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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

19 de octubre de 2013

El Joropo: Historia y Evolución ( 13): Golpe de Asamblea

Antes de continuar con la cronología de la evolución de joropo, queremos regresar a finales del siglo XIX mediante una transcripción realizada por Isaías Medina López y Nancy Mujica, en el Blog  Letras de Cojedes tomada del libro: Escenas rústicas en Sur América o la vida en los Llanos de Venezuela de Ramón Páez (publicado en 1862), edición de la Academia Nacional de la Historia (Caracas, 1973)
Pudiera pensarse que este  golpe fue la forma de contrapuntear en el pasado. 

 GOLPE DE ASAMBLEA


En los bailes populares de los Llanos se denominan “Golpes de Asamblea” aquellas piezas bailables en las que pueden tomar las maracas y cantar cuantos lo tengan a bien. Generalmente alternan tres o cuatro cantadores, y la emulación que se establece entre ellos, degenera en desafíos y riña. Para evitar esto intervienen con algunas coplas los encargados de velar por el orden de la reunión. Si la querella no es grave sino puntillos de amor propio, la cosa no pasa a mayores y se humedece con algunas copas. Los temas son humorísticos, amorosos históricos, referencias de lances personales, piropos a las parejas, etc. Las tonadas más usuales: “golpes”, “jazmines”, "guacharacas", “mariselas”.  



GOLPE DE ASAMBLEA

-Farías más amarillo
que un ojo con itericia
no es un gueso la melicia
que le gusta a mi colmillo.

 -Negro no se amarillea,
 negro se pone tierroso:
 negro ojo blanco es miedoso
 para eso de una pelea.

 -Depende de cómo sea
 yo soy un negro faculto
 y al que me largue un insulto
 lo acuesto en una batea.

-No se lo dije por mal
pero si por mal lo toma,
que este indio cobija coma
no parece natural.

 -Yo soy viejo federal,
algo en el pecho me queda
y no hay en esta vereda
quien se me venga al bozal.

-Y no digo que soy guapo
 mas si este negro se enoja
yo no veo quien lo recoja
 si le hace espuma el guarapo.

-Dejen el pleito señores,
déjenlo para después;
 no sigan entre estas flores
el pleito de Santa Inés.

-Contaré en otra ocasión
 lo que les diba contar.

-Bueno, dejemos pasar
 la cualesquiera impresión.
Tal vez una ofuscación
un charrabasquirrón de esos
 propios de las mocedades,
 palabras no quiebran guesos
pero quiebran voluntades.

-Vamos a parar el golpe
 y cambiar el argumento,
señores, los bailadores a
descansar un momento.

 -Vamos a parar el golpe,
busquen, señores, asiento,
obsequien a su pareja
para que tomen aliento,
 que las ganas de beber
 es la cosquilla que siento.

-Escuche, vale Galindo,
escuche y le cantaré,
 ya pinta canas el indio
desde que la cosa fue.

Escuche, vale Galindo
 lo que le cuento lo sé
no porque me lo contaran
que a conversa no doy fe.

Lo cuento porque me vide
en lo recio del plomero;
 fui lombriz en bachaquero;
 y cuando atención le pide
 quien lo quiere complacer
estimo de su deber
 si a toda soga lo mide
refrescarle la garganta
 porque el asunto que canta
 para referido entero,
 cada cosa en su lugar
hace punto refrescar
 la cañada del guarguero.

 -Escuche, vale, la primera, e
scuche, vale, el bordón:
 mire que se pierde el son
 y su cuento no aparece;
 vamos a ver si merece
que se le preste atención.

-Ágora mesmo diré
para que lo sepan todos
lo que le pasó a los godos
camino de Santa Inés.

-Diga, pues, vale que fue.
Yo estaba en ese lugar
y también puedo contar
ese susto que pasé.
Yo la fui con los centrales
 más no la fui por mi gusto
 y yo vale pasé el susto
junto con los federales.

-En Valencia la recluta
fue too bicho de uña,
y topó este negro Acuña
con la comisión mas bruta.
 Me metieron a la fila
y entre empujones y plan
 camino del llano van
los reclutas a la jilas.

-No vengan a llorar sus cuitas
 en medio de esta reunión
¡vivan la Federación
 y las animas benditas!.

-Las ánimas me prestaron
su bendito escapulario
 y la Virgen del Rosario
que fue toda mi esperanza
 en aquel atolladero
me libró de que una lanza
 de algún diablo federal
 me fuera hacer un ojal
 en este lustroso cuero.

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