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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

29 de septiembre de 2010

Mas malo que Guardajumo

En el pueblo de Los Angeles, antiguo lugar de misión al Sud de Calabozo, nació por los años de 1780 a 1782, el indio Nicolás, descendiente de aquellos feroces Guamos, que en remotas épocas asolaron las comarcas de Guárico. 
Desde muy niño, Nicolás había dado indicios de rapacidad, pues robaba a la madre cuanto objeto podía, para venderlo al primer muchacho con quien tropezara. Mal acompañado siempre, Nicolás continuaba dando pruebas de los que sería algún día”…”Adulto al comenzar el siglo, Nicolás da comienzo a su carrera de crímenes atroces: ya atrae a los viajeros y los sacrifica, ya azota los hatos cuyos animales destruye. Ya roba a los arrieros conductores de mercancías.”…”Siempre estaba acompañado de hombres perdidos que obedecían sus órdenes y siempre se presentaba con su infernal gavilla de manera tan inesperada, que no dejaba tiempo para la defensa. Su ligereza, su agilidad y su manera de aparecer y desaparecer, motivaron que los pueblos lo tomasen por brujo, y por esto huían de él como espíritu maligno. Llamábale el vulgo Guardajumo y con este nombre era conocido en muchas leguas a la redonda de la zona de los llanos de Barcelona, del Guárico, Aragua, etc. Nombrábanle así porque cometía un crimen, y tras éste otros, sin que las autoridades pudieran apresarle. Se creía , y él lo aseguraba, que sabía transformarse en tronco de árbol cubierto de humo por todas partes, para reírse de quienes lo buscaban. Decían otros que debía tal nombre al no formar una sola fogata en el lugar de la pampa donde almorzaba, sino varias muy limitadas, para que la columna de humo no se apreciara desde lejos."     Leyendas Históricas de Venezuela- Aristides Rojas.

Francisco Herrera Luque en Boves el Urogallo, también incluye este personaje, el cual se anunciaba con un silbido que se confundía con el canto del Pájaro Vaco. Díce que el bandido tenía una piedra para cocinar que se encendía y no echaba humo y también que hacía señales de humo para llamar a su gente. Dice también que emanaba “un olor nauseabundo, mezcla de carne putrefacta y de excremento humano”…."Una gravísima enfermedad carcomía su cuerpo”

Arístides Rojas cuenta que en una ocasión, el grupo de bandoleros quizo atacar a unos comerciantes, quienes resueltamente se defendieron matando a cuatro y poniendo en fuga el resto, entre los cuales iba herido Nicolás. Cuenta igualmente que mas adelante Guardajumo fue delatado por uno de sus hombres y finalmente ahorcado. 

Herrera Luque por su parte, cuenta historia similar, con la diferencia que uno de los comerciantes, entregó al bandido a las autoridades. En ambas versiones, el comerciante que logró vencer al delincuente era nada menos que José Tomás Boves.

Decir "mas malo que guardajumo", son palabras mayores, es como decir "mas malo que Caín".
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