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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

27 de mayo de 2012

El Joropo, Historia y Evolución (1): La Música de Caracas


 Difícil  es abordar el tema de la historia del Joropo desligándonos de las tendencias y ritmos que fueron llegando a Venezuela desde otros rincones del mundo, que marcaron clara influencia en nuestra historia musical.

Venezuela siempre ha sido receptora de influencias de otros países y con el correr del tiempo  se han adaptado  muchas de estas influencias, al sentir  y  modo de ser del venezolano. Otras, sin embargo, han permanecido tal cual llegaron y terminaron por adoptarse definitivamente.

Esto ha sido un arma de doble filo, pues en muchos casos esa “adopción” de costumbres, música y pensamiento,  ha ido separándonos de nuestras raíces. Fuimos siempre un pueblo joven vulnerable a la influencia de otros más antiguos  y por ende, mas desarrollados.

Aproximadamente  en los años 30, Buenos Aires, La Habana y Ciudad de México eran centros muy fuertes de difusión cultural, un hecho muy bien aprovechado para su promoción.  La televisión por cable se inició en México en 1954 y en Cuba en 1922 junto con la Radio.  La CMQ (La Voz de las Antillas) de La Habana y la XEW de México entraban en nuestros radios Telefunken con tanta claridad como si estuvieran trasmitiendo en la casa. Para la misma fecha, en nuestra ciudad capital, todavía estábamos oyendo las retretas de Pedro Elías Gutierrez. Por ello es natural  que mediante películas, canciones y otras manifestaciones artísticas y culturales extranjeras, la Caracas antigua y su consecuente influencia sobre el resto del país, se plegara a dichas manifestaciones.

En esta primera entrada, repasaremos a grandes rasgos los ritmos musicales que fue adoptando la Caracas de antaño, con la finalidad de recrear lo antes señalado.  Para ello, así como para las subsiguientes entradas sobre este tema que empezamos hoy, nos basaremos en los estudios realizados por Don Eleazar López Contreras, nieto del ex presidente del mismo nombre y que en un trabajo muy completo y de lectura muy amena denominado ESTAMPAS MUSICALES DE CARACAS,  nos ubica en el tema:

“Los modos y costumbres de un país se reflejan en las letras y melodías de la música popular de cada generación, que cambia y adopta y adapta ritmos y estilos acordes con su idiosincrasia. En tiempos remotos, esos cambios eran  muy lentos y se daban por épocas.

Cuando las costumbres eran predominantemente religiosas, la música también lo era; cuando salió a la calle  llevó consigo a los villancicos navideños y aparecieron los diablos de las fiestas de Corpus Christi. A esas músicas se sumaron las de carácter festivo de los toros y los carnavales. Esta mezcla también se dio en la provincia donde el joropo se desarrolló a la par de las tonadas de ordeño, de origen árabe, que se remontan a los primeros hatos que se fundaron a partir de 1600.

En contraste, en los salones citadinos de la Colonia, donde la vida era apacible y cómoda, se desarrolló una música instrumental pausada y formal. Más tarde, las revoluciones y los temas políticos impusieron las canciones patrióticas. Algunas de éstas, como la que luego pasó a ser el Himno Nacional, se convirtieron en canciones de cuna, mientras que tanto la música popular española como el romance dieron nacimiento a todo lo demás."

"En los primeros años de conformada la ciudad, con sus noches lúgubres y sus faroles de apagada luz, coexistían estilos marcadamente diferentes pues los bailes sociales de la Colonia tenían su contraparte en los cantos populares de los humildes. Entonces, la formalidad de los bailes coreográficos de la cuadrilla y las danzas europeas citadinas ofrecían un claro contraste con el bullicio de los fandangos o joropos de arrabal, que fueron sustituidos por las pachangas de los actuales barrios.

No obstante, siempre hubo una diferenciación entre lo urbano y lo rural. Si en el campo floreció la alegría del joropo, a la par de las danzas y los cantos del folclore del país, estos tuvieron su contraparte en la capital, con aires como La Perica, la guasa Sancocho e´guesito y el merengue criollo Dámele Betún (el cual nació en Caracas, por la gran cantidad de limpiabotas que había allí)"
"Mas hacia nuestros días -ya en pleno siglo 20- cuando la sociedad comenzó a modernizarse, salieron a flote las músicas ligeras y sincopadas del momento, que fueron precedidas por el tango en 1910,  el cual dio paso a estilos de corte  norteamericano como el charlestón y el foxtrot, que Pedro Elías Gutiérrez asumió en las retretas.  Luego vinieron los medios de difusión.

En 1914 cuando el maestro Gutiérrez incorporaba pasodobles y foxtrots al repertorio de la retreta, la prensa caraqueña criticaba que se presentara en Caracas “un ciento de sainetes estúpidos y de comedias sin gusto ni conjunto, y como quinientas películas”. Lo de la crítica a las películas era comprensible, porque entonces algunos consideraban al cinematógrafo como “el mal del siglo”. Para alivio de los críticos, ese mismo año presentó Gutiérrez su exitosísima zarzuela Alma Llanera, sin contar con que, con el correr del tiempo, el cine habría de imponer cientos de melodías populares de todos géneros, pues fueron las películas, junto al disco y la radio, además de las presentaciones personales de orquestas y cantantes en los teatros y cabarets y en la televisión, los que modificaron el perfil musical de gran parte del siglo 20, el cual fue caracterizado por sucesivos ritmos y canciones que le dieron significancia a cada década."

Si los años 30 nos trajeron la todavía vigente música cubana, los cuarenta vinieron acompañados de boleros, corridos, porros, merengues dominicanos, sambas, rumbas y congas. En los cincuenta aparecieron novedades como el mambo, el cha cha cha y la bossa nova, que le cedieron el paso al rock al roll de los sesenta y sus múltiples  corrientes. En los sesenta, la balada desplazó al bolero, que había sido renovado por la suave voz de Lucho Gatica y la  lírica Armando Manzanero.

Para ilustrar lo anteriormente señalado, y reforzar el origen del joropo que hoy conocemos, colocaremos el audio de La Perica, que era el tipo de Joropo "urbano" de la capital.

LA PERICA
Autor: Lino Gallardo

Cuando la perica quiere
que el perico vaya a misa
se levanta muy temprano
a plancharle la camisa.
(bis)

Ay mi perica dame la pata
para ponerte las alpargatas.

Cuando la perica quiere
que el perico la enamore
se coloca en la pechuga
un collar de cundeamores.
(bis)

Ay mi perica...

Cuando la perica quiere
que la bese su perico
coquetona abre las alas
se adormece y abre el pico.
Ay mi perica...


LINO GALLARDO: Músico, director de orquesta y compositor. Hijo de José Rudecindo Gallardo y de Bárbara Timotea Aguado, pardos libres. Discípulo de Juan Manuel Olivares, pertenecía al grupo de la Escuela de Chacao. Como ejecutante fue violinista, violonchelista y contrabajista. Compositor de canciones patrióticas que se entonaban por las calles de Caracas. Puso música a la Canción Americana, escrita años antes por los conjurados de 1797, e impresa en los talleres de J. Baillío, en 1811. Estuvo comprometido en las conspiraciones de 1808 y 1810 y fue miembro de la Sociedad Patriótica. En 1810 era ejecutante en una orquesta formada en Caracas, que daba conciertos frecuentemente en el teatro; esta agrupación tuvo actividad hasta 1812. Después de la caída de la Primera República (julio 1812), fue enviado preso a las bóvedas de La Guaira por sedicioso. En 1818, bajo el régimen realista, funda la Sociedad Filarmónica de Caracas, que era escuela de música y sociedad de conciertos a la vez; Gallardo fue el director de la orquesta de conciertos, director y profesor en la escuela. El 9 de Agosto de 1824, es nombrado maestro mayor de música de Caracas. En 1827, cuando Simón Bolívar entra en Caracas, Gallardo compuso una canción patriótica. Amigo y compadre de Bolívar, éste le compensó de sus actuaciones al lado de los patriotas, nombrándolo fiel de peso en la aduana de La Guaira (1827). Este nombramiento le valió la enemistad de su antecesor en el cargo, José María Muñoz, quien intentó recuperarlo en 1830, una vez muerto Bolívar, pero esta vez fue José Antonio Páez quien protegió a Gallardo. Se le ha atribuido a Gallardo, si no la música, al menos participación en la composición de la canción patriótica Gloria al Bravo Pueblo, que en 1881 fue decretada Himno Nacional de Venezuela. Se le atribuye igualmente el joropo La Perica

ELEAZAR LOPEZ CONTRERAS
 Nieto mayor del ex presidente ELC,  economista y publicista creativo, es además un cronista musical de la vieja Caracas. Es periodista vocacional  y acucioso  investigador de la pequeña historia en general.
Como ecléctico promotor, su nombre está ligado a diferentes iniciativas y empresas relacionadas con la música y el entretenimiento. Como tal, fue creador del Juan Sebastián Bar y co-fundador del desaparecido Círculo Musical y co-productor de su Colección Caracas 400 años; pero también fue presidente de la Orquesta Filarmónica de Caracas y de Onda Nueva C.A, organizadora de tres exitosos festivales de música. Como compositor, grabado por innumerables artistas, se desempeñó como presidente de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (SACVEN). También es autor de varios libros publicados, entre los cuales figuran Historia de la Música Popular en Caracas, Consejos de un Lobo Enamorado y Modos, Modas y Modales, los cuales son muestra de su versatilidad. Pero también es autor del libro Música Caribeña y Estampas Musicales de Caracas, que será la fuente principal de una nueva serie de entradas en este Blog, relacionadas con la Historia del Joropo.

Estampas Musicales de Caracas, Recuerdos de una ciudad que mas nunca volverá; puedo decir que me he quedado admirada con su contenido,  pues  además de muy completo, está desarrollado con un lenguaje muy ameno y “venezolano” con un toque de humor en verdad muy agradable, que invita a seguir leyendo. El libro nos muestra la evolución de la música en la ciudad capital,  desde la Colonia hasta épocas recientes, los distintos ritmos que causaron furor en aquellos tiempos de la Caracas de antaño, con reseñas de hechos acaecidos y artistas que nos visitaron. Nos muestra también la conducta y modo de actuar del venezolano culto de entonces, así como la del pueblo y por supuesto, la forma como se fue  creando y fortaleciendo la música folclórica de nuestro país. Es un libro de Colección que  consideramos debe existir  en las bibliotecas de todos aquellos venezolanos interesados en conocer las raíces musicales venezolanas.  Para los interesados en  adquirir el libro, pueden escribir al autor por el correo electrónico  eleazarlopezc9@gmail.com
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