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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

20 de enero de 2013

Los Refranes del Venezolano

El Camaguán de antaño
Con estas breves líneas culminamos la transcripción de los manuscritos dejados al poeta Germán Fleitas Beroes, por Julio García, Ño Aguedo del semanario Fantoches. 

Para Vivencias Llaneras del Abuelo, ha sido un real privilegio ofrecerles este material totalmente inédito, de mucho valor para quienes amamos hurgar en las cosas y hechos antiguos, pues perfilan una forma de vivir que ya no vemos. Hemos hablado a través de la pluma de don Julio, de Florentino Lovera, del guitarrero de Quirpa, de Páez y la música llanera, del origen del arpa, de Cupertino Rios, de costumbres antiguas de Camaguán, de términos y refranes antiguos, de la vestimenta de entonces, entre otros temas. Si no has leido las entradas anteriores, accesa la Etiqueta llamada Memorias de un llanero de Camaguán.

"El Llanero como el margariteño, se expresan de acuerdo con las faenas del llano y del mar. Yo tuve un amigo margariteño que en días de la guerra civil, lo hicieron prisionero tres veces en el espacio de 24 horas, amarrándolo con mecates. 

Cuando nos encontramos le pregunté cómo lo pasaba, y me contestó: “Caray chico, estoy llevando mas mecate que una lancha, estoy pensando soltá las velas y dir a recalar a Pampatar.” 

 Cierta vez me encontraba preocupado por no poder resolver un gran problema comercial y familiar y una vieja llanera me aconsejó que tuviese paciencia y agregó: “deje que la burra coja el nado, que el pollino se ajila” 

Germán; tengo un defecto como escritor, y es que escribo conforme hablo. Es el mismo defecto de Papillón; pero el público le agrada este estilo de narración que cala muy hondo en el sentir del pueblo"

Tres Poetas y un Coplero

SOY COPLERO DE ALTO LLANO
Autor:Adelis Soto Valera
Intérprete: Nelson Morales

Soy coplero de alto llano 
Orgullo para mi patria 
Así como me ven todos 
de sombrero y alpargata 
yo soy un cuatriboleao 
de esos que el llano destaca 
me llaman El Ruiseñor 
 de los llanos de Atamaica 
mi grito es reconocido 
en todo el Cajón de Arauca 
y no he visto el cantador 
que me aguante al pié de un arpa 
muchos quieren igualarme 
pero les falta garganta 
en contrapunteo con todos 
 me han salido hasta en cayapa
 y me divierto con ellos 
más bien lo que dan es lástima 
porque los llevo arreaitos 
con diplomacia y sin trampa 
y quedan más regañados 
que negro tras de una blanca 
el que me busca me encuentra 
yo a nada le pongo tapa 
ni le pregunto al destino 
cual es la hora en que me mata 
me es igual morir a besos 
que en la punta de una lanza 
una vez salió un coplero 
 y dijo que era mi taita 
y me quizo acorralar 
pero le brinqué las trancas 
recuerdo que en ese baile 
había bastantes muchachas 
y dejaron de bailar 
por ver quien metía la pata 
y al cabo de media noche 
marcaba un final a rastras
 cuando ví que el pobre hombre 
se jaló hacia la culata 
haciendo mas morisquetas 
que un cantador de guaracha 
le dije estoy a la orden 
 cuando quieras la revancha


 
 LA CATIRA
Autor: José Vicente Rojas
Intérprete: Nelson Morales

 Catirita marmoleña
De labios color peonía
Que si los tuviera cerca
Quien sabe que les haría
Aunque a ti no te gustara
Un beso les robaría
Adespués la justicia
Me lleve a la policía

Yo si quiero a las catiras
Me gusta su compañía
Tienen el pelo amarillo
Y la mirada encendía
La boca como una herida
Que tumba la vida mía
Los ojos color de mar
De espejismo y lejanía
Dime pronto que me quieres
Catira Dulce María
Pa´ darte mi corazón
Sin ninguna hipocresía

Catirita, catirita
Vamos a una correría
En lanca de mi caballo
En la noche oscurecía
Yo te invito que crucemos
 A la sabana tendía
Escuchando mi promesa
De no olvidarte ni un día
Y escucharle al arrendajo
Su cantar que es alegría
 Al tautaco y al carrao
Su triste melancolía
Yo se que tu eres muy leal
Catira Dulce María
La de los ojos azules
Y la mirada encendía
Por eso te doy mi nombre
Cuando quieras vida mía
 Catirita marmoleña
De labios color pionía

QUIRPA ALTANERA
Autor: Julio César Sánchez Olivo
Intérprete: Nelson Morales

Quirpa joropo altanero
Como potro cimarrón
Para cantarlo en el arpa
Se requiere del vigor
Voz y garganta sonora
Buen empuje de pulmón
Oído y veteranía
de apureño cantador

 La quirpa es para cantarla
El llanero trovador
Que lleva dentro del pecho
Sabana, horizonte y sol
Con los bríos alborotados
Como potro retozón
Poniendo el alma y la copla
De la raza con calor

Cuando yo canto la quirpa
Me sobra la inspiración
Porque me trae a la mente
Al llano de donde soy
Con sus rumbos y su cielo
Con su bravura y su amor
Con sus mujeres que tienen
La gracia dada por Dios

Tierra del hombre que crece
De acuerdo con la ocasión
Que ante el peligro gigante
Se le empina el corazón
Y en la amistad y su causa
Jamás ha sido traidor
Nunca un buen hijo del llano
Comete una mala acción   


 


 

16 de enero de 2013

El Joropo Yabajero de San José de Guaribe

Para finalizar la serie de entradas relacionadas con San José de Guaribe, pueblo que acunó al abuelo en sus años infantiles, queremos ofrecerles información general sobre el Joropo Yabajero, típica manifestación cultural de ese lugar.

Nos apoyaremos en información publicada en la web Bandola Montañera de Guaribe:

"El golpe Yabajero, también es mencionado como "Llabajero" (por que alude a la música de 'allá abajo') según le comentara el Bandolista de Carúpano Luis Miranda al musicólogo Rafael Salazar. Para el intérprete de la bandola de Guaribe nacido en Guaribito en 1953, Gaspar Solórzano, Golpe Yabajero o llabajero, es la designación para un tema musical de varias partes (Joropo, Guabina Encierro, Llamada de Guabina, Encierro de Guabina, Yaguaso, Remate o Tramao) que se toca de forma recia y que se entiende y percibe como autóctono de la zona, como auténtica expresión cultural de esa región.

Nos lo dijo mas directamente: Yabajero (llabajero) es "vergagiao" aludiendo a la acción de golpear con una verga de toro seca. José Alejandro Arzola intérprete del instrumento nos dice que la gente de la montaña decía "vamos pa' llá 'bajo" cuando iban del caserío de La Cubanera hacia Los Cantiles o de éste último para Guaribe, y que hablaban de la música de bandola que se tocaba en los caseríos de la falda baja de la montaña como 'golpes llabajeros" por que eran de allá abajo, de la montaña baja.

El Requisito o Transporte Con el nombre de Requisito, se denomina a una secuencia de melodías improvisadas divididas en varias partes con estructura armónico-rítmica prefijada de origen folklórico. El Requisito puede estar conformado por La Guabina con sus partes: "Llamada de Guabina" y "Encierro de Guabina", "El Yaguaso" y "Tramao o remate". 

La guabina se asemeja al género de danza de los llanos centrales y occidentales conocido como "guacharaca". Posee una estructura armónica fija  en la cual se alterna la bandola con la voz. Cuando "La Guabina" es cantada, en una especie de propuesta-respuesta le sigue la "Llamada de Guabina", que puede dar paso a una segunda guabina o al Yaguaso. La "llamada de Guabina" puede tener "Encierro de Guabina" ("la curda de las lapas " según el fallecido cantador Guaribero Luis Carpavire) en el cual el bandolista mantiene una melodía de una sola nota, generalmente la dominante de la escala de la tonalidad central.

 El Yaguaso parte mas rítmica y fuerte del requisito, tiene una estructura armónica cíclica y en ella el bandolista improvisa líneas melódicas de "repercusión" en las cuales se repite una frase melódico-rítmica de corta duración. Juan Esteban García describe el yaguaso como : "la figura donde se oye el golpe del tambol (…;;) se le escucha el tambol de la bandola" . 

El Tramao  o Remate, viene después de varias vueltas de Yaguaso , con estructura armónica cíclica, con un número de vueltas variables generalmente múltiplos de 4. 

Entre los  Bandolistas mas famosos de San José de Guaribe y sus alrededores están  Juan Esteban García,  Ignacio Henández, Gaspar Solórzano, Régulo Hernández, José Alejandro Arzola, Gregorio Mota, Eliomar Bautista, Manuel Cedeño,  Julián Camacho, entre otros.

Fuentes Consultadas:  web .sanjosedeguaribe.es; bandola Montañera de Guaribe


ENTRADAS RELACIONADAS: 
SAN JOSÉ DE GUARIBE;  BANDOLA MONTAÑERAALEJANDRO ARZOLA PARARIÁ; JUAN ESTEBAN GARCÍA

15 de enero de 2013

Mas de Guillermo Jiménez Leal

Queremos ofrecerles esta entrevista realizada por el periodista Manuel Abrizzo, al poeta Guillermo Jiménez Leal, con lo cual complementamos su reseña biográfica. La entrevista publicada en la Artillería del Pensamiento del Correo del Orinoco, fue titulada:  

LA HISTORIA DE VENEZUELA NO SE EXPLICA SIN EL LLANO


Foto: Miguel Abrizo



Guillermo Jiménez Leal es el autor de "La culpa la tiene el llano", un poema que según él tiene un "refrancito pegajoso", que gustó mucho y se hizo popular cuando lo compuso (siendo un joven estudiante universitario en Caracas en la década de los 60 del siglo pasado).

En Barinas (donde reside) y entre los círculos intelectuales venezolanos, a Guillermo Jiménez Leal -además de poeta, compositor, vocalista y cuatrista- se le tiene como un estudioso y un profundo conocedor de la música, tanto en su vertiente clásica como folclórica. Sus amigos le dicen "Goabina", apodo que carga desde muchacho; después echa el cuento del origen del mote.

En París, donde se especializó en musicología en la Universidad de La Sorbona, vivió 15 años, lapso en que se dedicó a estudiar, componer y fusionar la música "culta" con la música popular venezolana; en locales nocturnos y salones se ganaba el sustento con grupos que interpretaban música latinoamericana, de moda en aquella época. En el anfiteatro de La Sorbona ofreció un concierto con una orquesta que fundó, Folclor de Cámara, con la que grabó un disco y posteriormente hizo una exitosa gira de presentaciones por Venezuela.

Jiménez Leal es un hombre delgado y de mediana estatura, que estalla en una sonora carcajada al celebrar una ocurrencia o pronuncia un "ayayay" ante un lance comprometido, una sorpresa o una pregunta de doble piquete. Entre su obra poética figuran Viaje para dos en uno; La culpa la tiene el llano y Romance del Caipe moribundo.

Nació en Libertad, un pueblo del sur del estado Barinas, ubicado después de Sabaneta y antes de Ciudad de Nutrias. Sus padres, Carlos Jiménez y doña Rosalía Leal de Jiménez (ella de origen guariqueño), eran maestros que continuamente rotaban de un caserío a otro. De Libertad se trasladaron para Obispos, un pueblo cercano a Barinas con una iglesia colonial preciosa.

Embrujo

En Obispos Jiménez Leal pasó su infancia. Recuerda que su casa estaba ubicada en una esquina diagonal a un bar con una rocola, en la cual las pueblerinas y los pueblerinos colocaban insistentemente una canción pegajosa, que escuchaba hasta medio dormido, cuya letra decía "la goabina me mordió en la palma de la mano…".
Una de las pocas bibliotecas del pueblo estaba en la casa de sus padres, quienes recolectaban libros de sus traslados como maestros de un lugar a otro. Así que, relata Jiménez Leal, cuando abrió los ojos, lo primero que se encontró fue una biblioteca.
Desde muy temprana edad se aficionó a la escritura y la música. A los 7 u 8 años comenzó, por su cuenta, a tocar cuatro y guitarra, y se hizo músico aficionado.

-¿ Para un poeta y músico como usted es un privilegio haber nacido en el llano?
-Esa es una pregunta difícil de responder, porque uno está tentado a decir que sí, pero uno no sabe si habiendo nacido en otra parte hubiese sido músico y poeta, sin que necesariamente la temática central fuese el llano, como es mi caso. Yo creo que el llano tiene como una brujería, un embrujo, algo especial que cautiva. Yo viví cerca de 15 años en Europa y mientras más tiempo pasaba allá, más llanero me hacía, más me apegaba a mis propias tradiciones. Eso es como una sangre; algo que forma parte de tu espíritu, de tu sangre, de tu aliento. Ahora, yo doy gracias por haber nacido en el llano, porque me siento plenamente realizado.

-¿Usted montó a caballo?
-Nunca fui llanero de faena, pero crecí en el ambiente, mirando. Alguna vez de niño estuve en un corral amarrando becerros, porque en el segundo matrimonio de mi madre con un llanero íbamos con él a ver las faenas llaneras y en algunas ocasiones me tocó meterme en un corral atareado con la amarrada de los becerros. No es que no los haya montado, pero nunca fui un hombre de a caballo; fui un pueblero.

Junto a la música, refiere, cultivaba el gusto por la literatura. Sus primeros poemas datan del año 1960, 1961. Cuando estudiaba 6° grado fundó, junto con otros compañeros y algunos profesores, un periódico llamado El Caipe (nombre del río que pasa al lado del pueblo de Obispos); lo multiplicaba con un multígrafo llevado por el Ministerio de Educación.
Como muchos barineses de su época en edad de bachillerato, Jiménez Leal se bañó en el río Santo Domingo y estudio en el liceo O'Leary.

En una síntesis de sus años juveniles, Jiménez Leal relata que entró en la Universidad de Los Andes a estudiar arquitectura. Allí permaneció apenas un año. Su estadía coincidió con una experiencia religiosa por la vía del apostolado seglar y la Juventud Católica, cuyos miembros no estaban motivados por actividades de piedad religiosa, sino que era un movimiento de opinión y de análisis crítico de las doctrinas sociales, el capitalismo, el liberalismo y el comunismo.

Leal pertenecía al ala izquierdosa de ese movimiento juvenil católico. En un primer momento tuvo vocación sacerdotal, vinculado con la congregación de la Compañía de Jesús. Los jesuitas consideraron que debía estudiar una carrera más cercana a lo literario que a la arquitectura. Los directores espirituales jesuitas acordaron que se inscribiera en sociología en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Al estar en Caracas estalló el Mayo Francés, acontecimiento revolucionario que marcó a la juventud de su época. "El Mayo Francés tuvo coletazos en todo el mundo. En Caracas fue fuerte. Se leía mucho toda la literatura que produjo la revolución de mayo en París. Por supuesto que en la UCAB ese movimiento no tuvo mucha repercusión, porque es una universidad privada (de estructura religiosa) en la que ese tipo de movimiento no tenía mucha cabida. La mayoría de los estudiantes inquietos de esa universidad nos fuimos mudando temperamentalmente para la UCV. Íbamos a escuchar las clases que en esos tiempos se daban en los pasillos, en el campus. Yo me fui retirando poquito a poco de la UCAB con ánimo de meterme en la UCV, pero en eso se me llamaron de Barinas para fundar la Casa de la Cultura, de la cual fui su primer director. Estamos hablando del año 1969, en el gobierno de Copei", relata.

Desde la casa de la cultura barinesa tejió una serie de relaciones con las y los principales artistas venezolanos. Por Barinas, gracias a un acuerdo con el Inciba, institución rectora de la política cultural de la época, pasaron escultores, pintores, narradores, poetas, músicos y ejecutantes de instrumentos. Todos hablaban de París. Así que Guillermo Jiménez Leal, al cabo de un año, decidió irse a París.

Joropo clásico

En Francia continuó estudios de sociología y de musicología en La Sorbona; además formaba parte del coro.

"Hubo una circunstancia que me inclinó definitivamente por la música -no como arte, a la que uno es afecto por razones temperamentales, sino como ciencia y profesión- y fue el hecho de que mi familia ya no podía ayudarme económicamente. Mis hermanas se casaron. Me dijeron 'vas a tener que regresarte', pero como yo me había llevado el cuatro, estaba metido en la boite, los lugares de París donde tocaba la música suramericana y ya era capaz de ganarme la vida por mi cuenta con el cuatro y la guitarra. Tenía un repertorio amplio con el cuatro, con la guitarra y eso me daba muchas oportunidades de trabajo. Les agradecí a mis hermanas por el apoyo que me habían dado, pero dije 'yo me quedo porque vivo tranquilo, trabajando de noche y continuando los estudios de día".
En París adquirió una sólida formación teórica musical. Paralelamente componía y se presentaba en locales nocturnos.

"Comencé a componer, a refinar mis propias formas como intérprete, tanto de los instrumentos como de la voz, y por el estudio y por el trabajo diario adquirí un nivel profesional en la música. Fundé mi propia orquesta, que se llamaba Folclor de Cámara. Fue muy conocida en Venezuela", dice.
La idea de fundar un grupo de cámara que interpretara música venezolana nació cuando un profesor le preguntó si era posible escribir la armonía del arpa, cuatro y maracas para orquesta de cámara que contuviera ese brío de la música criolla, desconocido para las europeas y los europeos.

"Yo me puse a pensar", refiere, "y a trabajar con otro grupo de amigos en la escritura de la música venezolana, y se me ocurrió la idea de fusionar arpa, cuatro, maracas y contrabajo con la orquesta de cámara. Esa idea fue muy bien recibida por los músicos latinos que estaban allá, pero para realizarla como proyecto profesional se necesitaba un apoyo financiero. Yo conseguí el apoyo con la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho. El primer concierto con músicos académicos -argentinos, franceses y venezolanos- se hizo en al anfiteatro de La Sorbona que es uno de los principales lugares de París para eventos de ese tipo", detalló.

"Ese primer concierto se grabó con éxito increíble, era la primera vez que se veía en Europa una fusión de ese tipo, que juntaba la música culta con la música popular. Se hizo un repertorio con algunas canciones viejas venezolanas y canciones mías. A oídos venezolanos llegó ese evento, y se me apoyó para grabar el primer disco y hacer una gira por Venezuela", puntualizó.

-¿Compuso mucho en París?
-Compuse música en general, pero lo central fue música venezolana. Compuse canciones que hoy son muy conocidas, como Caña dulce, Ojos color de los pozos, Vals del dulce beso. Esas primeras canciones las grabó María Teresa Chacín, y luego interpretes como Freddy López que grabó Caña dulce; Rummy Olivo que grabó Ojos color de los pozos; Simón Díaz que grabó La Culpa la tiene el llano.

-¿De dónde viene La Culpa la tiene el llano?
-Es un poema que compuse siendo estudiante universitario en Caracas. Ese poema, desde que salió, pegó mucho porque tiene un refrancito pegajoso. Lo estrenó Víctor Morillo en Brindis a Venezuela. Desde que salió fue publicado en revista; siempre tuvo mucho éxito el poema como tal. Ese poema lo recita el presidente Chávez. Luego yo lo arreglé musicalmente en tiempo de carnaval y lo grabe en los años 80 del siglo XX.

Ah, caramba, compañero

-¿Cómo concibe usted la música llanera?.
-El joropo es el centro de la música llanera, pero se fraguó como ritmo en varias partes de Venezuela. Se tiene un joropo oriental; el joropo central o tuyero y el joropo caraqueño, que tienen cosas comunes y diferentes del joropo llanero. La particularidad del joropo llanero está en el arpa vená, porque tenía cuerdas de tripa de venado; el cuatro, que acompaña al arpa y a las maracas y, a partir de los años 50 del siglo pasado, se sumó el contrabajo, que es nuevo en la música popular del llano. Hay ciertos golpes o ritmos conocidos que se repiten, como el carnaval, la chipola, el pajarillo y el seis por derecho, que son específicos de la música llanera. Hay un aire o estilo de la música llanera que es el pasaje, que es lento, que no es para baile sino para el canto, sobre todo amoroso, el canto lírico. Los golpes más apurados son propios de los cantos de faena; cuando uno habla del llano, del ganado, de los caballos, pues los ritmos de tempos más acelerados se prestan más para esa literatura más épica; en cambio el pasaje es más lírico.

-¿Y la temática?
-La temática de la música llanera tiene mucho que ver con su ecología y sus tradiciones que forzosamente son distintas a las de la costa. En la costa se habla de barcos, de peces, de velas; aquí se habla de caballos, de los gabanes, de la sabana, de la garza, del estero, de la laguna, del llano, como una querencia fundamental de la literatura y de la música llanera.

-¿El llano sin esta música estaría incompleto?
-Yo diría que crecieron juntos. Los investigadores llaneros se han ocupado de resaltar que la cultura y la historia del llano han ido juntas desde hace tiempo. La evolución del ser humano en un ambiente determinado suelta su propia literatura. No hay cultura sin literatura y sin arte.

-Dentro de la cultura venezolana, ¿cómo ubica a la llanera?
-Tiene un sitio muy especial dentro de la cultura venezolana; siempre ha tenido en el llano una especie de corazón aparte, algo de su nacionalidad, algo que la identifica con la nacionalidad venezolana, hasta el punto de que el himno nacional popular se llama Alma Llanera. Sin quitarle valor artístico ni literario a otras formas de arte, digamos que la música llanera ha representado icónicamente al alma venezolana. Y no se debe olvidar que algunos de los caudillos de la historia, en la gesta de Independencia en el siglo XIX, fueron llaneros. Otra cosa que resaltan los investigadores es que la gesta independentista, desde el punto de vista militar, no se explica sin el llano, porque ¿quién daba los caballos, que eran uno de los elementos más importante de la lucha? El llano. Los alimentos de la tropa, el refugio lo daba el llano. Entonces, el llano, un poco por esa tradición guerrera, ha sido parte del alma venezolana.

-¿Se podría decir que en este asunto de la libertad la culpa la tiene el llano?
-Aayayay. Jajajaja.

-¿Por qué le dicen Goabina? ¿Le molesta que le digan así?
-Para nada. Eso viene de mi infancia y de mi afición a la música, porque uno de las primeras canciones que se grabó en disco de 45 rpm y que llegó a las rocolas fue una recopilación que hizo Valentín Carucí, presidente de Sacven, de alguna parte de la Bella del Tamunangue que dice: "La goabina me mordió/en la planta de la mano / y si no lo quieren creer miren la sangre chorreando". Yo la escuchaba mucho desde mi casa, que estaba diagonal a un bar donde la ponían. En esa época uno aprendía a tocar el cuatro, o cualquier instrumento, por las canciones más sencillas. La Bella del Tamunangue es como un merengue con una armonía muy fácil de tocar. A mí, que tocaba aguinaldos, se me hacía muy fácil cantar algo que se pareciera a los aguinaldos. La primera canción que me aprendí fuera de los aguinaldos fue esa. Donde llegaba pedían "que cante el muchachito La goabina me mordió. Que cante el muchachito, la goabina me mordió". Cuando llegué al liceo ya me conocían como Goabina.

-¿Tiene algún verso o estrofa que "le alborote el llanero"?
-Eso depende de las circunstancias y el momento; lo que dicen el alma y la hora te suelta o te hace evocar una parte de un corrío, un pasaje, una parte de un poema, que es imposible de calcular. Para cada ocasión hay una copla distinta, o uno la inventa. Yo no solo me aficiono a la poesía llanera sino a toda la poesía

-¿Y de Alberto Arvelo Torrealba?
-Compañero no se aflija/beba agua que yo lo espero/pero dígame primero/ con el acento marchito/ cuánta sed tiene este grito/ ¡ah, caramba compañero!

-¿Y de Guillermo Jiménez Leal?
-La brisa pasa silbando/ junto a la palma reseca/y el horizonte se ahueca/ cuando el día viene aclarando/si el caño se está secando/ no tiene culpa el verano/ si el pajonal del pantano/ se vistió de un verde tierno/ no tiene culpa el invierno/ la culpa la tiene el llano.

El arpa adelante, el credo atrás

-¿En Barinas se baila joropo con bandola o con arpa?
-Con los dos.

-¿Desde siempre?
-Desde siempre. El arpa es de presencia tardía en relación con la bandola en el estado Barinas. Eso puede tener su explicación, entre otras cosas, por el transporte. Es más fácil cargar una bandola que un arpa. La bandola viene de la antigua guitarra española de cuatro cuerdas, que se utilizaba como instrumento puntero. En todos los folclores latinoamericanos encuentras esa particularidad: un instrumento que puntea y otro que rasguea. Eso viene de la Edad Media. Entonces, en Barinas, la bandola fue primero con respecto al arpa. Masivamente hablando la bandola es de vía fluvial, se difundió por toda la cuenca del Orinoco.

-¿Y el arpa?
-El arpa menos. El arpa la trajeron casi a propósito las misiones religiosas, sobre todo los jesuitas. Hubo un jesuita muy famoso que decía: "denme una orquesta y voy a civilizar a toditos los indígenas". Si los testimonios jesuíticos revelan algo, es el gusto y la destreza de los indígenas americanos por la música. En poquísimo tiempo lograban interpretar cualquier instrumento que pusieran a su disposición. Lograron formar verdaderas orquestas; en Venezuela muy poco, pero en Colombia hubo un pueblo muy famoso llamado Tópaga donde todavía se conserva un arpa del siglo XVII, donde venían de otras partes a escuchar la orquesta de ese lugar.
Guillermo Jiménez Leal sostiene que el arpa fue introducida más bien por vía terrestre, en carros de mula, de buey. La bandola venía junto con el cuatro, porque es raro que una bandola ande sola.
"Se conoce de bandolistas que florecieron en las orillas de los ríos Santo Domingo, Pagüey, Masparro. Anselmo López, que es el icono más importante de la bandola llanera, es de Nutrias (a orillas del río Apure). Por ahí también entró la bandola llanera", subrayó.

 La dinastía de los Arvelo

-¿Los tres Arvelo forman una dinastía poética en Barinas?
-Son primos hermanos. Enriqueta Arvelo Larriva y Alfredo Arvelo Larriva son hermanos y primos hermanos de Alberto Arvelo Torrealba. Los Arvelo Larriva, tanto Alfredo como Enriqueta, son parte de la poseía venezolana más honda y de mejor factura desde el punto de vista formal pues, aunque autodidactas, son muy cultos. Alfredo Arvelo Larriva es una de las figuras máximas del modernismo venezolano. Para dar un ejemplo: Una vez la Embajada argentina y algunos intelectuales venezolanos promovieron un concurso de sonetos que se llamó el Gaucho y el Llanero. Participaron los principales poetas clásicos venezolanos. El concurso fue ganado por Alfredo Arvelo Larriva. Imagínese si era importante. Solo que él estuvo 17 años preso y no fue muy difundido. Y Enriqueta Arvelo Larriva ha tenido una importancia muy grande; su poesía es muy oscura todavía, muy honda, de una factura extraordinaria, pero todavía no se ha comprendido, no se le conoce.

-¿Y Alberto Arvelo Torrealba?
-Es el más conocido, porque es el llanero de los tres. Cultivó la poesía llanera popular, aun cuando de magnífica factura y autor de un romance, un corrido, tan arraigado en el alma de las venezolanas y los venezolanos como Florentino y El Diablo. Esa circunstancia han hecho de que de esos tres Arvelo, Alberto Arvelo Torrealba sea el más conocido, el más difundido. También escribió prosa. Escribió Caminos que Andan, ganó el Premio Nacional de Literatura con un ensayo sobre Francisco Lazo Martí, un poeta guariqueño que vivió en Barinas y cuya principal obra, la Silva Criolla, la escribió en Barinas.
TextoManuel Abrizo
ENTRADAS RELACIONADAS 
LOS HIJOS DE BARINAS; GUILLERMO JIMÉNEZ LEAL : EL FOLCLORE DE CÁMARA


13 de enero de 2013

Ponche




Este ponche está registrado en el Cuaderno IPC de Obispos, estado Barinas. Se prepara en ocasiones especiales como la paradura del Niño o la celebración del patrono. Es una actividad que realiza la comunidad. El ponche se prepara y se consume todavía caliente, al momento. Para su elaboración se utiliza un caldero de metal que se pone sobre un periódico con cenizas; éstas, segun la tradición, evitan que suba la mezcla. Luego se echan los huevos uno por uno y se baten con un largo palo de madera rematado en cruz. Se le agregan ron, azúcar y un atol de fororo, preparado previamente a base de maíz tostado molido.

Tortilla de Huevos de Baba

Huevos de baba Los huevos de baba poseen un alto valor nutritivo y rico sabor que los hacen muy populares y buscados durante las bajadas de agua en el llano, momento en el cual comienzan a poner sus huevos las babas. En tiempo de poner, las babas colocan sus huevos en la arena de la orilla de los ríos, y los tapan con ramas y hojas para esconderlos de los depredadores. Robarle los huevos a una baba es una gran audacia debido a la peligrosidad de la acción, ya que al ser descubiertos más de una persona ha sido embestida o mordida por este animal. 

Tortilla de huevos de baba Plato elaborado a base de huevos de gallina y de baba. Para la preparación de una tortilla de cuatro personas se utilizan cinco huevos de gallina completos y dos yemas de huevos de baba, cilantro, ají, cebolla, cebollín, tomate, sal, onoto y un toque de pimienta. Se deben batir todos los huevos y agregar la sal, el onoto y la pimienta, y luego mezclar esto con los aliños bien picaditos. Posteriormente se vierte este contenido en un sartén caliente engrasado en aceite. Cuando uno de los lados de la tortilla esté bien dorado se le da vuelta hasta cocinarla completamente. Este plato usualmente se sirve acompañado con arepas durante el desayuno. Algunas personas preparan esta tortilla agregando harina de trigo a la mezcla.

Tomado de los cuadernos del IPC

Mas Testimonios sobre María Laya

El poeta Fleitas Beroes ( ensombrerado) y su hijo menor
"Vivió muchos años en Camaguán un sacerdote nacido en Guijón, España, quien por la frustración del amor de su vida, abrazó la carrera de sacerdocio y menospreció sus prerrogativas de su noble linaje y las comodidades de Europa para venir a sepultarse en las inciviles comarcas de América. Escogió a Camaguán, allí se envejeció. Se hizo uno más del pueblo y asimiló a su diario vivir las virtudes, defectos y vicios de los criollos. 

Se hizo eco de las desgracias de los moradores del pueblo. Del bolsillo de su sotana fluía del dinero para remediar toda clase de necesidades y cuando una madre o un padre carecía del “fuerte” para abonar el rito del bautismo, él servía de padrino y pagaba el estipendio establecido por la Iglesia. De ahí que la mitad de los niños en el Camaguán de aquella época, de 1880 a 1900, eran ahijados del “padre” Juan Antonio Menéndez Infierta. 

Era muy humilde en su vivir. Su domicilio era la sacristía de la iglesia. Como se hizo uno del pueblo, adquirió el vicio de la noble y sabrosa caña aragüeña que llegaba a Camaguán, primero en arreo de burros y más tarde en las carretas de Don Félix Romero y Antonio Valladares. Este vicio no fue obstáculo para que aquel párroco hiciese una obra cristiana que todavía perdura en el corazón de los sobrevivientes de aquella generación. 

Calle de por medio estaba situado un techo de palmas y paredes de bahareque, que fungía de Casa Parroquial, allí vivía la india Juana Laya. Hoy en el mismo sitio está la casa parroquial pero edificada en mejores condiciones y reconstruida hermosamente, gracias a la piedad fervorosa de doña Aurora Fleitas Beroes de Hurtado, hermana de Germán Fleitas Beroes.

Juana Laya era una india alta y elegante, era la repostera del pueblo; sus dulces los consumían todas las clases sociales y además las camisas blancas de cuello y puños postizos, las arreglaba que era un primor y cuando se celebraban las grandes festividades religiosas o nacionales, era un orgullo lucir una camisa “arreglada” por Juana. Era la ama de llaves del Padre Infierta, le atendía en la comida y el aseo de la ropa. 

Juana tuvo varios hijos: Juanita, blanca, fina y bella. Benicio, de color indio como su madre a quien salvé de ahogarse en el Caño “Toquito” de La Unión de Barinas; frisábamos en los 13 años, cuando lo vi ahogándose, me lancé y llegué a él con cuidado, que no me agarrase; le di cabezazos por el costado hasta que lo llevé al manglar donde nos agarramos y salimos a la orilla. No lo vi más. Manuel, hijo de don Félix Fernández, fuimos y somos grandes amigos, su padre se lo llevó para Apure. El día que se fue, a pesar de nuestra corta edad, nos abrazamos y lloramos juntos. Nos volvimos a ver 60 años después aquí en San Juan de los Morros. Eladio Bastidas me presentó a él diciendo: “aquí está un paisano suyo que desea verlo, don Manuel Laya, rico ganadero de Camaguán”. Un abrazo largo y un largo silencio, alzamos la vista, nuestros ojos estaban rojos pero secos. El peso de tres cuartos de siglo, el escabroso camino que hemos transitado, las sinrazones humanas, y el dolor de las heridas recibidas en el cuerpo y el alma, secaron las lágrimas. Después de la muerte de su padre, ya envejecido, recogió su ganado y con su familia se vino a su lar nativo, para vivir sus últimos días en paz y sepultar sus huesos en el rojo arenal de Camaguán, su patria chica. La última hija de Juana Laya se llamó María; era el antípoda de su madre. De sin par blancura, cabellos rubios como el oro, nariz aguileña, estatura regular, boca grande, ojos claros, como Victoria Eugenia, última reina de España que cantó Andrés Eloy Blanco así: “Desde Isabel que forma la escuadrilla, hasta Victoria de los ojos claros”. Así eran los ojos de María Laya y voz hombruna. Como era inquieta y muy inteligente se iba con sus hermanas al “Refugio”, posesión pecuaria del “padre” y allí “enrejaba” becerros, ordeñaba, montaba a caballo, pastoreaba, hacía el queso, y ayudaba a los peones en el diario trajín de la quesera. 

Mi madre quería y apreciaba en gran manera a esta rubia muchachita que la ayudaba en el planchar y quehaceres de la casa. María estaba preparada para triunfar en el llano. “las malas lenguas" decían que era hija del “Padre”. Cuando éste murió y poco después Juana, María se fue para el Alto Apure. 

Nosotros fuimos a vivir al pueblo de La Unión de Barinas. Anualmente mi padre me enviaba a las fiestas patronales de Camaguán, bajo el cuidado de don Hermenegildo Ríos, padre de Cupertino Ríos; un año con ocasión de estas fiestas me encontré con María en una baile que daba Cupertino. Estaba hermosa y muy desarrollada, vestía un traje azul celeste que le “asentaba” muy bien con su belleza rubia; me abrazó cariñosamente y le envió muchos recuerdos y cariños a los míos, me dijo que había traído sus vacas y se radicaría en “Charco Azul” en terrenos de Banco Largo; bailamos varios pasajes de la cosecha de mi “compay” Cupertino, cenamos y nos separamos para no verla más. 

Vivía en La Unión un primo de Cupertino que tocaba el arpa primorosamente, su nombre se me escapa de la memoria, solo recuerdo que una madrugada en la “Cueva del Sapo”, al terminar de tocar un baile, por motivos pasionales, Jesús Rodríguez le asestó una puñalada en pleno corazón y lo mató. El arpa la heredó Manuelito Pérez Acosta, su hermano menor, quien llegó a ser un gran arpista enseñado por Cupertino. Manuelito amenizaba las fiestas que se celebraban en “Montaño”, “Rivero”, “Charco Azul” y otros vecindarios cercanos al Hato Banco Largo, propiedad de don Ramón Torrealba Wilches, abuelo de Juan Vicente Torrealba, el célebre arpista “que no se le oye el bordoneo”. En una de esas fiestas, Manuelito conoció a María Laya, se “amañaron” y de aquella “maña” o unión nació un hijo que creo que vive en La Unión de Barinas. 

Cuando usted le pregunta a mujer en Barinas si es casada y ella vive en concubinato, le contesta, “no, amañá”.

Cuando Manuelito locamente enamorado de María, le habló de ella a Cupertino, éste le dijo, “vamos a dedicarle un pasaje” y entre los dos crearon un pasaje que tituló “María Laya”. La letra la escribió Manuel Hurtado Rondón, que nació y vivió a dos cuadras al norte donde nació la señora madre de Juan Vicente Torrealba, doña Esperanza Pérez Maica de Torrealba, para aquella época, a una cuadra al oeste está la Casa parroquial. A dos cuadras hacia el oeste, donde nació Mariano Hurtado Rondón, vivió su infancia Julio García y de allí una cuadra hacia el norte, nació y discurrió su infancia Germán Fleitas Beroes. 

María Laya vivió muchos años en La Unión de Barinas, Manuelito Pérez Acosta, creo que vive todavía muy anciano y ciego. María debe estar sepultada en el cementerio de La Unión, o bajo la hermosa corpulencia de aquellos samanes milenarios, digna tumba de una mujer que llevó en sus venas la sangre bravía de tres razas, la africana, la india y la ibérica. Salí de mis llanuras en 1930: Caracas, Barquisimeto, Maracaibo y otros lugares absorbieron mi vida, me fui a Estados Unidos y regresé a mi patria, pero no volví a mi patria chica, sino después de una ausencia de 20 años. ¿Cual fue la suerte de esos amigos de juventud?¿Están vivos o murieron? No lo sé. Sólo sé que su recuerdo refresca mi alma como refresca el cuerpo la suave brisa de los atardeceres de mis llanos… 

Germán, estas líneas son escritas al estilo de una carta, su valor: ingenuidad y sinceridad
 Julio"
Tomado textualmente de los manuscritos dejados a Germán Fleitas Beroes, por Julio García. 

11 de enero de 2013

La Flora en el Bajo Apure en el Diario de un Llanero (11)

Con esta entrada culminamos la publicación del trabajo denominado Plantas Utiles Bajo Llano Apureño (Etnobotánica en la obra de Antonio José Torrealba), producto de la investigación efectuada por el Profesor Freddy Páez que constituye un trabajo de gran relevancia en el conocimiento de los usos que antiguamente y aún hoy se da a las plantas típicas de la región.

Es de resaltar que este tipo de investigación, presenta un importante grado de dificultad, pues las plantas son mencionadas en El Diario de un Llanero con su nombre coloquial, por lo que el equipo de trabajo tiene que ubicarlas, identificarlas, nombrarlas científicamente, clasificarlas por familia y finalmente verificar el uso de las mismas registrado en los "Cuadernos de Torrealba". Tambien se usó como material de apoyo y verificación la Literatura Etnobotánica Nacional disponible, incluyendo obras escritas durante la conquista y la colonia, para encontrar los antecedentes de las plantas. Adicionalmente, el trabajo de investigación tomó en cuenta la siembra de ejemplares en el Jardín Botánico de la UNELLEZ

Vivencias Llaneras del Abuelo agradece al profesor Freddy Páez por haberle suministrado este material que dicho sea de paso, presenta la mas alta estadística de visitas en el Blog, y se honra de ser vehículo de difusión de estos conocimientos que se van perdiendo, con la intervención de la farmacología y tecnología, quedando solo en uso de comunidades muy aisladas.

Esta última entrada relaciona las plantas que no pudieron ser identificadas

 BISCOCHUELO 
Uso: Domestico "...Lo embojoté en hojas de biscochuelo..." (1-46). 

BARBA DE TIGRE 
Maleza "...espera que me saque esta espina de barba de tigre..."  

CARRIZO ESPAÑOL:Uso Domestico "... Una flauta improvisada con carrizo Español..." (6-166) 

CATIRITA Uso:  Comestible "...ha aprendido a comer sus raíces del monte, que muchas de ellas son tan buenas como las cultivadas, entre las mejores están.....la catirita..." (1-08). La información recogida en la región nos indica que es una planta que crece en los médanos durante la época de lluvias, es una "raíz parecida a la papa" y con sabor similar. 

FILIBESTA: Uso Medicinal Veterinario "...Hojas de laurel y raíces de filibesta para combatir las fiebres..." (3-267). "... producto veterinario elaborado por José Faoro, San Fernando de Apure...".(6- 97). El Editor (3-518) señala que este producto era usado para combatir las enfermedades de equinos y bovinos conocidas como espundia, desrrengadera y peste boba. De la lectura se desprende que este producto competía con el NAGANOL (patentado), por lo que el medicamento señalado combatiría las enfermedades causadas por tripanosomas en bestias y bovinos. También Torrealba le atribuye propiedades antiescorpionicas. (6-186) En relación a esto no se obtuvo información ni sobre la planta ni sobre el producto patentado por Faoro, en la bibliografía se encontró una planta cuyo nombre es Philibertia cumanensis, de la familia Asclepidiaceas, cuyo nombre común es "bejuco de leche" (Pitier 131). Alvarado (I-208) señala a Philibertia glauca como la especie conocida comunmente como "Ipecacuana" de uso en la medicina popular. Podría pensarse que hay una confusión en el uso del nombre científico por parte de Torrealba. 

JARIZO Uso Domestico "...se encontraron una mata de jarizo ....a orillas de un caño..."(5-217). 51 "...les rociamos con polvo de erizo de jarizal..." (6-137), este polvo produce alergia caracterizada por estornudos y escozor (6- 137). "...cargando haces de leña de mangle Jarizo..." (6-354) 

JUIPEJUIPE Uso Medicinal "...baño de esta planta cocido y frío, después tomar un vaso de la misma agua..." ademas de otros ingredientes para combatir la impotencia (6-210). Al respecto no encontramos información, Alvarado (I-217) cita una planta medicinal de la Guayana venezolana, con el nombre de Jupijupi. 

MATAPALITO Uso Domestico "...Matapalito para las cabullas de amarrar...". (2-73) "...Los fue amarrando con cabullas de matapalito..." (3-239) 

PALO DE MONO Uso Medicinal "...es un bejuco usado con mucho éxito contra mordeduras de culebras y picaduras de rayas y escorpiones, se puede usar en alcohol o seco, este ultimo hay que hervirlo o mascarlo y tragar la saliva, también parece existir un árbol...."(4- 148), esta es una planta que se encuentra en la Guayana a decir del autor. 

PARACHATÖ Uso Medicinal "...y nueve baños de paracható..." en curación de lepra (2-128) "... el paracható para duplicar las células cerebrales, en conjunto con la rosa de montaña roja y la blanca , forman un hemostático, usado en brazaletes y collares..." (4-144), esta planta la ubica el autor en el estado Bolívar. 

PARAGÜITO, PARALETO, PAPAITO, GARABAMA Uso Medicinal "...Esta planta es familia del paracható...parecido al paraletó y el papaitó y al garabamá, todas del genero de las guachamaquinas, plantas venenosas que matan al minuto por vía estomacal y curan rápido la neumonía y la pleuroneumonia en uso externo, abunda en las costas de río Claro, Sinaruco y río Clarote...”.(6-217). Con un preparado donde entra esta planta,dice Torrealba extraen dientes y eliminan la infección en forma instantánea sin sangramiento ni dolor (p cit). 

VERDIGALLO Uso Ceremonial "...se coge tres frutas de verdigallo, una raíz pequeña de un bejuquito que nace en la sabana, que hecha una batatilla, cada raíz tiene una lista verde..."(2-87), esta junto a otros ingredientes constituyen un preparado para matar personas por agotamiento (consumidas). 52 

HONGO FLOR DE TIERRA Uso Medicinal. La flor de tierra es un hongo el cual tuvimos la oportunidad de ver y palpar en la casa de un ahijado de Torrealba, quien se dedica a la alfarería en las afueras de Cunaviche. Torrealba (2-58) describe su apariencia y su uso de la siguiente manera "...La flor de tierra fue el remedio infalible, esta es un hongo raro que nace por lo general en los bachaqueros, nace como un enorme huevo blanco y demasiado blandito....puede producir ceguera y es el remedio infalible que usan nuestros campesinos para las cortaduras...". Con este propósito habían recogido el que tuvimos en nuestras manos y cuyas características son exactamente las descritas por el autor; según nos comunicaron es altamente efectivo como hemostático " rompiéndolo y poniendo el polvo de adentro sobre la herida ", por razones obvias no pudimos traerlo para su identificación.
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10 de enero de 2013

Los Hijos de Apure:José Vicente Abreu

Nació en junio de 1927 en San Juan de Payara, estado Apure y falleció en abril de 1987 a los 59 años. Fue un reconocido escritor, ensayista, periodista, poeta y profesor.

En 1949 se graduó de periodista en la Universidad Central de Venezuela (UCV), y al año siguiente obtuvo el título de como profesor de castellano, literatura y latín en el Instituto Pedagógico Nacional. 

A pertir de 1950, se destacó como uno de los más importantes líderes juveniles de Acción Democrática (AD) en la clandestinidad durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Durante su participación en la resistencia contra la dictadura fue detenido por la Dirección de Seguridad Nacional sufriendo feroces torturas y siendo deportado al campo de concentración de Guasina - Sacupana (1951-1953) y la Cárcel de Ciudad Bolívar (1954-1955), permaneciendo en esta última hasta 1957, año en que fue expulsado a México. 

Las vivencias de la tortura en la cárcel y el campo de concentración las narró en su obra "Se llamaba SN" en alusión a la Policía Política de la dictadura, la Dirección de Seguridad Nacional. Abreu fue yerno de José Agustín Catalá, un miembro de la resistencia cuya profesión de editor le permitió la elaboración del "Libro negro de la dictadura", el mayor compendio de denuncias sobre robos, cobros ilícitos, comisiones y homicidios cometidos durante la dictadura. 

A su regreso a Venezuela en 1958, asumió la jefatura de redacción del periódico comunista Tribuna Popular, órgano del Partido Comunista de Venezuela (PCV), cargo que ejerció hasta la clausura del mismo en 1960. En 1962, un tribunal militar lo condenó a prisión por su participación en la insurrección de Carúpano (4-5-1962), pena que purgó en el Cuartel San Carlos en Caracas. 

Al salir de la cárcel viajó de nuevo al exilio, viviendo en varios países comunistas como Cuba, Rusia, Checoslovaquia y Bulgaria, país éste en cuya capital, Sofía, se desempeñó como profesor universitario de literatura española y latinoamericana. De nuevo en Venezuela, dirigió la imprenta de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y formo parte del cuerpo de directores del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG). 

José Vicente Abreu falleció en la ciudad de Caracas el 25 de abril de 1987 a consecuencia de una cirrosis hepática. Su última novela no publicada se tituló "Las cuatro letras" (1969), titulo alusivo a las FALN o Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, organización guerrillera a la que había pertenecido. 

Su bibliografía consta de unos de 29 títulos entre los cuales destacan, Manifiesto de Guasina (1952), obra inspirada en su experiencia en la cárcel del mismo nombre, a la cual fue trasladado en 1952, texto que fue publicado en 1959, bajo el título de Guasina. Donde el río perdió las siete estrellas, Se llamaba SN (1964), Toma mi lanza bañada de plata (1973), Palabreus (1985), entre otros. También realizó biografías a destacadas figuras de la cultura y la política venezolana como Rómulo Gallegos, Vicente Emilio Sojo, Leonardo Ruiz Pineda, Alberto Carnevali, y Antonio Pinto Salinas, entre otros. 

Durante su vida como escritor y político, utilizó varios seudónimos, entre ellos, los de Martín Martínez, Máximo Miliciano, Guanipa, El Capanga y José Bello. La antigua calle principal de San Juan de Payara, lateral a la plaza Bolívar y que termina en las cercanías del río Cotayo, fue designada con el nombre de este insigne escritor y periodista debido a que en la misma se encontraba su casa nata.

Pueblos del Bajo Apure: San Juan de Payara

Iglesia San Juan Evangelista
Pero San Juan está 
Entre el Payara Y el Cotayo 
A un paso de Bucaral 
Y a otro paso del Arauca: 
En el paso donde Florentino 
Derrotó al diablo Hace siglos.
 ¡Y nosotros seguimos derrotándolo! 
Allí se come en la “Laguna vieja”
 Donde un día te llevaré 

Para hacer realidad 
El cielo de los yaruros 
Que a veces vienen 
Por encargo otomaco 
Por mestizaje de centauros, 
 A buscarme 
Y tocan la puerta enorme
 De mi corazón, Santa 

José Vicente Abreu 



 San Juan de Payara es la capital del municipio Pedro Camejo y la entrada al Cajón de Arauca y a las llanuras de Cunaviche. Fue fundado por Fray Jerónimo Lucena, en el año de 1769, según los informes del Padre Carrocera. Virgilio Tosta por su parte, señala como fundador a Fray Alonso de Castro. 

Los  primeros habitantes del pueblo  pertenecían a familias Yaruras, guaranaas, otomacas y taparitas. 

Apoyándonos en entrevistas efectuadas por Manuel Abrizzo y publicadas en Apure en Cuerpo y Alma, el payareño se identifica por su vestimenta: sombrero, camisa a cuadros o rayas, alpargatas y pantalón que puede ser un jeans cuyo largo con frecuencia, se ubica a media distancia entre la rodilla y el tobillo, en el bolsillo una cajita de chimó o tabaco de mascar.

Manuel Modesto Ortega López, uno de los habitantes del pueblo, cuenta historias de su abuela Angela:

Ella me contaba que en la fiesta del 2 de febrero, Día de la Candelaria, la gente se reunía en círculo. Luego agarraban una gallina, le cortaban el cuello, echaban la sangre en un vaso y el que perdía el juego tenía que beberse la sangre. 

Cuando en San Juan de Payara había pocos carros para ir a San Fernando, los payareños tenían que trasladarse en una canoa. Una madrugada mi abuela salió con unas personas en canoa para San Fernando. Cuando iban lejos, empezó a llover, atracaron cerca de una casa abandonada. Entraron a la casa a esperar a que escampase. Al escampar, se dispusieron a salir de la casa para seguir su camino. En eso la tierra tembló y debajo de la tierra salió una imagen de un santo llamado San Juan Evangelista. Ellos se asombraron al ver lo sucedido, después tomaron la imagen la llevaron con ellos y la colocaron en la iglesia de San Juan de Payara, que lleva por nombre “San Juan Evangelista” 


Francisco Montoya
En Payara nació José Francisco Montoya, el “Tigre de Payara”, legendario coplero de la música llanera, y José Vicente Abreu, poeta y escritor de renombre nacional. También y a pesar de algunas opiniones en contra, se dice que fue la cuna de Pedro Camejo, el Negro Primero  (de allí el nombre del municipio). De hecho en la entrada del pueblo, se encuentra una plaza con una estatua ecuestre de Negro Primero. 
Asímismo, se encuentra en este pueblo una estatua sencilla de Francisco Montoya y una de María Dolores Laya.

 En las adyacencias del pueblo, se encuentra una extensión de 1 km2 constituida por  un conjunto de montículos de arena blanca de 5 m de altura promedio que cubren parte del sector Ejido en la parroquia San Juan de Payara, llamados Médanos de Mata azul y los terrenales del Hato de San Jerónimo propiedad de la Familia Galeano Montaya. En algunos casos la zona se presta para ser invernadero de ganado vacuno, equino, caprino y en algunos casos es visitada por los turistas. 


Estatua Ecuestre de Negro Primero
Entrada de San Juan de Payara     


Monumento a Maria Dolores Laya  


Médanos  de Mara Azul ( imagen cuadernos IPC)