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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

20 de agosto de 2010

Coplas y Versos

Por el camino del caño
ni palma que le suspire,
el uno en potro catire,
el otro en viejo castaño,
-el saludo y el rebaño
vueltos de sed de mil senderos-
en los aciagos esteros
donde la ilusión embauca,
trochando el Cajón de Arauca
se toparon los vaqueros

 Cruzan la tierra silente
que el catire echó a la Historia
la vez que enlazó a la gloria
y la rabiató a su gente
Van en dos y dos doliente
sobre los marchitos tallos;
los corazones vasallos
de las lejuras sin treguas,
los ojos, pozos de leguas,
muertos de sed los caballos

Alberto Arvelo Torrealba
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