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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

5 de noviembre de 2013

Cantando sin reposo la Guacaba. Silva Criolla - Estancia VIII

Como ya hemos dicho en oportunidades anteriores, la Silva Criolla, obra cumbre del médico y poeta Francisco Lazo Martí, nos presenta un llano cambiante por sus estaciones, no solo desde el punto de vista del clima, sino  también nos aporta los mensajes de los sonidos  y colores, a través de la imagen de la vida en cada temporada.

La Estancia VIII de dicho poema, es también una fuente para conocer nuestro llano en invierno.

Tus pasos vuelve hacia el hogar ¡Oh Bardo!
Yace por tierra el matizado velo
con el cual primavera engalanaba
los montes de tu suelo.
Cantando sin reposo, la guacaba
pide lluvias al cielo;
conquistan por la fuerza y la osadía
nidos para el invierno los turpiales;
en los ralos matales
mueve el amor trinada algarabía;
y con tesón rayano del enojo
en la verde oquedad de la montaña
el carpintero de bonete rojo
cincela el tronco hasta la dura entraña.
Nueva decoración y nuevo encanto
lucen las atrayentes lejanías
que tu espíritu amó con amor santo
Grises tapicerías
cubren el horizonte. La Llanura
tiene otra vez reverdecido manto.

Como en aquellos dias 
del venturoso tiempo ya lejano,
en pos de mis pasadas alegrías
vuelvo a poner la vista sobre el llano

Caído en la remota lontananza
sin su manto de gloria
el moribundo sol parece un cirio
que alumbrase honda cámara mortuoria.
El viento sin rumor apenas riza
la silente laguna en cuyo espejo,
invisible dolor vertió ceniza.
Y con vuelo despacio
de la tarde los pálidos reflejos,
las garzas que se van, que se irán lejos,
pueblan de cruces blancas el espacio

Hoy como ayer, andando a la ventura,
absorta la mirada, lento el paso,
traendo margaritas del ocaso
miro bajar la noche a la llanura
¡Mas de pronto, pensando que fué triste,
pensando con dolor, pensando en ella,
me arrodillo en el polvo del camino
que en hora igual de gozo vespertino
recibió la caricia de su huella!


¡Oh destino de todos los que amaron!
¡Oh destino cruel! ¡Tu me condenas
A buscar en las móviles arenas
Unas huellas que ha tiempo se borraron

Llanura o cielo, cúspide o abismo
¡Santa naturaleza!
Para el dolor que vive en tu grandeza
¿Cuál palabra mejor que tu mutismo?

¡Oh madre! ¡El áureo broche de tus días,
Y tus campos que amó la Primavera,
Retienen prisionera
El alma muerta de mis alegrías!
Hoy como ayer, y de la noche oscura
Bajo la inmensa nave,
en tono triste, quejumbroso y grave
brota  doliente canto en la llanura.
Y tras breve silencio, cual sonoro
Trueno de burlas al cantor vecino,
En son de fiesta alcaravanes pardos,
Abierta el ala de purpúreos dardos,
Rompen a carcajadas en un trino.

De pavura o dolor, el grave canto,
Y la seguid estrepitosa burla
De crueldad casi humana,
Hieren mi corazón; lo hieren tanto
Que anheloso y de prisa me levanto
A mirar si está sola mi sabana

Del camino a la vera
Fingen los alineados matorrales
Muda legión de sombras espectrales
En momentos de espera

Alada flor de broche diamantino,
Errante flor de fúlgida hermosura,
Flor de luz; el cocuyo peregrino
Irradia en la espesura
Y náufrago en la noche sin ribera,
Mi espíritu se abstrae
Pensando que de un mar desconocido
El llano es una ola, que ha caído
El cielo es una ola, que no cae


Mucho contenido tienen los versos de la Estancia VIII de la Silva Criolla. El poeta demuestra en ellos su capacidad de observación del entorno.Trasluce su conocimiento pleno de la naturaleza del suelo natal. 

Los versos ricos en imágenes visuales y auditivas, nos hablan de un atardecer “el moribundo sol parece un cirio”; de la proximidad de la lluvia: “grises tapicerías cubren el horizonte”, de los sonidos naturales de la fauna; “trinada algarabía”; "cantando sin reposo la guacaba pide lluvias al cielo” “cincela el tronco hasta la dura entraña”; “brota doliente canto en la llanura”; "rompen a carcajadas en un trino”. El movimiento de los versos lo da la fauna pues el resto del paisaje pareciera inmóvil: “El viento sin rumor apenas riza la silente laguna”. 

Hay infinita tristeza en la Estancia VIII, el poeta se encuentra solo y pareciera que su alma se encuentra intranquila, pues busca presencias en los sonidos e imágenes ensombrecidas. El poeta atravesaba durante la creación de este poema, por el duelo consecuencia de la muerte de su esposa, compañera de toda la vida; muchos expertos que han analizado este poema, dan esa justificación al lamento que se infiere de los versos. Sin embargo, Alberto Arvelo Torrealba en su análisis del poema además de esta justificación,  plantea otra entre líneas: el dolor patrio de Lazo Martí por haber resultado vencido el movimiento anticastrista en el que había estado participando: "el derrumbe de los ideales revolucionarios del poeta en La Victoria y Ciudad Bolívar, que a la hora en que él se propuso recrear la parte final de la Silva Criolla, bullía volcánicamente en su conciencia cívica, la convicción profunda de su pueblo agotado por el desangre de la guerra y por el agobio de insaciables tributos”.

El poeta Arvelo analiza por partes los versos de la Estancia VIII. La primera de ellas la enfoca la época del año en que se desarrolla, que ubica en el “veranito de agosto” que es un breve período donde las lluvias de invierno menguan para luego volver con fuerza, y en la avifauna nativa. Las aves mencionadas: guacaba, turpial y carpintero son para el poeta Arvelo, reflejo de la vida de los hombres con su movimiento, lucha y trabajo: la guacaba, ave agorera solfea sus notas llamando la lluvia, dejando además de la nota supersticiosa reflejo del alma del llanero, la imagen del hombre que pide; la imagen violenta de los turpiales abusivos también trasluce, al modo de ver el poeta Arvelo, la arbitrariedad y abuso del gobernante sobre el pueblo humilde. Arvelo estaba convencido de que mientras el poeta desarrollaba su Silva, tenía en su mente la imagen del pueblo agotado por la guerra y por los impuestos. La imagen del pájaro carpintero de bonete rojo, representa para él el trabajo y la lucha del hombre. .

El segundo cuadro analizado por el poeta Arvelo, habla más de paisaje, todo está cubierto de verde, pero no hay flores como en la primavera, se anuncia la lluvia nuevamente mediante nubarrones oscuros (“grises tapicerías cubren el horizonte”). Visualiza a lo lejos la vegetación donde se escucha la “trinada algarabía”, la laguna silente e inmóvil, el sol en ocaso y las sombras bajando con él. 

A pesar de pintarse un paisaje diferente, con verdores, agua y trino de aves, el momento reflejado en la Estancia nos lleva, o por lo menos me recuerda el paisaje en que Florentino recibe el reto del Diablo, ya que se trata también de un sol moribundo, de un horizonte solitario que “parece que para el mundo la palma sin un vaivén” y de un alma en recogimiento. El poeta Arvelo dice sobre el paisaje y la connotación fúnebre narrada en los versos: “Tras su relieve literal hay otra imagen subsumida. El astro en declinación crepuscular sobrepuja el estrato funeralesco de la similitud expresada. Lo llena y lo desborda. Deja lejos la enfermiza tonalidad lúgubre: la visión de la vela entre los muros enlutados, alumbrando artefactos mortuorios, para que toda la figura de Ocaso se trasmute en emblema del desierto nativo, bajo la sañuda inclemencia de la barbarie” “es el sol de la libertad el que Lazo ve hundirse, caído en remota lontananza, sin su manto de gloria, o sea sin el tricolor cuya pretérita grandeza pisotean y desgarran los caudillos”. Rematan la imagen lúgubre de tiempo detenido y de muerte, las garzas semejando cruces en el cielo. 

Un tercer cuadro lo conforman las imágenes auditivas del momento en que el paisaje se oscurece más: “en tono triste, quejumbroso y grave brota doliente canto en la llanura”. Nos dice el poeta Arvelo: "Un doliente coro suele oírse las noches de los días lluviosos en las calles de las aldeas y junto a los charcos de los caminos. (..) Codazzi describió esta misma experiencia: “otra particularidad no menos notable se advierte en estos sapos y la de cantar en coros compuestos de 46 o más individuos; y parece que hay uno que hace de maestro de capilla, según la igualdad con que empiezan o terminan su concierto, no verificándose el oír a uno solo antes o después del expresado coro que dura de seis a ocho minutos” Y durante ese breve espacio en que quedan en silencio los sapos, entra la segunda imagen acústica representada por los alcaravanes. El poeta, conocedor de la conducta de estos animales, sabe que los sapos quedan en silencio cuando alguien se acerca, y que por el contrario, los alcaravanes ”armados centinelas del recodo palustre, lanzan en cambio su alerta, su sonoro ¡Quien vive! Ante algo viviente que se acerca”. Finalmente ante el entorno de la llegada de la noche, los sonidos de sapos (presentes en invierno), la “burla” de los alcaravanes, los matorrales sombríos que semejan personas,  inquietan el alma del poeta aportando más tristeza a su corazón, viene la imagen de luz: el cocuyo,  y sobre esto, el poeta Arvelo nos da una explicación muy interesante: "El cocuyo, faro errante y siempre encendido, aerolito viviente, traza caminos por la sombra. Raya con su tiza de luz el atezado pizarrón de la noche de invierno (…) anda casi siempre íngrimo y solo, sincero de su presencia, su origen y su rumbo en su permanente fanal. Siempre uno sabe dónde está, de donde viene y hacia donde ronda. Se le ve en las vegas, bajo la alta espesura o revolando sobre los sembríos. En veces incursiona hacia las matas y arbustos de los hatos o de las aldeas nemorosas y aun hacia la flora herbácea de la tierra abierta". 

Observaciones adicionales del Poeta Arvelo:

  "Humbold, cuando viajaba de Cumaná a Cumanacoa, vió un arbol colmo de nidos, los cuales atribuye a la industria laboriosa de los turpiales. Varios años llevo investigando sobre tal antinomía entre el poeta y el científico ¿Construyen los turpiales sus viviendas, o las conquistan? ¿Son obreros o salteadores?. Don Lisandro Alvarado admite que ocupan pisos abandonados en los nidos de los cucaracheros. Pero en conteste testimonio, todos los pobladores de la campiña venezolana, afirman que el turpial, pájaro fiero que riñe hasta con los gavilanes, jamás se ocupa de hacer nido. Por todos los campos lo han visto, año tras año, atracando a los guaitíes o cucaracheros de montaña, conculcando (él también) a picotazo limpio, la garantía constitucional de la inviolabilidad del domicilio. Cierra la lista ornotológica del pasaje el carpintero de bonete rojo que "cincela el tronco hasta la dura entraña". "El breve elenco con que Lazo sintetiza este trozo de avifauna nativa, abarca todas las categorías de seres en cuanto al modo como adquieren patrimonio, fama o beneficios: los pedigüeños como la guacaba, los que asaltan y roban como el turpial y los que trabajan como el carpintero de bonete rojo."

 El paisaje que se vislumbra en el contexto es de "orilla de monte" tras cuyas copudas ramazones se presiente, sinuosa y remansa, el agua de una cuenca. De un lado los árboles corpulentos y apretujados que la ocultan. Del otro el campo raso y regados aquí o allá, palmas , chaparros, espinitos, robles, cujíes, alcornoques..."     "   Los costados, abiertos a la luz, de estos arbustos son zona preferida por los pajarillos víctimas del despojo. Allí cuelgan sus enormes nidos, como para tener a la vista el horizonte y huir a tiempo a la hora del asalto (....) Por eso es que "   en los ralos matales", contrapuestos a la "  verde oquedad de la montaña", donde, "  mueve el amor trinada algarabía".


En los llanos de Barinas, la gente del campo y de los pueblos distingue con entera precisión entre cocuyo y candelilla. El primero, faro errante y siempre encendido, aerolito viviente, traza caminos por la sombra. Raya con su tiza de luz el atezado pizarrón de la noche de invierno. La candelilla, guasanillo luciérnaga según Codazzi, de tegumento blando y mucho más pequeña que el cocuyo, da como éste, luz fosforescente, mas su destello es efímero. Prende y apaga. No llega a ser línea. La luciérnaga es gregal. Orillas de caños, rios y lagunas, se ven juntas, por centenas tal vez por millares en guiño instantáneo. Visibles solo por fracciones de segundo, uno no puede precisar si son las mismas, revoloteando en un solo paraje o si es que se renuevan en profuso, incesante desfile. Por contraste, el cocuyo anda casi siempre íngrimo y solo, sincero de su presencia, su origen y su rumbo en su permanente fanal. Siempre uno sabe dónde está, de donde viene y hacia donde ronda. Se le ve en las vegas, bajo la alta espesura o revolando sobre los sembríos. En veces incursiona hacia las matas y arbustos de los hatos o de las aldeas nemorosas y aun hacia la flora herbácea de la tierra abierta". 
ENTRADAS RELACIONADAS:
LOS HIJOS DE GUARICO: FRANCISCO LAZO MARTÍ; FRANCISCO LAZO MARTÍ Y APURE; SILVA CRIOLLA: INVITACIÓN; ESTANCIA I; ESTANCIA II; ESTANCIA III; ESTANCIA IV; ESTANCIA V; ESTANCIA VI; ESTANCIA VII; ESTANCIA VIII; ESTANCIA IX; ESTANCIA X

3 de noviembre de 2013

Los Burros con Faroles- Armando Rafael Garrido

Les comparto otro de los relatos contenidos en BRUZUAL DE MIS RECUERDOS, de Armando  Rafael Garrido. Este relato como todos los que conforman esas remembranzas, representan testimonios del llano de ayer que es la razón de ser de este espacio.

LOS BURROS CON FAROLES


Armando Rafael Garrido

Finalizaba el verano de mil novecientos treinta y ocho y por Bruzual pasaban los hermanos Boves quienes venían de los pueblos de Barinas hacia los fundos de Apure a vender cachivaches y menudencias y por eso los llamaban Chicharroneros, traían un atajo de diez burros enjalmados con carga que la pasaban en canoas para atravesar el Río Apure y luego los abordaban, después de un descanso y al anochecer reiniciaban el recorrido, causando una simpatía este negocio ya que los burros llevaban cada uno un palo de un metro de largo atravesado detrás de las enjalmas y en cada punta colgaba un farol con mechas de querosén y que encendían por las noches para alumbrar los caminos y no permitir que se extraviaran los animales mientras hacían el recorrido, era un espectáculo y los mayores decían que las luces semejaban los espantos o bolas de fuegos andantes que corren por los llanos; meses después regresaban los comerciantes y traían hasta mil cochinos que eran llevados por arrieros de a pié hasta el pueblo de Veguitas de Barinas siendo cuidados por perros criollos y que evitaban que se escaparan los animales, a todo esto; ahora los burros servían para traer la comida de los cochinos, así como quesos y chigüires secos para venderlos en el centro del país. En el pueblo de Bruzual por años se esperaba que llegaran  los veranos para ver de nuevo el espectáculo de este comercio llevado en burros con sus luces nocturnas  andantes que semejaban los espantos que corren por los caminos del llano.

1 de noviembre de 2013

El Joropo: Historia y Evolución (16): Los Torrealberos (Década del 50)

Juan Vicente Torrealba dio un paso fundamental en la introducción de la música criolla en la capital. Si bien es cierto que su música se caracterizó por ser estilizada y se manifestó en un altísimo porcentaje en forma de pasajes, tuvo una aceptación indiscutible en los gustos caraqueños. 

Y es que Torrealba, criado entre el hato de su familia Banco Largo y Camaguán, recibió la inspiración del llano, compartió y aprendió la autenticidad del hombre de las pampas. 

Nacido de familia de recursos económicos, tuvo acceso a otros niveles de preparación y quizás eso mismo definió su estilo. Aún así y a pesar que muchos de sus paisanos criticaban el mismo, Torrealba hizo conocidos los que después se convirtieron en inmortales pasajes de la pluma de Germán Fleitas Beroes, de Ernesto Luis Rodríguez y de él mismo.

En Caracas y a nivel nacional, su música tuvo y tiene una aceptación indiscutible, plasmada en la gigante discografía de este artista. Por otro lado, Juan Vicente le dio la oportunidad de triunfar  a una serie de valores, algunos de los cuales se mencionan mas abajo. Sin embargo, sobre todo en sus inicios fue muy criticado por sus paisanos y en general por los artistas llaneros del momento, pues argumentaban que la música de Los Torrealberos distaba mucho de poderse considerar música llanera, principalmente por la ausencia del bordoneo en el arpa  ( que en el conjunto fue sustituido posteriormente por el bajo).

Sobre el rechazo de algunos de sus paisanos por su forma estilizada de interpretar la música llanera, tenemos el testimonio de Don Julio García cuyos relatos se pueden leer en la etiqueta de nombre Memorias de un llanero de Camaguán: 

"Don Ramón Torrealba Wilches, riquisimo ganadero y para mi concepto, el último centauro que quedaba en los llanos del Guárico, abuelo de Juan Vicente Torrealba. Estoy seguro que si Don Ramón hubiese existido en los días que Juan Vicente empezó a tocar arpa, hubiera exclamado con su voz de trueno: "-Buena vaina nos echó el muchacho, se metió a arpero en Caracas!". "

También menciona entre comillas en otro relato al referirse a Juan Vicente: “el célebre arpista que no se le oye el bordón” . y es que para los viejos llaneros ortodoxos, "arpista que no bordonea no es arpista llanero" y estando representado el llano en Caracas  por Juan Vicente, muchos llaneros de entonces consideraban que no se estaba mostrando la autenticidad  musical de su tierra.

Cuenta el abuelo que en sus años mozos, recibió clases de arpa del Indio Figueredo y que cuando le pidió que le enseñara una pieza de Torrealba, el Indio masculló que eso no era joropo. 

Los Torrealberos se fundaron en 1947 y sus miembros pertenecían a la misma familia:    Arturo Torrealba (hermano de Juan Vicente) en el cuatro, Santana Torrealba León (hijo), en las maracas, y él en la guitarra. 

 Nos dice Eleazar López Contreras que las primeras presentaciones de los Torrealberos fueron en 1952, en el Rancho Pampero en Chacaíto. Para ese entonces la cantante del grupo era Magdalena Sánchez y con el tiempo introdujo otras veces femeninas como Pilar Torrealba, Marisela, Mirtha Pérez, Rudy Hernández, María Teresa Chacín. Entre las voces masculinas tuvo a Loyola, Mario Suarez, Rafael Montaño y Héctor Cabrera. 

Tuve la oportunidad de escuchar una grabación doméstica  de  Juan Vicente interpretando la guitarra. En dicho instrumento tocaba repertorio cubano pero también algo de música nacional. Posteriormente tomó el arpa que aprendió de manos del Indio Figueredo. También tengo referencias de que Paulino Esqueda, hijo del legendario José Cupertino Ríos, que era peón de su hato, tocaba muy bien el arpa interpretando piezas de Cupertino, y Juan Vicente creció escuchando esos arpegios. 

La vestimenta que impuso Torrealba a su grupo, constituida por liqui liqui, botas, sombrero y la banda en el hombro, fue objeto de burla de algunos críticos, como Aquiles Nazoa. Quizás en ese momento histórico musical, simplemente representó una forma vistosa de presentar el grupo, quizás inspirado en atuendos de otras latitudes. Es posible también que al tratarse de una música con raices llaneras pero estilizada para ser ofrecida a un tipo de público desconocedor de los hábitos  sabaneros  y con otras costumbres musicales, ameritara una forma distinta de presentarse al público.

El hecho es que el éxito de Juan Vicente  Torrealba es indiscutible y su aporte musical al país fue de grandes dimensiones. Su música marcó una época en Caracas y podria decir que despertó y mantuvo despierto en el caraqueño, el gusto por lo criollo ya que hasta el momento, solo conocia como tal la música de Vicente Flores o Lorenzo Herrera mas distante aún de las raices llaneras. Aún así, el llanero sabanero no se sintió representado  en la música de Torrealba, y siguió desarrollando su estilo regional en forma muy independiente y diferente del que se desarrollaba paralelamente en la capital en el arpa de Juan Vicente y en las voces de sus artistas. A continuación, algunas muestras de las protestas, no necesariamente dirigidas a Juan Vicente sino a la corriente estilizada de la música llanera que se daba en Caracas.

Diria Julio César Sánchez Olivo:
Esa moda de tocá
Punteaito y delicao
Francamente yo no sé
De que parte la han sacao.
Usté es músico llanero
y no de esos perfumaos 
que andan siempre con el pelo
con carrerita y ondeao
y usan camisas que tienen
unos pájaros pintaos

O como cantaba el maestro José Romero Bello:
Yo quisiera preguntarles 
A ustedes que han escuchao 
Si la musica llanera 
Es ese valse arreglao 
Esa cosita con coro 
O el pasaje estilizao 
Señores tengo entendido 
Que si el llano nos ha dao 
Joropo, valse y pasaje 
No deben ser disfrazaos 

O como escribió Aquiles Nazoa, exhortando en sus versos a los Torrealberos a no molestarse con él:

¿Dónde se han visto llaneros 
Con esa especie de poncho 
Que, vosotros, Torrealberos, 
Llevais colgado en el hombro; 
Esa cobija rayada 
Con la cual, a golpe de ojo,
 Parecéis, más que cantantes 
Que andáis vendiendo chinchorros? 
 Llanero sí usa cobija, 
Mas no la carga en el lomo: 
La mete en su capotera 
Y el que la lleva es el potro!

30 de octubre de 2013

Luis Lozada, Membranzas de un Grito Altivo


Luis Lozada “El Cubiro” MEMBRANZAS DE UN GRITO ALTIVO 

Omar Carrero Araque

El Real es uno de esos pueblos que sólo aparecen señalados en los mapas como puntos dispersos en la geografía de las sabanas llaneras. El poblado se fundó en terrenos del Hato Santo Domingo de las Palmas, tal como ocurrió con muchos otros pueblos llaneros que nacieron de asentamientos humanos en las vecindades de los hatos. 

El regio apelativo del pueblo quizá hubiese quedado para llenar un espacio en los listados toponímicos de no haber sido por dos afortunadas circunstancias que se dieron en su seno y que lo han mantenido lejos del arrincono. La primera de ellas tiene que ver con una aparición mariana ocurrida a mediados del Siglo XVII cuando la imagen de Nuestra Señora del Rosario se hizo patente en la cara de una moneda de a real, un hecho que llevó a los pobladores a llamarla Nuestra Señora de El Real. 

El otro hecho relevante tiene que ver con la manifestación en uno de sus hijos, asentado en su registro civil como Luis Lozada, de un galillo estéreo que lo hizo faculto para subir al estrado de los grandes de la canta recia y sentarse sin complejos al lado de Ángel Custodio Loyola, Juan de los Santos Contreras y José Francisco Montoya. 

Este realeño, una vez percatado de la gracia de su garganta, se apodó con el nombre de un pájaro de claro canto, merodeador de los solares caseros, cuyo trino mañanero señala la llegada de un nuevo día y le avisa a la lechuza que ya viene el resplandor que le quema los ojos. Este pájaro es el Cubiro, conocido también como Cristofué y en algunas disciplinas de la ciencia como Pitangus sulphuratus; frecuenta las sabanas del llano en donde puede vérsele “cabalgando” sobre el lomo de los toros, en la doble tarea de alimentación y desparasitación. Contaba el mismo Luis Lozada allá en el Capanaparo de Doña Antonia Volcán, que en su pueblo cuando joven, tenía como diversión el juego de bolas criollas en el que se distinguió como excelente bochador, a tal punto que sus compañeros, al ver que no pelaba boche le decían que era un cubiro porque siempre estaba en “el lomo” de la bola contraria. 

Una vez en posesión de su nombre sucedáneo decidió lanzar su arrogante grito a través de la sabana para que el viento barinés, el mismo que avivó la candela de la Federación, se encargara de llevarlo más allá del horizonte, de suerte que remontara las serranías del ande y de la costa y atravesara la espesa selva de San Camilo y el caudal del Orinoco, para que las gentes de otras latitudes notaran y reconocieran su presencia como cantador de los aires llaneros. 

Vale suponer que los cultores primigenios de estos cantos, desde el legendario Cupertino Ríos hasta el Maestro José Romero, debieron haberse contentado con la llegada de El Cubiro Lozada al campo de la canta recia, pues sin duda hubieron de entender que en este nuevo valor estaría presente su noble sucesor, ya que este Cubiro con su garganta clarita y un grito de triple tañío que se sobreponía al bordoneo de Eudes Álvarez, creó una distintiva y picante manera de entrarle al Pajarillo o al Seis, un grito alegre con el que despertaba además de los sentidos, el orgullo de haber nacido en la tierra sin laderas. 

Hoy cuando se han cumplido ya 17 años desde que Luis Lozada ensilló su potro bayo para irse en espíritu, silbando periqueras a las sabanas del cielo, celebramos la buena suerte que tuvimos al momento de su viaje porque a este jinete de la copla no le alcanzó la Capotera para llevarse consigo a la palma y al mastrantal, la palanca y el canalete, el cocuyo y el turupial, el boral y la laguna, las caramas y el pajonal, la soga y el garabato, el botalón y el corral. De haberlo hecho nos hubiera dejado sin querencias!!!.

 Decimos que El Cubiro se fue al cielo en espíritu porque su cuerpo ahora descansa en la quietud de su pueblo natal, al lado del mejor acompañante que jamás hubiera imaginado, pues a escasos dos metros de su tumba está sembrado para la perpetuidad el cuerpo de Juan de Los Santos Contreras, el mismísimo Carrao de Palmarito!! 

Omar Carrero Araque 
Baquiano 
2013

El Mono Araña, emblema de la Estación Caparo


Les compartimos un artículo elaborado por el Baquiano Omar Carrero Araque, colaborador de este espacio, donde además de mostrarnos su visión sobre el Mono Araña, nuevamente nos alerta sobre el grave peligro que corre la hoy disminuida  selva Caparo a pesar de los esfuerzos de muchos profesionales relacionados con la Estación Experimental allí constituida.

Un Emblema es un jeroglífico, símbolo o empresa que representa alguna figura, y al pie de la cual se escribe algún verso o lema que declara el concepto o moralidad que encierra (Salvat, 1968). Se emplean para trasmitir un pensamiento o una enseñanza mediante una combinación de imagen y texto. Los emblemas datan desde antes del Siglo XVI puesto que ya en 1531 Andrea Alciata publica su Emblematum Liber en el que recoge unas 200 sentencias acompañadas de dibujos alegóricos. (www.unav.es/biblioteca/fondoantiguo/hufaexp20/.../1._Origen.html). 

Los Emblemas se forman de una frase concisa cuya expresión se corresponde con la esencia del ente representado, como por ejemplo la tomada del texto bíblico para lema de la Universidad de Los Andes: “Initium sapientiae timor domini” (El principio de la sabiduría es el temor del Señor). Un emblema también puede ser un escrito breve que encierre una idea como el concebido para destacar la importancia de los bosques en la producción de oxígeno: "la amazonia es el pulmón vegetal del mundo". 

Los emblemas se representan igualmente mediante la imagen o el dibujo, más fácilmente captables y divulgables a través de medios visuales, tal como el caso de la Paloma creada por Picasso y aceptada en todo el mundo como símbolo de la paz, por encima de las creencias religiosas, étnicas o culturales. Actualmente se hace difícil encontrar a una organización ya sea institucional, comercial, política, religiosa o social que no exhiba un emblema simbólico propio y que el mismo no sea reconocido ampliamente por la gente. En este sentido y considerando la importancia capital de la Estación Experimental Caparo (EEC) para la investigación, docencia, extensión y conservación de la diversidad biológica, la Facultad de Ciencias Forestales y Ambientales de la Universidad de Los Andes (ULA) decretó al Mono Araña (Ateles hybridus) como Emblema de esta Estación, en una decisión basada en la investigación que sobre esta especie animal realizó la bióloga Diana Duque, doctorante de la Univeridad Central de Venezuela. 

Parte de la base científica en la que se fundamentó esta decisión fue reseñada en Prensa-ULA, de la cual hacemos un resumen para señalar algunos tópicos relativos al ahora emblemático monito, un gracioso animal al que distinguimos en el campo por su color castaño claro y su mediana talla que puede alcanzar hasta los 90 cm. Cuando nos descubre en su territorio nos mira con asombro y con un fuerte balanceo sobre las pencas de las palmas intenta mostrarnos que estamos hollando sus dominios. Su dieta es vegetariana obligada, sustentada en la ingesta de frutas, semillas, hojas, cortezas y madera que procuran a la luz del día entre los copos de los árboles, moviéndose en grupos de hasta 8 individuos. A diferencia de los machos, las hembras púberes tienden a unirse a otros grupos en una conducta singular entre los primates. Su esperanza de vida alcanza los 20 años iniciándose sexualmente a los 4-5 años de edad. Las hembras una vez fecundadas precisan de un periodo de gestación de 7 meses y si quieren cargar otra vez una nueva cría sobre su espalda, deben esperar unos 3 años. 

 Por qué el MONO ARAÑA? 
Después de los trabajos de Diana Duque se sabe que la distribución de A. hybridus está circunscrita a los bosques de bajura de la cuenca del lago de Maracaibo y a los altos llanos orientales de Colombia y occidentales de Venezuela, estos últimos en un tiempo reciente estuvieron cubiertos por una inmensa selva, resultante del solape de las “montañas” de Ticoporo, Soropo, Anaro, Caparo, San Camilo, Cutufí y Arauca. En este universo boscoso el mono Araña vivía a sus anchas, pero ahora subsiste apuradamente en pequeños fragmentos vestigiales de su antigua morada. 

Uno de los vestigios más compactos se encuentra en la Estación Caparo, en donde se le considera la razón de ser de la misma; ocupa unas 7.000 hectáreas y sobrevive a duras penas pues el resguardo que le procura la ULA y el MPP-Ambiente no ha sido suficiente para contener las invasiones ilegales. Se conoce así mismo que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (Comisión de Supervivencia de Especies) – IUCN-SSC incluye a A. hybridus dentro las 25 especies de primates más amenazados del mundo, y también se le señala en el Libro Rojo de la Fauna de Venezuela. (Rodríguez y Rojas-Suárez. 1999) dentro de la Categoría En Peligro.

Ahora se sabe con certeza que la especie que habita en Caparo es A. hybridus y no A. belzebuth como se pensaba en un principio, una razón que lleva a considerarla como cuasi-endémica dado que su distribución es bastante restringida. Así mismo se conoce que su población en Caparo, antes numerosa, ahora se ha reducido a unos 300 ejemplares como resultado de la devastación de la floresta. Las observaciones de Diana Duque dejan ver que estos individuos están organizados en 10 manadas que agrupan entre 7-25 individuos. Algunas de estas manadas han quedado aisladas en pequeños fragmentos boscosos poniendo en peligro su variabilidad genética y hasta su supervivencia. 

En conclusión puede aseverarse sin ningún riesgo de equivocación que sí el proceso de destrucción de la “montaña” termina cambiando Espesura por Pastizal, como ya ocurrió en otras 150.000 hectáreas de la reserva forestal, la permanencia de los monos como especies viviente y de todos los animales que con ellos conviven, está tocando a su fin. Se entiende entonces que salvando al Mono Araña se estará salvando a su entorno forestal, prioritario objetivo de la ciencia ambiental. 

Qué descubrir en el EMBLEMA? 
 Sin duda alguna en la figura del Mono Araña, ahora Emblemática de Caparo, estaremos viendo la majestuosa selva que hasta hace dos décadas señoreó en el área, en la que cientos de árboles centenarios se adueñaban del techo forestal para interceptar la luz plena y crear una ramada que protegía a millares de otras plantas de menor porte, palmas, bejucos, helechos, orquídeas, hongos y líquenes. Este Emblema también mueve a recordarnos que las manchas de bosque que aún perviven deben ser protegidas, conservadas y aumentadas, para goce de las cientos de especies de aves registradas en la Estación así como para las numerosas poblaciones de carnívoros, reptiles, herbívoros, roedores, quelonios e insectos que hacen condominio en esta precaria residencia. También la imagen de este monito nos llevará a valuar el cúmulo de investigación realizada en la Estación, la cual se expresa en más de 300 trabajos producidos por el afán de profesores, investigadores, técnicos, estudiantes y obreros, que en su peregrinaje por Caparo, de la mano de universidades nacionales y extranjeras, institutos, ministerios, gobernaciones y alcaldías, han dado lustre a la Estación fortaleciéndola científica y socialmente. Por último, deben verse reflejados en este ícono, la realidad social, expectativas, dificultades y soluciones así como la carga de saberes de los habitantes de las comunidades locales que interactúan con la Estación. 

Como corolario podría señalarse que la simple declaratoria del mono Araña como Emblema de la Estación Experimental Caparo no tendrá mayor significación, si ésta no se acompaña de una acción manifiesta y duradera en pro de la persistencia y mejoramiento de su hábitat natural, en la cual las comunidades locales que tengan participación activa. 

 Consideramos importante complementar este artículo con otro relacionado con el mismo tema y elaborado por la bióloga Diana Liz Duque, donde al igual que el profesor Carrero alerta  sobre la destrucción del hábitat de este primate que se encuentra en vías de extinción. Las fotos que se incluyen fueron tomadas del artículo publicado en FB por  la dra Duque.

DEFORESTACIONES EN CAPARO AMENAZAN LA EXISTENCIA DE LOS ULTIMOS EJEMPLARES DE MONO ARAÑA EN LOS LLANOS OCCIDENTALES DE VENEZUELA 
Diana Liz Duque
7 de octubre de 2011 

"Evidencia de recientes deforestaciones ocurridas durante el mes de agosto y septiembre del presente año 2011 en la Reserva Forestal Caparo ponen aún más alarmante la situación del primate más amenazado del neotrópico, el mono araña Ateles hybribus. Esta especie de primate tiene distribución restringida sólo en Colombia y Venezuela; está incluida en la categoría en Peligro Critico según la UICN y En Peligro según el Libro Rojo de la Fauna Venezolana. Además, fue designada como una de las 25 especies de primates más amenazadas del mundo según la IUCN. Los individuos agrupados en esta especie en general tienen un papel vital en su hábitat, puesto que comen una gran variedad de frutos de especies de árboles y dispersan sus semillas. También polinizan algunas flores, por lo que juegan un importante papel en el dinamismo de los bosques. 

Los bosques de La Reserva Forestal Caparo, en los llanos occidentales de Venezuela, estado Barinas, eran el hábitat de esta especie de primate en esta región. Con una superficie original de 184.100 ha, quedo reducida a 7.000 ha en la Estación Experimental Caparo de la Universidad de Los Andes, protegido bajo la figura de contrato de Comodato entre la ULA y el Ministerio del Poder Popular para el Ambiente, adicionalmente se encuentran pequeños fragmentos de bosque aislados de hasta 150 ha en algunas de las 1.200 fincas establecidas, esencialmente con fines pecuarios. 

Sin embargo, el área de la Estación no está todavía exenta de deforestación debido al proceso de establecimiento agrario. En 2004, el sector Palma Pintada sufrió una ocupación por 34 familias que afectaron unas 900 ha. Desde marzo de 2010 he estado realizando mi trabajo de tesis doctoral, como estudiante de la Universidad Central de Venezuela, sobre el mono araña Ateles hybridus, estimando su densidad poblacional en el bosque de la Estación Experimental Caparo y su presencia en algunos de los fragmentos de bosque aislados de la Reserva Forestal, gracias a la colaboracion del personal de la Estación Experimental y cofinanciado por el fondo IEA de Provita ONG. 

Entre los fragmentos de bosque localizados con presencia del mono araña, quedaba un pequeño fragmento del sector Rio Viejo de la Reserva Forestal, fuera de la Estación Experimental, ubicado en la finca del señor Filiberto, obrero de la ULA, de 3 ha aproximadamente. En él, habitaba una sola hembra de mono araña. En otro fragmento del bosque de la Estación Experimental, sector Palma Pintada, cerca al Caño Anarú a la altura del puente, de 10 ha aproximadamente, habita un grupo de 7 individuos, de los cuales una hembra posee una cría. Estuve visitando ambos fragmentos, además de otras localidades durante mi estudio y a partir de la primera semana de agosto de 2011, evidencié y registré fotográficamente el inicio de la tala en ambos fragmentos. 

Alerté al Coordinador de la Estación para detener la destrucción del fragmento del bosque más pequeño y donde estaba más avanzado en la Finca del señor Filiberto, sector Rio Viejo. El objetivo era salvar a la hembra que allí habitaba hasta septiembre, fecha en la cual podría ir un veterinario para capturar y trasladar la hembra hacia el bosque continuo de la Estación. 

Durante la semana del 26 de septiembre de 2011 llegué a Caparo con el fin de evaluar la situación de ambos fragmentos y de la hembra solitaria del fragmento pequeño para su captura el día jueves, fecha en la cual llego el veterinario para realizar el procedimiento. La hembra fue observada los días lunes 26 y martes 27 en el fragmento ya bastante deteriorado, evaluando buenas posibilidades de captura. El día miércoles 28 de septiembre, día en el que no pude ir a observar la hembra por falta de vehículo, fue terminado de deforestar en un 90% el fragmento de bosque pequeño del sector Rio Viejo. Los dueños de la finca hicieron caso omiso a los pedidos personales y de las autoridades de la ULA de frenar la deforestación hasta que se realizara el procedimiento de captura y traslado de la hembra pautada para el día jueves 29. Realicé la búsqueda con el veterinario el día jueves 29 y viernes 30 en los alrededores y lo que quedaba del fragmento; la hembra no fue encontrada. 

visita de Diana Duque el 26/09/2011
Visita de Diana Duque al mismo sitio el 29/09/2011

El otro fragmento ubicado en Palma Pintada, cerca al Caño Anarú, en la Estación Experimental Caparo, habita un grupo de 7 individuos, fue visitado el día sábado 1ro de octubre y se observó aproximadamente 1 ha de bosque talado y “limpiado”, aislando aun más la posibilidad que existía de reconectar ese fragmento con el bosque grande, y poniendo en grave peligro la situación de este grupo de monos araña. Cabe recordar que este sector Palma Pintada comprende 900 ha ocupadas desde 2002, siendo la mitad actual de la población compradores de las bienhechurías establecidas por los ocupantes iniciales, quienes deforestaron la mayor parte del sector entre 2004 y 2007. Fue dividido originalmente en 30 lotes de aproximadamente 30 ha y actualmente se observa casi totalmente deforestado. Está ocupado por 34 parceleros, de los cuales la mayor parte reside en el área y algunos en El Cantón u otras localidades cercanas, pero mantienen una “propiedad” en desarrollo. El uso actual es mayormente pecuario, pero crecientemente agrícola (plátano, yuca y lechosa). Los ocupantes compradores aseguran haber pagado entre 10 millones en 2004 y 150 mil bolívares fuertes este mismo año 2011. Este grupo de personas, y otras de los alrededores, se han organizado bajo la figura del Consejo Comunal Palma Pintada que incluye a 46 miembros. Su permanencia no tiene asidero legal actual y tampoco lo tendrá de aprobarse el PORU en los términos y condiciones actuales. La solución real de la situación reside en el Ejecutivo Nacional, en la persona del Ministro del Ambiente y, muy posiblemente, del Presidente de la República. La vía judicial no ha avanzado desde 2007. (Tomado de Propuesta para la Salvaguarda de la Reserva Forestal Caparo, 2011). Según el acta firmada en reunión con representantes del MPPA y el comodato ULA-MPPA, con el Consejo Comunal de Palma Pintada, el 11 de febrero de 2011, en la Reserva Forestal Caparo, el acuerdo numero 3 dice: no se permite la tala de bosque, ni la cacería ni la extracción de madera en toda el área del comodato ULA-MPPA, salvo la madera de las plantaciones forestales realizadas por la ULA.

Fragmento de bosque deforestado hábitat del grupo de 7 monos araña

Informo esto a la comunidad en general y ya se realizó un llamado a las autoridades competentes de la Universidad de los Andes los cuales dieron alerta al Ministerio del Ambiente y se presentaron en Caparo el dia jueves 7/10/2011. Es importante unir esfuerzos por conservar lo poco que queda de la Reserva Forestal Caparo por su valiosa biodiversidad y detener su destrucción. Mientras tanto estoy terminando un estudio poblacional que permitira proponer y ejecutar un proyecto de conservación del mono araña Ateles hybridus que garantice su supervivencia en los Llanos Occidentales de Venezuela."

28 de octubre de 2013

Apure: Evolución Histórica y Socio Cultural (2): La Sociedad Llanera Colonial-Argenis Méndez Echenique

Continuamos con la segunda etapa propuesta por el Prof. Argenis Méndez Echenique para el estudio de la historia de Apure. En la primera entrada de esta secuencia, se consideró la Sociedad Indígena Prehispánica y se mencionaron las etnias que poblaban en estado antes de la llegada de los conquistadores. En esta segunda entrada nos adentramos a una época mas documentada por contarse con los relatos de los cronistas de la época que narraron  la forma en que se fue dando el contacto entre el aborigen y el español y posteriormente con el esclavo africano que el mismo trajo consigo. El Profesor Méndez Echenique presenta esta etapa ampliamente documentada con muchas  referencias y citas textuales. El texto que hoy publicamos, aunque bastante largo,  es un extracto limitado del texto original, pero permite conocer a grosso modo la conformación del apureño de hoy.

II- SOCIEDAD LLANERA COLONIAL (1647 - 1823). 

 “Esta etapa la hemos denominado Sociedad Llanera Colonial, cuyo arranque ubicamos en 1647, como hito referencial en cuanto a su dependencia de la corona española, con el viaje exploratorio que hace el capitán barinés Miguel de Ochogavia por el río Apure (Carvajal, 1956: passim), con la intención de fundar algunos pueblos de españoles e interconectar la región barinesa con Guayana y las Antillas, aún cuando existen referencias documentales sobre presencia española o alemana (Welser) desde el siglo XVI; y llevamos esta etapa hasta 1823, fecha en que se creó la Provincia de Apure (por decreto del Congreso de la Gran Colombia, firmado por Francisco de Paula Santander, Vicepresidente de la República), desmembrada de la antigua Provincia de Barinas."

 “La descripción que hace el Padre Carvajal sobre los habitantes indígenas de la región, de los caudalosos ríos y otros espacios acuáticos, de una flora multicolor y de una variada fauna, con abundancia de reses vacunas en estado silvestre, hacen pensar en un inagotable manantial de riqueza natural, parecido al Paraíso Terrenal." 

“En ese momento (siglo XVI) se inicia la ocupación del territorio, pero de una manera intermitente; pues, en casi dos siglos (XVI y XVII) apenas se señala la presencia de algunas misiones jesuitas en zonas aledañas al Orinoco, Capanaparo, Sinaruco y Meta, que van a desaparecer al poco tiempo sin dejar apenas huellas de su existencia (solo persisten hoy poblaciones como Cabruta y La Urbana  (a orillas del Orinoco), debido a la expulsión de todo el Imperio Español que se le aplica en 1767 a estos religiosos.”

 El autor continúa la narrativa diciendo que a pesar de la penetración de los misioneros, las poblaciones realmente se asentaron en territorio apureño cuando se desarrolló la ganadería ya que esta actividad influyó para que las pequeñas poblaciones se constituyeran en villas o pueblos españoles. Fray Jerónimo de Gibraltar, misionero apostólico capuchino en la Provincia de Venezuela, en 1769 solicitó permiso al Gobernador para iniciar la reducción de los indígenas existentes entre el Meta y el Apure:  “…para proceder con acierto al caso de fundaciones como también de camino tratar con las naciones de indios de su reducción y población, para lo que se hacen indispensables varias gratificaciones de rescates y herramientas para agradar y habilitar a dichos indios a que se funden en su propio país, lo que considero harán gustosos, respecto a que ya van poblados en dicho terreno tres pueblos de indios sus circunvecinos, que de dos años a esta parte tienen fundados mis hermanos misioneros de esta provincia...” 

 “Es en este tiempo cuando se comenzaría a conformar étnica y culturalmente un nuevo ser humano, por el cruce de blancos, indígenas y africanos, acompañado del caballo y las reses vacunas. El resultado fue el ente llanero, “hombre a caballo y de sabana abierta”, producto de ese triétnico y cultural mestizaje. “El Llano nuestro se dio el lujo de fabricar hombres a su imagen y semejanza y los difuminó luego con la soledad y las sequías para que sus nombres se olvidaran para siempre”, según el intelectual araucano Hugo Mantilla Trejo (1987:33). 

 Estos aspectos culturales se manifiestan por excelencia en sus expresiones artísticas, que tienen una alta reminiscencia andaluza: en su música (arpa, cuatro y maraca), en su canto (coplas, décimas, corridos y contrapunteos) y en su danza (“joropo”), que le sirven para dar salida a sus sentimientos y emociones. Sus canciones están impregnadas de telurismo, amor a la flora y la fauna, apego a las costumbres y tradiciones llaneras (en cantos de ordeño y cantos de arreo, por ejemplo), a las vicisitudes del diario quehacer, entre otras cosas. 

Así se observa en la producción literaria de tres connotados poetas llaneros: Julio César Sánchez Olivo (Apure), Alberto Arvelo Torrealba (Barinas) y Germán Fleitas Beroes (Guárico): 

 “Mi verso viene del Llano 
 y vuelve al Llano mi verso; 
 de alla viene, hacia allá va, 
 por el rumbo del recuerdo. 
Como me lo dio mi tierra
 así mismo lo devuelvo, 
rudo, orgulloso, sencillo, 
 sin adornos forasteros. 
Retorna con su pureza, 
 íntegra, de nacimiento” 
 (JCSO). 

“Sabana, sabana, 
 tierra que suda y se hace querer, 
parada con tanto rumbo, 
 con agua y muerta de sed, 
 una con mi alma en lo sola, 
una con Dios en la fe, 
 sobre tu pecho desnudo 
 yo me paro a responder” 
 (AAT). 

“¡Guárico!, mi sol, mi luz, 
origen de mis mayores. 
¡Haz dado más ruiseñores 
 que todo el campo andaluz! 
 (G.F.B.) 

"Yo diría que la música y el canto, el caballo y las vaquerías, la flora y la fauna de la sabana, con sus ríos, lagunas y esteros, y su pasión por la libertad, son rasgos que pueden definir la personalidad del llanero.” 

 “El historiador catalán Miguel Izard (Todos Adentro. Nº 276. Caracas, Febrero 2009), al estudiar los orígenes de la comunidad llanera apureña, señala: “En estos territorios había numerosas naciones indígenas, cada una de ellas de pocos habitantes, y durante el período colonial huyeron al Llano una cantidad de personas para refugiarse, porque no toleraban su situación en el norte, el grupo más evidente fue el de los esclavos traídos del África que querían dejar de ser siervos y recuperar su libertad, trabajaban y eran considerados como bestias. El acoso laboral era muy fuerte, otros escapaban de la Inquisición. En esa época era mucho más sensato tratar de fugarse hacia el sur que rebelarse. Había un aparato represivo muy eficaz. No solamente huyeron africanos, sino también indios, mestizos, mulatos y blancos […]. Este autor, Izard, precisa muy bien las características de la sociedad llanera de estos tiempos: “Los cimarrones llaneros formaron una sociedad muy libre que tenía una forma de organización que a nosotros nos parece inexistente, pero ahora sabemos que estaban organizados. Cada persona es muy autónoma, cada quien vivía a su manera en una especie de hedonismo, constituyeron un tejido social que a nuestra vista parecía invisible. Tenían una forma de relacionarse sutil, en momentos de necesidad se organizaban de una forma extraordinaria, para cada actividad escogían un responsable, al más capaz, que solo dirigía ese evento concreto. Si querían cazar caballos se agrupaban y escogían al más hábil para coordinar la faena; si eran atacados desde el norte, cosa que ocurría a veces porque venían a cazar esclavos, ellos se organizaban para enfrentar al enemigo […]. Creo que es un hecho fundamental, me gusta utilizar la misma expresión de los conquistadores castellanos cuando se encontraron con ellos: “Son gente sin ley, sin dios”. “ 


“El periodista Manuel Abrizo, en su artículo “Apure, pasión por la libertad, y el más allá de más nunca” (Ob. Cit., 2007: 54 y 55)y citando al cronista Méndez Echenique, dice del Norte se venían para acá y aquí eran recibidos casi con los brazos abiertos. Nosotros vamos a ver que los apureños son gente reacia a aceptar cualquier autoridad. El negro escapado del Norte es un rebelde; viene con toda su amargura. Y el indígena de aquí, aunque mucha gente lo ha calificado de flojo, habría que ver por qué es flojo. Si se le examina desde la concepción europea, en donde todo es manejado con una idea mercantilista, él no te va a producir para ir a vender al mercado. El indígena prácticamente vivía en un paraíso. Simplemente con estirar la mano conseguía una fruta. Iba al río y con tirar un anzuelo sacaba un coporo. No necesitaba sacrificarse por otro para vivir. Aquí también en el indio vamos a ver esa rebeldía. Y el español que viene para acá, en mayor grado el andaluz, en cierto modo es un rebelde en España. Por ello, la gente de aquí se acostumbró a vivir libremente, sin atender ni respetar ninguna ley; entonces eso implica que si le vas a imponer normas, no te las va a respetar”. 

 Los terratenientes y ganaderos catalogaban a los llaneros de “vagos, ladrones, cuatreros y malentretenidos”. La vinculación y una posible nivelación social entre una y otra sociedad realmente se va dar con la irrupción violenta del llanero en la historia de nuestro país, durante el siglo XIX, primero con Boves, luego con Páez y después con Zamora. 

" La presencia española en Apure,realmente se inició a principios del siglo XVIII, de manera firme y duradera, con las fundaciones ganaderas del caballero barinés Don José Ignacio del Pumar (Marqués del Pumar y Vizconde de las Riberas de Boconó), en el Alto Apure, que culminaron en la fundación de la ciudad de Guasdualito (1769). En el Bajo Apure, para la misma época, esta tarea la cumplieron los misioneros religiosos jesuitas, primero, y luego los capuchinos andaluces, dando como resultado el establecimiento de poblaciones como Cunaviche, San Juan de Payara y San Rafael de Atamaica. Siempre con miras a lograr una economía de exportación de productos hacia la metrópoli española."

(…) "los dueños de hato (“hateros”) del centro y norte del país se establecieron en Apure atendiendo a dos motivos claves: uno, saciar sus ansias terrófagas que dieron origen al latifundio colonial) y, otro, buscando un desahogo para sus ya congestionadas sabanas; pues, los grandes propietarios calaboceños, sancarleños, guanareños, barineses, caraqueños y valencianos vieron en Apure la tierra prometida, porque los pastos de este lado del río eran ideales para el pastoreo y engorde de sus ganados en el “verano” (época seca). "

 "Alrededor de los hatos y pueblos misionales se fueron conformando núcleos humanos de diversa índole, encontrándose entre ellos individuos de dudosa procedencia y que no respetaban ni a Dios ni a la autoridad real, como señalan algunos investigadores del tema (los llamados “llanerólogos”)."

 Estas personas, catalogadas como libres, servían ocasionalmente en los hatos como peones asalariados (podían ser blancos, indios, pardos o negros), que por su supuesta condición de hombres libres y avezados a los rudos trabajos del Llano eran aceptados por los hateros, quienes en muchas ocasiones, en gesto de confianza y reconocimiento a sus servicios, permitían que se asentasen en sus tierras, con un pequeño número de animales domésticos y que hicieran sus pequeños sembradíos (“conucos”, reminiscencia indígena). Los pocos esclavos negros, por lo general, eran destinados a hacer labores domésticas en los hatos (se les conocía con el nombre de “Chofoteros”); pero también algunos fungían de mayordomos, logrando acumular dinero y ganados para comprar su libertad. 

Esta sociedad llanera era más abierta, igualitaria, libre de prejuicios y espontánea que la de otras regiones de Venezuela. La relación del dueño de hato, que aún cuando podía estar emparentado con los grandes cacaos de los valles de Caracas, Aragua o del Tuy, era, muchas veces, de camaradería; probablemente como consecuencia del hecho de compartir los peligros y vicisitudes en los trabajos sabaneros. Más bien, debemos hablar de una sociedad con características patriarcales, donde la voz experimentada de los llaneros viejos era ley. La unión espiritual hatero - peón se establecía muchas veces con el nexo sagrado del Compadrazgo. 

 La economía regional estaba basada en la explotación pecuaria extensiva y rudimentaria, en la agricultura de subsistencia (los ya mencionados “conucos”), en la caza y la pesca. El intercambio comercial con las regiones vecinas era a base de trueque: cueros de res, sebo, carne seca y queso, por útiles de labranza, armas, sal, aguardiente, sombreros, telas, aperos de montar, chimó, tabaco, etc. 

El choque del habitante de la llanura con las autoridades constituidas y los terratenientes se produce por el maltrato, los vejámenes y atropellos recibidos por ese personaje en las regiones centrales del norte venezolano, controladas por el mantuanaje criollo, de donde había escapado. Las autoridades españolas establecieron represivas leyes (las famosas Ordenanzas de Llanos, antecedentes de los actuales instrumentos jurídicos que rigen la actividad ganadera y que en su momento perseguían reducir a los centros urbanos a quienes deambulaban por los campos, por considerarlos “vagos y malentretenidos”, que atentaban contra la tranquilidad ciudadana y sus intereses pecuniarios). En otras palabras, es un enfrentamiento entre el rico, todopoderoso y cómodo sedentarismo citadino y la libre, azarosa y ruda existencia del hombre de la sabana, “libre como el viento”, “dueño y señor de las cuerdas de su pescuezo”, como dice el llanero apureño; “sin puerta de tranca que lo ataje”. 

La participación de la gente de Apure fue decisiva para lograr la victoria bolivariana durante la Guerra de Independencia. Sus aportes en jinetes, caballos y reses fueron los que hicieron posible alcanzar los laureles de la libertad. La actuación de José Antonio Páez con sus mesnadas llaneras le abrieron a los venezolanos las puertas a la gloria, con sus homéricos triunfos en Mata de la Miel (1816), El Yagual (1816), Mucuritas (1817), Paso del Diamante (1818), Queseras del Medio (1819), Carabobo (1821) y Puerto Cabello (1823). Y como indica un versado historiador colombiano: “Al evocar la gesta (…), no podemos dejar que el héroe se apee de su caballo humeante y espumoso, porque la batalla la ganaron juntos. Es el Centauro el protagonista de la epopeya” (Caballero, 1986: 245). 

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27 de octubre de 2013

Zaraza, la Atenas de Guárico

Y en la llanura que un día
 Fue caracol de mi raza 
No hay pueblo como Zaraza 
¡No hay tierra como la mía! 
 Ernesto Luis Rodríguez 

Hoy daremos una vuelta por Zaraza, estado Guárico, cuna de los hermanos Moleiro y del poeta Ernesto Luis Rodriguez  y hogar adoptivo de otras personalidades que han destacado su nombre como J.A De Armas Chitty y el Sabio Torrealba.

CAMINITOS DE ZARAZA
Autor: Luis Rodriguez Malaspina

Caminitos de Zaraza
Testigo de mi reproche
Mi caballo va dejando
Tolvaneras en el trote

Caminos de la llanura
Que convergen a mi pueblo
 La trocha de mi cariño
Bajo el cielo guariqueño

Al recordar a Zaraza
 Hoy vienes a mi memoria
Camino real de los llanos
Tu siempre tienes historia
 Y si el llano me reclama
A mi tierra volveré
Caminitos de Zaraza
Que tantas veces crucé



Los orígenes de Zaraza datan de 1645 cuando Miguel de Urbés funda la ciudad de San Miguel de la Nueva Tarragona del Batey, justamente en la confluencia del río Unare con Quebrada Honda, donde se cruzaban los caminos de oriente y los llanos. En 1783, con la visita del obispo Mariano Marí, se verificó la existencia de119 casas y 862 personas. Para ese entonces se producía algodón, arroz, maíz, plátano, trigo y yuca. También se practicaba la ganadería.

Nos cuenta Manuel Abrizo: “Un hato que en 1740 compró don Carlos del Peral, en la zona del Unare seria el punto de partida de un vecindario llamado Chaguaramal de Perales o del Batey. Con el tiempo alcanzaría importancia por su desarrollo ganadero y agrícola. A mediados del siglo XIX, impulsado por un creciente rumor popular, se decide desmembrar del cantón Chaguaramas una buena parte de su territorio para convertirlo en el cantón de Unare y cambiarle el nombre a Chaguaramal por el de Zaraza, en homenaje a Pedro Zaraza, uno de los más valientes guerreros que Guárico aportó a la Guerra de Independencia. El presidente José Gregorio Monagas firma el ejecútese del acto administrativo el 5 de abril de 1853. Así nace Zaraza”

Zaraza está ubicada en la parte “alta” del estado Guárico, por lo que tiene un paisaje de colinas, pero  hacia el sur, se empieza a abrir la llanura. Colinda con el estado Anzoátegui por lo que su población tiene intercambio cultural con poblaciones de ese estado como Puerto Píritu, Puerto La Cruz, Aragua de Barcelona,etc

En la primera década del siglo XX, en Zaraza como otros tantos pueblos llaneros, existía una rica actividad cultural, que le mereció el nombre de “Atenas de Guárico”. Sin embargo, como nota curiosa, hemos visto que Calabozo tiene un apelativo similar: Atenas Llanera.

En la antigüedad, cuando no existían carreteras, la gente se trasladaba en pequeñas canoas o barcos a vapor por el río Unare. Este río unía al pueblo con el Oriente del país, pero también con Caracas y las Antillas. El embarcadero tenía por nombre Puerto Arturo y se ubicaba en el Sector Borbollón. Ese puerto fue de gran importancia para el desarrollo del pueblo pues por allí llegaba y salía mercancía, inmigrantes y la cultura. Una de las anécdotas del Sabio Torrealba fue precisamente llegar a Berlín a una entrevista y expresarse correctamente en Alemán. El director del hospital le preguntó que dónde lo había aprendido y el sabio, con la mayor tranquilidad le dijo que en Zaraza. No habló de universidades, ni grandes ciudades europeas, habló de un  simple pueblo que le permitió aprender dicho idioma.

En Zaraza existen seis universidades lo que ha hecho que se le catalogue como una ciudad estudiantil. Sigue desarrollando la ganadería y la agricultura.

Cristo de la Salud
Desde el punto de vista religioso, los zaraceños son muiy devotos de El Cristo de la Salud que recorre todos los 1° de enero las calles del pueblo. Esta tradición comenzó en 1857. La tradición oral habla de una niña llamada Carmen Díaz, quien moribunda por el vómito negro que azotó al pueblo a mediados del siglo XIX, vio en sueños al Cristo crucificado recorriendo en hombros las calles del pueblo  seguido de muchos enfermos y que un muchacho chupaba un fruto pequeño color amarillo. Faustino Seijas, conocedor del sueño de la niña prometió que si sanaba llevaría en hombros el Cristo y tomó jugo de limón. El hombre sanó y corrió por el pueblo proclamando el milagro. Los otros enfermos también prometieron y tomaron jugo de limón, consiguiendo que se alejara la peste del pueblo. Desde allí comienza la devoción por el Cristo de la Salud.
Iglesia San Gabriel Arcangel

En cuanto a las iglesias, uno de los templos más apreciados por los habitantes del pueblo es la Iglesia San Gabriel Arcángel, que fue fundada en 1914.

Desde el punto de vista histórico, Zaraza durante la guerra de independencia se mostró partidaria de la corona, y sufrió fuertemente los embates de la guerra al ser incendiada luego de la ocupación de la misma por Pedro Zaraza. Este hecho se ha atribuido tanto a los realistas como a los patriotas. Más adelante en el tiempo, en 1871, el general Vicente Salias se alzó en Zaraza contra Guzmán Blanco, aunque posteriormente fue derrotado.

Ernesto Luis Rodriguez

Entre los hijos ilustres de Zaraza están, como ya hemos mencionado, el poeta Ernesto Luis Rodríguez, cuya reseña biográfica colocamos en un enlace más abajo; fue hombre generoso, servicial y amigo de mezclarse con la gente humilde, nos dejó un legado de hermosísimos poemas donde realza el llano y la mujer. La casa de la cultura de Zaraza lleva su nombre.






También resaltan en la historia de hombres ilustres de Zaraza, los miembros de la familia Moleiro Sánchez. El Gral Rodolfo Moleiro y doña Petra Sánchez tuvieron hijos que se destacaron  en distintas áreas y artes. El general Rodolfo Moleiro (1867-1924), además de poeta y periodista, participó en la revolución La Libertadora, fue diputado en dos oportunidades y recibió la Orden Libertador en su clase de Comendador.






Federico Moleiro, uno de sus hijos (1900), abogado, escritor y poeta, fue también diputado, miembro del Consejo Supremo Electoral en 1952 al que renunció por considerar que se había burlado la voluntad popular, fue miembro de la corte Suprema de Justicia, participó en la redacción de ordenanzas y revisión de distintas leyes y publicó varios ensayos jurídicos. Recibió la Orden Francisco de Miranda.


Moisés Moleiro (1905). Afamado pianista, compositor y profesor cuya obra es conocida y aplaudida internacionalmente. Su primera presentación fue en Zaraza a los 9 años . Al maestro Moleiro se le aprecia como una de las glorias de la Musicología patria. Su música ha trascendido y ha sido ejecutada por notables solistas de fama mundial y por agrupaciones corales de gran categoría. Entre las piezas que compuso está “Joropo” cuyo audio colocamos mas adelante.






Raúl Moleiro (1906-1985) Pintor figurativo de amplia inspiración, de emocionante evocación y de largo espacio en el colorido y en la frescura de sus paisajes. Ha sido llamado "El maestro de las tonalidades sutiles". Expuso su trabajo en importantes galerías y museos a nivel internacional. Recibió primer premio en varios concursos relevantes. Muchas de sus obras se encuentran (o encontraban) en organismos públicos como el antiguo Ministerio de Justicia y Relaciones Interiores, Palacio de Gobierno de Ciudad Bolívar, UCV, etc.




Pintor: Raúl Moleiro

"En 1940 el maestro Moleiro ganó el primer premio con el Mural “Canto a la Agricultura de la zona tórrida” en el concurso de la pintura del Ministerio de Relaciones Interiores de Venezuela, la cual se encuentra ubicada actualmente en el salón de lectura de la Escuela de Agronomía de Maracay. 
Canto a la Agricultura de la zona tórrida. imagen: http://sian.inia.gob.ve

Rodolfo Moleiro (1898-1970) Jurista, poeta y académico. Desempeñó altos cargos en la Administración Pública, pero sobre todas las distinciones que pudieran haberle conferido esos cargos, predominaba su sensibilidad poética. Figura como uno de los más conspicuos representantes de la llamada "Generación poética de 1918", junto con Andrés Eloy Blanco, Jacinto Fombona, Fernando Paz Castillo, Enrique Planchart, Pedro Sotillo, Luis Barrios Cruz y otros. Su obra poética quedó plasmada en los libros Reiteraciones del Bosque, Tenso en la Sombra y Nuevos Poemas. Recibió varios premios de poesía y fue autor del proyecto de Ley : En defensa del idioma. Su hijo del mismo nombre,  ingeniero y fundador de la Universidad Metropolitana Llanura

LLANURA

 Senda de arduo 
brillo donde abren mis ansias. 
Condúceme a mi tiempo 
por ese claro abismo 
de parajes extremos.

 Sobre lo más agreste,
 junto al árbol de humo 
dame falaz albergue. 

Dame lo proceloso, 
lo bello tras el riesgo
 y el miraje sin fondo. 

 En el seguir sin alto 
me ofusque la luz neta
 me abrace el viento largo. 

Quiero la sed que crece, 
el rumbo que fatiga 
y en rojos del poniente 
la ciénaga encendida.

 Déjame en la zozobra 
del insomne silencio, 
del suelo que desborda. 

Dame el desasosiego 
de ir sobre memorias 
si llego y si no llego. 

 Guárico: 1898-1970

Otra familia ilustre de Zaraza son los Rodriguez Malaspina, cuyos desendientes también han destacado en el quehacer nacional. El Diccionario biográfico Cultural del Estado Guárico de Lorenzo Rubin Zamora, destaca a dos miembros de esa familia:

Imagen: Blog Los Malaspina en Venezuela


José Salvador Rodriguez Malaspina (1931). Poeta y periodista cuya  labor cultural ha enaltecido al estado Guárico.Rumbos, Claraboya y Pregón Llanero fueron voceros de su trabajo. Contribuyó asimismo con otros peiódicos de Zaraza  y otras ciudades del estado. Escribió un libro de poemas titulado Silbo y Tonada (inédito). Desciende  también de la familia Moleiro por la vía paterna






 Luis Rodriguez Malaspina , Diplomático, escritor y administrador público, desempeñó altos cargos en la administración pública pero también compuso 20 temas folclóricos, entre ellos Marcos Ríos ( seis por derecho), Caminitos de Zaraza y el Hijo de San Rafael

En el Blog Los Malaspina en Venezuela, pueden conocer mas detalles sobre esta familia. También al  investigador acucioso de la historia de las familias de Zaraza, les recomendamos este enlace:VIEJAS FAMILIAS DE ZARAZA


 
Pero no solo debemos resaltar los personajes instruídos del pueblo, también son importantes aquellos personajes humildes que formaron parte del mismo y conforman su tradición, como es el caso de Natividad Sáez, hombre sencillo y trabajador a quien se le veía recorrer el pueblo en compañía de un asno. En homenaje a este personaje, se realizó un mural, donde se le ve con su asno en una de las calles del pueblo. Una fotografía antigua de este personaje puede verse en el siguiente enlace: NATIVIDAD SÁEZ 



 En las calles de Zaraza  puede verse la casa que habitó José Francisco Torrealba ( el sabio Torrealba), médico de gran sencillez y de muchísima importancia a nivel regional , nacional e internacional que ejerció la medicina social en el pueblo. La casa está ubicada en la calle Zaraza con Ayacucho y Sucre y tiene un paredón donde se pueden apreciar dos placas de reconocimiento al doctor. Al final colocamos enlaces sobre lo que hemos publicado sobre este importante guariqueño.


Entre las curiosidades que son importantes en el pueblo, está el hallazgo de un cartílago de cetáceo. En 1939 se encontraron restos de tortugas del Terciario, en el pozo Rendivú de Quebrada Honda. Posteriormente consecuencia de una construcción se encontró el cartílago mencionado.




Fuentes Consultadas: Infozaraza.es.tl; Diccionario Biográfico Cultural del estado Guárico-Lorenzo Rubin Zamora; Guárico Cruce de Caminos- Artículo de Manuel Abrizo; Historiografías Blog.; Los Malaspina en Venezuela, Blog

ENLACES RELACIONADOS
ERNESTO LUIS RODRIGUEZ ; EL SABIO TORREALBA