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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

30 de abril de 2013

La Cacería de Tigres en el Llano Viejo (3)

Tigre no come tigre y si lo come vomita. (Refrán popular)
Continuamos la narración de la Cacería de Tigres descrita por el Capitán Vowel en Las Sabanas de Barinas.

En la entrada anterior, se contó cómo los llaneros de Páez,  dirigidos por él mismo, y en compañia del General Pedro Zaraza,  enfrentaron varios tigres y panteras que estaban azotando el sector donde habían refugiado civiles para protegerlos de los realistas. inalizó la misma cuando un lazo mal soltado por parte de Pedro Zaraza, lo puso en serio peligro de ser atacado por el tigre.

En esta tercera parte, sigue siendo  protagonista  el Gral Pedro  Zaraza en una aventura poco afortunada:

"El  veterano, picado por el regocijo y fingida lástima de sus camaradas más jóvenes, resolvió ocurrir al expediente usual en semejantes circunstancias, es decir, el de señalarse por alguna atrevida proeza que borrara el recuerdo de su cómica aventura. Y observando que ya no salían fieras de ninguna especie, pero que los mastines se mantenían aún latiendo de modo incesante en diversos puntos del bosque, dedujo que tendrían acosado a uno o más de sus feroces enemigos. 

Apeóse, pues, del caballo y cogiendo una lanza de manos de uno de sus asistentes, volvióse con mirar iracundo hacia los que habían sido más tenaces en darle vaya y retó a cualquiera de ellos para que lo siguiera al bosque. En realidad aquello constituía una empresa tan arriesgada que casi todos vacilaron en aceptar el desafío y permanecieron silenciosos, mirándose unos a otros, como en duda de si hablaba o no en serio ; pero al ver que en efecto iba avanzando sólo hacia la espesura, Páez saltó de su caballo, diciendo que Taita Cordillera no correría nunca un peligro, sin tener quien lo auxiliara, mientras el pudiese manejar una lanza, y su ejemplo fue emulado por todos los de su guardia que estaban junto a él, aunque no permitió que lo acompañase nadie, excepto Carvajal, Silvestre Gómez y a muchos ruegos, Andrés Castro, el sobrino de Gómez. 

Entregaron sus caballos a los asistentes y provistos de cortas y solidas lanzas, por ser mas fáciles de manejar entre los árboles, siguieron a Zaraza, a quien ya habían perdido de vista. La maleza no era tan tupida que les vedara abarcar con la vista, el terreno en torno de ellos, pues la única vegetación que allí crecía era la que suele brotar de las raices de los arboles caídos. Guiábalos en la busqueda del viejo general el recio latir de los perros mas próximos, y en breve comprendieron la causa por que los mastines no se habían lanzado de una vez sobre el objeto de su persecución. Una tigre con dos cachorros, casi en pleno desarrollo, amparábase en el fondo de un espeso breñal, donde los árboles secos yacían atravesados en el suelo, uno sobre otro, formando un refugio casi impenetrable, constituido por cuatro grandes fragmentos de sus despedazados troncos, que se entrelazaban mediante una especie de fortísima red forjada por los bejucos trepadores. Semejante cubil solo ofrecía un angosto acceso, donde la fiera se mantenía en guardia para recibir al primer intruso, respaldada por los cachorros, cuya presencia enardecía su furor y desesperación, y los cuales en realidad, no eran niños de pecho. 

Zaraza había avanzado hasta allí, pero parecía algo perplejo cuanto al modo' de proceder. Bien que los mastines estuviesen exasperados, casi hasta la locura, por la resistencia que ya se le había opuesto -varios de ellos desangrábanse copiosamente por los profundos desgarrones con que la enfurecida madre castigara a sus más osados asaltantes- y por la presencia y los gritos de los cazadores que los azuzaban, no era posible obligarlos, mediante ningún estímulo ni amenaza, a penetrar dentre de la estrecha boca del antro. 

Resumiendo la acción, uno de los ayudantes, se trepó rápidamente por un árbol cercano, quedando por encima de la guarida de los tigres y colgado de una mano, manejando su lanza con la otra atacó a los cachorros, lo cual desconcertó a la madre que dejó la entrada libre y la partida de caza dio cuenta de la familia. Sin embargo, seguían escuchándose ladridos, los excursionistas ubicaron un caujaro rodeado por los perros y en sus ramas descubrieron una pareja de tigres. El mismo ayudante buscó dos lazos, con ellos colgados al hombro se trepó a un árbol vecino y los enlazó desde arriba, luego arrojó los cabos a sus compañeros, pasando las sogas por sendas ramas en horqueta. Así dieron cuenta igualmente de la pareja de tigres. El resultado final fue de cinco tigres y ocho panteras."

Comenta el capitán Vowel que estos perros eran descendientes de feroces mastines utilizados en la conquista para reducir a los indígenas y que posteriormente fueron criados con esmero. 


 NOTAS CURIOSAS:
Cuando Angel Custodio Loyola  sacó la canción El Tigre de Masaguarito,  El Carrao sacó otra llamada La Muerte del Tigre en donde contaba que el animal había caminado hasta Barinas y allí lo habían matado porque allí había alguien con el valor para hacerlo. Entonces Loyola se  "picó"  y le replicó con otra canción de fuerte tono, llamada  El Tigre Ronca en Aragua ( palabras más, palabras menos),  aludiendo a su residencia en Cagua,  en donde decía que ese coplero resentido había visto un cunaguaro y que culpa de sus nervios a un tigre se le había parecido!!. 
Loyola posteriormente sacó otra que se llamaba El Tigre en La Rinconada (hacía alusión a un tigre que una vez se apareció por los lados del hipódromo). 
 Apure dió otro tigre famoso: Antonio Castillo que se hacía llamar El Tigre de La Nietera. Tiene una canción con ese nombre  que igualmente menciona al tigre Masaguarito y otra llamada La Huella del Tigre.

Como nota musical, les ofrecemos LA MUERTE DEL TIGRE con el Carrao de Palmarito y EL TIGRE DE LA NIETERA, con  Antonio Castillo. (Como siempre dejamos el espacio en algunas palabras que no entendemos, por lo que agradecemos dejar un comentario las identifica.)

LA MUERTE DEL TIGRE 
El tigre Masaguarito 
Era un pinta menudita 
Atravesó por El Rastro 
Y salió a Guanaparito 
Y siguió sabana arriba 
Por el hato Santo Cristo
Pasó cerca e´Catalina
Y llegó al Vegón de Nutrias 
Ya era muy de nochecita 
Como iba tan hambreado 
Se comió un lechoncito 
Tigre tan caminador 
Que cuando iba amaneciendo 
Ya estaba por Pagüecito
Y mató un toro padrote 
La vaca y el becerrito 
Tigre Masaguarito 
Tenía la muerte cerquita 
Porque dijo a caminar 
Y llegó a Suripaita 
A costa de Caimán Flaco 
Acabó una cría enterita 
Pero en Barinas hay un hombre 
Que mata tigres solito 
Un hombre no muy alto 
Su estatura es pequeñito 
Es que las tiene bien puestas
Y se llama Miguelito 
Él fue quien pudo matar 
Al tigre Masaguarito 
Le puso una palanqueta
Que lo dejó anidaito
El tigre más peligroso 
Que en Venezuela se ha visto 
Vino a encontrarse la muerte 
 A costa e Suripaita
Aquí termina la historia 
De este pinta menuíta

   


 EL TIGRE DE LA NIETERA
El tigre Masaguarito
Corría en la pampa llanera
Por ese llano infinito
Su nombre era una leyenda
Un gigante menudita
Al tigre de la Nietera

De Caracas Germancín 
Hacia Barinas despega
En busca de Miguelito
Muy nombrado en Venezuela
Y al tigre Masaguarito
Lo mató en su madriguera

Germancín al fin le dijo 
En pabellón no se espera
Don Goyo ______mi amigo
Baquiano de la pradera
Marco Flores y Carlo Emilio
Hombre de lanza certera

Marco Flores en el Cedral 
Al que le tira le pega
Con horqueta y punta e´lanza
Ya ciento cuarenta lleva
Una mañana de abril
Es que la comisión llega

 Con el deseo de acabar 
Con el terror de esas tierras
Veintitrés perros de caza
Había matado esa fiera
Como ciento ochenta vacas
Cochinos y muchas yeguas

El paisano José Gómez
Que es el dueño que gobierna
Nos dice que ese animal
Casi lo tiene en la quiebra
Pa´l que termine con él
Hay whisky y buena ternera











Un día primero de mayo
Una garúa nos hostiga
En El Setenta buscamos
 A esa fiera tan temida
Y en el troco e´un matapalo
Toda la gente lo mira

Allí peleaba acostao
Con los perros sin salida
Como trabuco y hormiga
Cangrejo tiene una herida
Tiembla el corazón del llano
Al ver que el hombre peligra

Salíle tu Marco Flores
Con tu lanza o carabina
No dejes que se acomode
Cuidao si te brinca encima
Andemos con precaución
Y defendamos la vida

Germancín aunque muy joven 
Como un celaje lo tira
El tigre corre unos metros
Y cae echado de barriga
Y su sangre a borbotones
Riega el Apure y Barinas

Germancín es pequeñito
Con tabaco en la vejiga
Para el peligro es mansito
Poco le importa la vida
En su avión siempre le he visto
Dos lanzas y tres carabinas

Los perros quedan heridos
Marcos Flores se aproxima
Le pregunta a Germancín
Con la carabina encima
Vamos pollo y Miguelito
A la tercera ofrecida

Pero como por traición
No hay ternera ni bebida
El del hato se escondió
Otro dia para la huida
Del Nietero y Masuaguarito
Todo el llano quedó libre
Germancín y Miguelito
Mataron a esos dos tigres











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