El llanero tiene una forma particular de expresarse. Existen muchas palabras o frases comunes en todo el país, sin embargo algunas tienen una connotación específica en tierra llanera. Les compartimos otro ensayo del profesor Hugo Arana Páez referido a los "traguitos" que disfruta tanto el llanero.
PEGARSE UN PALO
Hugo Arana Páez HARPA
San Fernando, 19 de octubre de 2018
En este ensayo me referiré a una actividad muy ancestral y popular en los llanos venezolanos como es pegarse un palo; quiero decir, el trago o la copa de licor; así escuchamos a dos amigos: ¡Chico vamos a pegarnos unos palos! ¡Fulano y Zutano se echaron cuatro y se rascaron enseguida!
Le he dedicado este trabajo a este hecho sociológico, por cuanto, es habitual que en los llanos, la moledera de caña es una realidad ancestral, presente en los toros coleados, en los gallos, en las fiestas patronales, en los bautizos, en los matrimonios, en los cumpleaños, en las despedidas de solteros, en las graduaciones, incluso hasta en tiempos de Semana Santa, que se supone es una semana de recogimiento, no faltan los bebedores encapillados: esos tercios que beben a escondidas.
2. Tipos de "Palamentazones"
Para referirse a la bebedera de manera coloquial, es decir, a la llanera se usan las formas colectivas: Anoche tuvimos una palazón (que no es pelazón). Ese tercio anoche se echó una palamenta, Se pegó una palamentazón de quinto piso; añadiría yo, ¡Dios mio asi será la tomadera! También se escucha pegarse o echarse una paliza de reserva.
Es muy frecuente escuchar la expresión Palotearse: ¡Esa tercia le gusta palotearse los sábados! ¿Los sábados nada más? yo diría que todos los días. Asi mismo, al final de una fiesta cuando los invitados se marchan, escuchamos alguien decir: ¡Ese tercio no puede manejar así, porque está bien paloteao! Asimismo escuchamos a un amigo decirle a un compañero de tragos: ¡Pana bríndame un palitroque! Por cierto, este palitroque es un palo rustico, sin labrar. En ese sentido, en Guárico alguien pregunta ¿Cómo está el palitraque? ¡A aquel viejo le gusta el palitroqueo! o ¡Aquella chama está bien palitroqueada!
Por cierto, del tercio que está medio borrachón se dice ¡Ese fulano está entre palos o que está metido entre la botella o que está entre palos o que está metido en la botella o que está dentro del litro.
También escuchamos ¡Ese tercio se echó una palamentazón de padre y señor mío! Así será la jaladera de caña. Asimismo escuchamos la expresión: Pegarse o echarse una paliza. Fulano y Perencejo se pegaron una paliza de pronóstico en la fiesta de cumpleaños de zutanita. Esto es el acabose, diría una vieja mojigata. Pero más frecuente es Palotearse. Asimismo la expresión Fulano le gusta palotearse los sábados ¿Los sábados nada más? O el amigo que le comenta al otro: Ese tercio no puede manejar así, porque está bien palotiao.
¿De dónde viene ese uso de palo por trago o copa? Hay que partir de la expresión Estar a medio palo, la cual se escucha a cada momento en los llanos que se deriva del valor de palo o árbol inmenso. Pero es al revés, es que ese Estar a medio palo por estar Medio bebido es mucho más viejo que ese palo. Por cierto, de Estar a medio palo, ha salido sin duda palo con el valor de copa o trago.
También existe una equivalencia entre trago de alcohol y golpe, como: Tarrayazo, trancazo y Lepe. Tarrayazo empezó siendo expresión de pescadores, pero se ha extendido con el valor de golpe. Asi escuchamos: ¡Ese tipo anda buscando que le dé un tarrayazo! y también de trago, que puede ser la copa de alcohol que un fulano le sirve al amigo. Cuando Florentino Coronado, Quitapesares, llega extenuado y sudoroso a la casa de Tereso Coromoto; éste le sirve un trago de brandy y el cantor se lo emburra de un solo trago y el viejo Tereso Coromoto, sorprendido le expresa: ¿Cómo que no crees que sea brandis de verdá? ¡Te has echao el tarrayazo al fondo del guargüero como si juera aguardiente lavagallos!
Hugo Arana Páez HARPA
San Fernando, 19 de octubre de 2018
En este ensayo me referiré a una actividad muy ancestral y popular en los llanos venezolanos como es pegarse un palo; quiero decir, el trago o la copa de licor; así escuchamos a dos amigos: ¡Chico vamos a pegarnos unos palos! ¡Fulano y Zutano se echaron cuatro y se rascaron enseguida!
Le he dedicado este trabajo a este hecho sociológico, por cuanto, es habitual que en los llanos, la moledera de caña es una realidad ancestral, presente en los toros coleados, en los gallos, en las fiestas patronales, en los bautizos, en los matrimonios, en los cumpleaños, en las despedidas de solteros, en las graduaciones, incluso hasta en tiempos de Semana Santa, que se supone es una semana de recogimiento, no faltan los bebedores encapillados: esos tercios que beben a escondidas.
1. Pegarse un palo
Pegarse un palo parece lo más antiguo, aunque ahora es más frecuente ¡Echarse un palo! o ¡Tomarse un palo! En ese sentido la literatura venezolana está llena de esta viejaza costumbre llanera, así leemos en El Espectador de Caracas del 1 de enero de 1886, se leía ¡Vamos a pegarnos un palo a la salud del año nuevo! En el periódico La Granuja del 26 de enero de 1887, hablaba de los tranvías de Caracas ¡Se paran en cualquier parte mientras el conductor se pega un palito! En la novela Fidelia de Gonzalo Picón Febres ¡Ni a pegarte un palo has venido aquí!. En la novela Música Bárbara de Manuel Díaz Rodríguez se lee ¡No te olvides de pegarte un güen palo de caña en mi nombre!. En Doña Bárbara, leemos ¡Todo el que viene para acá se para en esa pulpería, y por lo menos un palo de caña se pega!. En Las Lanzas coloradas de Arturo Uslar Pietri leemos. ¡Me voy a tirar este palo a la salud de ustedes!. En Tierra Nuestra de Samuel Darío Maldonado, leemos que uno de los personajes dice: Compañero, acérquese y encájese un palo Y dice la copla, jugando con la acepción:
Cuando dos se dan el palo
Me recuerdan el refrán:
Siempre se juntan los mochos
Para poderse rascar
Pegarse un palo parece lo más antiguo, aunque ahora es más frecuente ¡Echarse un palo! o ¡Tomarse un palo! En ese sentido la literatura venezolana está llena de esta viejaza costumbre llanera, así leemos en El Espectador de Caracas del 1 de enero de 1886, se leía ¡Vamos a pegarnos un palo a la salud del año nuevo! En el periódico La Granuja del 26 de enero de 1887, hablaba de los tranvías de Caracas ¡Se paran en cualquier parte mientras el conductor se pega un palito! En la novela Fidelia de Gonzalo Picón Febres ¡Ni a pegarte un palo has venido aquí!. En la novela Música Bárbara de Manuel Díaz Rodríguez se lee ¡No te olvides de pegarte un güen palo de caña en mi nombre!. En Doña Bárbara, leemos ¡Todo el que viene para acá se para en esa pulpería, y por lo menos un palo de caña se pega!. En Las Lanzas coloradas de Arturo Uslar Pietri leemos. ¡Me voy a tirar este palo a la salud de ustedes!. En Tierra Nuestra de Samuel Darío Maldonado, leemos que uno de los personajes dice: Compañero, acérquese y encájese un palo Y dice la copla, jugando con la acepción:
Cuando dos se dan el palo
Me recuerdan el refrán:
Siempre se juntan los mochos
Para poderse rascar
Palo designa la cantidad habitual que se sirve en
una copa, así escuchamos: ¡Sírvame un palo de brandy! Deme un palo doble! Por
cierto, ese palo doble es el que se le obsequia a los músicos en los parrandos
llaneros para estimularlos a continuar animando el bochinche con su arte. Por
eso se les sirve un palo enorme para que no se duerman en el parrando. Por
cierto, cuando un bebedor se emburra un trago de cañandonga enorme, se dice que
ese tercio se está echando un palo e´ músico o bien un palo de pantalón largo.
Es tan general ese valor de palo, que los ingredientes o tapas que acompañan a
la bebida se llaman Pasapalos.
Para disimular o minimizar la tomadera se escucha el simpático diminutivo: Fulanito se pegó unos palitos. En Peonía de Romero García, leemos ¡Tomemos otro palito!. El personaje Viruticas de la novela El Forastero de Rómulo Gallegos, trata de explicar a Mariano Urquiza su caso ¡Los palitos, compadre! Y chasqueó la lengua como si saboreara el alcohol. Job Pim recogía la expresión ¡Estar del Palito al Cambur o viceversa! dos poblaciones vecinas, ubicadas entre Valencia y Puerto Cabello, queriendo significar que un tercio es un bebedor habitual.
También añadiría que esos viciosos, andan de taberna en taberna, de taguara en taguara, de tarantín en tarantín, de tugurio en tugurio o como hacían nuestros aborígenes que andaban del timbo al tambo. Por cierto Tambo, era una especie de enramada provisional, que las tribus nómadas precolombinas, construían a las orillas de los ríos llaneros mientras acampaban allí, donde se dedicaban a pescar y de allí se marchaban rumbo a un Timbo. Por cierto, no he encontrado el significado de la voz Timbo. En todo caso amigos, lo cierto es que nuestros ancestrales aborígenes venezolanos precolombinos, se organizaban en tribus recolectoras, cazadoras y pescadoras; deambulaban errantes de un lado para otro. Aunque los que se dedicaban a la siembra y cosecha de maíz o yuca, se establecían en torno a esos sembradíos. Coloquialmente en torno de estas voces aborígenes Timbo y Tambo, se ha derivado el viejazo refrán: ¡Ese tercio anda del timbo al tambo! Esta máxima o aforismo se le aplica a aquellos fulanos que no hallan sosiego, sobre todo se aplica a aquellos flojazos o flojazas que no encuentran qué hacer y ahí es cuando el compañero de trabajo le espeta: ¡Vale, cálmate, que andas del timbo al tambo sin hacer nada!
Para disimular o minimizar la tomadera se escucha el simpático diminutivo: Fulanito se pegó unos palitos. En Peonía de Romero García, leemos ¡Tomemos otro palito!. El personaje Viruticas de la novela El Forastero de Rómulo Gallegos, trata de explicar a Mariano Urquiza su caso ¡Los palitos, compadre! Y chasqueó la lengua como si saboreara el alcohol. Job Pim recogía la expresión ¡Estar del Palito al Cambur o viceversa! dos poblaciones vecinas, ubicadas entre Valencia y Puerto Cabello, queriendo significar que un tercio es un bebedor habitual.
También añadiría que esos viciosos, andan de taberna en taberna, de taguara en taguara, de tarantín en tarantín, de tugurio en tugurio o como hacían nuestros aborígenes que andaban del timbo al tambo. Por cierto Tambo, era una especie de enramada provisional, que las tribus nómadas precolombinas, construían a las orillas de los ríos llaneros mientras acampaban allí, donde se dedicaban a pescar y de allí se marchaban rumbo a un Timbo. Por cierto, no he encontrado el significado de la voz Timbo. En todo caso amigos, lo cierto es que nuestros ancestrales aborígenes venezolanos precolombinos, se organizaban en tribus recolectoras, cazadoras y pescadoras; deambulaban errantes de un lado para otro. Aunque los que se dedicaban a la siembra y cosecha de maíz o yuca, se establecían en torno a esos sembradíos. Coloquialmente en torno de estas voces aborígenes Timbo y Tambo, se ha derivado el viejazo refrán: ¡Ese tercio anda del timbo al tambo! Esta máxima o aforismo se le aplica a aquellos fulanos que no hallan sosiego, sobre todo se aplica a aquellos flojazos o flojazas que no encuentran qué hacer y ahí es cuando el compañero de trabajo le espeta: ¡Vale, cálmate, que andas del timbo al tambo sin hacer nada!
2. Tipos de "Palamentazones"
Para referirse a la bebedera de manera coloquial, es decir, a la llanera se usan las formas colectivas: Anoche tuvimos una palazón (que no es pelazón). Ese tercio anoche se echó una palamenta, Se pegó una palamentazón de quinto piso; añadiría yo, ¡Dios mio asi será la tomadera! También se escucha pegarse o echarse una paliza de reserva.
Es muy frecuente escuchar la expresión Palotearse: ¡Esa tercia le gusta palotearse los sábados! ¿Los sábados nada más? yo diría que todos los días. Asi mismo, al final de una fiesta cuando los invitados se marchan, escuchamos alguien decir: ¡Ese tercio no puede manejar así, porque está bien paloteao! Asimismo escuchamos a un amigo decirle a un compañero de tragos: ¡Pana bríndame un palitroque! Por cierto, este palitroque es un palo rustico, sin labrar. En ese sentido, en Guárico alguien pregunta ¿Cómo está el palitraque? ¡A aquel viejo le gusta el palitroqueo! o ¡Aquella chama está bien palitroqueada!
Por cierto, del tercio que está medio borrachón se dice ¡Ese fulano está entre palos o que está metido entre la botella o que está entre palos o que está metido en la botella o que está dentro del litro.
También escuchamos ¡Ese tercio se echó una palamentazón de padre y señor mío! Así será la jaladera de caña. Asimismo escuchamos la expresión: Pegarse o echarse una paliza. Fulano y Perencejo se pegaron una paliza de pronóstico en la fiesta de cumpleaños de zutanita. Esto es el acabose, diría una vieja mojigata. Pero más frecuente es Palotearse. Asimismo la expresión Fulano le gusta palotearse los sábados ¿Los sábados nada más? O el amigo que le comenta al otro: Ese tercio no puede manejar así, porque está bien palotiao.
¿De dónde viene ese uso de palo por trago o copa? Hay que partir de la expresión Estar a medio palo, la cual se escucha a cada momento en los llanos que se deriva del valor de palo o árbol inmenso. Pero es al revés, es que ese Estar a medio palo por estar Medio bebido es mucho más viejo que ese palo. Por cierto, de Estar a medio palo, ha salido sin duda palo con el valor de copa o trago.
También existe una equivalencia entre trago de alcohol y golpe, como: Tarrayazo, trancazo y Lepe. Tarrayazo empezó siendo expresión de pescadores, pero se ha extendido con el valor de golpe. Asi escuchamos: ¡Ese tipo anda buscando que le dé un tarrayazo! y también de trago, que puede ser la copa de alcohol que un fulano le sirve al amigo. Cuando Florentino Coronado, Quitapesares, llega extenuado y sudoroso a la casa de Tereso Coromoto; éste le sirve un trago de brandy y el cantor se lo emburra de un solo trago y el viejo Tereso Coromoto, sorprendido le expresa: ¿Cómo que no crees que sea brandis de verdá? ¡Te has echao el tarrayazo al fondo del guargüero como si juera aguardiente lavagallos!
La tranca, me refiero a ese palo grueso y fuerte, que se colocaba en nuestros
desaparecidos tranqueros de madera de los corrales (hoy estos tranqueros son de
hierro y se llaman portones), también designa la borrachera. Es que en nuestros
llanos trancarse es emborracharse. Pero también un trancazo es un garrotazo o
golpe dado con contundencia. Así escuchamos el expresivo refrán llanero: Has
bien y espera el trancazo. En los llanos, trancazo es también el trago de
licor. Enrique Soublette lo emplea en La Fajina. Donde uno de los personajes El
Padre Prospero, cura de la población de La Soledad durante treinta años, era
modelo de sacerdote entregado a su pueblo, pero le gustaban las riñas de gallos
y el juego de bolas. Además mascaba tabaco y se pegaba sus palitos de
aguardiente, que él llamaba trancazos. El pulpero se negaba a veces a cobrarle
recibir el precio del trancazo.

