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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

11 de diciembre de 2013

Loa al Caballo Llanero (2)

Les ofrecemos la segunda parte de estas entradas en homenaje a ese noble animal que es nuestro caballo llanero. En la primera parte colocamos un artículo del poeta Luis Alberto Crespo, relacionado con la evolución del caballo hasta llegar al que puebla nuestra llanura. Ese caballo de poca alzada, muchas veces de apariencia tosca, pero que se adaptó como ninguno a las inclemencias del clima de nuestro llano. En esta entrada les ofreceremos un cuento que ya publicamos anteriormente de Julio José garbi Olivo, pero que encaja en estas líneas, así como algunos de los poemas dedicados al caballo llanero: 


"Era un día de asueto en la mansión de los Dioses y los Dioses-niños se fueron todos a jugar. Pero el Dios-niño más pequeño no tenía con quien jugar y se sentó sobre un rayo de luz a pensar. Pensó primero en jugar con las espirales concéntricas de las coordenadas del tiempo; luego en crear galaxias y estrellas, o en las relaciones de las infinitas paradojas de infinitos mundos paralelos; pero al Dios-niño le fastidiaban las cosas sencillas. Por eso se puso a pensar en algo que verdaderamente no existiera y pensó en la palabra más bella que pudiera dictar su fantasía.


Finalmente dio con ella.

La palabra era.... ¡caballo!
Sí eso era.... caballo.

Y una vez que tuvo la palabra, pensó en un caballo.

Lo hizo fuerte y noble.
 

Los ollares amplios para sorber el viento.  con hebras de plata o de sol, o de noche, le hizo las crines, la cola larga y sedosa, el pecho ancho y poderoso, y en cada pata le puso una luna en creciente y lo hizo ágil.

Y cuando tuvo el caballo, no encontró lugar mejor  donde ponerlo que una llanura.

El Dios-niño, cerró las manos para aprisionar todos los universos del cosmos infinito para tomar elementos de su quimera. Al arcoiris le arrebató los colores para pintar la llanura. Pintó la sabana verde, los cielos azules y las nubes blancas. Pintó los morichales, los ríos y las lagunas. Y pintó los borales en los esteros. Pintó garzas blancas y corocoras rojas. Pintó venados y hierbas y árboles de toda clase: un algarrobo, un mango y un  tamarindo. Pintó pájaros y trinos y olores y lluvias para que mojaran la tierra y la hicieran fértil.

Puso en su llanura un amanecer con aromas de sabanas y un cielo oscuro azul turquesa con arreboles y frescura en el aire. Y toda clase de animales. Por último con sus deditos, pintó horizontes por todas partes para que su caballo pudiera verlo todo.

Y en esa llanura recién pintada, el Dios-niño puso a su caballo para que galopara como el viento. Y el caballo galopó y galopó... y el dios-niño fue feliz por corto tiempo.

Pero algo faltaba.  y el Dios-niño se sintió triste de nuevo hasta que tuvo la idea de amasar con sus manos regordetas, color de auroras y esperanzas, el barro de los esteros y las arenas de los ríos. Y tomando también un poquito de esas cosas que había pintado en su llanura, hizo un compañero para el caballo. Y lo hizo sencillo, franco, honesto, valiente, noble y generoso. Y le dio manos para que pudiera hacerlo todo. Y una frente altiva para que no fuera esclavo y una mente para pensar y fantasear. Y una voz para decir lo que pensara y, sobre todo, un corazón para que pudiera amar.

Y el Dios-niño estuvo contento porque, por aquellas extensas llanuras que había creado su fantasía, corría libre y sin trabas, jineteando en el potro de la ilusión, un llanero."


MI CABALLO
José Natalio Estrada Torres

En un fino galope rasgando la sabana
mi caballo y yo somos dos canciones de gloria;
El relincha  a los vientos una historia galana
y yo siento qeu hierve de pasión esa historia.

So yo digo en camino mi canción rusticana,
y celebro lo bello de esta vida ilusoria,
en su sangre florece la leyenda pagana
y es Pegaso abrumado de una vida expiatoria

Aún en lo más penoso del trabajo sin tregua
es cumplido y galante cuando mira una yegua
y un relincho estremece su cuello poderoso;
y como recompensa de su vida tan dura,
le acompaña el fantasma de muerte prematura
Y cualquier clado día se me va silencioso.

 
CABALLO
Hugo Estrada Castillo

Aquel caballo bayo de cuerpo musculoso
se paseaba orgulloso en la sabana
y destacaba su figura en la mañana
caracoleando y galopando siempre brioso.

En el horizonte galopaba aquel coloso
cortando el viento con filo de obsidiana
y con la delicadez de la plana en filigrana
decoraba el mitológico monte del Parnaso

Sus crines danzaban en el viento con prestancia
Mientras su cuerpo corría con fuerza y arrogancia
y cedía a los manejos del recio amansador .

Su porte salvaje, arropado de elegancia,
se perdía entre lejanía y la distancia
con el caminar seguro de un conquistador



SU  ORGULLO
Luis Alberto Crespo

Su orgullo era ser imaginario
yo lo tocaba
y tocaba lo inalcanzable

Atado ahí
Bajo el árbol
sigue huyendo

La única sombra que le guta es el horizonte

Le quito el freno
ensangrentado de tanto desbocarse por dentro
y un jinete invisible le atormenta el ijar

Yo  lo llamo caballo
porque lo sueño y está frente a mí

Por solo
por piafar y vivir
así
en lo terrible




MI CABALLO
Luis Barrios Cruz

Mi caballo es alazán. ¡Vuelvan caras!
Alazán como el sol desbocado sobre las palmas
Alazán como las polvaredas llameantes de la tarde

Mi caballo es alazán . ¡Vuelvan Caras!
cría de la nube mañosa ,
Yegua rucia piafante en la pampa de arriba,
Y del viento mostrenco,
Padrote zaino embozalado de horizonte.

Mi caballo es alazán.

Con él hice todo el camino de Santiago
En mi campaña de constelaciones

¡Vuelvan Caras!

Mi caballo es alazán. Entero. Y mío

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