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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

28 de septiembre de 2014

A 29 Años del Vuelo del Pajarillo

Nuestro amigo y colaborador, profesor Omar Carrero gran admirador del "Cantor del Llano", como se denomina a Angel Custodio Loyola, escribió hace cuatro años, un artículo en homenaje a tan distinguido personaje del folclore llanero y lo llamó "A 25 años del Vuelo del Pajarillo".

Ya han transcurrido 29 años del fallecimiento del reconocido cantante (24/09/1985) y  4 años desde que el profesor Carrero escribió esas palabras cargadas de sentimiento que hoy  vienen a nuestra memoria, en razón del homenaje encabezado por el Poeta Rojas, que un grupo de personas llevaron a la tumba del inolvidable pionero de la música criolla y al sencillo monumento erigido en la Mata Arzolera, lugar de nacimiento del reconocido cantante (04/09/1926)

Dice el profesor Carrero en su escrito:
Pajarillo, pajarillo
Que vuelas por la ribera
Voy a cantarte otra vez
Con mi garganta altanera
Recordando aquellos tiempos
Allá en la Mata Arzolera
De La Unión y Calabozo
Del Ave María Sanchera


Estas coplas de la inspiración de Ángel Custodio Loyola aparecen al pie del pequeño obelisco levantado en su memoria justo en Mata Arzolera, lugar de su nacimiento. Loyola, un guariqueño de canto impresionante logró difundir a lo largo y ancho de la tierra venezolana la música del llano-llano, ahora desvirtuada por la llegada del joropo urbano que aún manteniendo la tríada de arpa, cuatro y maracas, disfraza la verdadera música llanera,
Ángel Custodio nació un 4 de septiembre allá por 1926; exactamente donde el paralelo 8º 36´ se da la mano con el meridiano 67º 53´, en un rincón donde Guárico, Barinas y Cojedes se hermanan; en invierno, a través del traslape de las aguas del Portuguesa, del Tiznados y del Cojedes y; en el verano, a través de tolvaneras y humaredas. En esas coplas, el mejor cantor llanero de todos los tiempos, triangula el espacio de sus primeras correrías al situar su Mata Arzolera en medio de Calabozo, La Unión y Arismendi (fundado sobre las tierras del hato Ave María Sanchera). Desde allí vislumbraba a las calcetas de Monte Oscuro, los topiales de Corocito y los bancos de Palo Quemao, llanos genuinos donde doblan la punta los pastos pa´ los lados que va el viento; llanos tantas veces cantados en sus coplas ingenuas y sencillas pero que su voz cargada de sentimiento, de claro timbre y de mejor fraseo se encargaron de ponerlas en alto sitial. Ese mismo viento que dobla las puntas de la lambedora, en uno de sus tantos remolinos sacó de Mata Arzolera el canto puro de Loyola para que las gentes de otros parajes pudieran conocer la música propia de los hombres y mujeres del bajío, en una época difícil para la música venezolana porque los ritmos caribeños irrumpían con fuerza en nuestros escenarios. Pero Loyola apoyándose en su propia convicción de que el joropo es sentimiento, alma y ganas de cantar pudo hacerse oír por encima del mambo y de la guaracha. Desde entonces la voz de este supremo cantor se extendió por todo lo ancho del llano y más allá, porque también las costas y las serranías vibraron ante la recia entonación de un pajarillo o de la sublimidad de un pasaje como Cajón de Arauca Apureño. Loyola con su canto contribuyó grandemente a la llanerización musical de Venezuela, identificada a través del joropo y del pasaje y más recientemente de la tonada. El 24 de septiembre se cumplieron 25 años desde que el alma de Loyola abandonó su cuerpo físico en Cagua, estado Aragua, sin embargo, su grito altivo sigue oyéndose a lo largo y ancho de su tierra venezolana, en donde lamentablemente, con el advenimiento de nuevos intereses y maneras de componer y cantar se vive un proceso de desllanerización del joropo y del pasaje. Este hecho, con toda seguridad hubiera obligado al Cantor a desempolvar su vieja copla de reclamo y empuñarla en su lucha contra esta afrenta:
Muchos pasajes mi amigo, óyelo bien, que por ahí se oyen tocá
Que dicen que son llaneros como tabaco e´mascá
Te lo juro por Dios Santo, del llano no tienen ná
Y otros son como albajaca, verdaíta y cómo no, con colonia perfumá.
Nuestro amigo y colaborador  Fidel Silva, "El correo del Folclore", nos hizo llegar las fotografías que se muestran a continuación,  que reflejan que aunque pasen muchos años, el sitial que ocupó en Cantor del Llano no ha sido ni será sustituido por otro.









24 de septiembre de 2014

Más de Sánchez Olivo - Argenis Méndez Echenique



EL  CRONISTA  DON JULIO CÉSAR SÁNCHEZ OLIVO.

Argenis Méndez Echenique
1993

Poeta, Ensayista, Periodista, Promotor Social y Cultural, Político y, fundamentalmente, Amador de su Tierra. Don Julio César Sánchez Olivo nació en las cercanías de la población apureña de Guachara, en pleno Cajón de Arauca, el día 21 de Octubre de 1909, de la unión matrimonial de Don Teodoro Sánchez Osto con Doña María Josefina Olivo Fuentes de Sánchez.  Era el segundo de tres hermanos.

La carencia de facilidades para instruirse en un medio aislado y bravío como el del Apure de ese tiempo la suplió la propia madre, pues el padre había muerto en 1913. El mismo Sánchez Olivo decía que él era autodidacta, puesto solo asistió a una escuela de Primeras Letras durante unos pocos meses. La mayor parte de la orientación educativa la recibió de Doña María, su madre, quien se empeñó en que escribiera una plana diaria, copiando regularmente del Consejero de la Juventud, o del Manual de Urbanidad, de Manuel A. Carreño, y leyera sobre gramática, geografía, historia, aritmética y algunos otros libros escolares, logrando inculcarle el hábito de la lectura. A los doce años ya había incursionado por la Biblia, Don Quijote de la Mancha, las obras de Víctor Hugo, Alejandro Dumas, padre e hijo.
       
 Don Julio César vivió sus primeros veinte años en los hatos “chaparralito” y “Los Cañitos”, propiedad de su familia, por lo que en sus niñez y juventud aprendió y ejecutó como un consumado “llanero” toda clase de faenas rudas y peligrosas típicas del medio campestre apureño. Además, aprendió a versificar y contrapuntear al pie del arpa, poniendo de manifiesto su facilidad para la improvisación relancina, característica de los cantores sabaneros.

En 1928 se traslada a San Fernando, donde trabaja como contabiliza de varias casas comerciales de la plaza, hace algunas pasantías como secretario de algunas prefecturas apureñas y en 1937 inicia una incesante actividad periodística que va a llegar hasta  sus últimos momentos de vida (su pimer artículo de prensa lo tituló “Gobernadores y Prefectos”, publicándolo en el semanario Cordura,  que estaba dirigido por el Dr. Angel Domingo Beroes). Su actividad es incesante: en 1938 funda, con algunos amigos, la “Asociación de Pequeños Criadores del Estado Apure”.  Ese año también actúa, por poco tiempo,  como Secretario General de Gobierno, con  el Dr. Alejandro Rivas Vásquez, Presidente del Estado Apure.

En 1939 es detenido por sus artículos contra el régimen del General Eleazar López Contreras, permaneciendo preso durante año y medio. En 1941 inicia su famosa columna periodística “Camino Real”, en el Semanario Pueblo,  dirigido por Pedro Elías Hernández Figueredo. En 1942 participa en la fundación de la Asociación Regional de Ganaderos del Estado Apure, en San Fernando.  En 1943 contrae matrimonio con Guillermina Fernández Navas, pero no tuvo descendencia y todo su cariño lo volcó hacia sus sobrinos.
        
En 1944 se inscribió en el partido Acción Democrática, codeándose con la dirigencia regional y nacional de este ente político. En 1945 es uno de los promotores del Comité “Pro-Restablecimiento de las Vías Fluviales en Apure”, en la ciudad de Caracas; recae en su persona la responsabilidad de Secretario General del mismo, y el de Presidente en el Dr. Saverio Barbarito Echenique. En 1945, después del derrocamiento del General Isaías Medina Angarita, fue nombrado Secretario General de gobierno por el nuevo Presidente del Estado, Juan Salerno Melo; después Carlos Elías (“Concho”) Vivas lo ratifica en el mismo cargo, correspondiéndole entre el cargo de Primer Magistrado Regional al Dr. Pedro Elías Hernández Figueredo, quien lo ratifica en el cargo de Secretario General.
       
 En 1946 asistió como Diputado por Apure ante la Asamblea Nacional Constituyente de ese año.  En 1950 es detenido por las autoridades perzjimenistas de Apure y después de tenerlo noventa días incomunicado, lo expulsan del Estado y se radica en la ciudad de Valle de La Pascua, donde, aparte de las actividades comerciales a que se dedica, se ocupa en los ratos libres de la actividad intelectual.  En 1958 vuelve a Apure y es electo Senador de la República por el Estado Apure (1959 – 1964).
       
En 1959 funda con otros apureños en Caracas el “Comité Amigos de Apure”, cuya presidencia ejerce la Dra. María Josefa Salerno, para luchar por un Apure mejor.  Con ese mismo propósito inicia un programa  semanal por Radio Continente, que titula “Apure en Marcha”.  En San Fernando funda el quincenario El Apureño, donde escribe con el pseudónimo de “Yaruro”.  En todo ese tiempo la producción literaria va surgiendo poco a poco, como decantándose con las diversas peripecias que la vida le depara a Sánchez Olivo.
      
 Su estadía en el Congreso Nacional la utiliza para plantear  soluciones a los diferentes problemas que acogotan a su Apure; así plantea la construcción de carreteras, defensas contra las  inundaciones, y un “Plan de Desarrollo Integral para Apure”; en 1968, a través del periódico Impacto, de San Juan de los Morros, propone la creación de una Corporación de Desarrollo para los Llanos Centro – Sur, que puede considerarse como un antecedente directo de lo que hoy es CORPOLLANOS.

En 1969 se establece en San Fernando y el día 1º de Junio inicia un programa radial dominical en la emisora “La Voz de Apure”, que tiene como nombre “El Apure de Ayer, de Hoy y de Siempre”, con el propósito de demostrarle a propios y extraños que Apure si ha tenido y tiene una muy sobrada tradición cultural. Ese programa después lo llevó a otras estaciones de radio, manteniéndolo en el aire, casi  hasta su muerte, en 1988. Del Asilo de Ancianos de Biruaca, donde se había refugiado en los últimos años, partía semanalmente a cumplir su compromiso con Apure. Su programa era una cátedra libre a través de la radio, donde Sánchez Olivo hablaba de las viejas tradiciones, costumbres e historia del Llano  Apureño, despertando en sus habitantes el interés de luchar por el bienestar de su tierra, sin olvidar sus propias raíces.

Su  telurismo lo lleva a expresar  cantando lo que siente, fundamentalmente en el poemario Por el Rumbo del Recuerdo (dos ediciones. La primera, de 1975,  con prólogo del intelectual margariteño  Efraín Subero):

Mi verso viene del llano
y vuelve al llano mi verso;
de allá viene, hacia allá va,
por el rumbo del recuerdo.
Como me lo dio mi tierra
así mismo lo devuelvo
rudo, orgulloso, sencillo,
sin adornos forasteros.

En su producción poética se siente la fuerte influencia de los viejos romances castellanos, igual a como puede palparse en los versos de otros bardos compenetrados con el terruño, como Lazo Martí, Alberto Arvelo Torrealba, Germán Fleitas Beroes o  cualquier otro coplero llanero. Es el legado innegable del hombre de la sabana abierta a los cuatro vientos.
        
 Por iniciativa suya, en Apure es creado una organización parecida a la que funcionó en Caracas: Comité Amigos de Apure “María Josefa Salerno”, en recordatorio a fallecida Dra. Salerno; también la “Biblioteca de Autores y Temas Apureños”  y la Oficina del Cronista del Estado Apure, que le permite a los apureños dar a la luz pública sus  producciones literarias. 

En 1982 la Academia Venezolana  de la Lengua  lo nombra Miembro Correspondiente suyo por el Estado Apure y en 1986 hace lo mismo la Academia Nacional de la Historia. Ese año 86 es nombrado Profesor Honorario de la Universidad Nacional Experimental “Simón Rodríguez”.   Aparte de estos reconocimientos, varias bibliotecas y calles de  Apure  llevan su nombre.
Julio César Sánchez Olivo murió en la ciudad de Maracay, el día 22 de Abril de 1988 y sus restos mortales fueron trasladados a San Fernando, donde reposan en el viejo cementerio de la capital apureña (en “Jobalito”).
     
 Uno de los estudiosos de su vida y obra opina de Sánchez Olivo como sigue:  “En su largo recorrido vital bien puede mirar hacia atrás, para sentirse sinceramente contento de los años vividos, porque ha mantenido preclara vivencia de las letras, la cultura, las ciencias y el periodismo. Hombre ponderado y culto, de finos modales y temperamento reposado, guía y doctor del intelecto, escritor de atildada pluma, historiógrafo y académico.  Llanero integral que supo amar a su tierra y manejar su pluma polémica con destreza, cariño y sabiduría. Su vida fuente inagotable de bondad generosa. Su nombre perdurará en la llanura como ejemplo altamente inspirador para las nuevas generaciones.

17 de agosto de 2014

Apuntes sobre el Desarrollo de la Cultura Apureña (1)


Queremos, en este mes dedicado a Apure,  publicar parte de un excelente trabajo realizado por Julio César Sánchez Olivo  denominado La Cultura y el Desarrollo General de Apure entre los años 1830 a 1940.

En dicho trabajo, el autor recopila información de investigaciones realizadas por apureños natos o asimilados, celosos y defensores de  su tierra, que se esforzaron por rescatar información  de mucha importancia relacionada con los primeros pininos del estado en materia cultural.

El trabajo del poeta Sánchez Olivo se basa principalmente en la obra "Historia del Periodismo en Apure", del guariqueño Adolfo Rodríguez.

Inicia el ensayo  contándonos sobre la “Primera manifestación escrita del Pensamiento Apureño” y da  este nombramiento al informe  del General  José Cornelio Muñoz en febrero de 1831, para entonces ministro del Interior, quien ofrece minuciosos datos estadísticos de la provincia de Apure para la fecha.

Es de destacar que este trabajo lo había solicitado la mencionada autoridad a todos los gobernadores con ocasión de estarse produciendo la separación de Venezuela de la Gran Colombia y estar naciendo la nueva Venezuela.

José Cornelio Muñoz, apureño, nativo de San Vicente, había tenido una participación destacada en la gesta de independencia. El  informe presentado puede considerarse el primer Censo General de Apure en cuanto a los habitantes del estado y a sus actividades productivas, así como información del territorio apureño. Sobre la educación expresa: ”Me es  doloroso y sensible exponer a ud. que este ramo de tanta importancia, origen de la felicidad de un pueblo, y sin el cual no es posible que exista un gobierno libre, se halla enteramente descuidado en esta provincia. Apenas pueden numerarse seis escuelas públicas, montadas bajo el antiguo régimen de enseñanza (…) y aún éstas se hallan en estado que no prometen mayores ventajas.

Adolfo Rodriguez en el libro antes mencionado manifiesta: "Apure es una inmensa fronda cultural sumida en sombras incomprensibles de desconocimiento.  Esta verdad motivó en gran manera mi entusiasmo por ofrecer este mínimo aporte al impostergable develamiento de esa realidad”

Julio César Sánchez Olivo resalta que la investigación del Sr rodriguez, en realidad significó un importantísimo rescate del pasado cultural de Apure. Su trabajo plasmado en La Historia del Periodismo en Apure, así como  otro denominado Arichuna Bicentenaria (1970) de Leopoldo González Gamarra,  hilvanado también con  minuciosidad y empeño en conocer la historia cultural del estado, abrieron las puertas al pasado de Apure.

De allí es que ahora conocemos que para 1840, aún sin imprenta,  se desarrollaba en Apure un interés muy marcado en la lectura y  se empezaron a conocer nuevos escritores, que publicaban sus escritos en  medios de prensa foráneos. Cuando se tuvieron periódicos en Apure , se contaron con varios agentes  de periódicos como  “La Unión”,   “EL Republicano” , “El Constitucional”, “El Espectador”, entre otros.  Pero a su vez, pero además de ellos,  muchos apureños veían publicados sus propios artículos, por intermedio de esos agentes, aunque casi siempre usaban seudónimos como “El Apureño”, “Un Campesino” y en diálogos satíricos, otros nombres como “Transeuntes de Genio Ambulatorio”, “Un campesino”, “Los dos Ciudadanos de Achaguas”, “Los Dialoguistas”, “Un Observador”, “Unos Achagueros” entre  otros. Pero lo resaltante de todo esto  es que la pluma apureña se manifestaba constantemente.

Por otro lado, algunos extranjeros se aquerenciaron en el llano apureño e hicieron importantes aportes en materia cultural. Uno de ellos fue Rafael Agostini, oriundo de la isla de Trinidad, abogado, político y poeta, fue el autor del libro de versos “La Cítara de Apure”, considerado como el primer poemario publicado en Venezuela.

En el campo cultural se destacó muchísimo otro extranjero, Juan Esté Bontour, inglés, de vasta cultura. Llegó a Venezuela en la década de 1850 y se radicó en San Fernando con su esposa venezolana. Creó un colegio internado donde venían a estudiar inglés incluso jóvenes de Caracas. Se nacionalizó venezolano en 1856  y se destacó no solamente como docente, sino en el área  periodística con la cual empujó una campaña en pro de la industrialización de la región, sugiriendo exposiciones y premios de estímulo al desarrollo de las actividades  agropecuarias. Escribió incluso el “Resumen de la Historia de Venezuela”.

ENTRADAS RELACIONADAS: PARTE 2

Pueblos del Alto Apure: El Amparo




El Amparo es un pueblo ubicado al occidente del estado Apure, en la frontera con Colombia, a orillas del río Arauca.  Representa una población satélite de Guasdualito. 

Fue fundado frente a la Villa de Arauca en Colombia, a finales del siglo XVIII con el nombre de El Amparo Paso Real de Arauca. Fue nombrada parroquia el 20 de noviembre de 1846, incluye los caseríos de Angostura y Santa Rosa de Sarare. Es un pueblo a orillas del río Arauca, ubicación privilegiada que permite el intercambio comercial entre
las ciudades de Guasdualito, Barinas, San Cristóbal y Arauca en Colombia. Presenta un sistema irregular de viviendas de estructuras y técnicas de construcción sencillas, en su mayoría de concreto armado y no mayor de dos niveles; techos de zinc o de acerolit con caido a una y dos aguas.
 
Es un pueblo tristemente recordado por una cruel masacre que ocurrió en el año  1988, cuando fueron asesinados  14 pescadores inocentes por fuerzas policiales y militares que presuntamente  se ocupaban de luchar contra grupos subversivos colombianos.
Su ubicación fronteriza, así como la de El Nula y  Guasdualito, lo hace muy vulnerable a las acciones de la guerrilla, estando sus pobladores sujetos permanentemente a su influencia. Justo al frente de El Amparo, cruzando el río Arauca, se encuentra un refugio de la guerrilla colombiana.
El Amparo se comunica vialmente con  Colombia, mediante el puente internacional José Antonio Páez


Entre los patrimonios del pueblo estan los siguientes:
Balneario de Puente Páez
En todo el margen del río Arauca se forman unas hermosas playas en verano. La extensión aproximada del balneario de Puente Páez es de 1 km y posee muchos árboles de guamos. Está ubicado a unos 3 km de El Amparo. La comunidad recomienda visitarlo en horas diurnas por seguridad militar. Los pobladores lo utilizan como sitio de recreación para jugar fútbol, voleibol playero, elevar papagayos, asolearse, bañarse y hacer hervidos, sobre todo en los días de asueto como Carnaval y Semana Santa.


Puente internacional José Antonio Páez
El puente internacional José Antonio Páez está ubicado sobre el río Arauca, uniendo las poblaciones de El Amparo por Venezuela y El Arauca por Colombia.
Fue construido en el año de 1967 entre ambos países durante los gobiernos de Raúl Leoni por Venezuela y Guillermo León Valencia por Colombia. Tiene una longitud de 200 m aproximadamente,
tiene buena iluminación; puede ser utilizado las veinticuatro horas del día por los transeúntes de ambos países.


Isla de Guamalito
La isla de Guamalito es de suma importancia para la comunidad indígena, porque es utilizada por ellos como reserva forestal. En época de verano se forman unas playas inmensas, aptas para jugar fútbol, voleibol playero y bañarse. Tiene una superficie de dos y media hectáreas donde habitan
aproximadamente 70 indígenas guahibos entre niños y adultos. La ubicación de la isla facilita el traslado de la población a pie en verano y por canoa en invierno.
Existe una leyenda con respecto a  la formación de esta isla. Cuentan los habitantes indígenas Guahibos que fue creada por un encanto del río Arauca y dicen que si los indígenas alcanzaban un enorme pez desaparecían.

 

Fiestas patronales de El Amparo
Las fiestas patronales del municipio Páez se realizan el 19 de marzo de cada año. Esta celebración la utilizan para rendirle honores y ofrendas al santo patrono San José. En el marco de la conmemoración organizan procesiones, toros coleados, festivales de música llanera, peleas de gallo y bailes típicos de la región. La comunidad se llena de alegría y es visitada por turistas de diferentes regiones de Venezuela y Colombia. Las actividades se extienden durante todo el día.