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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

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7 de noviembre de 2016

Los Colores de Noviembre en Capanaparo

Publicada originalmente el 25/11/13
Creo que la mejor definición que podemos dar a nuestro llano es la de "tierra mágica". Solo tenemos que observar detenidamente y en varios momentos del año un territorio para descubrir que la naturaleza cambiante de esta tierra siempre nos sorprende y podemos encontrar belleza sobre la belleza.

Hoy les traigo unas pinceladas de color de la llanura eólica del estado Apure, por los lados del Capanaparo, por esas sabanas inmensas donde en 360° vemos exactamente lo mismo: un horizonte infinito.

Esta parte del estado Apure, de la cual hemos hablado en otras oportunidades, se nos presenta con un suelo arenoso cuya vegetación predominante es la paja saeta y chaparros en algunos sectores, aunque en su mayor parte solo vemos la referida paja, verde en invierno o amarilla en verano. Mas nada vemos sobre el suelo, salvo algunos nidos de comején que  se levantan  por doquier.

La fauna es escasa: alcaravanes, aguaitacaminos, alguna que otra garza sin duda perdida  o alejada de algún  bosque de galería, algún gavilán y pequeños pájaros  (pocos). 

En cuanto a mamíferos, además de  vacas y búfalos,  he visto un zorro y en esta oportunidad tres o cuatro conejos pequeños. De modo que esas sabanas se nos presentan muy solitarias con un cielo muy azul y casi siempre despejado y unas noches que recuerdan el poema de Manuel Gallardo, "Quiero a mi llano compay" donde dice que "juraría que en la llanura, alumbran más las estrellas".

Pero visitando esas soledades en noviembre,  salida de aguas, que por cierto  este año  el invierno  se presentó menos copioso que el año pasado, descubrí otros colores en la llanura: el de pequeñas flores, algunas casi imperceptibles y un tono blanquecino de la paja saeta que no conocía.

Las flores son tan pequeñas que hay que buscarlas, pero existen asomándose tímidamente entre las macollas de paja  y aqui les muestro algunas:










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27 de septiembre de 2016

El Majestuoso Río Apure




EL POEMA DEL RÍO APURE
Andrés Eloy Blanco

Aquí, en el río pasmado,
el pelo desmelenado,
preso en el labio un cantar,
desnudas sus gracias blondas,
el amor de ondas y ondas,
mi Musa se va a bañar.
Tarde borracha: el ocaso
llena de vino el gran vaso
del cielo, con su tonel;
el río está purpurino,
como si el celeste vino
se derramara por él.

Cruza una garza los cielos
y empapa los rojos velos
con su copo de algodón,
en tanto hila en su hipnotismo
su ensueño de paludismo
la charca en cavilación.
Con entusiasmo argentino
viene del campo vecino
el relincho de un corcel;
en la lejanía en calma
pinta nubes una palma,
como un lejano pincel.
Peina el río una piragua,
y agitada, rompe el agua
su vasta meditación,
mientras barcas encalladas
añoran, paralizadas,
caimanes en oración.

En un recodo indolente
asume la amplia corriente
curvas de mujer carnal,
y en sus aguzadas proas
proyectan largas canoas
su alfilerazo sensual.
El ocaso, preso en llamas,
pinta lentos panoramas
en los cambiantes de tul;
lengua de fuego que sube,
lame el vientre de la nube,
y ruboriza el azul.
El crepúsculo se apaga
lentamente, en una vaga
mediatinta de carmín;
el río, en un gris desmayo,
con su cola de caballo
se sacude hasta el confín.

Y al fin, el cielo, en un lampo,
que es mar, y es monte, y es campo,
da una verde claridad,
cual si en festines sonoros
una bandada de loros
cruzara la inmensidad
Bajo cielos amatistas
sueñan caimanes budistas
su presa de carne en flor,
y entre mutismo y mutismo,
destila sobre el abismo
la copla del pescador.

 Al pasar de orilla a orilla
un breve barco acuchilla
la serenidad sin fin,
y al atravesar el barco
es musical como un arco
que pasa sobre un violín.
Cuando el hombre de los llanos
hunde en el río las manos
y acompasa una canción,
el agua, el pródigo hisopo,
rocía el pie del joropo
y el pecho del galerón.

 ¡El abuelo! ¡el río viejo,
que copió como un espejo
tantas luchas al pasar;
si sus riberas hablaran,
cuántas cosas me contaran
que no debiera olvidar!
¡Cuántas veces, río amado,
el cacique derrotado
vino a llorar hasta aquí,
y la india en la ribera,
trenzando su cabellera,
se puso a mirarse en ti!
¡Al frescor de tu cariño,
surgió del mestizo niño
el varón, y echó a correr,
con la emoción que sintiera
al mirar, por vez primera,
bañándose una mujer!
¡Allí, donde se encontraron,
indio y guaricha apretaron
corazón con corazón,
y en la playa, blando lecho,
se hinchó en cosquillas un pecho
bajo el ala de un plumón!

¡Cuántas veces en tu cuna
bebió su nueva fortuna
el viejo conquistador,
y a la sed de la garganta,
tu agua dulce, tu agua santa,
fue amarga para el Señor!
¡ Pero, cuando Él vino a verte,
cuando, hostigando a la suerte,
vino a ti el Fatigador,
con qué claras golosinas,
colmaste de aguas divinas
la sed del Libertador!
¿Quién no se siente a tu lado
amoroso hasta el pecado,
o heroico hasta la pasión,
si extendida en la llanura
sacude tu franja oscura
revuelos de pabellón?

¡Ahora comprendo, ahora,
por qué tu savia sonora
dio a la Patria tanto sol;
ahora entiendo la derrota
que en las pampas alborota
los ojos del español!
¡Siento a Páez y a Las Queseras,
donde en celestes praderas
fue su potro volador,
y el lazo de tus lanceros
enlazó siete luceros
para el cielo tricolor!
¡Ahora siento el instante
que el Catire alucinante
eriza de tempestad,
cuando en tus aguas avanza,
buscando a punta de lanza
su pesca de libertad!
¡Salve al pasar, noble río,
vena azul, nervio bravío,
envidia del manantial,
cinta en paz, foete en la guerra,
y en los llantos de mi tierra
rumoroso lagrimal!
¡Cristo-Rey de la llanura,
lleva al mar de la amargura
el Orinoco su cruz,
y tú, centurión y loco,
das de flanco al Orinoco
tu puñalada de luz!
¡Río gris, trémula vía,
vaya tu eterna armonía,
de un palmar a otro palmar,
profunda seda mojada,
como una larga mirada
que el llanto le tiende al mar!
¡Ésta es mi patria! En mi río
siento lo mío más mío,
porque aquí recuerdo yo
que luchando brazo a brazo,
con la sangre de un flechazo
un indio me bautizó.

¡Venid, oh lanzas benditas,
llaneros que en Mucuritas
cansasteis al avatar,
que un poeta quiere veros
y al pensar en sus llaneros
le dan ganas de llorar!





Andrés Eloy Blanco conoció muy bien éste río. Vivió en el estado Apure   y fue abogado de Pancha Vasquez, la inspiración del personaje Doña Bárbara de don Rómulo Gallegos. Probablemente por eso sintió el hechizo  que ejerce el río al visitante atento. En otro poema dirigido al río Orinoco, su pluma dedica otros hermosos versos al río protagonista del Llano venezolano, principal tributario del Orinoco:
Y el séptimo fue el río que bajó de los Andes
y cruzó el Llano, espoleado por la Leyenda,
en el lomo le floreció un Centauro
injerto de Tritón, que tomó Las Flecheras,
caballo del Prodigio, cimarrón de la Hazaña,
Apure es el Pegaso de los ríos de América...

El río Apure fue descubierto en 1647 por el Capitán Miguel de Ochogavia, nace de la confluencia de los ríos  Uribante (Venezuela) y Sarare (Colombia) en un punto muy cercano a Guasdualito llamado El Gamero. Tiene una longitud  aproximada de 850 km.

Este río tiene tributarios provenientes de los estados Táchira, Mérida, Trujillo, Barinas, Portuguesa, Guárico y una parte del Departamento de Santander del Norte. Sus principales afluentes, son :
Margen izquierda: Suripá (que se forma del Anaro, Caparo, Ticoporo, Socopó, Bumbún, Michay, Zapa etc.) – Pagüey – Santo Domingo – Canaguá – Masparro (que recoge las aguas del Caipe) – Portuguesa (que recoge las aguas del Guanare, Acarigua, Guanche, Cojedes, Tinaco, etc) – Guárico (recoge aguas del Chirgua)– Guariquito. La margen izquierda del Apure  en casi toda su extensión, se sitúa en el estado Barinas, pues en sólo unos pocos kilómetros antes de San Fernando, tiene sus dos márgenes en territorio apureño.
Margen derecha: Caños Setenta – Guaritico – Caicara y río Matiyure.  

Los pueblos ribereños del Apure son los siguientes:  En la margen derecha, sentido oeste – este: Guasdualito (situado a orillas del Sarare pero muy cerca del inicio del Apure por lo que podría considerarse como ribereño de este último río). Después aparecen: Totumito – Palmarito – Quintero – San Vicente – Bruzual – El Samán de Apure – Apurito y San Fernando. Por la margen izquierda aparecen pueblos barineses como Puerto de Nutrias, Santa Catalina y San Antonio. Prof. Omar Carrero
El río Apure representa la fuerza, la constancia y el valor del llanero. Fue cruzado muchas veces en la gesta independentista y la Toma de Las Flecheras es el hecho más conocido librado en sus aguas.  Si escuchamos con el corazón, aún podemos oir  en las tardes de verano el canto del cabrestero María Nieves y de muchos otros cabresteros que trasladaban el ganado hacia o desde Apure, atravesando su corriente expuestos a caribes, tartaguitas, tembladores  y caimanes;  se puede ver con los ojos del recuerdo a la pequeña Trina Omaira, su domadora, cruzándolo a nado bajo la mirada atenta de su padre que la acompañaba desde una canoa; se puede escuchar con los oídos de la historia de los pueblos, los gritos de angustia provenientes de la lancha Roma, y se puede oir entre el rumor de las aguas, la guarura que anunciaba la  llegada de los grandes vapores provenientes de Europa, colmados de mercancías para los hermanos Barbarito.

El río Apure no ha perdido su majestuosidad a pesar de la inconsciencia con la que se descargan a lo largo de su cauce, las aguas negras de las poblaciones ubicadas en sus márgenes. Aún guarda en su seno caimanes y gran cantidad de caribes como muestra de su fuerza. Aún llegan a sus orillas las ribazones de coporos y los pescadores que otrora recorrían sus aguas con palanca y canalete, ahora con sus "motores" encuentran cachamas, bagres rayaos y muchas otras especies que alimentan las poblaciones aledañas. Ya no está el valentón ni el manatí que desaparecieron víctimas de la explotación excesiva, como en un tiempo lejano desaparecieron  las garzas y los caimanes en esa tierra de riqueza natural.
 
Imagen de Aborda Apure con Pasión , blog

En el invierno como un gran padre, recibe las aguas  de los rios crecidos que forman parte de su cuenca, que lo ayudan a limpiar sus aguas y a dar vida a más especies fluviales.  Así sigue su ciclo vital, año tras año, sin perder su hermosura.  

Foto Miguel García Moya Fotografo, Bolgspot
Sus aguas nos hablan de Los Areneros, desarrollando ese riesgoso y duro trabajo de sumergirse a pulmón para sacar en baldes, arena del fondo. Nos hablan del Paso Apure que fue el principal paso en gabarra para ir o salir de San Fernando. Nos hablan de celebraciones como El Abordaje del Apure, fiesta que se celebra a inicios de semana Santa, cuando el río tiene menos agua y que consiste en una carrera a nado de caballos  acompañados cada uno por una embarcación que los va dirigiendo.

El río Apure es Llano,  palpita acompasado con el quehacer del hombre llanero. Ha sido testigo de la gloria del Apure y también de su involución. Sus aguas nos recuerdan un pasado de oro y por muchos años se ha mantenido firme esperando noblemente el milagro de la concientización del venezolano.

El río Apure, principal tributario de nuestro gran Orinoco, lleva en su corriente un mensaje de esperanza por un mejor futuro.




10 de noviembre de 2014

El Estero - Omar Carrero Araque



ESTERO

Omar Carrero Araque

Baquiano

2012


A la escucha de la palabra Estero nos surge un viaje imaginado a la llanura aluvial, provocado por la consagración que han logrado estos elementos geográficos como referenciales del paisaje llanero. Los esteros aparecen en los puntos más ahondados del llano sedimentario hacia los cuales convergen las aguas, que en lámina se conservan durante la mayor parte del año, convirtiendo a estos parajes en tiempo de mengua  en  refugios para los animales de pluma, de pelo, de concha o de cuero que allí se citan en procura de nutrimento.

Parte de  la aureola de “íconos de la llanura” conferida a los esteros se debe a su extraordinaria belleza paisajística que ha sido profusamente resaltada en  versificaciones de corte nativista, a estos hechos se agrega  el interés que ha tomado el turismo “de aventura” por estos parajes que ponen en contacto al citadino con el “monte y culebra” como despreciativamente se mencionaba a esa naturaleza que ahora se quiere descubrir.

Sin embargo, pese a su raigambre en nuestro medio es necesario acotar que el vocablo Estero no es exclusivo de Venezuela como de habitual se entiende,  pues como equipaje verbal de los conquistadores llegó a diferentes lugares del  “nuevo mundo”, en muchos de los cuales aún persiste aunque con distintas acepciones.


El origen del término se encuentra en la palabra latina Aestuarium, mediante la cual los habitantes de la región del Lacio identificaban a “todo aquel terreno  inmediato a la orilla de una ría, por el cual se extienden las aguas de las mareas” (1). Esta definición primigenia se amplió territorialmente con la expansión  misma del imperio romano por el viejo continente, encontrándose así que en la península ibérica se aplicaba el término Estero a  “los lagos artificiales, de agua salada, creados normalmente con el objeto de explotar la sal presente, muchos de ellos en desuso pero ahora convertidos en refugios de vida silvestre” (2).  En otras regiones ibéricas como en la andaluza, se entiende por estero a un arte de la pesquería, empleado para “la captura de peces pequeños en los brazos de mar y desembocadura de los ríos“(2). En la América española el vocablo perduró en el tiempo y es común encontrarlo en varios lugares del continente, aunque no siempre con el mismo significado.  Así se tiene que para los chilenos un estero es un arroyo o riachuelo. En  México y Honduras se identifica con este término a las entradas del mar que confluyen con masas de agua dulce (1). En Nicaragua, reciben el nombre de estero aquellos humedales estuarinos de la costa pacífica (6). En Puerto Rico el término persiste como un hidrónimo en el municipio Hormigueros - Río Estero - (7) y,  en República Dominicana como un topónimo de la Provincia de Puerto Plata (Estero Hondo); igualmente es topónimo en Paraguay (Estero  Patiño) (8). En Argentina y Colombia la definición de Estero coincida en gran medida con la empleado en nuestros llanos al aplicar este vocablo a todo “terreno bajo, pantanoso, intransitable, que suele llenarse de agua por la lluvia o por la filtración de un río o laguna cercanos,  y que abunda en plantas acuáticas” (3). Igualmente en la llanura beniana (Bolivia) aparecen esteros muy similares a los nuestros, pero allá son llamados Curichis.

Son famosos en Argentina los Esteros del Iberá que ocupan las planicies situadas entre los ríos Paraná y Uruguay, sobre una extensión de unos 25.000 Km².  En Colombia es bien conocido el Estero de Lipa que en época de lluvias abarca una superficie de unos 3.500 Km²,  entre el Arauca y el Meta.  
En Venezuela, el llanero reconoce como estero a las depresiones cerradas o cuasi-cerradas que por su cercanía a ríos y caños pueden llenarse de agua en los momentos de desborde, pudiendo en parte, conservarla durante la estación seca o de verano. Estos cuerpos de agua a menudo son colonizados por plantas acuáticas como la bora, el lirio de agua, los platanillos y los taburíes o nenúfares, así como por gramíneas,  ciperáceas y palmeras. En Venezuela, los esteros de Camaguán y de Chiriguare son quizá los más conocidos, tal vez por formar parte de la red de áreas protegidas que los cobija jurídicamente bajo la figura de Refugio de Fauna Silvestre.                       

La importancia de muchas de estas áreas, ahora consideradas internacionalmente como Humedales, se debe al papel que juegan como reguladores del clima, refugio de la fauna silvestre, zonas de descanso de las aves migratorias o en la conservación de la biodiversidad. Los esteros, en tanto que Humedales, dejan sentir su cuantía para “el sistema medioambiental, que ha hecho que se les conozca también como los riñones del planeta gracias a su cualidad de realizar los procesos naturales de filtración, renovando el agua que discurre bajo tierra y convirtiendo el líquido en apto para el consumo humano” (4). También regulan los caudales de los ríos evitando las inundaciones. Estos humedales juegan papel importante en la producción de alimentos como el arroz pues constituyen un hábitat propicio para esta importante gramínea. Del mismo modo son primordiales para la ganadería bovina pues muchos pastos forrajeros, como la lambedora, encuentran en ellos el óptimo ecológico para su persistencia y desarrollo. También los esteros sirven como área de desove de muchas especies de peces importantes para la alimentación y las  economías locales (5). Por último, la belleza paisajística que brindan estos parajes es explotada desde el punto de vista turístico, una actividad que incluye además, la pesca deportiva o el avistaje de animales de la fauna silvestre, principalmente aves.  

En otro contexto y particularmente en Venezuela, los esteros han jugado un papel muy importante en la estructuración de la cultura llanera, sobre todo en lo referente a las versificaciones y a la música, especialmente a la asociada con lo lírico. El poeta Arvelo Torrealba calificó al estero como la capital de paisaje, dándole de  este modo preeminencia en el espacio llanero. También Don Germán Fleitas Beroes, poeta de Camaguán, escribió numerosos versos, incluidos los del himno de su pueblo,  en los que resalta el encanto de su entorno, específicamente el  que mana del Estero.  Mas no es solamente en la llanura nuestra donde los esteros son fuente de inspiración, pues tal como se muestra en algunas coplas del ámbito latinoamericano, la presencia de estos escenarios mueve la musa de los poetas como lo dejan ver las rimas de Pedro Emilio Sánchez Y Florencio Morales Ramos (Ramito), venezolano uno y portorriqueño el otro:

Al pasar por el estero

vi una garza pensativa

y me uní a sus sentimientos

para hablar de tu partida

(Pedro Emilio Sánchez)   


vuela hacia el monte oscuro
rauda la tórtola esquiva
y una garza pensativa
vigila el turbio pantano
(Ramito)


Los Esteros, en el caso de Venezuela y Colombia, se han erigido en una suerte de Parnaso,  el mítico asiento de las musas inspiradoras, puesto que los llaneros que son y los llaneros que se sienten, inagotablemente han encontrado vena en las “musas” del estero, encarnadas en las boras, campanillas, palmas, juncos y espadillas:



En cada estero hay un verso y un pasaje en tus cañadas!!
(Sabanas de mi cariño)
Pedro Telmo Ojeda, Poeta elorzano



ESTERO DE LOS TROMPILLOS

(Jorge Guerrero)


Voy a echa una travesía
por esta llanura mía
sobre mi mente baquiana
aprovechando lo fresco
de un despertar pintoresco
que me brinda la mañana

Hoy amaneció bonito
el monte esta verdecito
y clarita la sabana
aunque hay unos nubarrones
que vienen con intenciones
de opacar la resolana


se fue julio y viene agosto
se inunda mi tierra plana
ya cualquier cañito angosto
moja la villacurana
quedan zuritos plagosos
donde el ganao se entabana
y unos tonos quejumbrosos
de sapos, grillos y ranas

entre Infante y Leche Miel
con un litro de Parmana
cantando sobre un corcel
con mi sombrero y mi ruana
me lloviznaba el querer
de una morena elorzana
cuando volveré a morder
su boquita de manzana

Estero de Los Trompillos
donde enlacé aquel novillo
en mi caballito cano
y donde el del toro lebruno
del hierro el numero uno
me iba malogrando el ruano
los huesos del mulo viejo
que le decíamos Cangrejo
se murió hace seis veranos
se están pudriendo en mi estero
como un testigo sincero
de lo recio que es mi llano

como voy rumbo al Cubarro,
tengo que salir temprano
hay voy a bregar con barro
sin ser familia e marrano
allá se ve el monte lejos
con un horizonte plano
aunque si fueran cangrejos
lo tocaría con la mano
mañana cuando regrese
mediante el dios soberano
quiero recordar las veces
que anduve cuando mediano
trajinando por tus trillos
solitario y sin baquiano
estero de Los Trompìllos
te quiero como a un hermano.









Consultas en:
2.- Diccionario SALVAT 1968. XIII Edición - Salvat Editores - Barcelona
5.- Esteros de Camaguán - Diversidad Biológicadiversidadbiologica.info.ve/diversidadbiologica.php?seccion=2...
8.- Estero Hondo - Wikipedia, the free encyclopedia en.wikipedia.org/wiki/Estero_Hondo

10 de mayo de 2014

Parque Aguaro Guariquito, Maravilla natural del estado Guárico








 Arriba: Imágenes tomadas al sur del estado Guárico,  en las inmediaciones de Cazorla

 Arriba: Fotos de Coco Guevara, en Garcita. En la  primera, el profesor Omar  Carrero junto a una palma de dos guías.
Imagen de la web Llano Adentro: otra cara del Parque Nacional Aguaro Guariquito

El Parque Nacional  Aguaro-Guariquito, ubicado en la parte centro-sur del estado Guárico,  en los municipio Francisco de Miranda y Las Mercedes, constituye otra de las maravillas naturales de nuestra tierra llanera. Con  585.750 hectáreas, fue declarado Parque Nacional  el 7 de marzo de 1974 y es uno de los más grandes del territorio nacional. Cuenta con innumerables morichales, lagunas, esteros, bancos, dunas de arenas blancas, manantiales y lo cruzan ríos y riachuelos conformando un  impresionante delta interno que desemboca en el Orinoco, ya sea por el río Aguaro por el Guariquito . Otros de los ríos que pasan por el parque son Faldisquera, San Bartolo y San José.




Mucha vida animal y  vegetal posee este territorio de bajo relieve con pocas elevaciones, marcado fuertemente por las dos estaciones : verano inclemente e invierno arrasador, donde una buena parte del parque queda inundado en los meses de lluvia.

La fauna propia de la región se ha visto  reducida por las cercas, las quemas en períodos de verano y por la caza indiscriminada difícil de controlar por la extensión del terreno.  Entre las especies existentes están los felinos ( tigre, puma y cunaguaro) , venados, osos  palmero, cachicamos, chigüires, dantas, váquiros, araguatos , gran variedad de garzas, gavilanes, patos, guacamayas, anacondas, chenchenas, entre otros. En los ríos  las especies más comunes son las toninas,  coporo, temblador, pavón,  palometa, bagre , babo y caribe.

Entre las especies vegetales mas resaltantes está el moriche, la macanilla, alcornoque, chaparro, uvero, matapalo, guarataro, jabillo y congrio.

El parque posee linderos naturales  casi en todo su contorno, menos por una porción del  lado este que da a la carretera de Las Mercedes del Llano-Cabruta.  El resto  está delimitado por el río Guariquito al  suroeste y por el San José y  Aguaro por el  este.

Cinco puestos de guardaparque  custodian el parque:  ;Morichalote, al noreste y cerca de Calabozo,  El Mejo y La Esperanza al centro y el este y  Agua Blanca y Médano de Gómez, al sur. La zona de Morichalote tiene geografía de  colinas y hondonadas y destaca por la belleza de sus morichales y la calidad del agua por el efecto de los mismos.

El sector más alto se denomina Lomas de los Aceites, está ubicado en la parte norte a unos 202 mts de altura, lo que permite una visual maravillosa de la inmensidad del parque.

En este territorio, los llaneros tienen su ánima, llamada Anima de tierra negra,  que tiene su sitio ubicado en una capilla  cercana a Morichalote. Según cuenta la leyenda, un rico hacendado que vivía a costa del Guariquito, enfermó y sus peones lo estaban trasladando en parihuela para llevarlo luego a Caracas, pero el hombre murió en el camino, justamente en un sector llamado Tierra Negra.

Se dice que en el lado sur del parque , cercano a Cazorla, está la montaña de Guardajumo, el famoso bandolero que azotó los llanos a finales del siglo XVIII. Se dice que allí se escondía, luego de sus andanzas y fechorías.

En este parque está el famoso caserío de Garcita, el cual hemos pintado en otra entrada con la pluma del profesor Omar Carrero: GARCITA: ENTRE QUERENCIA Y COMEDERO. Es una aldea de verano,  pues en invierno se inunda totalmente y sus habitantes se mudan  a zonas más altas.

Nos cuenta Manuel Abrizo, que  en el territorio del parque, durante el mes de mayo, se dan las vaquerías en las que participan muchos llaneros de los diferentes fundos . Luego de la misma, y separado el ganado, cada uno lo lleva a tierras altas a pasar el crudo invierno en lugares más secos.  E l parque ha presenciado desde siempre el transitar del ganado hacia zonas altas, para luego de pasado el invierno,  verlo retornar a sus querencias.  Esta transhumancia es una de las costumbres más resaltantes de la zona.

La mayor cantidad de familias del sector,  tienen sus viviendas en el Médano de Gómez, donde no los alcanza la inundación y allí se trasladan muchos de los habitantes de Garcita en invierno.

La zona sur del parque  presenta también un paisaje espléndido, lleno de agua por lagunas, caños y ríos. Las aguas cristalinas del río Aguaro,  le dan una magia especial.

Para llegar al parque se utilizan dos rutas: Desde las Mercedes del  Llano, via Cabruta y  desde
los poblados de Calabozo, El Calvario y Cazorla, aunque se requiere vehículo rústico por el estado de la carretera.