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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

5 de septiembre de 2013

Los Hijos de Cojedes: Amado Lovera, Uña de Oro



No les habíamos presentado reseña alguna sobre Amado Lovera, por no haber encontrado una biografía que nos agradara. Sin embargo hoy, a escasas horas de su muerte inesperada, consideramos necesario resaltar su trabajo y lo haremos a través de un escrito de su paisano Isaías Medina López, quien gentilmente nos lo ofreció, como un homenaje póstumo al maestro:







CORTADA LA FLOR QUEDA SU ESENCIA

Isaias Medina López

 “Voy a cortar una flor /voy a cortar una flor/ con rocío de primavera”,  pareciera cantarnos el destino, en medio de la inmortal pieza Tardes Cojedeñas, justo cuando se ha segado la vida del maestro Amado Lovera. Y decimos el destino porque parece una jugarreta que a falta de unos días, para celebrar los setenta y dos años de su nacimiento (9 de septiembre de 1941) fallezca en Puerto La Cruz, sin más aviso que el instante súbito de su repentina ausencia. 

Hoy, con algo más de serenidad, ante este suceso no podemos menos que acotar entre los numerosos aportes la diversidad de su carrera artística, comenzada en 1955, recién egresado de la Escuela “Nicolás de Castro” en El Baúl, su pueblo natal, y en los que están registrados momentos de gloria de la canta criolla, como los de los años sesenta y setenta con sus presentaciones en los afamados programas musicales de ese entonces: Show de las 12 con Víctor Saume; Sábado Espectacular; Sábado Sensacional; Renny Presenta y El Show del Pueblo, a estos habría que sumar su participación en los filmes: Dos Gallos en Palenque, Tierra Mágica, Martín Valiente, Santos Luzardo y Pantano en el Cielo. 

 Alumno aventajado de Valentín Carucci y Juan Vicente Torrealba aceptó el reto de hacer múltiples las opciones del compás de las treinta cuerdas en una amplia variedad de facetas, incluso, al asumir los roles como productor de espacios radiales y discográficos centrados en las cadencias de la música llanera. 

Entre sus casi 500 grabaciones en formatos como L.P., Cassett y C.D., apoyó con la orquestación vernácula del arpa, a voces que ahora son patrimonio espiritual de nuestra nación, entre ellos a: don Mario Suárez, Héctor Cabrera, Alfredo Sadel, Maira Martí, Mirna Ríos, Lila Morillo, Rafael Montaño, Carlos Almenar Otero, Cristóbal Jiménez, Reina Lucero, Luis Lozada (El Cubiro), Ángel Custodio Loyola, Eleazar Agudo, Víctor Morillo, Simón Díaz, Freddy López, Antonio Heredia, Pedro Emilio Sánchez, Pilar Torrealba, Reinaldo Armas, Jorge Guerrero, Rogelio Ortíz y muchos más que el espacio nos limita nombrar. 

 Pero no debemos olvidar otra extensa lista de personalidades de gran renombre en el mundo del cancionero hispanoamericano como: Lucho Gatica, Boby Capó, Bertha Dupuy, Luciano Tailoy, Fernándo Albuerne, Xiomara Alfaro, Marco Antonio Muñiz, Libertad Lamarque, Carlos Díaz, Víctor Hugo Ayala, Chucho Avellanet, Pedro Vargas, Plácido Domingo, Palito Ortega, Lola Flores y Erminia Petrusko Valen. 

Giras por toda América (Norte, Centro y Sur) Europa y África, se añaden a larga lista de jornadas que protagonizó, siempre, con el sentimiento de su querido Llano muy dentro de su compleja ejecución del arpa sabanera y de los arreglos que les tocara facilitar para el deleite de tan vastas audiencias. 

 Al revisar su significativa cantidad de reconocimientos, vemos que provienen de muy disimiles organizaciones públicas: la Orden Francisco de Miranda (1978); las condecoraciones Juan Vicente Torrealba (2007) y Antonio José de Sucre (2010); los reconocimientos de la Comandancia General del Ejército (2004) y el de la Universidad de Los Andes, por sus cincuenta años de vida artística (2005). También, se hizo acreedor del reconocimiento del Centro UNESCO “Simón Rodríguez” por la labor artística y socio cultural hacia la paz, la tolerancia y la hermandad de los pueblos, lo cual nos habla de la inmensa calidad humana que se pulsara como un tiple o un bordón en el “…Arpa legendaria del gran Amado Lovera”, según lo que nos canta Reinaldo Armas. 

Durante el año 2011, en San Carlos, el maestro Lovera fue centro de dos importantes homenajes que le rindiera la UNELLEZ. El primero fue el XX Festival de la Voz Universitaria, Canción Inédita y Baile de Joropo, efectuado en su honor el 26 de octubre. Luego el 10 de noviembre recibió el Doctoración a los maestros de la talla de Francisco Montoya, Eladio Tarife, Anselmo López y Cheo Hernández Prisco. 

Entre sus últimas y geniales contribuciones a la grandeza de nuestra cultura se encuentra el Grupo de Arpas de la Revolución, allí reunidos en torno a su figura hemos visto las magistrales interpretaciones de Carlos Lovera, Henry Rubio, Vicente Hernández, Miguel Blanco, Eudes Álvarez y Evaristo Chirinos, así mismo, el conjunto criollo integrado por Gilberto Romero, Gustavo Aguilera y Héctor José Betancourt.

A ellos y a muchos otros de sus alumnos, vale citar a Francisco Aguiar, Manuel Nadiel, Karina Rojas y sus hijos les tocará continuar un legado tan grande como la llanura infinita de la cual es hijo predilecto. 

José Amado Lovera Martínez, maestro Amado Lovera o simplemente “Uña de Oro”; como mejor se le conocía, bauleño de pura cepa; que en el arpegio descanses.
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