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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

22 de octubre de 2013

Apure: Evolución Histórica y Socio Cultural (1): Sociedad Indígena Prehispánica- Argénis Méndez Echenique

"Buscar las raíces históricas de la comunidad es tanto Como contribuir al vigor de los valores que pueden conjugar el destino y el sentido nacional”. Mario Briceño Iragorri.

Vivencias Llaneras del Abuelo quiere ofrecerles fragmentos de un interesante y documentado trabajo elaborado por el Cronista de Apure y San Fernando, Argenis Méndez Echenique, donde se analiza la evolución del estado Apure desde la época precolombina hasta nuestros días.

Este trabajo mereció el premio como mejor crónica en la II Bienal José Vicente Abreu. Se trata de un documento amplio que como tal no puede transcribirse totalmente en este espacio, sin embargo trataremos de plasmar la esencia del mismo a lo largo de 6 entradas, motivado precisamente a que el autor separa en seis etapas la Evolución Histórica y Socio Cultural del estado Apure.

El autor engloba estas etapas bajo el título de LA SOCIEDAD LLANERA APUREÑA A TRAVÉS DEL TIEMPO y nos pasea por momentos relevantes de la vida en Apure que explican los motivos por los que a pesar de ser un estado con altísimo potencial para el desarrollo, se fue quedando rezagado a lo largo del tiempo. El trabajo representa asímismo, una propuesta para el estudio de la Historia Apureña y representa una versión ampliada del texto incluido como Lectura Complementaria en el libro Historia de Apure, del mismo autor y que se denominó Esbozo sobre la Evolución de Apure a través de su Historia ( o la lenta agonía del centauro llanero)

En su primera versión no se consideró la etapa del apureño antes de la conquista,  sin embargo en la presente el autor incluye información sobre las etnias indígenas que  habitaban esas tierras desde tiempos inmemoriales, lo cual es muy relevante pues  el apureño actual proviene precisamente de esas etnias.

Esta publicación estará conformada en su mayor parte por citas textuales, enlazadas cuando sea necesario por breves comentarios. Trataremos de ser lo suficientemente cuidadosos al seleccionar los párrafos para mantener el espíritu cronológico e histórico del documento principal.

En la entrada final se colocará la extensa bibliografía consultada por el profesor Méndez Echenique.  Si algún lector está interesado en la lectura de todo el documento, puede escribirnos o  enviar un mail al autor: armendezeche@gmail.com

Tal como hemos mencionado, el Profesor e historiador Argenis Méndez Echenique, clasifica la evolución de la sociedad Llanera en Apure en 6 etapas, momentos o períodos:

I- Sociedad Indígena Prehispánica (desde los oscuros tiempos de la llegada del ser humano a estas regiones llaneras, quizás unos 4 ó 5.000 años, hasta el de 1647).

 II- Sociedad Llanera Colonial (1647 - 1823).

III- Sociedad Llanera Tradicional (1823 - 1863).

IV- Sociedad Llanera Ganadero - Comercial (1863 - 1960)

V- Sociedad Llanera Ganadero - Consumista (1960 - 1999)

VI- Sociedad Llanera Apureña y la Revolución Bolivariana y Socialista del Siglo XXI.

 I- SOCIEDAD INDÍGENA PREHISPÁNICA:

La “Sociedad Indígena Prehispánica correspondería a la etapa histórica inicial que abarca desde el mismo momento de la llegada del primer ser humano a esta región apureña, en tiempos inmemoriales, que podrían remontarse a unos 4.000 ó 5.000 años antes de nuestra era (se calcula que la presencia humana en Venezuela se remonta a unos 10 ó 12 mil años), cuando todavía sus habitantes no eran identificados como “llaneros”: no conocían el caballo ni el ganado vacuno; hasta el momento de la llegada del europeo expoliador que los trajo de Europa."

El autor expone que las condiciones ambientales del estado, del suelo, de la insalubridad y sobre todo la gran extensión del terreno, fueron el motivo por el cual no se establecieron grandes núcleos humanos:

Podría deducirse que Apure fue una zona de paso, o asiento temporal, para las constantes migraciones de los pueblos aborígenes (generalmente cazadores, pescadores y recolectores) que se produjeron hace siglos de norte a sur, o del sur hacia el norte, en el continente llamado hoy América. Pero especialistas, como Ramón Tovar, señalan que “Los llanos de Venezuela, muy a pesar de la dispersión de la población, fueron en la época aborigen un área muy intervenida por la acción de los grupos que en ella habitaban; esto es, asistimos a un territorio muy humanizado” “Fray Buenaventura de Carrocera (cfr. Montiel Acosta,1992: 25) señala que “[las comunidades indígenas] solo permanecían en un sitio el tiempo en que en aquellos contornos habían raíces silvestres, peje y cacería, que es de lo que se mantienen, pues luego se mudan a veinte o más leguas de allí”. “Allí estaría una de las tantas explicaciones de la poca densidad poblacional de la región y el sempiterno nomadismo de sus habitantes."

 “La diversidad de los grupos humanos apureños caracteriza a esta época: los belicosos caribes, consumidores de yuca y usuarios del curare, dejaron su impronta en muchos hidrónimos y topónimos llaneros (Apure, Arauca, Atamaica, Capanaparo, Cunaviche, Sinaruco, Biruaca, Guachara), lo que sugiere cierta permanencia en el territorio; así también los arawacos, cosechadores de maíz, cuyos máximos representantes en Apure fueron los Achaguas (Aycuverrenais, habitantes de la selva, y Univerrenais, hijos de los ríos), con extensas ramificaciones familiares. Los Otomacos, pescadores de tortugas, comedores de tierra, jugadores de pelota y usuarios de la “quiripa” como moneda, en las costas del Orinoco Medio y Bajo Apure, son un capítulo aparte en nuestra historia, por sus características culturales ajenas al medio llanero, más identificadas con Mesoamérica; así como llegaron, desaparecieron de nuestra tierra, amplia y llena de horizontes."

"Están presentes los Guamonteyes, que algunos estudiosos asimilan a los Guaiqueríes de la Costa Caribe por sus características culturales, en las que sobresalen las transacciones comerciales en todos los habitantes de la orilla de los afluentes llaneros, los Chiricoas, los Sálibas y los Betoyes tan trashumantes como los Guahibos; los yaruros (Pumé), con un inmenso mundo mitológico, hacen sentir su presencia en la región apureña desde el siglo XVII, probablemente replegados hacia el Llano por la presión expansionista europea en el norte del país. Los cuivas (Jiwi) comenzaron a llegar desde finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX, desplazados por la violencia latifundista desde los colindantes llanos orientales colombianos."

Ninguno de estos grupos indígenas tenía noción de la propiedad privada; por el contrario, practicaban una forma de convivencia humana caracterizada por el trabajo comunitario, la solidaridad interfamiliar, donde las decisiones eran tomadas por consenso, existía armonía social y un alto índice de respeto por la naturaleza y su ecosistema, entre otras características que hablan de mancomunidad y “buen vivir”.

 “Esta primera etapa culmina su vida autónoma en el momento en que se hace presente en Apure el europeo depredador y comienza a ocupar el territorio, fundamentalmente a partir del siglo XVII; aún cuando realmente es de manera intermitente. El asentamiento europeo permanente y continuado se da en la segunda mitad del siglo XVIII en adelante”. 
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