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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

29 de enero de 2012

Espectros Apureños: El Encanto de Los Medanitos

El profesor e historiador apureño, Hugo Arana Páez, colaborador de este Blog, amablemente nos ha proporcionado en versión digital su libro Espectros, relacionado con investigación realizada sobre 14 espantos conocidos  en San Fernando de Apure, tema muy pertinente al trabajo que hemos venido desarrollando en la etiqueta "Espantos y Aparecidos".

Antes de transcribir la historia del  primer espanto, queremos colocar unas palabras del profesor Arana:

"Ante todo amigo lector, le agradezco haber adquirido esta obra que lo paseará por lo fantasmal y lo irreal del llano apureño. Fue concebida para enriquecer las leyendas y las creencias llaneras como forjadoras de la identidad apureña. Son catorce cuentos fantasmales, inspirados y ambientados en el paisaje apureño (humano y natural). Unas veces se sitúan en los viejos caserones, en los cementerios, en los patios y traspatios abandonados, en las solitarias y polvorientas calles de los pueblos y caseríos apureños, en la sabana, en los caminos solitarios, en las lagunas, en los caños y ríos; pero también en el caney, en la majada, en el corral de ordeño, en la quesera y en la Mata apureña, como la Mata del Ánima sola, donde una noche pernoctó ese personaje mítico llamado Quitapesares."

"Apreciados lectores, prepárense para vivir algunas de las experiencias del más allá, que recorren lo largo y ancho de las sabanas y pueblos apureños. Esos cuentos de camino, que en el recodo algunas veces es el celaje, la sombra, la brisa o la luz realenga que va del tremedal a la palma, de la laguna a la Mata, del jagüey al patio o de la majada al caney. También de aquellos seres extraños que de noche deambulaban por las oscuras, polvorientas y solitarias calles del ancestral San Fernando y que en antiguas casonas de anchos portones, largos zaguanes, techos de tejas enmohecidas y anchas paredes de adobe, referían aquellos viejos parroquianos y que ahora eufemísticamente el mestizaje ha denominado Leyenda urbana."

El Encanto de Los Medanitos
De niño escuchaba relatos de muertos, espantos, aparatos, encantos, aparecidos y entierros, contados por los peones del hato Los Medanitos, situado a escasos dos kilómetros de Arichuna y propiedad de mi abuela Josefa Acosta de Páez. En esos relatos, los peones referían la existencia de horribles seres llamados Encantos, que se llevaban a las personas al fondo de los ríos, sobre todo donde existe un remanso o un remolino. Es casi seguro que en el fondo de esos ríos existiera un misterioso duende que se llevaba a las personas para mostrarle sus riquezas. Otros peones referían que algunos Encantos habitaban en los bosques cerca de las casas. Estos extraños y horribles seres raptaban a las personas y en algunos casos las soltaban. Decían que había individuos que se habían extraviado durante mucho tiempo en un bosque y cuando aparecían regresaban imbuidos de poderes sobrenaturales, que los duendes, en señal de gratitud les habían concedido. Una de esas noches de cachos en el caney sillero de Los Medanitos, un viejo peón narraba que su abuelo le contaba que un vecino suyo fue secuestrado por un Encanto y cuando apareció, regresó con extraños poderes y que en agradecimiento al monstruo, le puso a su hija menor el nombre Encanto. Si los Encantos son malos o buenos, ¿Qué buscan? ¿Cuál es su misión? ¿Por qué emergen del mas allá? ¿Todavía existen? Esa respuesta yo no la sé, por cuanto, nunca fui raptado por uno de estos extraños seres.
Estimo que entonces los Encantos en Apure, serían algún caimán que atraparía entre sus fauces a algún desprevenido campesino u otro que caería en las garras de un hambriento tigre mariposo. Animales que entonces proliferaban en la geografía apureña. Por si acaso, amigo lector, nunca se detenga a pescar solo a la orilla de un río apureño y mucho menos se interne solo en los hermosos bosques apureños. En todo caso, créalo o no, se lo dejo a su imaginación.
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