Buscar este blog

....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

11 de agosto de 2014

Pueblos del Apure Medio:El Samán de Apure




El Samán de Apure se estableció a finales del siglo XIX,  sin embargo a principios del XX aún era un caserío dependiente de Apurito.  Se dice que el caserío nace después que una parroquia importante del sector, llamada Banco Largo, es aniquilada por el paludismo y la fiebre amarilla. Los sobrevivientes emigraron al “Paso del Samán de Apurito”.

Se dice  también que en sus tierras, en un lugar llamado la Mata de Rabaguero,  el General Páez tenía su centro de operaciones cuando estaba por gestarse la Batalla de Mucuritas.

Esa mata para los llaneros, tenía  una connotación fantástica, pues se maneaban los caballos y aparecía y desaparecía una lápida allí colocada. Era un lugar por el cual no se pasaba de noche y siempre tenía zamuros aunque no hubiese basura ni animales muertos.

En 1937 El Samán, fue elevado a la categoría de municipio con el nombre de Mucuritas, en recuerdo a una de las más importantes  batallas libradas en suelo apureño y realizada en su jurisdicción. Hoy, Mucuritas es una parroquia del municipio Achaguas.

Esbozos sobre el origen de  este pueblo,  están presentes en la Historia de Apure de Argenis Méndez Echenique,  quien cita al profesor  Luis Ortíz, quien escribió “Bosquejo Histórico del Municipio”, trabajo publicado en 1967, del cual  tomaremos algunos fragmentos:

“Decía el Señor Luis Flores (Q.E.P.D), pionero del hoy municipio Mucuritas, que para 1920, fecha de la llegada al paso de El Samán ubicado en el Paño Real de las sabanas de Mucuritas, este caserío tenía unas  7 casas”. Por la iniciativa de algunos comerciantes que llegaron con una balsa por el paso  real, se fue acercando la gente y para 1931, ya el caserío contaba con  mas de 40 casas y unos 300 habitantes, mostrando un crecimiento acelerado. Por esta razón,   el caserío fue elevado a la categoría de municipio, en homenaje a la “histórica jornada  realizada en el Paño Real de Mucuritas, correspondiente al hato de Ceferino, el 28 de enero de 1817".

Dice también el escrito, que la iglesia se construyó  en 1940, siendo el Pastor de los Llanos, reverendo Guillermo García., el primer párroco que la visitó  En 1949, se celebran las primeras fiestas patronales cívico-religiosas y se designa como patrona del pueblo a la Virgen de la Coromoto. La imagen fue tallada en Caracas por encargo de los hermanos Guevara Hurtado, a un costo de 3.000 Bs., bendecida el 2 de febrero de 1949 y donada a la iglesia de El Samán.

Con respecto a la histórica sabana del “Paño Real” de Las Mucuritas, correspondientes al hato de “Ceferino”, el Sr Jesús María Hernández compró la finca a Pancho Cuevas y para recordar la acción de Páez, le dio el nombre de Mucuritas.

En 1930, tras una colecta promovida por el poeta Carlos M Laya , José de la O González y Pedro Sifuentes, se levanta un monumento para el recuerdo de la batalla. Este monumento fue inaugurado el 28 de enero de 1931 con motivo del 114 aniversario de la jornada.

Iglesia de  El Samán de Apure
 Es la casa de oración de los feligreses de El Samán de Apure,así como de los visitantes que veneran a la Virgen de la Coromoto, patrona del poblado. Su estructura interna se distribuye en un amplio salón de 8 m de ancho por 20 m de largo. Es una construcción moderna de una sola nave.
Su fachada principal es de acabados sencillos y presenta una torre en su parte superior donde se ubican las campanas, rematando en una cruz. Su acceso se define por una puerta metálica de dos hojas y una ventana que sirve de nicho para la imagen de Jesús de Nazareth. La edificación tiene techo de acerolit y sus paredes son de bloque.

Procesión a la Inmaculada  Virgen de la Coromoto
La procesión en honor a la inmaculada Virgen de la Coromoto en El Samán de Apure se celebra el 2 de febrero y es
considerada por la comunidad como uno de homenajes de mayor importancia en el sector. La imagen que representa a la Virgen es paseada por las principales calles del poblado, acompañada por todos los feligreses y visitantes que asisten al encuentro y quienes entonan cánticos de glorias y alabanzas.
En esta misma fecha se dan inicio a diversas actividades como la elección de la reina, el disfrute de comidas típicas,
bailes de joropo, cantos a capella en cualquier calle del poblado, toros coleados en las mangas de madera hechas un
día antes del evento; se realizan también peleas de gallo y carreras de caballos que son el deleite tanto de lugareños
como turistas. Estas festividades tienen una duración de cuatro días.

Entre las personalidades más resaltantes de El Samán de Apure están el coplero José Alí Nieves y Jesús Moreno,  los compositores Edgar Rivas Hernández y José Demetrio Hernández  y el poeta Alberto José Pérez.
 

José Demetrio Hernández
de 1949. Es considerado unexponente de la poesía nacional.De su autoría han grabado
Nació en El Samán de Apure de la parroquia Mucuritas, municipioAchaguas el 22 de diciembremás de 100 canciones en las voces de Jesús Moreno, Cristóbal Jiménez, Argenis Salazar, Ramón Ojeda, Antonio Hernández,entre las cuales destacan dos éxitos que le dan proyección como son Amor puro amor, interpretada por Efraín Yadala y La sangre de Venezuela por Norman Zárate.






José Alí Nieves
una de las voces representativas de la música criolla, reconocido nacional e internacionalmente.
 Nació el 25 de noviembre de 1951 en El Samán, parroquia Mucuritas.Se inició en la música en 1970 representando al estado Apure en el aniversario de la Batalla Naval de Maracaibo, estado Zulia. En 1973 recibió su primer lugar en el Festival Cantaclaro en el renglón de copleros, de allí surge el seudónimo de Pico de Oro, como es conocido artísticamente. Realizó su primera grabación con el sello Cachilapo de Jacinto Martínez llamada La Leyenda de Federico y Mandinga, verso a verso con José Jiménez, conocido como El pollo de Orichuna.

Jesús Moreno
Compositor, cantante y poeta nativo de El Samán de Apure. En su lugar de nacimiento estudió las primeras letras y transcurrió su infancia entre coplas sabaneras y trabajos del llano. Desde muy corta edad demostró sus dotes artísticos y musicales. Su vida profesional como cantante comenzó en 1970 cuando grabósu primer éxito Que te perdone el diablo, comenzando así una destacada carrera artística donde ha logrado grabar casi 40 discos y más de 150 canciones, entre las que se destacan Llano y Leyenda, Romance en la lejanía, Amiga, novia
y amante y Mis ojos lloran por ti, entre muchas otras composiciones.Se ha destacado en la interpretación de pasajes llaneros de corte romántico, adoptando este peculiar estilo por lo cual se ha hecho merecedor del nombre artístico del El rey del pasaje. En el año 2000 publicó una recopilación de la mayoría de sus éxitos musicales denominado Cancionero criollo y romántico, donde se recoge el sentir llanero del artista.

Manuel Abrizo en su visita a El Samán, conversó con  uno de sus lugareños, Catalino Figueredo, quien se ha destacado por la elaboración de sombreros de madera,que son tal livianos como si fueran de cuero o fieltro. Siempre se había dedicado a los trabajos con madera, hasta que en 1991, para asistir a una feria, decidió hacer un sombrero de madera. Los hace de cedro, caracara o alguna madera liviana. Tarda unos 5 dias en su elaboración y al final tienen un peso entre 200 y  250 grs.

Fuentes Consultadas: Historia de Apure, Argenis Méndez Echenique; Apure Adentro,Ministerio de Planificación; Cuadernos del IPC 

 SAMÁN (Samanea saman)

Árbol grande y corpulento, de flores rosadas y una copa tan frondosa que puede ocupar un área de hasta 2.500 m². Es abundante en alto llano donde se dispersa a través del ganado vacuno que come sus semillas, a las que el llanero identifica como Samanas. En leyendas indígenas se explica que le nombre de esta planta se originó cuando los indios caribes atacaron y dieron muerte a los habitantes de un pueblo arahuaco llamado Gūere y, días después encontraron que una planta estaba creciendo sobre el cadáver del Brujo o Chamán, de allí que decidieron llamarla “el árbol del chamán” que después sería chamán y más tarde Samán. En Apure, Portuguesa, Guárico y Cojedes aparecen pueblos con los nombres de El Samán, Boca de Samán, Samán de Apure, Samán de Tigre, Semanal, Samanito y El Samanote. En el estado Aragua, fuera de los llanos se encuentra el histórico Samán de Gūere. De El Samán de Apure son los reconocidos cantantes llaneros Jesús Moreno y José Alí Nieves. El Samán es el árbol emblemático del estado Aragua y de los países bolivarianos.Omar Carrero

ENTRADAS RELACIONADAS:

 
 

El Llano Apureño es el Llano de Doña Bárbara


El cronista de Apure, prof Argenis Méndez Echenique me mandó hace algún tiempo  el escrito que a continuación coloco, y que tiene que ver precisamente con la visión del Llano apureño que visitó don Rómulo Gallegos y que inspiró su novela. Doña Bárbara no es una simple novela famosa, pues tiene una connotación muy especial para el venezolano en general y muy especialmente para el llanero. Se le dice por allí "la biblia del Llano", y es que el autor describió en su novela, con precisión asombrosa, las características del llano y el llanero, así como los problemas que lo aquejan. Doña Bárbara dio a conocer el Llano nacional e internacionalmente,  y ese Llano allí descrito es el Llano apureño.
El escrito del Profesor Méndez Echenique tiene un enfoque muy agradable de leer y a pesar de su longitud, se lo ofrecemos en su totalidad.Fue expuesto por el autor en conversatorio realizado en la ciudad de Barinas en mayo de 2008.


EL   LLANO   DE   DOÑA BÁRBARA 


(Aproximación a un estudio histórico - literario de la novela
                 “Doña Bárbara”, de Rómulo Gallegos)

 
Argenis Méndez Echenique



Reconozco que el tema es un poco delicado y mucho mi atrevimiento al venir ante ustedes a hablar del mundo vivencial y telúrico de Doña Bárbara. Así que comenzaré  mi  exposición  citando  a  un    eminente  intelectual    barinés compenetrado con su Llano como lo fue   Orlando Araujo, quien en uno de sus trabajos precisa los términos del manejo que hizo Don Rómulo Gallegos del escenario  llanero en Doña Bárbara: 

“Nuevo  sentido  del  paisaje.  Hay  en  Gallegos  un  nuevo
sentido o visión, o colocación del y dentro del paisaje y la
naturaleza; en primer lugar, un alejamiento del paisaje virgiliano
(Geórgicas) ofrecido en combinaciones de ciudad y campo
(Caracas y sus alrededores de litoral y haciendas). Reinaldo
Solar y La Trepadora rinden, todavía, tributo a esa tradición
que se rompe en Doña Bárbara, donde el paisaje ya no es
naturaleza amansada sino tierra abierta y salvaje. Así el paisaje
deja de ser estático marco de romances y costumbres, para
incorporarse como factor dinámico de lucha, como personaje.
Se  abandona  el detallismo  nativista  y  se  ofrecen  grandes
conjuntos  o  masas  narrativas  mediante  una  técnica  de
selección simbólica” (“Doña Bárbara ante la Crítica”).. 

De aquí se deduce, que para hablar del Llano de Doña Bárbara es necesario saber que en este tema se deben enfocar varios aspectos:    el geohistórico, el sociológico, el psicológico y   el literario, entre otros, siempre con criterio de globalidad.

Así, puedo   decir que el Llano es un mundo aparte, diferente. Apure, en mi concepción, lo es, aún dentro del mismo Llano. Siempre he considerado que Apure es un mundo totalmente distinto al resto del Llano y a Venezuela. Su sociedad y su tiempo  tienen un ritmo y condiciones de marcha diferentes a las del resto del país, debido a que su geografía, su hábitat y su gente tienen una idiosincrasia muy particular, muy propia.

Sin caer en odiosos etnocentrismos al hablar de la “apureñidad”, debemos decir que es como señalar la identificación de sus habitantes con la región llanera del territorio venezolano conocido como Apure, la tierra de Doña Bárbara y Santos Luzardo. Barbarie y civilización.

¿Qué lo hace diferente?. Su geografía sin cerros, con grandes extensiones de sabanas, cruzadas por caudalosos ríos que discurren de oeste (arriba) a este (abajo) hacia el Orinoco, bordeados de bosques de galería. Con población aborigen nómada, trashumancia impuesta por las estaciones del año. Los primeros centros urbanos organizados a la manera española   fueron conformados con población indígena, por los misioneros religiosos capuchinos andaluces, aportadores de nuevos elementos culturales, reses y caballos, instrumentos musicales de cuerda,   cantos y romanceros   populares de sus tierras  de  origen,  que  amalgamados  con  los  talentos  nativos  y  algunos afroamericanos llegados luego forjaron el joropo, la tonada y el contrapunteo, ayudando a mitigar la soledad y la fatiga de la faena diaria del llanero apureño en un horizonte preñado de infinitud.

Es así como podemos interpretar este proceso sociocultural con las palabras  de  una  calificada  antropóloga  venezolana  contemporánea: “La identidad cultural de las nuevas sociedades mestizas estuvo determinada, cualitativa y cuantitativamente, por el carácter específico de la base social
aborigen, por la herencia cultural de cada pueblo. El factor de unidad general de dichas sociedades radica en el encuadre común: político, administrativo, económico, religioso, etc., que significó el régimen colonial español” (VARGAS ARENAS, 1993: 51).

Nuestra historia reseña que existía en la época colonial española la prohibición de penetrar y asentarse en el territorio apureño, sin embargo San Fernando de Apure   fue fundada por Don Fernando Miyares en 1788 con doscientos  vecinos  de  origen  europeo  que  residían  en  sus  alrededores (recuérdese la vieja costumbre colonial indiana de “se acata pero no se cumple”). Esto da una idea de la forma como se dio la ocupación de este territorio, que nuestra paisana Yarisma   Unda llamaría “espacio de refugio”, para quienes escapaban de la represión real española, sin importar el origen étnico de los fugitivos. Así mismo da idea  del proceso de mestizaje que originó al llanero apureño, en apenas  un corto lapso de cuarenta años de vida colonial que va de la séptima década del siglo XVIII a 1810.

Es  conocido  que  la  irrupción  del  llanero  en  la  historia  venezolana  y continental se dio de manera violenta, a  lomo de caballos y a punta de lanzas, primero con el implacable Boves,   que acabó con la república mantuana de nuestros inicios autonómicos,   luego con las heroicidades del catire Páez, que hicieron posibles las campañas redentoras y    libertarias del Gran Bolívar, forjando bizarramente la epopeya de la Patria Grande en su glorioso paso de los Andes,   Boyacá, Carabobo, Pichincha, Junín y Ayacucho. Allí estaban en primera fila los apureños. Sin embargo,   la consolidación de su personalidad como pueblo se va a ir decantando a través del tiempo, de los vínculos de identidad,  pertenencia  y  reconocimiento,  con  alto  contenido  simbólico, fundamentalmente  en el transcurso de los siglos XIX y XX. Historia, tradición y costumbres son el sustento de la apureñidad. Ese es el Llano de Doña  Bárbara.

Un estudioso contemporáneo de la realidad llanera, habla de manera bastante objetiva del tema: 
 “Las formas culturales que encontraron asiento en el Llano antes del advenimiento de la moderna civilización del consumo, aunque diversas entre sí, muestran algo de común, en tanto que ninguna de ellas, incluida la establecida a partir de la conquista  española,  participa  de  las  actitudes  típicas  que caracterizan  la  relación  del hombre  contemporáneo  con  la naturaleza. Por este motivo, unido a otros que ya antes hemos mencionado, el paisaje   llanero   permaneció básicamente el mismo, sin alteraciones fundamentales, por espacio de cuatro siglos  contados  a  partir  de  la  llegada  de  los   primeros europeos…”(PINTO SAAVEDRA, 2007: 25). 

Y más adelante el mismo autor expone: “El paisaje llanero, por siglos ha permanecido sin amo ni señor y el hombre aquí se ha visto abocado a hacer su historia al mismo tiempo que se empeña en dominar una naturaleza áspera y rebelde que, no obstante, le ha dictado ella misma los medios con los cuales imponerse victoriosamente a sus obstáculos” (Ob. Cit.: 76).

Sánchez  Osto,  uno  de  nuestros  estudiosos  más  profundos  de  la idiosincrasia apureña señalaba ((1980: 22): “El poblador de las sabanas a donde se fue el descendiente fusionado del primer ocupante con el vernáculo, tuvo que ser por necesidad es el  llanero primitivo diseminado con los primeros vobinos: tipo surgido en un medio hostil, en el seno inclemente de la Zona Tórrida, entre ríos caudalosos, pantanos o rebalses inmensos, o sequías pavorosas  según  las  estaciones,  animales  feroces,  peligros  inauditos, productos exuberantes como aquella naturaleza, llegó a ser necesariamente el señor de las llanuras de Venezuela”.

Según el criminólogo venezolano Gómez Grillo (2000: 39): “El Llano supone una subcultura regional. La familia Luzardo - Barquero corresponde a una modalidad subcultural desprendida de aquella […]. El parámetro subcultural es evidente en todo el proceso conductual de los personajes de “Doña Bárbara”.

Pero el sabio criminólogo la mira como una verdadera “Subcultura Delictiva”. Sin embargo, el Maestro Gallegos consideraba, al hablar del Llano de Doña Bárbara, que era como identificaba a Apure, según Adolfo Rodríguez (1979.6),          “El Llano es la tierra de Dios”   y -agrega luego que   Gallegos en un discurso pronunciado en La Habana en 1949- lo reafirmó    enfáticamente:

“Tierras del hondo silencio virgen de voz humana, de la soledad profunda, del paisaje majestuoso que se pierde de no ser contemplado… Tierras del Llano infinito donde el grito largo se convierte en copla…”

La descripción del llano apureño  que hace el maestro Gallegos  es un vivo canto a su naturaleza bravía:

“El Llano enloquece y la locura del hombre de la tierra ancha y
libre es ser llanero siempre. En la guerra buena, esa locura fue
la carga irresistible del pajonal incendiado, en Mucuritas, y el
retozo heroico de Queseras del Medio, en el trabajo: la doma y
el ojeo que no son trabajo sino temeridades; en el descanso: la
llanura en la malicia del “cacho”, en la bellaquería del “pasaje”,
en la melancolía sensual de la copla; en el perezoso abandono:
la tierra inmensa por delante y no andar, el horizonte todo
abierto y no buscar nada; en la amistad: la desconfianza al
principio,  y  luego  la  franqueza  absoluta;  en  el  odio:  la
arremetida impetuosa; en el amor: “primero mi caballo”. ¡La
Llanura siempre!” (2005: 93).
Al revisar la génesis de esta novela galleguiana, se encuentra la explicación de ese embeleso. “La Casa de los Cedeño” era la novela que tenía Gallegos en mente escribir cuando planificó su viaje al Llano en la Semana Santa de 1927. El Maestro Gallegos viene al Apure acompañado de su hermano Pedro y de sus alumnos José Félix Barbarito Echenique y Juan Salerno Melo. En San Fernando conoce a Juan (“Juancho”) Rodríguez, dueño del Hato “Ojo de Agua”, cercano a El Yagual, quien le habla de diferentes casos de personajes extraordinarios que ha conocido y le sugiere que los utilice en la trama de su nueva novela.   Más tarde, el poeta Andrés Eloy Blanco le habla de Doña “Pancha” Vásquez de Carrillo, que utiliza el novelista para encarnar su “Doña Bárbara”..

Así mismo, al trasladarse al Hato “La Candelaria”, en pleno Cajón de Arauca, se tropieza con Antonio José   Torrealba, un extraordinario fabulador y conocedor de las costumbres llaneras. Todo ese bagaje informativo lo recoge Gallegos y es lo que le va a permitir escribir   la obra que va a ser considerada como    Biblia  del  Llano.  Del “viejo”  Llano,  parecido  al  de  la  epopeya, semibárbaro,  sin cercas y con rodeo de vaquerías.

“La Coronela” es el título de la nueva novela de Gallegos. “La Casa de los Cedeño” quedó atrás, en el recuerdo.   Supuestamente la nueva producción intelectual la realizó   en veintidós días, al regresar a Caracas desde Apure; pero la reescribió tres veces, comenzando a imprimirla allí en 1928, y luego
desistió de su publicación (apenas se imprimió el primer capítulo). No estaba conforme con la obra. Ese año viaja a Europa y   en plena travesía   estuvo a punto de arrojar los originales al mar. Según Ana Mercedes Pérez (“Doña Bárbara sí es Gómez”, 1987), fue Agustín Silva Díaz, amigo y contertulio de Gallegos, quien le sugirió que le cambiase el nombre a la novela y la titulase Doña Bárbara. El que le había dado era muy imprudente y podía crear suspicacias al tirano Gómez contra él y podía ser encarcelado.

En síntesis:         “Rómulo Gallegos dio a conocer el mundo de los llanos venezolanos ajustándose en gran medida a la realidad, a pesar de volcar en la novela su ideología [positivista]. En cualquier caso es lógico pensar que su experiencia biográfica le haga percibir el Llano tal y como lo hace. Si para un historiador  muchas  veces  resulta  inevitable  expresar  su  punto  de  vista particular al estudiar una situación histórica determinada -lo que es por todos admitido, incluso como algo positivo-, cuanto más tolerable lo será en un creador de ficciones” (COBO, 1996: 15 Y 16).

VINCULACIONES DE GALLEGOS CON EL LLANO ANTES DE 1927.
Todavía hay quien piensa que Gallegos vino a enterarse de las cosas del llano cuando vino en 1927 al Apure. Pero habría que ubicarse en el tiempo en que Gallegos escribió su novela cumbre: primer tercio del siglo XX, en plena dictadura de Juan Vicente Gómez, con una Venezuela donde predomina la ruralidad  y muchas de las faenas  del medio campesino apureño eran similares a otras que se realizaban en los alrededores de Caracas o cualquiera   otra parte del país. Por ejemplo, en 1911 visitaba Gallegos a los parientes de su futura  esposa,  Teotiste,  en  la  vecina  y  campestre  Charallave,  donde abundaban los potreros. Además, Gallegos ya había estado en Anzoátegui
ejerciendo el magisterio y había entrado en contacto con su medio rural.

Según Adolfo Rodríguez (Op. Cit.: 8 -10) y   confirmado por Oldman Botello (1979), Gallegos tenía conocimiento sobre el Llano anteriores a su venida al Apure en 1927, por lecturas que había realizado y, también, por vinculaciones familiares propias: “Aunque  el  encuentro  autor -  tema  es  sucesivamente promovido por el entorno que a Gallegos le ocupa vivir, el Llano residía ya en su hogar, andaba en la persona de su padre Rómulo Gallegos Osío, nativo de Villa de Cura, un lugar de
Aragua donde los llaneros venían a comerciar. Llegaba con don Tomás C. Llamozas, descendiente del llano, que obtiene de la Universidad de Caracas el dinero para el grado de bachiller de Gallegos. O con su primo Galo Segundo Bremont, instalado en un  pueblo  guariqueño,  materia  prima,  Bremont,  del  primer tiempo de Lorenzo Barquero: el de la agonía contra “el centauro que todos los llaneros llevamos por dentro”.

Además, informa Adolfo: “Había leído el joven escritor el libro de cantos del Llano (1903), de Carlos González Bona, padre de Salustio, uno de aquellos compañeros de Alborada”. González Bona era barinés. Recientemente la Fundación  Cultural  Barinas  reeditó  sus  Cien  Coplas  Llaneras,  para satisfacción nuestra porque pudimos solazarnos con su lectura.

Es  así  como  se  observa  que  todas  estas  circunstancias  lo  habían sensibilizado para captar en toda su magnitud su experiencia en contacto con la naturaleza y el ambiente llanero apureño; aún cuando no se pueda negar la ayuda informativa, que él nunca negó, de Antonio José Torrealba.

CREACIÓN DE DOÑA BARBARA.

“Del río nacida y por el río ignorada Crisálida plegó sus alas, cerró sus ojos antes de que el sol
La ayudara a nacer”

(Versos en una placa colocada en la tumba de “Pancha Vásquez en el Hato “La Trinidad de Arauca”, en la   parroquia Rincón Hondo. ABRIZOS, 2008.).

Quienes han tratado este tema, señalan que Gallegos “en la gestación de sus obras, no partía de la concepción de un símbolo para desembocar en la imaginación del personaje que pudiera realizarlo, sino que el impulso creador le venía del hallazgo del personaje, previamente significativo dentro de la realidad circundante” (COBO, Op. Cit.: 18 y 19).

Según Juan Liscano, uno de sus más profundos estudiosos, “La novela se organizó en la mente de Gallegos sustentada en la conjunción del paisaje llanero y la personalidad de Francisca Vásquez. Lo demás vino por añadidura.

Fue  lo  que  el  novelista  apuntó  durante  su  permanencia  en  el  Hato  La Candelaria, donde le sirvió de baquiano en el conocimiento de la vida y de las costumbres del llano, el peón Antonio José Torrealba, en la novela Antonio Sandoval” (1980: 128).

Así se señalan algunos otros personajes tomados de la vida real: El personaje central, es basado en la personalidad de Doña Francisca (“Pancha”) Vásquez de Carrillo, por ejemplo, quien, en muchos aspectos,  mostraba en su comportamiento  unas actitudes  y valores  sumamente    despóticos.  Según
Andrés Eloy Blanco: “Doña Pancha Vásquez, el personaje real, de algunos detalles de su vida: acciones hombrunas, supersticiones, codicia, terrofagia, zamarrería, formó [Gallegos] base para su inmortal personaje novelesco, era “una mujer fea, sin atractivos físicos, y ni siquiera mala” (Biord, Ob. Cit.: 98).

Don Ricardo Montilla, secretario privado e íntimo amigo que fue del Maestro Gallegos, habla también del aporte dado por el poeta Andrés Eloy (En: Doña Bárbara. “Su Época”…, 1987) y transcribe algunos textos suyos:
"Fui el abogado de Doña Bárbara, antes de que fuera Doña Bárbara. Fui el abogado de la bruta mujer, fea y oscura, como el puñado de tierra mojada antes de que la mano creadora realizara la milagrosa transformación de barro en carne, de materia en verbo. Fui el abogado del carbón antes del diamante. Fui el abogado del barro antes del soplo”.