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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

5 de mayo de 2010

La cobija del Llanero

“Ramón Páez, hijo de José Antonio Páez, que escribió “ Vida en Los Llanos de Venezuela”, decía que los llaneros usaban una gruesa cobija de lana para mantener el cuerpo fresco y húmedo durante el día y caliente por la noche.
“Señalaba que lo usual era vestirse con una cobija doble, lo que hoy llamamos reversible, formada con telas superpuestas: azul oscuro y rojo intenso. Para los días húmedos usaban hacia afuera el color azul; y en los días muy soleados, volteaban la ruana para que el color rojo quedara hacia afuera.”  

Asímismo,  el traductor del libro "Las sabanas de Barinas",  escrito por el capitan Vowel, también recoje un comentario sobre esta prenda: "En los llanos de Venezuela, se le da  a este abrigo el nombre de cobija o chamarra, la cual consiste en un cuadrado de bayeta, de doble tapa encarnada y azul, con el cuello en el centro"
No hemos ubicado la razón científica de los colores y su uso dependiendo de la temporada, sin embargo, es un hecho a través de los tiempos, la incorporación de esta prenda en el vestir del llanero, que actualmente es sintética y totalmente impermeable. En el glosario de Doña Bárbara indican que era de Bayeta, de lana gruesa y muy tupida. Cuenta el abuelo que no recuerda el material de que estaban hechas en su infancia, sin embargo la impermeabilidad era probada. Cuenta también que en ocasiones, se constituía en un elementos de defensa frente a toros enfurecidos, al ser utilizada como capota por el lado rojo. Asimismo, nos cuenta que ha escuchado, que el llanero puede cubrirse con la cobija, sin pegarla del cuerpo, a modo de cortina, para defenderse de un balazo, dado que las balas pierden su fuerza al toparse con superficies no rígidas. No queremos decir con esto último que sea una verdad consumada, pero plasmamos el decir popular al respecto.

Y como el hombre llanero le canta a las cosas que aprecia, a continuación colocamos el audio de la canción La Cobija de Joel Hernández, interpretada por Freddy Salcedo

La Cobija
Dejeme quieto compadre
que siga con mi manía
pues para mi la cobija
si que tiene gran valía

Mi cobija de bayeta
de un lado es azul marino
del otro es rojo encendido
como la sangre del toro
que mató al caballo mío

Yo no le temo al invierno,
oiga compadre, mucho menos al rocío
si ella siempre anda conmigo *
dispuesta sobre la silla
para librarme del frío
(bis*) y hasta de lecho me sirve
mi compadrito querido.

Con ella cuento compadre
para vencer los peligros
como una punta de lanza
tirada de un enemigo
coraza de protección
fué alla en las guerras civiles
del ardiente corazon
de los centauros llaneros
dijo el negro Encarnación

Mi cobija me dio el grado, oiga compadre
de hombre de toro solo
cuando con ella en la mano
le di varios carpetazos
a aquel toro porcelano

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