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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

23 de enero de 2012

Los Morros de San Juan

Imagen Vivencias Llaneras del Abuelo
LOS MORROS DE SAN JUAN
Cuentan que fueron dos indios
Que irrespetaron al Sol
Pero el Dios Amalivac
En piedra los convirtió;
Palenques y Tamanacos
-las tribus de la región-
Los llamaban “El Paurario”
Pero ese nombre cambió,
Hoy es San Juan de los Morros,
Con su Santo protector,
Imagen Vivencias Llaneras del Abuelo
El Guárico es de la patria
El centro y el corazón,
Colinda con ocho Estados
Y además de su folklor
Tiene las aguas termales
Más puras de la nación.

Germán Fleitas Beroes



Los Morros de San Juan, ubicados como muchos dicen "en la puerta de los llanos", constituyen un paisaje al cual los venezolanos estamos acostumbrados, sin embargo, particularmente, cada vez que se ofrecen a mi vista, definitivamente me impactan. Su imponente verticalidad y tamaño, hacen que salgan las cámaras fotográficas y cada uno trate de tomar sus propias imágenes.

Imagen Vivencias Llaneras del Abuelo
Este monumento natural de roca caliza, es orgullo de los nativos y domina la capital del estado Guárico. El paisaje que conforman, es cambiante dependiendo de la hora del día, pero mostrándose casi siempre “bañado de luz”. Su contemplación incita a querer acercarse al máximo, por lo menos a la base, lo cual no es fácil tarea, aunque muchos escalan sus escarpadas paredes.

Imagen Vivencias Llaneras del Abuelo
Imagen Vivencias Llaneras del Abuelo
“Antiguamente se denominaron “Serranías Grandes de San Juan”, según documentos de 1660 y los indígenas llamaban Paurario. Fue decretado Monumento Natural “Arístides Rojas” en el año 1949, con el fin de preservarlos. “Son colinas que se elevan en forma de sierra dentada como altos contrafuertes que le dan un aspecto de castillos en ruinas. Dominados por dos picos agudos que van de los 500 a los 800 metros de altura y rodeados por formaciones de menor tamaño. Estas alcanzan los 1060 m.s.n.m y son de origen arrecifal, que tuvieron su evolución en las aguas costeras poco profundas de un antiguo mar que cubría la zona central del país hace aproximadamente 800 millones de años” Mi punto.com.

La vegetación en la base de los morros, está constituida básicamente con arbustos, cardonales y gramíneas secas.

Tomaremos algunos fragmentos de un escrito sobre los Morros de San Juan, de la autoría de Daniel Scott:
“Lástima que Paurario no sea eterno. Según la opinión de los expertos, el monumento se derrumba en una cámara lenta que lleva siglos, tal es el proceso de meteorización al que se encuentra sometido.”
Nos dice igualmente en el referido escrito que en las inmediaciones del monumento existen uno o dos cementerios indígenas. Estos sitios al parecer están custodiados por los pocos lugareños de la zona.
Son muy nombradas las cavernas que existen en la estructura de los Morros. Ramón Páez, en la Vida en los Llanos de Venezuela, nos narra sus impresiones:
Arco La Puerta
“Al elevarse el sol, la más extraordinaria escena se ofrecía a los ojos y al espíritu. La gigante y desgarrada montaña de más de mil pies de elevación, se erguía en medio de un como golfo de origen volcánico, mientras la escasa vegetación sobre esa roca estéril, contrastaba singularmente entre las esparcidas masas de granito del valle. La sinuosa cañada de La Puerta, dos veces escenario de sangrientos combates entre patriotas y españoles, traza su espumoso camino a través de aquel valle de Muerte, hasta mezclar sus aguas con las del lejano y hermoso río Guárico. En ambos combates, fueron vencedores los españoles, y como sucedía en aquellos días de la Guerra a Muerte, los triunfadores mancharon sus laureles, derramando sin misericordia, la sangre de los vencidos. Estos triunfos fueron compartidos alternativamente por el monstruo de Boves y por el cruel Morillo” (…) “La cresta accidentada de la montaña, envuelta en una atmósfera resplandeciente y clara; las agrestes y esparcidas rocas, como los gigantescos esqueletos de una raza extinguida; los dolorosos recuerdos enlazados a aquellos sitios; todo eso producía en mi espíritu una inolvidable impresión” (…) Los Morros, vistos de lejos ofrece el aspecto de dos enormes y arruinados castillos. La continuada acción de las aguas, ha corroído los flancos de la montaña (compuesta principalmente por una caliza peculiar), dándoles apariencias fantásticas. La misma acción destructiva, de la misma manera ha horadado las entrañas de la roca calcárea, formando miles de pasajes subterráneos y abismos sin fondo, donde al decir de muchas personas que han andado dichas cavernas, no se logra percibir el choque contra el fondo de un peñón que se arroje”. Ramón Páez hace mención a las aguas termales que brotan de sus entrañas.

Los Morros se accesan mediante una carretera de tierra que se encuentra en buenas condiciones, hay varias fincas a lo largo de la misma  y pueden apreciarse varias caminerias que se adentran en los alrededores de los Morros, imagino que llevan a su base. A unos cuantos kilómetros subiendo dicha carretera, existe un pequeño sobreancho que nos ofrece la espectacular vista de un valle hermosísimo,  a los pies de éste monumento natural:

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