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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

22 de febrero de 2011

El Llanero - ¿Daniel Mendoza o Rafael Bolívar Coronado?

Esta polémica obra es en su contenido, un real testimonio de la vida del llanero venezolano de aproximadamente la primera década del siglo antepasado. Rica en imágenes e información, y de fácil y fluida lectura, nos adentra no solamente en las costumbres e idiosincrasia del llanero, sino que nos aporta conocimiento sobre la formación de los primeros hatos, pasajes sobre la colonia y esclavitud, geografía, clima, coplas, faenas, lenguaje, algo de historia y revolución, algo de flora y fauna, algo de medicina llanera, y en fin, se pasea por lo cotidiano y lo científico, lo palpable y lo etéreo de la vida en el llano.

Siendo este libro un material valioso para acercarse a la vida del llanero, creo que esto precisamente es lo menos discutido, pues toda la polémica alrededor del mismo, la ha generado la determinación de su autor.

La autoría de Daniel Mendoza fue seriamente discutida cuando se descubrió que Rafael Bolívar Coronado, acostumbraba a escribir obras     (por cierto de gran calidad), adjudicándoselas a escritores famosos de la época. Esta costumbre  y la confirmación de la autoría de  El Llanero, fue confesada por él mismo, en el prólogo de otra de sus obras con autor falso, denominada “El Parnaso Boliviano”, obra que atribuyó a Luis Felipe Blanco Meaño, hermano de Andrés Eloy Blanco y cuyo prólogo escribió atendiendo a “inventada” solicitud del autor.

Dice Rafael Ramón Castellanos en su libro “Un hombre con más de seiscientos nombres”, dedicado al  estudio minucioso de éste venezolano:
Entre 1916 y 1917 Bolívar Coronado escribió El Llanero para la Biblioteca de Ciencias Políticas y Sociales de la Editorial América, como volumen 24, sin mención del año de la edición y cual “Estudio de sociología venezolana", por Daniel Mendoza, del que en la introducción aparecen algunos datos biográficos. El libro tiene muchas notas “de la presente edición”, concepción satírica del escritor para jugar con sus manías, pues no había otra anterior".

"Varios expertos dudaban de su autenticidad, pero nada se había hecho para despejar la incógnita, hasta que el acucioso critico Oscar Sambrano Urdaneta, en 1952 publica un estudio en el que demuestra categóricamente que El Llanero es de Bolívar Coronado".   Se basa para su afirmación en el prólogo del Parnaso Boliviano, antes mencionado; en la inexistencia de una edición anterior de la obra y afirma que el verdadero autor eligió el nombre de Daniel Mendoza para asegurarse de que el libro fuese publicado. Estudió igualmente el trasfondo de expresiones y coplas existentes en el libro, en las que se evidencia el carácter rebelde, inquieto y belicoso, características distantes del estilo de Daniel Mendoza. 

Encontró expresiones que Bolívar Coronado ya había utilizado en obras que sí había suscrito con su nombre y se apoya entre otros, de una observación del Director del periódico guariqueño “El Bazar”, Luis Corrales donde señala que las "caravanas y carretas", citadas en El Llanero, aparecieron en la llanura venezolana cuando Daniel Mendoza tenía años de muerto.

A su vez, en el prólogo de El Parnaso Boliviano, Bolívar Coronado dice: “Ellos necesitaban nombres famosos; yo necesitaba trabajar para salir de apuros que comenzaban a hacerse también famosos. Eché mano, pues, a una estratagema: manifesté a los editores que yo poseía los derechos de autor de una obra maravillosa de sociología (El Llanero); les mostré en un diccionario gráfico el nombre y bibliografía del autor y puestas las cosas en ese terreno pude vender mi obra aunque a vil precio: dije yo a los editores que el volumen lo había copiado de una edición rara existente en la Biblioteca Nacional

Recientemente supimos que el poeta Germán Fleitas Beroes, también había estado siguiendo la pista a este caso y su conclusión difería de la antes transcrita. Son embargo no contamos aún con los documentos de dicha investigación.

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