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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

8 de septiembre de 2011

Los Hijos de Apure: José Vicente Rojas

Poco tengo actualmente de la biografía del "Poeta Rojas", como es conocido en el medio llanero, tan solo la referencia existente en su libro MASTRANTO, publicado por el Fondo Cultural de Sabaneta, por la iniciativa de nuestro colaborador Miguel Delgado y José María Delgado. Sin embargo, estamos haciendo los contactos para ofrecerles mas de su vida y obra.
Nacido el 18 de junio de 1942, en Bruzual, estado Apure, “desde muy temprana edad transita el camino del verso, no solo creando, también interpretando sus propias composiciones en forma de canciones o declamaciones. Dentro de su extensa obra poética se encuentran numerosos pasajes, golpes y contrapunteos, que han formado y continúan formando parte del repertorio de los mas destacados cultores de la música llanera. Numerosas grabaciones atestiguan la elevada calidad de sus composiciones. Ha recibido premios y reconocimientos en diversos festivales nacionales e internacionales. Se ha ganado el aprecio y respeto de amigos y admiradores de su obra pro la vertical honestidad con que ha conducido sus actos de vida. Vive un reposado retiro rodeado de familiares y amigos, con quienes comparte generosamente las vivencias y recuerdos del llano que se nos está yendo.”

Dice José María Delgado en el Prólogo de "Mastranto":
José Vicente Rojas es, ante todo, un poeta popular llanero; lo es, no solo por su condición de escritor formado en lo que ha constituido su única y gran escuela: las sabanas de Apure, sino además por su admirable autenticidad y valentía intelectual con que le ha cantado a su llano desde su propia condición de llanero, desde esa particular visión y manera de sentir y expresarse del Hombre de estas sabanas del occidente venezolano, del Arauca y del Casanare colombiano. Así lo atestiguan sus propios poemas, en los que siempre ha plasmado lo que siempre ha creído y sentido muy dentro, sin detenerse a ponderar riesgos y consecuencias, ni a tasar beneficios y ventajas personales, y mucho menos aún, por la simpatía o por la animadversión que hacia él pudiera despertar.”

Lo que hemos afirmado se corresponde con una postura vital que encontramos ya en Romance para mi pueblo que amo y A los campesinos de mi tierra, dos poemas escritos en 1963 “(…) y posteriormente en El venezolanista, escrito al año siguiente, y un año después, en Dialogo entre Juan y Pedro.
Estos primeros poemas –al igual que el resto de su obra- constituyen el más contundente respaldo a buena parte de lo que aquí hemos afirmado, mucho más aún si se tiene presente el contexto social y político de la Venezuela de la época. En ellos el poeta Rojas- además de hacer un llamado a sus paisanos a tomar conciencia de su pasado histórico y a hacerse cargo de su propio destino- denunciaba, entre otras cosas, la transculturación del llano de sus ancestros, las promesas incumplidas de los gobernantes y el abandono y manipulación, confines electorales, de sus paisanos llaneros.”

Así pues, con José Vicente Rojas se amplió la gama de motivos de la poesía popular llanera; ahora ya no solo se cantaba a las bellezas del llano; a la mujer y al paisaje, o a las costumbres, tradiciones y faenas del llano, o se exaltaba el valor del llanero o su condición de coplero, jugador y parrandero, sino además, a los aspectos sombríos de su vida, la tristeza, el dolor y el estoicismo del llanero. El poeta Rojas tiene además – cuestión no menos importante- el mérito de haber contribuido de manera significativa a la popularización del arte de declamar en el ámbito de la música llanera hasta convertirlo-junto al contrapunteo- en uno de los géneros mas apreciados. José Vicente Rojas es pasión, férreo empeño por dejar constancia de su estirpe de buen llanero, de su condición de hijo de las riberas del Apure que ha sabido honrar y poner en alto su condición de pariente de Florentino. Salud Poeta!!.

Y para terminar de dar la introducción a Mastranto, he aquí algunas palabras del autor:
Este libro de versos sabaneros tiene como finalidad expresarle a mi tierra llana, a sus motivos y a su gente, el amor puro y sincero que siente un hijo agradecido y orgulloso de haber nacido en ella. Estos versos están impregnados del sudor de su pueblo, de aroma de mastranto, perfume que pone buena y olorosa el alma, como afirmara el romancero de la llanura Don Julio César Sánchez Olivo. Recogen el bramar del viento, el murmullo de los ríos apureños, el canto alegre de los torditos, turpiales, arrendajos, gallitos , saucelitos, paraulatas; el lamento trasnochador de un carrao pidiendo agua y, sobre todo, es un homenaje a los músicos y copleros tradicionales de este llano que reclama con sobrado derecho, respeto, lealtad y consideración.”

ROMANCE PARA MI PUEBLO QUE AMO
¡Oh llanero,hermano mío
Hijos de una misma tierra
Que nos corre como a un río
Igual sangre por las venas,
Sangre de bravos lanceros,
Sangre de una raza buena

Héroe de la patria mía
Por ella fuiste a la guerra,
Para hacerla siempre libre
De otra potencia cualquiera

Abandonaste el conuco,
La mujer, tus vacas viejas,
Para irte tras el caudillo
Que pasó por tus tranqueras

TU te fuiste a buscar
La conquista de esta tierra
Que no existieran obstáculos
Para andar leguas y leguas

En esa lucha constante
Diste tu vida sincera,
Porque tu no eres hipócrita
Ni sabes que cosa es esa,
Tú luchabas arduamente
Para romper las cadenas

Así te conoció Páez
El hombre de las Queseras
Con él cruzaste cien veces
La laguna Barretera,
Empuñando buena lanza,
El fusil la bandera









Pero pasaron los años
Se logró la independencia
Y a ti, llanero mi hermano,
Te acosan las inclemencias

Las leyes de Doña Bárbara
Son las que por acá imperan,
Las anheladas sabanas
Son alambrás todas ellas,
Y rumiando has vivido
Los engaños y miserias,
De unos cuantos demagogos
Que han regido a Venezuela

Tus hijos lloran y gimen
Cada vez que lo recuerdan,
Cuando miran esas páginas
Que el historiador hiciera,
Donde constan tus hazañas
Del llano a la cordillera.

En mi verso, hermano mío,
Un consejo y que lo aprendas,
Cuando pase alguna vez,
Alguien dé ideas justicieras
Y te invite a conquistar
Laureles para tu tierra,
Dile que mire esas páginas
Que con dolor se recuerdan,
Y después que esté resteado
Comprometido a una enmienda,
Entonces, bravo llanero,
Otra vez a tus trincheras
Para ver los que te explotan
¡Echalos de tus fronteras!











































CRIOLLITO COMO MI CANTO

Soy cantador sabanero
Criollito como el mastranto
Recio como mis senderos
Purito como mi canto
I
La copla nació conmigo
Y yo nací con la copla,
En esa brisa que sopla
El llano de mil caminos,
Primo soy de Florentino,
El del corrío cabrestero,
Pastoreador de luceros,
Madrinero de añoranzas,
Soy arriero de esperanzas,
SOY CANTADOR SABANERO

II
El que alegre al pié del arpa
Suelta penas y pesares,
Al golpe de mis cantares
Con el cuatro y las maracas,
Arpegios de paraulatas,
Perfume de lirio blanco
Que van aromando el manto
De la sabana tendida,
La que perfuma mi vida
CRIOLLITO COMO MI CANTO




III
A orillas de la ribera
Atarrayé las espumas,
Con ramilletes de luna
De la brisa crecientera
Es mi copla mensajera,
Del sentir de los copleros,
Hija del seis altanero
Del pájaro y la chipola,
Del arpa, cuatro y bandola
RECIO COMO MIS SENDEROS

IV
El verso con que cabalgo
Se lo debo a mi llanura,
A esa tierra buena, dura
Que me ha dado lo que valgo,
Dentro del pecho la cargo
Desde que dí el primer llanto,
A veces brinco y me espanto
De sólo, hermano, pensar,
Que no fuera mi lugar
PURITO COMO MI CANTO
Calabozo 1988


































Cantos de Trabajo del Pueblo Venezolano: Cantos de Lavandera

Dice Luis Felipe Ramón y Rivera, que los Cantos de Lavandera son uno de los ejemplos más raros e interesantes de los cantos colectivos. Habla específicamente del lavado en el río San Javier, estado Yaracuy donde grata sombra cubría el area a orilla del río donde se agrupaban las lavanderas con sus bateas llenas de ropa. Cada una tenía un espacio sobre las piedras anchas y lisas donde primero enjabonaban la ropa, para después golpearla y sacar así el sucio. El canto brotaba entonces, llenando de claras resonancias el bosque.

Adios pueblo e san Javier
Las espaldas te voy dando
Tu piensas que voy alegre
Mi corazon va llorando

Hemos encontrado un video youtube de un canto de lavanderas, para ilustrar esta entrada, recordando que sin ser específicamente un canto de trabajo propio del llano, con ser una tradición venezolana (aunque olvidada), tiene cabida en este blog. A continuación 
Cantos de Lavandera, recopilados por Francisco Carreño y Luis Sojo, en San Javier, estado Yaracuy


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EL ORDEÑO EN EL DIARIO DE UN LLANERO  (1/2) EL ORDEÑO EN EL DIARIO DE UN LLANERO 2/2

Fuente Consultada: Cantos de Trabajo del Pueblo Venezolano- Luis Felipe Ramón y Rivera

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6 de septiembre de 2011

Garceros de Soledad - Pedro Felipe Sosa Caro

GARCEROS DE SOLEDAD
AUTOR: PEDRO FELIPE SOSA CARO
INTERPRETA: EL CUBIRO

Anoche se fue la garza
Dejando triste al garcero
Corazón cierra las puertas
Y amarra tu sentimiento
No des entrada al dolor
Ni rienda suelta al recuerdo
No llores corazón mío
Lo que no tiene remedio
(bis)
Muchas tardes de mayo la vi pasar
Pedacito de nube buscando el cielo
Muy graciosa, coqueta, revoloteaba
Sobre el rostro florido de los esteros
(bis)
Garcero de Soledad
Quiero hacerte compañía
Si  ya tu garza voló sedienta de lejanía
También de mi corazón se fueron las alegrías
Y el palmar está llorando por tu tristeza y la mía
(bis)


SOBRE EL AUTOR DE ESTE TEMA: PEDRO FELIPE SOSA CARO

Más sobre Luis Barrios Cruz. Entrada 2/2

No es suficiente una entrada para hablar de Luis Barrios Cruz, y ayudar a difundir su poesía. El Prof. Yuni Bautista nos dio la posibilidad de adentrarnos, también de una forma poética, en la vida de Luis Barrios Cruz, pero quisiéramos dejar escrito algo mas de su poesía.

En el libro  “Luis Barrios Cruz, Obra Poética Completa, Juicios Críticos”, edición en Homenaje póstumo, realizada por el Congreso de la República en 1993, podemos conocer la opinión que sobre la Poesía Llanera de este poeta  ofrecen de muchos autores.

El libro que mencionamos, entendemos, fue una iniciativa de sus hijos que recibió el apoyo del Gobierno de entonces. Consta de una recopilación de análisis y opiniones que a través del tiempo insignes venezolanos dejaron plasmados en artículos y publicaciones Contiene además, sus seis libros de poesía publicados.

Dicen sus hijos como introducción:
Creció en pleno llano guariqueño, el mismo del que mas tarde saboreó la mas pura inspiración, para recrear su excelsa poesía. Desarrolló sus potenciales intelectuales enla Caracas del majestuoso Avila y en la que libró sus grandes luchas periodísticas dirigidas hacia el enrumbamiento del país por los caminos de la honestidad , la decencia y la democracia, lo que no fue óbice, aunque sí tangible rémora, para una mayor amplitud de su producción poética, finalmente plasmada en seis hermosos libros de la mas bella y revolucionaria poesía, en cuanto a valores estéticos y manejo exacto del lenguaje se refiere, definitivamenet colocada en muy alto sitios por los mas exigentes y autorizados críticos, tanto nacionales, como de otras latitudes.
Poseedor de una sensibilidad muy especial. Cultivador invariable del amor por la familia, del respeto por la amistad, altruista y decidido practicante del mas acendrado espíritu de solidaridad. Cubrió todos sus actos con un gran sentido de resopnsabilidad, severo ante la injusticia y un convencido de que el cumplimiento del deber no acepta componendas ni aplazamientos

El Prólogo de este libro, escrito por Pedro Díaz Seijas, nos habla de la poesía revolucionaria de este poeta guariqueño :
La poesía de Luis Barrios Cruz, aparece sin el verso. Para algunos, ésta fue una de las irreverencias contra la poesia tradicional, patente en “Respuesta a las Piedras”. Algunos no entendían que la poesía no es una fórmula. Y que el verso con toda su carga de antigüedad, en ningún momento pudo desplazar el valor mágico de la palabra en sí, único secreto, irremplazable de la creacion estética, convertida en poesía.
Por eso Barrios Cruz pudo replicar en esta forma:

“Es el caso, señor de las gafas ahumadas
Que nosotros los poetas del verso áspero
Que no le suena a Usted,
Hemos dado en el sueño con un hermoso campo,
Un hermoso campo- ¿Comprende?
Y para ir a él, necesitamos
¿Qué ha de ser? Un camino
Los surcos están henchidos. Hasta más allá

(Fragmento del poema denominado HERRAMIENTA. El interlocutor es un mochuelo  que le dice: "Su verso de Hoy, no me suena. Parece hecho de hierro"). 
 "Sin duda , los poemas de Respuesta a las Piedras sonaban como guijarros en la sensibilidad de quienes estaba acostumbrados, a solazarse con la música del ritmo, fiel a la consonancia o bien a la asonancia.

Revisando la obra de este poeta, puede apreciarse la sencillez de sus palabras pero sobre todo, una gran sensibilidad . Se utilizan profusamente palabras muy representativas del llano y su inmensidad: Palma, lucero, camino, estrella, cocuyo, horizonte, pampa, alazán, sabana, aurora, río, nube, garza, luna….. 

Seleccionar poemas para esta entrada es tarea en verdad difícil, así que iremos introduciendo poemas de sus distintos libros en entradas posteriores y en la presente, colocaremos dos que particularmente me produjeron emociones, ambos pertenecientes a Respuesta a las Piedras.

ANGELUS
He descubierto ahora que
Mi corazón es pequeñito.
Quizás como una estrella,
En la que no cabe sino su luz
Como la mano del mendigo,
Donde no cabe sino un mendrugo.

Oyendo las campanas de la tarde,
He descubierto que mi corazón es tan pequeño!
La Primera campana,
La que lleva una hoja seca al viento de los caminos largos,
La que hace mas llorosa el agua de los cansados ríos,
Bastó para colmar mi corazón pequeño.
Todas las otras campanas de la tarde abatida
Se escaparon por entre las ramas grises y temblorosas
En círculos concéntricos hasta la luna blanca.

Capítulo Campo, Rumbos, Cielos
Respuesta a las Piedras

SI ME MUERO EN ESTE MEDIO
Si me muero en este medio
Que me entierren aquí mismo
Al pie de una verde palma
Con su lucero y su nido.

Si me muero en este medio
Que lo digan al camino,
Para que le lleve el parte
Al horizonte infinito.

Si me muero en este medio
Que recoja mis suspiros
El viento ladrón de luna
En los caudales del río

Capitulo : Canciones a cuatro cuerdas
Respuesta a las Piedras



5 de septiembre de 2011

Las Palmas - Luis Barrios Cruz


LAS PALMAS
Las palmas tienen sed. desesperada sed de Nunca.
Y nada hay mas sediento que la palabra Nunca
deletreada por terronales sin caminos,
decorada por chicharras limando el horizonte
en el cristal del medio día

Las palmas tienen sed. Desesperada sed de Siempre.
Y nada hay mas sediento que la palabra Siempre
impresa en el azul ausente de cielos deslumbrados
con el cristal del medio día.

Las palmas tienen sed y elevan sus copas ágiles
para que se las llene el viento;
pero el viento ya no sabe donde están las palmas,
porque el viento se quedó ciego
de mirar el cristal del medio día

Las palmas tienen sed y se empinan de anhelo
por asirse a la nube perdida;
pero sus manos crispadas de Nunca, de Siempre,
desgarran la veste de la nube ligera
y la nube sigue desnuda,
y las palmas deshilan los pingajos de gasa
sobre el cristal del medio día

Mi caballo alazán, mi caballo,
viene de mas allá del horizonte intacto
con la tarde raptada en sus crines de oro.
mi caballo alazán galopa sobre el estero sin caminos
y hace añicos el cristal del medio día.

Alzad, palmas sedientas, las copas ágiles.
Aqui os traigo vuestro lucero blanco de agua pura.

Luis Barrios Cruz
Respuesta a las Piedras

Llano de Hombres

Quisiera en esta oportunidad comentar un libro, que quizás ya solo se consiga en las librerías de “tesoros”, como llamo aquellas que venden libros usados o no, pero donde se pueden encontrar ediciones y publicaciones antiguas.

En esta oportunidad, estamos hablando de LLANO DE HOMBRES, del poeta Luis Alberto Crespo, donde a través de relatos recogidos en el lugar de los hechos o producto de entrevista con los protagonistas, el poeta, con su maravillosa prosa, reconstruye historias del llano viejo llenas de poesía .

Son mas bien reportajes, remembranzas de un llano ido. Dice la contraportada del libro:
La llanura (el infinito, el caballo) y su imagen en la escritura y en la conducta existencial, han tomado la sensibilidad de Luis Alberto Crespo. Su poesía dice largamente acerca de su fervor por la tierra caída y lo inaccesible.
De tal alianza provienen con igual vecindad de paisaje y sentimiento la prosa de este libro, donde el poeta y el periodista convocan a los últimos habitantes de Venezuela de los confines de la palma, el caballo y la soga, día a día amenazada por la depredación moral y la deformación de su semblanza real e interior”.

Aunque un blog es un medio de difusión maravilloso, sería imposible colocar el contenido de todos los libros que día a día nos sumergen en el mundo maravilloso del llano venezolano. Dicen que son los libros los que encuentran su lector y no los lectores a los libros. Este es un caso que se pliega totalmente a este concepto, pues un día buscando llano entre un montón de libros desordenados, saltó a mi vista LLANO DE HOMBRES y al ver el autor, ese poeta de la prosa en cuyos escritos he galopado tantas veces a nuestro llano; sin dudar tomé el libro en la seguridad que había encontrado un tesoro. Y así fue. Llano de Hombres nos muestra el llano antiguo a través de 9 relatos cuyos protagonistas son personajes de la vida real, unos más famosos o conocidos que otros, de distintas clases sociales, diferentes pero todos leyendas auténticas de nuestro llano, llaneros de pura cepa, recios, fuertes, hombres del pueblo venezolano que como factor común mostraron esa simbiosis hombre-sabana. Todos “Con la Sabana en la Sien”. Y entre los protagonistas de las historias, no podían faltar los caballos, protagonistas siempre en los escritos de Luis Alberto Crespo.

Con palabras introductorias del también fascinante mago de la escritura, José León Tapia, Llano de Hombres, nos lleva a la “Trinidad de Arauca” y José Natalio Estrada, a Banco Alegre y Pablo Flores (La Música de las Charnelas), al Hato La Candelaria (Barinas), Manuel Felipe Concha y sus caballos “candelarieros”, a La Rubiera de Horacio Cabrera Sifontes, a Alberto Villasana y el famoso caballo de coleo “Calabocito”, Teodoro Heredia y el también famosísimo caballo “Furia”, a Nicolás Llovera y su leyenda de prosperidad, a José Giacopini Zárraga y una narración extraordinaria del origen y evolución del caballo criollo, y finalmente “Con la sabana en la Sien", título de un hermosísimo análisis de la obra del Poeta Arvelo. Las últimas páginas del libro son de versos donde el autor plasma historias de caballos.

Ya colocamos el relato de Furia con su corrío y próximamente colocaremos a Calabocito que también es nombrado en canciones de Cheo Hernández Prisco, hemos colocado también el relato de José Natalio Estrada y esperamos acercarlos a algunos de las otras historias, para compartir la magia de su contenido.
Luis Alberto Crespo le escribe a la tierra y es muy obvia su pasión por los caballos, la cual esta plasmada en sus obras de una manera tan artística que realmente es conmovedora. A pesar de su origen Caroreño y su amor por su tierra natal, ha dedicado mucho de su pluma al tema llanero, con una intensidad que hace pensar que es producto de la tierra llana. Pero bien lo dice en su relato "Con la Sabana en la Sien” dedicado a la poesía de nuestro gran Arvelo Torrealba: “No basta nacer en la llanura. Es que no se nace en la llanura. Uno nace llanura. Viene de ella a va hacia ella. Llamémosla destino para mejor contemplar su abismo tendido. Para mejor sentirnos. Ahí está, en Cinaruco, en Capanaparo y en tu manera de mirar y latir. Quienquiera haya desandado, aunque fuese con la mirada, el Apure de mas abajo, lo sabe. Está ese adiós contínuo diciéndonos quienes somos, quienes seremos




Luis Alberto Crespo:
“En 1941 nació Luis Alberto Crespo en Carora, estado Lara, esa tierra árida que lo acompañará siempre, ya que ahí fundó su mirada asombrada frente a la naturaleza. Crespo viene de una familia de periodistas, su padre ejerció este oficio, y por esa razón él también se hizo periodista cultural. Estudió periodismo en la universidad Central de Venezuela y un año antes de terminar la carrera se mudó a París y allí culminó sus estudios. Durante 16 años dirigió el Papel Literario de “El Nacional” y el semanario “Feriado” del mismo periódico. Mientras estuvo en el Papel… instituyó un estilo de entrevista particular, que llamaba “entrevistas en cambote”, en el cual varios periodistas entrevistaban a un mismo sujeto para desarmar cualquier idea preconcebida del entrevistado, y también cualquier prejuicio del periodista. Como periodista que visita los senderos de la cultura descubrió su pasión, la poesía: “Yo no tengo que mirar ese pájaro/ para que siga ahí/ dándome belleza/ Sólo necesito observarlo/en el recuerdo/ Y la rama tampoco necesita estar/ si se estremece/ Me basta cerrar los ojos/ para que tiemble/ para que la roce con el monte el suspiro.” Y ha sido una pasión constante y prolífica, ya que hasta ahora ha publicado 19 poemarios: Cosas (1968), Si el verano es dilatado (1968), Novenario (1970), Rayas de lagartijas (1974), Costumbres de sequía (1976), Resolana (1980), Entreabierto (1984), Señores de la distancia (1988), Mediodía o nunca (1989), Sentimentales (1990), Más afuera (1994), La mirada donde vivimos, Duro (1995), Solamente (1997), Lado (1999), Ninguno como la espina (2000), Llano de hombres (1995), Al filo de la palabra (1997), El país ausente (2006). Perteneció al equipo docente de los talleres de narrativa y poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos. Dirigió la revista Imagen. Es autor de numerosos guiones literarios y textos para libros sobre el paisaje y la geografía de todas las regiones de su país. También fue coordinador de cultura en la agencia de noticias Veneres. Obtuvo el premio CONAC, el Premio Municipal de Poesía y el Premio Nacional de Periodismo Cultural. Actualmente es el Presidente de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, una fundación del estado venezolano. Forma parte de la directiva de la Fundación A Tempo. Ha recibido distintas condecoraciones, la Orden Andrés Bello, la Orden Sol de Carabobo, la Orden Pedro León Torres, la Orden Falcón.”talcualdigital.com

4 de septiembre de 2011

El milagro es este limpio
azul del cielo inviolado
Esta luz reveladora
encendida entre los párpados.
Estas fraternales nubes
Este mar de asombro y nardos
Estas profundas estrellas
Estos frutecidos campos.
Este vuelo en esta brisa.
Esta brisa en este árbol
La cifra de este arroyuelo,
vagarosa, suave mano,
cuya presión transparente
hace rútilo el guijarro.
la llama  forma desnuda,
bella forma de lo santo,
forma pura de la idea
sublime forma del acto

Luis Barrios Cruz

Romancero de la Coromoto- La Aparicion(1/4)

Septiembre. Mes de la Virgen Llanera, Patrona de Venezuela. Las historias sobre su aparición tienen distintas versiones. En Vivencias Llaneras del Abuelo hemos plasmado a través de los videos de Marianella Oraa, estudiosa de las vírgenes venezolanas, una de estas versiones.
Hemos decidido, ir colocando entradas relacionadas con nuestra virgen, a lo largo de este mes, y una de las formas mas bellas que hemos encontrado, es transcribir algunos de los poemas existentes en el Romancero de la Coromoto, escrito por el poeta Luis Barrios Cruz.
Esta obra consta de 18 Romances, todos relacionados con nuestra patrona, desde su aparición hasta sus milagros. No es posible transcribirlos todos, aunque la tentación es grande por ser de una sensibilidad realmente conmovedora.
LA APARICION

El agua baja del cielo
En nube de porcelana
Y se vuelve ave canora
Saliéndose de la jaula.
El agua es agua bendita
Por una virtud innata;
Ninguna sombra la enturbie,
Siempre se mantenga clara.
Esto dícese en el pórtico
De la Escritura Sagrada:
El espíritu de Dios
Flotaba sobre las aguas.
Y en el Tiberíades esto
Sucede en noche lejana:
Jesús en carne y en verbo
Sobre las ondas avanza

El agua baja del cielo
Y es bendita en tierra llana
En donde el Guanaguanare
Al Tucupido se abraza.
El agua es agua bendita
Y esbendita en la quebrada
A donde llega el cacique
De tribu coromotana.
El espíritu de Dios
Flotaba sobre las aguas,
En el libro de los libros
Cuentan voces milenarias.
Y la Virgen mas hermosa
Aparece en la quebrada
Donde se abreva el cacique
De tribu coromotana

¿Quién es tanbella Señora
En este sitio extraviada,
A cuya presencia dulce
La selva se torna blanca?
En loslabios del cacique
Se marchitan las palabras
Y su rostro tiene rígidas
Palideces de fantasma.
Mas la bella Aparecida
Su distra mano levanta
Como quien siembra en la brisa
La rosa de la confianza.
Y fija sus claros ojos
En la sombra estupefacta
Como en la rama nocturna
La aurora cuelga su lámpara

ENTRADAS RELACIONADAS; NUESTRA SEÑORA DE COROMOTO (VIDEOS MARIANELLA ORAA

La Aparición al cacique
De esta manera le habla:
Sigue por aquel camino
En busca de gente blanca.
Dice la bella Señora
Al cacique en tierra llana:
Te echarán en la cabeza
Un cántaro de agua mansa.
Tiene la Señora bella
Dos rosas en la cara
Que en su derredor la tierra
Ponen toda perfumada.
Y el cacique presuroso
Como se lo ordenan marcha
Por aquel verde camino
En busca de gente blanca.

A gente blanca se suma
El cacique en tierra llana,
En donde el Guanaguanare
Aal Tucupido se abraza.
El agua baja del cielo
Ennube de porcelana
Para tocar las cabezas
Con el frescor de la gracia.
El agua es agua bendita
En la primera alborada,
Cual bendita bajo el peso
De la nazarena planta.
Y bendita por la Virgen
En tierras coromotanas,
Para la ruda cabeza
Del cacique en luz de gracia.

Pero no sabe el cacique,
De la tremenda batalla
Entre la luz y la sombra,
Entre la flor y la zarza.
Esto lo ignora el cacique
De tribu coromotana:
Allá la gaviota vuela,
Aquí la sierpe se arrastra.
El cacique desespera,
Juguete de fuerzas trágicas;
No sabe cual es la buena,
Ignora cual es la mala
Y hacia la profunda sombra
Un soplo rudo lo lanza,
Con el ímpetu soberbio
Del enturbiador del agua.

Luis Barrios Cruz

Engañando al Caimán

Régulo Tovar-Fotografía Manuel Abrizo
Régulo Tovar es un llanero de Arichuna, famoso por sus cuentos y cachos. Con sus historias suele entretener a la muchachada del pueblo que acude a su casa en Arichuna. Estas reuniones suelen durar hasta la medianoche o la una de la madrugada, donde la chispa llanera y la risa que provoca en su auditorio hacen una escena digna de referirla, tal como lo hicieron un grupo de venezolanos coordinados por Elisenda Vila y Lisandro Solórzano, en el maravilloso libro titulado APURE EN CUERPO Y ALMA,  editado por la Gobernación del Estado Apure, lamentablemente en  muy pocos ejemplares.
Con fotografias de Manuel Abrizo y co-autoría del Dr. Argenis Mendez Echenique, tengo la oportunidad de contarles estas historias, gracias a la cortesía del Historiador Eduardo López Sandoval, que me prestó el libro del cual  hablaremos mas detalladamente en otra entrada.
Sin más, les contamos uno de los cachos de este Personaje del Pueblo Arichunero:
"Estaba en el llano cuando me mandó mi papá y me zumbé a un caño con todo y caballo. Fíjese lo que yo hice: cuando me zumbe al caño, el caballo me sacó de la silla, pero yo soy bueno para nadar. Cuando voy nadando, oigo una ola que viene detrás de mí, ¡era un caimán! Entonces me zambullí y le zumbé una pancá y le tapé los ojos de agua. El bicho cerró la vista y  cuando la volvio a abrir, no me vió. Ya yo iba por debajo del agua, zumbándole, hasta que subí a una explanada y rompí pa´fuera. El animal llegó también a la explanada y se regresó porque no me vió mas"

"Don Régulo, un hombre delgado y pequeño, montado sobre un travesaño de madera colocado en el patio, echa el fantástico cuento como si se tratara de una historia verídica, ocurrida en aquellos tiempos de aventuras cuando andaba por esos montes  y llanuras de Guárico y Apure. Habla en un tono bajito y uno espera que detrás de aquella seriedad reviente repentinamente una carcajada, sin embargo su rostro se mantiene grave y esa seriedad le agrega mas humor al "cacho", palabra con que en el llano se identifica al cuento. Estos cachos forman parte de las tradiciones orales y del folclore del pueblo" Tomado de Apure en Cuerpo y Alma.


Nota: hemos recibido autorización de Argenis Mendez Echenique para utilizar algunas  fotos del libro, siempre que se coloque la fuente.

3 de septiembre de 2011

Los Hijos de Guárico: Luis Barrios Cruz. Entrada 1/2

En Mayo de 2009 se celebró el I ENCUENTRO DE CRONISTAS, HISTORIADORES E INVESTIGADORES DEL ESTADO GUÁRICO”, organizado por el cronista de Guayabal, Prof José Solórzano Pérez.

Fue un hecho relevante por ser la primera vez que el suelo de Guayabal era protagonista, no sólo como anfitrión de un evento de esta naturaleza, sino por ser su historia el tema de las  ponencias que desarrollaron hombres del llano dedicados a mantener vivas la cultura, historia y raíces de la tierra llana.
En el desarrollo de este Blog, iremos colocando algunas de las ponencias, pues nuestra función es precisamente, hacernos eco de lo que escriben los estudiosos del llano, y contribuir con su difusión.
Dada nuestra tendencia a resaltar la poesía llanera, colocaremos como primera ponencia, la realizada por el Prof. Yuni Bautista, (Miembro Investigador del Centro de Estudios Histórico-Sociales de los Llanos Venezolanos, oriundo de Guayabal, quien expuso trazos de la vida del gran poeta Luis Barrios Cruz, nacido también en los brazos de ese pueblo guariqueño.

Luís Barrios Cruz: Llano y Poesía
(1898 – 1968)
Ponente: Prof. Yuni Bautista Rojas

“Vine a hablar de Luís Barrios Cruz, atendiendo la gentil invitación del Prof. José Solórzano Pérez, quien debuta como cronista convocante y anfitrión, en este “I Foro de Cronistas del Estado Guárico”, estupendo espacio para el reencuentro con entrañables amigos que navegan por los viejos cauces de la historia menuda, recorriendo siempre, meandros y rubicones de añosos pueblos y ciudades de este Estado, que es puerta de entrada al dilatado, anchuroso y mágico llano venezolano.-

No me propongo en este momento, discurrir sobre la obra estrictamente literaria (poética), de Luís Barrios Cruz. Otros conocedores, críticos y cultores del oficio, lo han hecho con brillantez, para valorar desde el punto de vista estético y, en su justa dimensión, su discurso poético, valga decir, su propuesta estética. Al respecto, Domingo Miliani (1968 – El Nacional), señala: “Sobre el autor y la obra, escribieron entre otros, Julio Morales Lara, Juan José Churión, Alberto Arvelo Torrealba, Eduardo Crema, Enrique Bernardo Núñez, Rafael Angarita Arvelo, Luís Castro, Julián Padrón, Ángel Miguel Queremel, Pedro Sotillo, José Ratto Ciarlo, Aquiles Certad, etc. Desde fuera del país revistas y periódicos, españoles, argentinos, chilenos, ponderaron la nueva tónica que encendía el poemario”. Se refiere el autor citado, al juicio de valor que sobre el primer libro del poeta Luís Barrios Cruz: “Respuesta a las Piedras” (1931), emitieran esta constelación de literatos. 

Faltó a este investigador, incluir en la lista, a hombres y mujeres que igualmente siguieron muy de cerca la poesía del ilustre guariqueño, como: Fernando Paz Castillo, Jacinto Bombona Pachano, Rodolfo Moleiro, Luís Enrique Mármol; todos ellos dignos representantes de la prodigiosa “Generación de 1918”. Tampoco son señalados los nombres de Andrés Eloy Blanco, Antonio Arráez, Luís Beltrán Prieto Figueroa, Pablo Rojas, Luisa del valle Silva. Ausentes también están, sus dilectos amigos del “Centro Cultural y Excursionista Humboldt”: César Rengifo, Héctor Poleo, Pedro León Castro, José Fernández, Enrique Vera Fortique, Armando Gil Izaguirre y Henry Leroux; con quienes compartió recurrentes tenidas literarias, en las que inevitablemente fue analizada y comentada su producción poética.-

Como decía al comienzo, no pretendo yo constituirme en crítico de la obra de Luís Barrios Cruz, no es esa mi intención. Debo confesar con toda humildad que aún no domino las técnicas convencionales para hacer análisis de la poética. Muy por el contrario, lo que aspiro es llegar a esbozar, en apretada síntesis, el perfil de este bardo singular, que hoy por hoy, es un referente importante para las letras venezolanas y, que a pesar de su revolucionaria y original obra, es poco conocido y difundido.-

Pudiéramos entonces comenzar por preguntarnos quién fue este hombre que hoy nos ocupa. Cuáles fueron sus raíces y de qué tamaño fue su espacio existencial o historia de vida. Quién es este hombre del que tanta gente ha opinado y de quien muy poco se sabe. Este hombre, podemos afirmarlo con el pecho henchido y con altivo orgullo, es engendrado por Luís Barrios Parra y Josefa Cruz Sanoja de Barrios, en este pedazo de llanura que llamamos Guayabal, específicamente Luís Barrios Cruz nace en CAMORUCO ESPAÑOLERO, el 6 de febrero de 1898, uno de los más viejos asentamientos poblacionales, ubicado al este de este Municipio del sur del Guárico, donde aún se conservan intactos entre sus pobladores, algunos rasgos físicos del elemento intrusivo español (andaluz), venido a estos predios a fines del Siglo XVIII y, en el que sobreviven algunos apellidos con sonoridad peninsular: como Domínguez, Reyes, Hernández, Barrios, Loreto; entre otros.-

Así como en el pasado, en el presente a este vecindario – cuna del insigne poeta – se le mienta o recuerda Camoruco Españolero. CAMORUCO (Sterculia apétala), por ese árbol corpulento y frondoso que llega alcanzar de 10 a 15 mts de altura, que ustedes bien conocen, característico de los bosques secos tropicales y, de cuyo corazón se hace la sonora arpa llanera y, el mote ESPAÑOLERO, le viene por la cualidad o procedencia étnico cultural de sus pobladores iniciales, emplazados en hatos ya existentes mucho antes de la Fundación de la Misión de San Jerónimo de Guayabal, llevada a efecto por el fraile capuchino Tomás Bernardo de Castro en las postrimerías del Siglo XVIII (3 de julio de 1795). Es en este rincón llanero de Camoruco Españolero, dominado por medanales, esteros y sabanas, donde transcurren los primeros años de Luís Barrios Cruz. El poeta, al decir de Alberto Arvelo Torrealba (1931: El Heraldo) Creció al galope, sobre las recias lejanías, coleando polvaredas, con ese cariño que se cuaja temprano en el adolescente de llanura por las rudas bregas del pastoreo… Allí el huracán de las carreras le enseñó el buen tono de las “cantas” y, en la vida del hato, sobre los peladales, acaso le pisó alguna vez la cabeza a su sombra, con leguas de por medio entre el hambre y la ración primera

Como tantos otros en este pueblo, Luís Barrios Cruz tuvo que marcharse con sus padres a otros lares, así como las garzas cuando vuelan presurosas y sedientas en pos del nuevo pozo. Se marchó con sus padres hacia la ciudad de Calabozo, estimamos que a los 11 años, llevándose consigo muy bien guardado en lo humano profundo: las acuarelas del paisaje llanero, el olor a tierra mojada, el bramar de la vacada, el canto del corral y la copla relancina, el espinito, la hoja seca que canta, la laguna, el sol que tuesta, las estrellas de la madrugada, las aves con su trinar, la palma sola y su indómito Alazán.-

Quiso y así lo hizo, meterlo todo – hasta la horizontalidad de la llanura – en el morral de los recuerdos primeros, preñados de afectos, para luego devolvernos – ya como adulto – y, con excepcional talento y maestría: “versos que parecen melodías volando, sueltas en las inflexiones de la sonoridad” (1968: Rhazes Hdez. López; El Nacional); para regalarnos, en fina poesía, el llano todo, matizado esta vez, con imágenes y metáforas irrepetibles. En Calabozo con mucho sacrificio, nuestro poeta solo llegó alcanzar de instrucción, el tercer año de secundaria, esto por razones económicas…

No obstante, la precaria situación de la familia, no fue óbice para que Luís Barrios Cruz, pudiera hacerse de una sólida cultura a través de la voraz lectura. Muy pronto su nombre comienza a sonar en la colonial ciudad que lo acoge. Funda con apenas 23 años, los periódicos Ecos de la Pampa (1921) y, Clavileño (1924) y, El Diario (1926). Es posible que haya asumido el medio periodístico, para darle sabana a ese potro cerril, hecho poesía, que en su pecho relinchaba salvaje, reclamando la dilatada espesura. A los 24 años, recibe el primer premio, en los “Juegos Florales de Ciudad Bolívar” realizados para conmemorar el centenario del poeta Juan Bautista Dalla Costa.

En 1928 se traslada a Caracas, donde realiza una fulgurante carrera en el campo del periodismo y de la literatura, imprimiéndole aires de renovación al género poético. Debuta como redactor del Universal. Director de la revista Elite, del diario Ahora. Fue fundador y directivo de diversas instituciones: Asociación de Escritores de Venezuela, Ateneos de Caracas, Asociación Venezolana de Periodistas. En el campo de la política llegó a ser diputado a la Asamblea Legislativa (1920) y Senador al Congreso Nacional por el Estado Guárico (1938 – 1942). En su desempeño público, fue Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua, Jefe de Gabinete de Relaciones Exteriores, Director de Información del M.R.E., y Director de la Biblioteca Nacional, cargo que desempeñó hasta su desaparición física. De su autoría quedan para la posteridad, como joyas de la literatura venezolana: Respuesta a las Piedras (1931); Plenitud (1941); Cuadrante (1944); Romancero de la Coromoto (1952); La Sombra del Avión (1954) y Decoraciones (1967) con la cual se cierra el ciclo de su producción poética.

De su unión con Trina Díaz Martínez, nacieron 8 hijos, algunos de ellos asistieron al Homenaje que se le rindió al poeta en la vieja Iglesia de Guayabal, auspiciado por la Alcaldía y amenizado musicalmente por la Agrupación: “Cuerdas de Guayabal” dirigido por la Profesora Olenia Crespo y el Orfeón del Congreso Nacional, invitado por el entonces diputado Oldman Botello, Miembro de la Comisión de Cultura del Congreso Nacional (1998). En este acto, el único que se ha realizado en Guayabal para recordar a tan ilustre coterráneo, tuvo destacada actuación como organizador, nuestro querido poeta, guayabaleño de pura cepa: Emilio José Rodríguez, quien nos suministró valiosísimo material hemerográfico y fotográfico, además de información oportuna sobre el tema. Concluyo, tomando prestada la autorizada voz de Juan Liscano (1944: El Nacional); “A solas con su llano, Luís Barrios Cruz entabla el monólogo eterno. Evoca, ama, sueña, cuenta, pasa bajo el sol, se pierde en la noche y nos deja el eco de su intima voz…”. Luís Barrios Cruz, el ilustre poeta, el paisano, hijo insigne de este pueblo que ha sido injusto, al no reconocerle sus extraordinarios dotes literarios y humanos, murió el 1º de Febrero de 1968. Desapareció, es verdad, pero su poesía permanecerá viva, por su pureza y profundidad, ocupando un sitial privilegiado, sembrada como en La Siembra, uno de sus más hermosos poemas, con el que nos decía:
Y te voy a sembrar una palabra.
Campo limpio, y mío, claro campo
donde el viento de los cuatro horizontes aprendió el surco de las ágiles esperanzas
y los ríos – pensamientos de verde –
clavan su cuchilla de luz
en las entrañas de la nube fecunda.


Campo limpio, y mío, claro campo,
tienes abierto el sueño, de mi alma,
y te voy a sembrar una palabra.
Tu donde esta plantado un roble
fecundo gozoso de pájaros
Tu donde esta plantado
el remolino de un tropel indeleble Espigado altanero de crines.
Tu donde esta plantado el árbol ancho
del cielo florido anhelante de estrellas.
Tu donde esta plantada la voluntad
cargada madura de hombres.
Tu campo limpio, y mío, claro campo, tienes abierto el sueño, de mi alma,
y te voy a sembrar una palabra