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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

15 de abril de 2016

Carrao y Palmarito: Ave, Pueblo y Coplero

Publicado originalmente el 12/12/2011
Palmarito, topónimo que designa a un pueblo apureño bien conocido no sólo en la geografía venezolana sino más allá de sus fronteras, por la relación antonomástica con Juan de Los Santos Contreras, ejecutante cabal del canto llanero quien se hizo conocer en el ámbito artístico como El Carrao de Palmarito. La imagen de este cantor se nos hizo bastante familiar por sus apariciones en los medios televisivos, que casi en acto obligado, transmitían eventos de corte venezolanista. Igualmente en varias oportunidades, algunos escenarios del país mostraban la figura de este anciano ataviado con liquilique y sombrero, que apoyándose en un bastón recorría el estrado para recibir los aplausos de un público que identificaba en él, la imagen de una venezolanidad cada día más imprecisa. Con su incólume estampa de llanero genuino contrarrestaba el impacto que sus avanzados años imponían sobre su voz, otrora dotada de una fuerza y claridad extraordinarias. El Carrao recibía jubiloso en esos escenarios, el tributo de un público citadino que las más de las veces no entendía las letras de unas canciones inspiradas en ambientes rurales y escritas con vocablos del habla coloquial del llano, pero que veía en él, quizá en un impulso atávico, parte de las raíces perdidas. ¿Cómo pedirle a los jóvenes de la ciudad criados bajo una sobredosis de transculturación, que entendieran al Carrao cuando en su copla se refería al “hombre de toro plantado y también de soga brava ” o a las “runflas de ganado” que en treinta y dos travesías atravesaban la desaparecida selva San Camilo?. Sin embargo, esos jóvenes estaban allí aplaudiendo al viejo llanero en un gesto de admiración, no tanto a su voz, ahora menguada, sino al medio siglo de trayectoria en el folclore, algo inusual en una tierra de memoria olvidadiza, que como bien lo señaló Don Cecilio Acosta, ha sido madre para los extranjeros y madrastra para los venezolanos.

Pero, de donde viene eso de Carrao de Palmarito?.
Conocido es que los cantantes asumen como sucedáneos los nombres de aves de bonito canto, como ocurrió con Carlos Gardel quien era llamado El Zorzal Criollo; Edith Piaf, El Gorrión de Paris, o Pedro Vargas, El Ruiseñor de América.

Esta es también una costumbre inveterada entre los cantadores de música llanera quienes se apropian con fuerte identidad de los nombres de los pájaros más representativos de llano, como el gabán, el cubiro, la paraulata o el carrao. A Juan de Los Santos, en una de sus primeras apariciones en la radio, su paisano Luis Eduardo Camejo lo apodó Carrao, un nombre que llegó a conformar con él tal sincretismo, que a larga terminó por excluirle su nombre de pila.

Los nombres Carrao y Palmarito seguramente no tienen un significado claro para muchos de los admiradores del Coplero, sobre todo para aquellos no consustanciados con la llanería. Se hace necesario entonces una explicación para la comprensión del distintivo.

En primer lugar, el nombre de Carrao identifica a un ave de mediano tamaño, parecida a una garza, de color pardo, cuello pardo rojizo saraviado de pintas blancas, pico largo – curvado. Mora en las sabanas llaneras. En las noches de invierno, cuando procura pareja, emite un grito fuerte y triste de tres notas que los llaneros llaman lamento. El nombre de Carrao se deriva de la onomatopeya de su canto. La ciencia lo conoce como Aramos guarauna de la familia Aramidae; mientras que Palmarito, es el nombre con que fue bautizado un pueblo de la geografía apureña, sito en el alto llano y amarrado a la barranca derecha del Apure. El nombre está relacionado a la presencia de grupos de palmas conformando un palmar pequeño o palmarito. Baudilio Ortega, sempiterno juez superior de Barinas y palmariteño de nacimiento y corazón señala que el pueblo fue fundado por Fray Tomás De Castro hace 200 años, en las cercanías de un pequeño bosque de palma Yagua (Attalea butyracea).

Juan de Los Santos nació en Abril de 1928, allí, en Palmarito, en el hogar de Don Juan de Mata Laguna, apureño de casta y Doña Carmen Cecilia Contreras, de raíz merideña-barinesa.
En su pueblo vive hasta 1955 cuando se traslada a la ciudad de Barinas en búsqueda de nuevos horizontes; en este mismo año hace su aparición en el medio artístico en el evento de inauguración de Radio Barinas. Desde esa época le viene el seudónimo de Carrao, por asimilación al ave que con su canto herró sus noches juveniles, y que seguramente Juan de Los Santos cargaba bien guardado en su pecho como reminiscencia de la sabana que lo crió.

Hoy, cuando El Carrao sostiene con su pecho varios quintales de tierra, su grito de rebeldía sigue oyéndose por sobre esa tierra, para sacudir la letárgica conciencia de un pueblo cada día más separado de sus raíces.

Omar Carrero A.

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