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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

8 de septiembre de 2015

Cuando Loyola no quizo apambicharse - Omar Carrero Araque

Compartimos un escrito del Profesor Omar Carrero sobre el inolvidable Angel Custodio Loyola

CUANDO LOYOLA NO QUISO “APAMBICHARSE”

Hoy cuatro de septiembre de 2015 se cumplen 89 años del nacimiento de Ángel Custodio Loyola, en  Mata Arzolera, un rincón guariqueño que comparte, según el caso, anegamientos o candelorios con Barinas y Cojedes. Se recuerda un incidente de este Coplero, tal vez uno de los más grandes que han salido de llano auténtico.


CUANDO LOYOLA NO QUISO “APAMBICHARSE”

Omar Carrero Araque
Baquiano

2015
 
Foto: vivencias llaneras del abuelo
 
En 1951 el Maestro Juan Vicente Torrealba ante la necesidad de un cantante del género musical llanero contrató al guariqueño Ángel Custodio Loyola, un joven casi desconocido fuera de su ámbito natural, un ámbito restringido a rincones del bajo llano que configuraban un espacio al sur de Guárico y Cojedes y al este de Apure y Barinas. 

Con la llegada de Loyola a la Capital, llegó también el joropo “gritao”, un estilo que él había creado tal como se lo confió al poeta Luis Alberto Crespo “…en esa época lo que se cantaba era puro contrapunteo, la discusión cantada improvisando. El pasaje, por ejemplo, casi no se cantaba. Los cantantes de antes no cantaban joropos. Era muy raro oír a un hombre cantar, pongamos, un pajarillo…el que trajo a Caracas el grito del pajarillo fui yo. Eso es muy mío…”(1).

La luna de miel entre el Maestro y el Coplero duró poco porque el carácter arisco de este último no aceptó las imposiciones de Juan Vicente en el sentido de “suavizar” el joropo para ajustarlo al gusto de los turistas: “Loyola con sus gritos corre a los turistas” expresó el Maestro en una entrevista”.

El pedimento de Juan Vicente hace recordar una situación similar acaecida en República Dominicana con la llegada de los Marines en 1916 a raíz de una invasión del Imperio contra la isla de Quisqueya. Este Cuerpo militar permaneció en la isla un tiempo suficiente como para que los naturales bautizaran a sus integrantes como los Pambiches, en un acomodo del inglés Palm Beach al español caribeño. 

Los soldados portaban en sus uniformes una etiqueta con la inscripción West Palm Beach que señalaba el nombre de la fábrica que los confeccionaba. Estos Pambiches solían visitar a los centros nocturnos donde bebían y bailaban, pero como no lograban coger los rápidos pasos del merengue, un baile hecho para el oído y las caderas de los afro-antillanos, los músicos, a pedido de los propietarios de los Clubes, se vieron en la necesidad de “suavizar” este ritmo para ajustarlo al oído de los gringos. Nació así el “merengue apambichao” (2).

De haberse Loyola sometido a esta exigencia ahora tendríamos sus canciones en tono “perfumao” como Él las llamaba y nos hubiera privado de ese tañío altanero, agreste y tan cuajado de sentimiento como jamás ha retumbado en la llanura venezolano-colombiana.


Consultas en:

cellunerg.blogspot.com/2009/09/angel-custodio-loyola-el-cantor-del.html

2.- Música folklórica - Republica Dominicana, Dominican ...

www.dominicanaonline.org/portal/espanol/cpo_folklorica.asp
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