Buscar este blog

....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

8 de septiembre de 2015

Palabras al Abuelo


Y te fuiste caballo viejo….
Pues al que se merezca la sabana, pues que se la den…

Un bongo remonta el Arauca….
… Cuantas veces nos llevaste por ese, tu llano adorado
…Cuantas veces nos hiciste amar a esta bella tierra con tu aprendida poesía
Esa tu memoria fabulosa era necesaria para viajar sin detenerse,
Y ahora no estás…
Pero sembraste ese amor entre tus hijos y
En todo aquel que te escuchaba
Amor por el llano, amor por la música, por sus canciones, su poesía,
El amor por el conocimiento y la sabiduría a profundidad de todo tema sin exclusión…
Mas alla del Sinaruco, mas alla del Meta…
… pero el amor llega asi de esta manera..
Y asi, el Señor  con su divino amor hoy te llevo a su lado
Descansa Alejandro

Carlos Cárdenas

23 de agosto de 2015

Se Marchó el Abuelo de Vivencias Llaneras

Amigos de Vivencias Llaneras del Abuelo, mi padre Alejandro Armas, inspirador de este espacio, falleció  esta semana, a sus 80 años recién cumplidos,  consecuencia de una penosa enfermedad. En  parte su salud era el motivo por el que no estabamos escribiendo. Pero él se quedó en estas páginas, en estas historias, aquí está su esencia,  como verán en los videos que coloco en esta entrada......

VIVENCIAS ESTA DE LUTO
VIVENCIAS ESTA DE DUELO
SE MARCHÓ DE MAÑANITA
NUESTRO MUY QUERIDO ABUELO

YA ESTARÁ PASILLANEANDO
EN LAS LLANURAS DEL CIELO
VISITANDO A FLORENTINO
A LOYOLA Y SU PAÑUELO
AL CARRAO Y AL CUBIRO
TAMBIEN A ROMERO BELLO.

SEGURO ESTA DECLAMANDO 
LA HILANDERA, VACA BLANCA
Y NEGRA DEL MARAQUERO
Y PIDIENDO UNA BANDOLA
Y UN BUEN JOROPO LLANERO
CON RECIO CUATRO Y MARACA
Y EL ARPA DE FIGUEREDO
PA ZAPATIÁ UN PAJARILLO
CATIRA Y SEIS POR DERECHO
NUMERAO Y UN GABAN
CARNAVAL, QUITARESUELLO

GRACIAS POR SER UN GRAN PADRE
GRACIAS POR SER EL ABUELO
Y GRACIAS POR QUERER TANTO
NUESTRO MUY AMADO SUELO
POR DARME LA INSPIRACION
PARA ESCRIBIR CON DENUEDO
SOBRE ESE LLANO INFINITO
SOBRE ESE SUELO LLANERO
SUS HISTORIAS, SUS PAISAJES
SUS LEYENDAS, SUS COPLEROS
SUS PALMARES , SUS GARCITAS
SUS RIOS Y SUS ESTEROS

TU ALMA ENTERA ESTA ALLI
SIEMPRE ENSEÑANDO Y RIENDO
AL RECORDAR AQUEL NIÑO
EN LOS CUENTOS DEL ABUELO

VIVENCIAS SIGUE ADELANTE
EN TU HONOR Y CON DESVELO
PUES AUNQUE LA NOCHE SEA OSCURA
Y MUY CRUDO SEA ESTE INVIERNO,
VOLVERÁ LA PRIMAVERA
CON LAS FLORES DEL RECUERDO.

26 de julio de 2015

Entrevista a José León Tapia por Jesús Enrique Guédez


A
sesorada por un comentario anónimo dejado en la entrada del escritor y médico José León Tapia, les dejo este video, en el cual nuestro admirado barinés habla se sus sentir y de cómo fueron escritos sus libros.



Agradecimiento a sus comentarios!

Amigos de Vivencias Llaneras del Abuelo,  queremos agradecer su constancia y los  comentarios que ultimamente han efectuado a algunas de las entradas de este  Blog, todas muy enriquecedoras.  
Hemos  dejado temporalmente de hacer actualizaciones, motivado a  que razones familiares apremiantes han demandado  tiempo y dedicación. Pero cuando leo sus comentacios,  o asuntos relacionados con el Llano, se enciende  en mí esa chispa de amor y deseos de seguir con esta tarea hermosa que me propuse hace ya 5 años.
Por ello, les pido esperarme un poco más para reanudar este trabajo que como el Llano mismo, es infinito. Por lo pronto me estaré apoyando en escritos que nuestro maravilloso colaborador Prof Omar Carrero, viene publicando en su Blog Picas Forestales, cuya visita periódica les recomiendo ampliamente.
Muchas Gracias

 

31 de mayo de 2015

La Marinela: ¿Otra Fantasía de Rafael Bolívar Coronado? - Omar Carrero A



La Marinela: ¿Otra fantasía de Rafael Bolívar Coronado?
Omar Carrero Araque
Baquiano
2014

La Marinela es una planta señalada por Daniel Mendoza (1823-1867) en su obra “El Llanero”, a cuya flor, de la que hace una ligera descripción, la califica como la  “más linda del llano”. Destaca también su fragancia exquisita que la convierte en “un pomo de aromas”. La ubica en medios lindantes con los cuerpos de agua, en los que soporta largos periodos de sumersión. Según la reseña, esta planta no acepta domesticación pues es “esquiva y zahareña” por lo que no se encuentra en los patios caseros. 

La planta de porte erecto puede alcanzar hasta 3 metros de altura, sostenida por un tallo que encierra “una madera gris y áspera”.   Las hojas grandes, de forma acorazonada con bordes dentados, son de un color verde claro pero la inundación las torna oscuras, siendo también portadoras de un perfume “casi tan suave y delicado como el de la flor”. Cuando las aguas se retiran, la planta se viste con “un traje lujosísimo que llega hasta el pie”. Después aparecen las flores  a las que califica de bellas, semejantes a “ánforas plegadas y rizadas hacia afuera” que por su delicada hermosura hacen las delicias del observador que, aprecia en éstas, seis pétalos de color “amarillo encarnado” dispuestos alrededor de una “una especie de saeta de color anaranjado, cuya cabeza es un botón amarillo encendido”. 

La flor de la Marinela sólo aparece mencionada en la citada obra de Daniel Mendoza publicada en 1846 y, un siglo después en  “La Catira” de Camilo José Cela (1955), autor éste que sin duda la copió de la primera, cuando buscó la información necesaria para escribir en Palma de Mallorca, esta novela auspiciada por el gobierno de Venezuela. Llama la atención que una persona tan observadora y curiosa como Antonio Torrealba no la registrara en el extenso listado de plantas que presenta en el  “Diario de un Llanero”.

Ahora  en el tiempo presente  nadie en el llano conoce a esta planta, por lo menos con este nombre, tal como lo demuestra la ignorancia que sobre la misma tienen los baquianos consultados en  Guanarito, El Baúl, Guadarrama, Calabozo, Elorza, Guasdualito, San Fernando, Las Mercedes, La Unión, Cazorla, Garcita, San José de Tiznados, Cunaviche, Puerto Páez, Dolores, Ciudad de Nutrias, Maporal, Caparo, San Camilo, Santa Bárbara de Barinas, Pedraza, Maporal y Boca de Anaro.

Este desconocimiento se presenta como un hecho extraño pues los nombres comunes de plantas y animales se trasmiten de una generación a otra, manteniendo su vigencia a lo largo del tiempo, registrándose en artículos, crónicas, poemas o canciones. Esta extrañez se afianza aún más para la Marinela, referida como la más flor “más linda del llano”.

Por otro lado se tiene que los intentos que hemos realizado para ubicar botánicamente a la Marinela, basándonos en las características señaladas por el autor han sido infructuosos, encontrándose que las señas dadas se reparten más bien entre plantas diferentes, por ejemplo: las hojas y las “la saeta” de la flor se asemejan a las del Rábano, así como el hábitat en el que medra; el “ánfora” al androceo de algunos Nenúfares o Taburíes; el tallo al del espinito y el aroma al del lirio mayero.    

Ahora bien, teniendo casi la certeza de que el autor de El Llanero no fue Daniel Mendoza sino Rafael Bolívar Coronado, tal como él mismo lo reconoció en el prólogo del “El Parnaso Boliviano” que firmó con el nombre de Luis Felipe Blanco1, podría asegurarse que la Marinela, como flor no existe y que sólo es un producto de la mente fantasiosa de este autor, quien como asegura Oldman Botello, escribía sobre el llano desde su hogar villacurano basado en las informaciones que recibía de viajeros procedentes de Apure, estado al que nunca visitó.    

Responderá La Marinela más bien al nombre de una dama con quien se hace una bonita analogía?
Tendrá relación esta Marinela (que en realidad apareció en 1919 y no en 1846 como se hizo ver, para ajustarla a la autoría de Daniel Mendoza) con la Marisela de Gallegos aparecida una década después? Esta Marisela galleguiana que vive a orillas de un estero es huraña y esquiva, con una oculta belleza que sólo surge cuando se alejan las aguas (es decir cuándo se va de Palmar de La Chusmita para Altamira). Allí Santos la educa y le hace cambiar sus andrajos por bonitos ropajes que podrían equipararse a “un traje lujosísimo que llega hasta el pie”. Se referiría a sus labios cuando señala “lo encarnado de sus pétalos”? Y el amarillo adorno del seno sería una metáfora?

De todas maneras y para efectos de la lírica, la Marinela seguirá siendo la flor más linda del llano!!      
Consultas en:
Alvarado, L.  Repertorio de los Obras Completas citadas en Glosario de Voces Indígenas de Venezuela. La casa de Bello 1984Marisela (personaje de Doña Bárbara) - Wikipedia, la ...
es.wikipedia.org/wiki/Marisela_(personaje_de_Doña_Bárbara)
Muere Rafael Bolívar Coronado : Efemérides Venezolanas
www.efemeridesvenezolanas.com/sec/his/id/166/?show=10
Oldman Botello. Bolívar Coronado escribió el Alma llanera inspirado en www.correodelorinoco.gob.ve › Avances


Nota: El nombre de Luis Felipe Blanco es uno de los 500 pseudónimos que usó Bolívar Coronado para firmar sus escritos, tal como se destaca en las investigaciones realizadas por Oscar Sambrano Urdaneta, Oldman Botello y  Rafael Ramón Castellanos. Vale también señalar la aclaratoria que hace Don Lisandro Alvarado quien “al citar El Llanero de Daniel Mendoza  se refiere a la obra del mismo nombre escrita y publicada en 1920 por Rafael Bolívar Coronado, quien además ocultó su paternidad suscribiendo su obra con el pseudónimo Daniel Mendoza”.



Huellas- Omar Carrero Araque


Les comparto un escrito de nuestro gran amigo y colaborador, el profesor Omar Carrero. El que ha ido al Llano y apreciado su inmensidad y energía, podrá revivir en cada palabra de estos versos la emoción  de estar en ese territorio.


No se retorna del llano sin recordaciones!



La perspectiva que se tiene de los 360º de ese vasto redondel cubierto de tierras alisadas, libres de colinas y cerros, sacude no sólo a la vista sino también al espíritu. Quien haya puesto su planta en las sabanas de ese llano auténtico, sin duda que ha cobrado en reciprocidad una marca indeleble, pues en su alma, por siempre, se guardarán las….



HUELLAS
Omar Carrero Araque
Baquiano, 2014



Del imponente paño de sabana que cubre al Cajón de Arauca, desandado por Florentino y engrandecido en el canto loyolero.


De la grandeza del estero, centro de reunión de las aguas y de revuelos multicolores, dentro de un paisaje reflejado de manera inversa en la lámina luciente.


De los hileros, que en el aniego,  entrelazan en atajos las aguas del Arauca y del Apure.


De una prosa y una versación cundidas de llanería, nacidas de la convivencia con las faenas del hato y de la alianza con el entorno.


De los ruidos que rompen la calma nocturnal como el desafiante mugir del cachalero, el retumbo del trueno octubreño o el reclamo del carrao  en tono lastimero.


Del caballo y la soga, la silla y el mandador, la carpeta y la espuela,   esencia  del trabajo de llano de otros tiempos, vivientes en el ah malaya de los llaneros que fueron.


Del corral, el botalón y el tranquero, inventivas del vaquero para el manejo de los rebaños, cuyos quehaceres trocaron en musa.


Del mastranto, el espinito y el estoraque que con efluvios desbordan la  anchura de bienolientes pulsaciones.


Del corozo y la mapora, columnas vegetales que desde su arraigo en el banco o en el bajial, esquinan con la verde horizontalidad.

 Esas huellas que describe el profesor Carrero, están en el alma  de todo el que se ha compenetrado con el Llano, pues en esas sencillas palabras está contenida la inmensidad de una tierra que  se introduce para siempre en la mente y sentimiento. del llanero de nacimiento y del llanero de corazón.


Viajando en las patas de un Garzón

Este cacho está ubicado en el cuaderno 19 del Diario de un Llanero  y está acompañado de otros a cual mas simpáticos que se los compartiré en una próxima entrada. Protagonistas: Agamenón como oyente y su tío Justo Matute como narrador de su propia experiencia.

"Cuando ya iba cerca del hato ya dicho, me jayé con uno que venía y me dijo que en el hato había revolución y me tendí afuera. Ahí me agarró la noche y me metí en un monte, a decí verdá, no se cuál era: lo cierto es que antes de oscurecé, vi muchas aves viajeras en una laguna. Cuando vi garzones, garzas, gabanes, paletas, etc., se me alegró el corazón. 

Esa noche, como dije, entré en una selva espesa. Cuando fui a colgar, no veía, no había luna, era creciente. Cuando andaba corgando el chinchorro, lo hice fue a tientas pero, cuando puse los colgaderos, me di cuenta exacta que los había puesto en dos varas iguales hasta con un nudito un poco mas debajo de donde había puesto los corgaderos, como venía bastante molesto, puse la cobija por encima, metí el posiacaso en el chinchorro, comí y cuando no quise más, lo puse en la malla del chinchorro, cogí la tapara de agua, bebí, recé mis santas oraciones y me quedé dormido. 

Por ahí, no se a qué hora, sentí una terrible sacudida en toda la corgadura, después sentí un frío y sentí un brisote como no había sentío otro en mi vida. Saqué la mano, agarré la cobija que había puesto por encima, me arropé lo mejor que pude y me quedé dormio de nuevo. Cuando desperté, me sorprendí porque vi to´clarito y hasta el sol más cerca de mí. Levanté el mosquitero con cuidado, saqué la cabeza pa´fuera y quedé almirao cuando me vi en los aires. ¡Qué panorama mas lindo que esos que vi ese día, sobrino!. Los ríos los miraba angosticos, los pueblos como ganao majadiao, chiquitos y coloraítos, las casas, las lagunas, bien bonitas las vi, que parecían colchas extendía en el suelo. Yo, al principio, tenía miedo pero después fue desapareciendo hasta que me acostumbré; entonces me senté para ver mejor. Cuando pasé por encima de San Fernando, lo conocí por su río y la torre en forma de aguja; después vi a San Juan de Payara, el Paso Arauca con su saladero, las piaras de caballos cerreros corrían en la sabana. 

Cuando pasamos El Cántaro, me dio miedo porque creí que iba pa´ Brasil, pero el bicho fue bajando y bajando hasta que cayó al suelo, me tiré ligeramente al suelo y solté mis corgaderos de las canillas de un garzón que era el pájaro que me trajo. 

-Dónde lo soltó, tío?
-En el Rincón de los Negritos, por aquí por el paso de Los Yopos, cerquita de mi casa. 

Agamenón soltó la risa de oir a su tío con tan colosal mentira y seguidamente le dijo: 

 -A mi me habían dicho, tío, que usté era el hombre de las raras aventuras. No las había creído hasta que usté mismo me las refiere. 

-Sí, hijo y supieras que he dejado de referirlas porque muchos han tenido la desfachatez y audacia de decirme en mi cara que son mentiras."

26 de abril de 2015

La Maravillosa Vida Natural de Nuestros Llanos

La vida natural ofrece al observador un mundo de conocimientos y experiencias que a la mayoría pasa desapercibido. Al llanero, observador por condición y por necesidad, no se le escapan las señales y aprendizajes que ofrece el medio. 

Hojeando El Diario de un Llanero en su tomo 2, encontré una interesante narración sobre la conducta de los perros de agua (nutrias), los monos y las garzas, que quiero compartir. Lo bonito de la información de los cuadernos de Antonio José Torrealba, es la cantidad de información que ofrecen sobre el medio llanero con su fauna y flora y sobre la forma de expresión verbal del hombre.

Los hechos se dan en un río, cuando navegando en un bongo de tres bogas, Agamenón y sus compañeros, en una parada, observan la fauna del entorno. 

 “Loreto estaba fijado en la margen del otro lado, viendo unas nutrias o perros de agua que sacaban los hijos de una cueva, los traían en la boca hasta llegar al agua, ahí los ponían en lo hondo, los animalitos comenzaban a dar vueltas en el agua y a tamborear, como que se iban a ahogar; pero seguidamente los padres los tomaban en la boca para suspenderlos y no se ahogaran. 

-Usted está viendo cómo enseñan los perros de agua a nadar a los hijos? 
-Sí, los estoy observando a ellos y al mismo tiempo, unos monos que vienen a beber agua. Ahora fíjese en aquel babo que viene a cogerles el perrito a los viejos, él pensará que la tarea es más mansa, ya lo van a embromar los viejos. 

Foto: subirimagenes.net


En efecto, el babo venía a coger el perrito para comérselo, sin reparar en que el animalito estaba defendido por sus padres. Cuando llegó cerca, se paró como para estudiar el punto, porque él no sabe coger por debajo como lo hace el caimán negro, él tiene que agarrar es por encima. Después que vio un momento, se abalanzó sobre el perrito; la perra cuando vio el peligro, agarró el animalito y se zambulló con él. El macho se abalanzó contra el babo, lo agarró por el rabo y lo hizo retroceder. La perra salió en la puerta de la cueva y se metió con el bichito en la boca, mientras el macho revolvía las aguas luchando con el babo hasta hacerlo salir del agua. 

-Que le parece, compadre Loreto! ¿No le dije que le iba a salir el macho mal capado al babo? Ya está decidido. Ahora fijémonos en los monos a ver que es lo que van hacer ellos, si van a beber agua, tienen que dejar un vigía, después que beban los primeros, queda uno de los que bebió y baja el que no ha bebido. "

Foto Cristóbal Alvarado

 …En otro árbol cercano había un pájaro vaco con huevos en su nido de chamizas, otros monos querían apoderarse de los huevos, pero no hallaban cómo. El vaco, cada vez que se le arrimaban, tiraba unos picotazos que si el mono fuera sido alcanzado por uno de ellos, le fuera agujereado profundamente en el cuerpo. El mono se le arrimaba muy de cerca, le meneaba las ramas, le pelaba los dientes y chillaba fuertemente; el pájaro no se movía. El pájaro había fabricado su habitación en un bejuquero de cacaíta que estaba enredado en un carutillo. El mono veía que el vaco no le tenía miedo y que no dejaría el nido solo. Se
Foto: Treck nature
montó en una rama más alta en la dirección donde estaba el nido, enseguida que llegó al punto, empezó a despegar carutillos del árbol y dejarlos caer en dirección al nido. Así hizo esta operación varias veces sin conseguir su intento. Visto que así no le servía, entonces se pudo a despegar bastantes frutas hasta llenarse los brazos y hasta en la boca llevaba una. Cuando no le cupieron mas, se llegó al punto directo donde estaba el pájaro en su nido; entonces descargó las frutas de un solo viaje. Las frutas bajaron en todas direcciones, derechas unas, haciendo ruido en lo que bajaban, pegando en las ramas. Una de las frutas pegó en un ramo y brincó y le dio en la cara al vaco, el cual, al sentirse golpeado en la cara, se asustó y salió volando; pero todavía no era bien ido cuando el otro mono, que se había quedado más cerca, se había apoderado de uno de los huevos y dejó el otro en el nido, el cual tomó el mono que había trabajado, y se fueron a la selva espesa. 

Siguen observando los llaneros, después de contar 47 ejemplares en la manada, en otro árbol descubren otros monos  castrando un matajey. 

"Los monos hacían la operación siguiente; se orinaban, con el pelo erizado; orinaban en la mano y se untaban por todas partes del cuerpo; después barajustaban para donde estaba el avispero, le meneaban la rama donde tenía la casa el bicho, esto lo hacían con una agilidad prodigiosa y pasaban corriendo, seguidamente pasaban otros y hacían la misma operación, cuando una avispa lograba picar uno, daban chillidos, un manotazo a la avispa, la agarraban y se la metían en la boca para comérsela. Cuando calculaban que de tanto menear las ramas las avispas habían dejado la casa sola, entonces pasaban corriendo como en el principio, le metían la mano a la casa del matajey, llevándose un pedazo para más adelante registrar lo que tenía de comer; ellos le comen al matajey los hijos de las avispas y la miel. Así fueron quitándole pedazos hasta dejar una mitad de la casa, después dejaron quieto el avispero. Esta operación la hacen los monos en matajeyes pequeños y que estén posados en ramas donde pueden pasar corriendo para menearle la rama, de lo contrario no se meten con él. 

-Que animal tan vivo son ésos, compadre Loreto! Una vez estaba yo con Estanislao Romero en el garcero de Merecurote, en una canoa, estábamos metidos bajo un mogote de bejuco de caimito, recogiendo unas garzas que mataba un gavilán buitre. El gavilán estaba posado en la rama más alta que tenía un caramacate negro, más elevada que el follaje del mismo caramacate. Ahí estaba el aguilucho, tapado por la espalda por otra rama. Era de tarde, las garzas regresaban de la sabana al dormitorio en gran abundancia, la que llegaba por aquel lado, que se paraba en frente del gavilán, lo que hacia era estirar el pescuezo ¡táqui!, una media agarrá con el pico y quedaba la garza completamente con el pescuezo estrangulado. Las garzas buscaban el puesto porque lo veían desocupado y no veían la fiera oculta en el follaje. Cuando estábamos engreídos recogiendo las víctimas del buitre, llegó una bandada de monos, en ellos venia uno chucuto, sin cola. Así en frente de nosotros estaba un matajey muy grande, los monos estaban regados por todas partes. Cuando esto, vimos uno que quería apoderarse de unos pichones de garza; el mono chuto se llegó donde estaba el matajey, se para en las paticas y levanta los brazos y le da tres palmadas morochas en la costilla al matajey. ¡Mire compadre! El pobre mono chuto no supo ni cuando se murió. Se puso negrito de avispas y echó a correr en todas direcciones pero no veía con la cantidad de avispas, en uno de estos saltos y manoteándose por todas partes, peló el equilibrio y ¡chupúm! Al agua, el mono quiso enderezarse y coger el nado para montarse por un ramo de totumo de agua que estaba muy cerca de él, pero los caribes no lo dejaron, devoraron el pobre mono chuto que terminó su vida dando gritos y chillidos. 

Los demás monos quedaron embelesados viendo como los caribes se comían el compañero. Nosotros también; pero de golpe vimos una sombra negra como una silueta que partió del copo del caramacate hacia abajo y ¡zás! otro mono muerto; el buitre se había dado cuenta que los monos estaban ahí y aprovechó el descuido para apoderarse de uno de ellos que es su comida predilecta.

Los garceros posados en anegadizo son muy peligrosos, por la abundancia de caribes cebados que siempre hay devorando todos los despojos que a menudo botan los pichones, los pescados que vomitan, los que caen de los nidos, los huevos que caen, todo esto pone a los caribes cebados que ve usted las aguas grifitas de millares de mondongueros con el oído atento para acudir al lugar donde oyen el más leve ruido. Día y noche, siempre recorren el lugar donde habitan las garzas. Cuando el garcero está en lo seco no, porque la recorría es distinta, de día son los zamuros, caricares y ciertos gavilanes, de noche son los zorros y rabopelados, titirijí y lechuzas. La garza es un animal muy flojo para hacer nido, apenas pone unas chamizas, muy pocas y muy mal puestas; por esta razón es que se le caen los huevos y los pichones recién nacidos al suelo o al agua. La garza morena hace sus nidos casi lo mismo, pero los palos son más gruesos y rara vez se le caen los huevos o los pichones, el chicuaco cucharón, la garza chiquita chusmita, la corianita azul, el chicuaco azul jovero, el chicuaco blanco, espizan azul de plumas finas y el chicuaco marrón pajizo y la chusmita azul, son de un género que de casualidad no ha desaparecido de la fauna por lo mal hecho de sus nidos; pájaro vaco y chenchena, con mucha frecuencia, se les desbaratan los nidos. Yo he visto pegar un vendaval en un garcero, en época en que todavía tenía huevos y al amanecer los huevos en el suelo y los nidos desbaratados en la parte alta del monte, y ninguno sano porque son demás de blanditos 

 … pero si las garzas hicieran sus nidos como lo hace la cotúa marbella, la que llamamos cotúa gira y cigarra, y también le decimos cotúa blanca, la cotúa negra mergansar (a ) zamura, esta si hace un nido bien hecho que pudiéramos decir sólido, bien tejido de bejucos entretejidos, como si fuera de mimbre y bien mullido por dentro, en forma de olla; no cayeran los huevos ni los pichones porque a las cotúas no se le caen ninguna de las dos cosas por mas bravo que sea el vendaval. Ahora otra cualidad tienen, que antes de dejar el garcero con sus hijos, refuerzan el nido para el año entrante. Esto mismo hace el garzón, el gabán y el pionío.