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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

18 de mayo de 2010

Nadie me quita lo bailao

Que expresión tan cierta! No importa lo que ocurra o las restricciones que puedan imponerse a una persona: sus vivencias siempre se quedan con él. Este refrán se utiliza como una respuesta un tanto altanera a situaciones en las que un tercero quiere imponernos algo sobre asuntos, conductas o hechos que ya conocemos y  que no nos queda mas remedio que obedecer.
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