Buscar este blog

....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

20 de marzo de 2013

Don Jorge Virigay, Sabiduria Ancestral

A continuación otro  importante ícono de Caparo, maestro de maestros como Jesús Bolaños y Luis Ballesteros. Este relato es especialmente triste sobre todo en las últimas líneas donde la pérdida progresiva de la Selva de Caparo va ameritando menos expertos: "ahora que no hay espesura no hacen falta baquianos", dice el profesor Carrero.

JORGE VIRIGAY 
1924 -2010 
SABIDURÍA ANCESTRAL 

Baquiano Omar Carrero A
 2010 

San Rafael bajó del cielo a conocer nuestro llano y tuvo la mala suerte de no conseguir baquianos… Con esta copla del Cubiro Lozada se podría dibujar el panorama que se vive en el Caparo barinés con los diestros de la baquía porque ahora San Rafael, el santo pescador en un nuevo intento, bajó del cielo este 24 de octubre buscando a los mejores baquianos para llevarlos a sus aposentos en el paraíso. 

Antes había invitado a Juan y Jesús Bolaños y ahora en una semana, queriendo completar su equipo de baquianos mayores, se llevó a Luis Ballesteros y a Jorge Virigay. 

 El viejo Virigay junto a Don Pedro Rodríguez era uno de los últimos representantes de esa hornada de curtidos conocedores del cuadro histórico-ambiental del rincón suroeste apureño-barinés, asiento de las montañas de Caparo y San Camilo. 

 Virigay como se le conocía, mostraba en su semblante los rasgos originarios de su línea ancestral. Hombre fuerte para el trabajo de campo, silente, observador y metafórico. Conocía las plantas y su uso, los caminos y su rumbo y, la gente y su tradición. 

 El bosque le había develado sus secretos, un hecho que se revelaba en la facultad que tenía para curar los males con la medicina de las plantas. Aquí debe subrayarse que últimamente le preocupaba el abandono de la yerbatería y en ese sentido decía que la gente de ahora no procura la rama !!!. 

También sentía y lamentaba a su manera, la mengua que sufría la montaña ante lo cual expresaba que los monos ahora tendrán que andar a pie !!!! Se adelantó a señalar el cambio climático pues desde hace mucho tiempo atrás se dio cuenta de que las cabañuelas habían perdido su capacidad para el pronóstico de las lluvias. 

En los últimos años de su vida, ya más tranquilo y rodeado de su gente, tuvo que agudizar el sentido del oído para compensar la pérdida de la visión. En las visitas que le hacíamos nos reconocía por la voz y en un rincón de su memoria reunía a sus compañeros de andanzas: Hole Umar, dame razón de Clemente; que es de la vida de Liscano; y el Señor Coco todavía recoge matas?; y Miguel….. Miguel, cómo era el apelativo de ese musiú que comía chimó, carajo ya la memoria no me ayuda!!. Ya te vas pa´Mérida. Si Jorge. Entonces dámele saludos al doctor Dodríguez y al doctor Vince. La ida de Jorge o mejor Joroge como el pronunciaba, coincide con la ida de la montaña, tal vez pensando que ahora que no hay espesura no hacen falta baquianos.

19 de marzo de 2013

La Cacería de Tigres en el Llano Viejo (2)

" Creen que cunaguaro es tigre porque lo ven pintao"


Continuamos con las historias de tigres. Les ofrecemos a continuación otro fragmento de Las Sabanas de Barinas, donde   los protagonistas de la cacería son nada más y nada menos que los Generales José Antonio Páez y Pedro Zaraza:

"En la presente ocasión reuniéronse cerca de mil jinetes a las órdenes de sus respectivos oficiales, con mayor regularidad que la usada en tales cacerías, pues como semejante excursión era realmente de positivo interés para la comunidad y por tanto revestía de carácter militar, Páez dispuso que asistieran todos los oficiales y soldados que no estaban de facción o custodiando las madrinas de caballos en depósito para los diversos regimientos.

Huelga decir que no fue menester dictar muchas órdenes para ello, pues los llaneros distaban tanto de querer eximirse, que aquellos que no podían asistir miraban con envidia la partida de sus camaradas, y hubieran abandonado gustosos sus puestos a fin de acompañarlos.

Después de recibir órdenes de Páez, los comandantes de los diversos cuerpos marcharon con su gente a trote largo dispersándose luego, a fin de cerrar tan de cerca como lo permitiera su número, un espeso bosque, como a una legua de los ranchos de los emigrados, que se suponía era el refugio de los tigres cuyos estragos se lamentaban.

El propio Páez iba al frente de los cazadores, cada uno de los cuales (….) tenía el brazo derecho desnudo hasta el hombro para que las anchas mangas de las camisas llaneras no sirvieran de estorbo al manejo del lazo. Llevaban consigo cerca de veinte de los altos y robustos perro tigreros de Cumaná*

Cuando llegaron los cazadores, la caballería ya estaba distribuida a orillas del bosque, cada jinete a unas cuantas yardas del otro, con el objeto de ocupar tanto espacio como fuera posible, para impedir la fuga de cualquier fiera. Un recodo abierto, como de media milla de ancho, se dejó desguarnecido a fin de que las bestias salvajes tuvieran por donde salir del bosque, y Páez y Zaraza, con los demás enlazadores, protegidos por algunos lanceros, apostáronse allí para contener a los fugitivos.

A los perros tigreros se les condujo a la parte opuesta del bosque, donde se les hizo penetrar para que echaran fuera las piezas; a poco tiempo empezaron a oírse sus profundos aullidos repercutiendo entre la espesura, y luego trocáronse en continuo y furioso latir, que se acercaba gradualmente.

Los cazadores, ya elegidos sus compañeros, separáronse a suficiente distancia uno de otro, a fin de ganar terreno para hacer girar los lazos sobre sus cabezas sin tropiezo, y esperaron atentos y mudos la aparición del primer tigre. Las voces de los soldados resonaban por diversas partes de la selva en torno de la cual se les había estacionado, mientras algunos oficiales galopando con rapidez, fueron a decirle a Páez que dos o tres fieras se habían dejado ver ya a la orilla de la sabana.

Hablaban todavía cuando un enorme tigre que salió disparado de entre los árboles fronteros a los enlazadores rugiendo de ira y dando saltos sobre la crecida yerba, quiso ganar sabana abriéndose paso por medio de Páez y su compañero de cacería, el general Zaraza, pero ambos arrojaron sus lazos con tanta precisión que cogieron el animal por los lomos mientras daba un brinco; y templando los lazos, cuyos extremos, pendían firmemente de las largas colas de sus caballos, lo redujeron así a tal extremo que no le era posible causar daño alguno; la rabia y la sorpresa del tigre al verse enlazado, fueron excesivas; rugía con furia impotente y echando espuma por la boca, trataba de despedazar los lazos a dentelladas, objeto que no podia lograr por la dureza del cuero de toro con que estaba hecha la soga.

Los demás enlazadores no habian permanecido ociosos, pues ya tenian muertas cuatro fieras de diversos tamaños en varias partes de la línea. Frente al punto donde se estacionaron Silvestre Gómez y su sobrino Andrés Castro, salieron juntos una pantera y un tigre, corriendo tan cerca una de otro para huir de los lazos que venían dando vueltas a cada lado (y por los cuales tienen las fieras un miedo instintivo, como se ha podido observar), que ambos fueron enlazados a un mismo tiempo, enredándose las sogas. Al instante las fieras descargaron su rabia una contra otra y emprendieron un combate desesperado, mientras se revolcaban juntas sobre la yerba sin poder librarse de su enredijo. La fuerza superior, tanto como los colmillos y •garras más grandes del tigre diéronle pronto una ventaja decisiva en tan terrible conflicto, sobre su mas ágil y también más feroz antagonista. La pantera estaba ya muerta cuando llegó el asistente de los cazadores, y después de uno o dos botes de lanza, el tigre se tendió largo a largo, y sin vida, según todas las apariencias.

Pero tan pronto como se apeó el jinete y desató ambas fieras, el tigre, que se había fingido muerto, como suelen hacerlo esos animales cuando reciben una herida grave, saltó y arremetió contra él con toda la rabia de la desesperación.  El soldado cayó por tierra, dominado por lo repentino del ataque, pero conservó su presencia de ánimo a tal extremo que pudo desenvainar el largo cuchillo de dos filos que todo llanero lleva al cinto y asestarle a su imprevisto asaltantc una puñalada que le partió el corazón. El tigre soltó la presa y rodó a un lado del jinete lancero, que escapó vivo pero herido de tanta gravedad que necesitó la asistencia de un camarada para volver al campamento.

Mientras la atención de los enlazadores más próximos estaba distraída por el riesgo del compañero, dos panteras se escaparon a la sabana rompiendo la línea de cazadores y huían rápidamente a saltos para ganar el bosque inmediato, cuando Páez y Zaraza lanzáronse en su persecución. Como al primer momento se creyó que, ellos pensaban obrar de concierto, enlazando y matando una pantera simultáneamente, no fueron seguidos por sus peones de caza, hasta que se les vio separarse y perseguir diferentes animales; sus asistentes corrieron entonces para unírseles, pero antes de que pudieran alcanzarlos, ya ambos generales habían arrojado sus lazos y cada uno estaba bregando con una pantera, aunque con vario exito.

El Lazo de Páez habia cogido al animal por el cuello y el hombro, templándose al instante, de modo que las patas delanteras quedaron enlazadas también, imposibilitando a la fiera para la defensa o. el ataque. Páez se apeó de su bien adiestrado rucio pavón, tan hecho a este modo de cazar que mantuvo la soga tirante, moviéndose a medida que la fiera forcejeaba por desprenderse, mientras Páez se acercaba a la pantera y la mataba con repetidas cuchilladas.

 A la inversa el lazo de Zaraza no fue arrojado con bastante destreza para enredar las piernas del animal, de modo que lo ciñó de los lomos, dejándole el libre uso de sus miembros; la fiera, pues, se volvió en el acto contra su perseguidor y antes que éste pudiese abrirse a suficiente distancia para ponerse lejos de su alcance aquella saltó por encima de las altas macollas de paja sabanera, y se afianzó en croupe, detrás del atónito cazador.

Para fortuna de éste ultimo los desesperados corcovos que daba el caballo en medio de su espanto, no permitieron que la pantera atacara al jinete; sin embargo, la situación de Zaraza era en extremo, incómoda, por encontrarse tan cerca del enemigo, que el menor receso en los caracols y boutades del caballo le hubieran permitido al furioso animal coger al jinete con sus garras Ni siquiera se atrevía a lanzarse de la silla por temor de que el intruso huésped abandonase también la grupa, pero por suerte Carvajal llegó a tiempo a prestarle auxilio al viejo general, y arrojando un lazo con su acostumbrada maestría espoleó su caballo y derribó la pantera con tan violento tirón que esta quedó aturdida por algunos momentos y del todo impotente para hacer nuevos daños.

Zaraza recibió inmediatamente un nuevo caballo de manos de uno de sus ayudantes, porque el suyo había quedado muy maltrecho por las uñas de la pantera; pero cuando sus compañeros de cacería se convencieron de que no habia recibido ningún daño personal, lo abrumaron a chanzas por el apurado trance en que se había visto."

NOTAS CURIOSAS:
José Francisco Montoya grabó en El Tigre de Payara y desde entonces le quedó ese sobrenombre. Dado el éxito que tuvo con esa canción grabó dos más con la misma historia (El Tigre de Payara 2ª y 3ª parte);  Antonio Castillo (El Tigre de La Nietera) grabó también una canción titulada La Huella del Tigre El Hijo del Tigre de Mata Negra también es cantante y se hace llamar El Tigrito de Mata Negra, grabó junto a su papá y Francisco Montoya (El Tigre de Payara) una canción que llamó Diálogo entre Tigres. 

Y para poner la nota musical,   El Tigre de Payara interpreta El Tigre de Payara:


 Voy a contá una ocurrencia
Pa que se den una idea
De un caso que sucedió
En una pequeña aldea
Y fue en San Juan de Payara
Donde nunca se chismea
Que al que dice una mentira
Le hacen una tacha fea
 Salió Cipriano Gonzales
A sacar una tarea
Y cuando estaba talando
En una macolla fea
Estaba un bicho encamado
Lo siente que se menea
Le pegó un hedor a tigre
Y le vino una marea
Bajo del bosque encontró
Donde el animal sestea
Más adelante lo ve
Que gruñe y mariposea
Se le puso que era tigre
Y le vino otra marea
Ahí se tendió pa la casa
Surcando duro la grea
El caño Cunavichito
Lo pasó en una batea
Llegó a casa y se acostó
Como que tenía una pea
Como a las tres de la tarde
Resucita y se voltea
Y le dijo a la mujer
Fuera aunque usté no lo crea
Hay un pinta menudita
En la mitá e´la tarea
Pero que animal tan grande
Y con su cara tan fea
Que si me hubiera esperado
Cómo sería esa pelea
De muestra hubiera traído
Unas dos o tres correas




Un niño le preguntó
¿no lo vamos a buscá?
Y le contestó enseguida
Eso no hay que averiguá
Usté mismo va a salír
A regar la novedad
Pal comando y la alcaldía
Pero antes que mas ná
Es importante que sepa
Primero la autoridá
Para que busque una gente
Que sea guapa y bien armá,
Entró el mozo a la alcaldía
Lo mandaron a sentá
Y le preguntó el alcalde
Tiene algo que averiguá
El niño estaba asustado
Comenzó a balbuceá
Hizo esfuerzo por dos veces
Y le pudo contestá
Sí , tengo algo pendiente
Le vine a participá
Que un tigre en la boca el diablo
Se iba comiendo a papá
Pero no se lo comió
de santa casualidá
Porque papá puso el pié
Con lo de alante pa tras
Y cuando el mozo regresó
La voz estaba regá
Toditos le preguntaban
Cuando es la ida a tigriá
Unos limpiando escopeta
Que las tenían arrumá
Y otros estaban amolando
Lanzas viejas amellás
Del comando y la alcaldía
Mandaron a reclutá
Hombres a una comisión
Para salir a tigrear
El pueblo se amotinó
Lo mandaron a regá
Que se fueran las mujeres
Y los menores de edá
Se reune esa hombrería
Entran a conferenciá
Quienes serán los lanceros
quienes lo iban a tirá
En alto y claro dijeron Vamos a candidatiá
La gente que vaya al tigre
Debe ser clasificá
Hombres de barba en la cara
Y de cierta seriedá
Que tiren a un _______ blanco
Y peguen en la mitá.
 


.



















































ENTRADAS RELACIONADAS:  LA CACERIA DE TIGRES EN EL LLANO VIEJO (1); (2); (3); LOS FELINOS DEL LLANO;

18 de marzo de 2013

La Llanura Eólica del estado Apure

Así como los demás estados llaneros nos muestran diferentes paisajes que van desde  el montañoso  hasta el plano con distintos tipos de vegetación y características del suelo, el estado Apure dentro de su horizontalidad nos ofrece también  sorprendentes diferencias en sus paisajes.


Según el mapa que adjuntamos, en el estado Apure se presentan 4 areas de características diferentes: Llanura Eólica, Altiplanicie, llanura Aluvial y Pie de Monte ( por la antigua selva de San Camilo).

En esta entrada queremos  dar un breve recorrido por la Llanura Eólica, caracterizada por procesos de esa  índole que se manifiestan con presencia de médanos longitudinales orientados y en zonas arenosas planas y representada en el mapa con el color amarillo.

Esta llanura está ubicada en la región Centro Oriental del Estado, principalmente desde el  Sur del río Arauca hasta pasar ligeramente el río Cinaruco. Por el Este cercano al río Orinoco y por el Oeste hasta aproximadamente la población de Elorza.


La llanura eólica cubre alrededor del 25 % del estado (aproximadamente 1.9 millones de hectáreas). La densidad de los médanos es variable.

La mayor parte de los médanos están estabilizados con  gramíneas, sin embargo existen varios activos que se desplazan y van aumentando.

 Todos los médanos están orientados claramente en una dirección NE-SW y son del tipo longitudinal, con escasas excepciones.

De acuerdo a estudios realizados, en general se encuentra la misma proporción de médanos a ambos lados del los cursos de agua, pareciendo en algunos casos que los mismos tienen continuidad.  

Las dimensiones de la mayoría son:   altura aproximada entre  4 a 8 metros, ancho entre 20 a 50 metros y longitud de 100 a 500 metros.

En el trabajo que sirvió como fuente de consulta a esta entrada y que se cita al final, se destaca que del análisis del suelo en esta  área se determinó que  el 93% del mismo es arenoso, entre 2 y 3 % es  arcilloso y  apenas una pequeña acumulacion de materia orgánica de unos 10 a 15 cm. Otra característica es la arena muy fina.

El paisaje está cubierto por gramíneas principalmente la Saeta (Trachypodon sp), la cual se expande uniformemente por la llanura en distintos matices y alturas. En la zona pueden apreciarse abundantes bajíos, donde la gramínea luce más verde. Estas áreas al no poseer drenajes, acumulan más agua y mayor cantidad de materia orgánica.

Por sectores, se aprecian  chaparros aislados o bosquecillos de esta especie. Los bosques de galería lucen con abundante vegetacion  alta, con abundancia de la palma moriche.

Dice igualmente el estudio que a partir de los 50 a 100 cms. debajo de la arena existe material arcillosos o arenoso arcilloso con nódulos plínticos generalente endurecidos. Esta característica también está presente en las áreas sin médanos que poseen debajo de la capa de arena, suelos arcillosos con plintita. Este material lo pudimos observar en viaje reciente cuando el vehículo se quedó atrapado en la arena suelta y tuvimos que retirar material para despejar los cauchos y la parte baja del mismo. Esa plintita que encontramos a superficie de suelo, y que colocamos bajo los cauchos,  nos sirvió de soporte para salir. 

Después de este resumen técnico, pasamos a comentar y ofrecer las imágenes  que se nos presentaron en el sector La Pica, del Capanaparo en viaje reciente. Es de destacar que estas imágenes corresponden al verano, por cierto muy fuerte este año  en los llanos. El paisaje en invierno se presenta muy diferente. Aunque parte de estas tierras también se inundan en invierno, siguen siendo una opción para la transhumancia pues es mas controlada el "aniego".

Después de la estatua de Marisela, en el Cajón de Arauca se empiezan a apreciar los médanos, largos y bajos en un sector llamado La Soledad



 Entre San Juan de Payara y Puerto Páez, no se consiguen pueblos formales sino caseríos. Después del puente  del río Cunaviche, del Cunavichito, viene el  del Capanaparo, ubicado en el sector La Macanilla. Allí  en la playa del rio puede observarse el manterial arenoso.

Adentrándose por una carretera de tierra despues de La Macanilla, empezamos a ver el siguiente paisaje:







Los abundantes bajíos de como máximo 1 metro de profundidad con respecto a la sabana, le dan otros verdes al paisaje:



Con frecuencia se observan pequeñas colinas de arena consolidadas por la vegetación y no faltan los incendios veraneros, muchos de ellos provocados por los habitantes para que broten nuevos retoños.


El caño La Pica, nos ofrece arena de dos tipos: amarillosa en la playa y muy blanca en el médano central,  visible en verano:




Hemos visto hasta ahora, suelo muy arenoso, vegetación diversa con predominancia de la paja saeta, arbustos como el chaparro, morichales y algunos árboles como el alcornoque. No todas las matas que se observan por el camino son naturales, muchas las han creado los mismos habitantes de la zona sembrando árboles alrededor de sus viviendas para obtener sombra. En cuanto a la fauna, se aprecia muy escasa, hay abundancia de pájaros pequeños como tordo maicero, paraulatas,  torditos y especies similares, gavilanes se vieron unos pocos y apenas dos corocoras negras y algunos alcaravanes de corbata. En cuanto a los mamíferos se observaron dos venados, un conejo y un zorro.  Estuvimos tres dias  en la zona, por lo que este número de animales observados  es bastante reducido.
La gente de la zona no practica mucho la ganadería, los pocos que lo hacen tienen pocas cabezas de ganado. En algunos lugares tienen búfalos.

Es muy notoria la brisa del lugar especialmente en las mañanas y las tardes, los vientos son fuertes (especialmente en verano cuando los alisios pasan por los llanos) y en las llanuras puede apreciarse su efecto  en los árboles que lucen doblados en sentido este-oeste:


Tuvimos la oportunidad de visitar un bellísimo médano que se encuentra en la zona y que llaman los nativos "medanos colorados". Por ser de importante altura, permiten una maravillosa vista de 360° de llanura verde, y permiten igualmente sentir el viento que pasa constantemente por allí.







Esto es un resumen de lo sorprendente  y hermosa que es nuestra tierra llanera!!!

Fuente Consultada:Los Principales suelos y paisajes del estado Apure (http://sian.inia.gob.ve)





Plintita: es una mezcla de arcilla con cuarzo y otros diluyentes, rica en hierro y pobre en humus. Comúnmente, ocurre como concentraciones redox rojo oscuras, que usualmente forman patrones laminares, poligonales o reticulares. La plintita cambia irreversiblemente a un pan endurecido férrico o a agregados irregulares al exponerla a humedecimientos y secados repetidos, en especial si se le expone al calor del sol.

17 de marzo de 2013

La Cacería de Tigres en el Llano Viejo (1)

"Vamos a ver si todo lo  que ronca es tigre"


TIGRE (Pantera onca). 
Hugo Estrada Ripari
Músculo, colmillo y garra,
Pinta, gallardía y valor,
Sigilo, seguridad y salto,
Elegancia, altanería y reto,
El más grande de los gatos,
La más bella de las fieras.
El más grande, fiero y bello,
De todos nuestros hermanos.

De metro y medio de largo
Y de unos setenta kilos.
El dueño de la llanura
La corona de las fieras
Príncipe de mil hazañas,
Cazador indiscutido.
Belleza ágil, musculosa,

En su piel de camuflaje.
Fino olfato, muy certero,
Nunca mata por matar.
 A la presa aprovechado,
Siempre regresa a comer,
Peleándosela a otras fieras,

Y a carroñeros del llano.
Cazadores se aprovechan
Para cazarlo también
En cacería pareja
Sin perros para acosarlo,
 El hombre nunca le gana,
A menos que solo lo halle
 Muy harto y bien dormido
En la copa de algún árbol
 
Mata rápido y seguro
Sin martirizar la presa
Podemos pasarle al lado
Sin que siquiera se mueva
Y también puede cazarnos
Cuando el hombre lo presiona

Su territorio de acción,
Cubre toditas las áreas
A ambos lados del Arauca
Donde se le ve cruzando,
Cuando el celo lo acicata
O la comida escasea

Entre los platos llaneros
Los burros son preferidos
De esta gran predilección
Ellos están muy seguros
por lo que el olor de tigre
Desaparece jumentos

También come temblador
Con los fuertes corrientazas
Lo rebotan hacia atrás
Pero continúa jalando
Hasta que lo lleva a tierra
Lo descarga…y al banquete

Después de cuentos de muertos
Son los cuentos de los tigres
Los que arrancan atención
Con la serie de experiencias
Y comentarios de oyentes
Del gran tigre… el señor












    La cacería de tigres constituyó una actividad muy común durante los siglos XIX y XX, en aquella Venezuela rural. Y es que los ejemplares de jaguar o tigre como lo llaman los llaneros, abundaban por los montes y con frecuencia azotaban el ganado o incluso los humanos cuando se habían “cebado”.

 La caza de tigres era practicada por los indígenas utilizando una especie de lanza de dos o tres varas de largo, por lo general construida de la palma macanilla o del cubarro, cuya punta se labraba hasta hacerla filosa y se ataba a otro pedazo de la misma planta con fibras de distintos árboles. 

“La caza del tigre con lanza se hizo célebre entre los caribes y posteriormente entre sus descendientes los llaneros, quienes la practicaron como deporte y como medio de defensa, pues hubo también la costumbre de “torear” a estos felinos para darle posteriormente muerte con el cuchillo que acostumbraban portar en su cintura” ( El llano y sus costumbres, Jesús Loreto Loreto) 

En la Vida en los llanos de Venezuela, Ramón Páez hace la siguiente descripción: “Aunque normalmente llamado tigre por los llaneros, en realidad el jaguar, tiene las manchas redondas o como anillos. Tiene suficiente fuerza para matar a un buey o un caballo y pasarlos por encima de las más altas palizadas. Tiene una pasmosa habilidad para trepar arboles y para saltar por encima de los pastos. Cuando acecha a su presa, generalmente se arrastra por tierra, con las patas delanteras a los lados de la cabeza, y como sube a los arboles con la misma facilidad que los monos, es el terror de éstos. Los sitios de caza son preferentemente las lagunas o charcas, por la abundancia de perezas. Sin embargo, se le da el nombre de cebado cuando perdiendo el respeto por el hombre, se dedica al merodeo y los ataca o a sus rebaños. Cuando están así, el animal desarrolla un instinto y audacia maravillosa que lo tornan como el más peligroso entre los de su clase, porque ataca a animales domésticos en los corrales y también a personas. Cuentan que cuando han probado sangre humana, se tornan insaciables y se hacen tan peligrosos que los dueños de los hatos se reúnen, junto con sus peones, para darle caza, con la ayuda de perros bien adiestrador llamados tigreros. Cuentan también que los tigres cebados tienen predilección por las mujeres embarazadas” 

 Este última observación, la ratifica Don Rómulo Gallegos en su novela Cantaclaro, capítulo Las Humaredas, donde narra en voz de Juan Parao el enfrentamiento de Hinojoza con un león (puma para los llaneros): “ El lión que ventea a leguas a la mujé embarazá, que es su bocao preferío.” 

Siempre son muy entretenidas las historias de tigres, y en el repertorio de cachos llaneros abundan historias de este tipo. Queremos ofrecerles en este espacio unas dos o tres entradas sobre este tema, para plasmar textualmente algunos relatos relacionados y que no siempre se encuentran al alcance de los lectores. Esta primera entrada dará idea general de las prácticas,  y las sucesivas estarán constituidas por narraciones formales sobre el tema. 

 Don Rómulo Gallegos en Cantaclaro, capítulo “Una cacería de tigres” nos cuenta: 

“En un palmar apretado de maporas jóvenes que a poca altura del suelo entrelazaban sus copas, sobre las mas cogolludas de éstas solían agazaparse los jaguares que merodeaban por El Aposento y a los cuales los llaneros llaman tigres, y consistía la cacería de la predilección de los Coronados, en levantarlos, entrándoles a caballo, a gritos, perseguirlos por la sabana abierta y en teniéndolos al alcance de las sogas lanzarlas de modo tal que a un tiempo y uno por encima del otro se abriesen los lazos y cayesen sobre la cabeza de la fiera, lo que requería una especial destreza y gran precisión y concierto de movimientos, a fin de que aquellos no chocasen en el aire y simultáneamente “vistiesen” la presa, logrado lo cual los jinetes abrían rápidamente sus caballos a uno y otro flanco, de modo que en el tirón de las sogas quedase el jaguar estrangulado. 

Muchos eran ya los que Florentino y José Luis, enlazadores diestrísimos, habían cazado así y allá iban aquella tarde en pos del tigre pinta menudita, que a sus gritos saltó fuera del palmar donde estaba cebado, pues cerca de allí había un bebedero al cual solían acudir los venados y que por las señas de la pinta y del gran tamaño debía ser el mismo que ya se había comido varios becerros del ganado que se majadeaba por aquellas sabanas. 

-¡Ahora! Gritó Florentino, cuando creyó oportuno lanzar los lazos y tendió el suyo sobre el cual debía abrirse el de José Luis, sacando ya su caballo por su flanco, con la rapidez y precisión con que había que hacerse todo aquello. 

Pero no acudió a tiempo el hermano, y la fiera, ya con la soga de aquél ciñéndole el pescuezo, mas no tanto para estrangularla, se revolvió y se lanzó sobre la bestia que ya tiraba de ella. Dos saltos agilísimos había dado ya y con el tercero caería sobre la grupa del caballo de Florentino, pues no se defendía sino atacaba enfurecida y fue entonces cuando José Luis vino a lanzar el lazo, a tiempo que el hermano le gritaba: 

-¿Qué te pasa? 

Templáronse las sogas, se estranguló el bramido de la fiera, detuviéronse las bestias y el tigre de la pinta menudita se debatió unos momentos y luego se quedó inmóvil, afuera la lengua enorme, saltados los ojos.” 

Tenemos referencias de esta actividad incluso desde los tiempos del General José Antonio Páez cuyas anécdotas en este sentido son contadas en LAS SABANAS DE BARINAS, por el capitán Vowell, donde se dedica un capítulo especial del cual tomaremos algunos fragmentos

 Cuenta el capitán Vowell: 

“Las caza de tigres, como se practica en los Llanos de Barinas, constituye uno de los espectáculos más interesantes, no solo para quienes toman participación en ella que la emprenden con el objeto de proteger sus rebaños y para seguridad de sus mujeres e hijos, expuestos al ataque de tales fieras, cuando están ordeñando, sino también para los espectadores que acuden por simple curiosidad y entretenimiento. 

Los dueños de hatos acostumbran darse con anticipación una cita, a la que concurrían como punto de honor, con cuantos parientes y peones pudiesen reunir, todos en caballos de freno y armados con lanzas (porque antes de la revolución no se permitía generalmente a los criollos el uso de armas de fuego), excepto aquellos que se distinguían por su agilidad y destreza en arrojar el lazo, el cual se utilizaba con el propósito de coger a los animales feroces cuando salían de sus cubiles y mantenerlos asidos para que los demás cazadores los mataran sin peligro. 

Por consiguiente considerábase honrosa distinción el figurar entre los enlazadores, puesto reclamado habitualmente por los principales ganaderos, sus hijos mayores y sus mayordomos, los cuales procuraban ir a la cacería en caballos seguros, hechos al ruido y alboroto, lo mismo que a la vista de las fieras, porque la menor rebeldía o timidez del caballo, en el momento de arrojar el lazo, podía tener fatales consecuencias para el jinete o para el compañero a quien había convenido en prestarle ayuda. 

Los enlazadores dividíanse en parejas y cada uno de ellos seguía los movimientos del otro, con el objeto de enlazar simultáneamente una misma fiera, de modo que separándose luego para templar el lazo, el animal no pudiese arrojarse sobre ninguno de los dos, como lo haría inevitablemente , trabajando uno solo de los lazos. 

 Esto constituía una precaución necesaria, sobre todo entre la alta yerba de la sabana, donde un caballo no tendría posibilidad de moverse con suficiente rapidez para evadir el salto de un tigre, animal en modo alguno despreciable en los Llanos de Barinas, donde según afirman los naturales, se le ha visto con frecuencia sacar un potro de un año y aún una novilla de dos años por sobre la cerca de un corral, que mide seis pies de altura y arrastrarlos media legua y mas todavía a través de la llanura hasta el bosque donde tiene su guarida.


Para finalizar esta entrada, colocamos un tema muy pertinente: El tigre Masaguarito interpretado por Angel Custodio Loyola


Dijo Apolinar Hernández
Allá en su casa acostao
Cuando un berraco padrote
Llegó todo ensangrentao
Con catorce madrineras
Sin un lechoncito al lao
Dio un salto de su chinchorro
Como un hombre trastornao
Agarro su carabina
Pidió un machete amolao
Fue a casa e´ Diego Cancines
Y le conversó apurao
Cancines como nervioso
Nadita le ha contestao
Pero el campo de El Socorro
Todos se han amontonao
Salí con cincuenta perros
Y de los más afamaos
Eleuterio con Juan Flores
Eran los más apuraos
Pascual Acosta también
Dando pasos tongoneaos
Vamos a matá ese tigre!
Que ya nos deja arruinaos
Y al tigre e´ masaguarito
Todavía no lo han matao
El  tigre masaguarito
Es un animal cebao
Que se come cachilapos
Y orejanos y jerraos
Toros, novillos y mautes
Becerros esmamantaos
Solamente osos palmeros
Este tigre ha respetao
Quiso matarlo una vez
Muy cerca e´ la Boca el Pao
Y eso porque tío oso
Del viento estaba cambiao
Luego el rugió de los babos
Y de chenchenos espantaos
hizo que  oso palmero
Patas arriba haya quedao
Y el tigre masaguarito
A quien  yo lo haya respetao
Por sus uñas que son un filo
Lo que agarra no ha soltao
Tienen que morir con el
Muy secos y acurrucaos





Masaguarito puede referirse a algún lugar o hato.  El Masaguaro (Pseudosamanea guachapele ahora recientemente lo ubican como Albizia guachapele), es un árbol parecido tan parecido al Samán que hay que ser buen baquiano para no confundirlo.  Existe un  Masaguarito por los lados de El Pao de Cojedes y es probable que sea el sitio que refiere la canción,  pues mas adelante habla de   la Boca de El Pao que así llaman al punto donde El Pao le cae al Portuguesa, un poquito arriba de Guadarrama (de este pueblito a Mata Arzolera sólo hay 18 km). Observaciones del baquiano Omar Carrero
 
ENTRADAS RELACIONADAS:  LA CACERIA DE TIGRES EN EL LLANO VIEJO (1); (2); (3); LOS FELINOS DEL LLANO

13 de marzo de 2013

Don Luis Ballesteros, el Maestro



Les ofrecemos los recuerdos del Profesor Omar Carrero de otro de los bastiones de El Caparo, Don Luis Ballesteros. Al igual que el anteriormente publicado de Jesús Bolaños, es un relato cargado de añoranza  y respeto hacia aquellos hombres que con su trabajo y dedicación marcaron una época en Caparo.
 

DON LUIS BALLESTEROS, EL MAESTRO
(1927-2010)


Baquiano
Omar Carrero Araque
Mérida - 2010.

 Ya el año 1970 caminaba por el sendero de Piscis cuando encontré por primera vez a Lucho Ballesteros, un hombre echado de su Colombia santandereana por la racha de violencia que recorría aquella tierra. Sus rasgos indígenas se mostraban en su perfil aquilino, su cabello liso en extremo y su mirar en soslayo; pero por encima de todo, por su astucia y percepción. Dotado de una facilidad para el aprendizaje y de mucha capacidad para la formación fue reclutado por la Universidad para que conformara el primer contingente del Programa Caparo. Este hecho casi lo separa de Laguna Grande, su bien cuidada Posesión, resultado del esfuerzo y de la constancia de su grupo familiar.
Allí en Laguna Grande conocí unas de las Tecas más viejas de Caparo, traídas por madereros que consiguieron Paradero en esta Finca. Venían del Aserradero Santa María, de Los Teques según me contaba en una de las tantas travesías que hicimos juntos; fueron ellos quienes introdujeron los primeros mijaos en el área, allá por el ya lejano 1965. También vi en la Finca un tosco pluviómetro con el que registraba las precipitaciones utilizando notaciones todavía no aceptadas por la climatología: de 3-5 pm aguacero pacencioso.
Una vez en la Universidad, convierte al Campamento Área 3 en su “nueva finca” porque a más de Capataz que cumple cabalmente con las obligaciones de su trabajo, como hombre de visión agroforestal crea huertas caseras y establece “ensayos” agroforestales al combinar plantaciones de caoba con plataneras y teca con maíz.
Logró tal éxito en estos “Ensayos”, que aunque alejado de las replicaciones y otras consideraciones estadísticas, los mismos tuvieron que ser reconocidos como iniciadores de una línea entonces repelida dentro de una Reserva Forestal. Una anécdota sobre ese ensayo muestra la astucia de Luis: sucede que los ataques de los roedores en los tallos de las caobas plantadas se reducía casi a cero en aquellas que se encontraban dentro de sus “ensayos”. Un curso de postgrado de prácticas en la Estación delibera sobre este hecho. Por varios minutos salen a relucir teorías sobre los fenoles y los polifenoles y otras artes de la química. Luis me mira socarronamente y cuando se le pide su opinión sobre tal fenómeno, acota: Ingenieros, yo simplemente les digo que si yo fuera una lapa, no royera corteza de caoba, que debe ser bien amarga, si tengo cambures regados por el piso!!!.
En otra ocasión, pasado el mediodía, regresan los estudiantes al campamento, agotados por un esfuerzo al que no están acostumbrados. Uno de ellos se tiende sobre una hamaca que está colgada en un pequeño galpón techado con cinc. A los pocos minutos se levanta sudoroso y dirigiéndose a él, le dice: Don Luis, aquí si le falló su ingenio porque ese galponcito es muy bajo y allí no se puede dormir. Lo observa fijamente con su mirada aindiada y le espeta: Ingeniero, lo que sucede es que aquí en este Campamento no se duerme a las 3 de la tarde!!!.
Con Luis recorrí durante el quinquenio corpoandino, en invierno y en verano, una veces a pie y otras en sus bestias, con centro de operaciones en Puño de Oro; los ensayos de fenología, de regeneración natural, los puntos de freática e inundación, las cestas colectoras de materia orgánica, las parcelas de envenenamiento, los ensayos de enraizamiento, las picas de tipificación, los ensayos de Hypsipyla, las líneas de plantación bajo cubierta, a campo abierto y método limba; más como todo no puede ser ciencia, sudor y esfuerzo, también recorríamos las cantinas de Horacio, de Doña Celia, de Alfonso Miranda, del Chato Raúl y de Doña Uva en donde departíamos alegremente con los otros compañeros de trabajo.
Tiempo ha que se había retirado corporalmente de Caparo, pero cómo no sentirlo en la Estación si su huella como la del tigre, se marcó por todas partes!!!
Hoy Luis se marchó para siempre de este mundo pero seguro estoy que con sus cenizas seguirá abonando la tierra del Caparo, que durante más que medio siglo abonó con su ejemplo, sabiduría y enseñanzas.