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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

3 de julio de 2010

El vadeo de los ríos, transportando ganado

Esta es otra de las faenas rudas del llanero, donde expone su vida en cada instante, al entrar en el territorio de los caimanes, tembladores y caribes, transportando el ganado para la venta……
“Se va a tirar al Arauca una Punta de Ganado y los jinetes ya están colocados a lo largo de la manga para defenderla del empuje del tropel de reses. Ya María Nieves se dispone a conducirla a la a la otra orilla, a cabrestearla a nado. ..”
“Ya está en el agua sobre su caballo en pelo y conversa a gritos con los canoeros que navegaran al costado de la punta para no dejarla regarse rio abajo….”
“Maria Nieves rompe el canto y se arroja al agua, porque el caballo apenas le servirá de apoyo para la mano izquierda, mientras con la derecha bracea, empuñando el chaparro para defenderse del caimán. Detrás de él se arrojan al agua los bueyes madrineros y comienzan a nadar, apenas los cuernos y el hocico a flote.
-Apretá! ¡Apretá!-gritan los vaqueros
Los caballos empujan y las reses van cayendo al rio. Braman asustadas. Algunas tienden a revolverse y a otras se las lleva la corriente; pero en la orilla los vaqueros y a lo ancho del rio los bogas de las canoas, las contienen y las enfilan.
Un caramero de cuernos señala el rumbo sesgado de la esguazada. Adelante va la cabeza de Maria Nieves junto a la de su caballo. Se oye su canto en medio del ancho rio, en cuyas turbias aguas acechan el caimán traicionero y el temblador y la raya y el cardumen devorador de los zamuritos y de los caribes.
Al fin la punta gana la ribera opuesta a centenares de metros. Una a una van saliendo del agua las reses, lanzando mugidos lastimeros, y así están largo rato agrupadas en la playa. Mientras el cabrestero vuelve a echarse al rio a pasar otro lote”. Doña Barbara. Coplas y Pasajes
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