plaza: "Buen profesor de canto, violoncelo y contrabajo. Compositor ingenuo y de gracia ligera, escribió algunas canciones patrióticas. Fue además director de la primera Compañía Lirico-Española que vino a Caracas. La música de Gallardo descuella por la originalidad, la gracia y cierto sabor local, que trasciende en todas sus composiciones." Sin duda, é1 es una de las figuras que descuellan en la historia de nuestra música. Compuso además un Himno a Bolívar. Por desgracia, casi todas las demás obras musicales se perdieron.
La autenticidad de Lino Gallardo como autor de la música del "Gloria al Bravo Pueblo", es discutida ampliamente. Reyna Rivas de Barrios y Luis Felipe Ramón y Rivera quieren encontrar antecedentes temáticos en la canción popular infantil "Duermete" y en los versos de Doñana. Otros atribuyen la música al caraqueño compositor de boga Juan José Landaeta, fusilado en Cumaná por Boves en 1814.
Su autenticidad como autor del joropo "La Perica" tambien se ha discutido recientemente. Se quieren ver antecedentes musicales en cierta melodía de un compositor italiano. Ciertamente el primer joropo caraqueño y venezolano en popularidad es el que muchos han llamado "Himno Popular de Venezuela", el "Alma Llanera".
Este "Segundo HimnoNacional" no podría menos de escribirse que en el ritmo venezolano por antonomasia, el joropo.
"Es el más brillante joropo venezolano y el que mejor retrata el alma típica de nuestro pueblo por su vertiginosa cadencia, por su ritmo bravío y ágil, por su explosión regocijada y vehemente que como un cascabeleo comunica intensa alegria, al espíritu..." (Alberto A. Sanchez).
Ciertamente todo venezolano ama, llora, canta y suena... con "Alma Llanera".
Es también la canción que más fama dio a su autor. Pedro Elías Gutierrez no nace en los Llanos, sino en La Guaira, el 14 de marzo de 1870. Como tantos artistas venezolanos, Pedro E. Gutierrez es un autodidacta que llega a dominar todos los instrumentos de orquesta. Se le llegó a llamar "El primer contrabajista de Sud-America".
A los 19 años obtiene su primer premio musical: el Busto del Libertador y la Medalla de Instrucción Publica; y a los 29 anos su "Ave Maria" le consigue por concurso el Laurel 11 de Oro.
El Alma Llanera fue creada para una de aquellas zarzuelas de género chico que tanto gustaban a la Caracas de su juventud. Director de varias bandas, se dedica especialmente a la Banda Marcial, que dirige durante la primera mitad del siglo. Los premios y medallas, aun extranjeros, se acumulan sobre él. Y siempre dedicado a la música, muere en Macuto el 31 de mayo de 1954. Hay otro joropo de Pedro E. Gutierrez que ha quedado también en la música popular venezolana y que siguió una trayectoria nunca soñada por el autor. Se trata de "La Ruperta".
Según informaciones de la misma viuda del ilustre compositor, señora Lama A. de Gutiérrez, la música de este gracioso joropo fue compuesto para una letra de corte romántico titulado "Las Madreselvas". En su estreno, esta canción fue dedicada a Dona Zoila de Castro, esposa del Presidente Cipriano Castro. Más tarde alguien le cambia la letra y así ha quedado popularizado en toda Venezuela. Otros joropos de P. E. Gutierrez son "El Lanudo", "Malicia Llanera" y "El Mango".
Otro gran músico caraqueño es Francisco de Paula Aguirre, autor del famoso vals-canción "Dama Antañona". Profesor de piano y violín, dirige también orquestas y bandas. Hacia 1937 es nombrado subdirector de la Banda Presidencial. Y en el aire fresco y crepuscular del jueves 27 de julio de 1939 le sorprende la muerte mientras dirige la cotidiana retreta en la Plaza de la Pastora. Había nacido en Caracas el 20 de octubre de 1875. Tiene dos joropos famosos: "Llanero de llano adentro" y, sobre todo, el excepcional "Amalia", canto a la bandera venezolana con letra del conocido "Leo" (Leoncio Martínez). “
Otros importantes músicos caraqueños compusieron joropos importantes. Entre ellos podemos destacar a Vicente Emilio Sojo con "Mónica Pérez" y “el Niño Malcriao”, Carlos Bonnet, con "Querellas de un Pampero", "Refranero" y el famosísimo "Quitapesares"; Alberto Muñoz con "La Guachafita", José Reyna con "El Joropero" y "Por el Camino".
Más recientemente destacó Lorenzo Herrera padre quien incursionó en varios ritmos, pero que hizo un aporte importante al joropo con distintos temas entre los que destacaron "Josefina" y "La Música Nacional".
Curiosidades
Llamó nuestra atención la historia de "Mi Ruperta" o "Las Madreselvas", esta última considerada con frecuencia de origen peruano o chileno. Investigando un poco al respecto, encontramos muchas opiniones que concuerdan con la siguiente versión de los hechos:
“Para 1901, es Pedro Elías Gutiérrez un compositor reconocido, quien tiene la responsabilidad de ser director de la Banda Marcial de Caracas. De vez en cuando, utilizaba sus dotes de compositor para adular al presidente de turno, en este caso, Cipriano Castro. Era la época del exacerbado romanticismo victoriano, muy de moda. El maestro Gutiérrez, aprovecha la oportunidad de componer una pieza con la que matara dos pájaros de un solo tiro. Le declara su amor a la bella Mercedes Alfonso y a su vez, se la dedicaría a la esposa del general, Dona Zoila de Castro. La pieza la llamó “las madreselvas”:
En estas soledades que me recuerdan, que me recuerdan
Los tristes juramentos que oí de ella, que oí de ella
Cubrirán mi sepulcro las madreselvas, las madreselvas
Que me dieron coronas para sus sienes.
Cuando la muerte ponga fin a mi dolor
Y con ella en la tumba helada sueñe
Allí vendrán a gemir, sombra y silencio
a buscar las palomas que me oyeron
por su ausencia sollozar…”.
“El compositor, docente, escritor y folklorista venezolano Luis Felipe Ramón y Rivera (San Cristóbal, estado Táchira, 23 de agosto de 1913 - Caracas, 22 de octubre de 1993) en su publicación; “El Paisaje en la Canción Popular Venezolana” al hablar sobre los Joropos, Tonadillas y Zarzuelas del siglo XVIII y XIX, señala; “Ahora entremos –para salir- del siglo pasado hasta comienzos del actual. Es la época fecunda de la canción galante. Esta canción, que empezó siendo expresión genuina de la pasión amorosa, o del amor al terruño, cayó en llantos cursis, por lo que la gente la tomó a chacota e hizo parodias de los más sensibles temas como el de “Las Madreselvas”, convertido en la endiablada parodia de “La Ruperta” (“En esta plaza López que me recuerda, que me recuerda……”)”.Tomado de el Anacrónico blogspot.
Al parecer la canción no logró el objetivo de enamorar a Mercedes y posteriormente “ Francisco Pacheco (quien sería el compositor de la pieza “El Cumaco de San Juan) tomó la pieza y le cambió la letra a manera de burla. También conspiraba contra Pedro Elías Gutiérrez un músico de su orquesta, Francisco Pacheco. El maestro Pedro Elías lo despidió y Pacheco se salvó del hambre gracias a una bondadosa cocinera, en cuyo honor perpetró con “Las Madreselvas” una parodia cuya letra apetitosa y nutritiva relegó al olvido los versos que no lograron conmover a la bella Merceditas Alfonzo."Tomado de Arturo rivero wordpress.
El hecho es que una pieza llena de poesía y sentimiento, se convirtió en una canción llena de humor que resultó un gran éxito en su momento. No siendo suficiente esta burla, la letra original pasó a considerarse de propiedad intelectual de otros compositores latinos.
Les ofrecemos las dos versiones para que saquen sus propias conclusiones. Para el caso de Las Madreselvas, la música original, fue totalmente modficada
LA RUPERTA
Letra: Francisco Pacheco
Música: Pedro Elías Gutiérrez
En esta plaza López que me recuerda, que me recuerda
Los días en que esperaba a mi Ruperta, a mi Ruperta
Era en aquellos días en que me traía, que me traía
Mis caldos en botella, papas cubiertas
Todas las noches la esperaba en aquel sitio
Me traía una perola bien repleta
Papita frita y frijol
Plátano asado y arroz
Me ponía la barriga como un mismo tamborón
El gusto de la sopa, de los rellenos y del asado
Las ruedas de cebolla, los macarrones y ese guisado
Vivía tan tranquilo, tan consentido y tan mimado
Que era dicha completa con mi Ruperta
Pero un cochero sinvergüenza y envidioso
Se llevó a mi Ruperta tan querida
Yo se lo juro, mamá
Que se la vuelvo a quitar
Porque yo sin mi Ruperta
No puedo un momento estar
LAS MADRESELVAS
ENTRADAS RELACIONADAS CON LA HISTORIA Y EVOLUCION DEL JOROPO
El chimó es una jalea de tabaco de color negro y textura lisa, suave y flexible, de consumo ancestral por nuestros indígenas y los de otros países de Sur América.
En Venezuela está ampliamente difundido con concentración en los estados andinos y llaneros, a pesar de la campaña existente sobre sus efectos nocivos para la salud.
El proceso de su elaboración es laborioso, pasa por varias etapas, y distintos niveles de cocción en diversas pailas: desde hervir suficientemente las hojas de tabaco para luego retirarlas con coladores, filtrar la mezcla varias veces, añadirle ciertos “aliños” y finalmente obtener el producto final.
Los ingredientes y aliños del Chimó dependen de la región donde se elabore, por ejemplo en el municipio Pedraza del Estado Barinas, se le agrega al tabaco, drago y babosa de guásimo, dejándolo hervir hora y media para colarlo y volver a cocinar hasta mermar y producirse la pasta espesa. En este sitio, para aliñarlo se le agrega lejía a la mezcla que se obtuvo, se continua batiendo hasta que tenga punto, y luego se envasa en unas cajetillas plásticas. En el municipio Bolívar del mismo estado, se prepara añadiendo melaza.
En algunos sitios se le dice al sitio donde se prepara este producto, trapiche de chimó
Un chimó muy especial, es el producido en Mérida, pues utilizan como ingrediente especial, la sal obtenida de la Laguna de Urao, que produce mayor salivación en el consumidor, lo cual es favorable, ya que el chimó que se va disolviendo con la saliva, debe escupirse. También le agregan harina de trigo.
La interesante historia del chimó andino puedes leerla en la web chimo.com.ve
El chimó es utilizado al igual que el tabaco en rama para mitigar el hambre, para evitar la sed y el cansancio durante las faenas y también para sentir energía. También es utilizado para alejar culebras, curar picadas de avispa y otros males.
Les adjuntamos un completísimo video que nos pasea por la historia indígena de este producto y nos muestra su preparación:
Pailas para procesar chimó
:Es una vasija usada para la elaboración del chimó. Se caracteriza por tener tres parrillas o
pailas. La primera sirve para cocinar la hoja de tabaco; la segunda, para mermar el agua y la tercera para procesar lo que se llama nestú —zumo de la hoja de tabaco—. El consumo
del chimó es una tradición heredada de los indígenas asentados en la región andina, es una práctica ancestral que se mantiene en la actualidad.
Así titula Manuel Abrizzo, su artículo publicado en Apure Adentro, al referirse a uno de los hijos ilustres de San Rafael de Atamaica: Manuel Luna, nacido en la jurisdicción de Cunaviche en 1925 y compositor entre otras 198 piezas musicales, de Sentimiento Apureño, ícono de los pasajes llaneros.
Lo describe como un hombre sencillo y fuerte. Para el momento de la entrevista, contaba con 80 años y vivía en un rancho de cinc a la entrada del pueblo
“Mi padre se llamaba Francisco Trejo y mi mamá, Juana Rita Luna, Eran gente humilde, llaneros criadores de cochinos y ganado. Vivían ahí en las Guiquitas, terreno de La Candelaria. Yo nací en Guaiquitas. Me crió una abuelita llamada Estanislá García, y mi abuelito, Miguel Luna.
Me levanté ahí becerreando, andando a caballo, ayudando al trabajo desde pequeño, aquí la cosa es meneá. Nos despertábamos a las tres de la mañana. Yo era puertero, encargado de sacar el becerro para ordeñar la vaca. Después que crecí nos fuimos para el centro. De allá regresé, tenía 14 años, y comencé a trabajar de nuevo en La Candelaria, en el Paso Arauca, donde está el puente."
Don Manuel Luna asegura que "La Candelaria, con miles y miles de reses y bestias, se acabó cuando mataron al araguato del troncón, un mono encantado que vivía en un matapalo, en un troncón (la gente decía que era el propio diablo). Un dia, un hombre llamado Urpiano Brando, de esos que inyectaban ganado, cogió una bala, la mordió en cruz, le metió un balazo en la frente y lo mató.
De ahí pa´lante se terminó el Hato La Candelaria. El ganado no duró, se fue la bestia. Eso eran cantidades de bestias, demasiadas bestias.Usted iba con el ganado en una travesía hacia Cunaviche, y eso se iba abriendo adelante, y atrás se iba cerrando, así había ganado y bestias”
Cuenta que su padrino le regaló un arpa y a los 15 dias, solo de ver tocar a los músicos, estaba tocando el primer baile.
Su primera composicion fue “Los Maizales”y grabó 180 canciones y 30 quedaron inéditas.
Sentimiento Apureño, su pieza mas conocida, se llamó originalmente “Los maizalitos” y la tocaba en tono menor. Francisco Montoya la llevó a Caracas, donde Valentín Carucí y Pedro Emilio Sánchez le pusieron letra.
Omar Moreno grabó casi todas sus composiciones y Otilio Galíndez grabó "Puerto Miranda", otra de sus famosas canciones.
Manuel Luna fue el arpista durante 7 años de Angel Custodio Loyola, hasta que su esposa Emma le puso un ultimatum pues pasaba demasiado tiempo en Caracas. “O Loyola o yo”, fueron al parecer sus palabras.
“Yo trabajo de todo. Durante el dia atiendo a los animales, jalo machete, siembro maíz, atiendo los cochinos. Lo que no hago ahora es montar a caballo. Yo he cogido tantas caidas que me da miedo hasta montar en burro. De la vida no me puedo quejar, he pasado trabajo, pero el que no pasa trabajo no sabe nada de la vida.”, dice.
PUERTO MIRANDA
Interpreta: Eneas Perdomo
Llegando a Puerto Miranda
encontré el consuelo mío
muchachas tierras y arpa
con la majestad del rio
Vi volar la garza blanca
junto con garzon pionío
salio la garza morena
con el pescuezo tendío
Volando hacia Matiyure
con despacio y sin desvío
arriba la garza blanca
volando en el medio él río
Quien te ve Puerto Miranda
te admira por tu belleza
por tus lindas corocoras
y esas garzas paletas
que se paran en tus playas
tan bonitas y extensas
del brazo de Apure
también de la Portuguesa los que le caen a tu rio en esa anchura inmensa
en donde llegan los barcos sonando las chapaletas
Fuentes Consultadas: Apure Adentro, Min Planificacion y Desarrollo
“Usted se para en época de invierno frente a la iglesia, al lado de la Plaza Bolívar; y desde allí puede ver que las aguas del río Atamaica son mas altas que el pueblo. ¿Por qué no se anega? No sé. Por eso digo que es misterioso” Manuel Luna
Cuentan que en el Hato Cañafístola, cerca del pueblo,se entrevistaron por primera vez Simón Bolívar y José Antonio Páez, el 30 de enero de 1818. En ese encuentro Páez reconoció´el liderazgo de Simón Bolívar y se le subordinó.
El nombre del pueblo, según la tradición popular, se debe a una doncella indígena y a que en ese sitio se encontró una imagen tallada de San Rafael:
“La imagen, una talla de San Rafael, fue rescatada por un joven español que estaba enamorado de Atamaica, la hija del cacique otomaco”. Al ser expulsado el español por el cacique, Atamaica rompió a llorar y sus lágrimas formaron la laguna. El padre finalmente mandó a buscar al español quien se casó con la princesa.
En la iglesia del pueblo está la talla de San Rafael , la virgen del Carmen y la Divina Pastora. Ésta última traída por familias larenses que se residenciaron en el pueblo en el siglo XIX.
San Rafael de Atamaica está situado a un poco más de una hora de la capital apureña, por la vía de San Juan de Payara.
No hay un criterio unificado sobre la fundación del pueblo. Dicen que fue fundado en 1768 por Fray Domingo de Campillos, pero también dicen que fue en 1764 por Fray Francisco de Montalbán.
Según la memoria presentada por José Cornelio Muñoz en 1831 ante la Secretaría del Interior y Justicia: “S. Rafael de Atamaica, tiene 300 indígenas que residen en el mismo pueblo, subordinados a su corregidor ciudadano Victorio Pérez: tiene regulares conucos en la costa del río Atamayca: poseen un poco el castellano y carecen de toda civilización e instrucción. Su trage (sic) es antiguo: su carácter en un todo igual a los indígenas de S. Juan de Payara con quienes tienen sus relaciones de amistad; carecen de misionero "
Entre los artistas nacidos en este suelo están César Bermúdez, Manuel Luna, Nelson Morales, Ángel Bolívar y Ramón Castillo.
A San Rafael o "Rafal" es tambien se le conoce como el santo de los pescadores y contamos con un recio golpe llanero con su nombre:
San Rafael Arcángel: Pública talla en madera policromada, de cuerpo entero, que representa a San Rafael Arcángel, santo patrono de San Rafael de Atamaica, de mediano formato, confeccionado ensamblando varios bloques de madera y se sujeta por engranajes macho y hembra, se puede observar en las manos y las alas. El rostro está de frente, ojos de vidrio, cabello oscuro y largo, suelto hasta los hombros, lleva corona dorada. Viste traje de color verde y rojo, alas de color celeste, en su mano derecha lleva un pez y un anzuelo ambos de metal y en la izquierda un báculo de madera. Ubicada en el lado derecho de la nave central. De fabricación española, fue traída a San Fernando desde Colombia en calidad de préstamo y aún continúa en el pueblo, para satisfacción de los feligreses. La comunidad asegura que esta imagen milagrosa data de la época colonial, siendo la más antigua de la región
ATAMAICA (Plumeria alba)
Esta planta perteneciente a la familia Apocynaceae es cultivada como ornamental y en el bajo llano se le conoce también como Atapaimo.
Les ofrecemos dos contrapunteos, con letras muy interesantes. En ellos, no hay un reto marcado sino amistoso, donde ambos copleros, demuestran su "facultad" respondiendo a su contrincante con versos cargados de conocimiento de la vida llanera. Ambos con rimas asonantadas en los versos pares, pero con diferente terminación: la "o" para el primero y la "a "para el segundo.
Llama también la atención que en el primero no se repiten versos para acompasarlos con la música y en el segundo, se repite el primero y luego el segundo verso en cada estrofa.
ANDO BUSCANDO UN COPLERO
Amigo lo ando buscando
Me han dicho que es buen coplero
Quiero ver la facultad
Que usted tiene para serlo
Si es que es hijo del Apure
Tierra de hombres caballeros
Que nacen en pleno llano
Domando potros cerreros.
Si me busca me encontró
Mi estimado compañero
Yo le voy a demostrar
Lo que abarca mi cerebro
Lo que el llano me enseñó
Cuando yo fui becerrero
Le juro que soy mas puro
Que tapara de ajicero
Pura es la soledad
Que no tiene compañero
La extensidad del Arauca
La sabana y los garceros
Las coplas que largó un día
El catire parrandero
Cuando el Dios de las tinieblas
Quizo ganarle terreno
Siga largando su copla
Llegamos a donde quiero
Al pie del contrapunteo
Recio como el aguacero
Que se convierte en tormenta
Con relámpagos y truenos
En la inmensa oscuridad
De una noche sin luceros
Ya veo que tiene recursos
Cantor de pecho ligero
Pero lástima que vas
A vagar por los infiernos
Yo no me transo con nadie
En esto soy muy sincero
Y aquel que cante conmigo
Se queda mascando el freno
A mí no me asustan gritos
Ni voces de pendenciero
Cuando un coplero me apura
Es que estoy más sereno
Y le demuestro que yo
Soy el que todo lo puedo
Curtido de sol y llano
Se cobija con lo ajeno
No estoy pidiendo opinión
Ni dándolas mucho menos
Si se trata de llanura
Muy adentro yo la llevo
La defiendo a cada instante
Que en un verso la recuerdo
Porque fue quien me enseñó
A cantar como yo quiero
Yo soy como los espantos
Hago erizar hasta el cuero
Soy como la noche oscura
Que no ha conocido el miedo
Cuando yo pego un tañío
Se arrinconan los copleros
Por eso soy conocido
En todo el cajón llanero
El que se alaba a si mismo
Siempre está como embustero
Hay algo que yo le digo
Que es muy cierto y verdadero
Por ahí siempre se consiguen
Cientos de malos copleros
Que lo que hacen es matar
Una cosa que no es de ellos
Yo sostengo lo que digo
y firmemente se lo pruebo
no me copio de ninguno
ni le pido al compañero
porque de niño yo soy
dueño del canto altanero
caminante solitario
sin rumbo y sin caminero
CUANDO UN COPLERO RESPONDE
Vengo echando travesía Con aire de la mañana
veré si encuentro un coplero
Que en un verso me explicara
Si es que permite que yo
Varias preguntas le haga
Que me conteste enseguida
Sin embuste y faramalla
Par aeso aquí estoy yo Gallo que muere en la raya
Tratándose de pregunta
Y un coplero que las haga
Yo le contesto al momento
Sin tener ninguna falla
Que yo de buenos versos
Tengo llena mi atarraya
Si eres recio en el cantar Contestame sin pensarla
Dónde nace el río Apure
Y adónde lleva sus aguas
Cuales son las travesías
Que hace antes de dejarlas
Para luego descansar
Como el marino en la playa
Yo soy bueno en geografía Desde que estudié primaria
En la Unión del Uribante
Y del Sarare en tierra hermana
Es que nace el río Apure
Recorre tierras extrañas
Para ir al Orinoco
donde descansan sus aguas
Otra cosa compañero Que de usté quiero escucharla
Si su cerebro lo ayuda
Me la va a decir con calma
Cuales son los verdaderos
Estados de tierra llana
Donde viven los llaneros
Con sogas arrebiatadas
En el Guárico hay esteros En Barinas hay sabana
Pero Apure y sus llanuras
Es la madre soberana
Sus tierras no han visto cerro
Por todas partes son llanas
Y en el lugar mas lejano
El joropo es el que manda
Si se encuentra en condiciones De que sigamos la charla
Amigo digame usté
Por que se forman las playas
Remansos y remolinos
Que a lo que agarran ........
Avíseme usted contiempo
Si la memoria le falla
La arena que siempre arrastra En el invierno las aguas
Al quedarse en otro sitio
Se van formando las playas
Y al caerse lo barrancos
Las aguas arremansadas
Hacen nacer remolinos
De grandes cuencas ondeadas
Todavia no estoy conforme Vuelvame a dar la palabra
Para ver si la respuesta
De esta pregunta prepara
Diga usté que ser viviente
Muere cantando su fama
Para dejarle un mensaje
A la tierra que tanto ama
Sinceramente paisano A mí me sobran agallas
Pa contestar la primera
Hasta la última que haga
De cantar siempre revientan
Y se mueren las chicharras
Dejando hacia los caminos
Sus cuerpos sobre las ramas
Tu facultá reconozco Y quiero tu mano estrecharla
Para que quede en el llano
una cosa bien cimbrada
Coplero no es todo el mundo
Porque cante en la parranda
Tiene que tener primero
Recursos para que lo haga
En eso tiene razón Y vamos a dejar estampada
En nombre de dos amigos
Y recios cantores de fama
Este gran contrapunteo
Dedicado a tierra llana
Nos despedimos cantando
Las coplas de la sabana
El musiú José Faoro, de origen italiano, hombre trabajador y bondadoso, se estableció en el viejo San Fernando hasta su muerte ocurrida en 1972.
La caimana que crió desde pequeña y que fue la atracción local por más de 60 años, constituye parte del anecdotario sanfernardino del siglo XX
La caimana fue “adoptada” por José Faoro con tan solo 3 días de nacida.
Según la investigación efectuada por Manuel Abrizzo, y publicada en el libro APURE ADENTRO, a la caimana le pusieron como nombre “El Negro”, pensando que era macho, pero después, al comprobar que era hembra, se llamó “La Negra”.
La caimana dormía en el pecho de su dueño y andaba a su antojo por la casa.
En el patio de la casa, le construyeron un estanque con rampas para su disfrute y solaz.
Cuenta don Manuel Abrizzo:
“Don José Faoro, había nacido en Brescia, Italia en 1897. Se vino a Venezuela a la edad de 15 años y se radicó en Los Teques, donde conoció a un paisano apellidado Danello, quien lo lleva a San Fernando. Aquí montaron una joyería. Luego Faoro compró una casa en la calle 24 de Julio y allí instala su famosa joyería”.
Se casó con la apureña Ángela Filomena Estévez con quien, a pesar de no tener hijos propios, criaron doce. Al parecer, Don Faoro se dedicaba además a elaboración de medicinas naturales para tratar el cáncer, hongos, asma entre otros y se hizo famoso con un preparado llamado “Felisbesta”, recetado para el ganado. Igualmente realizaba actividades de comercio con plumas de garza y pieles de caimán.
Faoro era amante de la fauna.
Nos cuenta a su vez don Francisco Serrano Castillo en “El Último Violín”:
Imagen Manuel Abrizzo
“Entre aquellas curiosidades se contaban una grulla, que Faoro peinaba en su regazo al amanecer, para luego volar libre y elegante por el cielo de San Fernando; un casar de puerco espines, compañeros inseparables de sus diarias caminatas por la plazoleta Sucre; dos cunaguaros y un enorme tigre, fieras amaestradas a tal extremo que sus necesidades las cumplían en el sitio destinado a los humanos y, como creado por la fantasía, la no menos sorprendente domesticación de una caimana de unos cinco metros la cual llamaba El Negro. El animal comía en sus manos y muchos curiosos posaron tendidos sobre ella; por las noches abandonaba su estanque, dirigíase a la habitación de la pareja y descansaba su descomunal cabeza en el lecho donde yacían.
Recorría la estancia con mansedumbre, apostándose en el negocio para asombro del vecindario, exhibía algunos colmillos de oro que el orfebre implantó en sus fauces.”
El animal se convirtió en una atracción y era visitado por gente proveniente de otros destinos. Se comía diariamente tres kilos de pechuga o muslo de pollo, que podía sustituirse eventualmente por carne o pescado de mar, nunca de río. Cuentan que jamás la alimentaron con animales vivos.
Don Faoro murió en julio de 1972. Contó doña Ángela que cuando trajeron el ataúd con el cuerpo de Faoro y lo colocaron en el salón, Hernán Falcón, uno de los muchachos criados por la pareja, se fijó que la caimana se dirigía hacia ellos; por lo que colocaron el cajón en el piso. El animal dio entonces un salto y se montó sobre la urna, lo cual fue interpretado como una manifestación de dolor.
Muerto Faoro, la caimana pasó cuatro meses sin comer. El animal durante cuatro años no volvió a entrar en la habitación de la pareja.
La Negra, de 67 años, murió en 1992 y su cuerpo fue embalsamado con las fauces abiertas, colocado en un cajón de vidrio y ubicado a la entrada de la casa de la familia.
Para darle el toque pintoresco propio del llanero, colocamos a continuación unos versos informales del poeta Fleitas Beroes, dedicados a su sobrino.
Pablo, como estas en Guayabal
Y el tiempo se está pasando
Me buscas en San Fernando
Un joropo instrumental.
Compra el toro de El Moral
Y para botar mi pava
Si no encuentras una baba
Metida entre una macolla,
Me le robas a Montoya
El Caimán de Boca Brava.
DUDA.
Ese caimán bolas de oro
No debe ser tan jembrero,
Ya hubiera puesto un ñemero
la caimana de Faoro.
Y hablando de Francisco Montoya y de caimanes, aquí está "El Caimán de Boca Brava"
Fuentes Consultadas: Apure Adentro, Ministerio de Planificación y Desarrollo, con textos de Manuel Abrizzo y El ültimo violín de Francisco Serrano Castillo.
Los almidoncitos son un tipo de alimento que se hace como
complemento alimenticio para los niños.
Este producto se extrae
de distintas semillas como el almendrón y la chiga, o de
frutos como el merecure, o incluso a partir de tubérculos como
el changuango y la yuca. Pero el método de obtención de
este producto varía de acuerdo a la semilla o tubérculo que
se emplee, por ejemplo, de la semilla de chiga, que es un tipo
de fruto que crece en una vaina larga en los árboles del
mismo nombre, se pila la semilla, ello produce un jugo y la
pulpa, el jugo se cuela con agua hasta que pierda el sabor
amargo característico y lo que se obtiene es el almidón que
se deja reposar evaporándose el exceso de agua y solidificándose.
Luego se procede a pulverizarlo y se espolvorea en
agua caliente hasta lograr una textura gelatinosa que se complementa
con leche, azúcar y especias al gusto.
El almidón de la yuca es uno de los productos que
se obtiene del procesamiento de este tubérculo para la obtención
del casabe, por ejemplo. La yuca amarga empleada
para la elaboración del casabe se muele, luego se le saca el
yare y el almidón que se puede mezclar con azúcar o papelón
o batata hervida y en puré como complemento alimenticio
para niños. El almidón disuelto en agua sirve además para
compactar la harina de yuca cuando se hace la naiboa.
En el caso del merecure, producto cuyo origen está
asociado a las culturas indígenas, y tradicional en poblaciones
como Los Caños y en Cunaviche del municipio Pedro
Camejo, se obtiene el almidón de pelar el fruto hasta
obtener la pulpa, que se muele y cuela. Posteriormente se
coloca la masa con un poco de agua en un trapo de tela y
se guinda durante un día para dejarlo escurrir. Una vez seco
se forma una masa harinosa que se mezcla preferentemente
con leche y con lo que se obtiene un atol nutritivo,
generalmente empleado para la alimentación infantil. Para
estas comunidades la obtención y preparación del almidón
de la llamada pepa de merecure es una actividad diaria.
Con el fruto del changuango, que es una planta de
tallo largo y delgado, cuyo fruto es parecido a la papa común,
también se hace almidón para consumo infantil. La
fruta se pela hasta obtener la pulpa, la cual se muele hasta
que quede en forma de masa. Esta masa se cuela con agua
unas tres veces, para luego dejarla reposar hasta que se
compacte. La masa se deja en un cincho durante un día,
hasta que queda lista la harina para preparar el atol con leche.
El almidón de changuango es ideal en los desayunos
debido a la cantidad de calorías que aporta a la dieta.
El almidón sirve además para la preparación de
postres como los conocidos almidoncitos que se hacen con
clavos de olor, agua de azahar, dos cucharadas de canela
en polvo, ½ kg de almidón molido, ¼ kg de margarina, dos
huevos, 100 a 200 gr de azúcar y pulpa de mango. Primero
se amasan todos los ingredientes hasta formar una pasta
suave que debe estirarse con un rodillo sin dejarla muy delgada.
A continuación se corta en triángulos a los cuales se
les realiza pequeños cortes decorativos con un cuchillo, luego
se envuelve con ellos la pulpa del mango y se hornean
en platones engrasados a 300 ºC hasta que estén dorados.
Gofio:
Los gofios son dulces elaborados
a base de maíz seco que se preparan
tomando 2 kg de maíz seco,
tostados en un caldero hasta
tomar una coloración dorada,
se deja enfriar y luego se muele.
Una vez convertido en harina se
coloca una panela de papelón a
derretir en un poco de agua a
fuego moderado. Una vez disuelto
el papelón se le agrega
lentamente la harina de maíz, removiendo constantemente
hasta que la mezcla sea consistente. Posteriormente la masa
se extiende en una tabla o batea de madera enharinada y por
último se corta en cuadrados similares a las tabletas. El gofio
de maíz es valorado en la comunidad por ser una golosina
muy nutritiva, de la que se dice, proporciona fuerza y vitalidad
a quien lo consume.