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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

8 de abril de 2014

Toma de las Flecheras




A propósito del video de El San Fernando de Ayer, donde el profesor Hugo Arana Páez, nos habla del Paso El Diamante, les ofrecemos ahora La Toma de Las Flecheras,  otro impresionante éxito bélico de José Antonio Páez, caracterizado como casi todas sus acciones, por una intrepidez asombrosa llevada a cabo con sus lanceros, justamente a través del referido Paso.

Este hecho se dió en la segunda en la segunda fase de la Campaña del Centro o de 1818, iniciada por El Libertador Simón Bolívar en Angostura ( hoy Ciudad Bolívar) el 22 de noviembre de 1817con tres batallones que partieron hacia Apure y que se irían engrosando con la incorporación de otros jefes patriotas con sus respectivas unidades,  y formar un gran ejército de unos 6.000 hombres, antes de llegar a su destino.

Después de dos meses de difícil marcha y navegación, llegan al Orinoco el 22 de enero de 1818 y comienza el paso del río. Paso a colocar citas textuales tomadas del blog General en Jefe José Antonio Páez, de la pluma de Oscar J.Márquez, donde se hace una cronología de la ruta tomada por el ejército:

Comienza el crucé del río Orinoco a las 09:00 horas con la presencia de Bolívar y del secretario del General Páez, quien había venido a recibirlo, acampando ese día el ejercito al sur de la desembocadura del Arauca en el Orinoco. 

El día 23 luego de marchar un lengua (5,572Kms aproximadamente) se pasó por primera vez también en barcas, el río Arauca y por segunda vez, después de otra legua más adelante, por un puente de barcas construidos por los llaneros de Páez. Finalmente el ejercito se detuvo a las tres de la tarde, debido a que la caballería había seguido otra ruta, llegando a las 08:00 horas del día 24 de de enero. 

El día 25 arribaron a Araguaquen el parque, equipaje y el hospital de campaña; el 26 llegaron los caballos que había mandado Páez y el 27 se movió el ejercito por el Arauca a Caujaral; el 28 se adelantó Bolívar con la caballería y esperó a la infantería para acampar en la Aguadita, en la orilla derecha del río Claro, en el paso carretero. 

El 29 partieron a las 05:30 horas, haciendo alto en la orilla derecha del río Clarito; tras caminar 30 kilómetros, acamparon en el hato Buroz. El día 30 a las 05:30 horas partieron para el hato Cañafistola, que distaba 10 Kms., donde se detuvieron a las 11:00 horas para racionar a las tropas. Poco más tarde llegó el General Páez quien conoció en ese momento a Bolívar, su relación había sido solo epistolar y muy escasa hasta ese momento. 

Se unían así dos titanes en un abrazo fraternal, dos héroes de nuestra gesta emancipadora, y quedaba sellado el circulo de generales guerreros que se sometían al mando único de Bolívar y, reunidos los dos Jefes, partieron con la caballería para Cajuaral. El 31 de enero se movilizó la infantería que también llegó a Cajuaral, donde se encontró a Bolívar, motivado a que la caballería se había extraviado. 

La noche anterior los infantes habían cruzado el Arauca, luego lo hizo la caballería y Páez retorno a San Juan de Payara con El Libertador Simón Bolívar, donde fue recibido como jefe supremo con manifestaciones de alegría, salvas de cañón y la guarnición sobre las armas. Poco tiempo después llegaba el ejército de Guayana y se unían en fraternal abrazo con el ejército de Apure. Páez obsequió ese día una cena a Bolívar y sus oficiales. San Juan de Payara se encuentra a 35 Km de San Fernando. La infantería acampó en el pueblo y la caballería lo haría el día 1º a las orillas del río, por haber terminado el paso del mismo. 

El ejército de Bolívar había recorrido en ocho días doce leguas, los días 2 y 3 fueron de descanso y en ellos se terminó de remontar la caballería de Guayana. En Payara, Bolívar le manifestó a Páez una vez más su inquietud de cómo pasar el río Apure con un ejército, ya que carecían de embarcaciones suficientes. Recordemos que los españoles aún permanecían en San Fernando, bajo el mando del jefe realista Quero, quien defendía la plaza amurallada la cual para esa época a pesar de que ésta era sitiada por tierra desde el 17 de enero por la noche, cuando el General Páez había tratado de tomarla infructuosamente por sorpresa. Esto se debía a que estaba protegida por tres castillos, guarnecidos por veinte cañones, con 650 hombres y cerrado por trincheras. A todo esto debía agregarse una escuadra sutil, con numerosos buques, cañoneras, pedreras, flecheras y multitud de barcos menores que controlaban y protegían el río Apure hasta su desembocadura en el Orinoco. 

Simón Bolívar se encontraba en gran incertidumbre por no vislumbrar la forma de resolver aquella situación de cómo pasar sobre el río Apure un gran ejército. El General Páez le instaba “... yo le animaba que se pusiera en marcha, asegurándole que le daría las embarcaciones necesarias. El me preguntaba: pero hombre, ¿Dónde las tiene usted? - Yo le contesté que las había en el paso del río para oponérsenos. - ¿Y de qué manera podemos apoderarnos de ellas? - Con la caballería. - ¿Dónde está esa caballería de agua? Me pregunto él, porque con la de tierra no se puede hacer tal milagro...” 

Para el día cinco se habían concluido la remonta de la caballería que vino por el Orinoco y el Arauca. Ese mismo día se reunieron la Guardia de honor y el batallón de infantería de Apure, se distribuyeron a los oficiales de infantería los caballos, sillas, bridas y a las tres de la tarde partió el ejercito a San Fernando de Apure con El Libertador y su Estado Mayor General, marchando hasta el anochecer y acampando en una sabana al este de San Juan de Payara, donde levantaron el vivac. 

El día seis en la madrugada nuevamente se inició la marcha del ejército y a las diez de la mañana se llegó al paso del Coplé o del Diamante, en el río Apure, a 1 Km., aproximadamente, al este de los muros de San Fernando donde ondeaba la bandera española. Era el único sitio por donde podían pasar los patriotas sin el riesgo de que los alcanzara el fuego de los cañones realistas ubicados en San Fernando. 

El ejército quedó detenido: no podía pasar el río por falta de embarcaciones, las cuales se encontraban del otro lado del rio, algunas de ellas amarradas frente a la ciudad fortificada. El ancho del río en ese lugar es de 700 metros aproximadamente, con una velocidad en sus aguas de 4 millas por hora (7,4127.Kms por hora) el cual a su vez estaba infestado de caimanes y sus aguas aun estaban un tanto altas. Es el mismo General Páez es quien nos narra al respecto en su autobiografía: “...una milla antes de llegar al río se le suplicó que hiciera alto con el ejército para sacar de él la gente con la que íbamos a tomar las lanchas enemigas y todavía le parecía que todo aquello era un sueño o una broma, sin embargo, procedió a mis deseos...” 

Páez tomó cincuenta hombres de la guardia de su caballería, entre ellos Aramendi, Genaro Vásquez, Cornelio Muñoz, Pedro Camejo (el Negro Primero), Juan Carvajal, Felipe Mauricio Martin, José de la Cruz Paredes, José María Briceño Méndez, Pedro Pérez, Antonio Romero, Juan José Rondón, y otros que se pierden en el anonimato de la historia, todos jinetes en briosos caballos sobre silla fuerte, que quitaban sin desmontarse, junto a sus cinchas y gruperas, al igual que sus calzones; en las bocas las lanzas, sus espadas estaban sujetas a la espalda o colgadas al cuello, se lanzaron al río nadando con un brazo y acariciando con la otra los cuellos de sus caballos a la vista del ejercito. A una distancia de 400 metros sorprendieron a las embarcaciones españolas. 

Los realistas no salían de su asombro, que no podían imaginar tal situación, reaccionaron efectuado varias descargas de mosquetería y algunas de cañón sobre las cabezas de los hombres y caballos que remontaban la corriente, sin darles en su humanidad. 

El pánico y el caos se apoderaron de los españoles, quienes se arrojaron de los barcos que estaban amarrados al río para ganar a nado su orilla, abandonando las flecheras y cañoneras. Los intrépidos llaneros se montaron sobre la grupa de los caballos, impulsándose para abordar las flecheras, guiados por su jefe el taita Páez. Así se apoderaron de ellas encontrando solo una mujer que había disparado contra los asaltantes el último cañonazo. 

Catorce flecheras dos cañoneras y otras embarcaciones menores fueron capturadas. “...Asombrado Bolívar, dijo que si él no hubiera presenciado aquel hecho nadie habría podido hacérselo creer...” El mismo general Páez señaló en su autobiografía que la misma partida de jinetes corrió a ponerse al frente de San Fernando para impedir la salida de cualquier realista que fuese a dar parte a Morillo de lo sucedido. 

El ejército patriota procedió a acampar en la sabana de la rivera derecha del Apure. La caballería del General y la infantería de la guardia iniciaron el paso. Bolívar mandó a parlamentar en la plaza. intimando a la rendición de la misma: “...el ejército libertador de Venezuela debe tomar a San Fernando dentro de veinticuatro horas, este término debe bastar a usted para resolver a entregarse o morir...” 

Esta acción sin igual sorprendió a los realistas, neutralizándolos, ya que no utilizaron sus fuerzas sutiles que apoyadas por la guarnición de San Fernando ni siquiera hostigaron el paso del ejército patriota por el Apure. El camino estaba expedito hacia Calabozo con un gran ejército integrado por más de cinco mil efectivos, el primero de su índole que se constituía con tan cantidad de efectivos desde 1810, estructurado bajo el mando único de Bolívar que lograrían sorprender a Morillo en Calabozo con su Estado Mayor. 

Pero no abatirlo por errores tácticos al no sitiar la ciudad como debió de ser, permitió que este se escapara con su Estado Mayor y la guerra se prolongara por varios años más.

Flechera:   Embarcación liviana de guerra que se usó en Venezuela, especie de canoa en la que iban indios armados con flechas. Eran embarcaciones alargadas de más de 20 metros, entre la proa y la popa,  con cubierta movida por unos 30 ó 40 remeros parecida a una canoa con una quilla alargada que le permitía ligereza en la navegabilidad con una capacidad de 100 a 120 hombres y que fue utilizada en la guerra de independencia en Venezuela como medio bélico por los realistas y patriotas.
Bibliografía 
1. Documentos de la Libertad. Oficio de Bolívar para Páez del 15 de enero 1818.. Caracas: servicio Grafico Editorial S.A tomo 14, Pág. 12 
2. oficio de Bolívar para el Gobernador de Angostura del 4 de enero de 1818, Caracas: servicio Grafico Editorial S.A tomo 14 Pág. 27 
3. Márquez Oscar J. La Toma de las Flecheras Caracas: IMARLITI, CA, 2004 
4. Páez José Antonio. Autobiografía. Caracas: Academia Nacional de la Historia, Italgrafica 1987 
5. Vowell Richard. Campañas y Cruceros. Caracas: Biblioteca de la Academia de la Historia 1973. 
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