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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

19 de febrero de 2013

Jesús Bolaños y Caparo

DON JESÚS BOLAÑOS: LA BAQUÍA ADELANTE 
(1924-1997) 

 Omar Carrero A. Baquiano 
 
Jesús Bolaños llegó al paso de El Cantón siendo apenas un jovencito de siete años, aunque para la época, a esa edad ya se ejercía como adulto. La montaña y la sabana conformaron su entorno junto con un río que le servía de escape. 

Su familia junto con la de Don Pedro Rodríguez fue de las primeras en establecerse en lo que ahora se conoce como Cantón Viejo. Seguramente, el rebaño y el corral, el canalete y la palanca, y la sabana y la espesura, fueron su primera escuela. Allí aprendió a desentrañar los secretos del río, del bosque y de la sabana. Los nombres de las plantas se le hicieron familiares así como los de los animales de tierra, de agua y de aire. Aprendió a reconocer a los plantas por sus efluvios, a las aves por su canto y a los peces por su aguaje. 

La subsistencia le obligó a aprender los servicios de las criaturas animales y vegetales. El sustento y la curación estaban a su alcance, sólo tuvo que reconocer dónde. La pericia del río la adquirió en numerosos viajes que hizo desde El Cantón hasta Caicara del Orinoco cuando el intercambio comercial entre los pueblos del alto llano y del costo orinoquense, utilizando los caminos de agua, adelantó en casi un siglo el proyecto Eje Orinoco-Apure. 

Una vez mirando el cielo mayero, a la llegada de las aguas, observó en las alturas un par de gabanes a los que reconocía por su particular manera de volar, entonces me dijo: Omar yo creo que el gabán junto con el carrao son los pájaros más llaneros que hay, significando con ello que estas dos especies eran a su entender, las más representativas de la avifauna llanera. 

Esa vastedad de conocimientos le valió para ser incorporado a la Universidad en calidad de baquiano. Acompañó durante más de 25 años a las camadas de estudiantes, profesores e investigadores que hicieron del bosque de Caparo su laboratorio natural. 

En una oportunidad, estando de gira docente, Coco Guevara y yo presenciamos su primer encuentro con el mar: Se quedó por un rato mirando el horizonte que se le abría frente a la Bahía de Cata y emocionado definió el mar con una sentencia ¡¡¡ que extensidá !!! 

Después de su jubilación y su viudez se adentró por varios años en tierras guayanesas, trabajando como viverista de una empresa forestal. De allí regresó a su tierra adoptiva donde estaban sus verdaderas querencias. Jesús se mantuvo activo hasta el final de sus días cuando un tapabuche le hizo entender que ya era hora de rendir cuentas. 

Le sobreviven, además de las enseñanzas; sus refranes y la membranza de sus cantos y su zapateo en los joropos, porque es conocido que cuando ya tenía una botella de Gaviota entre pecho y espalda soltaba su canto como buscando contendores para el contrapunteo: 

Con el cuatro y con el tres, 
con el dos y con el As, 
cinco por ocho cuarenta, 
tabla de multiplicá, 
permiso pido señores, 
para empezar a cantá. 

Hasta ahí llegaba su reto porque tal vez era el único verso que sabía de los tantos que se necesitan para mantener una porfía. Hoy, Chuy Bolaños debe estar contento de haberse encontrado con su viejo Juan, con Lucho Ballesteros y con Jorge Virigay en las montañas del cielo, en donde seguramente estarán aprendiendo los nombres de las matas de Dios. 

Con estas sentidas palabras el profesor Omar Carrero,  mantiene viva la memoria de este hombre que conoció y amó profundamente el Caparo, ahora disminuido y con un futuro incierto. Por eso dice el profesor  Carrero en sus versos :

Que vaina Jesús Bolaños 
nos jodieron la montaña 
no se entrevé la espesura 
soto, dosel ni maraña 
sólo se miran pasturas 
y cercas como telaraña 

Vinieron las concesiones 
cargadas de maquinaria 
por saquisaqui y caoba 
por cedro de concha amarga 
árboles de lucimiento 
con su carga centenaria 

Se llevaron el chupón 
y el pardillo caña larga 
el jobo liso y la ceiba 
el charo de leche blanca 
la orura y el picapico 
el masaguaro y la guadua
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