Me sorprendió gratamente, la lectura de esta ley, publicada el 4 defebrero de 1942, con la cual se reglamentaba todo lo concerniente a la cria de ganado y actividades de Llano, desde una visión justa, ética y sobre todo conservacionista y defensora del patrimonio animal y vegetal.
Por supuesto que durante su lectura no pude evitar recordar a Don Pernalete y la misma Doña Bárbara, también recordé los ardides de Son Sebastian Mier y Terán en el Hato La Cruz, pero también las faenas y trabajos de llano, tantas veces relatados en toda la literatura llanera.
Se trata de una ley extensa, de la cual haremos un resumen por capítulos. Constituyó un instrumento legal basado principalmente en normas de convivencia
y respeto a la propiedad privada y estuvo dirigida a todo aquel que
ejerciera la industria pecuaria o agrícola en el estado
CAPITULO 1: DE LA CRIA Y AGRICULTURA
Encabezan la ley criterios de uso de terreno preferente para
la agricultura, es decir, los terrenos aptos para este fin, por sus condiciones
y facilidad para el regadío, deben ser
utilizados para la siembra aún cuando el propietario los use como potreros o criaderos de ganado.
Aún así, cada propietario de ganado o cada agricultor que
desarrolle sus actividades en suelos destinados al uso contrario, está en la
obligación de cercar el área, para evitar afectar al vecino.
En casos de cría de especies que por su naturaleza puedan
introducirse en las siembras del propietario vecino, la ley obligaba a cercar, amarrar e incluso a poner
pastores de ser necesario para control de los animales
CAPITULO II: DEL CUIDO Y MEJORAS DE LOS CAMINOS Y
RESTABLECIMIENTO DE BOSQUES Y SABANAS
La Ley define como caminos publicos, los existentes entre
poblaciones o fundosy establece que la quema de bosques o montes en terrenos agrícolas, deben
ser notificada previamente al comisario y a los vecinos colindantes, colocando los
obligados corta fuego. La multa por no acatar esta disposicion era de 200 Bs.
En caso de peste o enfermedad del ganado, el propietario o
sus empleados estaban en la obligacion de incinerar los cadáveres para evitar la
propagación del mal. La multa por incumplimiento estaba establecida en diez
bolivares por cuerpo no incinerado
Asímismo, el que prende
fuego a sabanas y montes o bosques de propiedad particular, ejidos o baldíos, quedaba sujeto a responsabilidad penal
y civil. Solo se permitía quemar sabanas a los dueños o encargados en
las fechas acostumbradas por ellos, a efecto de renovacion de sus pastos.
CAPITULO III. EMPADRONAMIENTO DE HIERROS
Los hierros para marcar el ganado, debían
empadronarse ante el Jefe Civil de la jurisdicción, quienes los registraban en libros
por triplicado con informacion sobre el hierro, el propietario, la marca o señal que coloca en su ganado y el nombre y
ubicación del fundo. Uno de estos libros era para el registrador principal, otro
para el ministerio de Agricultura y Cria y el otro para el propietario.
Se aceptaban los
hierros de número y de figuras que no
se prestaran a ser "cachilapiadas"
CAPITULO IV SOBRE LA HIERRA Y SEÑAL DE LOS GANADOS
Se permitían las marcas en las orejas de los animales, además
del hierro. Sin embargo esta marca o señal no podian ser “levano
corrido”,”punta de lanza” o “tronco”. El
infractor a esta norma debería pagar multas entre 100 a 500 Bs.
La res desmedrada que aparezca herrada con cuchillo o “punta de cacho”o instrumentos diferentes
al hierro quemador, pertenecía al dueño de la sabana donde se encontraba, siempre que
el propietario tuviera su documentacion en regla. Tambien los orejanos destetados sin
herrar, se consideraban propiedad del dueño del terreno, siempre que el mismo
fuera un criador y tuviera por lo menos 2500 hectáreas y 100 vacas paridas en adelante.
Este criterio aplicaba igualmente a las bestias, para lo cual el propietario
debía poseer por lo menos 25 yeguas.
Si al lado de una vaca se encontraren 2 becerros sin herrar,
de igual o distintas edades, se consideraban como hijos de aquella siempre que
le “mamen” y en ningun caso el dueño de trreno podía apropiárselos como
orejanos, pues son propiedad del dueño de la vaca. En el caso que fueren herrados animales orejanos o mostrencos y después se les viera mamando al pie de sus madres, el dueño incurría en delito de hurto
a menos que demostrara que fue sin intención.
Eran enjuiciados por
delito de hurto, los que cachapearan, herraran o contraherraran animales ajenos.
Los que compraran ganado de cualquier tipo, podían
contraherrar en lugar preferente, pero los animales debían ser “venteados” por
el vendedor, con el hierro especial de venta o con el hierro quemador atravesado
en el extremo inferior de la paleta, del lado en que esté herrado el animal.
Cuando el número de becerros fuera superior al de vacas,
el interesado podía denunciar ante la policía o autoridad inmediata, la cual debía obligatoriamente abrir una investigación y llevar a juicio al culpable en caso de ser así
determinado.
Los que compraran terrenos
sin ganados e introdujeran de cincuenta vacas paridas en adelante, para
dedicarlas a la cría, no tenían derecho a herrar orejanos sino despues de dos
años de haber sido introducidas las vacas supradichas.
CAPITULO V: BENEFICIO, VENTA Y CONDUCCION DE GANADO
No podía beneficiarse ninguna res en hato o fundacion, sin solicitarlo al Comisario de Policia, a fin de que este funcionario comprobara la legitima procedencia del animal y tomara datos de marcas, senales y color. Los empleados de policia podían exigir las
pieles para investigar la procedencia de la res.
Para cortar pieles y convertirlas en sogas, u otros objetos de uso doméstico, también debían contar con la
autorizacion del Comisario quien a su vez debía participarlo al jefe civil o
superior inmediato.
Para salar carne de ganado, chigüire u otro animal, en
terrenos publicos y privados, debían igualmente contar con la autorizacion escrita del dueño
del terreno o del Jefe Civil respectivo o en caso de terrenos ejidos o
baldios.
Los que incumplieren las disposiciones anteriores, eran multados con un monto
proporcional al numero de reses beneficiadas en cantidades entre 100 bs y 400 bs y
además debían enfrentar el proceso legal correspondiente.
Para la venta de ganado, también había disposiciones de control. Se debía emitir en papel común, una papeleta como resultado de la venta o
permuta de ganado que debía entregarse en presencia del Jefe Civil en el caso de poblaciones o del
comisario de policia en los campos. Esa papaeleta debía contener las
caracteristicas del animal que se estaba negociando, o del grupo de animales, de ser el caso. Este documento debía presentarse posteriormente
cuando se beneficiaran las reses o simplemetne para transportarlas.
En elcaso de transporte de ganado donde se
verificara la existencia de reses con otro hierro, el transportista debía
demostrar la propiedad de los animales y si se comprobaba alguna irregularidad, se
aplicaban sanciones penales y civiles. Cuando no se podía
demostrar la propiedad, los animales
seran subastados.
Los que vendieren sogas. zurrones, campechanas. botes o cualquiera otros útiles hechos con pieles de ganado, estaban en la obligación de presentar los
comprobantes de la procedencia de las pieles con las cuales fueron
confeccionados dichos útiles.
Las autoridades correspondientes debían llevar un registro detallado de los permisos expedidos, para todos los puntos anteriores.
En el caso de requerirse sacrificar y descuerar una res
fallecida, inútl para la cria, demasiado vieja o que hubiera sufrido un accidente
como quedarse atascada, encalambrada por el trabajo de vaquería,
o caída por el excesivo maltrato de las demas reses, y que la autoridad que debía
dar el permiso estuviera muy distante, se podía proceder y rendir posteriormente
el hecho mostrando la piel al Jefe Civil o comisario correspondiente. No se podían descuerar animales enfermos o con sospecha de estarlo
CAPITULO VI: JUNTAS DE VAQUERÍA, RODEOS Y OTROS TRABAJOS DE LLANO
Los trabajos generales de vaquería se efectuaban dos veces al año: para los distritos Mellado, Miranda y Roscio, del primero de mayo al primero de julio y otra del primero de octubre al primero de
diciembre, para los demás distritos, en la primera época determinada, pero la segunda era del primero de agosto al primero de diciembre.
Los trabajos de bestias (caballos) eran del primero de diciembre al último de enero.
Las vaquerías tenían normas precisas. El dueño de hato fijaba eldia de inico del rodeo, notificándolo 30 días antes para que todos sus vecinos o los que quisieran
participar estuvieran enterados y asistieran puntualmente al dia señalado. Quien no se presentara el día y hora indicado, no podía participar y debía esperar el próximo rodeo.Todos los dueños de hato estaban en la obligación
de dar trabajos de vaquería en las épocas arriba señaladas. En el caso que se
negaran o trataran de eludir la obligacion, un número de vaqueros mayor de 12 personas, lo instaba a hacerlo y en el caso que el propietario insistiera en su negativa, era notificado el comisario del lugar o a la Fiscalia de
Llanos, pudiendo nombrarse un caporal e iniciar los trabajos.
Para que se efectuaran los trabajos de vaquería, el número de vaqueros debía ser proporcional a la magnitud del fundo en que se trabajaría y a la de los hatos o fundos colindantes y circunvecinos. El trabajo se realizaba en toda la extensión del fundo. Las multas por no acatar las disposiciones de este
capítulo estaban entre mil y dos mil bolivares, además del pago de los daños y perjuicios que ocasionara y del sometimiento a juicio.
Se debía elegir por votación, un Jefe de Vaqueríar que debía velar por la integridad de la
propiedad, cumplimiento de la Ley de Llanos, mediar y canalizar las solicitudes
de los participantes,conservar la disciplina durante la actividad, impedir que
salieran los vaqueros de la vaqueria, retirar los vaqueros que no estuvieran en
condiciones de participar, impedir el juego de
envite y azar y consumo de licores durante los trabajos, impedir la
introducción de bestias sospechosas de enfermedad, resolver sobre las reses que
debían beneficiarse para el consumo de los vaqueros, entre otros. Este cargo no generaba salario
y era obligatorio. El Jefe de Vaquería debía ser un hombre cabal, debía saber leer y escribir y representaba la máxima autoridad durante el trabajo, por encima incluso a los dueños de hato.
Cada participante debía acudir con por lo menos dos vaqueros. Se permitía uno solo cuando el propietario tenía pocas reses.
Luego que estaba parado el rodeo y que no había necesidad de continuarlo, el jefe
de vaquería junto con el dueño o encargado, ordenaba el aparte de las reses
pertenecientes a cada dueño que hubiera tomado parte en el trabajo. Nadie podía
llevarse reses cuyos propietarios estuviran ausentes, a menos que contaran con una
autorización escrita del mismo.
Se apartaban primero a las vacas de terneros y las que estaban próximas a parir. Después los becerros grandes, los novillos y el ganado horro.El primero que podía apartar era el dueño del fundo o hato o la persona a quien hubiera designado, seguidamente apartaban los otros por orden los que tuvieran más reses.
Los vaqueros podían revisar las madrinas de los otros.Los duenos de hato, estaban obligados a facilitar gratuitamente corrales a los vaqueros para el encierro de sus madrinas durante el tiempo de los trabajos.
Para retirar las madrinas se requería autorizacion del Jefe de Vaquería . cuando la vaquería se efectuaba en terrenos del Estado, se requería la autorizacion de la autoridad competente y con la debida notificación a los vecinos.
Los dueños de hato, debían permitir el sabaneo de bestias o reses en su territorio, siempre que no fueran animales cerreros que pudieran ocasionar barajuste. Para este tipo de animales, debían esperar las vaquerías.




