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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

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4 de noviembre de 2018

Pegarse un Palo, Hugo Arana Páez

El llanero tiene una forma particular de expresarse. Existen muchas palabras o frases comunes en todo el país, sin embargo algunas tienen una connotación específica en tierra llanera. Les compartimos otro ensayo del profesor Hugo Arana Páez referido a los "traguitos" que disfruta tanto el llanero.
 
                                                               PEGARSE UN PALO
                                                                                                                       Hugo Arana Páez HARPA
                                                                                                     San Fernando, 19 de octubre de 2018



En este ensayo me referiré a una actividad muy ancestral y popular en los llanos venezolanos como es pegarse un palo; quiero decir, el trago o la copa de licor; así escuchamos a dos amigos: ¡Chico vamos a pegarnos unos palos! ¡Fulano y Zutano se echaron cuatro y se rascaron enseguida!
Le he dedicado este trabajo a este hecho sociológico, por cuanto, es habitual que en los llanos, la moledera de caña es una realidad ancestral, presente en los toros coleados, en los gallos, en las fiestas patronales, en los bautizos, en los matrimonios, en los cumpleaños, en las despedidas de solteros, en las graduaciones, incluso hasta en tiempos de Semana Santa, que se supone es una semana de recogimiento, no faltan los bebedores encapillados: esos tercios que beben a escondidas.
 
1. Pegarse un palo
Pegarse un palo parece lo más antiguo, aunque ahora es más frecuente ¡Echarse un palo! o ¡Tomarse un palo! En ese sentido la literatura venezolana está llena de esta viejaza costumbre llanera, así leemos en El Espectador de Caracas del 1 de enero de 1886, se leía ¡Vamos a pegarnos un palo a la salud del año nuevo! En el periódico La Granuja del 26 de enero de 1887, hablaba de los tranvías de Caracas ¡Se paran en cualquier parte mientras el conductor se pega un palito! En la novela Fidelia de Gonzalo Picón Febres ¡Ni a pegarte un palo has venido aquí!. En la novela Música Bárbara de Manuel Díaz Rodríguez se lee ¡No te olvides de pegarte un güen palo de caña en mi nombre!. En Doña Bárbara, leemos ¡Todo el que viene para acá se para en esa pulpería, y por lo menos un palo de caña se pega!. En Las Lanzas coloradas de Arturo Uslar Pietri leemos. ¡Me voy a tirar este palo a la salud de ustedes!. En Tierra Nuestra de Samuel Darío Maldonado, leemos que uno de los personajes dice: Compañero, acérquese y encájese un palo Y dice la copla, jugando con la acepción:
                                                           Cuando dos se dan el palo
                                                            Me recuerdan el refrán:
                                                       Siempre se juntan los mochos
                                                               Para poderse rascar
Palo designa la cantidad habitual que se sirve en una copa, así escuchamos: ¡Sírvame un palo de brandy! Deme un palo doble! Por cierto, ese palo doble es el que se le obsequia a los músicos en los parrandos llaneros para estimularlos a continuar animando el bochinche con su arte. Por eso se les sirve un palo enorme para que no se duerman en el parrando. Por cierto, cuando un bebedor se emburra un trago de cañandonga enorme, se dice que ese tercio se está echando un palo e´ músico o bien un palo de pantalón largo. Es tan general ese valor de palo, que los ingredientes o tapas que acompañan a la bebida se llaman Pasapalos.
Para disimular o minimizar la tomadera se escucha el simpático diminutivo: Fulanito se pegó unos palitos. En Peonía de Romero García, leemos ¡Tomemos otro palito!. El personaje Viruticas de la novela El Forastero de Rómulo Gallegos, trata de explicar a Mariano Urquiza su caso ¡Los palitos, compadre! Y chasqueó la lengua como si saboreara el alcohol. Job Pim recogía la expresión ¡Estar del Palito al Cambur o viceversa! dos poblaciones vecinas, ubicadas entre Valencia y Puerto Cabello, queriendo significar que un tercio es un bebedor habitual.
También añadiría que esos viciosos, andan de taberna en taberna, de taguara en taguara, de tarantín en tarantín, de tugurio en tugurio o como hacían nuestros aborígenes que andaban del timbo al tambo. Por cierto Tambo, era una especie de enramada provisional, que las tribus nómadas precolombinas, construían a las orillas de los ríos llaneros mientras acampaban allí, donde se dedicaban a pescar y de allí se marchaban rumbo a un Timbo. Por cierto, no he encontrado el significado de la voz Timbo. En todo caso amigos, lo cierto es que nuestros ancestrales aborígenes venezolanos precolombinos, se organizaban en tribus recolectoras, cazadoras y pescadoras; deambulaban errantes de un lado para otro. Aunque los que se dedicaban a la siembra y cosecha de maíz o yuca, se establecían en torno a esos sembradíos. Coloquialmente en torno de estas voces aborígenes Timbo y Tambo, se ha derivado el viejazo refrán: ¡Ese tercio anda del timbo al tambo! Esta máxima o aforismo se le aplica a aquellos fulanos que no hallan sosiego, sobre todo se aplica a aquellos flojazos o flojazas que no encuentran qué hacer y ahí es cuando el compañero de trabajo le espeta: ¡Vale, cálmate, que andas del timbo al tambo sin hacer nada! 

2. Tipos de "Palamentazones"
Para referirse a la bebedera de manera coloquial, es decir, a la llanera se usan las formas colectivas: Anoche tuvimos una palazón (que no es pelazón). Ese tercio anoche se echó una palamenta, Se pegó una palamentazón de quinto piso; añadiría yo, ¡Dios mio asi será la tomadera! También se escucha pegarse o echarse una paliza de reserva.
Es muy frecuente escuchar la expresión Palotearse: ¡Esa tercia le gusta palotearse los sábados! ¿Los sábados nada más? yo diría que todos los días. Asi mismo, al final de una fiesta cuando los invitados se marchan, escuchamos alguien decir: ¡Ese tercio no puede manejar así, porque está bien paloteao! Asimismo escuchamos a un amigo decirle a un compañero de tragos: ¡Pana bríndame un palitroque! Por cierto, este palitroque es un palo rustico, sin labrar. En ese sentido, en Guárico alguien pregunta ¿Cómo está el palitraque? ¡A aquel viejo le gusta el palitroqueo! o ¡Aquella chama está bien palitroqueada!
Por cierto, del tercio que está medio borrachón se dice ¡Ese fulano está entre palos o que está metido entre la botella o que está entre palos o que está metido en la botella o que está dentro del litro.
También escuchamos ¡Ese tercio se echó una palamentazón de padre y señor mío! Así será la jaladera de caña. Asimismo escuchamos la expresión: Pegarse o echarse una paliza. Fulano y Perencejo se pegaron una paliza de pronóstico en la fiesta de cumpleaños de zutanita. Esto es el acabose, diría una vieja mojigata. Pero más frecuente es Palotearse. Asimismo la expresión Fulano le gusta palotearse los sábados ¿Los sábados nada más? O el amigo que le comenta al otro: Ese tercio no puede manejar así, porque está bien palotiao.
¿De dónde viene ese uso de palo por trago o copa? Hay que partir de la expresión Estar a medio palo, la cual se escucha a cada momento en los llanos que se deriva del valor de palo o árbol inmenso. Pero es al revés, es que ese Estar a medio palo por estar Medio bebido es mucho más viejo que ese palo. Por cierto, de Estar a medio palo, ha salido sin duda palo con el valor de copa o trago.
También existe una equivalencia entre trago de alcohol y golpe, como: Tarrayazo, trancazo y Lepe. Tarrayazo empezó siendo expresión de pescadores, pero se ha extendido con el valor de golpe. Asi escuchamos: ¡Ese tipo anda buscando que le dé un tarrayazo! y también de trago, que puede ser la copa de alcohol que un fulano le sirve al amigo. Cuando Florentino Coronado, Quitapesares, llega extenuado y sudoroso a la casa de Tereso Coromoto; éste le sirve un trago de brandy y el cantor se lo emburra de un solo trago y el viejo Tereso Coromoto, sorprendido le expresa: ¿Cómo que no crees que sea brandis de verdá? ¡Te has echao el tarrayazo al fondo del guargüero como si juera aguardiente lavagallos!
 
La tranca, me refiero a ese palo grueso y fuerte, que se colocaba en nuestros desaparecidos tranqueros de madera de los corrales (hoy estos tranqueros son de hierro y se llaman portones), también designa la borrachera. Es que en nuestros llanos trancarse es emborracharse. Pero también un trancazo es un garrotazo o golpe dado con contundencia. Así escuchamos el expresivo refrán llanero: Has bien y espera el trancazo. En los llanos, trancazo es también el trago de licor. Enrique Soublette lo emplea en La Fajina. Donde uno de los personajes El Padre Prospero, cura de la población de La Soledad durante treinta años, era modelo de sacerdote entregado a su pueblo, pero le gustaban las riñas de gallos y el juego de bolas. Además mascaba tabaco y se pegaba sus palitos de aguardiente, que él llamaba trancazos. El pulpero se negaba a veces a cobrarle recibir el precio del trancazo.
 

26 de octubre de 2018

Catire, Catira, bosquejos sobre su origen

Para cerrar con las publicaciones de esta semana, Tiempos de Transhumancia recurre a su buen amigo baquiano Omar Carrero Araque, quien siempre nos nutre con sus escritos llenos de precisión, historia y venezolanidad. En esta oportunidad, tomamos de su perfil facebook Picas Forestales un tema relacionado con  la palabra "catira" o "catire" tan usados en nuestro lar para designar personas rubias o cosas de color amarillo. 


El Catire Páez, el Catire Florentino o el Catire Carpio son nombres muy comunes en el habla popular de nosotros los venezolanos, sobre todo cuando nos adentramos en la historia patria, en la poesía popular o en la música venezolana, respectivamente.
A un nivel menos popular se sitúan los nombres de las novelas “La Catira” y “Catire”, de Camilo José Cela y de Alvaro Parra, respectivamente.
En todos los casos nos estamos adentrando en el sentido que se le da al término Catire o Catira en Venezuela: Una persona de piel blanco-rojiza, de ojos claros y cabello rubio.
Al parecer este calificativo es exclusivo de Venezuela pues en otros países, a estas personas, para distinguirlas entre tantas “sangres” que se muestran en la América latina, se les llama Monos (Colombia); Güeros (México); Chocos (Bolivia) o Gringos (Argentina).
Para el término Catire no se tiene claro su origen. Si nos atenemos al Diccionario de la Real Academia el término Catire tiene un origen cumanagoto, ahora cuestionado porque no hay respuesta para la pregunta ¿a quién aplicaban ese término sí estos indígenas nunca habían visto a una persona de estas características?
Otra propuesta apunta hacia una extinta raza de caballos árabes llamados Catires, comerciados por Negreros españoles y portugueses que también vendían a los Negros como si fueran caballos Catires, aplicándoles las mismas técnicas para comprobar su calidad (revisándoles la dentadura y las patas).
Se cree que palabra Catire fue la primera que aprendieron los esclavos y con ella distinguían a sus captores blancos. Aquí surge la pregunta ¿Por qué este vocablo recaló sólo en Venezuela y no en otras partes a las que también llegaron estos cautivos?
En otros diccionarios se dice que el vocablo Catire proviene de la lengua francesa y que tiene relación con una planta llamada “Cataira” (Nepeta cataira) conocida por los españoles como Hierba de Gato o Gatera, cuyos exudados tienen un olor muy parecido al de las gatas en rijo o celo, un hecho que las hace muy visitadas por los mininos.
La relación de los términos Cataire y Catire podría darse por el hecho de que en Venezuela se le llama “Gato” a las personas de ojos verdosos o amarillentos.
Por último se señala que la palabra Catire se ha hecho sinónimo de amarillo: El Catire tiene pilas nuevas (un sol muy brillante) – La tarde está catira (de tonos amarillentos) – La catira está bien fría (la cerveza) – A correr que viene la catira (Los carros- patrulla de la policía que en tiempo pasado eran de color amarillo).

Consultas en:
Catire - Alexis Márquez Rodríguez. webarticulista.net.free.fr/catire.html
Origen de algunos vocablos venezolanos La pausa que refresca - bitacoramedica.com
Epa Catire cómo es la cosa? https://comoeslacosa.wordpress.com/2009/05/12/epa-catire/


ENTRADAS RELACIONADAS: LA CATIRA MARMOLEÑA


 

23 de septiembre de 2018

La Chipola, Omar Carrero Araque

No quieres que me trasnoche 
con chipola ni atarraya
sígueme cuando me vaya 
en vez de tanto reproche
 AAT

Iniciamos Tiempos de Transhumancia con un  escrito del Profesor Omar Carrero Araque, publicado en su Blog, Picas Forestales:
"Chipola es una de esas palabras a la que podríamos catalogar de “endémica” pues su uso se restringe a un espacio bien definido y estrecho: los espacios rurales del Llano.
Las acepciones que se presentan en los diccionarios siempre hacen referencia a  “sones y bailes populares” – “aire popular de movimiento vivo, muy usado en nuestros campos” o “aire musical folclórico del género del joropo, de ritmo rápido, que se canta y se baila”. 

Como se ve la palabra chipola está unida invariablemente al ámbito musical, sin embargo cuando se revisa la poesía de Alberto Arvelo Torrealba vemos como el bardo barinés, en algunos pasajes, utiliza este término con  significado diferente al del mero aire musical. Por ejemplo: 

“y de encendidas chipolas 
que el rancho del peón alumbran”. 
Vemos cómo en esta copla se relaciona explícitamente al término chipola con la luz y no con la música, al igual que ocurre en un verso en el que se expresa: 
“no quieres que me trasnoche 
con chipola ni atarraya 
sígueme cuando me vaya 
en vez de tanto reproche”. 

Estas últimas alusiones trajeron a mi memoria momentos de mi muchachez allá en la casa sabanera: Recordé por ejemplo que un recipiente hecho con una totuma redonda o con una concha de coco se llenaba de un combustible, generalmente aceite, sobre el que “nadaba una araña” de corcho encima de la que se colocaba una mecha de encendido. 

Se tenían entonces así unas lamparitas para el alumbrado nocturno, que se colocaban sobre repisas en los horcones esquineros. Eran éstas las encendidas chipolas a las que aludía el poeta al momento de alumbrar el rancho del peón o la enramada del pescador en noches de atarrayeo. 

Pero también se aprecia otro sentido que la palabra Chipola adquiere en algunos versos de Don Alberto: 
 “Chipolita, Dios te guarde, 
sola por chaparral….”

Aquí vemos que el término hace referencia a una joven, en clara recordación a una costumbre pueblerina, ya en desuso, de apodar Chipola a una de las niñas nacidas en un hogar, generalmente la primera, en alusión a la luz que esa “lamparita” con su llegada, traía a la casa.

¡Tan oscuro Chipolita 
 con mi cuatro y tú tan lejos!"
Complementamos esta entrada con una chipola desde el punto de vista musical, interpretada pro Alejandro Armas, en su bandola llanera: 



13 de mayo de 2016

Palabras para la Lluvia: Omar Carrero Araque

"La anunció el canto del carrao antes del alba y sobrevino al anochecer, con el formidable aparato de las tormentas llaneras.
Pero aquel año la electricidad acumulada en la atmósfera era enorme y su brusca descarga pronto alcanzó la grandiosidad de un cataclismo.
Sobrecogía el ánimo la visión de la llanura iluminada por aquel fulgor magnífico, un solo relámpago de cien rayos contínuos, bajo el fragor tremento del trueno sin fin que la estremecía de horizonte a horizonte
Gemían los árboles sacudidos por el viento, desgajábase el aguacero tropical  en mangas sucesivas, cada vez mas recias y copiosas, con estruendo de innumerables rebaños al galope, zigzagueaba el rayo por toda la inmensidad del cielo, cual descomunal cabellera flamígera que demelenase el huracán y muchos se hundían en la tierra, ya tan cerca de la casa de El Aposento, que a ella llegaban juntos trueno y relámpago, ensordecedor y deslumbrante"
Cantaclaro 
 
 
En efecto, al día siguiente, después de una calma sofocante, empezó a soplar el desagradable viento que baja del alto llano barinés, anuncio seguro de la entrada de aguas. Cambió el relámpago, se oyó el mugido del trueno hacia el Bajo Apure y pronto empezaron a verse plumas de aguaceros lejanos que corrían por la sabana, allá hacia el Cunaviche, donde se iban condensando y convirtiendo en chubascos acompañados de violentas tempestades. Nubarrones plomizos cubrían de un momento a otro todo el cielo, un viento huracanado los abatía sobre la sabana, se desgajaba entre ellos el árbol del rayo con un continuado estruendo ensordecedor y en obra de instantes, toda la sabana se llenaba de charcas.  
Y un día amaneció toda verde. Doña Bárbara
 
En efecto, en época de invierno, se pueden ver en el Llano, verdaderas tempestades, tormentas eléctricas, aguaceros intermintentes, lloviznas tenues y pertinaces, en fin agua que empapa la tierra de mil maneras. Sobre éste tema, nada mejor que contar con las palabras del profesor Omar Carrero quien como siempre, logra amalgamar en lecturas muy agradables, el conocimiento técnico, con el poético y con el popular, como solo puede hacerlo un excelente baquiano. Les comparto entonces su artículo publicado en su Blog Picas Forestales, sobre las palabras que usa el llanero para la lluvia:

PALABRAS PARA LA LLUVIA

Omar Carrero Araque

Baquiano

2016

El tránsito por caminos rurales lo hacíamos siempre apertrechados con dos maletas, una llena con las mudas de ropa, la hamaca, el mosquitero, los colgaderos y los enseres personales  y, otra vacía, para recoger en ella las experiencias y las anécdotas del viaje. En este caso abrimos la segunda para sacar lo recogido sobre las
 
PALABRAS PARA LA LLUVIA


  Lluvia en la Estación Experimental Caparo

Foto de Kicke Gámez


En español, el término  LLUVIA (del latín Pluvia una palabra derivada del verbo Pluere que más tarde fue vulgarizado como Plovere) define a un fenómeno meteorológico manifiesto en la caída de gotas de agua desde las nubes (1). La lluvia es una de las etapas de ciclo hidrológico que permite potabilizar el agua del mar y ponerla a disposición de los necesitados. 

Los filósofos griegos en la antigüedad ya señalaban  “que el agua de los ríos no procedía de la lluvia, sino directamente del mar”, de donde por algún modo, salía para llegar a la cima de las montañas… (2). 
Las gotas de agua que cae tienen un tamaño que varía desde los 0,5 hasta y los 6,5 mm, unas dimensiones que influencian la velocidad de caída, la cual puede variar entre los 8 y los 32 km/h. La cantidad de agua que cae en forma de lluvia se mide en milímetros que indican que por cada metro cuadrado caerán tantos litros como los milímetros lo indiquen, puesto que sí se derramara un litro de agua sobre un metro cuadrado, su altura alcanzaría 1mm.(1)

La importancia de la lluvia para el trabajo del Hombre no acepta discusión. Muchas de las actividades que éste desarrolla se planifican con base en la distribución temporal de las lluvias. En las sociedades rurales la producción agrícola y ganadera depende mayormente del agua de las lluvias.   

Sabemos que los pueblos originarios que trabajaban la tierra celebraban la llegada de las lluvias mediante grandes festividades, asignándole a la Lluvia la condición de Deidad. Se recuerda que en los aldeas del ahora estado Mérida, ubicadas en las regiones áridas, la lluvia representaba una licencia para su supervivencia y era simbolizada en el Dios Chez, cuya llegada celebraban con cantos y danzas, un festejo cambiado luego por los conquistadores en la Fiesta de San Isidro Labrador.
También los animales ven condicionada su conducta frente a las lluvias, bien notoria cuando observamos por ejemplo,  la elección del momento de apareamiento, un momento que se cuadra para que la llegada de los hijos coincida con la época de producción de semillas y  frutos.

La Lluvia no siempre cae de la misma forma pues su ocurrencia está sujeta a la combinación de distintos factores, cuyo resultado se puede ver a través de su duración y su intensidad así como en el grosor de sus gotas, de tal manera que,  habrá lluvias más fuertes o más débiles, más intensas o más tenues, más duraderas o más efímeras.

Dependiendo del arreglo de estas circunstancias, las lluvias pueden adquirir, en la meteorología popular¸ diferentes denominaciones como son: Lluvia, Llovizna, Chubasco, Aguacero, Chaparrón, Garúa, Brisa, Pringa, Chinchín, Palo de agua, Mojapendejos y Garúa.
Se intenta un bosquejo explicativo de cada uno de estos términos:
Aguacero
“Con el primer aguacero
Se puso lindo el rosal”
(Germán Fleitas B.)
El término Aguacero se utiliza para nombrar de manera genérica a una lluvia fuerte que anuncia su llegada con nubes negras. Son lluvias de larga duración y de gran intensidad. Sin embargo en la mayoría de los diccionarios lo equiparan con un Chubasco o un Chaparrón al identificarlo como una lluvia impetuosa, repentina y de corta duración.
Brisa
“La brisa pasa silbando
Junto a la palma reseca”
(Guillermo Jiménez Leal)

En meteorología se conoce como Brisa a un viento suave de acción local, originado en aquellos sitios donde el relieve se calienta de manera desigual, como ocurre en los valles y en las colinas contiguas. Sin embargo, este término se usa como sinónimo de lluvia en la región andina merideña y por influencia de las migraciones, en sus piedemontes. En estas regiones es común oír expresiones como “está brisando” o también “va a brisar” para significar que está lloviznando o que va a lloviznar. 

Esta aparente confusión entre los términos brisa y lluvia podría encontrar explicación en el concepto de Lluvias Horizontales, que se dan cuando la humedad contenida en la niebla se condensa al contacto con cuerpos de mayor temperatura,  permitiendo alcanzar el mismo efecto de la lluvia: Mojar (5). De allí tal vez la expresión de que “la brisa no moja pero empapa”. 

Aunque también si nos atenemos a las explicaciones dadas en el Diccionario de Americanismos, la confusión podría explicarse mediante la metátesis que se da entre brisa y brizna pues este último vocablo a una lluvia menuda pudo haberse trocado en Brisa o Lluvia menuda (5). 
Algunos diccionarios señalan las dos acepciones que el verbo Brisar adquiere en Venezuela (6):
1. BRISAR intr. impers. (Hond. y Ven.) lloviznar. / 2. intr. impers. (Ven.) Ventear suavemente.

Caballorrucio
Con este término actualmente casi en desuso, se designaba de manera metafórica en el bajo llano “a una lluvia lejana que parece acercarse” (7).
Cabañuelas
“Volverán las cabañuelas
para controlar el tiempo”
(Reinaldo Armas)
“Lluvias ligeras que suelen sobrevenir en el mes de enero”. Existía la creencia que “estas lluvias servían para calcular la entrada  y la condición de las lluvias de ese año” (7). Esta costumbre que nos llegó desde España está casi desaparecida hoy en día, pero se sabe que en tiempos pasados servía de guía a los campesinos para programar sus siembras.   

Chaparrón:
“Se encontrarán nuevamente
Cuando el verano reseco
Lo acompañe un chaparrón”
(Armando Martínez)

Un chaparrón en una lluvia violenta, repentina y de corta duración que se abate sobre sobre un área bastante pequeña. Su aparición se relaciona a corrientes de aire ascendentes, locales e intensas. Muchas veces los chaparrones se acompañan de relámpagos y truenos (1). Algunos diccionarios lo presentan como sinónimo de Chubasco.
Chinchín
“….temblorosa blancura de la lluvia,
en uno de esos días que nosotros
llamamos de chinchín invernal”
(Rafael Bolívar Coronado)

Llovizna débil y persistente. En Venezuela la palabra Chinchín tiene, entre otros, el significado de llovizna suave, que se considera casi  en desuso pues sólo las personas de mayor edad que habitan los llanos occidentales de Barinas y Apure, lo mantienen vigente. Con  la acepción de Llovizna también es común en Bolivia, en donde ha derivado en verbo: Chinchinear. 
Su etimología es confusa ya que pudo haberse originado de las palabras,  chirimiri del dialecto de Navarra; del vasco txirri–mirri; del náhualt Chichipictli (Gotear), del Quechua Chilchear (Llovizna),  o del francés Crachin (llovizna fina y persistente) (8). En Centroamérica (Honduras, Guatemala y sur de México) a una llovizna pertinaz de gotas muy finas que dura la mayor pare del día, se la llama Chipichipi (8).

Chispear
Este nombre se utiliza mayormente en algunas regiones de los llanos occidentales vecinas de la montaña andina. Define a un tipo de lluvia de muy poca factura en la que caen sólo algunas pequeñas gotas muy espaciadas en el corto trecho de tiempo que dura. Algunos diccionarios la definen como “Llover muy poco, cayendo solo algunas gotas pequeñas”.
Chubasco

“Noche de fiero chubasco
Por la enlutada llanura”
(Alberto Arvelo Torrealba)

El chubasco, también conocido como aguacero o chaparrón, es un tipo de precipitación pluvial  cuyas características principales son, su gran intensidad y la rapidez con la que aparece y con la que finaliza. Los vientos que lo acompañan son fuertes pudiendo alcanzar hasta 25m/seg. Se presenta con nubarrones obscuros y cargados de humedad que aparecen repentinamente en el horizonte, siendo empujados por vientos fuertes que no siempre se manifiestan en agua, por lo cual se denomina unas veces Chubasco de Agua y otras, Chubasco de Viento (9). 
Esta connotación choca con la observada en algunas parte de los llanos occidentales en donde se identifica como Chubasco a una lluvia fina y corta, que de forma inesperada  se presenta en los días iniciales o finales de la época lluviosa.
Diluvio

“Por fin comenzaron a salir de debajo del agua las tortugas y los cuatro sobrevivientes del diluvio y las cogieron  y comieron con avidez sus huevos y su carne”
(María Manuela de Cora)

La palabra diluvio, procede del latín Diluvium  que quiere decir “inundación, desbordamiento o lavado o destrucción dispersa y general”. Se relaciona con el verbo diluviare (inundar). En Venezuela, en todo su espacio, se conoce popularmente como Diluvio a las lluvias fuertes y continuas que provocan inundaciones y desbordamientos de ríos y quebradas, sobre todo cuando dejan efectos catastróficos. Cuando se forman los nubarrones que presagian lluvias extremas, se señala que “va a diluviar” (8).

Garúa

“Como se fue la garúa
como se vino el verano”
(Alberto Arvelo Torrealba)

 El vocablo Garúa se origina del portugués Caruja (Niebla) pero que en América asume el significado de Llovizna, y Garuar como forma verbal por Lloviznar. Caruja tiene sus raíces en el latín vulgar “Calugo, Calugunis”(8).

 Es una voz difundida en toda sur y centro-américa y en Cuba, con sus variantes de “garuba” en Uruguay, Honduras y Ecuador (donde es común el verbo “garubiar”) y “garuga” en Chile y Argentina (donde también existe como verbo: Garugiar) (8).

El excelso poeta Pablo Neruda, en Una casa en la arena, escribió: “La garuga, lenta lluvia nortina que oscila entre niebla o fantasmagoría” (8).

En Venezuela el término Garúa, con el significado de Llovizna es usado particularmente en el llano central y en los estados orientales de Anzoátegui, Monagas y Nueva Esparta, así como también en Bolívar (1).

Llovizna
Llega Junio lloviznoso
y da punto a los maizales
(Almanaque Llanero – Manuel Montoya)

Se conoce con el nombre de Llovizna a una Lluvia que se origina en nubes bajas caracterizada por el diminuto tamaño de las gotas  que más bien parecieran estar en suspensión. Las Lloviznas, por lo general son de larga duración (1). En el diccionario se define como “Lluvia menuda que cae blandamente” (2).

De Llovizna se deriva Lloviznar al agregársele “el sufijo español ZNAR español que indica merma con relación a lo indicado en la Raíz”. En este caso Llueve pero no mucho (1).

Lluvia
“Adentro suena el capacho       
afuera bate la lluvia”
(Alberto Arvelo Torrealba) 
 
Es el nombre genérico que se le da en Venezuela a toda  precipitación pluvial. Por lo general se usa a modo calificativo como en “época de lluvias”  o en modo de  verbo, como en “va a llover”. Se dice también “viene una lluvia”  sin importar la característica de la misma.  Al convertir el sustantivo Lluvia en el adjetivo Lluvioso mediante la agregación del sufijo latino Oso, que indica abundancia,  se convierte en un término que señala a lugares donde caen lluvias con mucha frecuencia (8).

Mojapendejos
 
Se llama Mojapendejos a una lluvia muy fina, casi imperceptible que se presenta con aires de una niebla, de la que se señala que “no moja pero empapa” dado que como no hay gotas gruesas uno piensa que no está lloviendo y se aventura a campo traviesa hasta que llegan sus efectos. Los españoles la llaman Calabobos (3)

Palo de Agua

Esta es quizá entre todas las palabras que se utilizan para definir  a la lluvia,  la más “criollita” y casi exclusiva de la cultura popular venezolana.

En Venezuela un "palo de agua", es un aguacero torrencial de “larga duración”. La analogía que se hace con un Palo, podría entenderse como un sinónimo de fuerte, si nos atenemos a otras expresiones en las que se utiliza este término, como Palo de Hombre que se aplica al hombre fuerte y de gran valentía u honesto y “hecho y derecho”. El "palo de agua" en el sentido meteorológico que adquiere en Venezuela, se aplica igualmente en la costa caribe colombiana. 

Pringar
“volveremos sin escrúpulos empapados de leteo
y pringando nuevas voces y llantos”
(Rafael Saravia)

 

La expresión Pringar como sinónimo de Lloviznar sólo se conoce en Venezuela en la región zuliana, en donde es de uso frecuente, más que todo en Maracaibo y en la Costa Oriental del Lago. Fuera de Venezuela  se utiliza en El Salvador, México y en Cuba. 


Como se sabe, muchas palabras del español cambian de significado según el país o la región en donde se usen, tal como ocurre con Pringar, un verbo que en España tiene significado de  “untar o mojar el pan u otro alimento con grasa o pringue”, o también “Empapar con pringue o salsa el pan u otro alimento”. En estas definiciones, las palabras Mojar y Empapar podrían indicar la relación de Pringar con Lloviznar (10)  

En Zulia señalan que esta expresión pudo haberse originado en el hecho de que “antes la ropa se planchaba en las tintorerías y en algunas de ellas al rociado de la ropa para plancharla le daban el nombre de pringar, heredado esto como sinónimo de salpicar” causando este rociado un efecto parecido al de una lluvia tenue (11). 


Relente

“El rocío suelta en Relente
Cuando el rey astro lo mira”
(Luis Lozada – El Cubiro)

 En realidad el Relente no es una lluvia en sí mismo pues más bien esta palabra se relaciona con una especie de bruma que se posa sobre la sabana en noches claras y temprano en la mañana, una bruma o niebla que sube hasta 2 o tres metros y que genera el frío, que a decir de los sabaneros, “taladra los mosquiteros”. El término ha dado origen a la expresión “al relente” es decir, “al aire libre o sin resguardo alguno” (12).   


Tempestad

Octubre es un mes violento
Época de tempestades
(Almanaque Llanero – Manuel Montoya)
 
Un tiempo abajo

Foto de Orlando "Cholo" Valderrama


Las tempestades también llamadas Temporales son fenómenos meteorológicos que se manifiestan con lluvias muy violentas, fuertes vientos y nubarrones negros que cubre totalmente al cielo, todo acompañado de mucha actividad eléctrica en la atmósfera, es decir con muchos relámpagos, rayos y fuertes  truenos. Este fenómeno se debe a una gran inestabilidad  térmica en la atmósfera. 

En los llanos occidentales de Apure y Barinas las tempestades se presentan en el mes de Octubre, cuando “se forman los tiempos” abajo en el horizonte, atemorizando a mujeres y a niños. En algunas partes se quema Ramo Bendito para tratar de amainar la tempestad  y alejar el peligro de los rayos. Con este mismo fin se colocan unas tijeras abiertas en cruz en medio de los patios.

Vaguada

Una Vaguada en su significado meteorológico tiene que ver con la ascensión de masas de aire caliente y húmedo en una franja alargada de baja presión atmosférica encerradas entre dos áreas de alta presión, conformadas por masas de aire frío. Esta condición conlleva a la formación de nubes de desarrollo vertical que dan origen a lluvias. 

En Venezuela, usualmente durante los meses de Diciembre a Marzo, se desplaza una corriente de aire frío proveniente del norte provocando una vaguada en la altura del área norte costera, ocasionando precipitaciones estacionarias de moderadas a fuertes, especialmente en el Litoral Central (13). Un fenómeno como este fue el causante de la vaguada que en 1999 ocasionó los deslaves que ahora se conocen como “La Tragedia de Vargas”.

Vendaval

(…un desbocado vendaval, un cielo
que ruge como un tigre…”
)
(Eduardo Carranza)

Se acepta que la palabra vendaval se originó de la expresión francesa Ven d´ Aval que se traduce como viento de abajo, referido al viento que sopla del mar hacia la tierra y que generalmente llega acompañado de tormentas (8). El significado de este vocablo en el castellano culto está referido exclusivamente a los vientos extremadamente fuertes y violentos; sin embargo, en Venezuela el término se aplica también a las fuertes lluvias que acompañan a estos vientos.


Consultas en:


https://es.wikipedia.org/wiki/Llovizna
(2)Llovizna jamillan.com/llovizna.htm

(3) el arca de las palabras: Sirimiri / Chirimiri / Txirimiri

palabrasenextincion.blogspot.com/2009/08/sirimiri.html

(4) Brizna o brisna | Castellano Actual

udep.edu.pe/castellanoactual/duda-resuelta-brizna-o-brisna/

(5) Que es "brisando" - Significado de "brisando" - que-significa ...

que-significa.com/significado.php?termino=brisando

(6) DLE: brisar - Diccionario de la lengua española - Edición ...

dle.rae.es/?w=brise&origen=REDLE
(7) Alvarado Lisandro. Glosario de voces indígenas de Venezuela. La Casa de Bello. 1984
etimologias.dechile.net/?chipi-chipi

(9)Chubasco - Wikipedia, la enciclopedia libre

 (9) Pringar - significado de pringar diccionario -es.thefreedictionary.com/pringar

 (11) maracucholario.blogspot.com/2010/08/pringar.html

 (12)Relente - significado de relente diccionario

es.thefreedictionary.com/relente

 (13)Vaguada (meteorología) - Wikipedia, la enciclopedia libre https://es.wikipedia.org/wiki/Vaguada_(meteorología)

 (14) Las Temibles Vaguadas Fenomeno Climatologico ...riie.com.ve/?a=30249